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Chungará (Arica)

versión On-line ISSN 0717-7356

Chungará (Arica) v.36  supl.espect2 Arica sep. 2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-73562004000400015 

 

Volumen Especial, 2004. Páginas 711-722
Chungara, Revista de Antropología Chilena

 

UNA REVALORIZACIÓN DEL TIPO ACONCAGUA PARDO ALISADO

 

Daniela Baudet Colli*

* danbaudet@yahoo.com.


El tipo cerámico Aconcagua Pardo Alisado ha sido sujeto de escasos análisis, a pesar que se configura como la vajilla doméstica de la cultura Aconcagua, constituyendo la mayoría del material cerámico en sitios habitacionales. Este trabajo presenta los resultados obtenidos del análisis de material cerámico monocromo y sin decoración pintada de diez sitios habitacionales asignados a la cultura Aconcagua situados en el valle del río Maipo, con el objetivo de precisar sus características y variabilidad interna1.

Palabras claves: Cultura Aconcagua, tipo cerámico Pardo Alisado, río Maipo.


The Aconcagua Pardo Alisado pottery type has been the subject of limited analysis although it represents the domestic ware of the Aconcagua Culture and constitutes the majority of the ceramics in dwellings. I analyzed the archaeological sherds of 10 sites located in the Maipo river basin, in order to precise its characteristics and internal variability.

Key words: Aconcagua culture, Pardo Alisado pottery type, Maipo basin.


 

Desde que Massone y Durán (Durán y Massone 1979 y Massone 1978) realizaran la tradicional clasificación del universo cerámico para el entonces denominado complejo cultural Aconcagua, los análisis alfareros han estado enfocados a la mera determinación tipológica o al estudio de los tipos más atractivos por sus decoraciones como los Aconcagua Salmón y Rojo Engobado (Durán, Massone y Massone 1991; Falabella et al. 1993; Falabella 1997; González 1997; Thomas y Massone 1993). Escasos trabajos se han centrado en obtener información del conjunto cerámico no decorado, siendo el estudio de pastas y de propiedades térmicas y mecánicas una excepción a la regla (Falabella et al. 1993).

Así, el material cerámico monocromo no pintado, tipo Aconcagua Pardo Alisado, proveniente de sitios habitacionales, fundamentalmente representado en fragmentería, ha sido estudiado como un gran conjunto, incluso muchas veces obviando el tratamiento de superficie que presenta. De este modo, fragmentos pulidos, generalmente minoritarios en estos contextos, han pasado inadvertidos al quedar incluidos en esta amplia unidad denominada tipo Pardo Alisado. A pesar de que Massone (1978) al definir los tipos cerámicos Aconcagua planteara la existencia de una posible variedad de cerámica local, caracterizada por piezas pulidas (sitio El Palomar) similares en pasta, cocción y fisonomía al conjunto Pardo Alisado, al revisar publicaciones posteriores se observa que en general estas diferencias no han sido consideradas mayormente, salvo los estudios realizados por Planella y Stehberg (1997).

Massone (1978) caracterizó el tipo Aconcagua Pardo Alisado como vasijas de superficies alisadas, de color pardo, sin decoración, de paredes entre 3 y 15 mm, con pastas ricas en hematita, poco homogéneas, de granos gruesos a medianos de arenas (con feldespato, cuarzo y mica) cuyas formas características serían ollas de cuerpo globular a subglobular, tazas y jarros de cuello tronco cónico y cuerpo globular (con o sin asas cinta), pucos hemisféricos de paredes curvas y excepcionalmente pucos de paredes rectas o con un asa puente.

La cerámica generalmente clasificada como Pardo Alisado ha sido reconocida como vasijas fuertemente orientadas al procesamiento y cocción de alimentos debido a sus formas, huellas de uso y excelentes propiedades de conducción (Falabella 1993, 1997). Esto ha llevado a considerar que el aspecto "tosco" de las superficies y del contorno, así como la preparación de la pasta, son parte de una estrategia de optimización de la función a cumplir. Es decir, el tipo A Pardo Alisado debería considerarse como una producción alfarera bien normada que persigue culminar en una vasija de características bien definidas.

La importancia que reviste el tipo Aconcagua Pardo Alisado, en tanto constituye más del 75% del material cerámico en los contextos de sitios habitacionales y el escaso análisis a que ha sido sujeto fueron las motivaciones para tomar este conjunto cerámico como tema de estudio, en un intento de analizarlo en mayor profundidad, poder establecer con más precisión sus características y en especial establecer su posible variabilidad interna para aportar al entendimiento general del sistema de producción cerámico Aconcagua.

Universo de Estudio y Metodología

La muestra analizada corresponde al material cerámico fragmentario proveniente de 10 sitios habitacionales asignados a la cultura Aconcagua ubicados a lo largo del río Maipo (Figura 1). Estos son Rayhonil (1.310 ± 70 d.C. [UCTL 1218] a 1.450 ± 55 d.C. [UCTL 55]), Tejas Verdes 1 (1.500 ± 50 d.C. [UCTL 1222] a 1.535 ± 40 d.C. [UCTL 1221]), Laguna de Matanzas (1.230 ± 70 d.C. [UCTL 879] a 1.285 ± 70 d.C. [UCTL 878]), Las Tejas 3 (1.385 ± 60 d.C. [UCTL 877] a 1.575 ± 50 d.C. [UCTL 874]), Puangue N-85-1 (1.145 ± 70 d.C. [UCTL 1.353] a 14.85 ± 50 d.C. [UCTL 1350]), Popeta K-89-1 (1.300 ± 55 d.C. [UCTL 1272] a 1.570 ± 45 d.C. [UCTL 1273]), Talagante E-101-3 (1.015 ± 100 d.C. [UCTL 1141]a 1.235 ± 80 d.C. [UCTL 1143]), Peñaflor E-301-2 (1.275 ± 70 d.C. [UCTL 1349] a 1.475 ± 40 d.C. [UCTL ]), El Manzano 2 (925 ± 100 d.C. [UCTL 1215] a 1.305 ± 60 d.C. [UCTL 689] y Escobarinos 1 (1.250 ± 75 d.C. [UCTL 1349] a 1.270 ± 60 d.C.)2.

