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Revista chilena de neuro-psiquiatría

versión On-line ISSN 0717-9227

Rev. chil. neuro-psiquiatr. v.48 n.4 Santiago dic. 2010

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-92272010000500009 

REV CHIL NEURO-PSIQUIAT 2010; 48 (4): 344-355

ARTÍCULO DE REVISIÓN

 

Estilo afectivo y estilos de personalidad internamente orientados (Inward) y externamente orientados (Outward): modelo de estilos emocionales de personalidad

Affective style and inward and outward personality styles: The emotional styles of personality model

 

Claudio Naranjo-Vila1, Maritza Gallardo-Salce, Marcela Zepeda-Santibáñez2

1     Psicólogo clínico, Unidad de Salud Mental, Hospital Dr. Gustavo Fricke, Viña del Mar.
2     Asistente Social, Unidad de Salud Mental, Hospital Dr. Gustavo Fricke, Viña del Mar.

Dirección para Correspondencia


Introduction: In this article we go through the main scientific advances in the field of Affective Neuroscience in reference to emotional regulation and the main aspects of the Post-Rationalist Constructive Model. The combination of these approaches in human behaviour allows us a better understanding of human experience. Material and Methods: Based on relevant experimental investigations, we propose a model of different emotional styles. Conclusions: According to the personality and temperament variables considered, a model of different styles of processing and experiencing emotions is proposed, as well as some suggestions towards planning a more effective treatment.

Key words: Emotion, affect, personality.


Resumen

Introducción: En este artículo revisamos los principales avances científicos aportados por la Neurociencia Afectiva en los últimos años respecto a la regulación emocionaly los aspectos centrales del Modelo Constructivista Post-Racionalista. La integración de ambas conceptualizaciones nos permite comprender de mejor manera cómo los seres humanos vivenciamos la emoción. Materiales y Métodos: Se revisa investigaciones experimentales relevantes, se elabora y presenta un modelo de estilos emocionales. Conclusiones: Considerando variables tales como la personalidad y el temperamento, se propone un modelo de los distintos estilos de procesar y vivenciar la emoción, y algunos lineamientos para planificar tratamientos más efectivos.

Palabras clave: Emoción, afecto, personalidad.


Introducción

La Neurobiología plantea que existen predisponentes biológicos que nos permitirían regularnos emocionalmente y estarían a la base de los procesos psicológicos. Los avances en ésta disciplina han permitido verificar algunos planteamientos del Modelo Constructivista Post-Racionalista, como lo son las áreas cerebrales involucradas en las respuestas emocionales de los estilos de personalidad. Esto ha abierto la posibilidad de que aspectos antes considerados subjetivos y no abordables científicamente ahora puedan ser observados en su dimensión biológica.

En este artículo nos centraremos en los estilos individuales de regulación emocional desde dos perspectivas: los predisponentes del temperamento aportados por una especialización de la Neurobiología llamada Neurociencia Afectiva, y en los estilos de personalidad del Modelo Post-Racionalista. Luego se propondrá un modelo integrador de ambas conceptualizaciones. Cabe destacar que la combinación de tales dimensiones puede ayudar a determinar el enfoque terapéutico más adecuado a seguir con un paciente.

La regulación emocional desde la neurociencia afectiva

Regulación emocional y estrategias de regulación

Las emociones serían fenómenos psicofisiológicos que representarían modos eficaces de adaptación a ciertos cambios en las demandas ambientales. Psicológicamente, las emociones alterarían la atención del organismo, orientando hacia ciertas conductas por sobre otras en la jerarquía de respuestas del individuo y activarían redes asociativas relevantes en la memoria1.

La Regulación Emocional se definiría como el proceso de iniciar, modular, mantener o cambiar la ocurrencia, intensidad o duración de los estados afectivos internos y los procesos fisiológicos, a menudo con el objetivo de alcanzar una meta2.

Se podrían utilizar distintas estrategias de regulación para alcanzar dicho propósito. El tipo de estrategia a utilizar dependería tanto de las contingencias ambientales, de las características individuales desarrolladas en los vínculos tempranos y perpetuadas en el tiempo, como de los predisponentes del temperamento del individuo. Se han identificado tres estrategias generales para manejar las reacciones emocionales: un tipo de estrategia apunta a reajustar la emoción para adaptarse exitosamente a las demandas situacionales, como la Reevaluación Cognitiva; otras se dirigen a anular o suprimir la aparición o efecto de la emoción, inhibiendo muchas veces la conducta y, por ende, las posibilidades de adaptación; y la tercera aproximación es tolerar o aceptar la emoción, incluyendo las reacciones no deseadas o adversas pero con una emocionalidad por lo general negativa, si bien ajustada a las necesidades de adaptación34.

