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Bosque (Valdivia)

versión On-line ISSN 0717-9200

Bosque (Valdivia) v.24 n.2 Valdivia ago. 2003

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-92002003000200008 

 

Bosque, Vol. 24 N° 2, 2003, pp. 69-78

AVANCES DE INVESTIGACION

 

Planificación participativa en áreas protegidas con comunidades indígenas: el caso del Parque Nacional Chiloé *

Participative planning in protected areas with indigenous communities: the case of Chiloé National Park

 

JUAN V. OLTREMARI A. 1, XIMENA GUERRERO P. 2

* Trabajo basado en el Proyecto de Título “Metodologías de planificación participativa en áreas protegidas con comunidades indígenas”. Departamento de Ciencias Forestales, Pontificia Universidad Católica de Chile. 2001.
1 Departamento de Ciencias Forestales, Pontificia Universidad Católica de Chile. E-mail: joltrama@puc.cl
2 Ingeniero Forestal, titulada en la Pontificia Universidad Católica de Chile.


Summary

The management of protected areas and the aspirations of indigenous local communities associated with these areas are frequently in conflict. Tools of participatory planning have been successfully used to collaborate in alleviating these conflicts. In this study, the case of the Chiloé National Park is analyzed using this type of approach. It is applied to a Huilliche community, who live at the boundary of the park, and involves problems of land tenure. Three participatory workshops were carried out with the community, one with children attending primary school to analyze their perception of the problem and two with adults to identify conflicts and their causes and consequences. The benefits of the park to the community in terms of their own land and a buffer zone were also discussed. The main problem identified by the community was the lack of a concerted plan to explain the development of the park to them. There is still a perception of uncertainty about the objectives of the protected area and the benefits of having the buffer zone. However, the community and CONAF are willing to continue a participatory project of mutual interest.

Key words: protected areas, local communities, planning.

Resumen

Es frecuente que el manejo de áreas protegidas y las aspiraciones de las comunidades indígenas vinculadas a estas áreas sean motivo de diversos conflictos, donde las herramientas de planificación participativa han colaborado de manera importante a resolverlos. En este estudio se analiza el caso del Parque Nacional Chiloé, empleando ese tipo de metodologías, aplicadas a una comunidad Huilliche aledaña al Parque, con conflictos por derechos de propiedad de la tierra. Se realizaron tres talleres participativos en la comunidad, uno con niños escolares para analizar su percepción sobre esta realidad y dos con adultos para la identificación de conflictos, sus causas y consecuencias, y para formular una idea de proyecto en beneficio de la comunidad y del Parque en terrenos propios y compartidos de una zona amortiguadora. El principal problema identificado por la comunidad fue la falta de un plan acordado que articule el desarrollo de la comunidad y del Parque. Aún se percibe un desconocimiento de los objetivos del área protegida y del beneficio que les reporta la existencia de una zona amortiguadora. Sin embargo, existe la voluntad por parte de CONAF y de la comunidad para continuar con un plan participativo que considere ambos intereses.

Palabras claves: áreas protegidas, comunidades locales, planificación.


 

INTRODUCCION

No pocas veces se han generado conflictos entre las áreas naturales protegidas y los pobladores de las comunidades aledañas por la prohibición del uso tradicional de los recursos. Ello ha motivado importantes esfuerzos en la búsqueda de alternativas para que estas áreas sean parte de la propuesta de desarrollo sostenible de las comunidades rurales, aunque no siempre los objetivos de las áreas naturales protegidas son compatibles con las aspiraciones de los que habitan en su zona de influencia (Oltremari 1999).

Asumir la filosofía de “parques para la gente” implica hacer realidad, de manera tangible, una acción más directa del manejo de las áreas protegidas en el desarrollo material y no material de las comunidades aledañas. Es indudable que ya no es posible postergar la atención de estas comunidades ni desconocer sus necesidades más urgentes, y en este contexto el trabajo en las zonas circundantes a las áreas protegidas cobra especial relevancia.

Con la evolución de las políticas de las áreas protegidas respecto a las poblaciones locales se está percibiendo la necesidad de que la conservación de estas áreas debe tratarse de manera holística y sistémica (Herz 1999). Por tanto se debe ir eliminando la idea de que para disminuir la presión sobre los recursos por parte de las comunidades locales sólo hay que concentrar esfuerzo, tiempo y energía en patrullaje y control, y actuar teniendo en consideración tanto el interior como las zonas colindantes al núcleo de protección. Esto implica ver al poblador local como un asociado en la protección de la diversidad biológica, y a su vez que los pobladores perciban a los funcionarios que administran las áreas como socios en la búsqueda de opciones de desarrollo sostenible. Esta actitud, de trato más horizontal, favorece el mutuo respeto y una predisposición al logro de objetivos en beneficio de la gente y de las áreas protegidas.

