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Chungará (Arica)

versión On-line ISSN 0717-7356

Chungará (Arica) v.33 n.2 Arica jul. 2001

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-73562001000200008 

LA MESA DE TODOS SANTOS EN SAN PEDRO DE ATACAMA, CHILE

Manuel Escalante Pistán*

*Municipalidad de San Pedro de Atacama, San Pedro de Atacama, Chile.

Describe un ritual mortuorio típico, detallando horarios, las funciones y tareas de rezador, dolientes y acompañantes, los alimentos rituales para vivos y muertos y otros elementos rituales presentes en el convite que se prepara para recibir la visita de los muertos, especialmente los "muertos nuevos". La "fiesta" culmina con el "despacho" de las almas.

Palabras claves: Rituales mortuorios, alma, escatología.

Describes a typical ritual funeral, detailing schedules, functions and task of the devout, the mouner and companions, the ritual foods for the living and the dead, and other ritual elements present in the banquet that is prepared in order to receive the visit of the dead, especially the "new dead". The "party" culminates with the "dispatc" of souls.

Key words: Mortuary rituals, soul, scatology.

La costumbre que describimos a continuación se realiza en la intimidad del hogar familiar y por aquellas familias a las cuales durante el año anterior se les ha fallecido un familiar. El primer año es deber cumplir con esta costumbre, pero hay familias que acostumbran a realizarlo todos los años como señal de respeto permanente hacia sus fallecidos.

Las mesas de Todos los Santos se preparan faltando unos días para el 1º de Noviembre. Los que pondrán su mesa comienzan a preparar el ritual juntando leña para la cocina o para el horno, juntando agua, comprando los ingredientes, asegurándose de la cooperación de parientes o vecinos y adelantando, aunque sea de modo informal, las invitaciones. Ya se preparan dulces de alcayota, capias, que son galletas de maíz blanco; rosquetes hechas al horno y blanqueadas con clara de huevo, pan de trigo y otros alimentos que acostumbran comer los difuntos. También se hace la flor de pizangalla de maíz tostado en arena caliente, aloja, que es una chicha de algarrobo, y chicha de maíz, entre otros.

Cuando se procede a colocar una mesa, vecinos y familiares del difunto acuden a ayudar a los dolientes, para preparar entre todos los alimentos que solían gustarle al difunto.

El día 31 de Octubre en la mañana la familia, acompañada de unos vecinos, compadres y amistades, acuden al cementerio para sacar la cruz que será velada. Esta cruz se lleva a la iglesia para escuchar misa y posteriormente a la casa donde se velará en la mesa puesta para el difunto. En una pieza muy grande que acostumbramos llamar «la sala» se instala un mesón grande tapado con un mantel blanco. En la parte superior de esta mesa se coloca la cruz traída del cementerio y en ambos costados de la mesa se coloca un arco de palmas o cañas verdes adornada con retamos o matas de espárragos y flores. También se adorna con cadenas hechas de papel blanco, morado, azul, rojo, y otros colores más. Algunas familias acostumbran colocar las fotos de los difuntos.

En dicha mesa se coloca todo lo que se ha preparado y además un cordero asado completo, chancho asado, tchagnar (una pasta de harina de maíz con aloja dulce), toda clase de frutas, gallinas cocidas, patasca (que es maíz blanco deshollejado), cazuela de cordero, anche (un postre de harina de maíz amarillo, cocido), locro chancado (trigo machacado en mortero con agua caliente), pan dulce, chicha de maíz cachintor que se prepara de la semilla del algarrobo, pero sin fermentación, vino, cerveza y bebidas. Esto debe hacerse antes de las 12:00 horas del día 31 de Octubre. Los abuelos o los antiguos solían decir que a las doce del día 31 de Octubre llegan las almas o espíritus, y que es por ello que las mesas deben estar listas a esa hora. Una vez lista la mesa, se encienden las velas y comienza el velatorio de la cruz y de la mesa.

