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Revista chilena de nutrición

versión On-line ISSN 0717-7518

Rev. chil. nutr. v.33 n.1 Santiago abr. 2006

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-75182006000100003 

Rev Chil Nutr Vol. 33, Nº1, Abril 2006

ARTÍCULOS ORIGINALES

 

CALIDAD DE LA DIETA EN MUJERES CON CONDICIÓN DE DESPLAZAMIENTO FORZADO EN COLOMBIA EN EL AÑO 2004

DIET QUALITY OF DISPLACED COLOMBIAN WOMEN IN 2004

 

Gloria Esperanza Prada G. (1, 2), Oscar Fernando Herrán F. (1, 2)

(1) Escuela de Nutrición y Dietética. Universidad Industrial de Santander.
(2) Observatorio Epidemiológico de Enfermedades Cardiovasculares. Centro de Investigaciones Epidemiológicas. Universidad Industrial de Santander, Bucaramanga, Colombia.

Dirección para Correspondencia :

 


RESUMEN

El conflicto armado en Colombia, produce desplazamiento de familias marginadas del estado, constituyéndose en tragedia humanitaria. Las mujeres en estas familias son muy vulnerables y su dieta es una expresión de miseria. Se analizó el consumo dietario en 102 madres con tres años de desplazamiento forzado, a través de un recordatorio del consumo de las últimas 24 horas. La energía disponible es deficitaria para todas, y hay imbalance en la dieta; el 71% de la energía/día proviene de carbohidratos, 12% de proteínas y 20% de grasa. La adecuación (%) entre lo consumido y lo requerido para todos los macro y micronutrientes, esta por debajo de niveles considerados como aceptables; el mínimo para el calcio (mg) 30,8% IC (27,4 a 34,7); el máximo para el ácido ascórbico 81,5% IC (71,1 a 93,4). Las cifras de déficit según el índice de masa corporal son tres veces mayores que en la población pobre. Intervenciones por mejorar la dieta son deseables, pero es necesario además involucrar soluciones de tipo estructural, para evitar que esta tragedia se haga cada vez más crónica y endémica, violentando el derecho básico a la alimentación.

Términos claves: Conflicto armado; dieta; recordatorio de 24 horas; Mujeres; Colombia.


ABSTRACT

The armed conflict in Colombia produced a displacement of excluded families from the country, constituting a humanitarian tragedy. The women in these families are very vulnerable and their diet is an expression of their misery. Dietary intake was analyzed in 102 mothers displaced for 3 years by means of a 24-hour dietary recall.. Energy availability was deficient for all subjects, with 71% of the energy/day coming from carbohydrates, 12% from proteins and 20% from fats. Intake of all micro and macronutrients was deficient compared to recommendations. The deficit in Body Mass Index was three times higher than in the poor population. Interventions to improve the diet are desirable but it is also necessary to improve infrastructure to avoid an increase in the prevalence of undernutrition.

Key Words: Armed conflict; diet; recall survey of 24 hours; women; Colombia.


 

INTRODUCCIÓN

En Colombia, el conflicto armado ha generado una tragedia humanitaria. Durante el segundo trimestre de 2005 el desplazamiento forzado afectó a por lo menos 91 467 personas, alrededor de 18 293 familias se desplazaron a 564 municipios de 29 departamentos; esta cifra representa un incremento del 17,7 % con relación al mismo período de 2004. Colombia pasó de un promedio de 724 personas desplazadas cada día durante el primer semestre de 2004 a 848 durante los primeros seis meses de 2005. Los indígenas, los afro-descendientes, los campesinos y colonos son los principales grupos sociales desplazados por acción directa del conflicto armado en Colombia (1).

La inseguridad alimentaria es el problema más sentido por la población desplazada, particularmente por las mujeres y madres (2). Estudios efectuados por el Instituto Internacional de Investigaciones sobre Políticas Alimentarias (IFPRI), muestran que frente a otros miembros de la familia, las mujeres se encuentran en desventaja nutricional (3) y están sujetas a más trabajo y menos alimentos (4). Además de los factores socioeconómicos

que podrían incidir en esta situación, existen motivaciones personales que acrecientan esta situación. Las madres consideran que su responsabilidad por la alimentación familiar amerita incluso el sacrificio de su propia ingesta. Las niñas también se ven afectadas por la discriminación en la atención, cuidado y alimentación. En el mundo, anualmente más de un millón de niñas mueren cada año debido a esta causa (4).

