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Parasitología latinoamericana

versión On-line ISSN 0717-7712

Parasitol. latinoam. v.59 n.3-4 Santiago jul. 2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-77122004000300008 

 

Parasitol Latinoam 59: 137 - 141, 2004 FLAP

ARTÍCULO ORIGINAL

Prevalencia de parásitos en Apis mellifera L en colmenares del secano costero e interior de la VI Región, Chile

PREVALENCE OF PARASITES IN Apis mellifera L. IN BEEHIVES OF DRY COASTAL AND INTERIOR OF SIXTH REGION, CHILE

ANA HINOJOSA* y DANIEL GONZÁLEZ**

 

* Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas, Departamento de Zoología. Universidad de Concepción, Casilla 160 C Concepción, ahinojosa@udec.cl
** Departamento de Ciencias Pecuarias, Facultad de Medicina Veterinaria, Universidad de Concepción, Casilla 537, Chillán, Chile.

A total of 1418 samples were processed to determine the prevalence of Nosema apis, Malpinghamoeba mellificae, Braula coeca and Varroa destructor during four seasons in the dry coastal and interior of the Sixth Region, Chile. A statistical comparison between modern and traditional beehives could be performed. The results obtained indicate a higher prevalence of varroasis in summer with a 58 ± 7.05 %. The prevalence found in modern beehives was larger statistically to that ocurring in traditional beehives, except in one season when there were no differences.

The presence of lice was detected, in only one season with a prevalence of 1.4 ± 1.68 % (no statistical analysis between type of beehives). Nosemosis registered a higher prevalence in spring with a 78.26 ± 5.8 % than in summer. There were no significant differences between traditional and modern beehives. Amebiasis registered the highest values in spring with a 8.69 ± 4.03 %. There were no significant differences in prevalence between traditional and modern beehives.

Key words: Bees diseases, beehives, survey, prevalence. Chile.


RESUMEN

Se procesaron un total de 1.418 muestras para determinar la prevalencia de Varroa destructor, Braula coeca, Nosema apis y Malpinghamoeba mellificae durante cuatro estaciones en el Secano Costero e Interior de la Sexta Región, Chile. Se

realizó una comparación entre los resultados obtenidos desde colmenas rústicas y modernas. Los resultados obtenidos indicaron una mayor prevalencia de V. destructor en verano, con un 58 ± 7,05%; la prevalencia obtenida desde colmenas modernas fue significativamente más alta, excepto para primavera de 1999, en la cual no existieron diferencias entre colmenas. B. coeca sólo se detectó en una estación, con un 1,4 ± 1,68% de prevalencia. Para N. apis los más altos valores se obtuvieron en primavera con un 78,26 ± 5,8% y para M. mellificae se registró el más alto valor en primavera, con un 8,69 ± 4,03%, en estas dos enfermedades no existieron diferencias entre colmenas rústicas y modernas.


 

INTRODUCCIÓN

Hasta hace algunos años, la situación sanitaria de las abejas chilenas era excepcional, solamente los protozoos Nosema apis , Malpinghamoeba mellificae, y el insecto Braula coeca existían en nuestro país. La detección del ácaro, Varroa destructor ocurrida en marzo de 1992, en el sector denominado Agua Buena de San Fernando, significó un duro golpe a la actividad apícola nacional1.

Infección mixta de varroa-nosema ocasiona una alta mortalidad de abejas, a pesar de que el número de esporas de N. apis en el organismo de estos insectos sea mucho menor que en casos de infección de este protozoo solamente. Daños tan graves como abejas sin alas y/o patas, pueden ser provocadas si un gran número de varroas parasitan a las larvas2. Una enfermedad secundaria, pero no menos grave es la amebiosis ocasionada por el protozoo M. mellificae, citado como potenciador de los daños producidos por N. apis, provocando en sus hospedadores síntomas que van desde el abdomen abultado hasta la incapacidad para el vuelo3. La B. coeca, un díptero altamente adaptado a su hospedador, produce los mayores daños en su estado larval, ya que perfora túneles en los panales alimen-tándose de la miel y el polen almacenados en ellos. En estado adulto se encuentra sobre la reina provocando en los casos más graves, una marcada reducción de la puesta de huevos4.

En Chile, encontramos dos diferentes tipos de colmenas, las modernas y las rústicas (artesanales). Estas últimas se citan como el principal agravante del estado sanitario apícola nacional, sobre todo, si se piensa que en el último censo realizado en 1997, las colmenas rústicas conformaban el 32,6% de las colmenas a nivel regional5.

