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Chungará (Arica)

versión On-line ISSN 0717-7356

Chungará (Arica) v.36  supl.espec. t1 Arica sep. 2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-73562004000300006 

 

Volumen Especial, 2004. Páginas 29-35
Chungara, Revista de Antropología Chilena

SIMPOSIO PERSPECTIVAS TEÓRICAS Y METODOLÓGICAS EN LOS ESTUDIOS LÍTICOS

USO DE TECNOLOGÍAS LÍTICAS ENTRE EL ARCAICO TARDÍO Y EL PERÍODO TARDÍO: EL MODELO DE LA LOCALIDAD DE CASPANA

 

Carlos Carrasco G.*

* Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Museo R.P. Gustavo Le Paige S.J., Universidad Católica del Norte, San Pedro de Atacama. c_acg@yahoo.com


El uso de la piedra tallada en sitios asignados en la literatura arqueológica como tempranos (Arcaico Tardío y Formativo Tardío) y tardíos (Intermedio Tardío y Tardío) es bastante distinto. Mientras en los primeros se hace muy recurrente, en los segundos es escaso. Esto se ve reflejado en las presencias de artefactos líticos, así como en la variedad de categorías que aparecen en los sitios. En la localidad de Caspana se ha advertido esta situación en distintas investigaciones y se ha querido dar cuenta de ello, dado que no ha sido planteado directamente. Se ha trabajado con sitios correspondientes a ambos períodos a base de una metodología simple de clasificación morfológica y funcional del material lítico.

Palabras claves: Arcaico Tardío, período Tardío, talla lítica.

The use of flake stone differs from late Archaic to Late Prehistoric periods. In these early sites, this kind of tools are common, while in later periods they are rare. This is shown through the existence of lithic instruments and in a variety of categories found in the sites. In Caspana this situation has been observed in previous investigations, but it has not been properly informed. We have worked in sites belonging to both periods, using a simple methodology of morphological and functional classification for lithic material.

Key words: Late Archaic, Late prehistoric periods, flaking stone.


En diversos estudios que se han realizado en la localidad de Caspana desde 1994 (proyectos Fondecyt 1940097 y 1970528) ha quedado en evidencia una situación que, si bien es bastante conocida, hasta aquí no se ha discutido. Ésta es la alta frecuencia de materiales líticos tallados que se presentan en sitios con ocupaciones tempranas, en contraste con la escasa, y a veces nula, presencia de los mismos en sitios con ocupaciones tardías.

Los sitios con ocupaciones tempranas quedan entendidos aquí como aquellos en los cuales se ha producido ocupación que va desde el Arcaico Tardío al Formativo Tardío; mientras que los que se registran con ocupaciones tardías comprenden a los que han sido ocupados por poblaciones del Intermedio Tardío y Tardío.

La temporalidad de estos sitios puede parecer muy distante, pero es importante aclarar que en la localidad de Caspana el referente histórico cultural no da cuenta de la presencia del período Medio, lo que podría implicar que las tradiciones culturales tempranas se prolongan hasta casi toparse con el período Intermedio Tardío (Adán y Uribe 1995). Este fenómeno se ve más claramente reflejado en el sitio de Incahuasi Inka, en donde hay presencia sucesiva de estos períodos en un evidente orden estratigráfico, situación que se analiza más adelante.

Los Sitios

El estudio de materiales líticos en Caspana incluyó al menos cinco sitios Tempranos y cinco sitios Tardíos. De los primeros, se han trabajado aquí sólo dos, por ser los que presentan mayor cantidad de material. Estos son Incahuasi Temprano y Las Oquedades.

El primero corresponde a un asentamiento emplazado sobre la terraza W de la quebrada homónima, con estructuras que presentan un patrón constructivo a base de piedras lajas que, aunque se encuentran prácticamente derrumbadas, puede suponerse una posición originalmente vertical de éstas, conformando plantas circulares de a lo menos 12 recintos divididos en dos sectores, uno más aglutinado que el otro (Adán 1994). Este sitio presenta tres niveles de ocupación, de los cuales sólo el primero o de superfi-cie arrojó cerámica, mientras que los dos siguientes corresponden a ocupaciones acerámicas (Figura 1).


