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Chungará (Arica)

versão On-line ISSN 0717-7356

Chungará (Arica) v.42 n.1 Arica jun. 2010

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-73562010000100006 

Volumen 42, N° 1, 2010. Páginas 25-28 Chungara, Revista de Antropología Chilena

IN MEMORIAM

JOHN VICTOR Y LOS "ANDINOS"

 

Jorge A. Flores Ochoa1

1Centro de Estudios Andinos, Cusco, Perú, jorgeflores@peru.com


 

Desde The Economic Organization of the Inca State, tesis doctoral de John Víctor Murra, ha transcurrido más de medio siglo. Los incas ejercen interesante atractivo para investigadores de diversas tradiciones científicas, tanto para estudios específicos como los que buscan dar énfasis teórico en el debate o propuestas para explicar y entender las instituciones del Tawantinsuyu inca, como gustaba decir John Víctor. Las conclusiones logradas fueron similares, puesto que utilizaban las mismas fuentes con similares orientaciones teóricas.

En este escenario se manifiesta, creativamente, la originalidad de sus propuestas. El empleo de orientaciones teóricas que no vinieran del estudio de sociedades del mundo occidental. El manejo sistemático de fuentes históricas diferentes a las clásicas crónicas. El resultado es la explicación coherente que muestra cómo funciona una sociedad compleja, estado imperial, con clases sociales, campesinos, tradición urbana, con millones de habitantes, sin sistema de mercado y uso de moneda, que controla miles de kilómetros de superficie, en la cordillera más extensa del mundo, de diversidad de paisajes contrastados. Además los núcleos de población estaban por encima de los 3.300, incluso de los 4.000 metros sobre el nivel del mar, en pleno trópico. Características que no se presentan en otro lugar del mundo.

Mostró, mediante su uso sistemático, el valor de documentos administrativos, como las visitas de ejemplo motivador. Utilizó los datos cuantificables de manera contundente. La producción e importancia de los tejidos, cumplimiento de obligaciones tributarias, relaciones entre mitades -sayas-, de tanta importancia en la estructura social y política La capacidad administrativa para manejar recursos, eficiencia de la burocracia estatal e importancia del sistema de registro en base a cuerdas y nudos, que son algunos de los temas que llamaron su atención.

La articulación y contundencia que tiene su planteamiento proporciona nueva imagen de la economía y el ejercicio del poder del Estado inca.

Más entendible, a pesar de su singularidad. Tal vez no lo propuso, pero esa imagen tiene mucha importancia para "los andinos", que la resaltamos, por la relación que establece con el espacio, que también tiene características propias, y es el reto permanente para las generaciones actuales.

La propuesta teórica de John Víctor Murra sigue vigente luego de los años transcurridos desde que la formuló. Reciprocidad y redistribución, donde dar, recibir y retribuir son claves. No hay objeciones de fondo, tampoco se proponen "modelos" alternativos.

Ver y valorar, desde esta perspectiva, su análisis de los Andes centrales del siglo XVI, es el justo homenaje que rendimos quienes tuvimos la oportunidad de conocer al científico, al amigo y siempre maestro dispuesto a trasmitir y compartir su conocimiento.

Ahora miro mis recuerdos del maestro y amigo. Tengo cierto temor de excederme en audacia. Como indiqué, la posibilidad de verificar continuidades económicas, políticas e ideológicas andinas, hacía que preste atención a los etnólogos de campo, esos "que caminan por los cerros", como gustaba decir, para buscar información "cruda".

Comienzo este recuerdo personal, contando el comienzo de mi relación con John Víctor. Refleja una faceta de su personalidad. A la distancia del tiempo transcurrido, me sorprendo por la iniciativa que tuve y la amabilidad con que me trató. Comenzó cuando leí una nota periodística, anunciando el inicio del proyecto de la "vida provincial de los incas", en la ciudad de Huánuco Pampa. La nota, medio reportaje, medio opinión, resaltaba la conveniencia de estudiar a los incas "lejos del Cusco". Frases que posteriormente escucharía al Dr. Murra en diferentes contextos. La información resaltaba que se utilizaría una "visita" para estudiar a los incas desde una provincia, para evitar el cuscocentrismo.

Resaltaba su interés por la gente del común, de las creaciones colectivas. Acostumbrado a las fuentes clásicas, llamó mi atención su propuesta. Escribí a John Víctor indagando al respecto. Es aquí que resalta su personalidad de maestro. Me respondió, con información detallada de lo que planeaba. Me envió la edición mimeografiada de la visita a Huánuco, invitándome a leerla, estudiarla y utilizarla, esperando le hiciera llegar mis comentarios. Así comenzó la relación que tuvimos, que duró más de cuarenta años, siempre de estudiante con el maestro, porque así la consideré en todo momento. Al poco tiempo me remitió el ejemplar multicopiado de la Visita a Chucuito de 1572. Lo utilicé en el recorrido que realicé por el antiguo territorio del reino aymara de los lupaca, identificando lugares mencionados en la visita. También las relaciones contemporáneas con los valles cultivadores de los valles de Moquegua. La continuidad que existía me dejó impresionado. Sirvió para presentar un trabajo que fue publicado por el Dr. Murra.

