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Chungará (Arica)

versión On-line ISSN 0717-7356

Chungará (Arica) v.36  supl.espect2 Arica sep. 2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-73562004000400023 

 

Volumen Especial, 2004. Páginas 817-831
Chungara, Revista de Antropología Chilena

 

EL MATERIAL CERÁMICO DEL SITIO CAMISAS 6 (EMBALSE CORRALES), COMUNA DE SALAMANCA, PROVINCIA DEL CHOAPA1

 

Gabriela Urízar O.*

* Av. Holanda 3545-34, Ñuñoa, Santiago. gurizaro@entelchile.net


Se presentan los resultados obtenidos a partir de la revisión del material cerámico recuperado en el sitio Camisas 6, cuenca del río Choapa, IV Región. Este sitio fue estudiado dentro de un plan de rescate de sitios arqueológicos ubicados en el área que será intervenida por el embalse Corrales, construido en la zona. El objetivo es dar una visión acerca de la afiliación cultural de este sitio, sus relaciones con lo que está sucediendo en el área del Choapa y las características específicas que presenta el material cerámico encontrado en este.

Palabras claves: Choapa, Camisas 6, análisis cerámico, Alfarero Temprano, ocupación posthispana, relaciones regionales.


I present the results of ceramic analysis recovered at Camisas 6, Choapa river, 4th Region. This site was studied during the rescue of archaeological sites discovered in the Corrales dam area. The main goal is to give a diagnostic upon of the cultural affiliation of this site, its relations with the Choapa main cultural area and the specific characteristics of the ceramic recovered.

Key words: Choapa, Camisas 6, ceramic analysis, first potters, posthispanic occupation, regional relationships.


 

El sitio Camisas 6 se estudió dentro de un plan de rescate de sitios arqueológicos a consecuencia de la construcción del embalse Corrales del Ministerio de Obras Públicas [MOP] en el estero del mismo nombre, cuenca del río Choapa, cuarta región (Figura 1), específicamente por haberse visto afectado por la instalación de la planta de hormigón durante las faenas de construcción.

El sitio se ubica sobre una terraza fluvial en la confluencia de los esteros Camisas y Durazno en la cuenca del río Choapa. La terraza presenta una orientación noroeste, a una altura de 685 msnm (UTM 0319349 E-6467733 N), abarcando el sitio una superficie de 60 metros en dirección norte-sur y 30 metros en dirección este-oeste, correspondiendo esta última al ancho de la terraza (Seelenfreund 2000).

Figura 1. Ubicación del sitio Camisas 6.

Material y Método

El material analizado se compone del total de fragmentos cerámicos recuperados en el sitio, tanto en pozos de sondeo como en cuadrículas, incluyendo tanto el material diagnóstico como los fragmentos monocromos sin decoración. Esto permite caracterizar el conjunto cerámico, orientar la afiliación cultural del sitio y reconocer las posibles relaciones de este con otros hallazgos encontrados en el área. Además, la muestra está compuesta por arcillas, quinchas, un ornamento cerámico y los fragmentos separados para fechación por termoluminiscencia.

La totalidad del material analizado fue recuperado en los niveles de la excavación I, II sup, II inf, III y III fg2, que corresponden a los primeros 30 a 40 cm de profundidad. Dado que la terraza aluvial donde se ubica el sitio ha sido intervenida por el paso del arado y por el emparejamiento del terreno, que tuvo como fin la instalación de una planta de cemento para la construcción del embalse, es muy probable que, si el sitio fue ocupado reiteradamente a través del tiempo, el material de cada ocupación se encuentre disturbado. Los primeros 20 cm de profundidad corresponden a los niveles I y II sup que presentan un alto grado de disturbación. A pesar de la probabilidad que el material también se encuentre disturbado bajo los 30 cm, se decidió tomar los siguientes niveles (II inf, III, III fg) por separado cada uno del otro, y con los primeros, por la eventualidad de que aquí se mantuviesen sectores con depositación original del material cultural. Los fragmentos obtenidos en el rasgo 1 y 2 fueron analizados por separado, debido a que se hallaron particularmente en una concentración de materiales en torno a un fogón.

Se subdividió la muestra en los siguientes tipos: arcilla (a) o concreción arcillosa con o sin antiplástico sin modelar y cocida; quincha (q) o fragmentos regulares e irregulares, con y sin paredes trabajadas, realizados sobre arcilla mezclada con desgrasante vegetal. Pueden corresponder tanto a vasijas cerámicas como a paredes o pisos de viviendas, fogones u otra construcción; decorados (d) o fragmentos cerámicos que presentan decoración incisa, grabada o por aplicación de pigmentos en superficie; pequeños (ñ) o fragmentos de tamaño que no permiten observar los atributos en forma confiable; erosionados (ce) o fragmentos no expuestos a procesos de erosión que no presentan acabado de superficie; monocromos (c), o fragmentos sin decoración.

Cada uno de los tipos se trabajó por separado, tomándose los siguientes atributos de clasificación: espesor, definido como muy grueso (mg) (<8,0 mm), grueso (g) (5,0-7,9 mm) o delgado (d) (0-4,9 mm); tratamiento de superficie (ext/int), definido como erosionado (e), alisado (a) o pulido (p); color (ext), sea negro (n), café oscuro (k), café (c), naranja (n), rojizo (r), otro (o); forma, donde se mantienen aparte los fragmentos que permiten reconocer el tipo de vasijas a las cuales pertenecieron. Se reconocen las categorías de borde (recto, levemente evertido, evertido, pequeño), cuello (recto, levemente evertido, evertido, pequeño), unión (punto de esquina, punto de inflexión), asa (en arco correa, otra, indeterminada), base (en pedestal, otra, indeterminada), punto de quiebre en el cuerpo, forma abierta y otras; peso en gramos por grupo de fragmentos según las características especificadas anteriormente. Los fragmentos decorados se subdividieron en seis grupos distintos a partir de las características de engobe, pintura, inciso y grabado. A su vez, dentro de cada grupo se determinaron los atributos detallados anteriormente.