 
Figura 1. Frecuencia de instrumentos formatizados en el sitio Incahuasi Temprano.

Por su parte, Las Oquedades corresponde a un sitio de alero ubicado en la ladera sur de la quebrada de Caspana, en donde se emplaza una pirca adosada al farellón rocoso y que encierra una pequeña explanada. Además, se registran en tres paneles de arte rupestre (Adán 1994). Este sitio también presenta un nivel de superficie con cerámica y luego dos niveles más acerámicos.

Los sitios tardíos trabajados son Incahuasi Inka, Cerro Verde, Vega Salada, Talikuna y Mulorojte. Los dos últimos corresponden a asentamientos del Intermedio Tardío de tradición local, y los tres primeros a instalaciones incas que mantienen rasgos culturales de los otros dos, pero diferenciándose en la presencia de una arquitectura Inca propiamente tal (Adán y Uribe 1995). Todos ellos se han definido como habitacionales y presentan estructuras que conforman recintos correspondientes a habitaciones, corrales y estructuras de patrón constructivo tipo chullpas (Ayala 2000), los que en algunos casos llegan a 150 recintos (Talikuna). Estos sitios han dado fechas entre el 1160 ± 90 d.C. (Talikuna) y el 1590 ± 30 d.C. (Vega Salada). Ninguno de ellos presentó niveles acerámicos.

Método

La metodología de muestreo en cada grupo de sitios fue distinta debido a que se trabajó en distintos proyectos, que apuntaban a diferentes objetivos. Mientras en los sitios tempranos se realizaron sondeos, los que incluyeron dos pozos de 1 x 1 m por cada uno de los sitios (Incahuasi Temprano y Las Oquedades), en los sitios tardíos se realizaron excavaciones sobre el 20% de los recintos de cada uno de ellos.

A pesar de esto, las diferencias de muestreo resultan útiles para enfatizar el problema de este trabajo, ya que aun cuando en los sitios tardíos se excavó mayor superficie, la cantidad de material lítico rescatado en ellos es muy reducida.

De este modo, en los sitios tempranos se recuperó un total de 42 instrumentos formatizados correspondientes a puntas de proyectil, raspadores, perforadores y cuchillos, procedentes de todos los niveles de ocupación; y en los sitios tardíos sólo se registraron dos puntas de proyectil provenientes de los sitios de Talikuna y Mulorojte. El resto del material en éstos incluye únicamente categorías de desecho.

El análisis de material se realizó a base de una clasificación simple de categorías morfofuncionales (Bate 1971; Orquera y Piana 1987) destinada a la segregación de material de desecho e instrumentos formatizados.

Resultados

Dada la presencia en Incahuasi Temprano de formas lanceoladas y de un microperforador además de otras categorías, se ha propuesto que este sitio tendría referentes culturales tanto en el Loa Medio como en el Salar de Atacama dentro del Arcaico Tardío y Formativo (Carrasco 1996), si asumimos que las formas lanceoladas y los microperforadores corresponden a elementos culturales guía para definir una "tradición de caza y recolección" (Mena 1981:36) y para referirse al Arcaico Tardío representado por los complejos culturales de Chiu-Chiu en el Loa Medio, y Puripica-Tulán en el Salar de Atacama (Druss 1976; Núñez 1981; Núñez y Santoro 1988), considerando además la ausencia de cerámica en los niveles 2 y 3 del sitio.

Por otra parte, el nivel de ocupación con cerámica fue fechado por TL en 565 ± 150 d.C. (fragmento gris pulido), situándose dentro de los límites temporales del período Formativo Tardío. Los materiales líticos de este nivel no difieren de los materiales de los otros niveles; es más, aquí se recuperó una punta lanceolada y un microperforador, lo que puede corresponder, por un lado, a la permanencia en el tiempo de una tradición cultural, o por otro, a la advertencia que nos hacen algunos autores sobre la presencia de estos elementos, incluso en asociación con materiales alfareros del período Medio (Mena 1981).