Se analizó el total de la fragmentería monocroma y sin decoración pintada de los componentes Aconcagua de cada sitio no asignable a los tipos cerámicos Aconcagua Salmón y Aconcagua Rojo Engobado, es decir la fragmentería atribuible al tipo cerámico Aconcagua Pardo Alisado y los fragmentos que presentaran otro tipo de tratamiento de superficie como por ejemplo pulido.

El material fue clasificado de acuerdo al tratamiento de superficie (exterior e interior), color de la superficie externa (de acuerdo a un muestrario previamente elaborado) y espesor de paredes, considerando delgados (menos de 5 mm), medianos (5-7.9 mm) y gruesos (más de 8 mm).

Figura 1. Localización de los sitios arqueológicos estudiados.

Para la realización del análisis y reconstrucción de formas en una primera etapa se asignaron los fragmentos al sector de la vasija al que pertenecieron. De esta forma, se establecieron los siguientes conjuntos: bordes, cuellos, puntos de unión entre cuello y cuerpo, cuerpos, asas y bases. Cada uno de estos conjuntos, que representa a un sector de la vasija, fue cuantificado, descrito y, en el caso que fuese posible, se realizó una medición de diámetros, generalmente único elemento disponible para originar rangos de tamaño (Falabella et al. 1993).

De esta manera el análisis de forma junto a la información sobre tamaños permitió establecer categorías morfológicas cuya descripción se realizó en base a la clasificación formal elaborada por A. Shepard (1976). Estas categorías deben ser complementadas con información proveniente del universo de piezas completas conocido para este tipo cerámico.

Por último, el análisis tecnológico de manufactura de las piezas se centró en un estudio macroscópico de las pastas, con lupa binocular, sobre una muestra del universo total de fragmentos de cada sitio, definiendo familias de pasta de acuerdo a los tipos de áridos presentes.

Los resultados entonces fueron organizados en tablas de frecuencias, estableciendo relaciones porcentuales y proporcionales que permitieran vislumbrar las posibles diferencias existentes al interior del conjunto cerámico de cada sitio, y posteriormente intentar realizar comparaciones entre ellos.

Categorías Morfológicas

El análisis efectuado permitió reconocer tanto formas no restringidas, restringidas simples, así como restringidas con cuello3. Resultó difícil diferenciar entre vasijas no restringidas y restringidas simples, ya que el distingo sólo se puede determinar a través de fragmentos de borde posicionables, los que en general son minoritarios en las muestras analizadas. De esta manera una importante gama de fragmentos quedó incluida dentro del conjunto de formas abiertas sin poder diferenciar su pertenencia a una de las dos categorías mencionadas.

Formas no restringidas simples

Esta categoría de vasija se encuentra presente prácticamente en todos los sitios estudiados4. La mayoría presenta ambas superficies alisadas, exceptuando en el sitio de Las Tejas 3 donde hay bordes pulidos por el interior y Puangue donde los hay con ambas superficies pulidas. En general tienen bordes rectos (excepto un caso en Laguna de Matanzas de borde evertido), con labios subredondeados y paredes de grosor mediano, aunque también pueden presentar espesores delgado y grueso. Prácticamente todas se encuentran en el rango de tamaño mediano a grande, con diámetros de borde que van entre los 150 a 270 mm, exceptuando un caso en Las Tejas 3 de un borde de 70 mm que estaría indicando la existencia de piezas de menor tamaño. El rango de medidas más frecuente concuerda con las dimensiones de piezas completas recuperadas de contextos funerarios (Massone 1978).

Formas restringidas simples

Esta forma es la menos representada, sin embargo no significa necesariamente que este tipo de vasijas se encuentre en proporciones menores en los sitios habitacionales, ya que su identificación en fragmentería es compleja dadas las razones anteriormente mencionadas. La mayoría presenta ambas superficies alisadas, pero también pueden tener el borde pulido por el exterior (sitio Puangue) o pulido por ambas caras (Las Tejas 3). Presentan bordes invertidos, con labios en general subredondeados y paredes principalmente de espesor mediano, aunque también se observan casos de paredes gruesas. Por lo escaso de la muestra no se pueden establecer rangos de diámetros de borde de estas piezas, no obstante la información se despliega en un continuo que va entre 80 a 250 mm.

Formas restringidas con cuello

Por el tamaño de la muestra atribuible a esta categoría morfológica posiblemente sea el tipo de vasija más representado en todos los sitios. Dados los resultados y el universo de formas conocidas para el tipo Aconcagua Pardo Alisado, en esta categoría quedan incluidos tanto los jarros como las ollas. Su identificación se realizó por medio de fragmentos de borde, cuello y uniones del cuerpo con el cuello. La mayoría de estas vasijas presenta sus paredes alisadas tanto por el exterior como por el interior; sin embargo, al igual que en las otras categorías ya descritas, también encontramos vasijas pulidas por el exterior y/o interior en todos los sitios. El hecho de identificar en todas las muestras estudiadas piezas con un tratamiento de superficie pulido apoyaría la idea planteada por Massone (1978) sobre la existencia de un subtipo pulido en el contexto cerámico de la cultura Aconcagua.

