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Revista chilena de neuro-psiquiatría

versión On-line ISSN 0717-9227

Rev. chil. neuro-psiquiatr. v.39 n.3 Santiago sep. 2001

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-92272001000300003 

 

Rev Chil Neuro-Psiquiat 2001; 39(3): 195-202

ARTÍCULO ORIGINAL

 

Chile: magnitud del consumo de drogas ilegales en Santiago

Chile: Use of Illegal Drugs in Santiago

 

María Isabel González, Graciela Rojas, Rosemarie Fritsch, Ricardo Araya

Departamento de Psiquiatría y Salud Mental, Norte, Facultad de Medicina Universidad de Chile (MIG, GR, RF)
Department of Psychological Medicine, University of Wales, College of Medicine (RA)

Dirección para correspondencia


The use of illegal drugs is an issue that has raised both international and national concern. This paper deals with the descriptive results from a household survey of the use of marijuana and cocaine in a population aged from 15 to 64 in Santiago, Chile. Life prevalence of use was 19.0% for marijuana, 4.5% for cocaine, and 2.2% for coca paste; annual prevalence was 5.4%, 1.8% and 0.8%; and last month prevalence was 3.2%, 0.7%, and 0.3% for each substance. Median age for initial use was 17.9 years for marijuana and 20.3 for coca paste. Those surveyed considered the use of paste to be the most risky, followed by cocaine and marijuana. Higher ratings of dependency were observed in the users of coca paste. Rates of use were similar to those of previous national and regional studies, but considerably lower than those of developed countries.

Key words: drugs, epidemiology, mental health

El consumo de drogas ilegales ­marihuana, cocaína y pasta base­ es una preocupación nacional e internacional debido a sus consecuencias. Se presentan los resultados descriptivos de un estudio epidemiológico domiciliario en la población de 15 a 64 años del Gran Santiago. La prevalencia de vida para el consumo de marihuana fue 19,0%, para cocaína 4,5%, y pasta base 2,2%; las prevalencias anuales fueron 5,4%, 1,8% y 0,8% y las del último mes de 3,2%, 0,7% y 0,3% respectivamente. La edad de inicio del consumo de marihuana fue 17,9 años y de pasta base 20,3 años. Los encuestados percibían mayor riesgo en el consumo de pasta base, seguido por el de cocaína y el de marihuana. El consumo de pasta base presentaba más características de dependencia. Se concluye que las prevalencias encontradas son semejantes a las de estudios nacionales y de la región, pero bastante menores que las de países desarrollados.


Introducción

En Chile, de acuerdo al estudio nacional reali zado por la Comisión Nacional de Control de Estupefacientes (CONACE) en 1998, 17,5% de la población urbana del país de 12 y más años había consumido marihuana, cocaína o pasta base alguna vez en su vida; 5,3% lo había hecho el último año y un 2,2% el último mes. Un 44,5 % de los individuos que habían consumido el último mes marihuana, pasta base, cocaína y/o solventes volátiles cumplían con criterios internacionales de dependencia (1) .

El estudio de CONACE llevado a cabo el año 1996 revela que, en la Región Metropolitana, la prevalencia de vida de uso de cualquiera de las tres sustancias fue 15,5%, siendo 14,9% para marihuana, 2,9% para cocaína y 1,9% para pasta base. La prevalencia anual de uso fue de 5,0% para cualquiera de las tres sustancias, y de 4,4% para marihuana, 1,2% para cocaína y de 1,0% para pasta base (2).

Las prevalencias de vida de uso de sustancias ilícitas se han mantenido semejantes en los diferentes estudios llevados a cabo por la CONACE los años 1994, 1996 y 1998 (1-3), mostrando un leve aumento en la prevalencia anual de uso de sustancias ilícitas en 1998 con respecto a 1996 (1,2). Por otra parte, Vicente et al. en un estudio en 10 comunas de Santiago realizado entre mayo de 1992 y marzo de 1993 usando una entrevista psiquiátrica estandarizada (Composite International Diagnosis Interview) determinó que un 7,04% de la población adulta de 15 y más años presentaba trastornos por abuso y dependencia a alcohol y drogas, siendo las cifras de dependencia a marihuana 0,51%, y dependencia a cocaína 0,07% (4).