Son las poblaciones locales las que mejor conocen su ambiente y sus necesidades, y la participación comunitaria es un elemento que tiene que estar presente desde el inicio de cualquier proceso de planificación de las áreas protegidas y sus zonas de amortiguamiento. El manejo de zonas de influencia debe entenderse también en función del beneficio social de las poblaciones locales y no sólo como un mero requisito técnico que garantice la protección de núcleos de biodiversidad y endemismo. En este contexto la conservación es un problema cultural como biológico y ecológico.

Hoy existen ejemplos de planificación conjunta en América Latina, en los cuales se percibe la voluntad de los planificadores y de las comunidades para establecer políticas de manejo que sean beneficiosas para ambos y en donde los pobladores pueden participar activamente en la toma de decisiones sobre las áreas a las que se encuentran ligados. En Chile alrededor de 5,6% de la superficie de parques nacionales tienen algún tipo de ocupación humana (Amend y Amend 1995), existiendo en algunas áreas intentos por realizar un manejo que integre a estas comunidades. En el resto del continente la presencia de comunidades dentro de los parques y otras áreas protegidas es muy importante y en algunos países afecta a casi la totalidad de sus áreas (FAO 1994).

Un caso específico en Chile de manejo de áreas protegidas vinculadas con comunidades locales lo constituye el Parque Nacional Chiloé, establecido el año 1983, que tiene en sus zonas aledañas comunidades de la etnia Huilliche. En el año 1995 se logró un acuerdo que devuelve territorios a los Huilliches en este sector, y dos años más tarde se creó una zona de amortiguación entre la comunidad y el Parque, que les abre la posibilidad de realizar un manejo sustentable de los recursos, en su mayoría bosque nativo.

En este contexto, el presente estudio se planteó con los siguientes objetivos específicos:

• Desarrollar y aplicar metodologías de planificación participativa en las comunidades Huilliches de las zonas aledañas al Parque Nacional Chiloé.
• Lograr la participación de las comunidades en programas para un mejor manejo de sus recursos.
• Integrar a las comunidades en programas de manejo del Parque.
• Analizar y evaluar los resultados de la aplicación de la metodología en la zona de estudio.

MATERIAL Y METODOS

Area de estudio: localidad de Chanquín, aledaña al Parque Nacional Chiloé, se encuentra ubicado en la Décima Región de los Lagos, en la cordillera de la costa de la Isla Grande de Chiloé, provincia de Chiloé, abarcando las comunas de Ancud, Dalcahue, Castro y Chonchi. Posee una superficie de 43.057 ha, de las cuales 35.620 ha corresponden a recursos forestales, destacando los tipos forestales Siempreverde, Ciprés de las Guaitecas y Alerce.

En esta unidad se han realizado dos planes de manejo. El primero, vigente de 1984 a 1996, constituyó un esfuerzo pionero de integración del Parque con la comunidad, ya que uno de sus objetivos de manejo se focalizó en posibilitar alternativas de desarrollo para las comunidades aledañas (Oltremari et al. 1983). El nuevo plan, que se mantendrá vigente hasta el año 2007, profundiza aún más en este tema. Una de sus metas dice relación con el uso de la potencialidad de los recursos naturales y la creatividad de los recursos humanos para superar los problemas de pobreza de las comunidades indígenas. También este plan de manejo ratifica una desafectación de 4.000 ha del Parque para su traspaso a las comunidades (Ysern 1993), que se había materializado en un acuerdo en agosto de 1995. Simultáneamente se estableció una zona de amortiguamiento o zona de uso comunitario, que corresponde a una faja de 1.000 m de ancho hacia el interior del área protegida, con una superficie aproximada de 1.750 ha, principalmente de bosques siempreverdes, asociaciones coigüe-tepa, tepuales y alerzales (CONAF 1997).

Un estudio realizado por Troncoso (1999) permitió detectar que la mayor superficie ocupada por las comunidades corresponde a bosque adulto (aproximadamente un tercio del total de la superficie), existiendo una gran diferencia en superficie con los otros tipos de cubierta, como son los tepuales, renovales y mallines.