Jarros. Tomando en cuenta el universo de formas ya conocido, se definieron principalmente por medio de fragmentos de borde y cuello que presentaban diámetros pequeños, entre 30 y 80 mm. También se consideró la forma de los bordes y cuellos, en su mayoría evertidos, lo que imposibilitaría que pertenecieran a otra de las formas reconocidas para el Pardo Alisado como son las tazas y tazones, ya que estas últimas presentan en general paredes rectas, las que se fragmentarían en bordes y cuellos rectos. Estas formas restringidas con cuello se encuentran en sitios tanto de la cordillera como de la costa e interior, pero no en todos. En Popeta y Tejas Verdes los bordes y cuellos son de superficies alisadas o pulidas por el exterior y alisadas por el interior, en Las Tejas 3 solamente hay presencia de piezas alisadas, mientras que en Peñaflor y Escobarinos 1 se observan vasijas pulidas por el exterior-interior en el primer caso y exterior en el segundo.

Ollas. Se encuentran presentes en todos los sitios, y posiblemente sea la forma más común representada en los asentamientos habitacionales. Se reconocieron principalmente por medio de fragmentos de borde, cuello y uniones. La mayor parte de la muestra presenta paredes alisadas por el interior y exterior; sin embargo, en todos los sitios se observan vasijas con bordes y cuellos pulidos por el exterior y/o interior. El espesor principal de paredes es el mediano, poseen bordes evertidos o rectos con una gran variabilidad en relación con la forma de sus labios y cuellos fundamentalmente evertidos. Con respecto al perfil de estas piezas, a pesar que es principalmente inflectado, se observa la presencia en algunos sitios de vasijas de perfil compuesto. Es el caso de los sitios Tejas Verdes 1, Rayhonil, Laguna de Matanzas, Las Tejas 3, Peñaflor y Escobarinos 1. Este rasgo morfológico como se puede observar no estaría relacionado con un área determinada de ocupación, ya que se encuentra presente tanto en sitios de la costa, interior como de cordillera, sino más bien con características propias de cada uno de los conjuntos cerámicos analizados.

El tamaño de estas piezas está inferido a partir de las medidas de diámetro de bordes, cuellos y uniones, las que se enmarcan principalmente entre el rango de 100 a 240 mm. Existen varios bordes, cuellos y un punto de inflexión que escapan a este rango general, e indican la existencia de piezas de tamaño mayor, caracterizadas por diámetros entre los 310 a 400 mm. De 22 casos en total, uno se encuentra en Puangue, dos en Popeta, tres en Tejas Verdes y el resto en el sitio de Laguna de Matanzas (16). Este es un factor importante a considerar, ya que la presencia tan alta de diámetros grandes en el sitio Matanzas seguramente se debe a la existencia de un tipo de vasija bastante particular en este sitio, que presenta una decoración a modo de cordón (acordelados) en el sector del cuello. Sus características se detallan más adelante.

En el sitio de Las Tejas 3, se recuperaron grandes fragmentos de una misma pieza. Es una vasija restringida, de borde recto, labio redondeado, cuello corto levemente evertido de 60 mm de alto, de perfil inflectado, y medidas de 200 mm de diámetro en el borde y 230 mm en el punto de unión entre cuello y cuerpo. Posee al menos un asa cinta, de sección elipsoidal (convexa-convexa) de 22 mm de ancho por 16 mm de espesor, emplazada en el cuerpo de la pieza.

En las muestras fragmentarias estudiadas se aprecia la existencia de asas cinta, asas cinta con surco y asas mamelonares, en todas las cuales se observa una amplia variabilidad de formas y tamaños (Tabla 1). En el caso de los dos primeros tipos, por el universo de formas completas conocido para el Pardo Alisado y por algunos fragmentos de formas múltiples donde se puede observar la asociación de estas asas con determinadas piezas, se asignan principalmente a las formas restringidas con cuello (ollas y jarros), y su emplazamiento puede ser de cuello a cuello, de cuello a cuerpo o de cuerpo a cuerpo en posición vertical. En las formas completas recuperadas de enterratorios se aprecian algunas asas cinta en ollas en posición horizontal; sin embargo, en la fragmentería analizada no se pudo observar esta característica. Con respecto a las asas cinta, es importante recordar una pieza bastante particular encontrada en el sitio de María Pinto (Durán, 1979) correspondiente a una vasija no restringida simple, de cuerpo globular, con un asa puente. Esta pieza nos indica la presencia de otro tipo de formas que si estuviese presente en los sitios estudiados, su identificación pasa inadvertida.

Tabla 1. Presencia o ausencia de formas para cada uno de los sitios estudiados.


 

Asas

Bases

Uniones

Rasgos morfológicos


 

Cinta

Cinta con

Mamelonar

Convexas

Cóncavas

Planas

Ptos. de

Ptos. de

 

surco

esquina

inflexión


Tejas Verdes 1

x (al)

x (al)

x

x

Rayhonil

x(al)

x (pl)

x (al)

Laguna Matanzas

x

x

?

x

x

x

Las Tejas 3

x (al)

x (al)

x (al)

x

x

x

Popeta

x

x (al)

x (al)

x (al)

Puangue

x

x (pl)

x

x

Peñaflor

x (al)

x (al)

?

x (al)

x

Talagante

x (al)

x (al)

x (al)

x (al)

x

x

El Manzano 2

x (al)

x (al)

Escobarinos 1

x

x (al)

x (pl)

x

x


?: Por ausencia de formas se presupone esta categoría.
x: Se encuentra presente tanto en alisados como en pulidos.

x (al): Presente sólo en alisados.
x (pl): Presente sólo en pulidos.