En Estados Unidos la prevalencia de consumo de cualquier droga ilegal en la población urbana de 12 o más años, según el National Household Survey of Drug Abuse (NHSDA) en 1988 fue de 36,6% para el consumo de por vida, 14,1% para el consumo anual y 7,3% para el último mes (5). Según estudios de validez de esta misma encuesta con datos de los años 1991, 1992 y 1993, la prevalencia de vida fue alrededor de 34% para la marihuana y de 12% para la cocaína (6). Las tendencias en ese país muestran una estabilización en las cifras globales de uso de sustancias ilegales con un aumento de uso de ciertas drogas, como la heroína, que ha tenido un aumento de la prevalencia mensual de uso, y la marihuana que además ha mostrado aumento de otros indicadores como admisiones a tratamiento y arrestos que pueden estar en relación al uso combinado de la marihuana con crack o con fenilciclidina (PCP) (7,8). En Estados Unidos se ha detectado una disminución del porcentaje de jóvenes (12-17 años) que percibe que el uso de cocaína y marihuana una vez al mes es muy peligroso; en el caso de la cocaína de 63% en 1994 a 54% en 1996 y de marihuana de 40% en 1990 a 33% en 1994 (7).

Las tasas de prevalencia de uso encontradas en países latinoamericanos son ostensiblemente más bajas que las tasas de consumo encontradas en países desarrollados. En Colombia, de acuerdo al estudio nacional realizado en población tanto urbana como rural de 12 a 60 años en 1993, las prevalencias de vida fueron de 3,1% para marihuana, 0,8% para cocaína y 1,2% para basuco (9) y el año 1997 de 9,2% para marihuana, 3,9% para cocaína y 3,4% para basuco mostrando un alza considerable con respecto al estudio anterior, aunque aún con prevalencias bajas si se comparan con países desarrollados (10). En Ecuador, de acuerdo a un estudio nacional realizado en 1995 en la población entre 12 y 49 años, las prevalencias de vida fueron de 4,1% para marihuana, de 0,9% para la cocaína y 1,0% para el basuco (10).

El consumo de drogas se ha relacionado con diversas conductas antisociales, por lo que no sólo representa una conducta de riesgo personal, sino que además implica un riesgo para la familia y la sociedad en su totalidad. Así lo demuestran también las altas tasas de consumo en la población carcelaria, en episodios con muertes violentas, en detenciones y en atenciones médicas de urgencia (11-13).

El presente trabajo forma parte de un estudio más amplio de investigación epidemiológica en salud mental del Gran Santiago, lo que nos permitirá en publicaciones futuras analizar los presentes datos en relación con otras variables estudiadas como trastornos psiquiátricos y datos sociodemográficos (14). El objetivo de la presente publicación es describir la magnitud del consumo de marihuana, cocaína y pasta base, y la percepción de riesgo del consumo de estas drogas ilegales en la población adulta del Gran Santiago.

Metodología

Se realizó un estudio transversal de los habitantes adultos del Gran Santiago (n=3237286), utilizando una encuesta domiciliaria con una muestra probabilística, polietápica y estratificada por nivel socioeconómico de la población adulta entre 15 y 64 años (n=4693 viviendas). Para tal efecto, se utilizó como marco muestral el Censo Nacional de 1992 (15), actualizado posteriormente por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La selección del miembro del hogar a entrevistar se realizó a través de la tabla Kish, eligiendo sólo una persona por hogar. La aplicación de la encuesta fue realizada entre noviembre de 1996 y abril de 1998.

Se confeccionó una entrevista estandarizada y estructurada que incluyó, entre otros temas, una sección para datos sociodemográficos y una para consumo de drogas. En esta ultima sección se preguntó en forma gradual, primero sobre opiniones de riesgo de consumo, y luego sobre el consumo real para, finalmente, indagar sobre la intensidad de éste para las siguientes drogas ilegales: marihuana, cocaína y pasta base.

Se realizaron tres estudios pilotos para comprobar la comprensión y aceptabilidad del cuestionario que determinaron algunas modificaciones. Las entrevistas fueron llevadas a cabo por entrevistadores legos entrenados y supervisados independientemente en el trabajo de campo.

Se confeccionó una base de datos en el paquete estadístico Stata 4.0 (16) que fue sometida luego a revisiones de consistencia y congruencia. La muestra fue expandida mediante un factor asignado a cada individuo de acuerdo a su peso en el tamaño de la vivienda y de la muestra. Luego se procedió a analizar los datos expandidos mediante métodos descriptivos para cada una de las variables. A la luz de estos resultados, se procedió a recodificar algunas variables agrupando algunas categorías y aplicando posteriormente métodos descriptivos.

