SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.29 número1INFLUENCIA DE LA MADURACION SEXUAL EN EL INDICE DE MASA CORPORAL EN ADOLESCENTES DE BAJO NIVEL SOCIOECONOMICO DE RIO DE JANEIROCONSTRUCCION Y APLICACION DE UN MODELO BIOPSICOSOCIAL PARA DETERMINAR SITUACION NUTRICIONAL EN MUJERES CLIMATERICAS índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Revista chilena de nutrición

versión On-line ISSN 0717-7518

Rev. chil. nutr. v.29 n.1 Santiago abr. 2002

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-75182002000100006 

INGESTA DIETARIA DE SODIO, POTASIO Y CALCIO EN
EMBARAZADAS NORMOTENSAS

DIETARY INTAKE OF SODIUM, POTASSIUM AND CALCIUM IN
NORMOTENSIVE PREGNANT WOMEN

Eliana Durán F.(1) Delia Soto A. (2) Gisela Asenjo I. (1) Ana María Labraña T.(1)
Victor Quiróz G. (3) Francisco Pradenas P.(4)
(1) Departamento de Bromatología, Nutrición y Dietética, Facultad de Farmacia, Universidad de Concepción.
(2) Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas, Universidad de Chile.
(3) Departamento de Obstetricia y Ginecología, Facultad de Medicina, Universidad de Concepción.
(4)Departamento de Estadística, Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Universidad de Concepción.

ABSTRACT

Sodium, potassium and calcium intake from food are significantly associated with blood pressure. Aims: to quantifie the dietetic intake of such nutrients in normotensive pregnant women and their correlation with diastolic pressure. Method: We studied146 of 246 pregnant women controlled in health clinics of city, Concepción, VIII Región. Dietary data were obtained by a 24-hour recall of the nourishment for 2 days. Results: the daily mean contribution of sodium was of 4684 mg ± 171. Potassium was of 2450 ± 937 with minimal normal adequations. Calcium covered only 63.3 % of the daily needs with a mean contribution of 760 mg. The Na/K+Ca coefficient was higher 0,75 in 95,3 % of the cases and a correlation r=-0,06 with respect to diastolic pressure. Conclusions: the diet of these women is excessive in sodium, normal for potassium, insufficient for calcium and does not correlate with blood pressure. However the diet characteristic are important information for a healthy food promotion.
Key words: Sodium, potassium, calcium, diet, blood pressure.

Este trabajo fue recibido el 26 de Noviembre de 2001 y aceptado para ser publicado el 26 de Marzo de 2002.

INTRODUCCION

Algunos cationes aportados por la dieta como el sodio, el potasio y el calcio tienen importancia como factores asociados a la presión arterial. Diversos estudios demuestran que la ingestión excesiva de sodio aumenta la presión arterial (PA) en un determinado porcentaje de individuos y que la hipertensión arterial (HTA) es mas prevalente en poblaciones cuyas dietas son altas en sodio y bajas en potasio y en calcio (1-3). Debido a que la dieta varía enormemente en todo el mundo y su efecto sobre la presión arterial está bien demostrado en poblaciones migratorias, se ha sugerido la conveniencia de realizar estudios sobre factores de riesgo de HTA por su importancia en la enfermedad cardiovascular, tales como la ingesta alimentaria de sodio y potasio entre otros (4). Se han estimado las ingestas de estos nutrientes al medir la excreción urinaria en 24 horas y por la encuesta dietaria de recordatorio de 24 horas por un día o registro dietareo por 7 días, encontrándose valores muy altos para el sodio y bajos para el potasio y el calcio ( 3, 5, 6).

Los instrumentos de medición dietarios (encuestas alimentarias) han demostrado ser útiles para estimar ingestas globales de alimentos y nutrientes, con variaciones en los márgenes de error según el nutriente y el instrumento que se investigue. Se sabe que el error es menor en las estimaciones de energía y macro nutrientes y al hacer la medición por registro de varios días o a través de la encuesta por pesada de los alimentos. Sin embargo el alto costo y la escasa cobertura de esta encuesta no permiten su utilización en forma masiva (7). Aún así patrones alimentarios en muestras por conveniencia en adultos, han sido determinados con un solo registro (8).