La forma de la sección de las asas cinta varía enormemente, encontrándose asas planas-planas, convexas-convexas, plana-convexas, convexas-planas y otro tipo de formas como secciones circulares, elipsoidales e irregulares. De la misma manera varía también el tamaño de estas asas, desde 10,2 a 48,8 mm de ancho y de 5 a 23 mm de espesor, en una mezcla infinita de posibilidades entre estas medidas. Estas variaciones se dan tanto al comparar los contextos cerámicos de los diferentes sitios como al interior de cada uno de ellos.

Las asas cinta con surco se encuentran presentes en los sitios de Tejas Verdes 1, Laguna de Matanzas, Popeta, Puangue y Las Tejas 3 y no se observaron en los sitios localizados en la cordillera. Poseen una hendidura a lo largo del asa, en el exterior o en el exterior e interior, aunque en la mayoría de los casos sólo se presenta por el exterior. Sus tamaños, al igual que las asas cinta simples, también son bastante variables, y se enmarcan dentro del amplio rango de 18 a 40 mm de ancho y 9 a 19 mm de espesor. Se emplazan en las vasijas de cuello a cuerpo o de cuerpo a cuerpo.

Las asas mamelonares por su parte se emplazan tanto en las formas restringidas como en las formas no restringidas, y se circunscriben a los sitios de Escobarinos 1, Las Tejas 3 y Peñaflor, siendo el primer sitio el que posee la mayor muestra, ya que de un total de 12 fragmentos, ocho son de Escobarinos 1, uno de Las Tejas 3 y los restantes tres se encuentran en el sitio de Peñaflor. Presentan una alta variación de tamaños, con plantas fundamentalmente elipsoidales y circulares (Figura 2).

Con relación a la presencia o ausencia de asas cinta con surco y asas mamelonares, se observa una diferenciación espacial de los sitios, destacando el hecho de que las asas mamelonares quedarían restringidas hacia el interior y la cordillera, no observándose en los sitios habitacionales costeros estudiados y las asas cinta con surco no aparecen en los sitios cordilleranos.

Por último, las bases de las vasijas abiertas y cerradas también presentan variaciones entre los sitios, donde en algunos contextos por ausencia de bases se infiere que las piezas en general presentarían bases convexas, mientras que en otros asentamientos se observan bases definidas, planas o cóncavas. En relación con este último rasgo morfológico es importante destacar el sitio de Escobarinos 1, donde las piezas alisadas por ausencia de bases identificables podrían presentar sólo bases convexas mientras que en las piezas pulidas se pudieron reconocer bases cóncavas/planas. Por otro lado, en el sitio de Peñaflor sólo se pudo identificar una base cóncava erosionada, por lo que posiblemente la mayoría de las bases de estas piezas sean convexas. No es posible atribuir las bases a una categoría morfológica determinada, por lo que se asume que podrían pertenecer tanto a cualquiera de las categorías morfológicas anteriormente mencionadas (Tabla 1).

Figura 2. Asas mamelonares. Una revalorización del tipo Pardo Alisado.

Características Decorativas

Uno de los rasgos decorativos que se aprecia en algunos de los sitios analizados son mamelones incisos en su extremo, que semejan dedos o garras (Figura 3). La presencia de estos mamelones se observa en los sitios de El Manzano 2 (recolección superficial), Escobarinos 1 y Peñaflor (recolección superficial). Se encuentran asociados a vasijas alisadas de paredes medianas o delgadas, aunque no se puede descartar que también se hallan en piezas de paredes gruesas, ya que la gran mayoría se ubica sin presencia de la pared a la que se encontraba adherida. En relación con el tamaño y forma de estos mamelones, se pueden apreciar fundamentalmente dos variedades. La primera, solamente presente en el sitio cordillerano Escobarinos 1, está representada en dos fragmentos pequeños de mamelones incisos, uno de planta circular con 8 mm de alto, y otro elipsoidal de 20 por 12 mm en planta y 5 mm de alto que se asocian a formas abiertas, no restringidas, donde se ubican en el borde cerca del labio. El resto de los mamelones presenta tamaños bastante mayores y en general son de planta elipsoidal (aproximadamente entre 20 a 40 x 20 a 25 mm de diámetros) con altos que oscilan entre los 25 y 40 mm. En un caso se encuentra emplazado en el cuello evertido de una vasija restringida con cuello y en otro en un fragmento de cuerpo.

Este tipo de mamelones se encuentra también en los sitios de Huechún (Stehberg 1981) y Turbinas 1 (Planella y Stehberg 1997), donde se describen como pertenecientes a grandes vasijas que pueden haber sido utilizadas como silos cerámicos para guardar granos. Al parecer no estarían presentes en las ocupaciones costeras de la cultura Aconcagua.