En la VI Región, para detección de parásitos en abejas, el último censo realizado por el Servicio Agrícola y Ganadero, data del año 1986, el cual arrojó una prevalencia de 37% para N. apis, un 7% para M. mellificae y para B. coeca un 9%6. Esta misma institución, en el año 1995 realizó un censo a nivel nacional exclusivamente para la detección del ácaro V. destructor, el cual arrojó un 19,9% de prevalencia para la VI Región1. Estos censos son los únicos datos de los que se dispone sobre la prevalencia de estas enfermedades en el país, por lo que el objetivo del presente estudio fue determinar el porcentaje de A. mellifera que se encuentran parasitadas en comunas rurales del Secano Costero de la VI Región, establecer si existen diferencias estacionales entre los muestreos y determinar si las prevalencias obtenidas entre colmenas rústicas y modernas son significativamente diferentes.

MATERIAL Y MÉTODOS

El presente trabajo fue realizado en las comunas de Paredones, Peralillo, Marchigüe, Lolol, Pumanque y Bucalemu pertenecientes al Secano Costero e Interior de la Sexta Región. El muestreo se realizó durante cuatro estaciones, correspondientes a: primavera de 1999, verano de 2000, primavera de 2000 y verano de 2001.

Para la detección de V. destructor y B. coeca se procesó un total de 366 muestras (106 extraídas desde colmenas rústicas y 260 desde colmenas modernas) mediante el método de doble tamiz6. Para N. apis y M. mellificae se procesó un total de 343 muestras (provenientes de 100 colmenas rústicas y de 243 colmenas modernas), proce-sándose mediante recuento esporular7.

A los resultados obtenidos se les calculó error estándar y c2, para establecer si estadísticamente existían diferencias entre las estaciones muestreadas y entre las prevalencias obtenidas desde los dos tipos de colmenas.

RESULTADOS

Para V. destructor se registraron las siguientes prevalencias: primavera de 1999 un 22,5 ± 5,9%, en verano de 2000 un 58,0 ± 7,0%, en primavera de 2000 un 42,9 ± 7,1% y en verano de 2001 un 51,1 ± 7,1% (Figura 1). Ambos veranos registraron prevalencias mayores estadísticamente signifi-cativas (P < 0,05) respecto a las primaveras, pero entre estos, la mayor prevalencia se registró en verano de 2000. La B. coeca, sólo fue aislado en dos muestras, correspondientes a verano de 2000, lo que resulta en una prevalencia de 1,4 ± 1,7%. Resultado insuficiente para realizar comparaciones estadísticas entre estaciones o colmenas.

El N. apis registró una prevalencia de 60,0 ± 6,9% en primavera de 1999, en verano de 2000 un 14,3 ± 5,0%, en primavera 2000 un 78,3 ± 5,8% y en verano de 2001 un 23,0± 6,0% (Figura 2). Ambas primaveras registraron prevalencias estadísticamente significativas mayores respecto a los veranos muestreados, pero entre estas, la mayor prevalencia del protozoo se registró en primavera de 2000.

Para M. mellificae, no se registraron muestras positivas en primavera de 1999 pero sí en verano de 2000 con un 1,1 ± 1,5%, en primavera de 2000 un 8,7 ± 4,0% y en verano de 2001 un 3,4 ± 2,6% (Figura 3). La mayor prevalencia se registró en primavera de 2000 y es estadísticamente mayor a ambos veranos.

Entre las prevalencias registradas para ambos tipos de colmenas, no existió diferencia estadísticamente significativa en todas las parasitosis, excepto para V. destructor, donde los resultados obtenidos desde colmenas modernas fueron significativamente mayores en todas las estaciones muestreadas, exceptuando en primavera de 1999, donde no existió diferencia.

Figura 1. Prevalencia de Varroa destructor en Apis mellifera durante cuatro estaciones, el Secano Costero e Interior de la Sexta región, Chile.


Figura 2. Prevalencia de Nosema apis en Apis mellifera durante cuatro estaciones, el Secano Costero e Interior de la Sexta región, Chile.


Figura 3. Prevalencia de Malpinghamoeba mellificae en Apis mellifera durante cuatro estaciones, el Secano Costero e Interior de la Sexta región, Chile.

