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vol.33 número2DUELO ANDINO: SABIDURÍA Y ELABORACIÓN DE LA MUERTE EN LOS RITUALES MORTUORIOSLA MUERTE COMO SANCIÓN Y COMPENSACIÓN: VISIÓN DE EQUILIBRIO Y RECIPROCIDAD EN CUSCO índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
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Chungará (Arica)

versión On-line ISSN 0717-7356

Chungará (Arica) v.33 n.2 Arica jul. 2001

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-73562001000200003 

¡WANTIAY...! EL RITUAL FUNERARIO ANDINO DE ADULTOS
EN OTAVALO, ECUADOR

Luis Enrique Cachiguango Cachiguango*

*IECTA, Apartado Postal 395, Otavalo, Ecuador.

Describe los rituales y las costumbres mortuorias, a partir de las propias vivencias y la interpretación de sus parientes mayores, dando mucha atención a los juegos "para alegrar las almas en el velorio de `cuerpo presente' y los elementos de uso personal que les dejan en la tumba.

Palabras claves: Ritos de pasaje, religión, cosmovisión, prácticas mortuorias.

This work describes the rituals and mortuary practices in Otavalo, Ecuador, gathered from both personal experience, interviews and interpretations of older relatives. Emphasis is given to the games played "to make the soul happy" during the wake when the body and personal artifacts are placed in the tomb.

Key words: Rites of passage, religion, worldview, mortuary practices.

Eran las seis de la mañana de aquel 13 de Agosto de 1985, cuando llegó mi tía alarmada y llena de lágrimas en sus ojos. En breves momentos comprendimos lo que había pasado, mi abuelo había muerto. Inmediatamente mi mamá salió con rumbo a la casa del abuelo, y una vez allí, impotentes contemplamos la realidad. Mi abuelo yacía pálido y mi mamá y tía rompieron en un llanto incontenible.

En medio de lloros y lamentos fueron por agua al río cercano, en esa agua pusieron hojas de romero. Acto seguido desvistieron a mi abuelo, le soltaron el pelo hecho trenza y en medio del patio le bañaron. Mientras realizaban el baño, en medio de llantos le hablaban al muerto como si les escuchase y constantemente repetían frases en kichua, que decían:

"...¿Qué te ha pasado, papacito?.. ¿A dónde vas, papacito?... Levántate, papacito.... ¿Con quién hablaré ahora, papacito?... ¿Quién me aconsejará, papacito?... ¿Qué será de mí, papacito? ... ¿Quién me dirá siquiera: ven acá?... Despierta... Levántate, papacito".

Luego de varios minutos terminaron el baño del cuerpo y el cabello, cubrieron el cuerpo con una sábana blanca. Mi tía le peinó el pelo y nuevamente le hizo trenza, mientras mi mamá le vistió con la mejor ropa que mi abuelo había tenido. Mientras le arreglaban, entre lamentos le hablaban a mi abuelo, diciendo:

"... Irá viendo bien el camino...; mamita ha de estar allí...; nosotros todavía nos quedamos aquí...; no estará triste...; si algo le hace falta avisará para enviarle con alguien...; ayúdenos a cuidar a nuestros hijos...; no nos olvide..."

Este relato del que fui testigo directo y otros más que los vivo en la comunidad de Cotama, cantón de Otavalo, provincia de Imbabura, nos puede sintonizar con el mundo andino de cómo entendemos la muerte los pueblos originarios de la región septentrional del Ecuador.

Según nos cuentan los mayores, no siempre existió la muerte: "Dicen que en la antigüedad no había muerte y por esta causa, como la gente no moría, se llenó la tierra de tanta gente; tanto así que en esos tiempos no había donde vivir, ni donde sembrar por lo que la gente hasta sembró en las laderas más altas de los cerros. La gente de esos tiempos tenían dientes de marfil y por eso podían comer hasta las cosas más duras como la carne con sus huesos. Por falta de espacio para sembrar, buscaron piedras grandes y planas, pusieron tierra encima y hacían producir los granos. Vivía tanta gente que en estas tierras también las malas costumbres crecieron. Ante esto, Apunchik Achill Yaya pidió a las nubes que hicieran llover durante días y noches para que esta gente muriera, pero la gente seguía flotando junto a los troncos de los árboles sin morirse. Nuevamente Apunchik Achill Yaya1 pidió al Sol que mandara fuego a la tierra. Luego de llover agua llovió fuego, y esta vez sí, murió esta gente. Pero subiendo al cerro Imbabura y escondiéndose en una cueva lograron salvarse una pareja con su perro. Cuando terminó la lluvia de fuego la pareja pidió ayuda a Apunchik Achill Yaya porque tenían hambre, pero no fueron escuchados.