Otro de los rasgos decorativos observable en dos de los sitios estudiados se refiere a bandas de arcilla incisas diagonalmente (Figura 4), comúnmente denominados cordones o acordelados (Durán y Planella, 1989). Estas bandas tienen entre 8 y 20 mm de ancho, sobresalen de la superficie entre 5 a 10 mm y son aplicadas en el cuello en forma anular. Se asocian a una categoría de vasija que presenta características bastante particulares. Son piezas alisadas, restringidas con cuello corto, de perfil inflectado, con bordes rectos o levemente evertidos, de bases convexas y al parecer sin asas. Poseen tamaños bastante grandes, con bordes y cuellos sobre los 270 y los 340 mm de diámetro, y paredes en general de espesor grueso (más de 8 mm).

Estas piezas se encuentran restringidas a las ocupaciones Aconcagua costeras de los sitios de Tejas Verdes 1 y Laguna de Matanzas. Aunque no se pudieron identificar acordelados en el material analizado del sitio Tejas Verdes 1, se conoce de su presencia por previos análisis realizados con otros materiales del sitio y se fichó una pieza recuperada del sitio Los Maquis, sector de Tejas Verdes, actualmente en el Museo de San Antonio, que presenta las mismas características generales ya definidas. El único sitio del interior donde también se menciona la presencia de estas bandas incisas es en el sitio Turbinas 1 (Planella y Stehberg 1997).

Por último, se aprecian algunos fragmentos que posiblemente pertenezcan a otros tipos de vasijas que no se pueden distinguir en la muestra fragmentaria estudiada. En el sitio Puangue se observa un fragmento erosionado, como un apéndice modelado de 18 mm de largo aproximadamente, de sección elipsoidal de 15 x 10 mm, con incisos en el extremo semejando una patita y en Escobarinos 1 apareció un fragmento plano, curvo en una de sus aristas y con grandes incisiones.

Figura 3. Mamelones incisos. Una revalorización del tipo Pardo Alisado.


Figura 4. Cordones o acordelados. Una revalorización del tipo Pardo Alisado.

Características Tecnológicas

El aspecto tecnológico de fabricación cerámica se observó fundamentalmente en relación con las pastas con que fueron confeccionadas las piezas.

En general las pastas de estas vasijas comparten características de tamaño y densidad de áridos: existe una predilección en la utilización de un antiplástico de granulometría gruesa, pero a su vez heterogéneo, ya que a pesar de que las inclusiones son principalmente grandes se aprecian áridos de tamaños variables en la mayoría de los patrones más comunes, presentando densidades medianas a altas. Estas características posiblemente están relacionadas con la función a las que eran destinadas las piezas (Falabella 1993, 1997), ya que estas cualidades potencian una mayor transmisión del calor y les otorgan una mayor resistencia a la fractura térmica.

En cada uno de los conjuntos cerámicos estudiados existe una homogeneidad con relación a las pastas con que se confeccionó el universo total de las piezas cerámicas presentes. En la mayoría de los sitios se observa la predominancia significativa de una o dos familias (Tablas 2a y 2b). Las pastas son compartidas por todas las vasijas al interior de cada sitio, tanto las piezas con un tratamiento de superficie alisado como las piezas con un tratamiento pulido en términos generales presentan las mismas frecuencias de los patrones determinados para cada sitio, y a su vez no se establecen diferencias de uso de pastas para las distintas categorías morfológicas observadas al interior de cada uno de ellos.

Sin embargo, al comparar los patrones entre los asentamientos analizados podemos apreciar que cada sitio presenta características particulares con relación a las pastas con que se confeccionaron las distintas vasijas, y a pesar que muchas de ellas comparten atributos similares5, presentan variaciones tanto en la presencia en menor proporción de otras inclusiones como en la forma (fisonomía de la superficie y redondez) que exhiben los áridos en general.

Las características de los patrones de pasta más frecuentes en cada sitio parecen estar relacionadas con los recursos locales disponibles. De esta manera los sitios cordilleranos El Manzano 2 y Escobarinos 1 presentan áridos principalmente volcánicos mientras que en los sitios costeros de Rayhonil, Tejas Verdes 1 y Laguna de Matanzas se aprecia un predominio de pastas graníticas. En los sitios del interior se da una situación mixta, en algunos casos como Las Tejas 3 y Puangue las pastas son principalmente graníticas y en otros como Popeta, Peñaflor y Talagante las vasijas son confeccionadas con pastas que poseen tanto áridos de posible origen granítico como de origen volcánico. La existencia de inclusiones volcánicas en las pastas de estos últimos asentamientos puede deberse a la utilización de arenas provenientes de cursos de agua cercanos, el estero Popeta en Popeta, el río Mapocho en Peñaflor y los ríos Maipo y Mapocho en el caso de Talagante, sobre todo porque los áridos poseen una fisonomía bastante redondeada.

En el sitio de Escobarinos 1, apareció en una de las unidades de excavación gran cantidad de fragmentos atribuibles a una misma pieza (se restauró parte del cuerpo y cuello de esta vasija), la cual presenta características bastante particulares.

Es una vasija restringida con cuello, de borde y cuello evertido, de posible perfil inflectado con un diámetro de 340 mm en el cuello. Una de sus particularidades es el tipo de árido que presenta su pasta. Son fundamentalmente oscuros y opacos (volcánicos) y de un tamaño excepcionalmente grande, se ven grandes incluso a simple vista.

De esta manera se torna necesario realizar estudios y análisis anexos que permitan relacionar las pastas observadas en las muestras de fragmentería con los recursos disponibles en las localidades donde se encuentran dichos asentamientos, comparar, por ejemplo, cortes petrográficos con muestras de arcilllas y arenas locales.

Tabla 2a. Porcentajes de familias de pastas por tratamiento de superficie.