La calidad de la dieta es una consecuencia directa entre otras, del acceso a los alimentos, el precio (5) y de la capacidad de compra (6). Empíricamente en grupos desplazados, el tiempo post desplazamiento podría determinar el acceso a los alimentos; según los programas de atención estatal, conforme avanza la condición de desplazado la capacidad de adquisición se debe satisfacer mediante los ingresos generados por el empleo, a diferencia de la fase inicial, en que la ayuda alimentaria es la principal alternativa para la satisfacción de las necesidades alimentarias (7).

La dieta es una exposición difícil de medir por la gran variación intra-individuo e intre-individuos, la poca especificidad de las tablas de composición química de los alimentos utilizadas en la conversión del consumo a nutrientes y las dificultades logísticas al aplicar métodos de estimación del consumo considerados como estándares de oro (8). El recordatorio del consumo de alimentos en las últimas 24 horas (R24H) es la estrategia de medición del consumo dietario más utilizada en el mundo (8).

En Colombia hay pocos estudios sobre la calidad de la dieta y las condiciones de acceso a los alimentos en mujeres y familias desplazadas, que permitan establecer líneas de base para diseñar y evaluar las intervenciones. Este estudio tuvo como objetivo aproximarse a la calidad de la dieta con respecto a las recomendaciones de macronutrientes y micronutrientes y determinar el aporte porcentual que hacen los macronutrientes al valor calórico total (VCT).

MATERIALES Y MÉTOODO

Durante 2004, fue realizado un estudio dietético descriptivo con base en un R24H en madres desplazadas residentes en la zona urbana y suburbana del municipio de Girón, que en representación de sus grupos familiares respondieron a una convocatoria de un programa de ayuda estatal. Girón es un municipio del área metropolitana de Bucaramanga, la capital del departamento de Santander, que tiene 200 000 habitantes y es receptor de familias desplazadas por el conflicto armado.

Selección de sujetos y tamaño muestra

Todas las madres encargadas de preparar los alimentos para su familia y que respondieron a la convocatoria de un programa de ayuda estatal, fueron encuestadas. Ellas contestaron mediante entrevista directa una encuesta sociodemográfica, seguida de un R24H, en el que se especificó el nombre de la preparación, los ingredientes y suplementos, y mediante una aproximación semi-cuantitativa, la cantidad consumida. Además, se estableció el gasto mensual en alimentos en unidades de salario mínimo legal vigente (SMLV). Los encuestadores fueron estudiantes de la Escuela de Nutrición y Dietética entrenados en la aplicación de métodos de recolección con recordatorio (8).

Un total de 102 mujeres entre 16 y 55 años de edad fueron encuestadas. Todas dieron su consentimiento informado por escrito. El estudio fue aprobado por el Comité de Ética en Investigación de la Facultad de Salud de la Universidad Industrial de Santander.

Conversión de la encuesta de recordatorio de 24 horas a nutrientes

Con base en tablas de composición de alimentos, una general y otra específica para la región (9, 10), los registros del consumo fueron codificados por los encuestadores y auditados por los investigadores principales. Todos los registros fueron sometidos a doble digitación y validados en EpiInfo v 6,04d (11). La ingesta total de cada nutriente (consumo actual), se calculó como la sumatoria del producto de la cantidad de alimento consumido por el contenido del nutriente. Para este cálculo se uso el programa SICI versión 2,0 (12) junto con las Tablas de Composición de Alimentos (9, 10). Dada la asimetría positiva de las variables nutricionales, estas fueron transformadas a la escala Log. El reporte de su valor absoluto incluyó a los percentiles 10, 25, 50, 75 y 90 de la distribución.

Datos de referencia y valoración de la adecuación de la ingesta de un nutriente

La ingesta actual estimada de macronutrientes y micronutrientes fue comparada con los valores de referencia para Colombia (recomendaciones poblacionales del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar -ICBF-) (13). La razón entre la ingesta estimada y la recomendada (adecuación de la ingesta), fue expresada como un porcentaje con IC. Además, se estableció la participación relativa de los macronutrientes al total del consumo de calorías/día estimadas por el R24H (Valor calórico total; VCT).

Proceso de variables y análisis estadístico

La clasificación de la procedencia geográfica de las mujeres, fue establecida con base en el nombre del municipio expulsor y la zona de residencia; cabecera municipal (urbano), ó de fincas ó predios situados en veredas (rural). El tiempo de desplazamiento fue calculado en meses, en base a la diferencia entre la fecha comunicada de desplazamiento, lo que se obtuvo en la encuesta sociodemográfica y en la fecha de ésta.