Entonces la pareja decidió comerse al perro, y el animal dándose cuenta de su suerte, porque pensaba y hablaba igual que nosotros, aulló lastimosamente mirando al Hawa-pacha2 . Al oír esto Apunchik Achill Yaya se compadeció del perro e hizo caer una mazorca de maíz sobre la llapa-mama3 . Al ver esto, la pareja cogió rápidamente la mazorca. Una parte se la comieron, otra parte guardaron para sembrar y solamente la tusa y algunos granos le dejaron al perro. Por eso en la chakra a la mazorca que sólo tiene algunos granos hasta ahora le decimos allku kiru o diente de perro. Luego de comer los granos de maíz, la pareja quedó dormida y Apunchik Achill Yaya les quitó de la boca los dientes de marfil y en su lugar puso maíz blanco. Desde este momento existe la muerte"4 .

Con un breve análisis del mito sobre la muerte y los rituales funerarios que persisten en nuestros pueblos, podemos entender que la muerte-wañui es la etapa de transición hacia el chaishuk-pacha5 o el otro mundo. Vida espiritual para el que nos preparamos durante toda esta vida. En la vida cotidiana siempre estamos conscientes de la muerte. Así en fechas especiales como el 2 de Noviembre, Jueves Santo, San Pedro, Ascensión y también los días Lunes y Jueves de la semana que son dedicados a los muertos, acudimos al cementerio para compartir nuestra comida con nuestros familiares fallecidos.

Un comunero, cuando siente el peso de los años sobre su vida, convoca a todos sus hijos y poniendo de testigos a familiares respetados y a los ancianos de la comunidad, imparte consejos de unidad familiar, de trabajo y de solidaridad. Igualmente hace la repartición de todos sus bienes entre sus hijos.

Existen enseñanzas e indicios naturales que anuncian la presencia de la muerte. Cuando el ave chusik-lechuza lanza chillidos durante la noche en la comunidad presagia muerte próxima de algún comunero.

El aullido lastimero y prolongado de un perro también indica muerte próxima. En nuestras comunidades cuidamos y amamos al perro, porque nuestros mayores nos enseñaron que este animal acompaña al difunto hacia el chaishuk-pacha u otro mundo.

Un pájaro que corretea delante de una persona y emite un agudo silbido, presagia una muerte próxima.

Los sueños son señas muy observadas. Soñar derrumbes, deslizamientos de montañas y derrumbes de casa indica muerte. Soñar que se le cae un diente pronostica la muerte próxima de un familiar o de un comunero. Soñar viendo carne, es un pronóstico de muerte. Soñar a un sacerdote católico con su hábito también significa muerte próxima de un familiar. En el Anexo presentamos 90 sueños anunciadores de la muerte que recolectó Fabián Potosí, originario de Otavalo.

Son muchos los factores de la vida cotidiana que indican al andino de Otavalo la cercanía de la muerte. Cuando finalmente ocurre lo esperado, el baño ritual del difunto es muy importante, para lo que el agua a utilizarse tiene que ser de un río o de una vertiente. Nunca se debe utilizar agua estancada o del grifo, porque estas aguas están muertas. Es necesario utilizar una agua viva. Las hojas de romero significan la eternidad por lo que es imprescindible poner estas hojas en el agua conjuntamente con hojas de claveles rojos y blancos. El agua utilizada debe botarse en lugares apartados, pero nunca en los ríos ni en las vertientes.

El acto del baño equivale a la purificación del difunto para iniciar un nuevo ciclo en su vida. Es limpiarse de las impurezas para iniciar el recorrido hacia el chaishuk-pacha.

Cuando ocurre alguna muerte la comunidad demuestra su solidaridad con apoyo en granos para el velorio. Los familiares del difunto cocinan el champús, comida fúnebre preparada de maíz fermentado que se come solamente el 2 de Noviembre y en los velorios.

Los familiares que acuden al velorio lo hacen en pareja: la mujer cargando la "cena" que consiste en una cantidad considerable de sopa de cualquier grano con papa que se entrega al familiar más cercano al difunto; el hombre llega con un pequeño apoyo económico y también con coronas y ramos de flores, elementos de la cultura occidental que hasta hace pocos años no existían.

