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Chungará (Arica)

versión On-line ISSN 0717-7356

Chungará (Arica) v.34 n.2 Arica jul. 2002

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-73562002000200004 

Volumen 34, Nº 2, 2002. Páginas 191-213
Chungara, Revista de Antropología Chilena

CERÁMICA DOMÉSTICA DEL VALLE DE LLUTA:
CULTURA LOCAL Y REDES DE INTERACCIÓN INKA1

DOMESTIC POTTERY FROM THE LLUTA VALLEY: LOCAL CULTURE
ND INKA NETWORK OF SOCIAL INTERACTION

Álvaro Luis Romero Guevara*

Se analizan la distribución y el comportamiento de tres variables ceramológicas (pasta, decoración y forma) en más de 9.000 fragmentos de cerámica provenientes de excavaciones de contextos domésticos en los sitios Rosario 1 y Rosario 2 del valle de Lluta. Dicho análisis da cuenta de significativos cambios en el registro cerámico doméstico de la cultura local frente a diversas influencias del Estado Inka y poblaciones altiplánicas.

Si bien luego de la llegada de influencias Inka se mantiene la supremacía de tradiciones tecnológicas y estilos locales, el aumento significativo de piezas importadas de calidad imperial está dando cuenta de que la población local, sin evidencias de presiones poblacionales externas, participó de las redes de interacción Inka de manera plena, quizás incluso mediante mecanismos de reciprocidad y redistribución manejados por señores locales a favor de una labor por turno o mita estatal. Este mecanismo de integración al Tawantinsuyu bajo una decisión local pudo representar una primera etapa de un proceso estatal mayor de incorporación planificada de un territorio carente de una organización sociopolítica centralizada.

Palabras claves: Cultura Arica, Inka, cerámica, arqueología doméstica, interacción.

We analyzed the distribution and behavior of three ceramic variables (paste, decoration and form) in more than 9000 shards retrieved from excavations of domestic contexts in sites Rosario 1 and Rosario 2 of the Lluta Valley. This analysis demonstrates significant changes in the ceramics of the local culture in response to influences of the Inka state and altiplano populations.

Although after the arrival of Inka influence the local technological traditions and styles predominate, the significant increase in pieces of imperial quality indicates that the local population, without evidence of external pressure, participated in the Inka exchange network, by means of reciprocity and redistribution, perhaps even handled by local traders fulfilling their work in turn or state mita. This mechanism of integration to Tawantinsuyu by local decision may represent an early stage of a greater process of incorporation of an independent territory by a centralized sociopolitical organization.

Words Key: Arica Culture, Inca, ceramic, domestic contexts, interaction.

El río Lluta recorre cerca de 150 km desde el altiplano hacia la costa, desembocando a unos 10 km al norte de la ciudad de Arica, Chile. El curso bajo, correspondiente a los primeros 50 km (Figura 1), mantiene un clima costero y un espacio cultivable que lo ha llevado a tener la mayor densidad ocupacional desde tiempos prehispánicos hasta la actualidad. Hacia el año 1000 d.C. el tramo costero y fértil del valle fue habitado por diversas comunidades que desarrollaron un modo de vida agrícola, complementado fuertemente con la pesca y recolección marina, en un contexto de integración regional con otras áreas costeras y valles similares (p.ej., Caplina, Azapa, Camarones). Esta integración regional denominada Cultura Arica o Desarrollos Regionales (Dauelsberg 1972; Schiappacasse et al. 1989) ha sido evaluada como un proceso sociopolítico de rango no centralizado, evidenciado principalmente por una unidad iconográfica expresada en diversos soportes artesanales, tales como cerámica, textiles, madera y cestería, entre otros (Dauelsberg 1972; Espoueys et al. 1995; Uribe 1999). Sin embargo, no se dispone de un panorama unificado acerca de las características específicas de la integración política desarrollada por estas comunidades locales (Espoueys et al. 1995; Muñoz 1987; Santoro et al. 2001; Schiappacasse et al. 1989).

Este grupo cultural a lo largo de su desarrollo no presentó grandes variaciones en el conjunto material, aunque tampoco se han llevado investigaciones específicas para distinguir variaciones espaciales en su organización o variaciones temporales en su complejidad sociopolítica. Después de 300 años desde su aparición como contexto arqueológico y luego de haberse visto permeable a influencias altiplánicas, se reconocen claros contactos con el Tawantinsuyu.


Figura 1: Mapa de ubicación de sectores y sitios arqueológicos en el curso bajo del valle de Lluta.
Location of archaeological sites and sectors in the lower section of the Lluta valley.

Como constantemente se confirma, la expansión Inka tuvo diferentes características en cada una de las provincias anexadas, pero siempre basándose en la preexistencia de principios económicos, tales como reciprocidad, redistribución, intercambio sin mercado y la producción doméstica (Stanish 1997). La dinámica imperial de organización política consideró la transformación de las instituciones tradicionales hacia otras nuevas, tales como los mitimaes y yanaconas (Murra 1978[1956]). Otro eje de la organización de la economía política se basó en la producción centralizada de bienes de prestigio que promovieron servicios políticos de las élites locales en beneficio del Inka (D'Altroy y Earle 1985). Para el caso de la producción cerámica Inka, los estudios señalan que se utilizaron diversas estrategias para asegurar la elaboración de una cerámica de impronta y prestigio estatal, desde el traslado de mitimaes especialistas a espacios nuevos, hasta la utilización de especialistas locales que entregaban al Estado sólo parte de su trabajo (D'Altroy et al. 1994). Además, la expansión del Tawantinsuyu se estableció a través de una eficiente red vial y sobre todo por una ideología que legitimó las relaciones entre la nueva élite gobernante y las élites provinciales, y también justificó las relaciones asimétricas de las élites y la población productiva (Bauer 1998; Stanish 1997).

Este estudio considera la interacción en los Valles Occidentales de dos entidades diametralmente distintas en su complejidad sociopolítica, tales como el extenso y complejo Estado Inka y la mucho más simple organización denominada Cultura Arica. Nos centramos, sin embargo, en las particularidades sociales de la segunda organización que suponen una cierta integración política de tipo local. Se evaluará la respuesta local y eminentemente doméstica frente a los acontecimientos pan_andinos relacionados con la emergencia y expansión del Estado Inka. Esta estrategia de estudio del conjunto cerámico nos permite acceder a una amplia gama de actividades sociales y políticas llevadas a cabo a nivel doméstico y comunitario. Se trata de una escala de análisis que no enfatiza la comprensión del fenómeno estatal y sus estrategias de expansión y coerción, y más bien busca entender los cambios a escala residencial como evidencias de la réplica menos estructurada de una sociedad sin organización centralizada.

La naturaleza del contexto estudiado: depósitos domésticos, y las características del objeto de estudio: fragmentación cerámica, componen una fuente de estudio que enfatiza lo tradicional por sobre el cambio social. Mientras que en otros lugares de los Andes el estudio de contextos domésticos se ha utilizado para verificar cambios sociales provocados por el accionar del Tawantinsuyu (Hastorf 1990), nuestro análisis de los contextos domésticos no sólo se centra en este tipo de transformaciones, sino también en la identificación de cambios atribuibles a una resistencia local frente a presiones estatales. Además, debe considerarse que la zona de estudio es un lugar lejano de la provincia del Collasuyu donde se sostiene que la presencia Inka no duró más de 80 años2.

El presente estudio da cuenta de un conjunto de análisis específicos de los materiales cerámicos (pasta, decoración y forma) que nos permiten verificar una serie de cambios sociales en la historia cultural de comunidades arqueológicas del valle de Lluta, a través de un rango de tiempo que va desde 1100 hasta 1530 d.C. Este trabajo complementa estudios paralelos a través de otras líneas de evidencia, tales como arquitectura y patrones de asentamiento (Romero et al. 2000; Santoro y Siclari 1996), artefactos de tejeduría (Loyola et al. 1998; Santoro 1995), paleodieta (Aufderheide y Santoro 1999) y arte rupestre (Valenzuela et al. 2002), que en conjunto nos permiten establecer las características del proceso social en los últimos 500 años de historia prehispánica.

Antecedentes

Los estudios arqueológicos iniciados en la década del 40 (Dauelsberg 1995[1960]; Mostny 1944; Schaedel 1957) muestran una ocupación del curso bajo del valle de Lluta desde el Período Intermedio Tardío (ca. 1100_1400 d.C.), a lo que se agrega una clara presencia Inka correspondiente al Período Tardío (ca. 1400_1500 d.C.). A diferencia de los estudios arqueológicos iniciales en Lluta, el presente programa de investigaciones3 busca entender los procesos de cambio de los distintos asentamientos y entidades culturales que ocuparon la cuenca más septentrional del actual territorio chileno. Desde el año 1992 los estudios del contexto doméstico en los sectores Molle Pampa y Vila Vila han sugerido que la población local de costa y valle bajo recibió influencias externas, principalmente del altiplano Circum-Titicaca, pero no a través de mecanismos de complementariedad que contemplaran la presencia de colonias o de élites redistributivas de origen altiplánico (Santoro 1995).

