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Revista chilena de obstetricia y ginecología

versión impresa ISSN 0048-766Xversión On-line ISSN 0717-7526

Rev. chil. obstet. ginecol. v.68 n.1 Santiago  2003

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-75262003000100017 

Efectos en la calidad de vida relacionada a salud del
tratamiento de estrógeno más progestina

Hays J, Ockene JK, Brunner RL et al. New Engl J Med 2003; 348.

Resumió: Dr. EMILIANO SOTO ROMO

En este trabajo los autores estudian diferentes parámetros para valorar la calidad de vida referente al tema de salud asociada al uso de terapia hormonal de estrógeno más progestina. El universo de pacientes corresponde al estudio de Women Health Initiative en el cual se reclutaron 16.608 mujeres postmenopáusicas entre los 50 y 79 años de edad (promedio 63) con útero intacto al inicio del estudio y de las cuales 8.506 recibieron 0,625 mg/día de estrógenos conjugados equinos más 2,5 mg de acetato de medroxiprogesterona/día, y 8.102 recibieron placebo. Los detalles de la metodología fueron extensamente detallados en la publicación en la cual se entregaron los resultados en términos de riesgos de distintas patologías asociadas a esta terapia (JAMA 2002; 288). Para determinar la calidad de vida se utilizó la Encuesta de Salud RAND-36 que incluye escalas para salud general, funcionamiento físico, limitaciones de la actividad habitual por problemas físicos de salud, dolor corporal, energía y fatiga, limitaciones de las actividades habituales por problemas mentales o emocionales, actividad social y salud mental o emocional. Además, se evaluaron escalas para depresión, trastornos del sueño, actividad sexual, función cognitiva y síntomas menopáusicos.

En el análisis de los resultados se determina inicialmente la ausencia de diferencias significativas entre los grupos de tratamiento y placebo en relación a edad, raza o grupo étnico, nivel educacional e ingreso económico del grupo familiar. Los valores de la encuesta RAND-36 al inicio del estudio fueron similares a los obtenidos en otros grupos de población sana. Los resultados se centraron en la medida de la calidad de vida durante el primer año durante cual las mujeres tomaron los medicamentos en estudio, ya que al final de este primer año se conocía el estado vital del 99,9% de ellas.

Al analizar los efectos en la calidad de vida referente a salud, hubo una pequeña pero significativa diferencia en términos de eventos positivos a favor de la terapia de estrógeno más progestina, en relación a placebo, respecto a funcionamiento físico (p < 0,001), dolor corporal (p < 0,001) y trastornos del sueño (p < 0,001). Al cabo de tres años de estudio se realizó una nueva evaluación en 775 mujeres del grupo de estrógeno-progestina y en 736 del grupo placebo no encontrándose diferencias significativas entre estos grupos al cabo de este lapso de tiempo. En este subgrupo los cambios positivos detectados al primer año fueron similares a los encontrados en el total de la población en estudio, con efectos positivos pequeños en el grupo de estrógeno-progestina para funcionamiento físico (p < 0,06), dolor corporal (p < 0,008) y trastornos del sueño (p < 0,07).

Otros dos subgrupos de interés estudiados fueron las mujeres más jóvenes que entraron al estudio en períodos cercanos a la menopausia y que tenían mayor probabilidad de tener síntoma menopáusicos y el grupo de mujeres que acusaron, al inicio del estudio, síntomas vasomotores moderados a severos. Al limitar la edad de las mujeres a aquellas entre 50 y 59 años, no se mostraron diferencias en los resultados obtenidos.

Al analizar los efectos de estrógeno-progestina en el alivio de los síntomas vasomotores en aquellas mujeres que los detallaron como moderados o severos al inicio del estudio, se determina que al año de seguimiento el 76,7% de las mujeres en el grupo de tratamiento hormonal mostraron una mejoría en la severidad de los bochornos comparado con el 51,7% de las mujeres del grupo placebo (p < 0,001), y que un 71,0% de las mujeres con estrógeno-progestina mejoraron la severidad de las transpiraciones nocturnas comparado con el 52,8% de las mujeres del grupo placebo (p < 0,001).

Por otra parte al analizar sólo a las mujeres entre 50 y 54 años de edad que reportaron sínto

mas vasomotores moderados a severos al comienzo del estudio, la terapia hormonal mostró efectos positivos en los trastornos del sueño pero sin cambios significativos en ningún otro parámetro relacionado a calidad de vida, siendo ello concordante con lo observado en el total de las mujeres del estudio.

Los estudios concluyen que esta investigación en mujeres postmenopáusicas, demuestra que la terapia de estrógenos más progestina no tiene un efecto clínicamente importante en la calidad de vida relacionada a salud, a pesar de que se determinó un pequeño pero significativo beneficio en los trastornos del sueño, funcionamiento físico y dolor corporal al cabo de un año de terapia.

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