Un viaje a Lima en 1966, permitió me encontrara con él. Me invitó a la ceremonia de entrega del título de Profesor Honorario de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. El discurso de orden estuvo a cargo de José María Arguedas. Me invitó al almuerzo que le ofrecieron los profesores de Antropología. Me sentía un tanto perdido. Aquí resalta su personalidad, porque me prestaba atención, invitándome a dar opiniones. Concluida la reunión me dio cita al departamento que ocupaba en Miraflores.

La cita es inolvidable. Escuché por primera vez su frase "ustedes los andinos". También fue un interrogatorio. Di informe completo de mis antecedentes, cuáles eran mis intereses. Incluyó preguntas sobre la coca, el quechua, la complementariedad de pisos altitudinales, la situación académica del Cusco, de las comunidades campesinas. Se interesó por mi trabajo con pastores de llamas y alpacas de la puna alta, tema de mi tesis de doctorado. Fueron preguntas punzantes, repreguntando por detalles que mostraban su interés por este proceso de adaptación a la altura. En ese momento no sabía que en su tesis doctoral, trataba del pastoreo. Era importante por el papel que tenían los rebaños de llamas en la economía y política prehispánica. Era evidente que no había desarrollado una perspectiva diacró-nica, que era tan importante. En el libro publicado por el Instituto de Estudios Peruanos incluyó su trabajo "Rebaños y Pastores en la Economía del Tawantinsuyu", con una referencia a mi estudio de los pastores de la puna andina.

En la primera cita, sentí ser aspirante a, no sabía a qué, al que concedió la oportunidad de rendir su qualification exam. Supongo logré aprobarlo. Me invitó a otra reunión al día siguiente, puesto que ya retornaba a los Estados Unidos en dos días. Sacar tiempo en una agenda apretada, porque había decenas de estudiantes, ellos y ellas, deseosos de tener oportunidad de reunirse con él, fue deferencia especial, que en ese momento no entendí en su real dimensión. Así comenzó nuestra conversación, que duró muchos años, siempre con preguntas etnográficas sobre la vida en los Andes, especialmente la puna. También hacía saber sus puntos de vista, opiniones y avances del trabajo en Huánuco Pampa.

Otro momento, de especial significado, fue participar en la reunión que organizó la Dra. Heather Lechtman, en coordinación con el Institute of Andean Research de Nueva York, para rendir homenaje "informal" a "Juan" Víctor el 24 de agosto de 1998, día que cumplió 82 años. Fue ocasión para que se reunieran amigos personales del maestro. Participaron Ana María Lorandi, de la Universidad de Buenos Aires, Argentina; Xavier Albo del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado de Bolivia; Victoria Castro de la Universidad de Chile; Andrés Guerrero de la Facultad Latino Americana de Ciencias Sociales en Ecuador; Carlos Sempat Assadouriam del Colegio de México; Carlos Degregori de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, María Rostworowski del Instituto de Estudios Peruanos; Franklin Pease de la Pontificia Universidad Católica del Perú y el que habla de la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco.

En la ceremonia, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos le otorgó la Condecoración Académica Honor al Mérito. El discurso de orden lo pronunció la Dra. Ruth Shady como Directora del Museo de Arqueología y Antropología. La condecoración fue impuesta por el Dr. Manuel Paredes Manrique, Rector de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En la misma ceremonia, la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco le confirió el Título de Profesor Honorario. Tuve el honor de entregarle el título e imponerle la medalla de reconocimiento.

Al poco tiempo de conocernos, el Dr. John Víctor Murra me concedió otra muestra de confianza. Gracias a sus relaciones con la Fundación Ford, gestionó una beca para que pudiera pasar un año, con toda la familia, trabajando con él. Primero colaborando, aunque decir esto es mucho para lo que hice, en su departamento de Pierre Point St. de Brooklyn. También lo acompañé cuando comenzó su profesorado en Cornell University en Ithaca, Nueva York. Año inolvidable, de aprendizaje permanente, lectura de crónicas y otros documentos históricos, oportunidad para conocer gente interesada en los Andes, asistir a su seminario. Cada reunión fue de lecciones de teoría, etnografía, metodología de investigación, de valorar las diferentes facetas que tenía, que las iba mostrando a medida que se presentaba la oportunidad. Siempre con énfasis en documentos regionales, sin dejar de lado las crónicas.

Subrayo y enfatizo su extraordinaria capacidad para comunicar y trasmitir la etnografía de sociedades africanas, como de otras áreas del mundo, al mismo tiempo que revelaba la teoría que estaba "dentro". Fue mejor muestra de la relación entre etnografía y teoría antropológica, que continúa originando discusiones, casi siempre estériles, en ciertos círculos universitarios y académicos peruanos.