 

Rayhonil

CN

C

CM

CO

P

Otro

Total

 

 

Alisado muy grueso

71,0

12,9

6,5

6,5

0,0

3,2

100,0

 

Alisado grueso

82,9

12,4

0,8

1,6

1,6

0,8

100,0

 

Alisado delgado

90,9

0,0

0,0

0,0

0,0

9,1

100,0

 

Pulido grueso

92,9

0,0

0,0

0,0

0,0

7,1

100,0

 

Pulido delgado

50,0

0,0

0,0

0,0

0,0

50,0

100,0

 

Erosionados

75,8

12,1

0,0

0,0

6,1

6,1

100,0

 

 

Total

80,9

10,9

1,4

1,8

1,8

3,2

100,0

 

 

 

Tejas Verdes 1

C

CN

CN*

M

CB

Otro

Total

 

 

Alisado muy grueso

45,0

17,5

22,5

10,0

0,0

5,0

100,0

 

Alisado grueso

35,3

28,2

16,5

15,3

1,2

3,5

100,0

 

Alisado delgado

65,2

13,0

13,0

0,0

4,3

4,3

100,0

 

Pulido muy grueso

25,0

31,3

43,8

0,0

0,0

0,0

100,0

 

Pulido grueso

18,2

47,3

27,3

1,8

0,0

5,5

100,0

 

Pulido delgado

22,7

63,6

4,5

0,0

4,5

4,5

100,0

 

Erosionados

29,4

17,6

32,4

14,7

2,9

2,9

100,0

 

 

Total

30,9

33,6

22,7

7,3

1,2

4,2

100,0

 

 

Laguna de Matanzas

C

B

M

N1

O1

T

Otro

Total


Alisado grueso

56,7

12,6

9,8

9,6

0,3

6,2

4,8

100,0

Alisado delgado

60,7

10,7

7,1

10,7

7,1

0,0

3,6

100,0

Pulido grueso

44,2

25,6

6,2

7,8

3,9

6,2

6,2

100,0

Pulido delgado

35,5

29,0

6,5

3,2

6,5

16,1

3,2

100,0

Erosionados

31,4

37,1

8,6

2,9

0,0

11,4

8,6

100,0


Total

51,5

17,8

8,6

8,5

1,7

6,7

5,2

100,0



 

Las Tejas 3

C

CB

B

CN

A

Otro

Total

 

 

Alisado grueso

40,8

8,9

10,5

34,5

0,8

4,5

100,0

 

Alisado delgado

50,0

8,8

0,0

32,4

0,0

8,8

100,0

 

Pulido grueso

25,0

13,6

11,4

40,9

1,1

8,0

100,0

 

Pulido delgado

42,1

10,5

5,3

36,8

0,0

5,3

100,0

 

Erosionados

41,7

16,7

8,3

33,3

0,0

0,0

100,0

 

 

Total

38,9

10,1

9,7

35,4

0,7

5,1

100,0

 

 

Puangue

CN

CN*

C

CO

R

D

Otro

Total


Alisado muy grueso

55,9

33,5

6,1

0,0

0,6

0,6

3,4

100,0

Alisado grueso

57,0

30,1

5,5

1,6

0,5

0,3

4,9

100,0

Alisado delgado

64,5

12,9

9,7

0,0

0,0

0,0

12,9

100,0

Pulido muy grueso

76,8

19,6

1,8

0,0

0,0

0,0

1,8

100,0

Pulido grueso

70,7

18,5

3,2

0,6

0,6

0,6

5,7

100,0

Pulido delgado

54,5

9,1

18,2

0,0

0,0

0,0

18,2

100,0

Erosionados

75,0

12,5

0,0

0,0

0,0

0,0

12,5

100,0


Total

61,3

26,6

5,2

0,9

0,5

0,4

5,2

100,0



Popeta

B

Bm

B*

C

A

O

Otro

Total


Alisado muy grueso

66,9

1,1

22,9

4,6

2,3

0,0

2,3

100,0

Alisado grueso

53,0

0,4

20,7

7,9

10,5

0,0

7,5

100,0

Alisado delgado

25,8

0,0

12,9

25,8

22,6

0,0

12,9

100,0

Pulido muy grueso

57,9

0,0

26,3

15,8

0,0

0,0

0,0

100,0

Pulido grueso

48,1

0,0

22,2

18,5

3,7

0,0

7,4

100,0

Pulido delgado

15,4

0,0

15,4

23,1

30,8

0,0

15,4

100,0

Erosionados

57,9

0,0

15,8

10,5

6,3

1,1

8,4

100,0


Total

55,4

0,5

20,3

9,3

8,0

0,2

6,4

100,0


Tabla 2b. Porcentajes de familias de pastas por tratamiento de superficie.