Los familiares reúnen toda la comida y reparten a todos los acompañantes para comer junto al difunto. Esta actitud de acudir al velorio es muy importante, ya que es endeudarle al familiar que tiene la obligación de corresponderle de la misma manera y con los mismos presentes que ha recibido.

Pero el velorio de adultos, tomando en cuenta que adulto en nuestras comunidades equivale a una persona casada sea cualquiera su edad, se solicita el aporte del Taita Maestro6 , que es una persona que conoce y sabe los rezos católicos y plegarias propias en idioma kichua. En la tarde del velorio, el Taita Maestro inicia el rito implorando en voz alta por el difunto, mientras la comunidad comparte la comida. Una vez terminada la comida comunitaria, los acompañantes con la autorización del Taita Maestro comienzan los juegos fúnebres, pero para ello es necesario iniciar con el juego del chunkana7:

Para el juego del chunkana se forman dos grupos del mismo número, sin límite de cantidad en los jugadores. Cada grupo nombra un cabecilla que dirige el juego para sus partidarios. Mientras tanto el Taita Maestro quema un lado de 6 granos de maíz al fuego de una vela que son katsa8 o granos mayores y reparte 12 granos de maíz a cada jugador. El cabecilla del grupo reúne los granos de maíz en un sólo montón y se inicia el juego:

Los cabecillas, a manera de dados, lanzan los 6 granos katsa sobre un mantel blanco y según el resultado, se cobra de los granos acumulados del propio montón del jugador. El cabecilla lanza los granos katsa por 3 ocasiones seguidas y cobra el resultado. El juego se hace siempre de izquierda a derecha. Por cada lado negro de los granos se cobra un grano de maíz. Si resulta los 6 granos al lado quemado se llama yana wasi o casa negra y se cobra 6 pares de granos. Si resulta los 6 granos al lado que no está quemado se llama yurak wasi o casa blanca y se cobra 12 pares de granos. Gana el partido el grupo que termine primero los granos acumulados.

Para cambiar, después de cada juego se juega el chunkana. El grupo ganador solicita al Taita Maestro que ordene cualquier juego. Entre los juegos más usados están:

Tanta Ukucha: A uno de los perdedores se le venda los ojos y en esta condición tiene que tratar de atrapar a algún miembro de los ganadores. El que se deja atrapar es el próximo en ser vendado y se reanuda el juego.

Gallo: A uno de los perdedores se le amarra de las manos por la espalda y con una pachallina9 se hace una especie de cola, para marcar la representación del gallo. Este jugador tiene que imitar al gallo en su cacareo. También se pueden poner a dos perdedores como gallos para que representen una pelea. Otro tercero puede representar a una gallina para que los gallos peleen por ella, empujándose violentamente con los hombros y en ocasiones caen encima de las "gallinas" ocupadas en su pelea.

Kurikinki: A los perdedores se les amarra las manos por la espalda y abriendo las piernas, sin doblar las rodillas, tienen que beber una taza de chicha depositada en el suelo.

Paya: Dos perdedores se disfrazan de viejo y vieja llevando cada uno un recipiente con harina de maíz. Con esta harina los "viejos" soplan en la cara de cualquier jugador desprevenido. En ocasiones el "viejo" hace el simulacro de hacerle el amor a la "vieja" en cualquier lado.

Ayaranza: A dos perdedores se les envuelve con sábanas y fajas desde el cuello hasta las rodillas y se los hace parar frente a frente, uno con la vista al oriente y el otro con la vista al occidente y con la música especial de flauta danzan cruzándose constantemente. Luego se cambia de posición, el uno con la vista hacia el Sur y el otro con la vista hacia el Norte y repiten el baile. Es obligación de los familiares del difunto premiar a los que realizan este baile con un plato de champús, sopa y mote y con un balde de chicha.

Limandero: Se hace un nudo en el poncho y se ata por el hombro de los perdedores como una banda insignia y se baila al son de una música especial ejecutada en flauta. El baile termina cuando los bailadores empiezan a empujarse los unos a los otros y culmina con un simulacro de pelea.