Para la descripción de las variables sociodemográficas calculamos medidas descriptivas apropiadas (proporciones, promedios aritméticos y geométricos e IC al 95 %).

Pruebas t de student fueron realizadas para evaluar si existían diferencias entre el consumo medio de energía y nutrientes, el tamaño de la familia, el número de miembros que trabajan y aportan al hogar, el gasto en alimentos (SMLV) y el tiempo del desplazamiento forzado, por la zona de procedencia. Dado que para cada área de procedencia n>30, contamos con suficiente tamaño en la muestra.

Modelos de regresión lineal múltiple fueron realizados con el fin de establecer si existían variables asociadas al VCT ó el consumo absoluto de macronutrientes, en ellos se garantizó los supuestos básicos como el de normalidad de las variables dependientes (14). En todas la regresiones n>100. Finalmente, un análisis de varianza fue realizado para establecer si existían diferencias en la cantidad de energía consumida, dadas las categorías de IMC. El proceso de las variables y los cálculos estadísticos, fueron realizados con STATA/SE v. 8,2 (15).

RESULTADOS

Un total de 102 mujeres, responsables de la alimentación del grupo familiar fueron entrevistadas. De ellas, 61 (52%) se clasificaron como procedentes de zonas urbanas. La escolaridad media de las mujeres urbanas fue de 4,0 años IC (3,4 a 4,7) y de 4, 6 IC (3,8 a 5,3) en las rurales (p= 0,251). El tiempo medio de desplazamiento en toda la muestra fue de 31.7 meses IC (26,9 a 36,4), siendo mayor en las mujeres procedentes de la región rural; 37,6 meses IC (29,3 a 45,9) versus 28,3 meses IC (22,4 a 34,1), sin ser esta diferencia estadísticamente significativa (p= 0,062). El grupo familiar urbano en promedio cuenta con un miembro más que el rural; 5,8 versus 6,7 miembros (p=0,038), sin diferencia en el número de menores de siete años (dos por grupo familiar). A pesar de lo anterior, en el hogar de procedencia rural en promedio trabajan y aportan más miembros que en el de procedencia urbana; 1,8 miembros IC (1,5 a 2,2) versus 1,4 IC (1,2 a 1,6) (p=0,014). Sin embargo, no hay diferencias en el consumo medio de calorías y macronutrientes de las mujeres estudiadas dadas su procedencia (p<0,05).

Ni la edad (p= 0,262), el índice de masa corporal (p= 0,570), la escolaridad (p= 0,330), el tamaño del grupo familiar (p= 0,375), el gasto en alimentos (p= 0,747) ó el tiempo de desplazamiento (0,160), se asociaron al consumo de energía. El consumo de energía no fue diferente dadas las categorías de IMC (p>F= 0,239). Las características de las mujeres estudiadas se presentan en la tabla 1.


Distribución del valor calórico total

Del total de calorías consumidas por día, 11,3% IC (10,8 a 11,9) provinieron de las proteínas; 6,7% IC (6,2 a 7,1) de origen vegetal y 4,6% IC (4,0 a 5,2) de origen animal. El 69,2% IC (67,4 a 71,1) de las calorías/día provino de hidratos de carbono y el 19,5% IC (18,0 a 21,1) de las grasas.

El 8,5% IC (7,7 a 9.4) de la ingesta diaria de energía provino de grasa de origen animal y el 11,0% IC (10.2 a 11,8) de origen vegetal. El 1,8% IC (1,5 a 2,0) de las calorías/día, provino de ácidos grasos poliinsaturados (AGPI) y el 6,8% IC (6,0 a 7,4) de ácidos grasos saturados (AGS). La razón AGPI/AGS fue en promedio de 0,28 IC (0,26 a 0,32). Ninguna variable socioeconómica, de acceso a los alimentos ó la procedencia de las madres se asoció con la distribución del valor calórico total (p>0,05).

Consumo actual de energía, macronutrientes

y micronutrientes

La tabla 2 presenta los valores absolutos de la ingesta media actual, su IC y los percentiles 25, 50 y 75 de la distribución de macronutrientes y micronutrientes. Ninguna variable socioeconómica, de acceso a los alimentos ó la procedencia se asoció con el consumo absoluto de macronutrientes (p>0,05).


