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Revista chilena de neuro-psiquiatría

versão On-line ISSN 0717-9227

Rev. chil. neuro-psiquiatr. v.39 n.3 Santiago set. 2001

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-92272001000300004 

 

Rev Chil Neuro-Psiquiat 2001; 39(3): 203-210

ARTÍCULO ORIGINAL

 

Evaluación de un servicio para mujeres que abusan de sustancias psicotrópicas

Assessment of a Female Drug Abusers Unit

 

Ruby Osorio, Claudia Salazar, Mónica Mc. Cusker

KCW Mental Health Trust, Servicio General de Abuso de Drogas, Servicio de Alcoholismo, London, UK.

Dirección para correspondencia


Background: Women differ from men in their patterns of alcohol and drug abuse, requiring specialized facilities. However, little has been published on settings specifically designed for women. Objective: To share the experiences of an out patient clinic designed to assist women with problems of substance misuse. Method: The service and its users are described, and satisfaction with treatment given is evaluated with the Christo Inventory for Substance Misuse Services (CISS). Results: Thirty women were assessed according to the CISS showing improvement in various functional scores such as work relationships, job performance, and reduced consumption of drugs and alcohol. Most of the patients gave a positive appraisal of the unit activities, and their suggestions primarily were concerned with increasing and improving the therapy sessions. Conclusion: This experience sheds a favorable light on specialized services for treating female patients with alcohol and drug problems.

Key words: gender differences, alcohol, drugs, mental health

Antecedentes: entre las personas que abusan de alcohol y drogas, las mujeres difieren de los hombres y requieren servicios de atención especializados. No obstante, las publicaciones sobre servicios diseñados específicamente para mujeres son escasas. Objetivo: comunicar la experiencia de un servicio diseñado para la atención de mujeres que abusan de alcohol y drogas. Método: se describen las características del servicio y de las usuarias y se evalúa el grado de satisfacción de la atención mediante el Christo Inventory for Substance Misuse Services (CISS). Resultados: 30 mujeres fueron evaluadas, las que refirieron mejoría en diversos aspectos funcionales, como relaciones laborales, desempeño en el trabajo y reducción del consumo de drogas y alcohol, de acuerdo al CISS. La mayoría evaluó positivamente las actividades del servicio y las sugerencias estuvieron orientadas a aumentar y mejorar las sesiones de terapia. Conclusión: esta experiencia apoya la utilidad de los servicios especializados en la atención de mujeres para el tratamiento de los problemas de alcohol y drogas.


Introducción

Uno de los mayores desafíos que tienen los servicios de abuso de drogas es enfrentar las diferencias de género en el uso de sustancias psicotrópicas y en la búsqueda y utilización de servicios especializados (1, 2). Históricamente, los investigadores y clínicos han asumido que las dinámicas del abuso de sustancias y su tratamiento son iguales para hombres y mujeres (1, 3). Es así como las intervenciones terapéuticas desarrolladas han sido diseñadas para grupos mixtos, lo que ha llevado a que los ambientes de tratamiento sean de orientación masculina. Se conoce que la proporción de mujeres que abusan del alcohol o drogas y que asiste a los servicios de tratamiento comunitario, es significativamente menor que la de hombres, con informes de proporciones hombre-mujer que varían entre 2:1 y 10:1 (1, 3-6). Comparativamente, las mujeres tienden a utilizar los servicios de medicina general y de psiquiatría en forma más frecuente y regular que los hombres (6). Asimismo, tienden a percibir el tratamiento médico como más efectivo (7). Esto ha estimulado el interés en estudiar las razones subyacentes a esta diferencia, resultando evidente que las barreras que la mujer encuentra cuando busca ayuda son distintas que las que encuentra el hombre (1, 6-8).

En cuanto a estas barreras, se destacan tres:

a) falta de reconocimiento del problema.
b) el costo percibido por adoptar una actitud activa de búsqueda de ayuda.
c) percepción personal de la aceptabilidad de los servicios disponibles.