Resultados

Clasificación General

La muestra cerámica recuperada se compone de 3.072 fragmentos, que se distribuyen por nivel según se observa en la Figura 2. La mayor parte del material se distribuye en los niveles superiores de excavación, seguido por una escasa representación en el nivel III.

Como se observa en la Figura 3, la mayoría de los fragmentos corresponden a monocromos sin decoración, manteniéndose una proporción equivalente en los tres niveles. Los fragmentos decorados no superan el 7%, y en general se presentan en los niveles I y II sup más que en el II inf. Tanto la quincha como la arcilla tienen una representación sólo en los niveles superiores, con una proporción mayor en el nivel I inf, pero que en cantidad de fragmentos es mucho menor que en los niveles I y II sup, a pesar que en porcentajes sean menores. Los fragmentos erosionados constituyen alrededor del 6,27% de la muestra, lo que nos indica que, a pesar de la alta intervención que presenta el sitio, el material no estuvo expuesto o en contacto con agentes erosivos fuertes, y se distribuyen en los niveles correspondientes al área intervenida por el arado y las faenas posteriores. Los fragmentos pequeños constituyen el 11,5% de la muestra. Se debe destacar que muchos de los fragmentos pequeños podrían haberse producido por el método de excavación empleado, un sesgo que se debe tener presente.

Figura 2. Cantidad de fragmentos cerámica por nivel sitio Camisas 6.


Figura 3. Porcentaje de categorías cerámicas sitio Camisas 6.

Dentro de los fragmentos monocromos sin decoración, el espesor de las paredes (Figura 4) es grueso en la mayor parte de los fragmentos, seguido por fragmentos muy gruesos y delgados. Si desglosamos estas cifras en los niveles establecidos, podemos ver que en I-II sup, estas proporciones se mantienen. En el caso del nivel II inf aumentan los fragmentos delgados y disminuyen los gruesos. El caso del nivel III destaca que ya no se presentan fragmentos muy gruesos. Con relación al tratamiento de superficie (Figura 5), podemos ver que hay una tendencia hacia los fragmentos pulidos por ambas superficies o alisados, siendo menor la proporción de fragmentos pulidos por una cara. Los fragmentos erosionados constituyen un alto porcentaje, que se concentra especialmente en dos niveles: I y II sup. Asimismo, se denota una preponderancia de los fragmentos pulidos exterior e interior en los primeros niveles, igualándose la relación con los alisados en el nivel II inf, para aumentar los alisados en el nivel III3. Con respecto a los fragmentos de paredes gruesas, sigue siendo mayor la proporción de fragmentos pulidos por ambas superficies (57,33%), alisados (20,3%), pulidos por una cara (14,67%) erosionados (7,93%). Los fragmentos de paredes muy gruesas se distribuyen de forma similar, preponderando los pulidos por ambas caras (54,62%), alisados (22,7%), pulidos por una cara (17,53%) y erosionados (5,79%).

Con respecto a la categoría de color (Figura 6), la variedad de colores es mayor en los niveles más superficiales. En los fragmentos delgados predominan en todos los niveles los colores café y naranja, siendo en los niveles superficiales más abundante el café y en el II inf el naranja. Con relación a los fragmentos de paredes gruesas, los colores se distribuyen en forma relativamente similar, con excepción del nivel II inf, donde es relevante el café oscuro. En los fragmentos de paredes muy gruesas el café sigue siendo el color preponderante, seguido por el naranja en el primer nivel, mientras que en el segundo cobra importancia nuevamente el café oscuro. Si observamos los colores a partir de los tratamientos de superficie, veremos que éstos mantienen la misma tendencia.

Figura 4. Porcentaje espesor de paredes cerámica, sitio Camisas 6.


Figura 5. Porcentaje de tratamiento de superficie cerámica, sitio Camisas 6.


Figura 6. Porcentaje del color superficial, cerámica, por estrato, sitio Camisas 6.

Rasgo 1.  Este rasgo se encontró en el vértice entre las cuadrículas A16, B16, B20 y A20 del sector noroeste del sitio, y corresponde a un fogón y el área de dispersión alrededor de este. Se analizó el material con el fin de comprobar si existe alguna concentración alrededor del fogón que lo diferencie a lo observado en el resto del sitio, principalmente, porque este sector se encuentra menos disturbado. Si bien el rasgo aparece desde el nivel I de excavación, es más confiable decir que se distribuye en los niveles II sup y II inf.