Adecuación entre lo consumido y lo requerido

Para todos los nutrientes el nivel de adecuación entre lo consumido y lo requerido fue inferior al mínimo aceptable (90%). Para cinco de los quince nutrientes evaluados el porcentaje de adecuación fue inferior a 50%. El acido ascórbico fue el nutriente con mayor nivel de adecuación 81,5% IC (71,1 a 93,4). La tabla 3, presenta los niveles medios de adecuación y el intervalo de confianza del 95%, para los nutrientes que el ICBF ha establecido en Colombia como recomendaciones poblacionales.


DISCUSIÓN

Alcance y limitaciones del estudio

La limitación más importante de este estudio es que se realizó una sola encuesta de recordatorio de 24 horas en cada mujer, lo que puede introducir un sesgo de información al no capturarse la totalidad de la variabilidad de la dieta entre días e intra sujeto (16). Además, esta reportado que con métodos simplificados de medición de la dieta, es común el subreporte de la energía y macronutrientes, más que el de micronutrientes (8). Los resultados de este estudio están limitados a las mujeres con más de dos años en la condición de desplazamiento forzado. Otra posible limitación es que las mujeres estudiadas fueron seleccionadas de aquellas que acudieron en respuesta a una convocatoria de un programa de ayuda estatal, pudiendo subreportar su consumo dietario. Sin embargo, esto es poco probable esto, pues a menos que sistemáticamente todas hubiesen mentido en la misma magnitud, es imposible alcanzar una precisión como la reportada en los IC para todos los nutrientes estudiados.

La escolaridad de las madres ha sido asociada con la malnutrición infantil y la pobreza. En Colombia la desnutrición crónica en niños de madres universitarias fue la octava parte de la observada en hijos de madres sin educación (17); investigaciones efectuadas por el Instituto Internacional de Investigaciones sobre Políticas Alimentarias mostraron que el aumento de la escolaridad materna redujo la malnutrición infantil hasta un 43% (18) y la pobreza en 33,7% (3); las madres encuestadas en este estudio no alcanzaron el nivel básico primario (cinco años).

La jefatura del hogar estuvo a cargo de las madres en el 60% de los casos, situación que compromete la seguridad alimentaria de sus familias, teniendo en cuenta que en hogares con jefatura femenina el déficit energético es mayor (2).

Calidad de la dieta estimada

Se observó una distorsión en el aporte porcentual al total de la energía por parte de los macronutrientes; el aporte de energía proveniente de carbohidratos superó en un 20% las proporciones observadas en otros estudios con mujeres adultas (19, 20). En el presente estudio el aumento en la proporción de carbohidratos se observó fundamentalmente a expensas de la grasa dietaria, hallazgo similar a otros reportes (21).

En 100 informes publicados entre 1961 y 1991, en relación con el consumo de almidones, fibra dietaria, azúcar y su relación con la enfermedad cardiovascular y otras enfermedades crónicas, 62 recomendaron más consumo de carbohidratos complejos, 61 de más fibra dietaria y 74 menos azúcar (22); en esta investigación la ingesta de fibra dietaria sólo cubre la tercera parte de lo recomendado.

El consumo de proteínas es fundamental en mujeres en edad fértil como las aquí estudiadas, por la función que cumplen en los períodos de gestación y lactancia. La adecuación de proteínas (consumido versus requerido) es apenas del 68,0% IC (62,0 a 74,6), entre 15% a 50% menor de la reportada en la zona. La ingesta proteica estimada proviene en mayor medida de fuentes vegetales, las cuales se consideran incompletas por su contenido de aminoácidos limitantes (23); sin embargo, teniendo en cuenta que la principal dificultad de acceso a proteínas de alto valor biológico es el costo (6), las leguminosas secas deben ser un recurso para cubrir las necesidades de este nutriente en poblaciones con bajos ingresos (24).

En la dieta de las mujeres estudiadas, la razón AGPI/AGS es en promedio 0,3; estudios regionales con grupos de mayores ingresos, muestran una relación en rangos de 0,4 a 0,9. Datos sin publicar muestran que en madres Colombianas pobres comprar grasa animal sin procesar es un práctica común, debido a su bajo costo. Además, se ha observado en la población un alto consumo de grasas saturadas, práctica que debe desincentivarse por sus efectos indeseables sobre la salud. El consumo de grasa total, saturada y de colesterol se asocia a la ocurrencia de múltiples tipos de cáncer (25) y de eventos cardiovasculares (26).