A través de análisis de materiales arqueológicos estratigráficos del valle de Lluta se había postulado que la presencia de estilos decorativos de tierras altas (Tradición Negro sobre Rojo e Inca Altiplánico4) tenían que ver más con la esfera de interacción de una población local de organización política no centralizada que con el arribo de colonias productivas dependientes de una organización mayor, tal cual lo postulaba el clásico modelo de verticalidad (Santoro 1995). Tales investigaciones en las comunidades arqueológicas de Molle Pampa y Vila Vila dieron cuenta de una ocupación previa al Inka, correspondiente al Período Intermedio Tardío en la cual la población local explotó la agricultura en el valle y configuró un patrón habitacional constituido por viviendas de caña y totora que se distribuyó de manera extensiva en los tramos bajos del Lluta (Romero et al. 2000). Sus restos domésticos muestran la introducción de bienes de tierras altas y, en mucho mayor medida, de bienes costeros; además, se hicieron partícipes de una tradición cerámica local que incluyó cerámica doméstica y decorada (Dauelsberg 1995 [1959], 1972; Uribe 1999). Esta población local fue permeable, igualmente, a cierto tipo de cerámica de formas principalmente abiertas, elaborada en tierras altiplánicas. Santoro y colaboradores (2001) postularon que la disposición diferencial de pasta y decoraciones de tales piezas daban cuenta de un mecanismo de complementariedad, en la cual las distintas comunidades tenían alianzas de intercambio preferenciales, posiblemente sancionadas ritualmente o a través de relaciones de parentesco, con otras comunidades de tierras altas mediante un tráfico caravanero (sensu Núñez y Dillehay 1995 [1978]).

Durante el Período Tardío en Lluta se evidencian importantes cambios en los patrones de asentamiento, dejándose de ocupar establecimientos pequeños y dispersos a lo largo del valle, en favor de núcleos poblacionales de mayor densidad, a los que se agregan ciertos rasgos arquitectónicos que evidencian algún grado de complejidad social (Romero et al. 2000; Santoro 1995; Santoro y Siclari 1996). Los ítemes de contextos habitacionales señalan que se siguió accediendo a recursos ecológicos tanto cercanos como lejanos, pero con una menor diversidad, y particularmente en la cerámica, con una mayor estandarización tecnológica y estilística (Santoro et al. 2001). También se detectaron cambios en los patrones productivos, con un mayor énfasis en las actividades de hilandería (Loyola et al. 1998; Santoro 1995). A pesar de tales cambios, que denotan una planificación y organización social algo distinta a la del período anterior, las artesanías y otros objetos portátiles mantienen las características tecnológicas y de estilo del Intermedio Tardío.

En términos regionales han sido escasos los estudios de asentamientos en la sección baja de los Valles Occidentales. Una importante excepción ha sido el programa de investigaciones en el valle de Camarones, el cual por más de 40 años ha dado cuenta de los procesos sociales de los Períodos Intermedio Tardío y Tardío. Las evidencias e interpretaciones nos señalan importantes diferencias con respecto al proceso en el Lluta. Schiappacasse y Niemeyer (1989:76) establecen que la mayoría de la evidencia Inka se presenta en poblados donde ya existía población altiplánica. Más allá de asentamientos donde interactúan bienes y poblaciones de tierras bajas y altas, en Camarones se observa un patrón arquitectónico distintivo para poblaciones de tierras bajas (Cultura Arica) y otro para poblaciones de tierras altas (Niemeyer et al. 1971). Además, existen otros asentamientos Inka instalados en territorios previamente no ocupados, y que persisten hasta tiempos históricos (Schiappacasse y Niemeyer 1997, 2002).

El Área Arqueológica de Rosario

La colección cerámica que sustenta esta investigación proviene de excavaciones arqueológicas realizadas durante 1996 en los sitios de Rosario 1 y Rosario 2, dirigidas por Calogero Santoro. El área o distrito arqueológico de Rosario se ubica en la ladera sur del tramo bajo o fértil del valle de Lluta, aproximadamente a 20 km de la costa. Comprende los asentamientos de Rosario 1 (Lluta-35), Rosario 2 (Lluta-36) y Rosario 3 (Lluta-37), una serie de áreas funerarias y un conjunto de petroglifos (Lluta-38 [Valenzuela et al. 2002; Van Hoek 2001-2002]) (Figura 2). Todos estos sitios, excepto los petroglifos, se sitúan sobre una terraza alta del valle a unos 30 m sobre el lecho del río.

Rosario 1 es definido como un sitio monocomponente, con ocupación correspondiente al Período Intermedio Tardío (Romero et al. 2000; Santoro y Romero 1996). El sitio está compuesto principalmente por leves montículos de no más de 30 cm de alto con una densa dispersión de basuras domésticas, donde se distinguen postes y muros de caña y totora que dan cuenta de estructuras de planta rectangular. Sobre el talud pronunciado y arenoso del valle, las áreas domésticas se muestran como pequeñas plataformas que nivelan dicho talud. Es muy probable que las plataformas hayan sido producto de sucesivas ocupaciones domésticas que depositaron material cultural y desechos. En algunos casos, la plataforma fue contenida con un muro de piedra o lajas de caliche unidas por argamasa de cenizas y restos calcinados de basura. En Rosario 1 se excavaron las unidades domésticas R7, R17 y R25, mediante cuadrículas de 2 x 2 m que evidenciaron pisos de ocupación con diversos materiales culturales. La unidad R12 fue excavada con una mayor extensión, debido a su mayor tamaño (88 m2) con respecto al poblado y la presencia de cimientos de piedra. Entre los materiales culturales recuperados se registraron fragmentos de cerámica, fragmentos de objetos de madera, tejidos y artefactos líticos, entre otros. Además se reconocieron diversos desechos orgánicos como maíz, semillas de molle, calabazas, semillas de poroto, huesos de mamífero (camélido y roedores), vértebras de pescado y fragmentos de conchas marinas.


Figura 2: Mapa de ubicación de asentamientos, cementerios y arte rupestre del sector arqueológico de Rosario.
Location of settlements, cemeteries and rock art in the Rosario archaeological sector.

Rosario 2, a menos de un kilómetro al oeste de Rosario 1, es un asentamiento donde se distinguen otros 35 montículos claramente de forma rectangular delimitados muchas veces por alineamientos de piedras. A diferencia de Rosario 1, edificado en plena ladera arenosa del valle, Rosario 2 está levantado en la parte más alta y plana de la terraza. Entre las plataformas se incluyen estructuras subterráneas que sirvieron originalmente como silos de almacenaje, que posteriormente fueron rellenadas con basuras domésticas. Rosario 2 se adscribe principalmente al Período Tardío, a pesar de que en los dos recintos excavados se observó estratigráficamente una etapa previa, correspondiente al Período Intermedio Tardío (Romero et al. 2000; Santoro y Romero 1996). Se efectuaron excavaciones extensivas en dos unidades habitacionales (R58 y R59). La excavación de la unidad R58, con 70 m2, alcanzó un 50% de la superficie. Se registró un piso homogéneo de ocupación con materiales similares a los descritos para Rosario 1. En la mitad norte de la unidad se evidenció un piso de ocupación más profundo asociado a sucesivos pozos de hasta 2 m de diámetro. Dichos pozos se encontraron rellenos con material correspondiente al Intermedio Tardío. La unidad R59, de 80 m2, fue excavada en un 30%, presentando similar situación que la unidad R58. Tras un piso homogéneo se detectó una ocupación anterior que se adscribió al Período Intermedio Tardío. Para Rosario 2 se dispone de una fecha radiocarbónica correspondiente a un estrato del Intermedio Tardío: 430 ± 80 a.p., Beta_101496, carbón (Santoro et al. 2002). La calibración de 1 sigma da cuenta de dos rangos 1410_1530 d.C. (p = 53%) y 1580-1630 d.C. (p = 14%) (Oxcal Program, Bronk Ramsey [2000]).