En Las Oquedades, el material lítico también correspondió a formas lanceoladas, por lo que también hemos asumido una filiación cultural correspondiente al Arcaico Tardío y Formativo. Cabe señalar de antemano que es el sitio que presenta la mayor cantidad de microperforadores de lo que hasta aquí se ha trabajado en la localidad (un total de nueve de estas piezas en dos pozos de sondeo y tres estratos diferentes) (Figura 2).


 
Figura 2. Frecuencia de instrumentos formatizados en el sitio Las Oquedades.

En los sitios signados aquí como tardíos los materiales líticos tallados que de ellos se han recuperado corresponden principalmente a desechos de tipo secundario y en escasas cantidades. En total, en éstos se han excavado más de 31 cuadrículas, trincheras o pozos en 25 estructuras (Uribe 1999).

Destaca en este conjunto el sitio de Incahuasi Inka, el cual se encuentra emplazado en el talud sur de la quebrada del mismo nombre, y comprende la presencia de varias estructuras habitacionales y de almacenamiento, además de sectores de terrazas. Cabe señalar, sin embargo, que el recinto 13 de este sitio contiene casi el 60% del total de la muestra de todos los sitios tardíos, y el nivel 4 de este recinto (el más profundo) contiene al 40% de la misma.

La excavación de una unidad en este recinto arrojó tres niveles con material cultural tardío (cerámica de los períodos Tardío e Intermedio Tardío) con un total de 298 piezas líticas distribuidas en distintas categorías de desecho secundario; y un cuarto nivel con 665 piezas, entre las que se cuentan cuatro instrumentos formatizados (dos puntas de proyectil, un raspador y una raedera), además de categorías de desecho y microdesecho. Esta notable diferencia respecto de las cantidades presentes del material lítico del nivel 4 en relación a sus tres antecesores nos acerca aun más a nuestro problema, ya que este nivel además arrojó cerámica temprana de los tipos Loa Café y Rojo Alisado, Séquitor y Los Morros propios del período Formativo (y fechado en 570 d.C.), ubicándose inmediatamente bajo los niveles con cerámica del Intermedio Tardío (Uribe 1999).

Esta fecha nos permite hacer una relación directa entre este sitio (Incahuasi Inka) e Incahuasi Temprano, que comparten una cronología bastante similar, por lo que podríamos afirmar que el nivel inferior del primero resulta ser contemporáneo con el superior del segundo.

La cercanía espacial de estos sitios, además de la relación temporal y la superposición de niveles, que va desde ocupaciones acerámicas en uno, hasta el Tardío en otro y, dadas las cantidades de materiales en tan poca superficie excavada, nos ayuda a sustentar la idea de la permanencia de ciertas "conductas tradicionales" desde el Arcaico Tardío hasta bastante avanzada nuestra era (por lo menos 600 d.C.), como lo sería el "énfasis en el uso de la piedra tallada".

Las mayores frecuencias del período Temprano, por tanto, se traducen en una mayor variedad de categorías, tanto en el desecho como en instrumentos formatizados. Los sitios, por lo general, presentan las cadenas operativas del proceso de elaboración de instrumentos completas o al menos una gran parte de ellas (núcleos, lascas primarias, lascas secundarias, láminas, etc.). Este hecho se repite con las categorías de instrumentos; es así como se encuentran puntas, raspadores, cuchillos y perforadores, lo que sugiere una extensión del uso de la piedra más allá de la caza y faenamiento ámbito subsistencialista, que es con lo que se suele asociar a la lítica tallada.

En el caso de los sitios tempranos de la localidad de Caspana, se identificaron al menos cuatro categorías de desechos correspondientes a lascas primarias, lascas secundarias, microdesecho y núcleos agotados, mientras que para los instrumentos formatizados se identificaron cinco categorías correspondientes a puntas de proyectil, raspadores, perforadores, cuchillos y artefactos retocados no identificados. La variedad de categorías formatizadas también se repite, en cuanto a la proporción de presencias de las mismas en los sitios. Es así que en sólo dos unidades de recuperación por cada uno de los dos sitios tempranos más importantes se obtuvo un total de 42 instrumentos formatizados correspondientes a las categorías señaladas (Figura 3).