Según el censo poblacional de 1992 (citado por CONAF 1997) las comunidades aledañas al Parque Nacional Chiloé están compuestas por 61 familias con un total de 327 habitantes dispersos en diferentes sectores, pero que se concentran fuertemente en el área de Chanquín (CONAF 2001), donde se localizó el presente estudio. Estas comunidades se ubican en la costa occidental de Chiloé y ocupan una franja costera de aproximadamente 14 km de largo entre Cucao y el área de Cole- Cole hacia el norte.

La metodología de planificación participativa consideró fundamentalmente la preparación y realización en terreno de tres talleres con la comunidad, siguiendo las propuestas metodológicas de Candelo y Uribe (1997). Dos de ellos –uno con niños escolares y otro con adultos– se destinaron a la autoevaluación, a fin de identificar problemas comunes y prioritarios. Un tercer taller, sólo con adultos, estuvo centrado en la formulación de un proyecto considerado beneficioso para la comunidad y el Parque. Este trabajo de terreno tuvo una duración total de tres semanas y media, donde se utilizó el contacto con informantes claves, a través de la administración del Parque y personas con algún cargo representativo de la comunidad, que ayudaran a la organización y convocatoria de los talleres. Dentro de este período, y en forma previa a los talleres, fue necesario un reconocimiento de la zona junto a los informantes claves, a fin de motivar a la comunidad a participar de estas actividades.

Taller de autoevaluación de niños escolares: se realizó el día 17 de julio de 2001 y su desarrollo se enmarcó dentro del programa de educación ambiental de la Escuela e Internado G-980 de Chanquín, que tiene un total de 32 alumnos de primero a sexto básico. La actividad estuvo destinada a detectar la forma en que los niños se identifican con su entorno y sus sueños para el futuro, y a conocer la percepción que ellos tienen acerca del Parque Nacional Chiloé. Un objetivo adicional de este taller fue experimentar la metodología a emplear en este tipo de trabajo con los adultos y realizar los ajustes pertinentes.

Las herramientas utilizadas en este taller, donde participaron 16 niños, fueron la dinámica de presentación del moderador y los participantes, la utilización de papelógrafos (uno para cada pregunta principal), el dibujo, un cuestionario estructurado y el incentivo para una participación de todos. Las actividades comenzaron con la presentación personal del moderador y de los niños, empleando un juego corto con una pelota que se fue lanzando a cada niño para que se identificara, creando un ambiente de confianza. Posteriormente el taller se basó en el desarrollo de tres preguntas fundamentales, con las respectivas preguntas auxiliares que se señalan: I. ¿Quiénes somos? (¿Cuál es nuestra identidad?, ¿qué actividades realizamos?, ¿qué actividades realizan nuestros papás?, ¿cuántos somos?); II. ¿Dónde estamos? (¿En qué región y comuna nos encontramos ubicados?, ¿qué costumbres tenemos?, ¿cuáles son las costumbres de nuestros papás?, ¿con qué cultura nos identificamos?, ¿nos consideramos Huilliches?, ¿qué nos parece vivir al lado del Parque Nacional Chiloé?, ¿sabemos por qué y para qué se creó el Parque?); y III. ¿Qué queremos para nuestro futuro? (Qué nos gustaría hacer cuando seamos grandes?, ¿nos gustaría seguir viviendo en Chanquín o pensamos vivir en otro lado?, ¿nos gustaría trabajar en el Parque?). Respecto a esta última pregunta los niños realizaron un dibujo de lo que quieren para su futuro, los que posteriormente se ubicaron en la pizarra de la sala donde se realizó la actividad.

Taller de autoevaluación de adultos: se realizó el día 26 de julio de 2001, con la participación de representantes de la comunidad indígena ligados a las distintas asociaciones que existen dentro del sector, tales como junta de vecinos, comité de turismo, entre otras, totalizando 14 personas. Los objetivos principales de este taller fueron buscar la identificación de la comunidad con su entorno, conocer la percepción de su ubicación geográfica y la identificación de sus aspiraciones para el futuro. Al igual que en el taller con niños, en esta actividad se emplearon herramientas tales como la dinámica de presentación, cuestionario estructurado, papelógrafos y mapas. Posterior a la presentación, donde se empleó el juego de hablar mientras un fósforo está encendido, el taller se centró en contestar las tres preguntas fundamentales, con sus respectivas preguntas auxiliares:

I. ¿Quienes somos? (¿Cuántos somos en la comunidad?, ¿con qué cultura nos identificamos?, ¿qué actividades realizamos?, ¿para qué realizamos estas actividades?, ¿para quiénes realizamos estas actividades?, ¿existen inconvenientes para la realización de estas actividades?).

