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Revista chilena de neuro-psiquiatría

versão On-line ISSN 0717-9227

Rev. chil. neuro-psiquiatr. v.39 n.3 Santiago set. 2001

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-92272001000300005 

 

Rev Chil Neuro-Psiquiat 2001; 39(3): 211-218

ARTÍCULO ORIGINAL

 

Hospitalización por intento de suicidio en población pediátrica: una revisión de cuatro años

Hospitalization after Attempted Suicide in a Pediatric Population: A Four-Year Review

 

Mario Valdivia, Daisy Ebner, Valeska Fierro, Carolina Gajardo, Rubén Miranda

Departamento Psiquiatría y Salud Mental, Facultad de Medicina, Universidad de Concepción (MV, DE)
Servicio de Psiquiatría, Hospital Clínico Regional de Concepción (DE)
Residentes Departamento de Pediatría, Facultad de Medicina, Universidad de Concepción (VF, CG, RM)

Dirección para correspondencia


Attempted suicide is a rare but growing problem in the pediatric population. This sample includes all 46 patients that were admitted for attempted suicide to the pediatric wards of Concepcion General Hospital in a four-year period (October 95-September 99). The results were analyzed according to psychosocial aspects, psychiatric assessment and type of intervention, attempt features, and follow up. In the psychosocial issues the patients' ages ranged from 7 to 15 years old. They were mostly female (78.3%); 43.5% of our cases lived with both parents. Fifty percent reported some kind of domestic violence in their families, and 73.9% were in elementary or middle school. Psychiatric assessments were carried out on 89.1% of the cases during hospitalization; 34.8% had previous attempts and 41.3% met the criteria for depressive disorder. Most of the suicide attempts took place at the children's homes (60.9%), and drug ingestion was the most commonly used method (73.9%). Only 13.0% of the patients required intensive care hospitalization. The follow up study showed that 67.4% of the patients were refered to the child psychiatry outpatient program, but only 61.3% of them attended. The results are compared to other national and foreign studies to establish a profile of suicidal minors in order to design intervention strategies.

Key words: suicide attempt, pediatrics, hospitalization

El intento de suicidio es un fenómeno poco frecuente pero en aumento en la población pediátrica. El total de los 46 ingresos pediátricos por intento de suicidio al Hospital Clínico Regional de Concepción entre octubre de 1995 y septiembre de 1999 fue incluido en este estudio y los resultados se dividieron en aspectos psicosociales, evaluación e intervención psiquiátrica, características del intento y seguimiento posterior. En los aspectos psicosociales la edad de los ingresos fluctuó entre 7 y 15 años, en su mayoría eran de sexo femenino (78,3%); el 43,5% vivía con ambos padres. Un 50,0% informó algún tipo de violencia intrafamiliar. Un 73,9% asistía a educación básica. En cuanto a la intervención psiquiátrica, el 89,1% de los ingresos recibió evaluación por psiquiatra durante su hospitalización, el 34,8% tenía el antecedente de intentos previos y el 41,3% cumplía con los criterios para trastorno depresivo. En lo que respecta a la tipificación de los intentos, la mayoría de éstos ocurrieron en la casa del menor (60,9%) y la sobredosis de medicamentos fue el método más usado (73,9%). Sólo el 13,0% de los ingresos requirió tratamiento en la Unidad de Cuidados Intensivos. Al efectuar el seguimiento, después del alta hospitalaria el 67,4% fue derivado a tratamiento psiquiátrico ambulatorio en el Servicio de Psiquiatría del mismo hospital, pero sólo el 61,3% de ellos asistió. Los resultados obtenidos son comparados con series nacionales y extranjeras buscando precisar el perfil del menor que intenta cometer suicidio para generar estrategias de intervención adecuadas.


Introducción

El suicidio y el intento de suicidio constituyen un área de preocupación especial en la población adolescente mayor de quince años; sin embargo, es un fenómeno poco estudiado en la población pediátrica (menores de quince años). En este grupo etario el suicidio es un fenómeno relativamente poco frecuente que alcanza tasas de entre 0,6-0,9/ 100.000 en Estados Unidos (1-3), estimándose que el número de menores que presentan intentos o ideación suicida sería entre 30 y 50 veces más alto que el de los suicidios consumados. De esta forma, en la literatura de EE.UU. se habla de tasas de prevalencia de intento de suicidio que fluctúan entre 2,3% y 15% para niños y adolescentes (1-4). Esta cifra es especialmente importante, toda vez que un número significativo de los adolescentes que consuman suicidio ha presentado intentos o ideaciones previas (5). Se debe considerar además que el suicidio experimenta una importante alza en la adolescencia (2) para llegar a ser la segunda causa de muerte en adolescentes en Estados Unidos de América (6).