Metodología de Análisis Cerámico

El estudio se basa en la comparación de tres muestras diferenciadas a partir de la posición estratigráfica de los contextos excavados en cada sitio. Todo el material recuperado del sitio Rosario 1 correspondería al Período Intermedio Tardío, completando 3.199 fragmentos cerámicos de la muestra identificada como Rosario 1-PIT. En el sitio Rosario 2 se pudieron distinguir dos niveles estratigráficos sucesivos. La primera muestra es denominada Rosario 2-PIT y comprende 1.488 fragmentos recuperados de los estratos inferiores. La muestra de mayor tamaño del presente estudio se rescató desde los estratos superiores de Rosario 2, donde se reunieron 4.690 fragmentos que conforman la muestra de Rosario 2-PT. En la Tabla 1 se detalla el tamaño y la composición de cada una de las muestras o unidades de análisis.

La metodología general consistió en registrar tres atributos principales en cada fragmento: (1) estándar de pasta, (2) decoración y (3) reconstrucción de perfiles. El primero, que involucra la totalidad de los fragmentos que conforman la muestra, corresponde a una clasificación macroscópica de pastas cerámicas (Varela et al. 1993), poniendo énfasis en los aspectos tecnológicos relativos al antiplástico y los ambientes de cocción. El segundo atributo se aplicó a una parte de los fragmentos diagnósticos, clasificándolos de acuerdo a sus decoraciones pintadas y los estilos previamente definidos para la cerámica de estos períodos (Dauelsberg 1995 [1959]; Munizaga 1957; Schiappacasse et al. 1989; Uribe 1995, 2000). El tercer atributo tiene que ver con las formas inferidas, principalmente a través de bordes y, en menor medida, bases y asas.


Tabla 1. Conformación de las muestras cerámicas de los sitios Rosario 1 y 2.
Pottery sample distribution from Rosario 1 and Rosario 2 sites.


Unidad/Sitio

N  

N % 

Peso (Kg)

Peso %


R-7 / Rosario 1-PIT*

60

1,9%

529

1,4%

R-12 / Rosario 1-PIT

2.609

81,6%

32.162

83,0%

R-17 / Rosario 1-PIT

282

8,8%

3.539

9,1%

R-25 / Rosario 1-PIT

248

7,8%

2.531

6,5%


Total Rosario 1-PIT

3.199

100,0%

38.760

100,0%


R-58 / Rosario 2-PIT

1.355

91,1%

17.497

86,7%

R-59 / Rosario 2-PIT

133

8,9%

2.675

13,3%


Total Rosario 2-PIT

1.488

100,0%

20.172

100,0%


R-58 / Rosario 2-PT**

3.331

71,0%

41.205

70,0%

R-59 / Rosario 2-PT

1.359

29,0%

17.675

30,0%


Total Rosario 2-PT

4.690

100,0%

58.880

100,0%


Total

9.377

117.812

 

* PIT = Período Intermedio Tardío.
** PT = Período Tardío.

Se privilegió un análisis cuantitativo que permitiera aprovechar al máximo el tamaño de la muestra y la cantidad de variables analizadas. Estas cuantificaciones se basaron en un conteo simple de los fragmentos de cada categoría que admitiera análisis estadísticos de mayor robustez, como el análisis del error estándar, aplicado a datos porcentuales de las muestras (Drennan 1996: 126-129). Este análisis permite establecer la significancia estadística de las diferencias observadas en la comparación de proporciones de distintas muestras, y señala hasta qué punto los patrones observados no son un efecto del muestro. El error estándar considera el tamaño de la muestra estudiada y la pondera con las proporciones de las categorías a comparar, de este modo, a mayor el tamaño de la muestra, mayor la significancia estadística y menor el rango de error de los datos numéricos.

No se realizaron cálculos de error estándar cuando las categorías analizadas ofrecían proporciones muy pequeñas, que requieren técnicas estadísticas más complejas. Por tal motivo no se descartaron otras formas de cuantificación sugeridas en la investigación cerámica para solucionar distorsiones referidas al tamaño, uso, rotura y depositación de los fragmentos (Sinopoli 1991:86-87). De este modo se exploró la cuantificación del peso de los fragmentos (Orton et al. 1997 [1993]) y el conteo del número mínimo de piezas (Egloff 1973). En la Tabla 2 se observa que las proporciones de las distintas categorías de pasta son muy similares si se considera el número de fragmentos o el peso de éstos, por tanto se decidió usar el número de fragmentos para los análisis cuantitativos.

La cuantificación de las categorías de bordes se realizó a través de un índice para estimar un número mínimo de piezas (Egloff 1973; ver también Orton et al. 1997 [1993]: 195)5. Esta medida nos permite comparar piezas de diferentes dimensiones, disminuyendo la distorsión del peso y del número de fragmentos.

Estándares de Pasta

Las categorías de estándares de pasta son amplias y se basan, principalmente, en la densidad y tipo de antiplástico que las componen. En menor medida, consideran el tipo de cocción. Aunque la elección de determinados procedimientos tecnológicos puede deberse a las características funcionales que se les desea dar a las piezas (Sinopoli 1991), observamos en la muestra que los principales estándares de pasta (Estándares 400 y 500) incluyen una amplia variedad de formas que descarta tal énfasis en la elección de las pastas. Por el contrario, se asume que la selección o elaboración de determinadas arcillas y otros procedimientos alfareros tienen que ver con la acción y transformación de tradiciones tecnológicas distintivas que se desarrollaron al interior de los sitios arqueológicos investigados.


Tabla 2. Distribución de estándares de pasta según número de fragmentos y peso (kg).
Frequency and percent of pottery paste type by weight and counting.


 
Rosario 1-PIT*
Rosario 2-PIT
Rosario 2-PT**
Estándar de



Pasta

N

% N

Peso

% Peso

N

% N

Peso

% Peso

N

% N

Peso

% Peso


          E-210

27

0,8%

330

0,9%

7

0,5%

57

0,3%

118

2,5%

1.188

2,0%

          E-220

200

6,3%

1.639

4,2%

87

5,8%

1.023

5,1%

303

6,5%

3.004

5,1%

          E-300

130

4,1%

2.860

7,4%

82

5,5%

1.535

7,6%

171

3,6%

3.427

5,8%

          E-400

1.756

54,9%

23.371

60,3%

905

60,8%

12.297

61,0%

2.403

51,2%

31.936

54,2%

          E-500

952

29,8%

9.286

24,0%

336

22,6%

4.332

21,5%

1.428

30,4%

16.290

27,7%

          E-600

124

3,9%

1.155

3,0%

65

4,4%

852

4,2%

247

5,3%

2.774

4,7%

Otros Estándares

10

0,3%

119

0,3%

6

0,4%

78

0,4%

20

0,4%

261

0,4%


Total

3.199

100,0%

38.760

100,0%

1.488

100%

20.172

100,0%

4.690

100%

58.880

100,0%


* PIT = Período Intermedio Tardío.
** PT = Período Tardío.

El estándar 400 (E-400), de cocción oxidante y antiplástico relativamente denso, está compuesto de partículas negras, blancas y grises. El aspecto final de la pasta es arenosa o granulosa de color rosado (10RP 6/8) a naranja (10R 5/10). Daría cuenta de la tecnología con que se construyó gran parte de la cerámica decorada y no decorada de la población local o Cultura Arica (Santoro 1995; Santoro et al. 2001). Se le asocia al estándar 300 (E-300), una versión más tosca, tanto en tipo de cocción como en tamaño de las partículas.

El estándar 500 (E-500), de cocción oxidante y antiplástico principalmente de color blanco, de aspecto final arenoso fino y color naranja (2YR 5/10) o café (9YR 5/8). Da cuenta de una tecnología que procede de tierras altas, como la sierra o altiplano (Romero 1999; Santoro et al. 2001). Los estándares 210 y 220 corresponden a cerámicas de excelente calidad, con antiplástico muy fino (E-210) o fino (E-220) y cocción muy controlada de tipo oxidante. Se trataría de una cerámica importada del altiplano y no de factura local (Romero 1999; Santoro et al. 2001). El estándar 600 (E-600) corresponde a piezas de antiplástico fino, de similares características que los granos del E-220, pero en un ambiente reductor. Se trataría de cerámica importada.

Decoración Pintada

Dentro de las características superficiales de los fragmentos cerámicos se consideraron las aplicaciones o baños de pintura y la decoración pintada. De acuerdo a tal rasgo, se reconocieron siete grandes grupos presentes en los sitios estudiados.