El rasgo 1 se comporta de manera similar a lo ya relevado para el resto del sitio. Internamente podemos ver que en el nivel II sup sólo se presentan arcillas, y que su representación con respecto a las otras categorías sigue siendo bastante baja. Las quinchas también se ubican en los dos primeros niveles, notándose que en esta área la concentración de este material es mayor que el resto de las unidades (13,43%). Con relación a los fragmentos decorados presentes en el rasgo, estos son escasos (4%), y en relación con la clasificación general en esta área son menos representativos. En cuanto a los monocromos predominan los fragmentos de paredes gruesas y muy gruesas, siendo mucho más escasos los fragmentos de paredes finas. Los fragmentos delgados aumentan en el nivel IIsup, disminuyendo los gruesos, y aumentando también en algunos puntos los muy gruesos. El nivel IIinf presenta escaso material como para ser tomado en cuenta en el análisis. En el fogón la cerámica recuperada sigue siendo predominantemente pulida por ambas caras, con una proporción mayor que en el resto del sitio, manteniéndose constante entre ambos niveles. La segunda categoría en importancia son los fragmentos pulidos y luego los alisados, mientras que los erosionados son escasos. Por último, si tomamos en cuenta los colores, en el fogón predominan los fragmentos de la gama de los cafés, tanto claro como oscuro, seguidos del color naranja. La representación de fragmentos de color negro o rojizo es casi inexistente.

Rasgo 2. Rasgo aledaño al anterior (IIinf), que se presenta como una concentración de material depositado en el sector cercano al fogón. El material cerámico es muy escaso (20), en su mayoría fragmentos monocromos sin decoración (16), un fragmento decorado, una quincha y dos erosionados. Las características de la cerámica es similar a la del rasgo 1. Hay una preponderancia de fragmentos de paredes gruesas (11) y muy gruesas (cinco), siendo menores los de paredes delgadas (dos). La mayor parte de los fragmentos han sido pulidos por el interior y exterior (14), siendo escasos los pulidos (uno) y los alisados (uno). En cuanto a la distribución por colores, predomina el café (ocho), seguido por el naranja (seis) y por último tenemos el color café oscuro (dos).

Formas

De la totalidad de 2.066 fragmentos sin decoración, en un alto porcentaje de estos (22,65%) es posible distinguir formas en relación con las piezas completas. Se realizó una división de las categorías definidas de formas, según las características de tratamiento de superficie y espesor de paredes (Tabla 1), distinguiéndose que la mayor cantidad de fragmentos coincide con el tratamiento de superficie y el espesor más característico de la muestra en estudio (fragmentos medianos pulidos interior/exterior).

Para los fragmentos pulidos interior y exterior muy gruesos, se distinguen piezas restringidas con cuello, rectos y levemente evertidos, de bordes preferentemente rectos, y en menor cantidad evertidos, levemente evertidos, `en coma'4 y levemente invertidos, de perfil inflectado o compuesto, presentándose escasas asas en arco correa y bases poco definidas. También habría piezas no restringidas simples o abiertas. Para los fragmentos pulidos interior y exterior gruesos, se distinguen piezas restringidas con cuello en su mayoría levemente evertidos y en menor cantidad rectos y evertidos, de bordes rectos, `en coma', levemente evertidos y evertidos, de perfil preferentemente inflectado y en menor medida compuesto, presentándose escasas asas en forma de arco correa labioadheridas y bases escasamente diferenciables. También se distinguen piezas no restringidas simples con bordes rectos o `en coma' (platos y fuentes), así como levemente invertidos (cuenco). Para los fragmentos pulidos interior y exterior delgados, se distinguen piezas restringidas con cuellos levemente evertidos y rectos, de bordes preferentemente rectos, evertidos y levemente evertidos, sin perfil diferenciable posiblemente inflectado. Destaca la presencia de piezas no restringidas simples de bordes levemente invertidos.

Para los fragmentos pulidos exterior muy gruesos, se distinguen piezas restringidas con cuello recto o levemente evertido, de bordes preferentemente rectos y `en coma', perfil preferentemente inflectado y en menor cantidad compuesto, con presencia de asas en arco correa. Posiblemente también se presenten piezas no restringidas simples. Para los fragmentos pulidos exterior gruesos, se reconocen piezas preferentemente restringidas con cuello levemente evertido, recto y evertido, de bordes preferentemente rectos, aunque también hay evertidos y levemente evertidos, perfil inflectado y presencia abundante de asas en arco correa, destacando una labioadherida. Las bases son escasamente diferenciables, aunque destaca una en base en forma de pedestal. También se encuentran piezas no restringidas simples con bordes levemente invertidos y `en coma'. Para los fragmentos pulidos exterior delgados, destacan cuellos preferentemente rectos y levemente evertidos, y un fragmento de forma no restringida simple con borde levemente invertido, y un quiebre en el cuerpo.

Dentro de los fragmentos alisados muy gruesos, se reconocen vasijas restringidas con cuello recto, evertido o levemente evertido, y bordes preferentemente rectos, aunque también los hay levemente evertidos y `en coma'. Se distingue la presencia abundante de asas en arco correa. Para los fragmentos alisados gruesos, se distinguen vasijas preferentemente restringidas con cuello levemente evertido, recto y evertido, de bordes preferentemente rectos, `en coma', y evertidos, de perfil inflectado y compuesto, destacándose la presencia de asas en arco correa y otras de forma indeterminada. También hay formas de piezas no restringidas simples con bordes `en coma' y levemente invertidos. Para los fragmentos alisados delgados, se observan bordes rectos y cuellos rectos y levemente evertidos. Hay una forma de pieza no restringida simple de borde levemente invertido.

Los fragmentos erosionados, tanto gruesos, muy gruesos, como delgados, pueden corresponder a cualquiera de las categorías señaladas anteriormente. Son escasos y no presentan mayores diferencias que pudieran indicar un tipo de vasijas distintas a las señaladas.

Decorados

El total de decorados estudiados es de 212 fragmentos5, que corresponden al 6,85% de la muestra. A partir de las características de la decoración se lograron distinguir ocho grupos diferentes, los que se distribuyen según muestra la Figura 7.