Neuro anatomía de las emociones y estilo afectivo

Richard Davidson, Director del Laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Wisconsin-Madison, utilizando principalmente la técnica de Imágenes de Resonancia Magnética Funcional (IRNMf), ha planteado que diversas estructuras cerebrales se relacionarían con las emociones de una persona5. Las emociones surgirían de las estructuras más profundas y arcaicas del encéfalo, del sistema límbico. Sin embargo, la tendencia actual sería no considerar que la emoción radicaría como un todo en el sistema límbico, sino que en estructuras parciales de él, como módulos que se integrarían en nuevas actividades como subsistemas. Los principales circuitos serían los que involucran a la amígdala y a la corteza orbitofrontal. La amígdala tendría como función monitorear los estímulos emocionales en un proceso subliminal, sin explícita conciencia de tales estímulos. La emoción aumentaría la recolección de detalles y contextos en que se desenvuelve el organismo y ésta, a su vez, incrementaría la emoción. El temor, la rabia y la ansiedad activarían mucho más la amígdala que la alegría, siendo además depositaría de las respuestas condicionadas de miedo. En tanto que la corteza orbitofrontal, en conjunto con la amígdala, le imprimirían un valor emocional subliminal soterráneo a la conciencia, evaluando la recompensa o el castigo de un modo en que no siempre la conciencia percibiría en la planificación y desarrollo de un acto. La corteza orbitofrontal además participaría de las contingencias de la vida social, donde sería necesario evaluar en forma constante expresiones emocionales cambiantes6.

Las áreas relevantes de la corteza prefrontal en las respuestas emocionales serían, por un lado, la corteza prefrontal ventromedial, la cual permitiría anticipar consecuencias positivas o negativas, a través de representaciones de ellas; por otro, la corteza prefrontal dorsolateral, se encargaría de la representación de acciones hacia las cuales las representaciones positivas o negativas serían dirigidas7.

Davidson también ha planteado que la mayor inhibición de la amígdala provendría del cíngulo, siendo confirmada por estudios con la Técnica de Emisión de Positrones. Es probable que los individuos con mayor resiliencia sean los que posean mayor activación del cíngulo, y también serán aquellos cuya respuesta afectiva podría expresarse con una mayor conducta de aproximación y menor tiempo de recuperación ante estímulos negativos8.

En sus diversos trabajos acerca de la activación asimétrica de la región prefrontal, de la amígdala y otras áreas cerebrales involucradas en la emoción, Davidson ha llamado Estilo Afectivo a todo el espectro de reacciones afectivas y del humor que afectarían a los diferentes individuos. El Estilo Afectivo se subdividiría en dos grandes sistemas que sustentarían la motivación y la emoción: el Sistema de Aproximación, favorecedor de conductas apetitivas y generador de afectos positivos relacionados con el logro de metas; y el Sistema de Evitación, el cual facilitaría al organismo el distanciamiento de una fuente aversiva de estimulación, y también organizaría las respuestas apropiadas al ser confrontado con estímulos amenazantes9,10.

La lateralización de los hemisferios cerebrales también estaría presente en las respuestas del sistema emocional, siendo un factor diferenciador del Estilo Afectivo, activando distintamente la corteza prefrontal. De este modo, la corteza prefrontal derecha estaría directamente relacionada con las respuestas de inhibición, mientras que la corteza prefrontal izquierda lo estaría en las de aproximación. Los sujetos con predominancia de asimetría derecha de la corteza prefrontal tendrían una tendencia a experimentar mayor intensidad de afecto negativo, siendo más sensibles a los estímulos amenazantes, inhibiendo su conducta y experimentando más afecto negativo, en comparación con los sujetos con predominancia de asimetría izquierda. Las diferencias en la activación de estas estructuras cerebrales, así como su relación funcional, representarían el sustrato biológico del Estilo Afectivo. Sin embargo, la diferencia en la activación de la corteza prefrontal sería funcional y no estructural11.

La activación asimétrica frontal representaría para Davidson una predisposición biológica y no una condición suficiente para causar estados emocionales específicos, dependiendo también del repertorio individual de respuestas disponibles por el organismo y de las contingencias ambientales.

La autorregulación desde el modelo constructivista post-racionalista

Para el Post-Racionalismo, la personalidad surgiría por la capacidad de organizarse de manera autorreferencial, construyendo gradualmente una complejidad interna propia y reordenando la experiencia personal de manera subjetiva, definiendo así un sentido de sí mismo y del mundo. Cualquier cambio en la percepción de sí mismo y del mundo requeriría una nueva articulación de tal experiencia12.

La Organización de Significado Personal (OSP) definiría cómo una persona construye en forma gradual un sentido coherente de Self o Sí Mismo a través de la interacción con otros significativos. Los aspectos invariantes, que permitirían la estabilidad y constancia en el tiempo de la modalidad básica de mantención de la coherencia interna, sería una OSP. Esta modalidad garantizaría a cualquier individuo, a pesar de las trasformaciones y los cambios en su ciclo vital, mantener el sentido de unicidad personal y de continuidad histórica que definen su identidad. Las OSP serían sistemas de ordenamiento de las distintas tonalidades emotivas básicas entrelazadas con las claves semánticas dadas por el lenguaje, haciendo consistente esta experiencia en el tiempo con una imagen explícita y positiva de sí mismo, de modo de dar coherencia al sistema total y permitir su viabilidad. Esto posibilitaría un proceso continuo de autorregulación, basado en la comprensión de la experiencia y su reordenamiento interno en significados intersubjetivos. Cuando las perturbaciones externas no pudieran ser transformadas activamente en un sentido de sí mismo propio, la experiencia en curso no podría ser autorreferida y aparecería el síntoma13.