II. ¿Dónde estamos? (¿Cómo consideramos nuestra situación económica?, ¿de dónde salen nuestros ingresos?, ¿cómo es nuestra sociedad?, ¿nos encontramos asociados?, ¿existen otras instancias de reunión?, ¿qué relación tenemos con el Parque?, ¿nuestra ubicación es buena o mala para nuestro desarrollo?, ¿la relación actual con el Parque facilita la realización de nuevas actividades?, ¿qué esperamos del acuerdo de entrega de tierras y de la franja de amortiguación?, ¿conocemos los objetivos de conservación del Parque y de la zona de amortiguación?).

III. ¿Qué queremos para nuestro futuro? (¿Cómo estábamos en el pasado?, ¿cómo estamos en el presente?, ¿cómo queremos ver nuestra comunidad en el futuro?).

Sobre la base de lo anterior se realizó un análisis FODA, es decir, de las fortalezas y debilidades de la comunidad y de las oportunidades y amenazas que se le presentan por parte del medio que los rodea, cuyos conceptos fueron explicados por el moderador. El objetivo de realizar esta actividad fue conocer la capacidad de gestión que tiene la comunidad.

Taller de adultos para la identificación y formulación de un proyecto: este taller se realizó a continuación del taller de autoevaluación de adultos, por lo que los participantes fueron los mismos. Teniendo en cuenta los planteamientos del taller anterior y el análisis FODA, los participantes identificaron los problemas que ellos consideraban más relevantes, eligiendo el más importante, así como sus orígenes y sus efectos. Se utilizó el dibujo de un gran árbol, donde se situó el problema principal en el tronco, mientras que en las raíces los orígenes del problema, y en las ramas sus consecuencias, siguiendo la metodología de Candelo y Uribe (1997).

El uso de esta metodología buscó transformar los problemas en objetivos a alcanzar por parte de la comunidad. Para ello se necesitó un “árbol objetivo”, donde el problema principal se transformó en la meta central que se quiere lograr, y se colocó en el tronco. En la base del árbol se ubicaron las situaciones positivas que surgen de esta meta y en las ramas las consecuencias positivas de alcanzar la meta. Todo lo anteriormente descrito constituyó la primera parte de este taller.

Una vez identificado el problema principal, así como la meta central que se quiere alcanzar, el taller se centró en la formulación de una idea de proyecto. En este proceso se utilizó el método ZOPP (de la sigla en alemán, que significa Planificación de Proyectos orientada a Objetivos) a través de una matriz de planificación del proyecto (Brose 1993), que identifica objetivos, resultados, actividades e indicadores de los impactos que se desean alcanzar.

RESULTADOS Y DISCUSION

La identificación de la comunidad en su realidad y en su entorno es la base para diagnosticar las necesidades prioritarias y formular proyectos que sean de real interés para la comunidad. En el caso de Chanquín, se trata de una comunidad organizada que tiene claridad respecto a sus problemas, pero que necesita de apoyo para solucionarlos. Los talleres realizados son una muestra de que la comunidad tiene la capacidad de gestión y puede propiciar las condiciones para la formulación y posterior implementación de proyectos a desarrollar para el beneficio de todos.

Taller de autoevaluación de niños escolares: A pesar de que la mayoría de los escolares tiene apellidos indígenas comunes del sector, los niños no se sienten identificados con la etnia Huilliche. En este sentido expresaron considerarse chilenos y principalmente chilotes. Ellos aún mantienen costumbres y creencias transmitidas desde sus padres y abuelos acerca de la historia y la mitología chilota. Por ejemplo, todos los niños asistentes al taller afirmaron que algún miembro de su familia había visto el “Caleuche”, barco fantasma que se aparece en las costas de Chiloé. Al preguntarles si ellos creían en su existencia, todos respondieron afirmativamente, a pesar de que no lo habían visto nunca. Existen otras leyendas, propias del sector, que también fueron mencionadas por los niños, tales como la “Pincoya”, mujer que es mitad pez y que se aparece en el Lago Huelde, el “Millalobo”, lobo marino de pelaje dorado que habita en la costa del sector, entre otras leyendas.