Grupo Cultura Arica

La clasificación tradicional de estos diseños reconoce tres estilos: San Miguel, Pocoma y Gentilar (Dauelsberg 1995 [1959]; Schiappacasse et al. 1989; Uribe 1999), basándose principalmente en la existencia y disposición de determinados colores y recubrimientos (Bird 1988 [1943]: 31). Así, San Miguel es un estilo donde se disponen diseños en rojo y negro, sobre un recubrimiento blanco. El estilo Pocoma, en cambio, ha sido descrito con similares diseños en rojo y negro sobre una superficie sin recubrimiento. Finalmente, el estilo Gentilar, supone la mayor complejidad de los diseños anteriores en colores negro, rojo y se agrega el blanco, dispuestos directamente sobre la superficie o sobre paneles rojos discontinuos.

Estos estilos son perfectamente identificables en piezas completas, pero cuando se trata de aplicar tales definiciones a fragmentos de vasijas surgen algunos problemas. Por ejemplo, muchas piezas de estilo San Miguel tienden a perder parcialmente el color blanco del recubrimiento. También algunas piezas, debido a la complejidad de sus diseños, están a medio camino entre lo identificado como Gentilar y Pocoma.

Los recientes trabajos de Uribe (2000) y Uribe et al. (1996) han servido para solucionar estos problemas, donde a la tradicional clasificación de estilos (presencia y ausencia de recubrimiento) se le agrega un inventario detallado de los motivos que aparecen en los tres estilos. Existen motivos preferentemente San Miguel, otros Pocoma y los Gentilar que son más exclusivos aún. Tenemos también piezas que por su recubrimiento son clasificadas de una forma, pero presentan los motivos característicos de otro estilo. Para esta clasificación de estilo decorativo hemos preferido darle mayor peso al motivo iconográfico y disposición que al color y existencia del recubrimiento.

En las formas cerámicas de cántaros, el estilo San Miguel (San Miguel B, según Uribe 1999) ha sido caracterizado por la disposición simétrica, preferentemente dual, de un par de "escaleras triangulares" de trazo curvo (a diferencia de los motivos más rectos de San Miguel A y Chiribaya) pintadas alternativamente en rojo y negro, mostrando una oposición cromática. Luego, desde las puntas de los triángulos, o separados de éstos, se disponen motivos de espirales al interior del espacio entre las escaleras opuestas (Figura 3a).

Pocoma, a diferencia de San Miguel, posee mayoritariamente una disposición asimétrica de dos paneles, siendo diferentes uno del otro. Generalmente, en uno posee las "escaleras triangulares", pero estas se presentan modificadas hasta casi perder los triángulos, dejando una banda en media luna ("hexágonos" según Uribe et al. 1996) que encierra similares espirales o círculos concéntricos. Finalmente, estos hexágonos se convierten en grandes espacios rojos con "ventanas" circulares, donde aparecen ciertos motivos. Además, se agrega lo que se ha denominado las "pecheras", que se ubican de manera opuesta al panel de los "hexágonos". Estas pecheras se conforman por una banda quebrada de triángulos que atraviesa horizontalmente la pieza (Figura 3b). Gentilar ofrece una enorme cantidad de nuevas disposiciones e iconos que todavía no están bien sistematizados (Figura 3c). Cuando no se pueden distinguir los motivos iconográficos y de disposición, se ha usado una cuarta categoría: Arica indeterminado.

Aparte de los motivos iconográficos, cromáticos y la forma de las vasijas, otro rasgo común en Pocoma y San Miguel es la frecuencia de una especie de recubrimiento o pátina de color gris que se dispone uniformemente en su cara interna, especialmente en las vasijas de formas grandes y restrictas. Este fenómeno ocurre en casi un 14% de las piezas Pocoma y Gentilar, y no tenemos claro si es un efecto del uso de estos jarros o una aplicación consciente.

Grupo Tradición Negro sobre Rojo

Este grupo de diseño reúne una gran cantidad de decoraciones descritas desde el sur peruano hasta la cuenca del río Salado en la II Región del actual territorio chileno, incluyendo la zona altiplánica de Bolivia. En Arica, tradicionalmente se ha denominado Chilpe a las escudillas con diseños en el interior que tienen "forma de espirales, líneas con triángulos, líneas serpenteadas, cruces y semicírculos en el borde" (Dauelsberg 1995:48 [1959]; ver también Schiappacasse et al. 1989:200).

En virtud de lo observado en el valle de Lluta, proponemos denominar Chilpe al estilo que involucra dibujos que se disponen en paralelo al borde de piezas fundamentalmente irrestrictas, cuya superficie puede estar con un baño de color o no. Estos dibujos suelen ser asteriscos, espirales cortos, círculos, cruces y primordialmente líneas onduladas continuas (Figura 4a). Por su parte, todos los diseños que demuestran una disposición perpendicular al borde, como líneas rectas o diagonales, líneas onduladas, hileras de triángulos o cruces, proponemos rotularlos provisoriamente como Negro sobre Rojo Transversal (Figura 4b). Dentro de esta categoría se distingue un diseño que denominaremos estilo Vilavila, en referencia al sitio donde fue inicialmente observado (Santoro 1995; Santoro et al. 2001). Este estilo consiste en dos líneas (una recta y otra ondulada, formando una especie de "B" continua) que, en forma espaciada, cruzan internamente vasijas irrestrictas (Figura 4c). Similar diseño ha sido registrado en otros sectores del norte de Chile y el altiplano Circum-Titicaca6. Recientemente Pärssinen y Siiriäinen (1997:265) registran la presencia de diseños similares en el conjunto cerámico Pacajes.

Grupo Tardío o Inka

Aquí incluimos lo que se ha denominado Saxamar o Inca-Pacajes (Munizaga 1957; Rydén 1947:196), caracterizado por llamitas estilizadas que se disponen internamente sobre un baño de color rojizo. Incluimos una variante poco representada denominada Saxamar B, que consiste en pequeños círculos con puntos blancos o negros utilizando similar densidad y ubicación de las llamitas del Saxamar original (Figura 5a).

Siguiendo con la clasificación inicial de Munizaga (1957: 46-47) de la cerámica Inka del valle de Lluta, tenemos un segundo grupo de piezas: el estilo Inca Policromo, con diseños rectilíneos, de color negro, rojo y blanco, sobre un recubrimiento rojo (Figura 5b), posiblemente traídas del Cuzco, o bien fabricadas en las tierras altas Circum-Titicaca.


Figura 3: Estilos del grupo Cultura Arica: A: San Miguel; B: Pocoma; C: Gentilar.
Pottery styles of the Arica culture group: A: San Miguel; B: Pocoma; C: Gentilar.


Figura 4: Estilos del grupo Tradición Negro sobre Rojo: A: Chilpe; B: Negro sobre Rojo Transversal; C: Vilavila.
Styles and tradition black on red: A: Chilpe; B: Black on transversal red; C: Vilavila.

Un tercer estilo asociado al Inka con menor elaboración iconográfica, pero de similar calidad en pasta, lo llamaremos tentativamente Inca Negro sobre Rojo. Este conjunto incluye piezas que exhiben diseños negros de líneas rectas sobre un recubrimiento rojo, como el descrito anteriormente (Figura 5c). Además se incluyen aquellos bordes con recubrimiento rojo que en el labio presentan líneas negras. Finalmente, un último estilo se ha denominado Inca Recubierto Rojo; corresponde a piezas pulidas con un engobe aplicado cuidadosamente, otorgando un característico color rojo (4/8 10R)7. Correspondería principalmente a grandes aríbalos que pudieron llevar o no pequeñas decoraciones policromas en el centro del cuerpo.

Otros grupos

Esta es una agrupación heterogénea integrada por piezas en que sólo se distinguen recubrimientos de color negro, café o blanco, aplicados principalmente en su cara externa, a los cuales no hemos podido adscribir a un estilo o grupo específico. Por último, se sumó un total de más de 20 fragmentos de decoración indefinida más un fragmento Charcollo8.

Clasificación de bordes

Para el análisis del material de Rosario se disponía de una clasificación de formas cerámicas desarrollada por Santos (1996) y Santoro et al. (2001), consistente en una clasificación derivada de la experiencia en trabajos con piezas completas, con ocho categorías: olla, jarro, escudilla, plato, cántaro, mate, jarro aríbalo y vaso. La premisa que guió tal clasificación suponía que todos los fragmentos podían ser categorizados en una de las ocho categorías, y no consideraba el hecho de que cada fragmento de borde ofrece diferente cantidad de información y que, en definitiva, no todos pueden ser asimilados a una forma específica.