 

Talagante

C

CO

O

CN

OB

Otro

Total

 

 

Alisado muy grueso

17,1

52,4

20,7

6,1

1,2

2,4

100,0

 

Alisado grueso

29,0

27,5

34,8

4,3

1,4

2,9

100,0

 

Alisado delgado

50,0

0,0

0,0

50,0

0,0

0,0

100,0

 

Pulido muy grueso

50,0

21,4

28,6

0,0

0,0

0,0

100,0

 

Pulido grueso

25,0

33,3

33,3

2,1

2,1

4,2

100,0

 

Pulido delgado

16,7

0,0

33,3

0,0

0,0

50,0

100,0

 

Erosionados

29,2

29,2

25,0

4,2

0,0

12,5

100,0

 

 

Total

25,3

35,9

28,2

4,5

1,2

4,9

100,0

 

 

Peñaflor

A

CN

C

B

CO

D

Otro

Total


Alisado muy grueso

1,4

4,3

42,0

2,9

43,5

1,4

4,3

100,0

Alisado grueso

0,6

4,9

31,7

11,0

45,1

0,6

6,1

100,0

Alisado delgado

3,6

25,0

28,6

10,7

32,1

0,0

0,0

100,0

Pulido muy grueso

0,0

9,1

50,0

9,1

31,8

0,0

0,0

100,0

Pulido grueso

1,1

7,7

38,5

7,7

35,2

2,2

7,7

100,0

Pulido delgado

8,7

8,7

47,8

8,7

13,0

0,0

13,0

100,0

Erosionados

0,0

9,5

31,7

11,1

41,3

0,0

6,3

100,0


Total

1,3

7,4

36,3

8,3

39,7

0,9

6,1

100,0



Escobarinos 1

C

CN

M

O

B

R1

Otro

Total


Alisado muy grueso

1,0

1,0

58,8

23,0

7,4

2,0

6,9

100,0

Alisado grueso

3,1

0,5

78,1

5,9

6,4

0,8

5,4

100,0

Alisado delgado

13,9

5,6

77,8

2,8

0,0

0,0

0,0

100,0

Pulido muy grueso

0,0

0,0

66,7

16,7

0,0

0,0

16,7

100,0

Pulido grueso

10,5

5,3

73,7

5,3

0,0

0,0

5,3

100,0

Pulido delgado

14,3

57,1

0,0

0,0

0,0

0,0

28,6

100,0

Erosionados

9,5

7,1

61,9

2,4

7,1

2,4

9,5

100,0


Total

3,7

2,0

70,5

10,5

6,1

1,1

6,1

100,0


Discusión y Conclusiones

Las características generales observadas en la fragmentería de los diferentes sitios estudiados permite en una primera instancia establecer un marco general bastante regular, lo que se corresponde con la noción de una cerámica relativamente normada y estandarizada tal como se definió inicialmente el tipo cerámico Pardo Alisado (Massone 1978), y como se ha caracterizado hasta la actualidad la producción alfarera de la cultura Aconcagua. De esta manera, determinados atributos como el color que presentan estas piezas, la tendencia a paredes más bien gruesas (de espesores medianos a gruesos) y superficies alisadas, la presencia en todos los sitios de una proporción similar de vasijas pulidas, categorías morfológicas similares compartidas por todos los asentamientos y la preferencia por pastas con antiplásticos de grano grueso, heterogéneos y de densidad media-alta, apoyan la idea de un conocimiento y visión global compartidos por los distintos habitantes de los sitios examinados. Lo anterior implica nociones de forma, pero a la vez de fondo de cómo, qué y por qué fabricar determinados utensilios cerámicos en la esfera de uso doméstico, con características distintas a las de los otros tipos cerámicos que utilizan los grupos Aconcagua.

Sin embargo, al comparar los asentamientos más detenidamente se aprecian ciertas particularidades que plantean una significativa variabilidad al interior de este contexto cerámico. Así observamos la presencia de ciertos atributos que le dan a cada uno de los sitios un sello particular con relación a la fabricación de sus vasijas.

En primer lugar se observan ciertos rasgos morfológicos que son particulares a determinadas ocupaciones, ya sea al nivel de sitio o a nivel de un área geográfica mayor (costa, interior y cordillera). Por otra parte, se advierte la presencia de ciertos elementos decorativos circunscritos al parecer a zonas concretas y, por último, se observan características tecnológicas específicas en cada sitio y a nivel regional.

Ciertas diferencias como el tipo de base y perfil y el espesor que presentan estas piezas se puede entender en el ámbito de cada sitio posiblemente como una opción o un sello personal de los artesanos involucrados en la confección de las vasijas cerámicas. Por otro lado, formas compartidas por algunos asentamientos, por ejemplo, determinadas asas y ciertos decorados como los mamelones incisos y los acordelados, parecen a primera vista estar relacionados con áreas geográficas mayores. Así, se puede establecer que las asas mamelonares y los mamelones incisos se encuentran en el interior y en la costa, las asas con surco en la costa e interior y en el área costera tenemos la presencia de las vasijas con acordelados. Sin embargo, los sitios que comparten estos rasgos a escala regional presentan a su vez diferencias en otros atributos morfológicos y tecnológicos; de esta manera a pesar de compartir ciertos elementos cada sitio presenta un sello particular, una configuración propia, estableciendo un marco social y cultural común con la presencia de ciertos atributos específicos, en el marco de una producción cerámica a escala local.

Resulta de gran interés que una categoría de vasija bastante particular, la que tiene los acordelados, se encuentre presente sólo en los sitios costeros. Por un lado, en el marco que se han entendido los asentamientos costeros de la cultura Aconcagua como semipermanentes y estacionales (Durán y Planella 1989), la presencia de estas vasijas podría estar relacionada con alguna función específica desarrollada durante la ocupación de estos espacios; o quizás este factor podría contraponerse a esta visión general e hipotéticamente vincularse a la presencia de asentamientos más permanentes en la costa, relacionados pero independientes de las poblaciones del valle.