DISCUSIÓN

La mayor alza en verano de V. destructor, se podría explicar debido a que la abeja de esta estación es fisiológicamente diferente a la de los restantes meses, posee un cuerpo más delgado, bajos niveles de hormona juvenil y una vida media más corta8-9. La reproducción del ácaro está directamente ligada con la actividad de la abeja y la presencia de crías dentro de la colmena, las cuales se ven aumentadas en los meses cálidos10 existiendo posteriormente, un mayor número de abejas pecoreadoras, lo que inevitablemente lleva a la existencia de pillaje entre ellas, fenómeno que se ha descrito como el principal factor de diseminación del ácaro entre apiarios11-13. Las prevalencias arrojadas en el presente estudio son significativamente mayores comparadas con el 19,9% registrado por el SAG en 19951. Esta diferencia podría ser consecuencia de un uso indiscriminado de productos químicos por parte de los apicultores, lo que según varios autores, da como resultado la generación de poblaciones de ácaros resistentes.14-16 En diversos países se ha comprobado la resistencia de este ácaro al compuesto activo utilizado actualmente para su combate en Chile, el Fluvalinato15-17-22 producto que se encuentra disponible desde 1994 en el mercado nacional en una solución al 24% con el nombre comercial de MAVRIKâ1.

El N. apis registró las mayores prevalencias en primavera, lo que se debe a la alta conta-minación fecal existente dentro de la colonia a fines de invierno. Todo esto es potenciado por bajas temperaturas y falta de floraciones, ya que impiden la actividad de la abeja y sus vuelos de limpieza23-25. La mayor prevalencia del protozoo fue registrada en primavera de 2000 y coincide con la menor temperatura promedio registrada durante el estudio (9,8 °C)26 lo que indica que hubo días de inactividad de las abejas, hacinamiento y defecación dentro de la colmena. El estrés sufrido por las abejas durante la cosecha de miel, se ha citado como causa de la continuidad de infección desde primavera a los meses cálidos, aunque en un porcentaje menor27-28.

Las prevalencias registradas para M. mellificae sigue la misma tendencia que para N. apis, pero en un grado menor, lo que podría explicarse por poseer ciclo de vida más largo y un limitado volumen de tejido de crecimiento, los Túbulos Malpigianos24. El registro de este protozoo durante los muestreos de verano, se ha descrito como consecuencia de la infección de abejas sanas con la forma vegetativa del parásito24.

En cuanto a B. coeca, se registraron sólo dos muestras positivas, lo que es coincidente con un estudio realizado en España4, donde también se registraron sólo dos muestras positivas en un número similar de colmenas. Esta baja prevalencia, podría explicarse por la existencia de una hipersensibilidad por parte del díptero a los tratamientos realizados contra varroasis4. Además, debe considerarse la habilidad descrita para estos insectos de saltar, lo que podría subestimar su presencia. La continua cosecha de miel podría impedir que las hembras adultas de este insecto pongan los huevos en las colmenas o que estos lleguen a término, provocando la drástica disminución de este insecto29-30.

Sólo para varroasis hubo diferencia sig-nificativa (P < 0,05) entre las parasitosis obtenidas desde colmenas rústicas y modernas. La prevalencia obtenida desde colmenas rústicas superó a lo obtenido desde colmenas modernas (sólo en primavera de 1999 no existió diferencia) lo que es opuesto a lo que se ha obtenido en Chile y Venezuela30-31. En ambos países se registraron prevalencias mayores estadísticamente signi-ficativas desde colmenas rústicas con respecto a las modernas. La diferencia mencionada podría explicarse por la forma de manejar las abejas en nuestro país, como la cosecha de miel, la que es una sola por temporada para los apicultores de colmenas rústicas, al contrario de los que manejan las colmenas modernas que pueden llegar a tres por temporada. Esta forma de llevar a cabo la cosecha, sumado a la continua manipulación de las abejas por parte de los apicultores de colmenas modernas (para alzas de cámaras, traslados o fusiones de colmenas, viajes de polinización, introducción de nuevo material biológico y material), aumenta el estrés de la abeja, debilitando su sistema inmune y por ende aumentando la probabilidad de transmisión de los diferentes parásitos. Las colmenas rústicas, en cambio, son estacionarias, sin movimiento y además en la cosecha prácticamente toda la cera es eliminada.

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Agradecimientos: Nuestros más sinceros agradecimientos a Francisco Morales, por la valiosa ayuda prestada durante los muestreos y al Dr. Pedro Casals por su importante colaboración en la redacción del manuscrito.