Posterior a la muerte de Guidano en 1999, en una revisión del modelo tendiente a flexibilizar las categorías diagnósticas iniciales de las OSP, Arciero plantea los Estilos de Personalidad Orientados Internamente (Inward) y Orientados Externamente (Outward)14.

Estilos de personalidad orientados internamente (Inward)

Cuando es posible la predictibilidad en los cuidados de las figuras de apego, las emociones aparecerían más precozmente, siendo preferentemente aquellas denominadas básicas o primarias, que para ser activadas no requerirían de un desarrollo cognitivo y se asociarían a un ordenamiento autorreferencial centrado en las propias emociones y sensaciones, con un enfoque interno. La predicti-bilidad no necesariamente se asociaría a un apego seguro, sino a la constancia y anticipación de la relación establecida. Las activaciones de la emoción servirían como dato clave para decodificar la situación ambiental en la cual se encuentra el sujeto, considerando posteriormente el contexto en el cual se desenvuelve. Tenderían a excluir selectivamente las situaciones externas no asimilables a su experiencia que pusieran en riesgo la coherencia interna.

A nivel neurobiológico, los sujetos Orientados Internamente presentarían una mayor activación de la amígdala, del hipocampo y de la corteza pre-frontal ventromedial frente a estímulos de rabia o temor, respecto a los Orientados Externamente15. Las investigaciones confirmarían que los sujetos Orientados Internamente operarían con un enfoque interno y con una mayor utilización de las emociones básicas para evaluar el ambiente16.

Como un modo de ejemplificar los estilos de personalidad, proponemos la presentación de un caso clínico luego de la descripción de cada estilo.

Un hombre de 30 años es muy sensible a las experiencias de pérdida, evitando cualquier vinculación íntima, estrategia que fue adaptativa para una historia de rechazos y falta de afecto de parte de la madre, la cual fue constante y predecible. En su vida excluyó todo acceso a un vínculo significativo. Sin embargo se enamoró, quedando expuesto a un evento de pérdida. Cuando la ruptura que tanto esperaba finalmente ocurrió, la experiencia de pérdida fue vivida de una manera en extremo turbulenta e inmanejable. Se explica por el hecho que las experiencias de pérdida nunca antes las pudo elaborar. En el proceso psico-terapéutico logró distinguir matices diferentes de emociones frente a la tormentosa e indiferenciada vivencia que tuvo, integrando la experiencia de pérdida como un estado emotivo reconocible y siendo un aspecto natural de la vida, y no como un fatal destino personal de inevitable soledad.

Estilos de personalidad orientados externamente (Outward)

Si la construcción de la identidad fuera erigida sobre la impredictibilidad del acceso a la figura de apego, generaría una discriminación más débil de los estados internos, al estar cimentada sobre la ambigüedad, inconsistencia y variabilidad de las respuestas a las demandas de atención. Las tonalidades emotivas serían más complejas y se desarrollarían más tardíamente, ya que su activación necesitaría de una evaluación cognitiva para orientar el comportamiento, presentando una construcción de la reciprocidad centrado en un enfoque externo. Las claves del ambiente servirían para decodificar las activaciones emotivas internas, las cuales serían primordialmente emociones cognitivas y autoconcientes. La construcción de la identidad se focalizaría entonces sobre la variabilidad contextual y, por lo tanto, la activación emocional indiferenciada podría ser ordenada en una experiencia conciente, interpretándola con la ayuda de un referente externo al cual trataría de sincronizarse emocionalmente.

En el correlato neurobiológico, los sujetos Orientados Externamente presentarían una mayor activación del giro fusiforme, de la corteza occipital asociativa y de la corteza prefrontal dorsolateral, que su contraparte Orientados Internamente. Además, frente a expresiones de alegría, presentarían un mayor involucramiento del hemisferio verbal, en comparación con los sujetos Orientados Internamente. Esto confirmaría la mayor codificación semántica de las emociones en los sujetos Orientados Externamente, requiriendo de constantes confirmaciones y normas externas para mantener su coherencia interna17.