En el ámbito tecnológico, específicamente en relación con las pastas utilizadas en la confección de las vasijas, éstas comparten, como se mencionó anteriormente, ciertas características en relación con la granulometría y densidad de los áridos presentes en ellas, involucrando un conocimiento compartido que privilegia determinadas características por sobre otras. Sin embargo, se aprecian diferencias con relación al tipo de áridos presentes en las pastas, lo que refleja una utilización de pastas particulares en cada sitio para la confección de la mayor parte de las piezas cerámicas presentes en ellos. En consecuencia, al parecer para la fabricación de estas se utilizaron materias primas locales. Este factor resulta interesante al relacionarlo con la distribución de algunos rasgos morfológicos antes mencionados, ya que formas particulares presentes en determinados asentamientos fueron confeccionadas con las mismas pastas que el resto del contexto cerámico de cada uno de los asentamientos estudiados. Ambas situaciones apoyan la idea de una producción de esta cerámica a nivel local y a pequeña escala.

Las diferencias y similitudes advertidas entre los contextos cerámicos estudiados por el momento no parecen tener una explicación en términos cronológicos, ya que hasta ahora no se observan características morfológicas o tecnológicas específicas que se relacionen con tiempos precisos durante el desarrollo de la cultura Aconcagua.

Por último, es importante mencionar que dentro de este conjunto cerámico monocromo sin decoración pintada, no se encuentran sólo vasijas con tratamiento de superficie alisado, sino también pulido que se asemejan formal y tecnológicamente a las categorías definidas para las piezas alisadas. Esto nos lleva a plantear que, además del tipo cerámico Pardo Alisado, existiría otro tipo, o más bien un subtipo pulido, que aunque en menor proporción que el alisado siempre se encuentra presente.

Notas

1 Artículo resultado del proyecto Fondecyt 1980713 Variaciones locales y regionales en la Cultura Aconcagua del valle del río Maipo: una aproximación a los diferentes niveles de integración espacial y social.

2 Los seis primeros fueron excavados en el marco del proyecto Fondecyt 1980713 y los últimos dos del proyecto Fondecyt 1940457. En el caso de los sitios Rayhonil y Tejas Verdes 1, se trabajó con los materiales de excavaciones inéditas de 1983 aun no procesados (F. Falabella, com. pers.).

3 Dadas las características de la muestra total estudiada y el universo de formas reconocido para este tipo cerámico, resulta imposible establecer proporciones entre las diferentes categorías identificadas, ya que la existencia de formas abiertas sólo se realizó por medio de la identificación de bordes, sin poder diferenciar si los fragmentos de cuerpo correspondían a formas abiertas o cerradas. Por esta razón sólo se pueden estandarizar los resultados al nivel de presencia o ausencia de las diversas categorías morfológicas así como de rasgos morfológicos puntuales en cada uno de los sitios estudiados.

4 Solamente en el sitio de Peñaflor no se pudieron posicionar bordes que dieran cuenta de la existencia de este tipo de vasijas; sin embargo, lo anterior puede deberse a un problema de tamaño de los fragmentos, ya que hay una gran cantidad de bordes dentro de la categoría formas abiertas.

5 Descripción general de las familias de pastas más representativas en los sitios estudiados: a) Familias de áridos cristalinos traslúcidos y blancos, áridos blancos opacos, áridos negros brillantes y mica. Corresponden a las familias CN y CN* de todos los sitios y a la familia B de Laguna de Matanzas y B-Bm del sitio Popeta; b) Familias de áridos cristalinos traslúcidos y blancos, áridos blancos opacos y áridos oscuros opacos. Corresponden a las familias CO de Puangue, Peñaflor y El Manzano 2; c) Familias de áridos principalmente cristalinos traslúcidos y blancos, áridos blancos opacos y en menor proporción de áridos oscuros opacos, y escasamente áridos negros brillantes y mica. Corresponden a la familias B* de Popeta, M de Laguna de Matanzas, familia C de El Manzano 2 y C de Las Tejas 3 y CO de Talagante; d) Familias de áridos principalmente oscuros opacos, con presencia en menor proporción de áridos blancos y traslúcidos cristalinos y opacos y escasamente áridos negros brillantes. Corresponden a las familias B de las Tejas 3 y Peñaflor, R de Puangue, y familias O de Escobarinos 1, de El Manzano 2 y Talagante; e) Familias de áridos cristalinos blancos y traslúcidos y algunos áridos blancos opacos, pueden o no presentar escasamente litos negros brillantes y mica. Corresponden a la familias C de Puangue, Escobarinos 1, y Popeta, D y C de Peñaflor, C y T de Laguna de Matanzas, familia M y C de Tejas Verdes 1, Familia C de Rayhonil y C de Talagante; f) Familias con presencia de áridos blancos opacos blandos, que se desintegran al presionarlos. En algunos casos se encuentran presentes juntos a áridos cristalinos traslúcidos y blancos y áridos blancos opacos como en la familia A de Peñaflor y OB de Talagante, y en otros casos junto a áridos oscuros opacos y áridos cristalinos blancos y traslúcidos y áridos blancos opacos como en la familia B de Escobarinos 1.

Referencias Citadas

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Durán, E. y M.T. Planella 1989 Consolidación agroalfarera: zona central (900-1.470 d.C.). En Culturas de Chile.Prehistoria. Desde sus Orígenes hasta los albores de la Conquista, editado por Hidalgo, V. Schiappacasse, H. Niemeyer, C. Aldunate e I. Solimano, pp. 313-327. Editorial Andrés Bello, Santiago.         [ Links ]

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Planella, M.T. y R. Stehberg 1997 Intervención Inka en un territorio de la cultura local Aconcagua de la zona centro-sur de Chile. Tawantinsuyu 3:58-77.         [ Links ]

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