Reconocer el problema puede ser difícil, tanto para el individuo y su familia como para los profesionales (8). La mujer tiende a atribuir su abuso de sustancias a una variedad de causas (por ejemplo: depresión, problemas de pareja, duelo), con más frecuencia que el hombre, lo que la lleva a buscar ayuda en servicios no relacionados con alcohol o drogas (por ejemplo, servicios de salud mental) (2, 8). Los costos asociados con la adopción de una actitud activa para enfrentar el problema se describen, en general, como vergüenza, temor a perder la respetabilidad y a evocar una respuesta punitiva (más que de apoyo), de parte de los servicios de salud y sociales, lo que puede terminar en la pérdida de la custodia de los hijos, entre otras consecuencias (5, 6). Los servicios disponibles hasta la fecha no han podido enfrentar adecuadamente los asuntos relacionados específicamente con la diferencia de género, tales como orientación sexual, historia de abuso físico o sexual y temor al apremio sexual. Pese a esto y a la creciente toma de conciencia en asuntos femeninos durante los últimos 20 años, el interés en el abuso de alcohol y drogas por las mujeres ha recibido un interés limitado (1).

En respuesta a estas dificultades, algunos servicios han desarrollado acciones "específicas de género", tales como: grupos de mujeres, mujeres terapeutas, servicio de mujeres, etc. (8). Sin embargo, hay escasas publicaciones acerca de tratamientos específicos (y sus resultados) en mujeres que abusan de alcohol y drogas, y tanto los hallazgos como las estrategias empleadas son poco claros (8, 6). Hasta ahora no parece haber programas validados de tratamiento empírico que ofrezcan un servicio más orientado según género (2, 5). La necesidad de contar con servicios más accesibles para la mujer proviene de la identificación de las dificultades que ésta encuentra al tratarse en grupos mixtos y a la baja proporción de mujeres que asiste a los servicios de tratamiento de problemas de alcohol y drogas (4, 3, 8, 9).

En este estudio se examinó al "Servicio Sólo para Mujeres" (SSM), que forma parte del Servicio de Abuso de Sustancias (SAS) en Londres - Occidente. Los objetivos del estudio fueron realizar una evaluación del funcionamiento del SSM y sus resultados. Las áreas observadas fueron: cambios en la proporción hombre-mujer en el SAS desde el comienzo del SSM, cambios en el estado de salud y social, satisfacción de las usuarias y accesibilidad al servicio, en una muestra de mujeres asistentes a SSM.

Método

Ubicación geográfica

El SSM evaluado comenzó sus actividades en 1995. Está situado en un área residencial de Londres, Inglaterra, en la misma casa del Equipo de Alcohol, y provee una sesión por semana de 3 horas de duración. Está atendido por un grupo de, al menos, 5 profesionales mujeres por sesión, incluyendo enfermeras especialistas en abuso de sustancias, salud maternal, terapeuta ocupacional, psiquiatra, asistente social y terapeutas complementarias. La asistencia profesional depende de la disponibilidad de profesionales en el SAS, por lo que su regularidad y continuidad no están garantizadas. La excepción son las terapias complementarias. No se aceptan hombres, ya sea pacientes o miembros del equipo.

Los servicios que ofrece incluyen un área de libre asistencia, consulta psiquiátrica y seguimiento en abuso de sustancias y salud mental, desintoxicación alcohólica, sesiones de apoyo emocional y psicológico, salud maternal y general de la mujer, terapias complementarias y un jardín infantil. Las terapias complementarias consisten en relajación, acupuntura auricular, aromaterapia y masaje shiatsu. El jardín infantil lo provee el equipo, siempre y cuando los otros servicios estén cubiertos.

Período de evaluación

La evaluación cubrió un período de 18 meses, entre abril de 1997 y septiembre de 1998. Las entrevistas de evaluación se efectuaron entre septiembre y noviembre de 1998.

Grupo estudiado

Para determinar diferencias en las características de las mujeres que asisten al SSM en forma regular y las que no lo hacen, el número total de asistentes al SSM durante el período de evaluación se dividió en 2 grupos: asistentes regulares y no regulares. El grupo de los asistentes regulares fue definido como aquellas mujeres que asistieron a 3 o más sesiones y las asistentes no regulares aquellas que asistieron a 2 sesiones o menos. Los dos grupos fueron comparados por edad, origen étnico, la sustancia utilizada y la frecuencia de asistencia. A los asistentes regulares se las invitó por carta a una entrevista con la investigadora principal (R.O.).

Evaluación del funcionamiento del SSM

Se revisó la asistencia al SSM desde 1995.
Se diseñó un cuestionario semi-estructurado para evaluar si las metas de la institución fueron alcanzadas y para evaluar lo apropiado del servicio otorgado. Incluyó preguntas sobre acceso al SSM, adherencia, uso de otros servicios dentro del SAS, mejoría clínica, opinión sobre la necesidad de cambios para mejorar el SSM y opinión sobre la confidencialidad.