Vulnerabilidad nutricional de las madres

Las mujeres son consideradas como un grupo vulnerable debido a que sus requerimientos nutricionales se incrementan durante el embarazo y lactancia (27). Las pocas posibilidades que tienen las mujeres de escasos recursos para satisfacer las necesidades alimentarias hacen que en países en desarrollo como Colombia, existan altas prevalencias de deficiencias nutricionales (4). A pesar de que en otros estudios regionales, la vulnerabilidad en la ingesta se hizo evidente, en este grupo de madres desplazadas la deficiencia fue mayor, pues la adecuación de la ingesta sólo alcanzó la mitad de la observada en otros grupos de mujeres pobres no desplazadas. (19, 20).

La adecuación de las vitaminas A y del complejo B, son inferiores al 50%; la de ácido fólico es apenas del 75%. Esto además de ser una expresión de extrema pobreza, se constituye en irrefutable factor de riesgo para la salud. El deficitario consumo de vitamina A (ER), riboflavina y ácido fólico se ha relacionado con efectos adversos sobre el producto del embarazo (28). En Colombia según el Instituto Nacional de Salud (INS) existe deficiencia de vitamina A, calificado como problema de salud pública. El consumo deficitario de ácido fólico además de estar relacionado con la presencia de anemia megaloblástica, ha sido asociado con un mayor riesgo de cáncer de pulmón en fumadores (29), de cáncer de cervix en mujeres que utilizan anticonceptivos orales (30) y defectos en la formación del tubo neural (31).

El consumo estimado de minerales complementa el panorama de miseria y vulnerabilidad de estas mujeres. La deficiencia de zinc sin sintomatología en países en vía de desarrollo, es más común de lo que se cree (32), la que afecta el crecimiento de los menores y la composición corporal (33), juega un papel importante en la respuesta inmune en adultos y niños (32). El deficitario consumo de hierro y calcio es más lesivo en las mujeres en edad fértil; en embarazadas y madres que lactan. Nosotros no determinamos la prevalencia de anemia, ni otras condiciones de salud relacionadas con la deficiente ingesta de minerales, pero la cifra de déficit según el IMC en estas mujeres triplica las nacionales y regionales de mujeres en la misma edad (17). La elevada cifra de sobrepeso y obesidad según el IMC (28,7%), no esta relacionada con la ingesta de energía, por lo tanto, la pobre ingesta de energía y nutrientes no es contradictoria con este hallazgo. Otras variables que no fueron cuantificadas en este estudio, como la herencia, la actividad física ó los diagnósticos médicos relacionados con desordenes metabólicos derivados de la mala calidad en la dieta, podrían explicar esto. Una reciente publicación mostró como en países no industrializados sistemáticamente, las mujeres pobres ó de condición socioeconómica baja, presentan mayor prevalencia de obesidad que las de condición socioeconómica alta (34).

Aún sin la medición de al menos otro R24H que hubiese permitido con mayor confiabilidad aproximarse a la ingesta usual en vez de la actual, es fácil inducir que los bajos porcentajes de adecuación en la ingesta de minerales debe traducirse en prevalencias de anemia superiores al 25% y 40% reportado para mujeres en edad fértil y gestantes respectivamente (4).

Este estudio cuantificó la ingesta dietaria de mujeres desplazadas que en promedio tienen tres años en esta condición. Los resultados reflejan la pobreza extrema consolidada (miseria), y la desventaja relativa de estas mujeres y de sus grupos familiares frente a otros pobres de la región. La situación descrita no es sólo sobre la "pobre calidad de la dieta" de un grupo poblacional, sino otra cara de la tragedia humana producida por el conflicto armado en Colombia, que aunque obvia, hasta ahora empieza a cuantificarse científicamente.

Recomendaciones e intervenciones para mejorar la dieta son deseables, pero es necesario además involucrar soluciones de tipo estructural, para evitar que la tragedia aquí descrita se haga cada vez más crónica y endémica, violentando el derecho básico a la alimentación (35). Los resultados obtenidos permitirán apoyar las acciones que en materia de seguridad alimentaria ha contemplado el Plan Nacional para la Atención Integral a este grupo (7). Es necesario conducir futuros estudios en estos grupos desplazados, que incluyan al menos dos mediciones del consumo dietario para aproximarse en forma más confiable a la dieta habitual y además estudiar otros grupos pobres sin condición de desplazamiento para poder hacer una comparación y extrapolación de los resultados.

 

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Dirigir la correspondencia a: Sra. Gloria Esperanza Prada G.
Carrera 34 Numero 96-27. Casa 85.
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Fono: 300-2119489
e-mail: gprada@uis.edu
cogprada@telebucaramanga.net.co

Este trabajo fue recibido el 25 de Octubre de 2005 y aceptado para ser publicado el 14 de Diciembre de 2005.