En Chile el mayor porcentaje de muerte en personas de 10 a 19 años se debe al rubro "accidentes y violencias" donde se incluye al suicidio (7) estimándose que éste corresponde al 12% de las muertes entre 15 y 19 años (8).

Estudios nacionales efectuados en población adolescente general muestran prevalencia de vida para la ideación suicida de 57% y de 14,2% para los intentos, siendo la prevalencia para el último año de 50,2% para la ideación y 7,2% para el intento (9, 10).

Considerando la importancia de la ideación e intento de suicidios en la población adolescente, y su potencial letalidad por su asociación al suicidio consumado, diversos estudios nacionales y extranjeros han buscado determinar factores de riesgo asociados a los intentos de suicidio en población pediátrica y adolescente; de esta forma se plantean distintas hipótesis para explicar la magnitud del fenómeno. Desde un punto de vista psicológico o individual se postulan causas como la presencia de ciertos rasgos de personalidad, la falta en los mecanismos de resolución del problema, el nivel de desarrollo cognitivo o la existencia de algunas patologías. En el aspecto ambiental inmediato se plantea la pérdida del rol contenedor de la familia y la exposición a estresores escolares o familiares. El aspecto sociológico incluye la mayor accesibilidad de medios potencialmente letales o la existencia de modelos culturales (artistas, deportistas) que cometen suicidio (1- 3, 5, 6).

La presente investigación es la continuación de una serie clínica iniciada hace 5 años en nuestra unidad y complementa la información previamente publicada (11) agregando los casos de los dos últimos años. Su meta es incrementar el conocimiento acerca de las características biodemográficas y clínicas de los menores que intentan suicidio, así como de los aspectos relevantes de dichos intentos, para lo cual se estudió la totalidad de los niños y adolescentes ingresados por intento de suicidio a los servicios pediátricos del Hospital Clínico Regional de Concepción en los últimos 4 años.

Sujetos y método

En el período del estudio, comprendido entre el 1 de octubre de 1995 y el 30 de septiembre de 1999 (4 años), se efectuó un registro de la totalidad de los pacientes hospitalizados en los servicios pediátricos del Hospital Clínico Guillermo Grant Benavente de Concepción (Chile) por intento de suicidio. A cada uno de ellos se le aplicó, durante la hospitalización, un protocolo consistente en una evaluación psiquiátrica al menor, efectuada en todos los casos por el psiquiatra infanto-juvenil del equipo y que incluyó diagnósticos DSM-IV, una entrevista a sus padres y una revisión de la ficha clínica. Estos antecedentes se traspasaron a un formulario especialmente diseñado para este fin.

La ficha clínica se volvió a revisar al cierre de la investigación para determinar el estado actual del paciente. La información así obtenida fue analizada descriptivamente y sus resultados se dividieron en cinco áreas: aspectos biodemográficos, evaluación clínica, características del intento, intervención realizada durante la hospitalización y estado actual de los pacientes.

Resultados

Aspectos Biodemográficos

En el período en estudio hubo 46 ingresos por intento de suicidio a los servicios pediátricos. Treinta y seis (78,3%) eran de sexo femenino. La edad de los pacientes ingresados fluctuó entre los 7 y 15 años de edad. La Tabla 1 muestra su distribución según sexo y edad.

El 76,1% de los ingresos provenían de la ciudad de Concepción (35 casos), 8,7% (4 casos) de otras localidades del Servicio de Salud Concepción y 15,2% (7 casos) de otros Servicios de Salud de la Octava Región.

Tabla 1
Ingresos por intentos de suicidio según sexo y edad


 
Sexo

Edad

Femenino

Masculino

Total

 

n

%

n

%

n

%


7 - 9 años

0

0

1

10,0

1

02,1

10 - 12 años

8

22,2

1

10,0

9

19,6

13 - 15 años

280

77,8

8

80,0

360

78,3


Total

36

100

10

100

46

100


Veinte casos residían con ambos padres (43,5%), 17 con uno de ellos, ya fuera solo o con otros adultos (37,0%); 2 con otros familiares (4,4%) y 6 en Hogares de Menores (13,0%). En 23 casos (50,0%) fue posible constatar el antecedente de algún tipo de violencia intrafamiliar ya fuese maltrato infantil, violencia entre los adultos o ambos. Sólo en 4 de los ingresos (8,7%) existía el antecedente de intento de suicidio en otro miembro de la familia, pero en 18 casos (39,1%) había el antecedente de alguna patología psiquiátrica en otros miembros de la familia.