Una adolescente de 16 años es traída por sus padres luego que iniciara una estricta dieta, restringiendo casi por completo la ingesta de alimentos. Los padres la presionan por comer, girando todo tipo de interacción entre ellos en torno a la comida. Sus síntomas coinciden con la vergüenza y sentimientos de poco valor personal que le produjeran que una compañera de curso le dijera que estaba gorda. Si bien la paciente al principio mantiene una actitud desafiante y hostil hacia la psicoterapia, porque la considera una estrategia más de los padres para controlarla y hacerla comer, paulatinamente se va dando cuenta que sus estados afectivos e incluso sus puntos de vista sobre los hechos son influenciados por el punto de vista y actitudes de los otros, no queriendo sentirse fea y en desventaja respecto a sus compañeras.

Modelo de estilos emocionales de personalidad

El objetivo de las investigaciones en salud mental debiera ser el desarrollo de mejores formas de comprender el comportamiento humano que permitieran elaborar estrategias de intervención más eficientes y efectivas. Al poder discriminar con mayor claridad las variables individuales que dan lugar al comportamiento, se podrían plantear estrategias y procedimientos de mayor impacto.

Bajo esta premisa, proponemos un modelo que defina distintos estilos de regulación emocional, utilizando como dimensiones los hallazgos de la Neurociencia Afectiva, principalmente las investigaciones de Davidson respecto al Estilo Afectivo y sus componentes (Sistema de Aproximación -Evitación, asimetrías funcionales de la corteza cerebral) como predisponentes del temperamento, en interacción con los estilos de personalidad propuestos por el Modelo Post- Racionalista, como predisponentes psicológicos (Estilos de Personalidad Orientados Internamente (Inward) y Orientados Externamente (Outward)).

De acuerdo con las investigaciones de Davidson, la corteza prefrontal derecha estaría involucrada en el Sistema de Evitación, mientras que la corteza prefrontal izquierda lo estaría en el Sistema de Aproximación, siendo aquellas estructuras el sustrato biológico del Estilo Afectivo, definiendo entonces dos categorías. Sin embargo, debemos recordar que éstas constituyen sólo predisponentes y no determinarían en forma definitiva un comportamiento.

Según las investigaciones consideradas en ésta revisión, ambos estilos de personalidad pueden presentar una mayor propensión a activar el Sistema de Aproximación o el de Evitación, dependiendo de las contingencias ambientales, de las características individuales desarrolladas en los vínculos tempranos y perpetuadas en el tiempo, como de los predisponentes del temperamento del individuo, si bien activarían algunas zonas cerebrales que los diferenciarían en la forma de vivenciar las emociones.

Las Emociones Básicas serán definidas como una reacción subjetiva al ambiente, que viene acompañada de cambios orgánicos (fisiológicos y endocrinos) de origen innato e influidos por la experiencia. Tendrán una función adaptativa para nuestro organismo al ambiente, siendo un estado que sobreviene súbita y bruscamente. Las Emociones No Básicas, también conocidas como secundarias, derivadas o complejas, surgirán de las emociones básicas. Serán más complejas, porque requerirán del desarrollo previo de ciertas habilidades cognitivas, del desarrollo de cierta noción del Yo como algo distinto y separado de los demás y de una cierta autoconciencia, siendo ejemplos de ellas la culpa, la vergüenza y el orgullo18 (Tabla 1).


Subtipos de personalidad orientados internamente (Inward)

Personalidad orientada internamente con predominio del sistema de aproximación

En el correlato psicológico, construirá su identidad personal en base a la interioridad, siendo de fácil manejo decodificar y reevaluar las emociones básicas, manteniendo la activación emocional en un rango de intensidad manejable. Sin embargo, tendrán leves dificultades en decodificar y regular las emociones no básicas, ya que tienden a funcionar con un enfoque interno. Tenderán a excluir selectivamente las situaciones externas no asimilables a su experiencia que pongan en riesgo el sentido de estabilidad personal. La presencia de psicopatología será vivenciada como una pérdida del control sobre la situación vital que atraviesan y con una posible tendencia a la somatización.

En las disposiciones del temperamento, podemos considerar una mayor activación de la amígdala que su contraparte Orientados Externamente, pero regulada por la corteza prefrontal izquierda y mayor activación del cíngulo y de la corteza orbitofrontal, para la regulación emocional.

Respecto a las estrategias de regulación emocional, podemos inferir una mayor utilización de la Reevaluación para lidiar con las contingencias ambientales, o bien la aceptación o resignación ante eventos no deseados, pero no de aquellas estrategias que tiendan a inhibir las emociones ni la conducta. Frente a emociones intensas, como rabia o temor, tenderán a recuperarse más rápido, regulando en general mejor sus emociones.

Existirá una predilección por la psicoterapia para ayudar a recuperar la autorregulación que por la farmacoterapia. La psicoterapia estará más centrada en la experiencia emocional, dada la relevancia para éstos de las emociones básicas en la constitución y regulación de su identidad.