 
Figura 3. Frecuencia de instrumentos formatizados en sitios tempranos de la localidad de Caspana.

Para los períodos tardíos, en cambio, además de las pocas cantidades de material lítico tallado, o al menos de la disminución de las frecuencias de éstos, las variedades de artefactos representados también bajan en presencia. Las cadenas operativas se encuentran muy segmentadas y los instrumentos formatizados que más se repiten son las puntas de proyectil.

Si bien en éstos se han identificado casi las mismas categorías correspondientes a desecho de talla como las lascas primarias y secundarias y microdesechos (aun cuando las cantidades son bastante menores), no sucede lo mismo con las categorías de instrumentos formatizados, que sólo agrupan a las puntas de proyectil, de las cuales se identificaron únicamente dos ejemplares rescatados de los sitios de Talikuna y Mulorojte.

Discusión y Conclusiones

Ya que no es posible contar por el momento con tipologías morfológicas o morfofuncionales que permitan identificar un tipo de instrumento y/o artefacto con un período cultural determinado, hay elementos en los cuales podemos aportar deducciones que apunten hacia esta problemática. De este modo, queda entendido como un supuesto básico la existencia en los períodos tempranos de una arraigada costumbre por generar instrumentos tallados en piedra que puede ser interpretada como la especialización que los grupos de estos períodos han alcanzado en organización y técnicas de aprovisionamiento (tradición de caza y recolección: proceso de andinización; Núñez 1981) como lo es la caza y en actividades asociadas como el faenamiento de presas, y también como una consecuencia en las estrategias de aprovisionamiento de recursos necesarios para la subsistencia.

Si bien es cierto que con la domesticación tanto de plantas como de animales las actividades de caza y recolección se ven reducidas a expresiones menores (que acaparan mayor cantidad de tiempo invertido en labores agrícolas y de pastoreo), suponemos que las actividades de faenamiento no debieran estar ausentes en períodos tardíos, ya que se tiene un mejor acceso a los recursos (animales) de los que pudieran derivar tales actividades. Sin embargo, en los contextos tardíos la materialidad lítica que permite inferir éstas, como por ejemplo cuchillos, raederas y raspadores, muestra registros muy bajos de presencia, y en ocasiones ésta se hace casi nula, como en el caso de Caspana. ¿Cómo explicar que aun cuando estas actividades se suponen existentes no hay herramientas destinadas a su ejecución? Para responder a esto es que nos acercamos a la evaluación del ya mencionado escaso material lítico tallado de los sitios tardíos.

En general, como ya se ha señalado, este material se presenta en la forma de desecho secundario siendo lo más frecuente las categorías de lascas secundarias y en menor grado de lascas primarias. Es por esto que suponemos el uso de tales categorías en funciones que en períodos anteriores desempeñaban instrumentos y/o herramientas especialmente elaboradas y destinadas para aquellos fines. Es lógico suponer, por ejemplo, que para cortar o raer se utilicen lascas de filo vivo, las que en el registro arqueológico debieran manifestarse con huellas de uso correspondientes a desgaste, micro-astillamiento y retoque de tipo sumario. La baja inversión de trabajo aplicado a los artefactos presupone que el grado de formatización va a estar condicionado por la actividad a realizar, por lo que cabe esperar que el material se presente en forma de lascas de filo vivo y lascas retocadas marginalmente. Del mismo modo, las funciones de un raspador en la preparación de cueros, por ejemplo, son posibles de suplantar por las aristas de un núcleo o por una lasca de dorso alto.

Lo que queda claro es que aun cuando hay actividades que se supone se han ejecutado en distintos períodos, la presencia de un instrumental especializado para tales tareas se ve restringida a los períodos tempranos. Esto, de acuerdo con lo que sucede en Caspana, no necesariamente guarda relación con los tipos de sitio, ni tampoco con la disponibilidad de materias primas, como se ha sugerido de acuerdo a la opción de uso de una tecnología expeditiva o curada, ya que, como se ha visto, hay sitios en que la disponibilidad de recursos es la misma en todos los períodos (Incahuasi Inka), además de estar dentro de límites específicos que definen a la localidad (Adán 1994). Por otra parte, cabe señalar que para el caso de nuestra localidad de estudio el sistema estanciero de las poblaciones locales, que se vislumbra desde el Intermedio Tardío (Ayala 2000), permite una movilidad relativa, que asegura el acceso hacia fuentes de materia prima, como son las incursiones hacia la cordillera (sector del Tatio y de los morros de Cablor, en donde es frecuente el hallazgo de fuentes tanto primarias como secundarias de materias primas). Por ende, se tiene la misma accesibilidad a las materias primas tanto en los períodos Tempranos y Tardíos de la prehistoria, y se produce en ambos períodos una movilidad que permite tal acceso.

