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Revista chilena de neuro-psiquiatría

versão On-line ISSN 0717-9227

Rev. chil. neuro-psiquiatr. v.39 n.3 Santiago set. 2001

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-92272001000300001 

  Rev Chil Neuro-Psiquiat 2001; 39(3): 181-182

EDITORIAL

 

Sobre el proceso de revisión de los trabajos
enviados para publicación

The Process for Reviewing Articles Submitted
for Publication


La publicación de las "Recomendaciones a los revisores" de la Federación de Revistas Neurológicas en Español, ofrece una buena oportunidad para referirnos al procedimiento de evaluación de los trabajos que se reciben en la Revista (1).

La revisión de los trabajos por expertos constituye un procedimiento ampliamente aceptado por las publicaciones biomédicas y se le considera como uno de los medios más seguros de cautelar que los trabajos que se publican tengan un mínimo de calidad. En los últimos años ha crecido tanto la producción de comunicaciones científicas que resulta virtualmente imposible que todo lo que se escribe sea publicado. Sólo una pequeña parte llegará a ser impresa en una revista con algún nivel de exigencia. De hecho, las publicaciones de mayor impacto (medido de acuerdo al número de citaciones que generan), llamadas "de corriente principal", tienen una elevada tasa de rechazos. Por ejemplo, The American Journal of Psychiatry rechaza a más del 80% de los trabajos que recibe (2).

El responsable de la aceptación o rechazo de los manuscritos es el editor, quien dirige un comité editorial y este equipo organiza su trabajo de diferentes maneras, de acuerdo a la naturaleza y finalidad de la publicación (3). En la Revista Chilena de Neuro-Psiquiatría el editor trabaja con tres editores asociados, uno por cada especialidad (psiquiatría, neurología y neurocirugía), los que son miembros del comité editorial. Para adoptar su decisión el editor puede solicitar la opinión experta de alguno de los miembros del comité editorial o recurrir a revisores externos. Esto último es lo más frecuente, ya que los campos de especialización en las diferentes disciplinas son crecientes y los miembros de un comité editorial no pueden ser expertos en todos los campos.

Los revisores, denominados "pares" (peer) expertos, cumplen una función esencial en la tarea de velar por la calidad de los trabajos que se publican. Ellos hacen llegar su opinión al editor, quien a su vez la hace llegar a los autores. Las posibilidades son tres: aceptación, rechazo o solicitud de una nueva versión. Lo menos frecuente es que el trabajo sea aceptado tal como está y que ingrese de inmediato a impresión. Cuando es rechazado, generalmente se debe a que no se ajusta al tipo de trabajos que publica la revista o porque tiene problemas de factura que se consideran insalvables. Lo más frecuente es que el manuscrito sea devuelto junto con una serie de sugerencias para ser incorporadas en una segunda versión, la que nuevamente es sometida a revisión, generalmente por los mismos expertos que revisaron la primera.

Las sugerencias que hacen los revisores habitualmente contribuyen a mejorar los trabajos. Es necesario saber valorar su aporte y para los editores su ayuda es inestimable. En realidad, de no mediar sus sugerencias, muchos trabajos que se publican serían sencillamente ininteligibles. Especialmente destacables son aquellos revisores que cumplen su labor concienzudamente, se atienen a los plazos solicitados y formulan sugerencias que mejoran y enriquecen los manuscritos. La publicación de recomendaciones técnicas para el proceso de revisión sin duda constituirá una ayuda para su labor.

Las "Recomendaciones a los revisores" de la Federación de Revistas Neurológicas en Español entrega sugerencias generales y recomendaciones específicas. Cabe añadir algunas precisiones respecto a la actitud que se espera de los revisores. Éstos deben adoptar conscientemente una actitud positiva e imparcial hacia el manuscrito en revisión. Si se cree que no es posible juzgar imparcialmente un manuscrito, hay que devolverlo cuanto antes al editor, explicando la situación. Las críticas deben ser planteadas desapasionadamente. Al sugerir cambios es importante distinguir entre los que se considera esenciales y los meramente deseables. No es deber de los revisores corregir deficiencias de estilo o errores gramaticales, pero su ayuda en ese aspecto es bien recibida. El objetivo es promover que la comunicación científica sea efectiva y de calidad.

Como editor he podido comprobar que las reacciones de los autores frente a los informes sobre sus trabajos son de lo más variadas. No falta quien reacciona indignado ante la "afrenta" de que se le sugiera corregir un trabajo que, por el hecho de haberlo realizado él, es inmejorable. ¿Quién le otorgó a esos supuestos "expertos" la calidad de tales y el derecho a juzgar su trabajo? Otros parecen aceptar muy bien las sugerencias, pero envían una segunda versión igual a la anterior o lo que es peor, con más errores. Sorprendentemente, hay casos en que en la tercera o cuarta versión vuelven a repetir los errores que se les solicitó corregir, mostrando ­en esta curiosa conducta­ una perseverancia digna de mejor causa.

Algunos autores parecen sentirse abrumados frente a las correcciones sugeridas y demoran meses antes de animarse a enviar una segunda versión. No obstante, la mayoría adopta una actitud más ponderada, valora las sugerencias, las incorpora al trabajo y prontamente envía una versión corregida. Esto no quiere decir que los autores deban siempre aceptar todo lo que se les sugiera. Los revisores son seres humanos y, como tales, susceptibles de cometer errores. Cuando un autor tenga la convicción de que alguna sugerencia del revisor es errónea o no debe ser acogida, tiene todo el derecho de rechazarla. Dicha negativa debe ser explicada en la carta al editor que acompañe a la segunda versión. Lo más recomendable es que en dicha carta se expliquen, punto por punto, las sugerencias aceptadas e incorporadas en la segunda versión y las que no lo fueron, explicando los motivos. Los revisores son personas razonables y dispuestas a aceptar argumentos convincentes. Por lo demás, si persistieran dudas el encargado último de dirimirlas es el editor. Por supuesto, tampoco esto asegura absolutamente que no se cometa algún error, ya que también los editores son falibles. Como afirma con humor Robert A. Day, se ha dicho que la función del editor es separar el grano de la paja ...y luego asegurarse de que se imprima la paja (4).

Todo este proceso, en general redunda en una mejoría de los trabajos. Por supuesto, a pesar de todas las salvaguardas, se pueden cometer errores o injusticias, pero confiamos que sean los mínimos. Tendremos éxito si todos los actores de este proceso, autores, revisores, editores y miembros del comité editorial, sentimos que estamos juntos en pro del mismo objetivo, que no es otro que mejorar la calidad de los trabajos que se publican en la Revista.

 

REFERENCIAS

1. Federación de Revistas Neurológicas en Español. Recomendaciones a los revisores. Rev Chil Neuro-Psiquiatr 2001; 39: 263-4         [ Links ]

2. Andreasen N. The journal new look. Am J Psychiatry 2000; 157:665         [ Links ]

3. Hall GM (editor). How to write a paper. London, BMJ Publishing Group, 1994         [ Links ]

4. Day RA. Cómo escribir y publicar trabajos científicos. Organización Panamericana de la Salud, Washington DC, 1999         [ Links ]

HERNÁN SILVA
EDITOR

 

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