Un hombre de 40 años consulta luego de la insistencia de su esposa. Hace un tiempo está sumido en sentimientos de debilidad y derrota, luego que le notificaran de un cáncer y, aunque tiene buen pronóstico, no se decide a realizarse una cirugía como le indicara el médico. Luego de la sorpresa y miedo inicial, oscila entre una desesperación ante los más pequeños fracasos y manifestaciones de rabia cuando lo contradicen. Dice estar volviéndose una persona de trato difícil y, siendo él mismo culpable de ello, puede terminar alejando a sus seres queridos. Más que temer a la muerte, que considera posible a pesar de la negativa del oncólogo, es a dejar sola y abandonada a su familia a un incierto futuro. En psicoterapia, su gran capacidad de análisis y reflexión permiten avanzar con rapidez y elaborar su actual vivencia, viendo cómo en otros momentos de su vida también ha enfrentado situaciones de cambio vital paralizándose por sus sentimientos de pérdida, rabia y culpa por sus reacciones hacia los otros, y con dificultades iniciales para integrar los nuevos acontecimientos en su vida. Sentía que era su deber vivir todas las situaciones dolorosas solo, debiendo además ser el pilar de la casa, el cuidador de otros y no de sí mismo y donde poder ser ayudado era considerado una debilidad, lo cual le impidió hasta ese momento tomar la iniciativa de realizarse la cirugía y de apoyarse en su esposa.

Personalidad orientada internamente con predominio del sistema de evitación

Regularán su identidad personal en base a la interioridad, pero tenderán a manejar con mayor dificultad la decodificación de sus emociones básicas. Además, tendrán mayores dificultades en decodificar las emociones no básicas. Presentarán mayor dificultad para manejar las situaciones externas no asimilables a su experiencia que pongan en riesgo la estabilidad personal. La psicopatología será vivenciada como algo muy poco asimilable a su experiencia en curso, con pérdida de control sobre su propia vida, sensaciones corporales incontrolables, probable culpa y sentido de responsabilidad personal y una fuerte emotividad básica. La autorregulación emocional se asociará a la recuperación del control personal.

Habrá una regulación deficiente de la amígdala por la corteza prefrontal, con una reactividad emocional exacerbada. Habrá una mayor activación funcional de la corteza prefrontal derecha. La corteza prefrontal ventromedial, la cual a través de representaciones anticipa consecuencias positivas o negativas, cobrará mayor relevancia que las otras áreas, aportando representaciones negativas. La corteza orbitofrontal también cumplirá un rol de evaluación subliminal negativa de las emociones.

Las principales estrategias de regulación emocional serán aquellas tendientes a suprimir la emoción en curso, bloqueando el comportamiento de búsqueda y aproximación, y con un tiempo prolongado de recuperación ante la reacción. En un primer momento, tendrá predilección la farma-coterapia para recuperar la regulación emocional que la psicoterapia.

Una adolescente de 17 años, hija única de una madre soltera de 57 años, consulta por la dificultad para asistir a clases. La madre debe acompañarla diariamente, puesto que algo malo le podría suceder en la calle si ella no está presente, como un accidente. La madre ha intentado evitar las conductas sobreprotectoras, pero la adolescente rehusa salir sin la compañía de ella. La paciente es medicada por psiquiatra y a poco andar inicia una psicoterapia, centrada en distinguir y diferenciar el tumultuoso e indiferenciado caudal de emociones de temor, que vive como un incontrolable sentimiento de indefensión ante un mundo extraño y amenazante, donde nadie más que su madre puede ayudarla a manejar sus emociones.

Subtipos de personalidad orientados externamente (Outward)

Personalidad orientada externamente con predominio del sistema de aproximación

Tenderán a focalizarse en la variabilidad contextual, regulando de buena manera su identidad personal sobre la interpretación y reevaluación variable de los acontecimientos. Tendrán menor competencia para discriminar y regular sus emociones básicas, pero una gran habilidad para decodificar sus emociones no básicas, ya que están orientados hacia un enfoque externo.

Se centrarán primordialmente en los puntos de vista contextúales y excluirán selectivamente los aspectos internos de la experiencia. Esto es, los estados emotivos básicos activados en una situación no serán distinguidos y, por lo tanto, no serán transformados en experiencia emocional, predominando las experiencias emocionales cognitivas y autoconcientes. La psicopatología la vivenciarán como una pérdida del valor personal, siendo probablemente atribuida a otras personas que consideran cambiantes o a contextos con reglas poco claras e invalidantes. La regulación emocional frente a la experiencia discrepante dependerá primordialmente de la cognición, dependiendo ésta de la interpretación de los eventos externos, sintiéndose nuevamente validados en un contexto interpersonal favorecedor de sus expresiones.

Habrá una mayor activación de la corteza prefrontal izquierda y una menor activación de la amígdala frente a estímulos de rabia o temor, que en su contraparte con lateralización derecha y mayor activación del cíngulo y de la corteza orbitofrontal, para la regulación emocional. Habrá una mayor activación del giro fusiforme, de la corteza occipital asociativa y de la corteza prefrontal dorsolateral, presentando un mayor involucramiento del hemisferio verbal.