El grupo 1 está compuesto por 169 fragmentos con Engobe Rojo (79,7%), siendo este exterior/interior (60,4%), exterior (31,4%) o interior (7,7%). En el caso de los fragmentos con engobe interior/exterior se pueden diferenciar fragmentos de cuerpo (45,6%) y otras formas (14,8%). El tratamiento de superficie se presenta en su mayoría pulido int/ext (42%), en fragmentos muy gruesos (2,4%), gruesos (37,3%), y delgados (2,4%); también hay fragmentos alisados (3,6%), gruesos (2,4%) y delgados (1,2%). Las formas identificables son bordes (10,1%), rectos (4,1%) y `en coma' (5,9%); cuellos (3,6%), rectos (0,6%) y levemente evertidos (3%), uniones por punto de inflexión (0,6%) y asas adheridas al labio (0,6%).


Figura 7. Porcentaje de grupos de cerámica decoradas, sitio Camisas 6.

Los fragmentos con engobe exterior son un total de 53 (31,4%). Se pueden diferenciar fragmentos de cuerpo (26,6%) y formas (4,7%). El tratamiento de superficie es pulido int/ext (1,8%), gruesos (1,2%) y delgados (0,6%); pulidos (1,8%), gruesos (5,3%) y delgados (6,5%); alisados (11,2%), gruesos (4,1%), muy gruesos (0,6%) y delgados (6,5%), y erosionados (2,4%), gruesos (0,6%) y delgados (1,8%). Se pueden diferenciar las siguientes formas: bordes (2,4%), levemente evertidos (1,2%) y rectos (1,2%); cuellos (1,2%), rectos (0,6%) y levemente evertidos (0,6%), y asas en arco correa (1,2%), en el cuello y el cuerpo. Los fragmentos con engobe por el interior se componen de 14 unidades (8,3%). Se presentan tanto fragmentos de cuerpo (7,7%) como de forma (0,6%). Los tratamientos de superficie diferenciables son pulido int/ext (3,6%) muy grueso (0,6%) y grueso (3%), pulido grueso (0,6%), alisado (1,2%), grueso (0,6%) y delgado (0,6%), y fragmentos erosionados gruesos (5%). El fragmento de forma corresponde a un borde recto. Hay que destacar que uno de los fragmentos presenta además restos de pintura blanca sobre la superficie interior, la que está muy erosionada, por lo que no denota un motivo definido, que corresponde en forma a un borde `en coma' (Figura 8-Ia).

El grupo 2 se compone de un fragmento con incisiones y pintura roja, y constituye el 0,5% del total de decorados (Figura 8-IIa). Corresponde a un borde evertido de labio recto hacia el interior y oblicuo hacia el exterior, que presenta un quiebre marcado hacia lo que sería el resto de la pieza (borde `en coma'). Se encuentra pulido por ambas caras, y su decoración se compone de dos incisiones relativamente anchas y semiprofundas que se disponen paralelas entre sí cerrándose hacia el labio por el interior del fragmento; alrededor presenta restos de pintura roja.

El grupo 3 se compone de fragmentos con grabados irregulares postcocción, que constituyen el 7,7% de los decorados. Se tienen tanto fragmentos de cuerpo (30,8%) como formas (69,2%). En el caso de los primeros el tratamiento de superficie es pulido int/ext de paredes gruesas, mientras que el tratamiento de superficie de las formas es pulido int/ext de paredes muy gruesas (30,8%) y gruesas (38,5%). Las decoraciones que se pueden distinguir en los cuerpos se presentan por el interior y corresponden a un fragmento con dos líneas paralelas; un fragmento con una línea más otras dos líneas convergentes que llegan a la anterior, notándose en una de ellas un grabado como pestaña; un fragmento con dos líneas paralelas entre las cuales cruza una tercera línea diagonalmente; y un fragmento que presenta tres líneas paralelas que convergen en un extremo, y una de ellas, la central, presenta pestañas. Las formas corresponden a bordes (61,5%), rectos (46,2%) y `en coma' (1,2%), y una unión por punto de quiebre (7,7%). Las decoraciones presentes en los fragmentos de formas son por el interior, y corresponden a un borde recto que presenta un grabado en forma de espiga cercano al labio (Figura 8-IIIa); un borde recto que presenta tres líneas formando un triángulo cercano al labio, con el vértice superior hacia él, que encierra tres puntos en un campo; cuatro fragmentos de bordes rectos que presentan dos líneas curvas paralelas cercanas al labio, que forman una especie de onda a partir de este, que se repite (Figura 8-IIIb, 8-IIIc, 8-IIId, 8-IIIe); un fragmento de borde `en coma' que presenta una línea curva cercana al labio que forma una onda a partir de este; otro fragmento de borde `en coma' presenta dos líneas paralelas curvas cercanas al labio, que forman una especie de onda a partir de este que se repite; por último, un fragmento de unión que presenta por el interior, en el sector que va hacia el borde, dos líneas paralela diagonales sin que se vea un motivo definido.

El grupo 4 se compone de seis fragmentos con decoración incisa lineal (2,8%). Podemos subdividir estos fragmentos en formas (83,3%) y cuerpos (16,7%). El fragmento de cuerpo es alisado grueso, y en los fragmentos de forma el tratamiento de superficie es pulido int/ext (66,7%), y pulido (16,7%). Dentro de estos últimos podemos distinguir bordes (50%), `en coma' (33,3%) y rectos (16,7%), un cuello levemente evertido (16,7%), y una unión por punto de quiebre (16,7%). Las decoraciones presentes corresponden a un cuerpo que presenta una línea por el exterior; un borde `en coma' que presenta por el interior dos líneas cercanas al labio, paralelas a este y entre sí; un borde `en coma' que por el interior presenta una línea paralela cercana al labio y otra diagonal que converge con este desde abajo; un borde recto que presenta por el interior dos líneas paralelas cercanas al labio y paralelas a este (Figura 8-IVa); un cuello que presenta por el exterior dos líneas que forman un ángulo agudo entre sí, con el vértice hacia abajo, dispuesto en forma vertical en el cuello (Figura 8-IVb); por último una unión que presenta por el interior, en el sector que da hacia el borde, tres líneas paralelas dispuestas en forma diagonal desde el quiebre hacia el labio.