Por otra parte se considera que de los múltiples factores de riesgo de enfermedad cardiovascular tales como los genéticos, edad, dislipidemias, sobrepeso, obesidad e hipertensión arterial, la ingestión excesiva de sal ( NaCl ) constituyen el factor más riesgoso: principal fuente aportadora de sodio y el cual junto al potasio y el calcio deben como medida preventiva, ser estimados antes de la aparición de la alteración de la presión arterial (9, 10). La estimación posterior se ve dificultada por la modificación de la dieta a un régimen hiposódico, indicación médica habitual para el sindrome hipertensivo (11 ).

De utilidad diagnóstica es el conocimiento de algunas variables como:

  1. El porcentaje de adecuación de sodio, potasio y calcio para medir la suficiencia de la dieta en relación a las necesidades promedio diarias. En particular el grado de suficiencia dietaria de sodio, potasio y calcio de la alimentación de las embarazadas como factor de riesgo, no ha sido estudiado. Desde el punto de vista dietareo la principal dificultad se presenta en la determinación de ingestas verdaderas de sodio, particularmente de sal y por el desconocimiento de los requerimientos de sodio y de potasio en la gestación, exceptuando el calcio cuyas necesidades diarias son de 1200 a 1500 mg/día (3, 12, 13). Datos recientemente publicados señalan que la suficiencia de calcio en este grupo varía entre un 56 y un 72 % aportado principalmente por leche del Programa Nacional de Alimentación Complementaria (6).

  2. El coeficiente Na/K+Ca, indicador dietario cuyo valor se determina a partir de las cantidades diarias recomendadas, es útil para el análisis de la relación con la presión diastólica. Los requerimientos estimados de sodio para todas las edades, oscilan entre los 120 y 500 mg diarios, aceptándose consumos hasta de 2400 mg diarios y los de potasio un rango amplio entre 2000 y 3500 mg/día o mayor ( 5, 12, 14 ). De este modo, un indicador dietario de Na/K+Ca basado en estas recomendaciones, correspondería a un rango entre 0,51 y 0,75.

  3. El coeficiente de variación intraindividual (CVw), calculado para determinar la variabilidad del consumo de estos cationes de una misma persona entre un día y otro, e inter individual (CVb) para determinar la variabilidad de consumo de la persona respecto de las demás integrantes del grupo estudiado. La importancia de la variación de la ingesta dietarea ha sido descrita recientemente en países industrializados. Existe la idea de que la dieta en poblaciones pobres es más homogénea, sin embargo parece que existen importantes fuentes de variación en las ingestas diarias especialmente de micronutrientes (15).

  4. La identificación de los alimentos fuente de estos nutrientes y la cuantificación de sal, que de acuerdo a lo publicado su consumo en la población general alcanza a 11 g/día por persona, equivalentes a 4400 mg de sodio ( 9).

  5. El porcentaje de error estadístico de los datos obtenidos a partir de la encuesta de recordatorio de 24 horas por 2 días es alto, debido a las limitaciones de la encuesta para estimar ingestas de estos cationes.

Por otra parte la presión arterial es una medición de rutina en todo control de salud. En las embarazadas constituye un procedimiento de suma importancia para el control de posible aparición de complicaciones como preeclampsia, eclampsia o crisis hipertensiva del embarazo la que tiene graves repercusiones en el feto y la madre ( 9).

El objetivo de este estudio fue cuantificar el consumo dietario de sodio, potasio y calcio, en un grupo de embarazadas normotensas del área urbana de Concepción, para contribuir a una mayor información sobre las características de la dieta.