Respecto a las estrategias de regulación emocional, podemos inferir una mayor utilización de la Reevaluación para lidiar con las contingencias ambientales, o bien la aceptación o resignación ante eventos no deseados, pero no de aquellas estrategias que tiendan a inhibir las emociones cognitivas que las validan en los contextos en que se desenvuelven.

Existirá una predilección por la psicoterapia para ayudar a recuperar la autorregulación que por la farmacoterapia. La psicoterapia estará menos centrada en las emociones básicas y más en la interpretación, dada la preponderancia de las emociones cognitivas en la constitución y regulación de su identidad. Se beneficiarán de un terapeuta como referente externo que consideren significativo.

Una profesora de 28 años, consulta por disfunción sexual con su marido. Ella es una persona muy sociable y además comenta que siempre ha sido atractiva para los hombres y, aunque a veces las mujeres compiten con ella, tiene muy buenas amigas. También participa en una organización de derechos ambientales, porque le importa el bienestar de todos. Respecto a su disfunción sexual, presenta anorgasmia. Lo vive como algo extraño, que no calza con su personalidad, porque en general ella se considera una persona alegre y muy preocupada por mantener una buena relación matrimonial. En psicoterapia se trabaja su constante deseo de satisfacer y ajustarse a las expectativas de los otros.

Personalidad orientada externamente con predominio del sistema de evitación

Probablemente se constituirá en el grupo de mayor vulnerabilidad, con un significado de identidad personal frágil y oscilante. Si bien estarán focalizados en la variabilidad contextual, tendrán dificultades en interpretar los acontecimientos del medio, teniendo una construcción de identidad poco estable. Tendrán muy pocas competencias para discriminar sus emociones básicas, y una capacidad poco desarrollada para decodificar sus emociones no básicas, sostenidas en las emociones cognitivas y autoconcientes.

Al presentar un menoscabo para centrarse en los puntos de vista contextúales, tendrán dificultades para discriminar tanto los aspectos internos como externos de su experiencia. La psicopatología la vivirán como una desconfirmación personal generalizada.

Habrá una regulación deficiente de la amígdala por la corteza prefrontal, con mayor activación de la corteza prefrontal derecha y, en forma concomitante, una reactividad emocional exacerbada. La prevalencia del hemisferio verbal en la decodificación de las emociones presentará un funcionamiento deficiente. La corteza prefrontal ventromedial, la cual a través de representaciones anticipa consecuencias positivas o negativas, cobrará mayor relevancia que las otras áreas, aportando representaciones negativas. La corteza orbitofrontal también cumplirá un rol de evaluación subliminal negativa de las emociones.

Las principales estrategias de regulación emocional serán aquellas tendientes a suprimir la emoción en curso, bloqueando el comportamiento de búsqueda y aproximación, y con un tiempo prolongado de recuperación ante la reacción.

En un primer momento, tendrá predilección la farmacoterapia para recuperar la regulación emocional que la psicoterapia. La autorregulación emocional se relacionará con la reconstrucción y mantención de un contexto validante, con reglas claras y confirmatorias. Se beneficiarán de un terapeuta como referente externo que se tornará una figura muy significativa.

Una mujer de 24 años, soltera, ha estado internada por 3 intentos de suicidio en los últimos 4 años, en relación a posibles términos de una relación sentimental establecida con un hombre mayor. Es muy retraída y refiere que confía poco en que pueda ser ayudada, ya que se siente sola y abandonada. No establece contacto visual y habla sólo cuando se le pregunta, dando respuestas muy escuetas. En su historia clínica figura que a sus 2 años el padre deja el hogar sin volverlo a ver y la madre a poco andar establece una nueva relación de pareja, dejándola de lado y luego internándola en un hogar de menores. Con la paciente se mantienen controles psiquiátricos frecuentes, postergando una psicoterapia para cuando disminuyan con psicofármacos sus marcados síntomas de tristeza y sus sentimientos de ser rechazada por los otros.

Discusión

En esta revisión bibliográfica nos propusimos elaborar un modelo de tipos emocionales de personalidad, el cual pudiera arrojar luz sobre las diferencias individuales que existen entre los seres humanos para la regulación emocional. Recurrimos a la Neurociencia Afectiva, esperando poder dilucidar tales diferencias en las predisposiciones hacia un determinado Estilo Afectivo, al considerar el sustrato biológico subyacente. Nos centramos en las aspectos funcionales de la corteza prefrontal, en interacción con los estilos de personalidad aportados por el Modelo Constructivista Post-Racionalista, esperando poder delimitar características y perfiles claros, coherentes, clínica y científicamente comprobables y que se desprendieran de la combinación de éstos dos modelos. Revisaremos ahora algunos hallazgos científicos que no se ajustan completamente con nuestra propuesta, así como otro modelo integrador cuyo énfasis está puesto en la vulnerabilidad y resiliencia a la psicopatología.