El grupo 5 se compone de 11 fragmentos decorados con incisiones lineales punteadas de diversas características (5,2%). Se pueden diferenciar tanto fragmentos de cuerpo (54,6%) como formas (45,5%). En relación al tratamiento de superficie los fragmentos de cuerpo son pulidos (18,2%), gruesos (9,1%) y delgados (9,1%), y fragmentos pulidos int/ext gruesos (36,4%). Todos presentan decoración por el exterior: dos que exhiben un inciso lineal fino con puntos profundos de diámetro mediano (2 a 3 mm), uno de ellos corresponde a dos campos de puntos separados entre sí por tres líneas paralelas (Figura 8-Va), y el otro, a dos líneas paralelas con puntos aledaños a una de estas por fuera; otros tres fragmentos presentan un inciso lineal fino, con puntos realizados en forma diagonal sobre la pieza, uno corresponde a puntos aledaños al inciso lineal, el otro a puntos distribuidos a ambos lados de una línea que termina en ángulo recto con otra (Figura 8-Vb), y el tercer fragmento corresponde sólo a puntos; por último, un fragmento que presenta por el interior un inciso lineal y un punto profundo de diámetro mediano, aledaño a la línea. En el caso de los fragmentos de formas, el tratamiento de superficie presente es pulido int/ext grueso (36,4%), y pulido grueso (9,1%). Las formas diferenciables son bordes rectos (18,2%), un cuello levemente evertido (9,1%), y uniones por punto de quiebre (18,2%). Las decoraciones presentes en los fragmentos corresponden a un borde recto que presenta por el interior una línea curva paralela al labio, cercana a este, con una línea de puntos profundos y de diámetro ancho a ambos lados; un borde recto que presenta por el interior una línea que parte en diagonal desde el labio, con puntos alargados que salen de ella formando una especie de espiga con hojas; un cuello que presenta por el exterior una línea horizontal con otra de incisos irregulares realizados diagonalmente sobre la pieza en forma aledaña a la anterior; una unión que presenta por el interior una línea curva, paralela al labio, a partir de la cual salen tres incisiones punteadas alargadas como hojas de una espiga; por último una unión que presenta por el interior puntos alargados, paralelos entre sí.


Figura 8. Fragmentos cerámicos decorados según grupos definidos en el sitio Camisas 6.

El grupo 6 se compone de 11 fragmentos incisos lineales irregulares, que se caracterizan por parecer haber sido rasguñados o raspados sobre la arcilla fresca, siendo muy superficiales (5,2%), que constituyen en su totalidad formas. El tratamiento de superficie diferenciable es alisado (72,7%) grueso (63,6%) y delgado (9,1%), y erosionado grueso (27,3%). La totalidad de los fragmentos corresponde a cuellos, de los cuales seis (54,6%) presentan una decoración incisa en forma de chevrón dispuesta verticalmente en el cuello (Figura 8-VIb, 8-VIf), siendo levemente evertidos (36,4%) y rectos (18,2%). Los cinco fragmentos restantes (45,5%), presentan una decoración incisa que forma líneas paralelas dispuestas en forma horizontal en el cuello (Figura 8-VIc, 8-VId, 8-VIe), y corresponden a formas levemente evertidas (27,3%) y rectas (18,2%).

El grupo 7 se caracteriza por la presencia de un fragmento con engobe blanco por el exterior, de tratamiento de superficie pulido y paredes delgadas, que constituye el 0,5% de la totalidad de los fragmentos decorados. Finalmente el grupo 8 se caracteriza por la presencia de una decoración grabada sobre el fragmento con posterioridad al proceso de cocción de la pieza, junto a la aplicación de pintura roja. El fragmento constituye el 0,5% de la totalidad de los fragmentos decorados, y corresponden a un borde `en coma' de paredes gruesas, pulido por ambas superficies, que presenta pintura roja por el exterior y el grabado por el borde interior. Este último se compone de líneas que parten en forma perpendicular al labio formando tres ángulos agudos entre sí.

Junto con los fragmentos detallados anteriormente, también se recuperó un adorno personal en el sitio. Este corresponde a un fragmento de una orejera de cerámica cuya superficie se encuentra muy erosionada. Si bien la orejera no está completa, se puede inferir que su forma era discoidal (sección horizontal) y sus bordes levemente cóncavos (sección vertical) (Figura 8-VII).

Discusión

En el sitio Camisas 6 tenemos representados distintos grupos culturales, que se instalaron en el lugar por lo menos en dos momentos temporales diferentes, uno prehispánico y uno histórico.

Los fragmentos pertenecientes al grupo 1 son claramente históricos, posteriores al arribo de los europeos. Las características de estos permiten suponer que las piezas probablemente se encontraban engobadas en su totalidad, lo que junto a la forma del borde, el acabado de superficie y el espesor, indican su fabricación posthispana, la que en ocasiones se encontraba decorada con pintura por el interior, como en el caso del fragmento observado en la Figura 9-Ia. Hay que señalar que cerámica con estas características fue utilizada extensivamente por lo que es difícil precisar con mayor certeza su temporalidad sin estudios más acabados.