Treinta y cuatro de los ingresos (73,9%) contaban con educación básica y 8 con educación media (17,4%), en cuatro casos no se pudo obtener dicho antecedente; sin embargo, sólo 39 de ellos asistía regularmente a un establecimiento escolar en el momento del intento (84,8%).

Resultados de la Evaluación Psiquiátrica

Sólo 41 de los 46 ingresos fueron evaluados por psiquiatra (89,1%). De éstos un 80,4% (37 casos) fueron evaluados antes de una semana de ocurrido el intento; y 4 (8,7%) entre 1 y 2 semanas. Del total de los ingresos, 16 presentaban el antecedente de al menos un intento previo al ingreso (34,8%). Trece (28,3%) tenían algún diagnóstico de patología de salud mental previa a esta hospitalización y 12 (26,1%) habían tenido algún tratamiento psiquiátrico o psicológico. El diagnóstico psiquiátrico más frecuente encontrado durante la hospitalización fue el de Trastorno Depresivo en alguna de sus formas (41,3%), y cabe destacar que 8 casos (17,4%) no reunían los criterios para ninguna patología psiquiátrica durante la evaluación (ver Tabla 2).

Tabla 2
Diagnóstico psiquiátrico de los ingresos
por intento de suicidio


Diagnóstico

n

%


T. Depresivo

19

41,3

T. Disocial

6

13,0

Alteraciones de Personalidad

5

10,9

T. de Conversión

1

2,2

T. por Descontrol de Impulsos

1

2,2

T. Mental Orgánico

1

2,2

Sin Patología Pesquisada

8

17,4

No evaluado

5

10,8


Total

46

100


Características del intento

La gran mayoría de los intentos tuvo lugar en la propia casa del menor (60,9%), 5 casos en la escuela (10,9%), 5 en el hogar de menores donde residía el menor (10,9%), 3 en casas de amigos (6,5%). En la mitad de los casos, los menores no presentaban planificación previa (50%), en 14 casos (30,4%) la planificación fue de pocas horas, en 2 casos (4,4%) entre 1 y 7 días previos al intento y en 2 casos (4,4%) el intento fue planificado por más de una semana.

Al ser consultados, un 67,4% de los intentadores tenían presente la idea de muerte al intentar suicidio, esto es, estaban conscientes que podrían morir por esta acción; sin embargo al indagar por la finalidad del intento sólo el 50% planteó el terminar con la vida como el objetivo del intento, planteándose modificar la situación en la familia o asustar a otros como otras finalidades frecuentes (ver Tabla 3).

Tabla 3
Finalidad de los intentos de suicidio


Finalidad

n

%


Terminar con su vida

23

50,0

Modificar situación familiar

9

19,6

Asustar a otros

4

8,7

Evitar situaciones negativas

3

6,5

Llamar la atención

1

2,2

Sin fin claro

1

2,2

No evaluado

5

10,8


Total

46

100


En el 84,8% de los casos fue posible pesquisar un suceso desencadenante del intento, siendo los conflictos y peleas con padres, familias o pololos el desencadenante más frecuente (ver Tabla 4).

Tabla 4
Desencadenantes de los intentos de suicidio


Desencadenantes

n

%


Conflicto o pelea con otros1

10

21,7

Conflicto o pelea con padres

8

17,4

Conflicto o pelea con pololo(a)

6

13,0

Entrega notas finales de curso

4

8,7

Maltrato físico

3

6,5

Imitación a amigos

1

2,2

Otros desencadenantes2

7

15,2

No hay desencadenantes

5

10,9

No evaluado

2

4,4


Total

46

100


1. Tíos, profesores, amigos.
2. Traslado de residencia, aniversario muerte de hermano, alucinaciones, intento de abuso sexual, matrimonio de ex pololo, presentación en público.

La sobredosis de medicamentos fue el método más frecuentemente utilizado para intentar poner término a la vida (73,9%) y los psicofármacos los medicamentos más frecuentemente utilizados para dicho intento (ver Tablas 5 y 6). La mayoría de los intentos (84,8%) no presentaba criterios de gravedad; 13,0% requirió hospitalización en unidades de cuidados intensivos y un caso presentó Glasgow menor a 10; ninguno de los menores falleció por el intento.