Resultados

Descripción de la muestra

De un total de 4693 viviendas, en 393 residían sólo personas mayores de 64 años, no se estableció contacto después de cuatro intentos o la dirección no era residencial, por lo cual quedaron 4300 viviendas en las cuales se logró entrevistar 3870 personas con un 10% de rechazo. Se usaron 63 direcciones de reemplazo.

Un 52,2% de las personas entrevistadas fueron mujeres y un 47,8% hombres; la mediana de edad fue de 34 años; un 22,8% de las personas entrevistadas tenía un nivel educacional básico, un 53,9% un nivel medio y un 22,7% educación superior; un 5,4% era separada, un 3,6% convive con su pareja y un 2,8 era viuda. La mediana del ingreso per cápita fue de $ 67500.

Epidemiología descriptiva del consumo de drogas ilegales

Los resultados en las respectivas tablas muestran las cifras de la población total del Gran Santiago (n=3237286) y los porcentajes correspondientes, ya que la metodología contempló la expansión de la muestra considerando el peso específico de cada persona seleccionada (n=3870).

Prevalencias de uso: La prevalencia de vida de uso de marihuana fue de 19,0% (26,8% en hombres y 12,0% en mujeres), para cocaína 4,5% (7,2% en hombres y 2,1% en mujeres) para pasta base 2,2% (3,1% en hombres y 1,4% en mujeres) (Tabla 1).

Tabla 1
Prevalencia de vida de uso de drogas ilegales en Santiago


Droga

Hombres
n (%)

Mujeres
n (%)

Total
n (%)


Marihuana

414407

(26,8)

203081

(12,0)

617488

(19,0)

Cocaína

111097

(7,2)

34866

(2,1)

145963

(4,5)

Pasta base

48683

(3,1)

23302

(1,4)

71984

(2,2)


La prevalencia anual de uso de marihuana fue de 5,4% (8,7% en hombres y 2,4% en mujeres), para el consumo de cocaína 1,8% (3,1% en hombres y 0,7% en mujeres) y para el consumo de pasta base 0,8% (1,1% en hombres y 0,5% en mujeres) (Tabla 2).

Tabla 2
Prevalencia anual de uso de drogas ilegales en Santiago


Droga

Hombres
n (%)

Mujeres
n (%)

Total
n (%)


Marihuana

134789

(8,7)

40275

(2,4)

175063

(5,4)

Cocaína

47871

(3,1)

11379

(0,7)

59250

(1,8)

Pasta base

16968

(1,1)

8074

(0,5)

25041

(0,8)


La prevalencia mensual para el consumo de marihuana fue de 3,2% (5,7% en hombres y 0,9% en mujeres), para el consumo de cocaína 0,7% (1,5% en hombres y 0,1% en mujeres) y para el consumo de pasta base 0,3% (0,4% en hombres y 0,2% en mujeres) (Tabla 3).

Tabla 3
Prevalencia mensual de uso de drogas ilegales en Santiago


Droga

Hombres
n (%)

Mujeres
n (%)

Total
n (%)


Marihuana

87630

(5,7)

15308

(0,9)

102938

(3,2)

Cocaína

22491

(1,5)

1304

(0,1)

23795

(0,7)

Pasta base

6529

(0,4)

2838

(0,2)

9366

(0,3)


Edad de inicio del uso: La mediana para la edad de inicio de consumo de marihuana fue de 17,9 años, para el consumo de cocaína de 22,4 años y para el consumo de pasta base de 20,3 años (Tabla 4).

Tabla 4
Mediana de la edad de inicio de uso de drogas ilegales en Santiago


Droga

Hombres
Edad (DE)

Mujeres
Edad (DE)

Total
Edad (DE)


Marihuana

17,8

(3,7)

18,2

(4,1)

17,9

(3,8)

Cocaína

22,4

(5,2)

22,4

(6,9)

22,4

(5,7)

Pasta base

20,5

(3,6)

19,9

(5,9)

20,3

(4,5)


Características del consumo: De la población total un 1,1% declaró haber consumido marihuana todos los días por un período de dos semanas o más en el último año, un 1,8 % haberla consumido en forma regular los fines de semana y 2,1% de los que han consumido reconoce "necesitar o depender" de esta droga (Tablas 5, 6 y 7).

Tabla 5
Prevalencia de consumo diario por dos semanas de drogas ilegales


Droga

Hombres
n (%)

Mujeres
n (%)

Total
n (%)


Marihuana

28734

(1,9)

6238

(0,4)

34972

(1,1)

Cocaína

6878

(0,4)

0

6878

(0,2)

Pasta base

3893

(0,3)

2550

(0,2)

6443

(0,2)


De la población total un 0,2% declaró haber consumido cocaína todos los días por un período de dos semanas o más en el último año, un 0,4% haberla consumido en forma regular los fines de semana y un 5,3% de los que han consumido declaran "necesitar o depender" de esta droga (Tablas 5, 6 y 7).