Para los fragmentos de los grupos 2 y 3, tenemos algunos ejemplos de donde se han hallados restos cerámicos de este tipo. Desde sur a norte, en primer lugar podemos señalar los conchales ubicados entre el río Petorca y Quilimarí, donde fueron definidos como "…cerámica con incisiones interiores gruesas (…) que hacen pensar en poblaciones alfareras tardías que aún falta por identificar…" (Ávalos y Rodríguez 1993a:310), y

…nuevos elementos cerámicos, de paredes medianas a gruesas, con ambas superficies pulidas, donde la característica es la presencia en el borde de la cara interna de decoración incisa, normalmente lineal. Para este particular grupo cerámico no tenemos conocimiento que haya sido registrado al menos en Chile Central. Un fragmento encontrado en excavaciones estratigráficas y fechado por TL arrojó como resultado: 1.270 ± 90 d.C. (Ávalos y Rodríguez 1993b:20).

Por otra parte, también se ha encontrado este tipo de fragmentos en el área costera de Los Vilos, y hacia el interior, en los esteros Pupío y Mauro (D. Jackson comunicación personal 2000), donde ha sido asociada tentativamente a poblaciones locales tardías e incluso coloniales y postcoloniales (Barrera 1999). Un poco más al norte, en la quebrada de Chigualoco, Mónica Barrera también ha encontrado este tipo de decoración, pudiendo definir mejor sus características, ya que diferenció entre cerámica incisa y cerámica grabada, utilizándose ambas técnicas para el trazo de los mismos motivos que obedecen a un patrón de líneas curvas y rectas ubicadas en la superficie interior del borde, como las que notamos en las figuras 8-IIIc, 8-IIId y 8-IIIe, relacionando este tipo cerámico a "poblaciones alfareras tardías prehispanas, circunscritas a terrazas fluviales de cursos de agua secundarios en los interfluvios costeros al sur del Choapa" (Barrera 1999:53), sin descartar que esta tradición alfarera continúe presente en la zona hasta tiempos históricos. Por último, se poseen datos de esta decoración para el mismo río Choapa, y específicamente para un sitio con enterratorios diaguitas, ubicado en la ciudad de Illapel. Aquí Paola González detalla una serie de fragmentos incisos, negro y café pulido, designando algunos como coloniales, similares a las figuras 8-IIIc, 8-IIId y 8-IIIe, y otros que no logra precisar su adscripción cultural, similar a la figura 8-IIIa (González 1992).

La cerámica definida para los grupos dos y tres, presenta una problemática más complicada, ya que esta parece estar formando parte de una tradición alfarera local, que se distribuye en una área comprendida entre el río Choapa y el río Petorca, pero que no se ha estudiado exhaustivamente, a pesar de haber sido hallados fragmentos en forma reiterada en distintos sitios de esta zona. El principal problema de esta cerámica se presenta en la falta de seguridad que se tiene acerca de su ubicación temporal y, por ende, su afiliación cultural, ya que, por una parte, hay investigadores que plantean que esta pertenecería a un momento prehispánico tardío, para lo cual sólo se posee una fecha de alrededor del 1.200 d.C., y, por otra, hay quienes la sitúan para momentos históricos, sin mayores estudios. Lo que sí se destaca es la reiteración de los mismos motivos en uno y otro sitio, el uso probablemente del grabado, aparte de la incisión y la utilización de pintura roja, aparte de las incisiones, en el mismo tipo de diseños configurados en el interior del borde de la pieza (Figura 8-IIa).

Dentro de este grupo también habría que considerar algunos de los fragmentos de los grupos 4 y 5, aquellos con incisiones anchas poco profundas, que presentan los mismos motivos que los fragmentos grabados, como la espiga y las dos líneas paralelas curvas en el borde interno. También habría que considerar el grupo 8, el fragmento grabado con pintura roja, que se asemeja al del grupo 2, pero está realizado con una técnica diferente.

Por último, los fragmentos pertenecientes a los grupos 4, 5 y 6, así como la presencia de la orejera de cerámica, nos indica una ocupación alfarera temprana del sitio Camisas 6. Para este período de tiempo, que se extiende entre el 0 y el 900 d.C., tenemos que el área del Choapa se caracteriza por ser una zona donde confluyen características propias de los desarrollos culturales del Norte Chico y de Chile Central, siendo una zona intermedia o de contacto entre estos dos polos de desarrollo cultural prehispánico. Según Rodríguez y otros (1996), el análisis de algunas colecciones de la zona de Illapel ha permitido observar piezas donde se mezclan elementos de la tradición Bato, de Chile Central, con grupos Molle del Norte Chico, lo que sería generalizable para todo el curso del Choapa. Para este último, Castillo (1991) establece lo que él llama una dualidad Molle-Bato en diferentes sitios, y otro segmento poblacional caracterizado por componentes Llolleo, también provenientes de la zona central. Es el mismo Castillo (1991) quien señala la presencia de sitios con estas características híbridas dentro de un espacio ubicado por los esteros Cavilolén, Pupío y Camisas, donde se encuentra el sitio en estudio. Esta dualidad se presentaría en el valle con una presencia de incisos característicos del Molle en su distribución al sur del río Limarí y el valle de Hurtado (lineales con motivos geométricos y chevrones), en conjunto con el inciso lineal punteado, que provendría de Chile Central como, por ejemplo, algunas vasijas encontradas en el valle de Chalinga, cercano al Camisas, descritas por Castillo (1991) a partir de Latcham.

