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Chungará (Arica)

versión On-line ISSN 0717-7356

Chungará (Arica) v.35 n.2 Arica jul. 2003

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-73562003000200016 

Volumen 35, Nº 2, 2003. Páginas 355-359
Chungara, Revista de Antropología Chilena

COMUNIDADES LOCALES Y LA ENSEÑANZA DE LA
ARQUEOLOGÍA: UNA EXPERIENCIA EN BOLIVIA

LOCAL COMMUNITIES AND THE TEACHING OF ARCHAEOLOGY:
AN EXPERIENCE IN BOLIVIA

María Soledad Fernández Murillo*

El proyecto de investigación arqueológica y antropológica "Territorialidad en las Regiones Andinas desde una Perspectiva Interna" está organizado por la carrera de Arqueología de la Universidad Mayor de San Andrés y el Programa de Cooperación Sueca ASDI- SAREC. Este programa de investigación ha establecido una serie de innovaciones políticas y normas para las relaciones con las comunidades de la cuenca del Lago Poopó. Estas nuevas políticas, basadas en pautas étnicas, fueron aplicadas por primera vez durante las investigaciones arqueológicas realizadas en esta cuenca y son el producto de la evaluación y crítica del proceso histórico de la arqueología boliviana.

Palabras claves: Comunidades locales, proceso histórico, Bolivia.

The Project "Territoriality in Andean Regions from an Internal Perspective" is co-organized by the School of Archaeology of Universidad Mayor de San Andrés and the Program of Swedish cooperation ASDI- SAREC. This research program has set up new policies and norms for the relationship with the communities of Lake Poopó. These policies, based on ethnic principles, were introduced during the archaeological investigations of this project, and are based on a critical evaluation of the historic process of Bolivian archaeology.

Key words: Local communities, historic process, Bolivia.

El Proyecto "Territorialidad en las Regiones Andinas desde una Perspectiva Interna" es llevado a cabo de manera conjunta por la carrera de Arqueología de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y el Programa de Cooperación Sueca ASDI- SAREC. Este programa de investigación ha establecido una serie de políticas y pautas étnicas para las relaciones con las cuatro comunidades que actualmente conforman el pueblo de Quillacas: Collana I, Collana II, Moscoca- Mallcoca y Soraga. Estas nuevas políticas fueron introducidas durante las investigaciones arqueológicas realizadas en la cuenca del Lago Poopó y son el resultado de la evaluación y crítica del proceso histórico de la arqueología boliviana.

En los últimos tres años, la arqueología enseñada dentro de la UMSA ha implementado varias reformulaciones a nivel académico replanteando las perspectivas de la carrera e iniciando un cambio gradual de docentes. Estos cambios tienen como fin lograr que los objetivos académicos se engranen a la demanda de los movimientos indígenas y originarios dirigidos a diferenciar y reafirmar las "identidades" que componen el país. Las nuevas

corrientes de la Teoría Crítica en arqueología han sido muy bien recibidas dentro de este contexto debido a que contribuyen de manera directa a cambiar la perspectiva de la arqueología como ciencia social en Bolivia. Estas y otras reformas responden a un proceso de evaluación de la práctica y una crítica al proceso histórico de la arqueología en Bolivia.

Durante la iniciación de este proyecto en el año 2000, se pusieron en marcha todas las nuevas reformas, creándose una serie de convenios con las comunidades involucradas en el proceso de investigación e implementándose una serie de actividades con el fin de beneficiar a ambas partes.

La Utopía de una "Arqueología Nacionalista" en la Década de 1950

Las ideas `optimistas' y `liberadoras' del siglo XIX habían creado en Bolivia un contexto de contradicciones económicas, sociales y políticas, que culminaron con la Revolución del 9 de abril 1952 (De Mesa et al. 1999). Revolución que encontró sus orígenes en los ardientes campos de batalla de la Guerra del Chaco; cuando Bolivia se enfrentó no sólo con el vecino país de Paraguay, sino también, con su propio fracaso al reconocer en el campo de batalla su realidad social y sus limitaciones estructurales.

Con esta revolución se marcó uno de los hechos más transcendentales dentro de la historia boliviana, pues se cambió el país a tal punto, que es imposible comprender la Bolivia actual sin entender la significación de la revolución (De Mesa et al. 1999). Por una parte se modificó totalmente la estructura económica, pasando de una economía semifeudal (basada en la agricultura) controlada y dependiente de capitales privados de incalculable poder (provenientes de la minería principalmente) a una economía controlada básicamente por el Estado. Se creó, también, una nueva burguesía que, sin haberse estructurado totalmente como clase coherente, intentó industrializar al país.

En el campo, la reforma agraria eliminó el latifundio y determinó el comienzo de un proceso de integración del campesino a la vida nacional (Fellmann 1976).