En investigaciones utilizando las asimetrías funcionales, se ha encontrado que la asimetría funcional de la corteza prefrontal derecha está presente en distintos cuadros clínicos, tales como las fobias sociales19, en dietantes crónico20, en trastornos de ansiedad21, no siendo entonces un criterio específico para determinar un tipo de psicopatología. Además, la activación de la corteza prefrontal no sería la única posibilidad de reacción ante estímulos, pudiendo también existir una hipo-funcionalidad de tal región cerebral. Por ejemplo, en personas que padecen un trastorno depresivo mayor no se encontraría una marcada activación de la corteza prefrontal derecha, como lo podría suponer el modelo, sino una hipoactivación de la corteza prefrontal izquierda22. Esto se explicaría por la dificultad en desarrollar representaciones y planes que anticiparían un reforzamiento positivo, dando lugar a estados de ánimo de tristeza. Es necesario recordar el énfasis que pone Davidson, cuando señala que las asimetrías funcionales deben ser entendidas dentro de un Modelo de Diátesis, es decir, la asimetría prefrontal no sería suficiente para causar estados emocionales específicos, sino que predispondrían a responder de un modo u otro bajo las condiciones apropiadas23.

Por otro lado, si bien refiriéndose a las Neuronas Espejo y en contraste con los postulados básicos del Modelo Constructivista Post-Racionalista acerca del Apego, Gállese24 señala que el desarrollo de un Apego seguro no puede explicar ni garantizar por sí mismo un desarrollo individual e interpersonal adecuado, al cotejarlo con investigaciones con niños que padecen Autismo. La mayoría de los niños que presentan algún tipo de desorden en el espectro autístico, a pesar de sus impedimentos en la interacción social, la comunicación y la falta de respuestas empáticas hacia los otros, desarrollan un apego seguro y muestran un comportamiento de apego típico, tales como la búsqueda de proximidad y la mantención del contacto. Por ende, plantea que no se debe poner un énfasis tan marcado en el Apego, viéndolo siempre como la mejor respuesta para explicar el comportamiento empático, abogando por una explicación de mayor carácter biológico para explicar, al menos, parte del desarrollo social.

Desde hace unas décadas se vienen desarrollando diversas investigaciones tendientes a la integración de modelos teóricos relacionados con la psicopatología y la personalidad, especialmente para elaborar estrategias de intervención más efectivas basadas en distintas aproximaciones teóricas. Sin embargo, el escaso conocimiento de los hallazgos de dichas integraciones perpetúan modos de intervención tradicionales, que no consideran a cabalidad la experiencia humana25. Entre los modelos que han incorporado los hallazgos de la Neurociencia Afectiva, destaca el propuesto por Silva, quien a través de la combinación de variables psicobiológicas con habilidades desarrolladas en el vínculo temprano (Función Reflexiva), ha desarrollado el Modelo de Vulnerabilidad/Resiliencia26. Es un modelo predictivo de la psicopatología, donde el postulado básico que lo mueve sería que la psicopatología surgiría en parte debido a un proceso de regulación emocional deficiente, ya sea por el tipo de estrategia de regulación utilizada o como el producto de una diferenciación afectiva poco desarrollada. En la medida que las personas delimitaran más detalladamente su experiencia podrían conocer con mayor precisión sus estados afectivos. A mayor diferenciación emocional, mayor capacidad de resiliencia. La mayor capacidad de resiliencia se asocia a una mayor activación de la corteza prefrontal izquierda, en tanto que la tendencia a ser más vulnerable emocionalmente se asocia a una mayor activación de la corteza prefrontal derecha.

Por su parte, el Modelo de Estilos Emocionales de Personalidad propuesto en éste artículo intenta delimitar subtipos de personalidad que pudieran hacer más comprensiva la experiencia emocional humana, brindando estilos de procesar las emociones a partir del vínculo primario desarrollado que se mantiene a lo largo de la vida. El correlato neurobiológico que los acompaña se ha propuesto como una dimensión diagnóstica más, para determinar si el mayor peso en el tratamiento son las intervenciones biomédicas o bien psicoterapéuticas, dependiendo de la asimetría funcional.

Finalmente, Davidson señala que los distintos avances en la Neurobiología pueden lograr un mayor esclarecimiento en la etiología de los fenómenos psicopatológicos descritos27. Con tales hallazgos, la modificación de las categorías diagnósticas de los manuales psiquiátricos, a la luz de los avances de la Neurociencia, debiera ser el camino a seguir. Sin embargo, creemos que tal propuesta crítica no se justifica plenamente, ya que la semiología psiquiátrica está cimentada en el método fenome-nológico, no siendo mutuamente excluyente con la Neurobiología. Una descripción del fenómeno en cuestión siempre será necesaria para cotejarla con su correlato de marcadores biológicos.

Más allá de estos argumentos, es necesario considerar el consejo de Mundt28: "Frente a la fascinación actual engendrada por la neurobiología se debe tener en mente que la comprensión de la condición del individuo sufriente descansa en el sujeto empático, un terapeuta que interpreta y reconstruye; y que el ancla definitiva para evaluar los efectos de la psicoterapia también continuará descansando en la diada terapéutica y no en los marcadores biológicos".