Evaluación del resultado del SSM

Se analizó la asistencia a SAS para observar cambios en la proporción de mujeres desde 1995 a 1998. Para medir los cambios en la evolución de las asistentes durante su estadía en el SSM, desde la perspectiva del profesional clínico, se empleó el Christo Inventory for Substance Misuse Services (CISS) (10). Este instrumento constituye una escala de evaluación subjetiva. El inventario mide estado de salud, situación social, bienestar psicológico, uso de alcohol y drogas, riesgo de VIH, ocupación, actividades criminales, uso de apoyo estructurado, adherencia a tratamiento y relación con el equipo.

La escala tiene un rango de 0-20. En cuanto a la severidad del problema, el rango 0-5 se considera bajo, de 6-12 moderado o promedio y de 13-20 alto. El promedio para quienes usan alcohol y drogas es de 8 y 9 respectivamente. El puntaje de base para las participantes se derivó retrospectivamente de las fichas clínicas y el puntaje de seguimiento fue completado por la investigadora (R.O.) entre septiembre y noviembre de 1998.

Análisis estadístico

El análisis estadístico se hizo usando el SPSS, versión 8. El test de chi cuadrado se usó para examinar la asociación entre variables categóricas, y para la asociación de datos cuantitativos se usó la prueba t. El valor de significación estadística establecido fue p<0.05.

Resultados

Asistentes evaluadas

Un total de 208 mujeres asistieron al "Servicio Sólo Mujeres" durante el período de evaluación, de las cuales 89 (43%) fueron asistentes regulares y 119 (57%) fueron asistentes no regulares. Las características demográficas y clínicas de ambos grupos se presentan en la Tabla 1.

Tabla 1
Características de las mujeres atendidas en el "Servicio Sólo Mujeres"
entre abril de1997 y septiembre de 1998


Atendidas 3 ó más sesiones

Atendidas 2 ó menos sesiones

Total


N

89 (43%)

119 (57%)

208

Edad Promedio

42 años

38 años

40

DE

11,3

9,6

11

Rango edad

18-72

20-70

18-72

       

Raza:

Blanca

73 (82%)

100 (85%)

175 (84%)

Asiática

1 (1%)

5 (4%)

6 (3%)

Negra

8 (9%)

5 (4%)

13 (6%)

Otras

7 (8%)

8 (7%)

14 (7%)

 

Sustancia de abuso:

Alcohol

63 (71%)

71 (59%)

134 (64%)

Drogas

21 (23%)

45 (38%)

66 (32%)

Ambas

5 (6%)

3 (3%)

8 (4%)


De las 89 asistentes regulares, 30 aceptaron participar en el estudio y fueron entrevistadas personalmente o por teléfono. De las otras 59 asistentes regulares, 3 declinaron participar, 2 respondieron pero no asistieron a la entrevista y 54 no contestaron nuestra carta.

En general, hubo una mayor proporción de bebedoras, tanto en el grupo de las asistentes regulares como en el de las no regulares y, aunque esta proporción fue más marcada en el grupo de las asistentes regulares, la diferencia no fue estadísticamente significativa. No hubo diferencias en edad o raza entre los 2 grupos. De las asistentes no regulares, 81 de 119 (68%) asistió sólo a una sesión, lo que equivale al 39% del total de las 208 mujeres estudiadas.

La edad promedio de las participantes (n=30) fue de 45 años (DE = 12,8), con predominio de raza blanca (27 de 30 = 90%), la mayoría sólo abusaba del alcohol (22 de 30 = 73%) y el promedio de asistencia fue de 16 sesiones (DE = 14,7, rango 3-56).

No hubo diferencias significativas entre el grupo evaluado (n= 30) y el grupo no evaluado (n= 59) respecto a las características clínicas y demográficas.

Durante el período de 18 meses de evaluación, las 59 no-participantes (>3 sesiones pero no entrevistadas) asistieron significativamente a menos sesiones (promedio 7; DE = 4,1, rango 3-20) que las participantes (p = 0,017, t = 2,44, DF = 87).

Asistencia

El promedio semanal de asistencia al SSM se mantuvo constante durante los primeros 3 años; pero hubo un aumento durante los últimos 6 meses del estudio. El rango de asistencia fue de 2 a 25 mujeres por sesión (Tabla 2). La asistencia femenina al SAS también se mantuvo estable.