Oso: Se envuelve a un perdedor de contextura fuerte en una sábana de color y se le hace montar a un niño para que represente al mono. El oso especialmente busca a las mujeres para secuestrarlas y pedir recompensa en forma de comida y bebida. En algunas ocasiones cuando logra atrapar a una mujer, el "oso" pone en los hombros su carga y no lo devolverá hasta que le paguen su recompensa.

Micha Sinti: Se pone una botella de lado, en el suelo y el perdedor sentenciado se sienta encima de esta botella. Estira los pies poniendo un pie encima de los dedos del otro pie, toma en una mano una vela encendida y en la otra una vela apagada. El juego consiste en que el jugador tiene que prender la otra vela en la posición señalada sin caerse.

Aguja Yallichi: En la misma posición del juego anterior, el jugador tiene que pasar un hilo por el ojo de una aguja sin caerse.

Batanai: Para este juego, los perdedores por pareja se sientan cada uno en una faja torcida a manera de azote. En esta posición el uno se echa para atrás poniendo los pies al cielo mientras el otro que está sentado le azota con fuerza, acto seguido el que le azota realiza el mismo movimiento mientras el otro también le azota. Este juego puede durar por lo menos 2 minutos por cada pareja.

Conejo: Todos los jugadores, perdedores y ganadores se sientan en círculo poniéndose cada uno un poncho y seleccionan a un perdedor para que sea el cazador del conejo. El conejo es un bulto practicado con la fachalina con dos esquinas salidas que denota las orejas del animal. Este "conejo" recorre de mano en mano por debajo del poncho y los pies de los jugadores por todo el círculo y el cazador tiene que encontrarlo y cogerlo. Mientras el cazador busca, el conejo recorre rápidamente y por detrás alguien le toma de las orejas al conejo y le pega fuertemente al cazador. Este juego culmina cuando el cazador logra atrapar al conejo y el que dejó que atrapara al conejo es el indicado para ser el próximo cazador.

Existen muchos juegos más con los que los acompañantes, especialmente los adultos, juegan hasta el amanecer, en medio de risas y alegrías. Cabe destacar que en los velorios de adultos no se consume licor, inclusive en nuestros días porque para estos juegos se requiere de mucha habilidad física e intelectual. Los distintos juegos funerarios son coordinados por el Taita Maestro y tienen como propósito alegrar el dolor de los familiares y apoyar el ánimo del difunto para que recorra el camino difícil al chaishuk-pacha. Por esta forma de realizar velorios, los blancos, los mestizos y los miembros de las sectas religiosas con desprecio nos llaman "ignorantes", pero para nosotros estos juegos contienen profundos significados religiosos. Es que no podemos estar tristes cuando los familiares del difunto necesitan una terapia para su dolor por la pérdida de un ser querido y el difunto necesita ánimo moral para atravesar el camino hacia el chaishuk-pacha.

A las 5 de la mañana, que es cuando termina la noche del velorio, se hace el Wantiay, el grito ritual, que es el momento culminante de los funerales de adultos en las comunidades de Otavalo. En el wantiay participan todos los acompañantes del velorio. Para ello el Taita Maestro se ubica en el patio y reza en voz alta varias oraciones católicas y unas plegarias en kichua. Luego se lanza en forma prolongada y con toda fuerza el grito: "¡Wantiay...!" y los acompañantes también gritan a todo pulmón: "¡Wantiay...!". Se repite el grito por cuatro veces, un grito por cada pacha o dimensión. Luego de los cuatro gritos el Taita Maestro continúa con rezos en voz

alta y nuevamente repite el grito: "¡Wantiay...!" por cuatro ocasiones con el acompañamiento de los familiares. Es el acto de parar para que surta el efecto esperado. Nuestros mayores nos enseñan que este grito es escuchado en las cuatro dimensiones. En el preciso momento del grito sagrado, todos los espíritus de los antepasados abandonan el chaishuk-pacha y vienen al kai-pacha10 para llevar consigo el difunto y guiarle por el camino.