Aproximadamente a las nueve o diez de la noche comienzan a llegar los acompañantes los que pasan a saludarles a la mesa rezando y, posteriormente, saludan a los acompañantes que han llegado más temprano y, por último, lo hacen a los dolientes. Las personas encargadas de rezar piden permiso a los dolientes. Estos se encuentran sentados frente a la mesa y autorizan los rezos.

El rezador comienza con el Padre Nuestro y lo enuncia hasta la mitad. Le siguen los acompañantes hasta terminar la oración. Luego el rezador sigue con el Ave María hasta la mitad y lo siguen los acompañantes hasta concluir. Esto ocurre hasta completar tres Padre Nuestro y tres Ave María. Luego el rezador continua con un canto muy lento y penoso llamado «Dulce Jesús Mío». Este canto se puede cantar en dos versiones y en dos entonaciones diferentes. Otros cantos para la ocasión son: La Magdalena, Alabado sea el Santísimo, etc. Para cantarlos existen distintas entonaciones. El modo de cantar es como sigue: todos comienzan con una estrofa cantada por el rezador, luego la segunda la repiten los acompañantes y así hasta terminar el canto. Algunos de estos cantos tienen entre 20 y 28 estrofas (Ver anexo). En caso de velatorio con cuerpo presente, se acostumbra a realizar cambio de velas. Este acto tiene una duración aproximada de una hora y media a dos horas. En los velorios siempre hay dos rezadores; estos se van turnando en los rezos. Los cantos y los rezos duran hasta las cinco de la madrugada del día 1º de Noviembre. A esta hora se sirve a los acompañantes el almuerzo que consiste en un plato de cazuela de carne de cordero, un segundo plato que consiste en patasca acompañada de ají, pan, tostado, flor, vino, aloja, etc.

Posteriormente, los dolientes proceden a repartir todo lo que se encuentra en la mesa, una porción de cada plato para cada acompañante, reciprocándose así por la compañía a los dolientes y el velatorio de la cruz.

Aproximadamente a la nueve horas de la mañana se dirigen todos al cementerio para la celebración de la misa. Una vez terminada la misa se procede a colocar la cruz y el arco adornado en la sepultura del difunto. Además, se colocan flores y coronas. Luego se dirigen nuevamente a la casa de los dolientes donde con un almuerzo dan por terminada esta costumbre.