Tabla 6
Prevalencia de consumo regular durante los fines de semana de drogas ilegales


Droga

Hombres
n (%)

Mujeres
n (%)

Total
n (%)


Marihuana

46504

(3,0)

12361

(0,7)

58865

(1,8)

Cocaína

13156

(0,9)

416

(<0,1)

13572

(0,4)

Pasta base

6643

(0,4)

1939

(0,1)

8582

(0,3)


De la población total un 0,2% declaró haber consumido pasta base todos los días por un período de dos semanas o más en el último año, un 0,3% haberla consumido en forma regular los fines de semana, y 6,1% de los que habían consumido reconoció "necesitar o depender" de esta droga (Tablas 5, 6 y 7).

Tabla 7
Percepción de dependencia a sustancias oñegañes em Santiago*


Droga

Hombres
n (%)

Mujeres
n (%)

Total
n (%)


Marihuana

12313

(3,0)

427

(0,2)

12740

(2,1)

Cocaína

7362

(6,6)

363

(1,0)

7725

(5,3)

Pasta base

2394

(5,0)

1939

(8,3)

4333

(6,1)


*Subpoblación que ha usado estas drogas

De las personas que declaran haber consumido alguna vez marihuana un 8,1% reconoce haber tenido síntomas de privación, un 16,3% haber tenido problemas en sus relaciones interpersonales, y un 14,9% refieren percibir problemas en su salud mental en relación al consumo de esta droga (Tabla 8).

Tabla 8
Síntomas de dependencia por marihuana*


Síntomas

Hombres
n (%)

Mujeres
n (%)

Total
n (%)


Síntomas de privación

9364

(6,9)

4849

(11,9)

14213

(8,1)

Problemas interpersonales

25276

(18,7)

3372

(8,4)

28648

(16,3)

Problemas de salud mental

19835

(14,6)

6338

(15,7)

26173

(14,9)


De las personas que declaran haber consumido alguna vez cocaína un 13,8% reconoce haber tenido síntomas de privación, un 24,5% haber tenido problemas en sus relaciones interpersonales, y un 25,2% refieren percibir problemas en su salud mental en relación al consumo de esta droga (Tabla 9).

Tabla 9
Síntomas de dependencia por cocaína*


Síntomas

Hombres
n (%)

Mujeres
n (%)

Total
n (%)


Síntomas de privación

6243

(13,1)

2247

(16,3)

8490

(13,8)

Problemas interpersonales

15181

(31,5)

0

15181

(24,5)

Problemas de salud mental

12440

(26,0)

3319

(22,3)

15759

(25,2)


De las personas que declararon haber consumido alguna vez pasta base de cocaína un 26,5% reconoció haber tenido síntomas de privación, un 20,9% haber tenido problemas en sus relaciones interpersonales, y un 36,3% refirieron percibir problemas en su salud mental en relación al consumo de la droga (Tabla 10).


Tabla 10
Síntomas de dependencia por pasta base*


Síntomas

Hombres
n (%)

Mujeres
n (%)

Total
n (%)


Síntomas de privación

4389

(18,1)

4186

(51,8)

8575

(26,5)

Problemas interpersonales

4801

(19,8)

1939

(24,0)

6740

(20,9)

Problemas de salud mental

7669

(31,2)

4186

(51,8)

11855

(36,3)


De las personas que reconocieron haber consumido alguna vez en su vida alguna de las drogas investigadas, un 1,2% declaró haber sido alguna vez tratada para abandonar el consumo.

Percepción de riesgo: En las Tablas 11, 12 y 13, se presentan los resultados de la percepción de riesgo respecto al uso de drogas. Las personas apreciaban como más peligroso el consumo de pasta base, seguido de cocaína y marihuana respectivamente, aumentando la percepción de riesgo para cada una de estas drogas con una mayor frecuencia de consumo.

Conclusiones

Este estudio utiliza una muestra probabilística del Gran Santiago que permite sacar conclusiones con respecto a la magnitud del problema en esta ciudad, es decir, número de consumidores, número de consumidores regulares, número de personas que presentan algún problema por el consumo de estas sustancias ya que la muestra expandida representa la población total, es decir, los números absolutos corresponden a la población total.