Está prohibido pronunciar la palabra sagrada wantiay en cualquier momento o en cualquier parte sin motivo alguno que no sea en los funerales de un adulto. Es el término que, al ser pronunciado en comunidad, abre las puertas del hawa-pacha, kai-pacha, uku-pacha11 y el chaishuk-pacha, las cuatro dimensiones del universo según la sabiduría del pueblo andino de Otavalo. Luego del wantiay los participantes comen la primera comida del día para iniciar la salida hacia el cementerio. Luego de la comida, los familiares ponen en el ataúd los elementos necesarios para la vida del difunto en el chaishuk-pacha como:

Plato de barro y cuchara de palo: Le servirán al difunto para que pueda coger la comida que se le dará en el chaishuk-pacha. No es conveniente mandar con el muerto platos y cucharas de metal, porque allí dan de comer comida bien caliente y estos trastes son incómodos y el difunto se quemaría con esta comida a cada momento.
Escobilla de romero: Sirve para que el difunto pueda barrer su casa y mantenerla limpia.
Soguilla de ramos benditos: Le servirán para que el difunto cargue los granos de las cosechas.
Monedas: Le servirán para que pague su contribución en la puerta de entrada al chaishuk-pacha.
Aguja con hilo: Le servirán para que remiende y confeccione su vestido.

Además, se envía al difunto diversos objetos muy queridos por él durante su vida, así por ejemplo si es músico de flauta, se le envía su par de flautas. En algunas ocasiones, los familiares se olvidan de enviar con el muerto algún elemento indispensable. Entonces cuando muere algún familiar pueden mandar encargando este elemento para que se le entregue al llegar al chaishuk-pacha. Para ello al difunto una y otra vez le hablan encargándole que lo entregue a tal alma.

También se nos ha enseñado que durante nuestra vida es necesario tener como obligación al perro, porque este animal en el duro camino al chaishuk-pacha, le ayuda y guía al difunto, y en muchos casos cuando le dan de comer carne de caballo, el perro le ayuda a comer rápidamente, mientras que el gato no puede hacerlo así. Por ello no es bueno tener gatos en la casa sino perros.

Se nos ha dicho también que no es bueno enterrar el muerto en bóvedas porque en el chaishuk-pacha vivirá como prisionero en una cárcel. Por ello hay que enterrarle en la tierra.

Luego de colocar estos elementos indispensables, los familiares sacan el ataúd y dan tres vueltas a la casa como despedida y en el patio con la vista al interior de la casa se arrodillan y salen con rumbo al cementerio.

Luego de ofrecer la misa en honor al difunto en la iglesia de la parroquia respectiva, se llega al cementerio y el féretro es colocado en el centro del cementerio mientras algunos familiares se encargan de cavar la fosa y los demás realizan el intercambio de comidas y la comida comunitaria en honor al muerto. Cuando llega el momento del entierro, los familiares abren el ataúd por breves momentos para que el difunto contemple por última vez el sumak-mundo o este gran mundo. Finalmente, se cierra el ataúd y lo colocan en la fosa común y cubierto con tierra en medio del llanto y dolor de sus familiares.

Pero esto no es el final de todo. Como actos recordatorios se efectúan posteriormente varios rituales complementarios, como por ejemplo la "semana karai", las misas para el difunto y el aniversario.

"Semana karai": es la ofrenda en honor al difunto que se ofrece a los ocho días en el cementerio. Esto consiste en realizar los mismos rituales del velorio con el Taita Maestro, los mismos jue

gos, los mismos responsos, la misma misa con el cura y la misma comida comunitaria que se realizó con el difunto presente. Estas misas son realizadas por los hijos del fallecido, todos aportan por igual para este cometido. Este tipo de misas pueden ser repetidas las veces que los familiares quieran y puedan de acuerdo a su condición económica.

Aparte de la misa anual, los muertos son recordados en fechas especiales. Entonces la familia y la comunidad acuden al cementerio a recordar y compartir su comida con los muertos. Así cuando acudimos al camposanto vamos teniendo en mente a toda nuestra genealogía del que somos capaces de recordar, y por cada uno de ellos hacemos rezar oraciones en su honor nombrándolos. Por los que no podemos recordar con su nombre por el tiempo tan largo que pasó, pedimos al final que rece por las almas que ya no conocemos porque sabemos que ellos continúan viviendo y de vez en cuando se comunican con nosotros a través de los sueños y de otros fenómenos.

Para nosotros, la muerte es uno de los aspectos fundamentales de la vida. Para este momento nos preparamos durante toda nuestra existencia. La muerte no es el final de todo. Es el inicio de otra vida. Es el ciclo del fin de la ignorancia y el comienzo de la sabiduría universal. Es el reencuentro con los antepasados y el fin del tiempo y el espacio.