MATERIAL Y METODO

El estudio consistió en un corte transversal seleccionando 146 embarazadas de un total de 246 de los tarjeteros de control maternal de 10 consultorios urbanos de la ciudad de Concepción, VIII Región. Correspondió a un muestreo intencional no probabilístico que incluyó sólo a gestantes clasificadas como normotensas sin indicación de modificación de su alimentación, con una edad igual o mayor de 20 años y sin presentar patologías asociadas. Se consignó la edad y se determinó el peso, talla, semanas de gestación, número de integrantes de la familia, se evaluó el estado nutricional y se tomó la presión arterial. Se excluyeron las hipertensas debido a que se les indica modificar su alimentación y las menores de 20 años por ser adolescentes lo que puede significar una condición nutricional distinta.

Posterior a un consentimiento informado y mediante entrevista, se efectuó un registro alimentario de 2 días no consecutivos, usando la técnica de recordatorio de 24 horas. Con los resultados de la encuesta se obtuvo la adecuación nutricional, el coeficiente de Na/K+Ca y el coeficiente de variación intra e interindividual de, sodio, potasio y calcio. Para cuantificar los hábitos alimentarios tales como la ingesta de líquidos y la cantidad aproximada de sal agregada para cocinar, se obtuvo la cantidad ingerida en medidas caseras. La compra mensual estimada de sal se registró en kilos y para obtener la disponibilidad diaria por persona se dividió por treinta y por el número de integrantes de la familia. Además se preguntó, a través de respuesta de alternativa simple: Si o No, por el uso de salero y no se midió la cantidad de sal por esta vía. Se consideró además el cálculo de las calorías totales para realizar el análisis de nutrientes dentro del contexto de la dieta global.

Para determinar la variabilidad de las ingestas se utilizó el coeficiente de variación intraindividual e interindividual. Para calcular el porcentaje de error, que pueda orientar la elección del instrumento dietario de registro, de utilidad en futuros estudios, se utilizaron los coeficientes de variación intraindividual y de confianza o valor crítico ( 95 %, s = 1.96).

El peso (kg) y la estatura (cm) se determinaron con una balanza marca Seca con sensibilidad de 100 gramos y con un cartabón incluído en la balanza. Las mujeres se pesaron y midieron sin zapatos. Estas mediciones y la ingesta de alimentos fueron obtenidos por nutricionistas y alumnos del V año de la Escuela de Nutrición y Dietética, de la Facultad de Farmacia de la Universidad, previamente estandarizados en las técnicas a emplear. La clasificación del estado nutricional se realizó según el criterio de Porcentaje de Peso Estándar (PPS) de la curva de Rosso y Mardones, actualmente vigente en Chile para la evaluación antropométrica de las embarazadas (16).

La presión arterial fue tomada por personal de enfermería con un esfingomanómetro de barra de mercurio y fonendoscopio por 2 veces con intervalo de 10 minutos en posición sentada, en 2 ocasiones. Se clasificó como normotensa aquella mujer con presión arterial entre 100/60 y 110/70 mm Hg y entre 120/80 y 130/80 mm Hg según trimestre de gestación y los niveles anteriores inferiores. El patrón de referencia correspondió a las Normas Técnicas para la Hipertensión Arterial del Programa de Salud del Adulto, 1995 (9).

El calculo dietario se realizó con el software de evaluación y adecuación de la dieta de la Universidad de Concepción (17). Para la conversión de medidas caseras a gramos de los alimentos y bebidas, se utilizó la Tabla de Gramajes de Alimentos de consumo local.

Los análisis estadísticos: distribución de frecuencias, promedios y desviaciones estándar, la comparación entre promedios ( test t de Student para muestras independientes), coeficientes de variación y análisis de varianzas, se calcularon con el software estadístico GraphPad Prism. Se consideraron como significativos valores de p <0,05. Se calculó el coeficiente de correlación de Pearson para valores de sodio aportado por la sal agregada a las comidas y el de la disponibilidad de sal por compra, y entre los valores de presión sistólica y diastólica respecto del aporte de sodio dietario y entre esta última y el coeficiente Na/K+Ca.