Las prevalencias de vida encontradas para el consumo de marihuana de 19,0%, para cocaína de 4,5%, y pasta base de 2,2% son similares aunque levemente superiores a los valores encontrados por la encuesta previa realizada por la CONACE, lo que puede relacionarse con diferencias en la muestra ya que los estudios de CONACE consideran una población desde los 12 años y nuestra muestra desde los 15 años. Además nuestro estudio, por ser más amplio en salud mental, consideró una sobrerrepresentación del estrato socioeconómico alto. En este estudio, el cuestionario de drogas estaba inserto en el contexto de un estudio de salud global que podría haber ayudado a que las personas sintieran mayor confianza y no ocultaran el consumo.

Tabla 11
Percepción de "bajo riesgo" en el uso de marihuana*


Frecuencia de uso

Hombres
n
(%)

Mujeres
n (%)

Total
n (%)


1 ó 2 veces**

583391

(37,7)

438445

(25,9)

1021835

(31,5)

Ocasional

403062

(26,0)

247456

(14,6)

650517

(20,1)

Regularmente

177788

(11,5)

78361

(4,6)

256149

(7,9)


Tabla 12
Percepción de "bajo riesgo" en el uso de cocaina*


Frecuencia de uso

Hombres
n (%)

Mujeres
n (%)

Total
n (%)


1 ó 2 veces**

139506

(9,0)

72777

(4,3)

212283

(6,6)

Ocasional

60191

(3,9)

17010

(1,0)

77200

(2,4)

Regularmente

15719

(1,0)

8181

(0,5)

23900

(0,7)


*Bajo riesgo indica que los entrevistados contestaron que su uso no era peligroso o era poco peligroso
** 1 ó 2 veces en la vida (uso experimental).

Tabla 13
Percepción de "bajo riesgo" en el uso de pasta base*


Frecuencia de uso

Hombres
n (%)

Mujeres
n(%)

Total
n (%)


1 ó 2 veces**

77802

(5,0)

36105

(2,1)

113907

(3,5)

Ocasional

39420

(2,6)

16694

(1,0)

56114

(1,7)

Regularmente

20897

(1,4)

4329

(0,3)

25226

(0,8)


* Bajo riesgo indica que los entrevistados contestaron que su uso no era peligroso o era poco peligroso
** 1ó 2 veces en la vida (uso experimental).

Las prevalencias de vida encontradas son comparables con las de algunos países latinoamericanos; sin embargo, nuestro país tiene prevalencias de vida de marihuana más altas en los últimos años que las de otros países de la región (9,10). A pesar de lo cual, las prevalencias encontradas son bastante menores que las reportadas por países desarrollados (6, 7).

La magnitud de las diferencias en el consumo entre los países desarrollados y el nuestro podría estar mostrando que realmente el consumo de drogas en nuestro país es menor, o que en Chile, a pesar de la seriedad de los estudios, existe un mayor ocultamiento del consumo que en los países desarrollados, o que el mayor consumo de drogas ilegales se encuentra en poblaciones que no logran ser captadas por las encuestas domiciliarias, por ejemplo población residente en cárceles u otras instituciones, o residencia inestable.

Por otro lado, en Chile y otros países de la región estas prevalencias bajas podrían relacionarse a los menores ingresos y menor poder adquisitivo, es decir, a un menor consumo general, tanto de bienes como de drogas, de la sociedad. En la medida que el país adquiere una mayor capacidad de consumo, junto a una percepción de baja peligrosidad del consumo de drogas, la prevalencia de consumo de estas drogas ilegales podría ir en aumento.

En cuanto a la percepción de riesgo existe una percepción lógica de la población estudiada con respecto a identificar como más peligroso el consumo más regular de drogas que el ocasional o infrecuente, independiente de la droga analizada. La población identifica como más peligrosa la pasta base, seguida por la cocaína y finalmente la marihuana como la menos peligrosa. Los resultados son congruentes con el hecho que la droga ilegal más usada es precisamente aquella con un más bajo perfil de riesgo (la marihuana).

La baja percepción de peligrosidad que la población residente en el Gran Santiago tiene respecto al uso de drogas ilegales puede ser modificada a través de intervenciones, que de ser exitosas contribuirían a frenar un posible aumento en el consumo de drogas ilegales.

 

REFERENCIAS

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Correspondencia a: María Isabel González, Clínica Psiquiátrica Universitaria, Av. La Paz 1003, Santiago de Chile

Financiado por FONDECYT 1961075.
Recibido: noviembre de 1999
Aceptado: marzo de 2001