A través del traspaso gráfico de cada fragmento de borde se estableció un sistema de clasificación que no forzaba su inclusión en alguna de las categorías de formas completas y, en cambio, permitía la descripción de cada fragmento de bordes con su grado diferencial de información. Se definieron dos formas principales: abiertas y cerradas; parcialmente diferentes a las categorías de la clasificación tradicional de Shepard (1956) compuesta por perfiles restrictos e irrestrictos. Esto porque las formas identificadas como "pucos" (o escudillas), con una función particular, incluían tanto piezas de perfil restricto e irrestricto. Se identificaron además diez tipos de bordes, seis de formas abiertas y cuatro de formas cerradas. En la Figura 6 se grafica cada categoría. Uno de estos bordes (B6) no se presenta en Rosario.

• Irrestricto Simple (B1): Se trata de aquellos bordes que pertenecerían a vasijas de perfil irrestricto de curva principalmente cóncava. Pueden corresponder tanto a escudillas o platos, según el ángulo del borde.

• Irrestricto Simple Recto (B2): Agrupa aquellos bordes de piezas de perfil irrestricto recto. Corresponden principalmente a platos.

• Irrestricto Inflectado (B3): Fragmentos correspondientes a vasijas de perfil irrestricto que antes del borde se evierten aún más, formando una inflexión9. Corresponden casi exclusivamente a una forma especial de escudillas.

• Irrestricto Complejo (B4): Bordes que pertenecen a piezas de perfil irrestricto con un punto de ángulo que divide la pieza en cuello y cuerpo. Corresponden tanto a escudillas como a platos.

• Restricto Independiente Simple (B5): Conjunto de bordes que pertenecen a piezas restrictas simples que se invierten por medio de la continuación de la curva cóncava de su cuerpo. El punto de tangente vertical corresponde al diámetro máximo de la pieza. Se trata de una forma especial de escudilla, por lo tanto, se considera una forma irrestricta.

• Restricto Independiente Incompleto (B7): Son los bordes más frecuentes de la muestra y corresponden a formas restrictas dependientes de forma hiperboloide, pero cuyo primer punto

de tangente vertical no se llega a observar por lo pequeño del fragmento. La curva de este contorno es convexa, que lo diferencia del perfil irrestricto simple cóncavo. Estos perfiles son evidencia de piezas con formas de ollas, cántaros y jarros.

• Restricto Independiente Inflectado (B8): Estos bordes se reconocen por pertenecer a piezas con un cuello en ángulo igual o mayor a 90º, y el punto de inflexión puede o no estar evidenciado. Corresponde a mates y un tipo especial de olla.

• Restricto Independiente con Tangente Vertical (B9): Corresponden a bordes de piezas restrictas de forma hiperboloide que por lo largo del fragmento (medida vertical) alcanzan a evidenciar el primer punto de tangente vertical, en el diámetro mínimo de la pieza.

• Restricto Independiente con dos Tangentes Verticales (B10): En fragmentos más completos aún es posible medir un segundo punto de tangente vertical, que corresponde al diámetro máximo de la pieza. Si esta tangente se acerca a la tangente vertical del borde de la pieza, llamaremos a tal forma "olla puco", debido a que geométricamente son ollas (piezas restrictas independientes).


Figura 5: Estilos del grupo Tardío: A: Saxamar; B: Inca Policromo; C: Inca Negro sobre Rojo.
Late styles: A: Saxamar; B: Inca polychrome; C: Inca black on red.


Figura 6: Tipología de bordes de fragmentos cerámicos.
Typology of ceramic kim fragments.

Resultados

Comportamiento de estándares de pastas

Los resultados de la distribución de los estándares de pasta en cada una de las muestras analizadas se detallan en la Tabla 2. Se aprecia que el E-400 tiene siempre una mayor representatividad, bordeando el 55%, mientras que E-500 lo sigue muy lejos con apenas la mitad de representatividad, es decir, cerca de un 26%.

En la Figura 7 se detalla mediante un gráfico de rangos de error el comportamiento de E-210 y E-220, pastas de tecnología altiplánica, junto con la tosca pasta E-300. Se observa un comportamiento diferente entre las dos muestras de E-300 del Período Intermedio Tardío, donde además Rosario 2-PIT (5,5%) presenta una significativa mayor frecuencia que Rosario 1-PIT (4,1%). Aunque la muestra de Rosario 2-PT (3,6%) posee una menor frecuencia que las del Intermedio Tardío, esta diferencia no es significativa si la comparamos a la muestra de Rosario 1-PIT (4,1%). En relación a las muestras de E-220, si bien son siempre mayores a la más fina pasta E-210, no denotan cambios significativos en sus proporciones entre el Intermedio Tardío y Tardío. En tanto, las muestras de E-210 que nunca superan el 1% durante el Período Intermedio Tardío se incrementan significativamente en el Período Tardío (2,5%).


Figura 7: Gráfico de rangos de error de estándares de pasta E-210 y E-220.
Graphic showing the range of standard errors of the paste E-210 and E-220.

En la Figura 8 se observa la comparación entre las proporciones de E-400 y E-500, los estándares de pasta más frecuentes, en las distintas muestras. Con relación al E-400 se establece que su proporción desciende significativamente desde el Período Intermedio Tardío (con 54% en Rosario 1-PIT y 60% en Rosario 2-PIT) al Período Tardío (51%). Dicho fenómeno no ocurre con el E-500 que mantiene similares proporciones en las muestras de mayor tamaño de Rosario 1-PIT (29,8%) y Rosario 2-PT (30,4%). Por otro lado, se hace evidente en las muestras de E-400 y E-500 un comportamiento diferencial de la muestra de Rosario 2-PIT que siempre es significativamente disímil a las muestra de Rosario 2-PT y a la muestra supuestamente contemporánea de Rosario 1-PIT.

En resumen, la comparación del atributo de estándar de pasta en las tres muestras domésticas permiten establecer la inexistencia de grandes cambios o reemplazos tecnológicos y, al contrario, se observa cierta continuidad histórica en la ocupación del área arqueológica. No obstante, se pueden observar indiscutibles cambios en relación a particulares estándares de pasta. De este modo, el E-210 aumenta considerablemente su representación en el Período Tardío, cosa que no sucede con las proporciones del E-220 que se mantienen similares a través del tiempo. Aunque ambas piezas corresponden a ítemes de origen altiplánico, este hecho particular señala un evidente aumento de los bienes importados particularmente finos, junto al arribo de influencias Inka. Por otro lado, la significativa disminución de piezas fabricadas de E-400 junto con la menor presencia, aunque sin significancia estadística, de E-300, señala que más allá de un reemplazo o cambio en las tecnologías alfareras, fue la actividad artesanal local la que disminuyó levemente durante el Tardío.

Comportamiento de estilos decorativos

En la Figura 9, se grafica el comportamiento general de los tres principales grupos decorativos. En primer lugar, se observa una disminución de las proporciones del grupo de decorados Arica desde el Período Intermedio Tardío al Período Tardío. Pero dicha diferencia es sólo parcialmente significativa si comparamos las muestras de Rosario 1-PIT (5%) con las Rosario 2-PT (4,3%). La diferencia se torna más significativa al contrastar Rosario 2-PIT (6,3%) con Rosario 2-PT.


Figura 8: Gráfico de rangos de error de estándares de pasta E-400 y E-500.
Graphic showing the range of standard errors of the paste E-400 and E-500.

El grupo de decorados de la Tradición Negro sobre Rojo también disminuye durante el Período Tardío. Las muestras de Rosario 1-PIT (1,3%) y Rosario 2-PT (0,9%) alcanzan una diferencia con un 95% de confianza estadística. En cambio, entre Rosario 2-PIT (1,2%) y Rosario 2-PT, las diferencias son menos significativas. Lo más notable es el hecho de que durante el Tardío la cerámica Inka surge con una importante presencia, de 1,9%, superando incluso a la Tradición Negro sobre Rojo (0,9%). Además, siguiendo en el Tardío, la alta proporción de cerámica Inka sumada a la Tradición Negro sobre Rojo implica que la cerámica importada altiplánica adquirió tal importancia que representó cierta disminución en la supremacía de los estilos locales de la Cultura Arica, desde 5,6% promedio de las muestras del Intermedio Tardío a un 4,3% en Rosario 2-PT.

Nuevamente se observa, esta vez principalmente en la categoría de la Cultura Arica, que la muestra de Rosario 2-PIT presenta un comportamiento diferente, pudiendo corresponder a un universo de funcionalidad o depositación diferencial.