RESULTADOS

El promedio y desviación estándar de edad, de talla, de semanas de gestación y de integrantes por familia de las embarazadas fue de 27,4 ± 5,1 años de edad; de 155 ± 5,4 cm. de talla; de 24 ± 8,5 semanas de gestación y de 4,3 ± 2,9 integrantes por familia. En la clasificación por PPS, curva de Rosso y Mardones, el 41 % (n=60) tuvo un estado nutricional normal, el 25,3% (n=37) fue obesa, el 18,4% (n=27) presentó sobrepeso y el 15 % (n=22) bajo peso.

La presión arterial sistólica presentó un rango entre 90 y 140 mm Hg, para la media de 110 y un promedio estimado de 109 ± 10,5 y entre 50 y 90 mm Hg; la diastólica una media de 70 y un promedio de 68 ± 7,8. El análisis estadístico entre los valores de presión sistólica y diastólica y la ingesta total de sodio dietario resultaron con coeficientes de correlación cercanos a cero, r = 0,01 y r = 0,10 respectivamente. La correlación entre presión diastólica y el coeficiente de Na/K+Ca fue negativa, r = -0,06, y en sólo el 4,7 % de las encuestadas se observó un coeficiente igual o inferior a 0,75 estimado como aceptable según las recomendaciones de ingesta.

La Tabla I muestra el promedio estimado de ingesta de calorías, sodio, potasio y calcio, observándose para las calorías una adecuación normal. El aporte de sodio presenta adecuaciones aumentadas, de las cuales el 42,5 % (1993 mg) provienen de los alimentos principalmente, pan, leche y salsa de tomates y el 57,5 % (2691 mg) provienen de la sal agregada para cocinar. El promedio estimado de ingesta de potasio se encontró dentro de los valores recomendados aún cuando el rango y el porcentaje de adecuación muestran que existe dietas bajo el mínimo aceptable. El 13,6 % (n=20) de las mujeres tiene ingestas de potasio iguales o superiores a 3500 mg/día y las fuentes principales en orden de frecuencia de consumo fueron: leche, papa, carnes, leguminosas, plátano, naranja, uva (estacionales), verduras amarillas y salsa de tomates. Con relación al calcio, se aprecia que las dietas fueron insuficientes y sólo el 8,9 % (n=13) de las embarazadas presentaron ingestas de calcio igual o superior a 1200 mg/día, fue el nutriente que presentó la mayor variabilidad y la leche como única fuente.

TABLA I

Aporte promedio y adecuación de calorías, sodio, potasio y calcio de la dieta
de 146 embarazadas

 

Rango

Promedio ± DS

Recomendaciones

Adecuación (%)(e)

Calorías (Kcal)

979 - 4677

2070 ± 652

1966(a)

105,3

Sodio (mg)

1499 - 12110

4684(b) ± 1719

500 - 2400(c)

936,8 – 195,2

Potasio (mg)

833 - 6266

2450 ± 937

2000 - 3500(c)

122,5 – 70,0

Calcio (mg)

162 - 1970

760 ± 324

1200(d)

63,3

(a) calculado sobre la base de peso promedio aceptable según talla promedio de 155 cm. y necesidades energéticas diarias por TMB más 350 Kcal.
(b) sodio de los alimentos (1993 mg = 42,5 %) + sodio de 6,7 g de sal (2691 mg = 57,5 %).
(c) rango de necesidades estimadas para mayores de 18 años (5, 14, 21).
(d) NIH (13).
(e) Sobre la base de aporte promedio estimado.

 

La Tabla II muestra los coeficientes de variación total para cada nutriente observándose que la menor variación, 31,6 %, se dio en las calorías y la mayor 42,62 % en el calcio. La variación intraindividual de dos días, también fue menor en las calorías, considerable en el sodio y mayor en el potasio. Similar situación se repitió en la variación interindividuos aunque con valores menores. En el análisis por mil calorías, la variación resultó mayor en el sodio que en el potasio.