ANEXO

Cantos para el velorio Oíd mortales piadosos

1
Oíd mortales piadosos
y ayudadnos alcanzar
que Dios nos saque de penas
y nos lleve a descansar.

2
Dulce esposo de mi alma
y mi redentor Jesucristo
Hijo del divino padre
y Dios eterno infinito.

3
Esposo de mis entrañas
y dulcísimo amigo mío
mis ojos más hermosos
que el fresco condene lirio.

4
Dime, esposo de mi alma
tengo de verme contigo
y de llegar aquel día
de tan grande regocijo.

5
Tengo de ver con mis ojos
aquí estos ojos de mi amigo
lleve el sueño el semblante
y de tu rostro cristalino.

6
Tengo de oír tus palabras
y tan claros a mis oídos
veré yo tu hermoso cuerpo
todo de gloria vestido.

7
Tengo de gozarte esposo
me perdonas, Dios mío
o tienes de castigarme
por lo mal que te he servido.

8
Bien sé, Esposo que estarás
muy enojado conmigo
porque te he traicionado
todo el tiempo que he vivido.

9
Yo, Señor, me vuelvo a ti
de mi culpa arrepentido
con propósito muy firme
acudir a tu servicio.

10
Tú tienes dada palabra
que si el pecador contrito
el pedidor apartase
teniendo a ti convertido.

11
Tú perdonarás de muerte
el pecado cometido
que no te acordarás de él
más que si no hubiera sido.

12
Yo soy este pecador
sea médico divino
que bien si te ofrecía aquí
en qué ejercitar tu oficio.

13
Yo ofrezco, Señor, tu sangre
en cuyo valor pongo
que aplacado por mi culpa
al pecador de culpas limpias.

14
Quien a mi querido esposo
siempre te hubiera sentido
a que hubiera aguardado
tus mandamientos divinos.

15
Siento, esposo de mi alma
tanto tiempo que he perdido
lo poco que él te ama
las culpas que he cometido.

16
No traigo tanta abundancia
de lágrimas y suspiros
que baste para lavar
las manchas pecados míos.

17
A quién se habrá escapado
desde el día del bautismo
en esos actos de amor
como siervo aparecido.

18
Quien tuviera el corazón
tan en su amor escondido
que de puro amor quedara
abrasado y escondido.

19
Quien quisiera llevando
con dolor tan "esencibo"
que el corazón en el cuerpo
fuera de dos partes partido.

20
Ahora caigo a la cuenta
al grandísimo peligro
donde me vi cuando estaba
en los pecados cometidos.

La Magdalena

1
Si la Magdalena
sus culpas lloró
yo lloro las mías
a tus pies, mi Dios.

2
Amoroso Padre
yo el prodigioso soy
hambriento y sediento
me presento a vos.

3
Doloroso Padre
hoy me vuelvo a ti
cubierto mis lepras
me presento a vos.

4
Cubierto mis lepras
me presento a vos
si puedes amarme
bien puedes Señor.

5
Quien quiera que sea
más pobre que yo
hoy me falta todo
faltado me voy.

6
Las aguas del mundo
claras me lo diste
yo con el pecado
turbias las volví.

7
Pequé como frágil
en un gran error
me pesa en el alma
y en el corazón.

8
Por la calle de amargura
hoy pasa el Señor
con la cruz a cuesta
a mi Redentor.

9
Echadnos Dios mío
vuestra bendición
danos el paraíso
como el buen ladrón.
Fin

Almas a la gloria

1
Almas a la gloria
vámonos allá
a gozar la esencia
de la Trinidad.

2
Patria celestial
feliz memoria
donde siempre vuelan
almas a la gloria.

3
Si es tal su grandeza
que hacemos acá
dejemos la tierra
vámonos allá.

4
Allá donde veremos
sin sombra ni culpas
de Dios la hermosura
de Cristo la paz.

5
Donde el alma absorta
en la inmensidad
gozará feliz
de la eternidad.

6
Veremos al Padre
y al hijo a la par
con el Santo Espíritu
que es la Trinidad.

7
Bien dijo San Pablo
que no puede ser
que la gloria el hombre
comprenda cuál es.

8
Ansía el hombre de todos
la gloria eternal
allá gozaremos
de un Dios inmortal.
Fin

Al cielo al cielo

1
Al cielo, al cielo
al cielo quiero ir
al cielo, al cielo
al cielo quiero ir

2
Si al cielo quieres ir
a conseguir la palma
a Dios en cuerpo y alma
has de amar y servir

3
Si al cielo quieres ir
jurar en falso evita
ni quieras la maldita
blasfemia proferir.

4
Si al cielo quieres ir
observa bien las fiestas
de remoler en estas
cual de peste has de huir

5
Si al cielo quieres ir
honrás a los mayores
más a los inferiores
los debes instruir.

6