Además de asistir a la escuela, los niños realizan otras actividades tales como el cuidado de animales, búsqueda de leña, labores agrícolas, todas de ayuda para sus padres, por lo que tienen un fuerte contacto con el ambiente que les rodea. Sin embargo, la mayoría evidencia un descontento con el hecho de vivir al lado del Parque Nacional Chiloé, situación que puede estar fuertemente influida por la opinión de los padres. Los niños expresaron que con la creación del Parque ya no pueden utilizar los recursos que antes estaban a su libre disposición. Se tiene una visión de CONAF en un rol fiscalizador y que pone trabas a actividades que antes para ellos eran frecuentes, tales como la caza de “venados” (pudú), “gato huillín”, y otros animales propios de la zona, además de la extracción de leña, madera y estopa. Aún persiste la idea de CONAF como una entidad dedicada sólo a la preservación de los recursos en forma muy rigurosa.

También se apreció claramente que los escolares no perciben que el Parque Nacional Chiloé haya generado oportunidades adicionales de desarrollo para el sector, tales como nuevas fuentes directas de empleo, o generación de ingreso por venta de bienes y servicios a los visitantes al sector. Inclusive a algunos niños les desagradan los turistas que llegan a Chanquín atraídos por los recursos del Parque y sus alrededores, debido a que según ellos “tienen malas costumbres”, principalmente problemas de alcohol y drogas.

Se evidencia que los escolares tienen una percepción de la riqueza de los recursos naturales y de la belleza escénica del lugar. Sin embargo, a pesar de que se realiza una labor permanente de educación ambiental por parte del personal de CONAF, aún no existe una conciencia en los niños de la importancia de cuidar el ambiente que les rodea. Esto se ve reflejado en que a muchos les gustaría cazar aves, cortar bosque y extraer la estopa. Posiblemente, como producto de lo anterior, los niños no tienen expectativas de seguir viviendo en el sector. La mayoría espera emigrar a la ciudad porque creen que no existen alternativas de desarrollo ni de mayores ingresos al quedarse en Chanquín y no consideran al Parque como una fuente de trabajo futuro. Esto se pudo apreciar con claridad en los dibujos que realizaron como actividad final del taller. En ellos la mayoría de los niños se identificó en actividades ajenas al sector.

Taller de autoevaluación de adultos: tuvo la participación sólo de hombres, debido a que la convocatoria se hizo a través de personas que se encuentran ligadas a alguna de las asociaciones presentes en el sector, y pocas mujeres participan de estas actividades.

a) Percepción de la identidad y de las actividades que realizan: todos los asistentes se reconocieron como chilotes, pertenecientes a la comunidad de Chanquín. Sus actividades son diversas y, en general, están orientadas a la subsistencia, siendo las principales la agricultura, recolección de leña, pesca y artesanía. El turismo, que hasta el momento se desarrolla sólo en verano, se ha convertido en una nueva actividad y genera muchas expectativas de incrementar los ingresos de la comunidad. No obstante, según lo expresado por sus representantes, todas estas actividades que realizan presentan serias limitantes, destacando la falta de títulos de sus tierras, la escasez de recursos naturales que aprovechar, y la falta de conocimientos para su adecuado manejo. El hecho de que aún no se ha entregado el título de propiedad comunitario de las tierras traspasadas se constituye en el problema principal, y lo consideran como condición básica para cualquier acción a realizar en el futuro.

La comunidad en general tiene la percepción de que los recursos naturales del sector se encuentran agotados o en lugares muy apartados. Principalmente se refieren al recurso forestal, que se presenta en forma de bosques achaparrados y de mala calidad, y que es requerido para leña, madera de construcción y artesanía. A esto se suma una falta de conocimientos técnicos y de recursos económicos para un mejor uso de la tierra y sus recursos. De hecho, existe poca claridad por parte de la comunidad respecto a los recursos posibles de extraer de la zona de amortiguación. Los participantes expresaron que les gustaría comenzar a utilizar los recursos de esa zona, principalmente madera muerta, pero perciben que los recursos existentes no serán suficientes para el abastecimiento de la comunidad.