Si bien existe talla lítica en el Tardío, su expresión se ve altamente reducida. Ya no es común la elaboración de instrumentos especialmente destinados a una función determinada, sino que se estaría optando por la utilización más expeditiva u oportunística del material, así como por la aplicación de retoques simples a material de desecho. En definitiva se opta por minimizar el trabajo aplicado sobre la piedra tallada, empleada para usos cortantes o raspantes optando por estrategias divergentes.

¿A qué factores podría deberse esta nueva opción o planificación de uso de los recursos líticos? A partir de lo anteriormente señalado, sugerimos que para responder a esto debemos orientarnos a la consideración de variables de tipo social y económico de los grupos involucrados. Es evidente el cambio cultural experimentado desde momentos tempranos de la prehistoria hasta el Tardío, pero creemos que más que el cambio cultural (que también se experimenta desde el Arcaico al Formativo Tardío, sin que se deje de formatizar instrumentos), lo importante es el costo de producción de los instrumentos, el que se traduce en tiempo de manufactura versus tiempo de uso de los mismos. Si antes los artesanos dedicaban más tiempo a la manufactura de instrumentos líticos, ahora, cuando se ha comprobado que se logra el mismo grado de eficiencia con un artefacto que requiere escaso o nulo valor agregado en su manufactura, resulta más importante dedicarse a otras labores. Es así, por ejemplo, que de acuerdo a nuestras propias observaciones etnográficas, es frecuente ver a los estancieros de la localidad hilando (en lugar de tallando) mientras se cuida el ganado.

Estas situaciones opuestas de abundancia y escasez de materiales líticos han sido explicadas de acuerdo con los diferentes sistemas de organización tecnológica en que destacan las estrategias curadas y expeditivas, respectivamente, además de una posible tercera denominada oportunística (Nelson 1991).

Estas estrategias se han asociado a la vez con instrumentos formatizados y no formatizados, obteniéndose artefactos con modificaciones intencionales y diseños versátiles en una estrategia curada y artefactos sin o muy pocas modificaciones dentro de una estrategia expeditiva y se han relacionado las estrategias de asentamiento con organización tecnológica, en donde los grupos móviles presentan herramientas de piedra más formatizadas, en tanto que aquellos más sedentarios utilizarían herramientas de piedra menos formatizadas o expeditivas (Andrefsky 1994).

Además, se ha establecido que en distintos momentos culturales se determinan estrategias tecnológicas diferenciadas, lo que se asocia con diferentes sistemas de asentamiento (Odell 1993). Así, dentro de los períodos Tempranos sería posible advertir principalmente tecnologías líticas de carácter curado, mientras que en períodos más tardíos (desde el Formativo Tardío) las tecnologías suelen ser más expeditivas.

Ahora bien, este modelo refleja el estado del escenario en la localidad de Caspana o en cualquier otra; no obstante, aun cuando la situación es descrita, no se da una explicación cabal de los factores que intervienen en la elección de una u otra estrategia en similares circunstancias de accesibilidad a recursos líticos, por lo que la pregunta sigue abierta. ¿A qué se debe esta discrepancia en el uso de la piedra tallada?, ¿por qué no se usan herramientas formatizadas en el Tardío? La respuesta podría ubicarse en la presencia de otros materiales no líticos que suplanten a éstos en las funciones determinadas, o más bien en el concepto de eficiencia a través del cual se supone la posibilidad de suplantar instrumentos formatizados destinados a desarrollar funciones determinadas y específicas por cualquier artefacto capaz de ejecutar la misma tarea o prestar la misma utilidad, sin una mayor deferencia por disponer de categorías definidas para tales casos.