Si al cielo quieres ir
do nada tú padezcas
no tomes ni aborrezcas
ni te atrevas a herir.

7
Si al cielo quieres ir
detesta la impureza
y siembra con limpieza
procura tu vivir.

8
Si al cielo quieres ir
odia robo y usura
pues es gran desventura
robar y así morir.

9
Si al cielo quieres ir
huye cual del demonio
del falso testimonio
y también de mentir.

10
Si al cielo quieres ir
conserva el alma pura
que es toda su hermosura
en mal no consentir.

11
Si al cielo quieres ir
no codicies lo ajeno
pues todo lo terreno
dejarlo has al partir.

11
Si al cielo quieres ir
confiesa tus pecados
porque a los obstinados
jamás han de admitir.
Fin

Dulce Jesús mío

1
Dulce Jesús mío
mirad con piedad
un alma perdida
por culpa y mortal.

2
Conozco Dios mío
mi fragilidad
también reconozco
tu suma bondad.

3
Yo ciego he vivido
en mi libertad
sin tener las penas
de la eternidad.

4
Pediré llorando
a mi majestad
perdón de mis culpas
de la eternidad.

5
Teniendo ojos
no supe mirar
los daños de la alma
¡Oh, qué ceguedad!

6
Mas endurecido
las lágrimas nos dan
para qué son los ojos
si no han de llorar.

7
Lloren ojos míos
qué razón será
el tiempo perdido
por mi mal obrar.

8
Si lágrimas suelen
perdón alcanzar
yo haré que mis ojos
lloren sin cesar.

9
Ya vuestra clemencia
llamándome está
pero los temores
no me dan lugar.

10
Si vuestra justicia
me ha de castigar
en todo se cumpla
vuestra voluntad.

11
Muy arrepentido
me pongo a llorar
con dolor contrito
de tanta maldad

12
Pequé, Señor mío,
como desleal
poderoso eres
para perdonar.

13
No sólo el clemente
perdón, Señor
los grandes delitos
de este pecador.

14
Dulce Padre mío
de mi corazón
llagado y herido
por mi salvación.

15
Dulce Jesús mío,
de mi corazón
perdonad mis culpas
por vuestra pasión.

16
¿Dónde váis, Dios mío?
¿que lleváis, Señor?
¿qué váis tan afligido
con tanto dolor?.

17
Esa cruz pesada
que lleváis, Señor,
peso de mis culpas
que lo he puesto yo.

18
Vos pagas mis culpas
mi dulce Pastor
que siendo yo la causa
de tanto dolor.

19
Te crucificaron
en la cruz, Señor
por mis pecados
lleváis el dolor.

20
El día del juicio
es día final
y hemos de dar cuenta
lo que es legal.

Nota

Otra versión agrega las siguientes estrofas:

(21)
Todos mis pecados
diciéndome están
que vuestra justicia
me ha de castigar.

(22)
Que yo arrepentido
me pongo a llorar
con dolor contrito
por tanta maldad

(23)
Dulce, muy supremo
piadoso Señor
tened compasión
por mí, pecador.

(24)
Mirad esos clavos
con que traspasó
en sus pies y manos
vuestras culpas son.

(25)
Dulce Jesús mío
de mi corazón
llagado y herido
sólo por mi amor.

(26)
Dadme de limosna
vuestra bendición
así como distes
a aquel buen ladrón.

(27)
Dejamos y pases
ahí mi buen Jesús.
Cese vuestro enojo
y tu indignación.

(28)
Postrado me veo
me das el paraíso
aunque indigno y frágil
me den tu bendición.

Alabado sea el Santísimo

1
Alabado sea el Santísimo
Sacramento del altar
y la Virgen concebida
sin pecado original.

2
Sois en aquella blanca hostia
al más singular portento
dichoso el que te recibe
admirable sacramento.

3
Admirable sacramento
de la gloria dulce prenda
vuestro nombre sea alabado
en los cielos y en la tierra.

4
Y pues sois manjar del cielo
al que le recibe advierto
que sois sustento de la alma
de la gloria dulce prenda.

5
Y al que sin mancha nace
en su vientre os encierra
pues tu nombre sea alabado
en los cielos y en la tierra.

6
El amor mi Dios os tiene
en un vidriel encerrado
y pues sois tan generoso
vuestro nombre sea alabado.

7
Las tres divinas personas
nos echen su bendición
y la reina de los cielos
alcance a todos perdón.

8
Echadnos tu bendición
de tu mano poderosa
y llevadnos de esta vida
a la patria venturosa.

9
Echadnos tu bendición
¡Oh! Señor sacramentado
librando a tus criaturas
de todo mal y pecado.

10
Dios nos haga buenos fieles
y católicos también
por sus tormentos crueles
su pasión y muerte. Amén.

Recibido: septiembre 1999. Aceptado: diciembre 2000.