Tabla 2
Asistencia anual al "Servicio Sólo Mujeres"


Promedio de sesiones

DE

Rango de sesiones


1995

579

12

4.0

5-23

1996

528

11

3.4

2-17

1997

588

12

2.7

6-17

1998*

405

17

3.6

10-25


*= n.s., Abril-Sept. 1998

Acceso

La mayoría de las participantes (21 de 30 = 70%) supo de la existencia del SSM desde el interior del SAS. En cuanto a la fuente de referencia, 21 mujeres provinieron desde el SAS y 9 (30%) de entidades externas.

El SSM fue descrito como de fácil acceso por 28 de 30 (93%) participantes. De las dos mujeres que no lo encontraron accesible, una se había cambiado de casa y la otra calificó al jardín infantil como errático.

Adherencia

Se les preguntó a las participantes acerca de sus razones para continuar asistiendo al SSM. La pregunta presentó varias alternativas: el SSM provee apoyo 11 de 30 (37%), ofrece libertad de discusión 9 de 30 (30%), es sólo para mujeres 8 de 30 (27%), da consejos acerca del uso de sustancias 8 de 30 (27%) y provee un ambiente que da seguridad 2 de 30 (7%). Veintiséis participantes (26 de 30 = 87%) dieron más de una razón para asistir y 12 consideraron que todas las alternativas eran relevantes. Diez participantes (33%) consideraron las terapias complementarias como una de las razones más importantes para asistir y 3 (10%) como su única razón. Si el SSM no existiera, 25 (83%) de las participantes indicaron que de todos modos asistirían al SAS.

Uso de otros servicios

De las 30 participantes, 19 (63%) asistían a otros servicios dentro del SAS y 11 (37%) ya no. De éstas, 6 de 11 (55%) aún asistían al SSM durante el período de evaluación y 5 de 11 (45%) ya no. De las 19 participantes que utilizaban otros servicios, 14 de 19 (74%) recibían tratamiento en el Equipo de Alcohol y 5 de 19 (26%) en el Servicio de Drogas. Las razones dadas para no asistir a otros servicios dentro del SAS fueron variadas: 4 mujeres (13%) describieron dificultad para salir de su casa, 2 (6%) dijeron que los servicios no les fueron ofrecidos, 2 (6%) habían dejado de usar sustancias y 3 mujeres (9%) dijeron ya sea no tener interés, no vivir en el área o no poder ver a su enfermera con mayor regularidad, respectivamente.

Es de notar que el Equipo de Alcohol hizo posible el ingreso directo de mujeres bebedoras a su servicio vía SSM, lo cual no fue posible para quienes usaban drogas.

Sugerencias para el mejoramiento del servicio

Se hizo una pregunta abierta a las participantes acerca de cómo mejorar el SSM. Nueve mujeres (30%) encontraron el servicio aceptable como es y 21 (70%) hicieron 46 comentarios en total, los que se agruparon en 12 categorías (Tabla 3).

Tabla 3
Sugerencias de las usuarias para mejorar la atención en el "Servicio Sólo Mujeres"


n

%


Está bien tal como está

9

30

Sesiones más largas

6

20

Más sesiones

5

17

Más terapias complementarias

4

13

Incorporación más estructurada

4

13

Más sesiones enfocadas en tema

3

10

Información interna

3

10

Dependencias para no fumadores

3

10

Información externa

2

7

Intervención en crisis

2

7

Mejorar el pesebre navideño

1

3

Coordinación con otros servicios

1

3

Incorporar a los familiares

1

3


La principal sugerencia fue la de extender el SSM, y dentro de él las terapias complementarias, tanto el número de sesiones como la duración de ellas. El servicio de libre asistencia fue el que recibió mayores sugerencias de cambio. Este servicio se implementó para proveer un espacio sin mayor estructura, disponible para todas las mujeres asistentes al SSM, supervisadas por una enfermera. Las sugerencias incluyeron: tener una monitora regular, hacer el espacio más estructurado, mejorar la acogida al momento de ingreso al SSM por parte del equipo, proveer un área de no fumadores, poner mayor énfasis en el uso de sustancias y dar mayor atención a las abstinentes. También solicitaron mayor información sobre el uso y abuso de sustancias y que ésta sea entregada en forma de clases, videos informativos y consejo individual, además de mayor disponibilidad de información sobre servicios locales. También sugirieron promover el SSM en la comunidad, para aumentar el acceso directo.

Confidencialidad

Se les preguntó a las participantes acerca de su propia definición del término confidencialidad. Doce mujeres (40%) lo describieron como "la información no sale de aquí", 9 (30%) "no se repite", 7 (23%) "privado" y 2 (7%) "secreto". Las participantes no expresaron ninguna preocupación alrededor de este hecho en el SSM.