TABLA II

Coeficientes de variación total, intraindividual (CVw), interindividual (CVb) y razones
intra/inter de calorías, sodio, potasio y calcio y su participación por mil calorías

 

Total (%)a

CVw (%)

CVb (%)

razón

Por mil Kcal (*)

Calorías

31,59

22,32

17,48

1,27

- -

Sodio

36,63

31,97

26,86

1,19

37,56 ( 2363 ± 887 )

Potasio

39,88

38,99

29,22

1,33

28,95 ( 1201 ± 348 )

Calcio

42,62

34,68

26,12

1,32

34,26 ( 375 ± 128 )

a calculado sobre la base del promedio de promedios de los dos días=146 casos.
(*) coef. variación, promedio ± desviación estandar en mg por mil Calorías.

 

Con respecto a los hábitos alimentarios, la ingestión de líquidos correspondió a leche fluída, té, bebidas gaseosas y agua alcanzando un promedio de 1426 ml ± 670 y un coeficiente de variación igual a 46,9 %. En relación al consumo de sal, sólo el 17,2 % de las encuestadas indicó la utilización de salero. El 44,8 % (n=65) señala ingestas de sal inferiores a 5 gramos diarios, mientras que el 46,2 % (n=67) señala ingestas entre 5,1 y 10 gramos al día y 9 % (n=13) dice ingerir más de 10,1 gramos al día con un promedio general de sal agregada a las comidas de 6,7 gramos al día. El promedio de compra mensual de sal por familia fue de 1,3 Kg. equivalente a una disponibilidad de 9,9 gramos diarios de sal por persona. La Tabla III muestra los promedios, desviaciones estándar y los rangos expresados en gramos y su equivalencia en sodio, de la ingesta de sal agregada a las comidas respecto de la disponibilidad de sal según compra mensual por persona al día. Se observan cantidades inferiores para la primera variable con diferencias muy significativas (valor p < 0,05) una baja correlación (r = 0,23) y un alto coeficiente de variación, 53,7 % y 63,6 % respectivamente.

El recordatorio alimentario de 2 días de una persona (coeficiente de variación intra individual) entrega valores de aporte calóricos de 30 % de probabilidad de error, de sodio 40 %, y de potasio y calcio 50 %.

TABLA III

Ingesta y disponibilidad de sal por persona/día

 

Promedio ± DS
(g)

Rango
(g)

Equivalencia
en sodio (mg)

Coeficiente de variación (%)

Sal agregada a las comidas.

6,7 ± 3,6

25,0 - 1,5

2680 ± 1440

53,73

Disponibilidad diaria de sal según compra mensual.

9,9 ± 6,3

33,3 - 2,6

3960 ± 2520

63,63

Test t de student valor p < 0,0001
r = 0,23

DISCUSION

Los valores de presión arterial encontrados y considerados como normales, presentan un rango más amplio que lo habitual. Normalmente las embarazadas tienen la presión más baja presentando rangos de normalidad inferiores a los de una mujer no gestante, con valores entre 100 y 110 mm Hg para la sistólica y entre 60 y 70 mm Hg para la diastólica, con fluctuaciones de acuerdo al período del embarazo ya que desciende en los primeros meses para volver a los valores que tenía al comienzo, en el tercer trimestre (18 ). En este estudio la correlación de esta variable con el aporte de sodio fue cercana a cero como también de la presión diastólica y el coeficiente Na/K+Ca de la dieta, lo que se explicaría por una baja sensibilidad del grupo a este factor dietario. Al respecto la bibliografía comunica que un bajo porcentaje de los normotensos son sensibles a la ingesta de sal (5, 19). El estudio Intersalt realizado en 10.079 hombres y mujeres de 20 a 59 años, también comunica una correlación cercana a cero en mediciones de la excreción urinaria de sodio en 24 horas de una vez y por recordatorio de 24 horas de un día de la alimentación, lo que tiene como consecuencia un alto porcentaje de error en la estimación ( 3 ), aspecto confirmado en este estudio a través del coeficiente de variación intraindividual.