Los fragmentos reunidos en los grupos 4 y 5 pertenecen al Período Alfarero Temprano, sin embargo, debido a que son pequeños es muy difícil poder notar su configuración, o poder decidir si se asemejan más a motivos propios del norte chico o de la zona central, sobre todo en el caso de las figuras 8-IVa y 8-IVb, donde sólo vemos algunas líneas. Para las figuras 8-Va y 8-Vb las relaciones podrían corresponder a derivaciones del inciso lineal punteado de Chile Central; sin embargo, en el caso de la primera la manufactura y el tamaño de las incisiones es particular (Falabella y Planella 1982). La utilización de puntos de gran tamaño no es frecuente, exceptuando quizás el inciso lineal punteado utilizado en vasijas antropomorfas encontradas en Asiento Viejo, Illapel, que son descritas por Iribarren (1969), o en las vasijas señaladas antes para el valle de Chalinga (Castillo 1991), donde se encuentra la misma disposición de tres líneas paralelas y a ambos lados de éstas, grandes puntos, aunque no están en el cuerpo como en el caso de la Figura 8-Va, sino en el cuello. Ambos datos corresponden justamente a la zona del Choapa, por lo que la utilización de grandes puntos podría ser una derivación local de diseños provenientes de la zona central.

Para los fragmentos del grupo 6, si bien reconocemos su asignación cultural como temprana, el tipo de incisos definido aquí como "rasguñado" o "raspado", es muy atípico para el área en estudio. Si bien la configuración de chevrones en el cuello, como las figuras 8-VIb y 8-VIf, es común en los motivos Molle al sur del río Limarí, estos se presentan en forma regular con alta precisión del trazo y fineza de las líneas sobre vasijas de color negro, café o gris pulido, y no sobre vasijas alisadas, como en este caso. Quizás el único referente posible que tenemos es para la figura 8-VIf, cuyas incisiones son un tanto más profundas que las demás, y que podrían relacionarse con algunos hallazgos muy aislados dentro del complejo cultural Molle, como una vasija cerámica descrita por Iribarren (1970) para el sector de Pabellón en el valle del río Hurtado, la que es alisada (tipo Molle corriente) y está cubierta por grandes chevrones incisos en el cuerpo. Además para el valle del Chalinga, Castillo (1991) describe junto a la cerámica incisa lineal punteada, otra vasija, cubierta por este mismo tipo de chevrones incisos, muy toscos, relacionándola igualmente con influencias provenientes de Chile Central.

Información acerca de fragmentos semejantes recuperados en el área de Illapel (D. Pablovic comunicación personal 2000), y otros recuperados en la costa cercana a Los Vilos (D. Jackson comunicación personal 2000), abre una nueva interrogante acerca de este tipo de decoración, que es su posible relación con cerámica perteneciente a grupos culturales del mismo período al otro lado de los Andes. Hay que destacar que en esta área el contacto entre una y otra vertiente de la cordillera es muy expedito, por las características geográficas que esta presenta y aún se practica en la actualidad, por lo que la posibilidad de encontrar un tipo de decoración de influencia trasandina es muy factible. Los grupos culturales existentes al otro lado de la cordillera durante el Período Alfarero Temprano, se han denominado cultura Agrelo, en la provincia de Mendoza, y fase Punta del Barro (valle de Iglesias) y fase Calingasta (valle de Calingasta), en la provincia de San Juan. Coincidentemente tanto en las fase Punta del Barro (50-500 d.C.) como en Calingasta (560-1000 d.C.) es. posible encontrar decoraciones incisas lineales profundas sobre vasijas monocromas formando chevrones, aunque mucho más regulares y más grandes que la de la figura 8-VIf, dispuestas además en una configuración distinta, sobre vasijas de forma diferente. Sin embargo, comparando las figuras 8-VIa, 8-VIb, 8-VIc, 8-VId y 8-VIe con fotografías de los fragmentos recuperados en el sitio tipo Agrelo6, se puede ver una clara similitud tanto de los motivos (chevrones y líneas paralelas) como del tipo de incisión ("rasguñado"), así como de la irregularidad de estas sobre el fragmento. Por otra parte, entre los fragmento Agrelo, también existen las incisiones más profundas como las de la figura 8-VIf, dispuestas en chevrones y no tan anchas ni tan regulares como las de Punta del Barro (Gambier 1988).

La posible presencia de grupos prehispánicos tardíos es menos representativa. Sólo podemos destacar que algunos engobes rojos del grupo 1 presentan una coloración y una forma de aplicación y terminación en superficie, que podrían indicar que su pertenencia cultural no corresponde a un momento posthispánico, pero no se puede determinar con certeza. El fragmento con engobe blanco perteneciente al grupo 7 también podría relacionarse con una ocupación de grupos prehispánicos tardíos, pero su baja representación no permite asegurarlo.

Conclusión

En primer lugar, debemos señalar que el análisis del material cerámico monocromo sin decoración ha sido especialmente complicado. Por el material diagnóstico sabemos que están representados diferentes grupos culturales, pero dado que el sitio ha sido removido no es claro a qué momento corresponden los fragmentos monocromos sin decoración, arcillas y quinchas.