Evaluación del resultado del SSM

Veinticinco mujeres (83%) encontraron que el SSM había sido de ayuda para enfrentar su problema de abuso de sustancias.

Hubo una disminución significativa en el puntaje promedio del CISS, evaluado al ingreso al SSM y después de un promedio de asistencia de 16 sesiones (rango 3-56 DE = 14,7)

El puntaje promedio del CISS para las 30 participantes fue 9,7 (DE = 3,1) al ingreso y 5,2 (DE = 3,5) al seguimiento (p=000 t=7,272, DF=29, sign.2-tailed=.000.) Veintisiete mujeres (90%) mostraron mejoría, en 2 (7%) no hubo cambio y 1 (3%) empeoró (Tabla 4).

Tabla 4
Cambios en el Christo Inventory for Substance Misuse Services (CISS)
en 30 mujeres asistentes al "Servicio Sólo Mujeres"


Mejor

Igual

Peor

 

n

%

n

%

n

%


Funcionamiento social

8

27

20

66

2

7

Salud general

12

40

14

47

4

13

Conducta de riesgo SIDA

3

10

26

87

1

3

Bienestar psicológico (+)

15

50

13

43

2

7

Ocupación (+)

16

53

14

47

0

0

Conductas delictuales

3

10

25

83

2

7

Uso de alcohol/drogas (+)

16

53

13

43

1

3

Conducta de apoyo

13

43

13

43

4

13

Adherencia

11

37

16

53

3

10

Relaciones de trabajo (+)

19

63

9

30

2

7

General

27

90

2

7

1

3


Aunque el CISS es una herramienta unidimensional cuyos resultados no se pueden separar por áreas, descriptivamente se puede decir que, en 50% o más de las participantes, algunas de las áreas examinadas (marcadas + en la tabla) mostraron mejoría; por ejemplo: bienestar psicológico, ocupación, uso de alcohol y drogas y cooperación con el equipo.

Discusión

El SSM es un servicio dentro del SAS que provee una variedad de intervenciones terapéuticas sólo a mujeres y por mujeres, según sugerencias de la literatura, de ofrecer servicios específicos según género para la mujer (8, 6). Pese a que el SSM ha sido un servicio continuo desde 1995, la continuidad de sus distintas áreas terapéuticas ha sido menoscabada por la irregular disponibilidad de profesionales, con la excepción de las terapias complementarias.

La asistencia al SSM de las mujeres que beben fue mayor que las que usan drogas. Las principales razones para esto fueron: la provisión de desintoxicación alcohólica pero no de opiáceos, la posibilidad de entrada directa al Equipo de Alcohol pero no al Servicio de Drogas desde el SSM, y la imposibilidad de ofrecer tratamiento de mantención de opiáceos en el SSM. En contraste, otro SSM dentro de la misma área de salud, que se desarrolla en el sitio del Centro de Tratamiento de Drogas, encontró que la mayoría de sus asistentes usaba drogas.

Desde el comienzo del SSM el número de mujeres asistentes se ha mantenido constante. Sin embargo, durante los últimos 6 meses del período de evaluación se observó un aumento en la asistencia y la duración de estadía.

Pese al aumento en el número de mujeres asistentes al Equipo de Alcohol desde el comienzo del SSM, la proporción hombre: mujer dentro del SAS se mantuvo igual, posiblemente debido a que la mayoría de las asistentes ya estaba asistiendo al SAS, a su ingreso al SSM. Este hecho podría sugerir que, pese a su accesibilidad geográfica, el acceso al SSM para mujeres que no están ya en contacto con el SAS es limitado.

La mejoría subjetiva y objetiva en el estado de salud y social de las participantes es estimulante; sin embargo, ésta se puede atribuir sólo parcialmente al SSM, ya que la mayoría también asistía a otros servicios dentro del SAS. Pese a esto, un quinto de las participantes estaba siendo atendido sólo por el SSM. Ellas fueron todas bebedoras y asistían al SSM por la ambientación y la provisión de terapias complementarias.

El promedio de edad, 42 años, de todas las participantes está de acuerdo con publicaciones que apuntan a la baja representación de mujeres jóvenes en las asistentes a SAS (5).