También comprendí la importancia del punto de vista comparativo, que define la esencia de la antropología, a la que añadía la continuidad del pasado con el presente, tan factible de verificar en los Andes centrales. Así comienza mi comprensión de la singularidad andina, de la importancia de tantos aspectos, como la papa, que fue la que lo condujo a su gran amistad con Carlos Ochoa Nieves, uno de los sobresalientes expertos en este tubérculo andino. Enfatizaba el cultivo, su transformación en alimento imperecedero al convertirse en chuñu y moraya, utilizando el frío nocturno y el intenso calor diurno de la puna. Uso de técnica similar para transformar la carne de llamas y alpacas en ch'arki.

La valoración de lo andino del pasado y su continuidad en el presente, lo expresaba en el afecto que sentía por "los andinos". Los que venían de la sierra, de las alturas, como también gustaba decir. Ahora me doy cuenta que el grupo fue pequeño. Puedo citar a César Fonseca Martel, con su quechua huanuqueño, yo mismo con el quechua cusqueño y Félix Palacios Ríos con su aymara lupaza, tal vez olvide alguno más. Creo que fue "lo andino" el vínculo de la fuerte y especial amistad que mantuvo con José María Arguedas, Osear Núñez del Prado, su hijo Juan Víctor, Guillermo Lumbreras, Carlos Ochoa Nieves y, posiblemente otros más.

Maestro por definición y esencia, se interesaba porque la enseñanza de la antropología en América Latina fuera de calidad. Parte de la limitación, según opinaba, se debía a estudiantes que no leían, menos hablaban idiomas extranjeros, que son en los que están escritos los clásicos de la antropología. Recusaba textos, proponía que el aprendizaje debía basarse en lectura directa de las obras de los antropólogos que hicieron la ciencia.

En ese momento, me estoy refiriendo a 1968, no había traducciones de los clásicos. Llenar este vacío fue su preocupación. Animó a la Wenner Gren Foundation para que contribuyera a la solución de este problema. Motivó una reunión en el castillo de la Wenner Gren en Austria. Concurrieron especialistas de países de habla castellana. Por el Perú participó José María Arguedas, sin lugar a dudas propuesto por John V. Murra.

Aunque no se logró nada concreto, motivó otro encuentro, esta vez en ciudad de México. Me animó a ir. Por supuesto acepté. La beca que me concedió la Fundación Ford permitía viajes de este tipo.

La reunión fue interesante. Estuvieron Ángel Palerm, Gonzalo Aguirre Beltrán, de los que recuerdo, a más otros mexicanos, colombianos, argentinos, franceses, en fin profesores de antropología. La propuesta central fue presentada por John V. Murra, para traducir por lo menos veinte clásicos. Decían que sin tener estos libros no se podía pensar que la enseñanza de la antropología fuera seria.

No hubo discusión sobre la lista. El problema fue quién pagaba las traducciones y financiaba las publicaciones. Fue el nudo. Ninguna institución asumía la posibilidad de auspiciar ediciones de este tipo. Murra, que también mostró tenía la virtud de ver el futuro, profetizó que serían traducidos por los comerciantes de libros, aunque no se podía decir cuándo. Pasarían algunos años para que se hiciera realidad su propuesta. Así es. Ahora tenemos ediciones comerciales deMalinowski, Evans-Pritchard, Radcliffe-Brown, Mauss, Eggan, y tantos otros, que deben ser leídos obligatoriamente por los aspirantes a ser antropólogos.

Falta usarlos sistemáticamente en la enseñanza. Aprendí la importancia de utilizar etnografías clásicas en la formación de los estudiantes, especialmente cuando piensan que "la teoría" es simple resumen de generalidades o que las etnografías son escritos de quienes no conocen las teorías o no cuentan con habilidad para la investigación considerada científica. Murra sabía muy bien cómo mostrar la teoría que está inmersa dentro de la etnografía. El tiempo nuevamente le da la razón, porque en el momento se vuelve a reconocer la importancia de las etnografías, aunque le apliquen nuevas etiquetas de ocasión.

En el viaje a México, conocí otra faceta de John Víctor. Me recomendó ir al Hotel Moneda, en la calle del mismo nombre, muy cerca al Zócalo de ciudad de México. Habla con fulano de tal, me dijo dándome el nombre, e indicando: "ese tío es conocido de España". Allí me enteré que fueron miembros de la misma brigada republicana, cuando pelearon en la Guerra Civil Española. Me contó anécdotas. Alguna vez que regresé a México todavía existía el hotel, en otro viaje comprobé que había desaparecido. Murra mantuvo cálidos contactos con otros veteranos de la guerra, entre ellos Ángel Palerm, Pedro Carrasco, Juan Comas y otros más.

La tradición académica de homenaje a maestros esclarecidos, presentando ensayos que estén dentro de la línea de las investigaciones del homenajeado, son como se indica en la invitación de recuerdo a John Víctor Murra, un tanto diferentes. Doy la bienvenida a la opción, que no sea solamente de contribuciones dentro de los temas que interesaron al maestro, sino también de recuerdos personales. Gracias por incluir a uno de "los andinos" que conoció al maestro John Víctor Murra.

Cusco, octubre de 2008

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