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Chungará (Arica)

versión On-line ISSN 0717-7356

Chungará (Arica) vol.44 no.2 Arica jun. 2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-73562012000200001 

Volumen 44, Nº 2, 2012. Páginas 201-203

OBITUARIO

ALBERTO REX GONZÁLEZ, RECONOCIMIENTO A SU EXCELENCIA EN LA ARQUEOLOGÍA1

 

Mario A. Rivera2

2 Adjunct Professor Anthropology, Beloit College, Wisconsin. Research Associate Field Museum, Chicago, USA. marivera41@gmail.com


Alberto Rex González y Gustavo Le Paige, en un vado del Vilama. Primer Congreso de Arqueología en San Pedro de Atacama, Chile, en 1963 (foto cortesía de Mario A. Rivera).

Con gran congoja hemos recibido la noticia del fallecimiento de Alberto Rex González. Tuvimos a lo largo de los años una gran amistad. Compartimos experiencias en numerosas ocasiones y hasta último momento mantuvimos comunicación a pesar de la distancia en que nos encontrábamos. Rex fue para mí un gran consejero pues su experiencia me delineó un derrotero en mi propia carrera profesional que llegó a la obtención de mi doctorado. Tuve mi primer contacto con Rex siendo joven estudiante a raíz del Congreso de Arqueología que se celebrÓ en San Pedro de Atacama en 1963. A partir de esa circunstancia, Rex nos puso en contacto junto a otros compañeros de Chile, Argentina y Perú, pues ante todo formábamos parte de una misma generación que comenzaba a descubrir el poder de la arqueología como profesión. Siguieron los años y mis pasos se fueron entrecruzando con los de Rex. Mientras estudiaba en Madison, EE.UU., con alegría y orgullo escuché su clase magistral cuando nos visitó en 1966. Más tarde, ya como colegas, compartimos en numerosas ocasiones, pero recuerdo con especial cariño nuestra experiencia en el Congreso Centenario de la Sociedad de Americanistas en París y luego su extensión en el Congreso de Ciencias Prehistóricas en Niza, donde la representación de Latinoamérica la componíamos sólo tres arqueólogos. Juntos visitamos los más importantes sitios del paleolítico del Mediterráneo, obteniendo una visión increíble del desarrollo de la ciencia prehistórica en Europa por los años 70. Gran amigo de otro de mis mentores, Junius Bird, tuve la enorme satisfacción de tenerlos juntos dictando una serie de conferencias en la Universidad de Chile de Antofagasta en 1980. Los años pasaron y las circunstancias políticas del país me trajeron de regreso a EE.UU., pero nuestros contactos continuaron fortaleciéndose. Fue instrumental para mi estadía por un año completo en Buenos Aires desarrollando un proyecto sobre Tiwanaku como investigador de CONICET en 1990. Asistimos juntos a los Congresos de Americanistas de Bogotá y Amsterdam, así como a varios congresos y reuniones internacionales en Perú, Bolivia, Chile y Argentina. Seguí sus pasos en el Instituto Arqueológico Alemán, donde dejó una marca indeleble, luego en la Universidad de Bonn, compartiendo con nuestro querido amigo y colega Udo Oberem, en el Instituto Iberoamericano de Berlín, en la propia Dumbarton Oaks en Washington D.C., el Museo Field de Chicago y el Museo Americano de Historia Natural de NuevaYork. Hace unos años, con ocasión de su homenaje en Buenos Aires, me envió un emotivo mensaje en que recordaba nuestras experiencias conjuntas. En fin, con Rex se va el último miembro de una generación deslumbrante para la Arqueología Americana y para nosotros, que representamos sus genuinos discípulos, una lamentable pérdida.