Del punto de vista etiológico se considera importante la relación entre PA, el sodio y el potasio dietario en cuanto a la prevención y control de la hipertensión arterial, aunque dicha relación es controversial (1, 19). Al parecer, aproximadamente una cuarta parte de los sujetos normotensos y alrededor de la mitad de los hipertensos son sensibles al sodio, ya que el exceso de sodio en la dieta les aumenta su presión arterial (2). En este estudio el consumo de sodio sobre la recomendació aparece en el 100 % de los casos con casi un 60 % proveniente de la sal lo que es concordante con lo encontrado en otros estudios realizados recientemente, aunque con cifras menores probablemente subestimadas (5, 8, 9).

Teniendo en cuenta los resultados de protocolos de investigación con sobrecarga aguda de sal, se estima que un 30 a 50 % de los hipertensos son sensibles a la sal. El informe Intersalt que incluyó estudios llevados a cabo en 32 países, notificó que una ingestión de sal de 2,4 g/día (960 mg de sodio) aumenta la presión arterial. La Organización Mundial de la Salud, OMS, y la National Academy of Science, NAS en los Estados Unidos recomiendan que el consumo de sodio se reduzca también a esa cifra (3, 12, 20). En Chile las actuales guías alimentarias recomiendan limitar el consumo de sal a un máximo de 5 g/día ( 2000 mg de sodio) (14).

En cuanto al potasio sólo un 13,6 % tiene ingestas por encima de los 3500 mg al día. Este elemento se considera aceptable para contrarrestar el efecto negativo del sodio y prevenir la hipertensión (5). Algunos estudios señalan que la hipertensión arterial es prevalente en poblaciones cuya dieta es alta en sodio y baja en potasio (10, 21, 22 ). Una ingestión elevada de potasio no altera la presión arterial en sujetos normotensos, pero puede bajarla en sujetos hipertensos (22, 23).

Se señala que el calcio desempeña un papel más activo en la hipertensión arterial que el sodio y el potasio ya que una ingesta insuficiente a través de la dieta sólo o combinado con otros factores, predispone a la hipertensión arterial (5). Es así que en embarazadas hipertensas crónicas y embarazadas con cifras normales altas en el segundo trimestre de gestación se les indica suplemento de calcio (1 gramo al día) ( 9). En este estudio el calcio fue el nutriente que presentó la mayor variabilidad en el análisis total, fue el más deficitario y sólo 13 mujeres tuvieron ingestas iguales o superiores a las cifras recomendadas, constituyendo la leche la única fuente importante de consumo. Cubrir el 100% de las necesidades de calcio exclusivamente a través de la leche, resulta difícil debido a que las cantidades de lácteos de las dietas en este estudio, contribuyen con calorías proteicas ( P% ) en niveles normales, aspecto importante en el concepto de alimentación equilibrada. A su vez los lácteos también son fuente importante de sodio. La suplementación y/o la fortificación con calcio de ciertos alimentos sería recomendable.

En este estudio los coeficientes de variación de los nutrientes estudiados, resultaron altos y similares a los obtenidos en otros estudios con razones intra e interindividuos superiores a 1 obtenidos con instrumentos dietarios también similares ( 3, 24-26 ). Lo anterior significa que se deben aumentar los días de registro dietético para determinar adecuadamente el patrón alimentario de la población.

Por otra parte la baja correlación entre las cantidades de sal agregada a las comidas y la disponible por compra y su alto coeficiente de variación, demuestra la inexactitud posible de las respuestas. La medición del consumo de sal importa una metodología de difícil resolución ya que en la mayoría de las encuestas existiría una subestimación de las cifras ( 8 ), aunque en comidas que requieren de cocciones disolventes en su preparación, pudieran estar sobreestimadas (27). Además en el consumo influye la sal agregada al cocinar en el hogar, la de los restaurantes, locales de comida rápida, snacks, bares y la disponible en la mesa a lo que debe agregarse la dificultad para obtener información acerca de sales agregadas en el procesamiento industrial de ciertos alimentos. Respecto de esto último se sabe que cerca del 75 % de la sal que se consume en los países industrializados proviene de los alimentos procesados ( 19 ). Este hecho tiene particular relevancia en nuestro país por encontrarse en una post transición nutricional, lo que implica una dieta occidentalizada caracterizada por un alto consumo de grasa y alimentos procesados ( 28 ).