Tabla 5
Métodos utilizados para el intento de suicidio


Método

n

%


Fármacos

34

73,8

Tóxicos1

6

13,0

Tóxicos + fármacos

2

4,4

Ahorcamiento

2

4,4

Armas de fuego

1

2,2

Inmersión (lago)

1

2,2


Total

46

100


1. Solventes, pesticidas, raticidas,limpiadores.

 

Tabla 6
Tipos de fármacos utilizados para intento de suicidio


Tipo de fármaco

n

%


Combinación de psicofármacos

7

19,4

Benzodiazepinas

6

16,7

Neurolépticos

6

16,7

Otros fármacos

5

13,9

Anticonvulsivantes

4

11,1

Psicofármacos + otros fármacos

3

8,3

Otras combinaciones de fármacos

3

8,3

Antidepresivos

1

2,8

No descrito

1

2,8


Total

36

100


Manejo durante la hospitalización y derivación

El 89,1% de los pacientes tuvo una evaluación clínica por psiquiatra. Otra intervención frecuentemente realizada durante la hospitalización fue la psicoterapia por psiquiatra (67,4%); las demás acciones efectuadas durante la hospitalización se describen en la Tabla 7.

Tabla 7
Intervenciones durante la hospitalización
(n=46)


Intervenciones

n

%


Evaluaciones por Psiquiatra

41

89,1

Psicoterapia por Psiquiatría

31

67,4

Psicoterapia por Psicólogo

20

43,5

Intervención Programa Salud y Violencia

17

37,0

Farmacoterapia

7

15,2

No evaluado

5

10,9


Al alta hospitalaria la mayoría de los pacientes fueron derivados para la continuación de su tratamiento; 31 de los casos (67,4%) se derivaron al policlínico de psiquiatría infantil de nuestro hospital, 3 casos (6,5%) a otros hospitales, 2 (4,4%) a consulta privada, 6 (13,0%) al Programa Salud y Violencia, y 4 menores (8,7%) no fueron derivados por haber sido dados de alta previo a la evaluación psiquiátrica.

Tratamiento psiquiátrico ambulatorio y estado actual

Sólo fue posible obtener esta información de los casos derivados al policlínico de Psiquiatría Infantil del Hospital Regional de Concepción. De los 31 casos derivados, 19 asistieron a controles (61,3%). Al evaluar el estado de estos 19 casos al cierre del estudio (entre 7 y 55 meses después del alta hospitalaria) se constató que sólo un paciente (5,3%) seguía en tratamiento; 6 habían sido dados de alta (31,6%), 3 (15,8%) derivados a psiquiatría adulto y 9 (47,4%) habían abandonado el tratamiento.

Discusión

En estudios extranjeros la ideación y los intentos su icidas han sido asociados a altas tasas de psicopatología (12-16) altas tasas de problemas de adaptación (12,13), exposición a adversidades durante la niñez (12,13,16), peleas físicas (17), sexo femenino (12-14,17), altas tasas de conductas automutilantes y pobre regulación de los afectos (18), abuso físico (19) y la presencia de factores precipitantes (20).

Las publicaciones en revistas nacionales son más bien escasas (10, 11, 21-24) y el principal volumen de conocimiento está dado por presentaciones a congresos de la especialidad. En todo caso, la literatura nacional describe las mismas asociaciones como lo son sexo femenino, edad mayor de 10 años, presencia de psicopatología en el menor, existencia de eventos precipitantes, maltrato al menor, disfunción familiar u hogares mal constituidos (10, 11, 21-23).

Nuestra serie entrega resultados comparables en muchos aspectos con la literatura revisada. Se encontró una mayor proporción del sexo femenino y una mayor cantidad de púberes y adolescentes que de niños menores de 10 años. Este último aspecto se podría explicar por la maduración cognitiva que permite el desarrollo de un concepto maduro de muerte sobre los 10 años, una menor autonomía y menor acceso a métodos letales en niños menores, y mayor efecto contenedor de la familia, colegio o ambiente y una menor incidencia de depresión a esa edad. Cabe destacar que sólo hay un caso de intentador con menos de 10 años y se trata de un varón; en cambio desde los 10 años el intento es casi cuatro veces más frecuente en las mujeres, lo que podría atribuirse a que no existen diferencias entre los sexos para la incidencia de depresión en población prepuberal (25).