Finalmente, la "cultura" recibió un impulso pocas veces visto, surgió una fuerte corriente nacionalista que desarrolló la idea de un "estado nacional" instaurado a través del establecimiento de una nación unida por una cultura mestiza y uniformada por el idioma castellano. Surgió, también, una corriente indigenista opositora que se fue acentuando al final de la segunda mitad del siglo y que propugnaba un criterio de respeto a la diversidad sobre las bases de la decisión de los sectores del mundo aymará y quechua (De Mesa et al. 1999).

Dentro de este nuevo orden, en Bolivia surgían innovaciones en materia científica y cultural imponiéndose una estructura y un orden a la investigación arqueológica (Albarracín-Jordán 1996). En 1953, con la Primera Mesa Redonda de Arqueología se vislumbraba la creación de instituciones específicas (p.ej. Centro de Investigaciones Arqueológicas de Tiwanaku [CIAT]) para el estudio de las sociedades prehispánicas; instituciones que más tarde ejercerían un monopolio descarado sobre el patrimonio cultural boliviano y por ende sobre la investigación arqueológica.

La nueva estructura de investigación arqueológica estaba orientada a la búsqueda de los orígenes nacionales, y en su desarrollo se concibió como una forma de legitimación del colonialismo (Mamaní 1986, Rivera Cusicanqui 1980) y una pancarta del criollismo (Albarracin-Jordan 1996).

se trataría, a través de la Antropología y la Arqueología de tender un puente hacia el pasado y de proyectarse por encima de la heterogeneidad cultural boliviana, para sustentar una conciencia nacional que ya ha sufrido tantos embates y derrotas durante la república. De ahí se deriva muy fácilmente a considerar Tiwanaku como la cuna de la nacionalidad boliviana -entendida en términos de "nacionalidad" mestizo-criolla- expropiando de este modo a los pueblos andinos de su memoria histórica (Rivera Cusicanqui 1980: 220).

Al finalizar la década de 1970 la arqueología boliviana había legitimado -a través de sus instituciones estatales- su trato colonialista y su visión homogeneizante de la realidad prehispánica, que los sectores más importantes de la corriente indigenista comenzaron a denunciar los atropellos de los investigadores arqueólogos dentro de las comunidades de la cuenca del lago Titicaca.

El Nacimiento de la Carrera de Arqueología en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA)

A comienzos de la década de 1980, se iniciaba una seria denuncia por parte de los historiadores representantes de nuevas corrientes epistemológicas como la historia oral (Mamaní 1986, Rivera Cusicanqui 1980) que tenía como ejes centrales los siguientes puntos:

1. El marco metodológico dentro del cual se llevaban a cabo las investigaciones arqueológicas, como el reflejo directo de una total falta de formación profesional.

2. El marco interpretativo del registro arqueológico, que manipulaba ideológicamente las investigaciones hacia la formación de una "identidad nacional" y que "ignoraba a los distintos pueblos indígenas y originarios como `herederos' de la cultura, cuyos monumentos estudiaba" (Rivera 1980:221).

A mediados de los años ochenta, se creaban las carreras de Arqueología y Antropología, como parte de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Mayor de San Andrés, con el objetivo de crear profesionales arqueólogos y antropólogos que respondieran a las demandas sociales y académicas de la época. Pero la primera generación de estudiantes y docentes respondía a un interés de clase y a un etnocentrismo propio del nacimiento de estas ciencias, dentro del cual los pueblos indígenas estaban relegados de la investigación arqueológica y no eran parte activa dentro de los proyectos. Así, por ejemplo, Max Portugal Ortíz, docente universitario durante los inicios de la carrera, "ignoraba el contexto cultural original de los sitios arqueológicos (...) limitándose a rebautizar los lugares, como si eso bastara para acreditarlo como descubridor, cambiando los nombres que aún permanecían como parte de la larga tradición india" (Mamani 1986:46).

Como resultado de este marco ideológico dentro del cual se llevaba a cabo la investigación arqueológica, los pobladores de las comunidades en las que se hallaban insertos los sitios arqueológicos desconocían en la mayoría de los casos no solo los objetivos de los proyectos, sino también los resultados de los trabajos emprendidos. El rol que jugaban dentro de la investigación se remitía a simples informadores y guías, o en el mejor de los casos a obreros que ayudaban con las excavaciones.

La reformulación de las perspectivas de la carrera y el cambio gradual de los docentes hasta obtener un alto espíritu crítico y mayor sensibilidad se engranaron a los nuevos movimientos indígenas intelectuales dirigidos a diferenciar y reafirmar "las identidades" que componen el país, y lograron cambiar la perspectiva de la arqueología como ciencia social en Bolivia.