En la Tabla 3 se hace un detalle del comportamiento de cada unos de los estilos que componen los grupos decorativos. Aunque no se aplica el análisis de error estándar debido a las bajas proporciones representadas por estas categorías, se observan interesantes tendencias. Entre los estilos Arica es notoria la similar proporción en la muestra de Rosario 2-PIT de los estilos San Miguel (1,4%), Pocoma (1,6%) y Gentilar (1,3%). En tanto, durante el Tardío es principalmente el estilo Gentilar el que disminuye su proporción (0,7%). Se concluye que la disminución del grupo Arica en el Tardío observada en la Figura 9 obedece a la baja representación de un estilo específico y no a una disminución general. Por otro lado, la disminución de la proporción del grupo Tradición Negro sobre Rojo obedece a la relativa ausencia en la muestra de Rosario 2-PT, de los estilos Vilavila y una serie de decoraciones indeterminadas. Al interior del grupo tardío es notoria la supremacía de la categoría Inca Recubierto Rojo (0,9%), aunque los otros estilos identificados aportan una importante muestra.

En resumen, durante el Período Tardío aparecen estilos nuevos (Saxamar e Inca), dicha aparición coincide con una leve disminución de piezas decoradas, tanto de origen local (grupo Cultura Arica) como importadas (Tradición Negro sobre Rojo). Al interior del grupo Cultura Arica el estilo que más disminuye es Gentilar. El estilo Vilavila del grupo Tradición Negro sobre Rojo disminuye su proporción en el Período Tardío.

Comportamiento de bordes

La Tabla 4 detalla las proporciones de formas abiertas y cerradas en cada muestra investigada a partir del número de fragmentos. En la Figura 10 se observa que el conjunto de fragmentos correspondientes a formas abiertas presentan una menor frecuencia que las formas cerradas. Esta mayoría se incrementa con significancia estadística hacia el Período Tardío (4,9%). Para el caso de los fragmentos de formas abiertas se nota una leve tendencia, sin significación estadística, de aumento de su frecuencia desde el Período Intermedio Tardío (1,3% en Rosario 1-PIT y 1,9% en Rosario 2-PIT) al Tardío (2,1%).


Figura 9: Gráfico de rangos de error de grupos de decoración.
Graphic showing range of errors in decorated group.


Tabla 3. Grupos y estilos decorativos.
Decorative pottery groups and styles.


 
Rosario 1-PIT*
Rosario 2-PIT
Rosario 2-PT**

Grupo / Estilo Decorativo




 

N

N %

N

N %

N

N %


Gentilar

41

1,3%

23

1,5%

35

0,7%

Pocoma

51

1,6%

42

2,8%

88

1,9%

San Miguel

46

1,4%

23

1,5%

61

1,3%

Arica Indeterminado

22

0,7%

6

0,4%

20

0,4%


Total Cultura Arica

160

5,0%

94

6,3%

204

4,3%


Chilpe

14

0,4%

8

0,5%

13

0,3%

N/R Transversal

17

0,5%

9

0,6%

24

0,5%

Vilavila

7

0,2%

1

0,1%

1

0,0%

N/R Indeterminado

4

0,1%

0

0,0%

2

0,0%


Total T, Negro sobre Rojo

42

1,3%

18

1,2%

40

0,9%


Saxamar

0

0,0%

0

0,0%

20

0,4%

Inca Negro sobre Rojo

0

0,0%

0

0,0%

15

0,3%

Inca Policromo

0

0,0%

0

0,0%

12

0,3%

Inca Recubierto Rojo

5

0,2%

5

0,3%

41

0,9%


Total Grupo Tardío

5

0,2%

5

0,3%

88

1,9%


Total Otros

56

1,8%

38

2,6%

75

1,6%


Total Sin Decoración

2.936

91,8%

1.333

89,6%

4.283

91,3%


Total

3.199

100,0%

1.488

100,0%

4.690

100,0%


* PIT = Período Intermedio Tardío.
** PT = Período Tardío.

En la Tabla 5 se detallan las proporciones de los diferentes tipos de bordes en las muestras analizadas a partir del cálculo del Número Mínimo de Piezas (NMP). La Figura 11 muestra la proporción de fragmentos de dos tipos de bordes que corresponden a formas abiertas. El tipo B1 presenta un aumento interesante hacia el Período Tardío (17% versus 13% y 14%). El tipo B3 presenta una importante disminución desde el Intermedio Tardío (8,1% en Rosario 1-PIT y 7,8% en Rosario 2-PIT) hacia el Tardío (3,3%).

La Figura 11 también indica la distribución de tres tipos de bordes de acuerdo al conteo de NMP. Aunque se observan claras diferencias entre las muestras de Rosario 1-PIT y Rosario 2-PT, la muestra de Rosario 2-PIT sigue indicando un comportamiento particular. Así, los tipos B7 y B9 señalan, sin considerar el comportamiento de la muestra de Rosario 2-PIT, una disminución general desde el Intermedio Tardío al Tardío. Con respecto al tipo B10, la alta proporción denotada en el Tardío (18%) es significativamente superior a las muestras de Rosario 1-PIT (4,3%) y Rosario 2-PIT (3,5%).

En resumen, se hace notorio que a través del conteo de fragmentos de borde aumenta significativamente la muestra correspondiente al Período Tardío, y el aumento de las formas cerradas es más significativo que el de las formas abiertas. Por otro lado, a través del NMP los tipos de B3 y B7 ostentan mayor proporción en el Período Intermedio Tardío que en el Tardío, en tanto que el tipo B1, y en mucho mayor medida el tipo de borde B10, aumentan en el Tardío.


Tabla 4. Distribución de formas cerámicas según número de fragmentos.
Frequency and percent of type forms, pottery fragments.


 
Rosario 1-PIT*
Rosario 2-PIT
Rosario 2-PT**

        Forma        




 

N

N %

N

N %

N

N %


Abierta

42

1,3%

28

1,9%

99

2,1%

Cerrada

113

3,5%

54

3,6%

228

4,9%

Forma Indeterminada

33

1,0%

11

0,7%

47

1,0%

Sin forma

3.011

94,1%

1.395

93,8%

4.316

92,0%


Total

3.199

100,0%

1.488

100,0%

4.690

100,0%

* PIT = Período Intermedio Tardío.
** PT = Período Tardío.

Discusión y Comentarios Finales

Los cambios identificados en los conjuntos cerámicos en los sitios Rosario 1 y Rosario 2 desde el Período Intermedio Tardío al Tardío dan cuenta de una serie de procesos sociales al interior de la cultura local y de las redes de interacción que se manejaban durante el Tawantinsuyu.

En primer lugar, hay que consignar que mediante los análisis efectuados surgen evidentes señales de que la colección obtenida de los pisos domésticos inferiores de Rosario 2 conforman un conjunto proveniente de un contexto arqueológico diferente a las muestras más amplias de Rosario 1-PIT y Rosario 2-PT. Hay ciertos problemas en adscribir la muestra al Período Intermedio Tardío, principalmente por la existencia de una fecha radiocarbónica que ofreció un rango de 1410-1630 d.C. Otro fenómeno a considerar es la posibilidad de que los procesos de formación del registro arqueológico de las unidades identificadas como Rosario 2-PIT hayan sufrido una alteración importante con la ocupación posterior del Período Tardío. La existencia de pozos, como parte del contexto temprano de Rosario 2, ofrece la posibilidad de que estos hayan sido sellados con material de la ocupación posterior de Rosario 2, aunque las notas de campo de la excavación consignen que dichos sellos de material correspondan al Intermedio Tardío (Santoro y Romero 1996). Finalmente, otra posibilidad es que la ocupación de Rosario 2-PIT corresponda a un contexto funcional y culturalmente distinto. Si este fuera el caso, se podría interpretar mediante el particular comportamiento de la cerámica de Rosario 2-PIT, resumido en una mayor proporción de pastas E-400, E-300 y decorados Arica; una menor proporción de pasta E-500 y E-210 y la falta de registro en Rosario 1 de pozos de almacenamiento subterráneo. Todo esto nos sugiere, en un plano especulativo, que Rosario 2 durante el Intermedio Tardío fue un lugar que concentró una población local de características menos permeables a influencias externas. No sabemos si este hecho está relacionado directamente con la posterior utilización de dicho espacio como un denso asentamiento con mayor planificación y alta frecuencia de materiales Inka. Lamentablemente, debido a la excavación de sólo dos unidades habitacionales, no podemos dimensionar la extensión espacial y densidad de la ocupación de Rosario 2-PIT.


Figura 10: Gráfico de rangos de error de formas abiertas y cerradas.
Graphic showing range of errors of open and closed shapes.


Tabla 5. Distribución de tipos de borde según número de fragmentos y número mínimo de piezas (NMP).
Frequency and percent of rim types by number of fragments and minimum number of vessels (MNV).