Como producto de lo anterior, los miembros de la comunidad consideran su situación económica sólo como regular y quisieran mejorarla a través de la realización de manejo agrícola y forestal sustentables, y con una mayor infraestructura para actividades de turismo. Para implementar estas intenciones se encuentran bien organizados y cuentan con distintas asociaciones, tales como la Junta de Vecinos Nº 14 Diego Portales de Chanquín, la Comunidad Indígena, la Asociación de Pescadores, la Asociación de Agricultores, el Comité de Turismo, el Club Deportivo, el Comité de Iglesia, y el Centro de Padres y Apoderados de Escuela G- 980 de Chanquín.

b) Relación con el Parque Nacional Chiloé: los participantes expresaron que el procedimiento empleado para establecer el Parque no fue correcto, debido a que no hubo claridad respecto a la cantidad de territorio que ellos utilizaban para vivir. Sin embargo, estiman que la relación con el Parque ha mejorado, debido al acuerdo de entrega de tierras y a la posibilidad de participar en el manejo de la zona de amortiguación. Además, muchos de los miembros de la comunidad han comprendido que el Parque es una atracción turística que demanda cada día más servicios, tales como alojamiento, comida y artesanías. Ellos están conscientes de que la cantidad de visitantes al sector de Chanquín ha aumentado considerablemente (más 50 veces considerando los últimos 19 años, desde que se estableció el Parque).

A pesar de los años de existencia del Parque, las personas asistentes al taller manifestaron tener poco claro el concepto de un parque nacional y de sus objetivos de manejo. Una de las principales causas de esto puede ser el rechazo inicial que sintieron los habitantes locales por el establecimiento del área protegida. Para ellos este proceso se realizó de forma abrupta, sin muchas explicaciones, y sin tomar en cuenta su opinión. Sólo sabían que no se podía extraer ningún tipo de recurso de esta área que previamente sentían propia. Inclusive la mayoría de los asistentes al taller trabajan o han trabajado dentro del Parque, pero no tienen una explicación clara de las actividades posibles de realizar dentro del área protegida, ni tampoco los beneficios que se pueden obtener de su manejo y desarrollo.

Los miembros de la comunidad tampoco conocen los objetivos y normas de uso de la zona de amortiguación, e inclusive existen discrepancias respecto de sus límites, a pesar de que ya se encuentran demarcados en el terreno. En general no se tienen muchas expectativas con respecto a su uso y, según lo expresado, sólo les interesa una extracción de madera muerta y enredaderas para artesanía. Al parecer tampoco tienen grandes expectativas de trabajar en conjunto con CONAF en el manejo del Parque y sólo esperan pautas de manejo para la zona de amortiguación.

c) Visión de futuro de la comunidad: en términos generales, se considera que en el pasado la situación socioeconómica de la comunidad era peor de lo que es ahora. Los participantes coincidieron en que se han logrado avances y que actualmente se tienen más oportunidades de desarrollo para las generaciones futuras. Se sienten orgullosos de que gracias a su organización se han obtenido varios adelantos, como la prolongación del camino de acceso vehicular, la ampliación del tendido eléctrico, y la pronta instalación de un teléfono público para Chanquín.

También gracias a su organización, y a los espacios para debate que se generan, los miembros de la comunidad tienen claro qué es lo que quieren para su futuro, y qué constituye su principal meta. Esta es la formulación e implementación de un plan de desarrollo integral, que se considera condicionado a la entrega legalizada de las tierras asignadas, y a la oportuna asistencia técnica de las entidades que correspondan.

d) Fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas (análisis FODA): la meta principal de desarrollo de la comunidad se visualiza favorecida por su capacidad de organización y la motivación existente. Sin embargo, se reconocen como debilidades la falta de conocimientos para el adecuado manejo de la tierra, la falta de recursos propios y el desconocimiento en la formulación de proyectos. Como oportunidades consideran el contacto que mantienen con el Instituto Nacional de Desarrollo Agropecuario (INDAP), la Ilustre Municipalidad de Chonchi y las organizaciones no gubernamentales locales, como Bosque Modelo Chiloé, la que fue permanentemente destacada en el taller. Como una amenaza la comunidad considera la influencia negativa que pudieran tener algunas costumbres de los visitantes al Parque sobre sus miembros de menor edad, en especial los niños.