Para disminuir ostensiblemente el porcentaje de error en la estimación de las ingestas, se sugiere la realización de un estudio prospectivo mediante el registro de la alimentación por más de 7 días consecutivos o la encuesta por pesada de los alimentos en una casuística menor, complementado con la excresión urinaria de estos cationes ( 29-30).

Se concluye que la dieta de estas mujeres calculada con los instrumentos habituales, presenta un exceso de sodio, una adecuación normal de potasio, una insuficiencia de calcio los que no correlacionan con la presión arterial. Sin embargo los aspectos dietáreos constituyen una información importante de considerar en la promoción de una alimentación saludable para este grupo de la población.

RESUMEN

El sodio, potasio y calcio de la dieta, se asocian significativamente con la presión arterial. Objetivo: cuantificar la ingesta dietarea de esos nutrientes en embarazadas normotensas y su correlación con la presión diastólica. Metodología: se estudiaron 146 de 246 gestantes controladas en consultorios de salud de la ciudad de Concepción, VIII Región del país. Se obtuvieron los antecedentes dietarios por encuesta de recordatorio de 24 horas de la alimentación de 2 días. Resultados: el aporte promedio diario de sodio fue de 4684 mg ± 1719 y adecuaciones altas. El de potasio fue de 2450 mg ± 937 con adecuaciones normales mínimas. El calcio sólo cubrió el 63,3 % de las necesidades diarias con aportes promedio de 760 mg. El coeficiente Na/K+Ca fue superior a 0,75 en el 95,3 % de los casos con una correlación r=-0,06 respecto de la presión diastólica. Conclusión: la dieta de estas mujeres presenta un exceso de sodio, una adecuación del potasio, una insuficiencia de calcio y no correlacionan con la presión arterial. Sin embargo los aspectos dietéticos constituyen una información importante de considerar en la promoción de una alimentación saludable para este grupo de la población.
Palabras clave: Sodio, potasio, calcio, dieta, presión arterial.

Proyecto de investigación N° 95.73.16 – 1.1
Financiado por la Dirección de Investigación, Universidad de Concepción.

Dirigir correspondencia a:
Eliana Durán F. Casilla 237 – Concepción
Fono: 41-204544
Fax:41-210568
e.mail: eduran@udec.cl

REFERENCIAS

1. Luft F,Weinberger H. Heterogeneus responses to changes in dietary salt intake: The salt-sensitivity paradigm. Am J Clin Nutr 1997; 65 (suppl):S612-S617.        [ Links ]

2. Cowley A. W. Genetic and nongenetic determinantes of salt sensitivity and blood pressure. Am J Clin Nutr 1997; 65 (suppl): S587-S593.        [ Links ]

3. Stampler J. The intersalt study: Background,methods, findings and implications. Am J Clin Nutr 1997; 65 (suppl): S626-S642.        [ Links ]

4. OPS/OMS. Prevención y tratamiento de la hipertensión arterial en los países en desarrollo. Washington DC, Bol: (2), 1990; 108: 169-170.         [ Links ]

5. Ballesteros M, Cabrera R, Saucedo M, Grijalba M. Consumo de fibra dietética, sodio, potasio y calcio y su relación con la presión arterial en hombres adultos normotensos. Salud Pública, México. 1998; 40: 241-247.        [ Links ]

6. Durán E, Soto D, Asenjo G, Pradenas F, Quiróz V. Evaluación de la dieta de embarazadas de área urbana y su relación con el estado nutricional. Rev Chil Nutr 1999; 26: 62-69.        [ Links ]

7. Rebolledo A, Encuestas alimentarias. Rev Chil Nutr 1998; 25: 28-34.        [ Links ]

8. Castillo C, Atalah E, Benavides X, Urteaga C. Patrones alimentarios de adultos que asisten a consultorios de atención primaria en la Región Metropolitana. Rev Méd Chile 1997; 125: 283-289        [ Links ]

9. Ministerio de Salud de Chile. Hipertensión Arterial. Normas Técnicas.Programa de Salud del Adulto. 1995.        [ Links ]