La popularidad y satisfacción de las participantes con las terapias complementarias indica que éstas fueron reconocidas como un factor terapéutico central dentro del SSM. Si fuese efectivo que las mujeres consideran su abuso de sustancias como secundario a, o como parte de problemas más generales, tales como angustia, dificultades emocionales o de salud, y si se piensa que las terapias complementarias ayudan a mejorar el funcionamiento psicológico, entonces se puede esperar que la ayuda en este aspecto tendrá un impacto positivo en el uso de sustancias (8). Esto parece corroborarse en nuestro estudio.

La mujer tiende a beneficiarse más que el hombre cuando se le facilita información, tanto general como del resultado de su evaluación, y tiende a estar más dispuesta a asumir una mayor responsabilidad para efectuar cambios personales (8). En nuestro estudio, las participantes solicitaron activamente mayor información acerca del uso y abuso de sustancias y que ésta fuese entregada en forma de clases, videos informativos, consejo y educación general.

Los resultados de este estudio se ven limitados por el tamaño pequeño de la muestra. También tienden a sobrerrepresentar la satisfacción de las usuarias con el servicio, ya que las participantes asistieron significativamente más sesiones que las no participantes. Sólo podemos especular acerca de la satisfacción con el servicio de estas últimas por su repetida asistencia al SSM.

El SSM examinado ha sido exitoso en proveer personal profesional especializado femenino, pese a las variaciones y dificultades de disponibilidad en el SAS. Sin embargo, no hay clara evidencia en la literatura que el género del profesional atraiga, retenga o produzca mejores resultados en mujeres en tratamiento (2, 8). Hay algunas sugerencias en cuanto a que los miembros del equipo deberían provenir de diferentes profesiones y que el equipo debería tener conocimientos sobre estrategias de intervención familiar, entrenamiento vocacional y social, conocimiento sobre el desarrollo normal del niño, sobre recursos comunitarios y sobre defensa de los derechos del paciente (7).

Este estudio demuestra que se puede considerar los programas de tratamiento específicos por género como parte integral de los servicios de abuso de sustancias y como una forma de avanzar en el tratamiento de la mujer que abusa de sustancias psicotrópicas, tales como alcohol o drogas.

Conclusiones

El desarrollo del SSM es el resultado de la creciente preocupación por la baja proporción de mujeres asistentes al SAS y por la consiguiente necesidad de hacerles más accesibles los servicios de abuso de sustancias.

Los resultados de este estudio muestran satisfacción con el servicio por parte de las usuarias, al mismo tiempo que una mejoría en su estado de salud y social.

Dentro del SSM las terapias complementarias han tenido gran demanda y han sido percibidas como muy útiles. Sin embargo, se requiere una evaluación más objetiva de su impacto en el tratamiento y manejo de este grupo clínico.

La mayor proporción de usuarias de alcohol, comparadas con las usuarias de drogas asistentes al SSM, tiene relación con las diferencias intrínsecas de ambos grupos de pacientes (2), pero también con la distinta oferta y forma de acceso al servicio en los 2 grupos.

En general, el SSM representa una alternativa de tratamiento y apoyo, específico por género, para aquellas mujeres que abusan de sustancias psicotrópicas, como parte de un servicio más amplio, destinado al tratamiento del abuso de sustancias (11).

 

REFERENCIAS

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3. Hanks PJ, Faupel CE. Women opiate users perception of treatment services in New York City. J Subst Abuse Treat 1993; 10:513-22         [ Links ]

4. D.A.W.N., Drugs, Alcohol and Women's Network Report: When A         [ Links ]

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7. Smith L. Help seeking in alcohol dependent females. Alc and Alcoholism, 1992; 27:3-9         [ Links ]

8. Thom B, Green A. Chapter 8: Services for women: the way forward. En: L. Harrison (Ed), Alcohol problems in the community, Routledge, London, 1996         [ Links ]

9. Beckman LJ, Amaro H. Personal and social difficulties faced by women and men entering alcoholism treatment. J Studies Alcohol 1986; 47:135-45         [ Links ]

10. Christo G. Outcome of Residential Care Placement for People with Drug and Alcohol Problems: an evaluation of Hammersmith and Fulham Social Services, Centre for Research and Health Behaviour, 1998         [ Links ]

11. The AR-CARES Program: The development and evaluation of an Alcohol and Drug prevention and treatment program for women and children. J Substance Abuse Treat 1999; 16:265-75         [ Links ]

 

Correspondencia a: Ruby Osorio, BKCW Mental Health Trust, Servicio General de Abuso de Drogas, Servicio de Alcoholismo, 5 Wolverton Gardens, Londres W6 2 QD, R.U.

Recibido: marzo de 2001
Aceptado: julio de 2001

 

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