 
Rosario 1-PIT*
Rosario 2-PIT
Rosario 2-PT**
Tipo Borde


 

N

NMP***

NMP %

N

NMP

NMP %

N

NMP

NMP %
                   

B1

24

0,41

13,1%

14

0,23

14,0%

64

1,29

17,0%

B2

1

0,03

0,9%

4

0,09

5,6%

6

0,10

1,4%

B3

12

0,25

8,1%

5

0,13

7,8%

15

0,25

3,3%

B4

0

0,0

0,0%

1

0,01

0,8%

1

0,02

0,3%

B5

5

0,10

3,1%

4

0,07

4,1%

13

0,22

2,9%

B7

81

1,47

47,5%

34

0,57

34,6%

153

2,91

38,5%

B8

7

0,13

4,2%

2

0,03

1,9%

17

0,26

3,5%

B9

18

0,53

17,1%

14

0,42

25,5%

43

1,10

14,6%

B10

7

0,13

4,3%

4

0,06

3,5%

14

1,36

18,0%


Total

3.199

3,10

100,0%

1.488

1,64

100,0%

4.690

7,56

100,0%

* PIT = Período Intermedio Tardío
** PT = Período Tardío.
*** NMP = Número mínimo de piezas.


Figura 11: Gráfico de barras de la distribución de tipos de borde.
Histogram showing the types of rim.

En segundo lugar, el comportamiento de los estilos decorativos nos permite hacer algunas observaciones acerca de la cronología de los dos momentos identificados estratigráficamente en el sector de Rosario. El Período Intermedio Tardío, identificado para el sector de Rosario como también para los sectores de Vila Vila y Molle Pampa (Santoro 1995; Santoro et al. 2001), es posible de equiparar con el período Arica II de Bird (1988 [1943]: 19), caracterizado por cerámica de estilo San Miguel, Gentilar, Pocoma y diseños de la Tradición Negro sobre Rojo. Este período se diferencia del Arica I, que presenta diseños exclusivamente San Miguel (1988 [1943]: 19). Aunque no se cuenta con un buena cronología de fechas absolutas, podemos postular que la ocupación intensiva del curso bajo del valle comenzó recién en la segunda fase de la Cultura Arica (ca. 1200 d.C.). También es importante señalar que la ausencia de estilos serranos (Charcollo y Recubierto Rojo Burdo [Romero 1999]) nos indica que las redes de interacción presentes en el Lluta durante el Intermedio Tardío y Tardío fueron principalmente aquellas dispuestas entre los ejes de valle y altiplano, donde la participación de la sierra como proveedor de bienes de prestigio es escasa10.

En tercer lugar, gracias al análisis de los estándares de pasta y su comportamiento cronológico podemos establecer la continuidad cultural de las poblaciones del valle de Lluta, sin grandes evidencias de presiones poblacionales externas. Dicho análisis señala la persistencia de usos y tradiciones eminentemente locales, aunque la importancia de piezas importadas aumenta hacia el Período Tardío provocando una leve disminución de la producción local, como fue constatado en otros sitios del valle de Lluta, como Molle Pampa y Vila Vila (Santoro 1995). Es probable que dicha disminución esté provocada por modificaciones en el contexto local durante la influencia Inka. Suponemos que desde el inicio del poblamiento intensivo del Lluta (ca. 1200 d.C.) las presiones poblacionales altiplánicas existieron, pero a escalas que no provocaron conflictos abiertos; más aun, el conjunto cerámico doméstico da cuenta de una armoniosa complementariedad entre piezas altiplánicas y alfares locales, donde las primeras se presentaron exclusivamente como formas abiertas para funciones de consumo de alimentos y las segundas con toda una variedad de formas cerradas, pero casi nunca formas abiertas.

En cuarto lugar, a través del análisis de las piezas decoradas se ha identificado la probable transformación de las redes de interacción que comunicaron los valles bajos con el exterior. Anteriores estudios en el Lluta habían detectado que durante el Tardío existió una mayor intervención sobre los bienes que circulaban y la disponibilidad de redes de interacción o tráfico (Santoro 1995; Santoro et al. 2001), cambios que probablemente se debían al efecto del Tawantinsuyu y a una política de control indirecto (sensu Llagostera 1976) o hegemónico (sensu D'Altroy 1992: 19). Con los estudios en Rosario hemos identificado rutas que posiblemente el Estado Inka dejó de propiciar como parte de una particular política hacia los Valles Occidentales. Interpretamos la llegada y reemplazo de algunos ítemes de cerámica decorada de origen externo durante el Período Tardío como transformaciones en las redes de intercambio, y no tanto como llegada de componentes demográficos externos, pues el conjunto de cerámica de diseño y tecnología local se mantiene como el más importante. A pesar de que durante el Tardío las piezas importadas aumentaron en general, ciertos estilos específicos de la Tradición Negro sobre Rojo disminuyeron, como el estilo Vilavila. Si se considera el registro de Pärssinen y Siiriäinen (1997: 265) de vasijas con diseño similar al estilo Vilavila en sitios cercanos al núcleo Pacajes, podemos postular que desde el altiplano el Inka descartó una interacción entre poblaciones Pacajes y la zona de Lluta, ya que el estilo Vilavila prácticamente desaparece del registro durante el Tardío.

Destacamos de manera adicional otra evidencia independiente. El análisis de los tipos de borde señala que durante el Tardío los bordes tipo Irrestricto Inflectado (B3) disminuyeron ampliamente. Tales bordes de escudillas (tipo B3) representan a piezas descritas como pertenecientes al Período Pacajes Temprano (1100-1470 d.C.) del área de Tiwanaku (Albarracin-Jordan 1996: 264-267). Nuestra interpretación de la disminución de popularidad de dichas escudillas en Lluta durante el Tardío implica la desaparición o transformación de redes específicas de interacción, que transportaban vasijas Vilavila y escudillas con borde tipo B3, en favor de nuevas redes más favorables para el traspaso de bienes de prestigio de origen Inka. Nuevamente parece que el Tawantinsuyu descartó una interacción de bienes y/o poblaciones Pacajes con el valle de Lluta, enfatizando, en cambio, las interrelaciones con el grupo altiplánico Caranga, como lo sugiere una lectura de las fuentes etnohistóricas que señalan la presencia de tales altiplánicos en la sierra de Arica y valle de Azapa, en momentos del contacto español (Durston e Hidalgo 1997).

En quinto y último lugar, a pesar de la supervivencia de las tradiciones tecnológicas locales, e incluso la permanencia de la unidad iconográfica de la Cultura Arica, la fuerte intromisión en el contexto doméstico de cerámica importada durante el Tardío, evidenciada por el significativo aumento de E-210, decoración Inca Recubierto Rojo y tipos de borde B1 correspondientes a escudillas Saxamar e Inca, nos señala no sólo transformaciones en el conjunto de objetos que se transportaban por medio de las redes de interacción, sino, sobre todo, en los arreglos en el ámbito local que permitían que dichos bienes circularan. Pese a que en anteriores trabajos hemos recalcado la importancia de la cerámica decorada local, en especial del estilo Gentilar, en contextos domésticos de Lluta (Santoro et al. 2001), no hemos ofrecido una interpretación acerca de la función social que dicha riqueza iconográfica y calidad general representa en contextos no funerarios. El surgimiento de una cerámica de extrema calidad que define la segunda fase de la Cultura Arica debe necesariamente implicar cambios sociopolíticos en el interior de las sociedades locales11. Aceptando la presencia de especialistas en la fabricación de la cerámica fina Gentilar (Uribe 1999: 213), y posiblemente en otras artesanías, podemos postular que el control de su distribución pudo efectuarse a través de un dinámico manejo de instituciones de reciprocidad y redistribución que le otorgaron prestigio a los señores locales, manteniendo y poniendo a prueba constantemente su perecedero poder. Dicha complejidad social no estratificada, sostenida paralelamente en las diversas comunidades regionales, le confirió la reconocida unidad iconográfica regional de la Cultura Arica, posiblemente un desarrollo donde diversos grupos lidiaban por obtener y consolidar su prestigio. A parte de la producción y uso de artesanías locales de alta calidad el poder político pudo mantenerse también a través de los bienes importados de prestigio, como lo demuestra la presencia de decoración de la Tradición Negro sobre Rojo en conjunto con los estilos Arica.