Consideraciones Finales

Si bien todo lo anterior no se trata de una mirada absoluta, marca una tendencia posible de pesquisar en algunos indicadores identificables en ciertas categorías. Estas son las que se desprenden de los primeros trazos de las cadenas operativas de elaboración de instrumentos tales como núcleos, lascas primarias, secundarias y en menor medida el microrresiduo, es decir, en el material de desecho. De este modo, en términos comparativos el comportamiento de estas categorías debiera manifestarse como sigue:

Núcleos

Dentro de un contexto tradicional de talla lítica, los núcleos debieran presentarse principalmente agotados o al menos con muchos negativos de la extracción de lascas, y por el contrario, en un contexto menos tradicional, estos artefactos debieran presentarse con escasos negativos de extracción y regularmente con restos de cortezas. Tal vez sea posible, además, advertir la presencia de huellas de uso en alguna o algunas aristas, lo que indicaría la utilización para alguna función determinada en lugar de algún instrumento especializado.

Lascas

Tanto las lascas primarias como las secundarias, formando parte de un conjunto temprano, debieran presentarse con bastante recurrencia y sólo en forma de desecho sin uso, o mayoritariamente sin uso. Esto es posible de observar en Caspana, en Incahuasi Temprano y en Las Oquedades, en donde no se observa ningún tipo de desecho retocado. En cambio, en un contexto tardío se ha de esperar que este tipo de desecho presente huellas de uso sobre filos vivos, desgastes y/o la aplicación de retoques de tipo sumario, marginal simple y doble, es decir, elementos que permitan preparar un borde o un filo con escaso o nulo valor agregado a la pieza (Ratto 1991) para uso de tipo cortante en lugar de fabricar un instrumento especialmente diseñado para tal función. En Talikuna, de 11 lascas secundarias, siete corresponden a lascas de filo vivo de obsidiana y cuarzo, y las cuatro restantes a material de retoque de palas de andesita. En cuanto a Incahuasi Inka, por ejemplo, en el recinto 13, niveles superiores (1, 2 y 3) de 95 lascas secundarias, al menos 57 corresponden a lascas de filo vivo y se observan al menos 12 con huellas de uso y retoque marginal sumario.

Lascas con retoque

Del mismo modo, la ubicación del retoque puede sugerirnos algunas directrices. Así, los retoques de tipo facial y bifacial implicarían la presencia de un instrumento en proceso de elaboración, y aquellos de tipo marginal nos hablarían en favor de usos más expeditivos.

Microdesecho

Esta categoría, siendo la más difícil de definir, debiera presentarse abundante en períodos Tempranos, debido a la más alta presencia de piezas terminadas que han requerido de mayor cantidad de retoques en el proceso de elaboración.

Instrumentos formalizados

En cuanto a los instrumentos propiamente tales, como ya hemos dicho, la variedad presente en el temprano (Pre-Intermedio Tardío) es mayor que en el Tardío, siendo las puntas de proyectil las que de una u otra forma siguen estando presentes, lo que creemos no se explica por una cuestión de tipo doméstico. Cabe preguntarse debido a qué fenómeno se invierte más trabajo en la fabricación de ese artefacto y no en la de otros. Una respuesta posible es que dada la funcionalidad de una punta, es más difícil reemplazarla por un artefacto más expeditivo, pero asumiendo que la actividad de caza a la que está destinada la punta de proyectil se reduce a la mínima expresión por la domesticación, suponemos que este artefacto se continúa fabricando más por motivos bélicos que para el aprovisionamiento de recursos.
Agradecimientos: Comprometen mi gratitud los investigadores responsables de los proyectos Fondecyt 1940097, Leonor Adán y 19700528 y 1000148, Mauricio Uribe, así como el resto del equipo constituido por Carolina Agüero, Patricia Ayala, Bárbara Cases y Viviana Manríquez por el constante apoyo y la confianza. Patricio De Souza y Patricio Galarce por sus comentarios. La comunidad de Caspana por su acogida.

 

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