Hay que destacar, sin embargo, que debido a las características que presenta el material, así como su ubicación estratigráfica y el resultado obtenido de las fechaciones por termoluminiscencia y radiocarbón realizadas (Tabla 2), gran parte del material corresponde a lo que hemos denominado una ocupación tardía posthispana del sitio, a la que también correspondería la presencia del rasgo del fogón (1 y 2). Con esto nos referimos a la preponderancia de fragmentos de paredes gruesas y muy gruesas, así como al tratamiento de superficie en su mayoría pulimentado por ambas superficies, y con claras huellas del alisador o del pulidor, que es un rasgo distintivo de la cerámica de épocas históricas. A esto se une la presencia de piezas con bordes en coma, así como de una gran cantidad de vasijas abiertas a parte de las vasijas restringidas, que también presentan características como el punto de inflexión y las paredes con una continuidad estructural hasta la base. La forma de las asas también es distintiva: son en arco correa, gruesas, anchas, en su mayoría biconvexas o convexo/cóncavas, además de presentarse algunas asas adheridas al labio, lo que es una característica de cerámicas tardías y posthispanas, pero aquí creemos que se relacionan más con estas últimas, aunque no se descarta la presencia en el sitio de grupos prehispanos tardíos, pero su representación sería muy escasa. Otro punto para tomar en cuenta es la alta presencia de decorados con engobe rojo, tanto por ambas superficies como por una de estas, muchos de ellos evidencia de vasijas de forma abierta, y asociados a formas de carácter tardío como las asas y los bordes en coma. A esto se une la presencia de una gran cantidad de decorados grabados, que si bien presentan una interrogante en la zona, se posee una fecha para uno de ellos que indica su carácter posthispánico, lo que se relaciona con su ubicación en la parte interna de bordes evertidos con quiebre hacia el cuerpo o el cuello, dependiendo si son vasijas abiertas o cerradas, aunque tendemos a pensar más en las primeras. La presencia de algunos decorados incisos, que asemejan a los decorados grabados (espiga; doble línea curva), también sugiere la preponderancia de material posthispano en el sitio, ya que su representación dentro de lo que se conoce para el área de estudio no está descrita en grupos anteriores.


La presencia de los otros grupos culturales sería menos relevante en el sitio. La que más se representa sería la presencia de grupos prehispánicos tempranos, en relación a algunas de las formas encontradas, como las vasijas delgadas restringidas de cuellos rectos y evertidos, y en relación a los decorados incisos finos e incisos lineal punteado, así como la presencia de material decorado con semejanzas a grupos transcordilleranos, y la recuperación de una base en forma de pedestal, que también ha sido asociada a grupos tempranos con semejanza a los del otro lado de la cordillera. Hay que destacar también la presencia de la orejera, que puede ser de una ocupación prehispana tardía o temprana, pero probablemente se relacione más con esta última.

Sin embargo, no ha sido posible determinar con exactitud la presencia de material claramente temprano dentro de la clasificación general del resto

de los fragmentos. La presencia de fragmentos pulidos o alisados delgados de pasta fina es escaso e, incluso, los que se eligieron para ser fechados, dieron fechas tardías. Es probable que algunos fragmentos analizados correspondan a ocupaciones anteriores a la prehispana, pero debido a que el sitio está altamente intervenido no se han podido hacer mayores diferencias. Lo único que podemos decir es que es probable que el material recuperado en el nivel IIinf, así como en el nivel III, esté menos intervenido, pero es tan escaso, que no es posible realizar mayores inferencias a partir de él.

Se puede concluir que en el sitio Camisas 6, ubicado en el margen del estero Camisas, comuna de Salamanca, provincia del Choapa, se puede distinguir preliminarmente, a partir de los fragmentos cerámicos diagnósticos recuperados, la existencia de al menos tres manifestaciones cerámicas culturales distintas: una manifestación posthispana, histórica; una manifestación de grupos alfareros de desarrollo local, cuya ubicación temporal no es concluyente, y se encuentra en discusión entre una población prehispana tardía, o una población post-hispana colonial, y una manifestación alfarera temprana, anterior al 900 d.C., que sincretiza elementos que pueden ser parte del complejo cultural Molle (Norte Chico), como de la tradición Bato y posiblemente Llolleo (zona central), debido a que el área donde se ubica el sitio en estudio está definida por las evidencias como transicional o de contacto. Dentro de este período tenemos además fragmentos con una decoración atípica, cuya similitud más cercana se encuentra en tipos decorados de la cultura Agrelo, que se desarrolla en el mismo período de tiempo, en la provincia de Mendoza, Argentina, suponiéndose así posibles contactos trasandinos.

Notas

1 Trabajo desarrollado en el marco del Proyecto de impacto ambiental correspondiente a la construcción del embalse Corrales en el estero Camisas, provincia del Choapa, a cargo de la arqueóloga Andrea Seelenfreund.

2 El nivel IIIfg se diferencia del nivel III, ya que este último corresponde a la postrera capa encontrada sólo en la cuadrícula NE-A20, donde se encuentra la presencia de un fogón, mientras que el primero corresponde a la capa ubicada bajo los 30 cm de profundidad en el resto de las cuadrículas y pozos excavados.

3 Se insiste en el hecho que el nivel III presenta una escasa cantidad de fragmentos, por lo que las apreciaciones realizadas no son verificables en la muestra.

4 La categoría de borde `en coma' ha sido definida como bordes evertidos con quiebre de unión hacia el cuello o el cuerpo, según sea en piezas no restringidas simples o restringidas con cuello, y labio redondeado. Este tipo de borde es característico de las ocupaciones posthispanas, coloniales y posiblemente republicanas, y se caracteriza porque al verse de perfil tiene forma de coma.

5 Se incluyen los fragmentos cerámicos decorados enviados para fechación por termoluminiscencia.

6 Fotografías proporcionadas por Lorena Sanhueza, que fueron tomadas de colecciones existentes en el Museo de la Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, Argentina.

Referencias Citadas

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