SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.46 número2Tratado de Neuropsicología índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Articulo

Indicadores

  • No hay articulos citadosCitado por SciELO

Links relacionados

  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO

Revista chilena de neuro-psiquiatría

versión On-line ISSN 0717-9227

Rev. chil. neuro-psiquiatr. v.46 n.2 Santiago jun. 2008

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-92272008000200013 

REV CHILNEURO-PSIQUIAT 2008; 46(2): 152

PRESENTACIÓN DE LIBRO

 

Las Emociones

Editor: Sergio Ferrer. Editorial Mediterráneo, Santiago de Chile, 2008.


Este libro recopila ponencias presentadas en un seminario dedicado al tema de las emociones desde distintas perspectivas e invita a los lectores a considerar diversas alternativas para su abordaje. Como en toda obra colectiva, la factura de algunos capítulos es más cuidada que la de otros y la contribución de diferentes profesionales la convierten en un volumen digno de atención.

Es posible dividir la historia del problema que plantea una teoría de las emociones en dos grandes orientaciones. Por una parte, han existido investigadores que centraron su atención en la "experiencia emocional", esto es, aquellos aspectos subjetivos que subyacen al fenómeno emotivo (el origen de la palabra, muy probablemente, tiene que ver con movimiento, e-movere, lo cual puede aplicarse tanto a los movimientos del alma como a los del cuerpo). En esta línea de pensamientos, Descartes destacó el aspecto pasional -pasivo- de los fenómenos emotivos, y William James, agudo pensador y polígrafo, la condición de "resultado" que los cambios corporales producen en la conciencia. Su clásica cita "no corremos porque estamos asustados, nos asustamos porque corremos" me sirvió durante años para explicar a los estudiantes que la propuesta de James era considerar emoción la marejada de estímulos que, procedentes de todo el cuerpo, arriban a la conciencia y reciben allí tonalidad y forma. Numerosos estudios empíricos, a lo largo de decenios, han buscado por ende la correspondencia biunívoca entre "síndrome corporal" y estado emocional, con variables resultados en lo teórico pero interesantes aplicaciones prácticas. Todo el mundo sabe que poniéndose en una actitud corporal "alegre" se llega a sentir alegría y hasta las antiguas calcomanías que decían "smile" o "sonría" podían tener un efecto en la experiencia de las personas.

Distinto ha sido el trabajo de otros investigadores que, aunque no siempre descuidaron la experiencia se concentraron en la expresión de las emociones. Una buena parte de la fisiología del sistema nervioso se construyó con datos procedentes de la lesión, la estimulación y el registro electrofisiológico, los métodos clásicos de la psicología fisiológica. La "sham rage" del animal decorticado, la ausencia de expresión al lesionar determinadas zonas del sistema nervioso o la inducción de estados emocionales al estimular otras están en la memoria de cualquier estudiante de las neurociencias.

Quizá lo que mejor describiría lo que es una emoción (título de un trabajo clásico de William James) es que se trata de un síndrome en que participan lo motor (la expresión), lo vivencial (la experiencia) y lo social (la manifestación pública interpretada por los otros en ese proceso que los etólogos llamaron "semantización" de la conducta aludiendo a su carácter de señal significativa).

Sin duda alguna, la neurociencia es el terreno privilegiado para una discusión de este tipo, sin olvidar lo que decía Bergson: que tratar de entender la mente estudiando solamente el cerebro era como intentar comprender el argumento de una comedia investigando solamente las entradas y salidas de los actores. Lejos de estar importancia a lo necesario del estudio del cerebro, esta aseveración le da un sentido que los psicofisiólogos (es decir, quienes estudian neurofisiología con sentido de totalidad) aprecian y perfeccionan cada día. Las emociones son tanto síndromes fisiológicos cuanto sociales y experienciales y esta triple aproximación que un sano pluralismo metódico exige recibe en este libro un tratamiento, aunque parcial, digno de análisis y meditación.

La infatigable labor de estudioso de su editor, la diversidad de los aportes, la ausencia de algunos aspectos que el lector avezado querrá completar, hacen de este libro, más que un simple volumen, lo que todo libro finalmente es: un proceso social que construye diálogos y puentes entre personas, entre discursos, entre racionalidades.

Fernando Lolas S.