Llama la atención que en nuestros resultados una discreta mayoría de los intentadores residía en hogares biparentales, aunque no se evaluó el grado de disfuncionalidad familiar.

Nuestra serie reveló una alta incidencia de psicopatología en los menores que intentaron suicidarse, aunque el número de menores con antecedentes de diagnóstico o tratamiento psiquiátrico previo al intento fue relativamente bajo.

Otro aspecto importante es el hecho que la mayoría de los intentos tuvo lugar en la casa del menor y que el método más frecuentemente utilizado fue la sobredosis de medicamentos, en especial de psicofármacos, aunque en esta serie, a diferencia de nuestra serie anterior (11) aparecen algunos métodos de mayor letalidad como el uso de armas de fuego y el intento de ahorcamiento.

En la gran mayoría de los intentos fue posible consignar un suceso desencadenante y en general hubo tiempos muy breves de planificación previa, lo que habla del importante grado de impulsividad que se encuentra en los intentos de suicidio en este grupo etario.

El análisis de la información muestra que un alto porcentaje de los casos hospitalizados fue evaluado por psiquiatra, y que esta evaluación en general fue bastante temprana (antes de una semana de ocurrido el intento en la mayoría de los casos). Esto refleja la adecuada coordinación que se ha logrado establecer entre el equipo pediátrico y la unidad de psiquiatría infantil a través del programa de psiquiatría de enlace. Sin embargo, resulta preocupante la pérdida de cinco casos que fueron dados de alta sin evaluación psiquiátrica.

Un área que ha resultado de especial preocupación para el equipo es la alta tasa de pérdida de pacientes para su manejo posterior al alta hospitalaria. Más de un tercio de los derivados nunca asisten a tratamiento, y de los que asisten, la mitad lo abandona antes del alta. Es difícil establecer comparaciones con otras casuísticas nacionales en este aspecto, ya que en la escasa literatura nacional la mayoría de las publicaciones no incluyen seguimiento posterior (10, 21-23). Valdivia et al. con un seguimiento de 1 a 20 meses, encontraron un 29,9% de pérdida de pacientes previo al primer control, y un 47,6% de abandono de los pacientes que iniciaron controles (11). En un estudio de tratamiento farmacológico a intentadores (24) se encontró un 28,6% de abandono a los 6 meses de tratamiento. Estas dos series no son completamente homologables al presente estudio, ya que abarcan tiempos de seguimiento menores y en el caso del segundo estudio se trata de una población altamente seleccionada; pese a estas diferencias, las tasas de abandono que muestran son de magnitudes cercanas a la nuestra, lo que nos hace suponer que nuestras cifras de abandono podrían ser las esperables en este tipo de pacientes.

Al ser el presente un trabajo de tipo clínico, exploratorio, descriptivo, no controlado, no permite establecer asociaciones. Sin embargo, sí es posible formular hipótesis de trabajo que den pie a nuevos estudios de casos y controles. Así, resultará interesante determinar la posible asociación del intento suicida a determinados patrones familiares, a consumo de sustancias, a antecedentes de violencia intrafamiliar o a la presencia de patología psiquiátrica en la familia. En la actualidad, nuestra unidad se encuentra desarrollando una investigación tendiente a evaluar dichas hipótesis.

Pese a lo anterior, sí es posible extraer enseñanzas de la presente investigación que permitan orientar la prevención y el manejo del intento de suicidio. Desde un punto de vista preventivo es especialmente importante el hecho que los intentos tenían lugar en la casa del menor y principalmente con psicofármacos obtenidos en las mismas casas. También lo es el hecho que los intentos surgieron como respuestas impulsivas frente a eventos desencadenantes, lo que podría permitir formular estrategias educativas para el manejo adecuado de dichos eventos por parte de los padres.

En cuanto al tratamiento efectivo de los intentadores, surge como necesario el rediseñar sistemas de derivación y seguimiento que permitan recuperar los pacientes que abandonan el tratamiento, toda vez que ésta es una patología que pone en riesgo la vida del menor y en la cual un número no despreciable presentará nuevos intentos a menos que reciban las intervenciones terapéuticas adecuadas.

 

REFERENCIAS

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Correspondencia a: Mario Valdivia, Depto. Psiquiatría y Salud Mental, Fac. de Medicina, U. de Concepción, Casilla 160-C, Concepción

Recibido: octubre de 2000
Aceptado: junio de 2001

 

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