Dentro de este contexto, la carrera de Arqueología se reafirmó nuevamente como la única entidad académica con poder de ejercer la arqueología acorde a las necesidades sociales bolivianas. Una serie de proyectos arqueológicos fueron iniciados en los últimos tres años tratando de consolidar, poco a poco, las nuevas políticas de investigación arqueológica.

Proyecto "Territorialidad en las Regiones Andinas desde una Perspectiva Interna"

Uno de los proyectos más importantes iniciados en la universidad es el titulado "Territorialidad en las Regiones Andinas desde una Perspectiva Interna", debido principalmente al movimiento intelectual y económico que implicó su inicio.

Esta investigación pretende abocarse al estudio de la territorialidad, desde las perspectivas arqueológicas y antropológicas, en lo que constituye la vasta región andina del territorio boliviano (Sáenz 2001). Definiendo territorialidad como la memoria espacial del tiempo social.

Particularmente, se tomó como base para el análisis de este fenómeno la territorialidad practicada por poblaciones que habitan y habitaban la cuenca del Lago Poopó del departamento de Oruro, Bolivia (Sáenz 2001).

El tema de investigación implicaba develar el concepto a partir de su uso y aplicación tanto en el pasado prehispánico como en la actualidad (Michel López 2000, Michel Portugal 2000, Sáenz 2001), buscando "descubrir" ese sentido propio de la construcción cultural basada en el pasado histórico.

Así, el objetivo de la investigación se centró en reconstruir y construir la concepción de la territorialidad a partir de la definición y autodefinición de las necesidades e identidades de los diferentes "grupos étnicos" del pasado y presente en la cuenca del Lago Poopó. Todo esto entendido desde la memoria espacial y la concepción del tiempo social de los involucrados. Por tanto, este proyecto pretende conectar la memoria colectiva de los actuales habitantes del altiplano con el pasado recuperado de sus predecesores. La "cultura viva" es considerada como parte de una memoria espacial común y los esfuerzos humanos son vistos como estrategias para practicar el mejor uso de diferentes ecosistemas.

La Implementación de Políticas de Investigación y su Influencia en las Comunidades Indígenas

Una de las reformulaciones hechas a los objetivos de la carrera de arqueología partía de distintos cuestionamientos: ¿Qué clase de arqueólogos se desea formar? ¿Cuál será su objetivo dentro de la sociedad boliviana?, entre otros.

Conscientes de las fuertes críticas que recibían las políticas de investigación basadas en ideologías de tintes colonialistas, la carrera de arqueología implementó nuevas políticas de investigación que se aplicaron por primera vez dentro del proyecto de la cuenca del Lago Poopó.

Primero, se orientó todo el proyecto para que durante su duración todos los profesionales y estudiantes involucrados se capacitaran como arqueólogos y antropólogos críticos, capaces de interpretar la realidad cultural integral, participando activamente en la perspectiva transformadora de la realidad histórica -en esencia- colonialista de los pueblos que componen el país (Michel López 2000, Michel Portugal 2000, Sáenz 2001).

Estos objetivos de capacitación se iniciaron primero estableciendo y propiciando relaciones interinstitucionales con las diversas organizaciones políticas representativas de los sectores indígenas involucrados, para poder contar con su participación activa en la investigación (Michel Portugal 2000).

Con la primera comunidad que se comenzó a trabajar fue Quillacas localizada en el sector suroriental en el departamento de Oruro, en la provincia Avaroa. Se iniciaron contactos con las autoridades locales, el alcalde Emilio Mallku y los miembros de su consejo, así como con el jilakata del pueblo, quienes explicaron las malas experiencias con otros investigadores y proyectos con el fin de resaltar que no deseaban un tratamiento "parecido al que se dio en aquella oportunidad por parte de dichos profesionales".

También explicaron las necesidades de su comunidad con relación a la falta de incentivo para crear un museo regional, y consultaron sobre la posibilidad de un apoyo académico para su conformación, ya que la Alcaldía había estado recuperando piezas cerámicas de los propietarios de terrenos en los ayllus vecinos.

A través de un convenio firmado por las partes involucradas la carrera de arqueología se comprometió a iniciar una catalogación de todas las piezas recolectadas, así como a devolver todas las piezas que se reconstruyeran durante el proceso de análisis cerámico llevado a cabo en las instalaciones del Taller de Arqueología en la UMSA.

Por su parte, las autoridades locales informaron a los comuneros en general sobre el trabajo de prospección arqueológica a iniciarse y coordinaron la organización logística (comida, alojamiento, etc.) para recibir a los equipos de investigadores.

