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Chungará (Arica)

versión On-line ISSN 0717-7356

Chungará (Arica) v.35 n.2 Arica jul. 2003

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-73562003000200001 

Editorial

Calogero M. Santoro Vargas*, Vivien G. Standen*, Álvaro Luis Romero Guevara**
y Patricia Ayala***

Con el inicio de la primavera en el valle de Azapa cerramos la edición del volumen 35, número 2 de Chungara Revista de Antropología Chilena, correspondiente al segundo semestre de 2003. Participaron como coeditores Patricia Ayala y Álvaro Luis Romero Guevara, quienes presentan los resultados de un encuentro sobre patrimonio cultural, comunidades indígenas y arqueología. Esta edición incluye, además, artículos para las secciones de arqueología y etnohistoria e inauguramos una sección de "notas científicas", destinada a divulgar datos de reciente descubrimiento, cuyos contenidos se adelantan a su publicación más extensa en éste u otros medios científicos.

En la sección de arqueología, Vivien G. Standen, del Centro de Investigaciones del Hombre en el Desierto, Universidad de Tarapacá, presenta un reporte monográfico sobre una serie de objetos asociados a más de cien individuos de la tradición Chinchorro, provenientes del sitio funerario Morro 1, datado entre 5.400 a 3.700 a.p. Este estudio llena un vacío importante de información acerca de las tecnologías e implementos utilizados en actividades domésticas y de subsistencia y otras funciones menos específicas. La autora trata de vincular esta información con las secuencias mortuorias de los grupos Chinchorro.

Andrés Troncoso, del Laboratorio de Arqueología (LAr), Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento, Santiago de Compostela, España, presenta una propuesta sobre el arte rupestre del valle de Putaendo, a través de un análisis crítico que integra planteamientos teóricos y metodológicos de la arqueología de paisaje. El artículo está orientado a definir tres estilos, de los períodos Intermedio Tardío (900-1.400 d.C.), Tardío o Inca (1.400-1.536 d.C.) e Histórico (1.536 d.C. en adelante).

Por su parte, Constanza Ceruti, del Instituto de Investigaciones de Alta Montaña, Universidad Católica de Salta, Argentina, presenta un informe preliminar de santuarios de altura de Laguna Brava en la zona andina del noroeste argentino, que la autora vincula con el ceremonialismo Inca en la zona. Destaca la identificación de santuarios ubicados en cumbres de menor tamaño, que define como "santuarios satélites", relacionados a santuarios localizados en cimas de mayor altura y jerarquía.

En la sección de etnohistoria, Frank Salomon, University of Wisconsin, Estados Unidos, presenta un interesante análisis histórico de dos personajes que aparecen en fuentes clásicas de la etnohistoria andina como la Nueva Corónica de Guaman Poma y el manuscrito anónimo quechua de Huarochirí ([1608?] Taylor 1987), y en un litigio entre dos kurakazgos en la cuenca del río Rímac. Este documento, en particular, permite al autor aclarar las ventajas y privilegios políticos y económicos conseguidos por los líderes de un kurakazgo de origen serrano (el señorío o waranka Inka de Yaucha) sobre el kurakazgo costeño (el señorío o waranka de Picoy), lo que quedó enmascarado en las fuentes clásicas.

En la sección de notas científicas, Francisco Rothhammer et al. del Programa de Genética Humana -ICBM- Facultad de Medicina, Universidad de Chile, y Centro de Investigaciones del Hombre en el Desierto, Universidad de Tarapacá, presentan los primeros resultados de análisis de ADN mitocondrial, de muestras esqueletales de poblaciones de origen Tiwanaku, lo que permite sugerir que se trata de grupos genéticamente diferentes a los aymara.

La sección de reflexiones se compone de 12 artículos de arqueología social derivados del "Encuentro de Reflexión sobre Patrimonio Cultural, Comunidades Indígenas y Arqueología", realizado en Ollagüe (Región de Antofagasta, Chile) el 3 y 4 de noviembre de 2001, auspiciado por la Fundación Andes y la Municipalidad de Ollagüe, en el marco de un proyecto más amplio de valoración del patrimonio cultural en dicha comunidad.

En el encuentro se debatieron experiencias de Bolivia y norte de Chile y se recomendó desarrollar una arqueología más cercana a las comunidades indígenas. Como ciencia social nuestro producto científico no debe ser evaluado solamente en el ámbito de la investigación, debe también procurar mantener presencia en torno a las decisiones educativas y sociales, especialmente de los sectores más desprotegidos. Las comunidades indígenas -independiente de que en ciertos países del área andina conformen minorías (p. ej. Argentina, Chile) o amplias mayorías (p. ej. Bolivia, Perú)- son grupos sociales que arrastran una compleja historia de desamparo, violencia y discriminación. La arqueología, andina especialmente, debe retribuir a las comunidades la larga contribución que han brindado a la investigación. Es un deber ético cerrar la trama de la reciprocidad con las comunidades indígenas para que ellas sean también receptoras del conocimiento arqueológico1. En este sentido, las comunidades indígenas demandan crecientemente una serie de modificaciones a la manera tradicional de relación con su patrimonio arqueológico. Tales peticiones se refieren a: mayor accesibilidad al conocimiento generado por la arqueología y las disciplinas del patrimonio cultural; mayor respeto con el patrimonio del cual ellos se consideran legítimos herederos; facilidades legales y técnicas para administrar y conservar yacimientos arqueológicos.

Es notable que demandas sensibles en otros países, como la "repatriación" de restos humanos y materiales culturales, no hayan sido abordadas por las comunidades del sur andino. Esto da cuenta que los museos y centros de investigación tienen al respecto cierta autoridad en el mundo indígena. Por tanto, es responsabilidad de todos los investigadores y profesionales del patrimonio andino mantener dicho prestigio, acortando la distancia con las comunidades, prestando mayor colaboración y buena voluntad para escuchar las voces fuera del ámbito académico o profesional.

Al final se entrega una transcripción de los testimonios y demandas de dirigentes y representantes de las comunidades indígenas que escasamente tienen la posibilidad de expresarlas a los profesionales e investigadores en torno al patrimonio arqueológico. Sus propuestas no fueron presentadas como ponencia, formato utilizado por investigadores profesionales, cuyas versiones corregidas se incluyen también en este número.

San Miguel de Azapa, octubre 2003

_______________

1 Además este proceso puede realizarse en las dos direcciones, puesto que las comunidades tienen su propia historia, basada en la tradición oral. El ejercicio de escuchar tal historia se llevó a cabo en el Congreso Mundial de Estudios sobre Momias realizado en Arica en mayo de 1998 (ver Chungara 33, número 2).

* Centro de Investigaciones del Hombre en el Desierto, Departamento de Arqueología y Museología, Facultad de Ciencias Sociales, Administrativas y Económicas, Universidad de Tarapacá, Arica, Chile.

** Departamento de Arqueología y Museología, Universidad de Tarapacá, Arica, Chile.

*** Programa Magíster en Antropología Universidad de Tarapacá, Arica, Chile y Universidad Católica del Norte, San Pedro de Atacama, Chile.

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