TALLER DE ADULTOS PARA LA IDENTIFICACION Y FORMULACION DE UNA IDEA DE PROYECTO DE DESARROLLO

a) Causas y consecuencias del problema principal: la comunidad subrayó que la principal situación no deseada es la irregularidad de los títulos de propiedad y la falta de un programa propio de desarrollo. Como causas a este problema se señalaron la escasez de asistencia técnica y capacitación, tanto en materias técnicas como legales, y como consecuencias la falta de progreso, la escasez de adelantos en servicios públicos, y de nuevas expectativas para generar recursos financieros e introducir alternativas adicionales de trabajo. Los participantes expresaron que generalmente la asistencia técnica que reciben de las diferentes instituciones, muchas veces no resultan de interés para la comunidad, se encuentran mal enfocadas a sus necesidades y ellos no visualizan los verdaderos beneficios.

b) Transformación de problemas a situaciones positivas y bases para un proyecto de desarrollo: la obtención de sus terrenos en forma legal y definitiva se visualiza como que puede traer una mayor confianza en sí mismos y en la organización de la comunidad. Una vez obtenidos los títulos, se espera planificar en detalle las actividades del programa de autodesarrollo e implementar los necesarios mecanismos financieros. Esto traerá consecuencias claramente positivas, como el acceso a nuevos medios de comunicación, incremento de caminos y servicios, que contribuyan a mejorar la calidad de vida de la comunidad. Para ello esperan contar con la ayuda de diversas instituciones que les otorguen capacitación en temas que sean de su interés.

Sobre la base de lo anterior, los participantes al taller definieron como objetivo global de la idea de proyecto el implementar un plan integral para la comunidad de Chanquín, que involucre el manejo adecuado de los recursos naturales y valores culturales presentes en el sector, y que incremente la calidad de vida de sus habitantes. Esta idea de proyecto tendría como metas específicas regularizar los títulos de propiedad de la tierra en forma comunitaria, y posteriormente individual, e implementar un sistema de capacitación en materias técnicas y legales para fomentar nuevas iniciativas orientadas a mejorar los índices socioeconómicos del sector.

Como resultados específicos que se esperan de esta idea de proyecto se identificaron los siguientes:

• Desarrollo integral de la comunidad, es decir, se habrán satisfecho necesidades básicas como luz eléctrica, agua potable, mejores accesos a sus predios y una mejor comunicación.
• Oportunidad de optar a subsidios rurales y así obtener viviendas de mejor calidad una vez que se obtengan los títulos de propiedad de las tierras.
• Participación en programas crediticios favorables para la realización de actividades agrícolas y forestales de mayor calidad y con mejores tecnologías, así como también para ser utilizados en el sector turismo, principalmente en el mejoramiento de instalaciones.
• Diversificación de los ingresos de la comunidad a través de la generación de productos forestales no madereros, tales como hierbas medicinales y artesanía, cuya materia prima puede provenir de la zona de amortiguación.
• Mejoramiento de la producción agrícola, a través de una mayor diversificación de productos que se comercializan especialmente en la temporada de verano.
• Mayores conocimientos para utilizar la zona de amortiguación de una manera integral.

Como actividades para lograr los resultados anteriores se seleccionaron las siguientes:

• Incorporación gradual de la comunidad de Chanquín a las actividades de manejo y conservación del Parque Nacional Chiloé.
• Realización de talleres de capacitación para la formulación de proyectos que ayuden a lograr los resultados esperados.
• Implementación de sistemas de cooperación técnica para el logro de mejores resultados en sus actividades agrícolas, ganaderas y forestales.
• Mejoramiento de las praderas existentes.
• Diversificación y comercialización de la producción agrícola.
• Reforestación dentro de predios particulares para la obtención de leña y madera de construcción, como una actividad para el autoconsumo.
• Fomento del manejo de renovales dentro de sus predios.
• Creación de un grupo, el que puede pertenecer a la misma comunidad, para utilizar la zona de amortiguación, donde interesa principalmente utilizar ciprés muerto o eventualmente alerce muerto.

FUNCIONAMIENTO METODOLOGICO DE LOS TALLERES

a) Taller de niños escolares: el taller dirigido a niños resultó ser una experiencia valiosa como complemento de los talleres con adultos, y aunque se programó principalmente como prueba de la metodología, se pudieron extraer resultados significativos respecto de la relación que tienen los habitantes con el Parque. En términos generales se logró la participación y atención de todo el grupo. Los niños se mantuvieron motivados por participar de manera activa, porque se les dio la oportunidad para que todos pudieran expresarse. Se logró tener un ambiente de confianza y respeto por la opinión de los demás.

b) Talleres de adultos: la realización de talleres participativos se visualizó como una alternativa real para la planificación de la zona de amortiguación y una gran ayuda para la implementación de planes de manejo en la zona de uso comunitario. Esta metodología de trabajo participativo de la comunidad también se aprecia como una valiosa herramienta en la formulación de futuros programas de manejo del Parque.