Dentro de dicho proceso de diferenciación social interna, la aparición de nuevas redes de interacción, esta vez dirigidas por el Tawantinsuyu, provocó una transformación en los arreglos de reciprocidad y redistribución a escala local. Los señores locales mediante arreglos con autoridades estatales tuvieron probablemente un acceso preferencial a nuevos bienes de prestigio, como la cerámica Inka, utilizada mediante la redistribución en el intercambio de excedentes de labor o mita local en favor del Tawantinsuyu. Esta situación, probablemente, provocó una leve disminución de la producción alfarera local, en especial de la cerámica Gentilar, debido al incremento de otras labores, como aquellas relacionadas con la hilandería (Loyola et al. 1998; Santoro 1995) y una intensificación de la producción agrícola. Esta intervención estatal no supone una evolución hacia una complejidad social mayor de tipo estratificado a nivel local, ni tampoco alteraciones mayores en la economía de la unidades domésticas, sino que supone que el Inka buscó mantener las instituciones y organizaciones previas de los grupos incorporados al Tawantinsuyu (Murra 1978 [1956]).

En suma, observamos que en el ámbito regional la heterogénea situación social previa al arribo de influencias Inka indujo el despliegue de los diversos mecanismos que el Tawantinsuyu tuvo a disposición para incrementar su dominio. La interpretación de la presencia de colonias altiplánicas en ciertos lugares de los Valles Occidentales durante el Intermedio Tardío (Niemeyer et al. 1971), e incluso durante el Período Medio (Berenguer y Dauelsberg 1989), puede incidir en la identificación de colonias Inka o mitimaes en la desembocadura de Camarones (Schiappacasse y Niemeyer 1989), Azapa (Santoro y Muñoz 1981) o Sama (Covey 2000). En lugares productivos relativamente alejados de la población local, el Estado creó asentamientos completamente nuevos para intensificar la producción, como es el caso de Pachica y Saguara en Camarones (Schiappacasse y Niemeyer 1997, 2002).

En el valle de Lluta durante el Período Intermedio Tardío existió una intensa ocupación local sin presencia de enclaves poblacionales altiplánicos. Allí el Inka buscó una alianza con las autoridades locales, un mecanismo que pudo aplicar a organizaciones sin un poder centralizado local para conseguir un incremento inmediato de la producción. Si entendemos al Tawantinsuyu como una entidad dinámica de innegable vocación imperial (Stanish 1997), las estrategias utilizadas en Lluta se entienden como un itinerario de más largo plazo, donde se intentó en definitiva fortalecer la autoridad local mediante el incremento de bienes de prestigio para lograr una elite con capacidad para organizar un trabajo comunitario, mediante la circulación de objetos de prestigio facilitados, en parte, por administradores Inka. Este trabajo comunitario conformó la mita o aporte productivo al Estado Inka, establecida por los señores locales como respuesta de reciprocidad al fortalecimiento de su liderazgo. En este proceso, sin embargo, a los kurakas no les significó un dividendo productivo adicional que les sirviera para establecer distancias sociales permanentes y conformar un sistema de organización social menos igualitario. Así los Valles Occidentales integrados por diferentes comunidades y organizaciones, estaban en pleno curso de incorporación como región periférica del Estado, cuando el proceso fue interrumpido hacia el año 1530.

Agradecimientos: Se agradece a Calogero Santoro, que me ha invitado a participar en sus investigaciones desde 1995. Su apoyo inconmensurable me ha ayudado a elaborar éste artículo y muchas otras instancias profesionales e intelectuales. En lo particular, Calogero Santoro aportó con información inédita de las excavaciones en Rosario, de su procesamiento en laboratorio y fechados radiocarbónicos. Se agradece también a mucha gente que leyó o escuchó desde 1997 los resultados e ideas acerca del sitio de Rosario, entre las cuales destacan Mariela Santos, Virgilio Schiappacasse (Q.E.P.D.), Victoria Castro y Carol Garay. Finalmente, a los consultores de Chungara que me ayudaron a hilvanar mejor estas líneas.

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Notas

1 Resultado de sucesivos proyectos FONDECYT. A través del proyecto 195-0961 se excavaron las muestras y se realizaron los primeros análisis. En esa oportunidad se contó con el apoyo de voluntarios de Earthwatch. Gracias a los proyectos 197-0597 y 1000457 se elaboraron análisis más detallados y se redactaron las versiones definitivas del manuscrito. Además, una primera versión de este trabajo fue presentada en el XIV Congreso Nacional de Arqueología Chilena, Copiapó, octubre de 1997, publicada con mayor material gráfico y tabulaciones adicionales en Boletín-e AZETA (http://www.uta.cl/masma/azeta/)

2 La investigación basada fundamentalmente en la cronología otorgada por los cronistas del s. XVI y s. XVII señala que la expansión del Collasuyu se efectuó durante el gobierno del Inka Pachacuti, cerca del año 1470 d.C. (Rowe 1944). Sin embargo, recientes estudios realizados tanto en el centro del Imperio como en diversos lugares del Collasuyu postulan una nueva cronología que adelanta 100 años la consolidación del Inka en el Cuzco (Bauer 1996 [1992]) y su presencia en el Collasuyu (Pärssinen y Siiriäinen 1997; Schiappacasse 1999; Williams y D'Altroy 1998).

3 Principalmente a través de los proyectos FONDECYT 1910102, 1950961, 1970597 y 100097, más financiamiento de la Fundación Earthwatch, todos liderados por C. Santoro y un equipo formado, entre otros, por V. Standen, M. Santos, E. Rosello, P. Siclari y Á. Romero.

4 En este artículo denominamos "Inka" a la formación estatal centralizada del Cuzco y todas sus instituciones. El vocablo "Inca", en cambio, lo utilizamos para referirnos al estilo que se asocia directa o indirectamente a esta expansión estatal, en especial a su estilo cerámico y sus variantes.

5 Índice utilizado en los Valles Occidentales por Niemeyer y Schiappacasse (1981). Este índice se obtiene de la proporción del diámetro original de la boca de la pieza que representa cada fragmento de borde. Luego, esta medida se suma para medir las proporciones de las distintas categorías establecidas.

6 Muy semejantes a los casos de Lluta son los ejemplos de Niemeyer y Schiappacasse (1981: Figura 6L) en Camarones, y de Pärssinen y Siiriäinen (1997: y Figuras 6P 7J) en el sector del río Desaguadero. Un tanto diferentes son los descritos por Rydén (1947: Figuras 38S y 135A) también de la hoya norte del Desaguadero, y por Julien (1983: Fi guras 18 y 38) en la zona de Puno, cuyas piezas poseen decoraciones con trazos más rectilíneos.

7 Este recubrimiento se diferencia bien de las piezas de un segundo grupo que hemos descrito para Coca y Huaihuarani (Romero 1999). Allí, en la sierra de Arica los recubiertos rojos se presentan en piezas a las cuales se les aplicó una especie de brochazo descuidado que cubre tanto las caras internas como externas. Tales piezas tienen formas restrictas e irrestrictas y es posible asociarlas tecnológicamente a piezas Charcollo.

8 El estilo Charcollo fue definido inicialmente por Dauelsberg como una cerámica muy tosca, cuya situación cronológica transitó entre el "Horizonte Tiahuanaco" (Dauelsberg 1969) y el Período Intermedio Tardío (Dauelsberg 1995 [1959]). Recientemente, el equipo que trabajó la Colección Blanco Encalada ha definido la decoración de tal estilo situándolo en el Período Medio y denominándolo como Azapa-Charcollo, asociándolo a formas restrictas e irrestrictas (Uribe 1995; Ayala y Uribe 1996). Las características de tratamiento de superficie, pasta y reconstrucción de formas de los ejemplos en Huaihuarani y Coca (sierra de Arica), nos hacen suponer que se trata de un estilo con muy poca relación con los estilos homónimos definido para Azapa. Este estilo Charcollo del Intermedio Tardío es propio de la sierra de Arica (Romero 1999), no encontrándose en contextos habitacionales de Lluta y Azapa.

9 La inflexión es aquel punto donde una curva cóncava cambia a convexa o viceversa.

10 La participación de grupos serranos en el tráfico regional de los Períodos Intermedio Tardío y Tardío se verifica en los estudios llevados a cabo en sitios de la sierra, donde también acusamos presencia de estilos decorativos de tierras bajas y altiplánicas, junto con la cerámica local (Huaihuarani [Romero 1999]). La evidencia de la sierra y Rosario indica que coexistían múltiples redes de interacción, con diferentes extensiones y número de ejes.

11 Los esfuerzos por detectar cambios sociopolíticos en la Cultura Arica han sido infructuosos, tanto en contextos funerarios (Cornejo y Fernández 1984) como en contextos domésticos (Santoro 1995). Es muy probable que las herramientas utilizadas confirmen la inexistencia de sociedades estratificadas, pero no descartan ni constatan la existencia de cambios graduales en la concentración del poder mediante el prestigio.


* Departamento de Arqueología y Museología, Universidad de Tarapacá, Arica. Correo electrónico: aromero@uta.cl

Recibido: marzo 2001. Aceptado: octubre 2002.

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