El Dr. González es tal vez la principal figura de la Arqueología Sudamericana. Originalmente médico de profesión titulado en la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) prosiguió luego estudios en la Universidad de Columbia recomendado por Julian Steward y Wendell Bennett y siguiendo consejos personales de Alfred Metraux. Allí, el Dr. González fue parte de una de las generaciones más recordadas de antropólogos. Recibió su título de Doctor en Filosofía del Departamento de Antropología en 1948, siendo el primer arqueólogo sudamericano en obtener su grado doctoral de una universidad norteamericana. A su regreso a Argentina fue nombrado profesor en la Universidad Nacional del Litoral en 1953. Trabajó en distintas instituciones en su país, como la Universidad de Córdoba, Universidad de La Plata, donde llegó a ser Director de la División de Arqueología del Museo de Historia Natural, y Director del Museo Etnográfico de la Universidad de Buenos Aires (1984-1987). Participó activamente como Presidente en la organización del 37º Congreso de Americanistas (Buenos Aires 1966). Igualmente, fue miembro activo de la Sociedad de Americanistas, institución responsable de estos congresos. Tuvo participación crucial, como vicepresidente o secretario, de los Congresos de Americanistas de Costa Rica (1959), Viena (1976), México (1962 y 1974), Sevilla y Madrid (1964), Roma (1968), Lima (1970), París (1976) y Bogotá (1985). Jugó, además, roles importantes como consultor de UNESCO en la implementación de programas sobre manejo del patrimonio cultural en proyectos en Nubia (Sudán), Incallajta (Bolivia) y Cuzco y Puno (Perú). Fue profesor visitante en la Universidad de Harvard (1966-1968), Fellow en el Wilson Center for Advance Research en Washington (1987), Fellow del Instituto Alemán de Arqueología, Bonn (1989) y Guggenheim (1959 y 1966).

En 1999 recibió la Medalla Bicentenaria del Smithsonian Institution. Recibió además doctorados honorarios de la Universidad Nacional de Tucumán, Universidad Nacional de La Plata, Universidad Nacional de Córdoba, Universidad Nacional de Salta, y el título de Investigador Emérito de CONICET, Argentina. En 1986 recibio el Premio del Cincuentenario de la Sociedad Americana de Arqueología por su Destacada Contribución a la Arqueología Americana.

Seguramente una de las contribuciones más importantes del Dr. González ha sido su enorme influencia en el desarrollo de programas de educación superior en antropología y arqueología dispuestos para preparar a cientos de jóvenes estudiantes que tiempo después han sido instrumentales en el gran desarrollo de la arqueología argentina y sudamericana. En este aspecto, su autoridad y liderazgo ha sido crucial en la organización de los nuevos congresos de arqueología argentina que comenzaron a reunirse en los años 70. A raíz de estas acciones, no sólo los programas de pregrado se multiplicaron en diversas universidades, sino también comenzaron a implementarse programas de postgrado con el ofrecimiento de grados de doctorado. Esta influencia pronto fue replicada en otros países latinoamericanos, llegando a constituirse los estudios arqueológicos tan populares como otras disciplinas más conocidas en la región. Durante sus más de 70 años de práctica arqueológica, las principales preocupaciones del Dr. González fueron la defensa del patrimonio cultural, la protección de los derechos de los pueblos originarios y el desarrollo de políticas científicas. Sin duda su inquietud dominante que inspiró todos sus trabajos y que constituyó el principal eje que articuló toda su producción científica fue su interés en el problema de la evolución, una noción que él mismo consideraba haber heredado de Florentino Ameghino, el reconocido científico argentino. Rex combinó de manera maravillosa sus intereses sobre arte, cazadores y recolectores, etnografía, metalurgia, biología humana y museología.

Publicó extensamente sobre una gran cantidad de temas. Tal vez sus contribuciones más importantes son sus investigaciones sobre las Cuevas de Intihuasi y Ongamira, las culturas Tafi y La Aguada y sus obras monumentales sobre Argentina indígena Vísperas de la Conquista (1972, con José Antonio Pérez), Arte Precolombino de la Argentina (1977 y 1992), Las Placas Metálicas de los Andes del Sur, Contribución al Estudio de las Religiones Precolombinas (1992), La Cultura de La Aguada del Noroeste Argentino, Arqueología y Diseño (1998) y varios artículos sobre aspectos etnográficos.

Creemos que su dedicación al desarrollo de la arqueología en Argentina, sus contribuciones a nuestro entendimiento de la prehistoria de Sudamérica y la calidad de sus investigaciones destacan a Alberto Rex González como un miembro deslumbrante de la Arqueología Americana.

Mario Rivera y Alberto Rex González. Congreso de Arqueología Argentina en San Rafael, Argentina, en 1994 (foto cortesía de Mario A. Rivera).

Notas

1 Parte de las palabras contenidas en nuestra solicitud a la Sociedad Americana de Arqueología en 2008 para postular a Alberto Rex González al Premio de Reconocimiento a la Excelencia de la Arqueología Latinoamericana y del Caribe.