Conclusiones

A partir de las investigaciones de la Neurociencia Afectiva, se han abierto nuevas propuestas de intervención en salud mental. Respecto a su aporte al estudio de la regulación emocional, podemos afirmar que determinadas estructuras cerebrales están relacionadas con distintas formas de regulación. Una zona de gran importancia es la corteza prefrontal, la cual por medio de la regulación de la amígdala permitiría que las emociones negativas pudieran ser modificadas. La actividad de aquella área cerebral sería parte del sistema de aproximación y del de inhibición, los cuales predispondrán el Estilo Afectivo individual, es decir, la reactividad emocional y las disposiciones anímicas de una persona.

Aunque las investigaciones en Neurociencia Afectiva y en los estilos de personalidad desde el Modelo Constructivista Post-Racionalista han seguido caminos independientes, han confirmado en forma paralela hallazgos bastante similares respecto a la activación de determinadas áreas cerebrales involucradas en la regulación emocional, principalmente en la regulación de la actividad de la amígdala.

Se ha establecido que los estilos de personalidad Orientados Internamente y Orientados Externamente son modos distintos de vivenciar las emociones en las personas. Al integrarse éstos con las predisponentes anímicas derivadas de los estudios neurobiológicos, permiten una mejor decisión respecto al tipo de intervención a seguir con los pacientes, brindando un marco teórico referencial más amplio y, a su vez, específico. Para los estilos de personalidad Orientados Internamente las emociones básicas tendrán mayor relevancia en la constitución y regulación de su identidad. En cambio, los Orientados Externamente tenderán a regular su experiencia emocional por medio de las claves semánticas compartidas en los contextos en que se desenvuelven. Por ende, para los Orientados Internamente cobrará mayor importancia la regulación de la amígdala por la corteza prefrontal que en su contraparte Orientada Externamente; en tanto que en los Orientados Externamente, existen más áreas cerebrales involucradas que pueden mediar en la activación de la amígdala.

No obstante los fundamentos teóricos que respaldan el Modelo de Estilos Emocionales de Personalidad, es necesario confirmar la validez y confiabilidad de sus hallazgos, en las predicciones respecto a los estilos emocionales que pueden presentar los distintos tipos de personalidad, lo cual será materia de una investigación posterior. A partir del modelo expuesto, se pueden plantear algunos caminos de investigación: una primera vía de investigación podría ser establecer cuál es la diferencia funcional y estructural que presentan los estilos de personalidad; otra vía sería determinar las diferencias estructurales y funcionales que subyacen a las distintas estrategias de regulación emocional; una tercera posibilidad sería develar más claramente las huellas biológicas que inscribe el vínculo de apego en las personas, y cómo difieren en los distintos estilos de personalidad. Otros caminos de investigación abiertos a cualquier modelo teórico sería llegar a determinar diagnósticos de cuadros clínicos específicos a partir de la visualización de patrones característicos de IRNMf; otra sería utilizar IRNMf como una herramienta de evaluación pre y post tratamiento; otra línea de investigación sería estudiar la pertinencia y efectividad que tiene la psicoterapia, dilucidando si tiene o no efectividad realizar psicoterapia en individuos que presenten determinadas características, o bien, si puede tener mayor efecto en etapas más avanzadas de un tratamiento.

Sin embargo, podemos hipotetizar acerca de la respuesta funcional que tendrán las variables utilizadas en el presente estudio: a mayor uso de estrategias de inhibición emocional, mayor peso cobrarán las predisponentes biológicas, como una mayor activación prefrontal lateral derecha y de la amígdala y, por ende, mayor activación del Sistema de Evitación, existiendo en general mayor rigidez cognitiva y un tiempo más prolongado de recuperación a los estímulos; en tanto que a mayor uso de estrategias relacionadas con la reevaluación para observar las propias emociones y las contingencias ambientales, mayor peso cobrarán las predisponentes psicológicas, consistentes en una mayor flexibilidad y rapidez en los procesos de elaboración y autorregulación.

Si bien debemos considerar el conocimiento aportado por el Modelo Post-Racionalista, también es necesario integrar aquellos hallazgos que desafíen nuestros conceptos, incorporando nuevas investigaciones en curso. Es así como la Neurociencia Afectiva aporta información valiosa al modelo, manteniendo el espíritu de búsqueda, desarrollo y permanente vigencia que propiciaba Vittorio Guidano.

 

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No se contó con ninguna ayuda financiera, ni tampoco tuvo influencia alguna en el manuscrito la institución en la cual trabajamos.

Recibido: 29/03/2010 Aceptado: 29/08/2010

Correspondencia: Claudio Naranjo Vila Psicólogo clínico. Dirección postal: Hospital Dr. Gustavo Fricke, Alvarez 1532, Viña del Mar Celular: 7-8475619 E-mail: naranjovi@yahoo.com naranjovila@gmail.com