10. Das UN. Nutritional factors in the pathobiology of human essential hypertension. Nutrition 2001; 17: 337-346.        [ Links ]

11. Longo E, Navarro E. El plan de alimentación hiposódico. En Técnica dietoterápica. Buenos Aires: Editorial El Ateneo, 1998; 283-289.         [ Links ]

12. National Academy of Science (NAS). Recommended dietary allowances. 10ª. Ed.Washington, DC.:National Academy Press, 1989.        [ Links ]

13. National Institute of Health. Optimal calcium intake. NIH Consensus Statement. Am J Med 1994; 12: 1-32.        [ Links ]

14. Castillo C, Uauy R, Atalah E. Guías de alimentación para la población chilena. Santiago, Chile. 1ª Ed. Noviembre 1997: 117-121.        [ Links ]

15. Pérez M, E. Estimación de la variabilidad de energía y nutrientes de un grupo de profesores universitarios. Tesis para optar al grado de maestría en nutrición. Facultad de Medicina, Universidad Autónoma de Baja California, México. Noviembre,1998.        [ Links ]

16. Mardones F, Rosso P. Desarrollo de una curva patrón de incrementos ponderales para las embarazadas. Rev Méd Chile 1997; 125: 1437-48.        [ Links ]

17. Asenjo G, Durán E. Desarrollo de un software para evaluación y adecuación de la dieta. Segunda parte. Proyecto de docencia N° 97-99 Universidad de Concepción, Chile 1997.        [ Links ]

18. Pérez A. Semiología y exploración obstétrica. Diagnóstico de embarazo. Publ Téc Med 2ª Ed Obstetricia. Santiago, Chile 1992; 136.        [ Links ]

19. Dyer A, Elliott P, Chee D, Stamler J. Urinary biochemical markers of dietary intake in the INTERSALT Study. Am J Clin Nutr 1997; 65 (suppl): 1246S-53S.        [ Links ]

20. World Health Organization. Diet, nutrition and the prevention of cronic diseases. Report of WHO Study Group. Technical Report Series 797. Geneva: WHO, 1990.        [ Links ]

21. Tobian L. Dietary cloride and potassium have effects on the pathophysiology of hypertension in humans and animals. Am J Clin Nutr 1997; 65 (suppl): 606S –611S        [ Links ]

22. Mac Gregor G A, Smith S J, Markander N D. Moderate potassium supplementation in essential hypertension. Lancet 1982; ii: 567-570.        [ Links ]

23. Khaw K T, Thom S. Randomised double blind cross-over trial of potassium on blood pressure in normal subjects. Lancet 1982; ii: 1127-1129.        [ Links ]

24. Marr W, Heady A.Within and between person variation in dietary surveys: number of days needed to classify individuals. Hum Nutr: Appl Nutr 1986; 40ª: 347-64.        [ Links ]

25. Mertz W. Number of days of food intake required to estimate individual and group nutrient intakes with defined confidence. J Nutr 1987; 117: 638-41.        [ Links ]

26. Beaton H, Milner J, Mc Guire et al. Sources of variance in 24 hour dietary recall data: implications for nutrition study design and interpretation. Carbohydrates sources, vitamins and minerals. Am J Clin Nutr 1983; 37: 986-995        [ Links ]

27. Sánchez-Castillo C, James P. Defining cooking salt intakes for patient counselling and policy making. Arch Lat Nut1995; 45: (4) 259-264.        [ Links ]

28. Vio F, Albala C. La transición nutricional en Chile. Rev Chil Nutr 1998; 25: (3)11-20.        [ Links ]

29. Howat M, Mohan R, Champagne C, Monlezun C, Wozniak P, Bray G.Validity and reliability of reported dietary intake data. J Am Diet Assoc 1994; 94: 169-73.        [ Links ]

30. Domas J, Tangney C, Rosenson S. Determination of the minimum number of food records required to assess nutrient intake accurately. Am J Clin Nutr 1997; 65 (suppl): 1327-30.        [ Links ]