A través de una dinámica de presentación y posterior desarrollo de preguntas simples, se logró crear un entorno de franqueza y respeto por la opinión de los demás, que posibilitó una activa participación de la gran mayoría de los representantes de la comunidad. La interacción entre el moderador y los participantes del taller resultó esencial para el intercambio de ideas y conocimientos, en un ambiente de confianza. Además, el proceso de autoevaluación que se empleó fue una pieza clave para el diagnóstico de los problemas y aspiraciones de la comunidad, ya que les proporcionó una visión real de sus necesidades más prioritarias.

Sin embargo, la metodología empleada no estuvo exenta de algunas debilidades. Posiblemente el trabajo con un mayor número de personas habría aumentado la representatividad de la comunidad, aunque en talleres masivos lo usual es que sólo algunas personas expresan su opinión y la mayoría se siente atemorizada de participar en forma activa. Un segundo elemento se refiere a la profundidad de algunos resultados obtenidos, especialmente del taller de formulación de una idea de proyecto. Usualmente estos talleres deben tener como meta la identificación y formulación de actividades más específicas y detalladas, incluyendo estrategias para su ejecución, formulación de indicadores, cronograma y fuentes de financiamiento, entre otros. El presente estudio sólo pretendía generar una idea de proyecto sobre la cual es necesario continuar trabajando.

Adicionalmente, el tiempo disponible por los representantes de la comunidad fue relativamente escaso, debido a que existen muchas organizaciones en el sector y la mayor parte de la comunidad pertenece a más de una. Como consecuencia, un número importante de los miembros de la comunidad tiene varias reuniones al mes y el interés por asistir a ellas ha ido disminuyendo, especialmente cuando no se vislumbran soluciones inmediatas.

Finalmente, debe mencionarse que se presentaron problemas en la comprensión de ciertas ideas y conceptos. El uso de un lenguaje demasiado técnico por parte del moderador o una preparación insuficiente de la etapa de planificación pueden ser algunas de las causas. Sin embargo, esto se pudo mitigar mediante la exposición de ejemplos fáciles de asociar a la experiencia previa de los participantes.

CONCLUSIONES

Al comparar los resultados de los talleres de los niños y de los adultos se encontraron significativas diferencias. Los niños tienen una visión más negativa del Parque, posiblemente heredada de sus padres al no poder utilizar los bienes que antes podían usar libremente. Más aún, los niños consideran al sector con menos posibilidades de desarrollo que los adultos, y la mayor parte piensa emigrar hacia la ciudad en busca de mejores alternativas. Los adultos, en cambio, estiman que las principales situaciones de conflicto ya han sido superadas y que la CONAF y el Parque pueden ser opciones válidas para el fomento de nuevas actividades y como fuente de trabajo que les reporten un crecimiento integral.

A pesar de la labor efectuada por CONAF, en el sentido de sensibilizar a la comunidad respecto de los beneficios ligados a la creación del Parque Nacional Chiloé, aún no existe comprensión de los objetivos de manejo del Parque ni de la zona de amortiguación. No obstante, existe la voluntad, por parte de la comunidad, en colaboración con la CONAF, para elaborar programas de manejo que articulen los propósitos del área protegida con las expectativas de las comunidades.

En este sentido la comunidad considera prioritario la implementación de programas orientados a reforzar sus costumbres y tradiciones de uso de la tierra, junto con mejorar el manejo sostenible de los bosques en sus predios y en la zona de amortiguación. Sin embargo, este proceso de integración se facilitaría en forma importante con la entrega legal de los títulos de propiedad de los terrenos comunitarios cedidos. Esta entrega debiera considerar una segunda etapa, en la que se efectúe una demarcación y posterior entrega de títulos individuales, de manera que las comunidades se integren a este proceso de planificación y desarrollo como dueños y plenamente partícipes de dicho plan.

Lo anterior también involucra un agresivo programa de asistencia técnica en el manejo de sistemas agrícolas, ganaderos y forestales, focalizado a resolver los problemas propios de la comunidad. Los temas considerados prioritarios incluyen: conceptos básicos en manejo de áreas protegidas, normas de uso de la zona de amortiguación, experiencias de manejo forestal, creación de sistemas silvoagropecuarios con especies forestales, arbustivas y herbáceas, formulación de proyectos para acceder a fuentes crediticias, y diferentes temas en materia legal.

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Recibido: 14.01.02.
Aceptado: 26.02.03.