Se coordinó también la elaboración de talleres informativos y seminarios de capacitación al finalizar las primeras temporadas de campo y el análisis del material arqueológico con el objetivo de crear conciencia dentro de los propietarios de terrenos y autoridades tanto cívicas como religiosas sobre la importancia de preservar y estudiar el pasado prehispánico a través del trabajo conjunto con los miembros de la comunidad.

Los estudiantes que participaron en las distintas temporadas de campo se rigieron por un estricto código ético creado por los docentes investigadores encargados de la realización del proyecto (Lic. Virginia Sáenz y Lic. Marcos Michel L.). El artículo más importante referido al trato con las comunidades se cita a continuación:

Artículo 22. Los estudiantes y docentes investigadores del equipo deben mostrar sensibilidad y respeto hacia los pobladores del área de estudio, siendo corteses, educados y principalmente respetando las costumbres del lugar (Michel López y Sáenz: 2000:3, subrayado añadido).

De esta manera se formalizó una política ética de investigación dentro de los equipos de profesionales y estudiantes arqueólogos durante las temporadas de trabajo de campo.

Conclusiones

Las nuevas políticas implementadas por la Carrera de Arqueología durante el trabajo y la negociación con las comunidades indígenas del Proyecto UMSA-ASDI-SAREC no fueron un producto creado de la noche a la mañana, sino el fruto de un autoanálisis y una autoevaluación del proceso histórico de la arqueología boliviana. Son también la suma de experiencias pasadas y las respuestas a un nuevo contexto social, en el que el respeto a la diversidad cultural juega el papel más importante.

Durante el proceso de autoanálisis se pretendió ir más allá de las cuestiones sobre qué sucedía en el pasado, y de las explicaciones de por qué sucedían los hechos; se trató de evaluar cómo se estaba investigando e interpretando el pasado y cuál era el rol que jugaban las comunidades dentro de esta investigación.

Este proceso dio lugar a importantes cambios y pautas para los futuros trabajos arqueológicos, donde a través de la capacitación por medio de talleres, conferencias, seminarios, etc., las comunidades podrán tener el rol de codirectoras dentro de los proyectos.

Agradecimientos: Al Jefe de la Carrera de Arqueología-Antropología Lic. Freddy Michel López, uno de los antropólogos más críticos de la UMSA. A Lic. Patricia Ayala por su gentil invitación al congreso. A José M. Capriles, compañero de estu

dio, quien siempre tiene buenas sugerencias y opiniones y a mi "maestro" y compañero Eduardo Pareja Siñanis que me dio las pautas y la inspiración para esta presentación.

Referencias Citadas

Albarracin- Jordan, J. 1996 Tiwanaku: Arqueología Regional y Dinámica Segmentaria. Plural Editores, La Paz.         [ Links ]

Fellmann, J. 1976 Historia de Bolivia. Editorial Amigos del Libro, La Paz.         [ Links ]

De Mesa, J., T. Gisbert y C. Mesa 1999 Historia de Bolivia. Editorial Gisbert, La Paz.         [ Links ]

Mamani, C. 1986 Prehistoria e historia: ¿Dónde quedamos los indios? En Conflic in the Archeology of Living Traditions, editado por R. Layton, pp 46- 49. Unwin Hyman, Londres.         [ Links ]

Michel López, M. 2001 Aproximación arqueológica basada la prospección en la población de Quillacas. Informe preliminar del trabajo de campo del Taller de Prospección Técnica. UMSA, La Paz.

Michel López, M. y V. Sáenz 2000 Normas éticas en el trabajo de campo en antropología y arqueología. Manuscrito en posesión de los autores.         [ Links ]

Michel Portugal, F. y V. Sáenz 2000 La territorialidad en la región del Desaguadero y el Poopó desde la perspectiva cultural integral. Propuesta de proyecto de investigación de la Carrera de Arqueología, UMSA, La Paz.

Renfrew, C. y P. Bahn 1997 Archaeology: Theories, Methods and Practice, Thames and Hudson, London.         [ Links ]

Rivera Cusicanqui, S. 1980 La antropología y la arqueología en Bolivia: límites y perspectivas. En América Indígena 40(2):217-224.         [ Links ]

Sáenz, V. 2000 Aproximación Antropológica basada en la observación y el levantamiento etnográfico en la población de Quillacas. Informe preliminar del trabajo de campo, UMSA, La Paz.

2001 La Territorialidad en la región del Desaguadero y el Poopó desde la Perspectiva Cultural Integral. Informe Técnico de avance del proyecto, UMSA, La Paz.

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* Carrera de Arqueología de la Universidad Mayor de San Andrés, casilla 2509, La Paz, Bolivia. ma.solefer@eudoramail.com

Recibido: octubre 2002. Aceptado: agosto 2003.

 

María Soledad Fernández Murillo

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