El ritual funerario de los otavaleños aún permanece inexplorado en su real valor cultural para el occidente, donde la muerte "se ha perdido", causando una patología psicosocial endémica. Lograr que nos escuchen y nos entiendan con nuestra diversidad es una meta que nos hemos propuesto para lograr un mundo unido y enriquecido en la diversidad cultural de los pueblos.

Anexo

Noventa sueños otavaleños de muerte anunciada

(Colección recogida por Fabián Potosí, Otavalo, Ecuador; comentarios de Juan van Kessel)

1 Cuando se sueña una quebrada es para mirar un cementerio.

2 Cuando se sueña un carro indica que habrá muerte y entierro.

3 Soñar que se mira un hueco grande indica que habrá entierro.

4 Soñar que está cavando una acequia indica que verá que están enterrando a alguien.

5 Soñar que están cavando papas indica que estarán cavando una sepultura.

6 Soñar máchica indica que se verá tierra fresca del cementerio (se acompañará a un entierro).

7 Cuando se sueña un aguacate negro significa que se pondrá de luto.

8 Soñar sacando las muelas indica que algún familiar va a morir.

9 Soñar carne de cualquier animal indica que morirá alguien.

10 Soñar tierra arada o un montón de tierra es para morir alguien.

11 Cuando se sueña comiendo capulíes es para ver muertos.

12 Soñar abundantes flores es porque habrá un duelo.

13 Soñar sacándose las muelas es para escuchar que alguien se ha muerto.

14 Soñar que está comprando terreno es porque habrá muertos.

15 Soñar que está llevando un palo o un poste significa que pronto irá portando un ataúd.

16 Soñar animales muertos es porque alguna persona morirá.

17 Soñar a un animal muerto, es porque hemos pensado que alguien va a morir.

18 Soñar carne es para oír que se ha muerto alguien.

19 Soñar bailando indica que se morirá alguien.

20 Cuando se sueña que una persona está cruzando el puente indica que algún familiar se va a ir muy lejos o que habrá muertes.

21 Cuando una persona sueña lavando ropa y de pronto se le escapa una prenda y le sigue a recuperar, significa que alguien fallecerá.

22 Soñar flores blancas significa que se escuchará o habrá muertes en alguna parte.

23 Soñar sombrero indica que un familiar de la casa morirá.

24 Soñar que uno está llevando agua indica que un familiar de la casa morirá.

25 Soñar que se ha cambiado de casa indica que habrá muerte.

26 Soñar que dentro del cuarto aparece carne, indica que habrá muerte.

27 Si sueña que está haciendo una zanja indica que habrá muerte.

28 Si sueña haciendo una casa, significa que morirá la señora o los niños dentro de la casa.

29 Cuando una persona sueña que los lugares conocidos han cambiado mucho o casi no se distinguen, indica que alguien morirá.

30 Faltando 10 o 20 días cuando se sueña un guango de leña gruesa, es seguro que alguien morirá.

31 Cuando se sueña que uno está junto a una iglesia indica su propia muerte.

32 Soñar carne es porque se morirá una persona.

33 Cuando se sueña una quebrada es porque habrá muertos.

34 Soñar un carro blanco y viejo que está revolcado con personas detrás de nuestra casa indica que nuestros familiares morirán.

35 Soñar que está lavando la ropa y se le va en el agua indica que habrá muertes.

36 Soñar que uno está tumbando un árbol indica que alguien se morirá muy pronto.

37 Soñar que se está montado en un caballo indica que alguien morirá.

38 Soñar que un carro está en determinado sitio indica que alguien de ese sector va a morir.

39 Soñar pañuelo indica muerte.

40 Soñar cualquier clase de flores significa que habrá luto.

41 Cuando se sueña mucha carne gorda (grasosa) es porque morirá una persona sana y gorda a causa de un accidente.

42 Cuando se sueña a una persona bien blanca indica que alguien morirá o se lastimará.

43 Cuando se sueña que un tractor está arando es para morir el abuelo u otro familiar.

44 Cuando se sueña partiendo un zapallo por la mitad indica que el marido o la mujer va a morir.

45 Cuando se sueña choque de carros indica que morirá alguna persona de la comunidad.

46 Cuando se sueña que se está pidiendo la bendición significa que se está muriendo un enemigo.

47 Soñar con el fruto de la guaba significa que morirá una guagua tierna.

48 Cuando se sueña una choza, significa que morirá una gua

gua tierna y la choza simboliza el altar que se hace al muerto.

49 Cuando se sueña una batea significa que morirá una guagua.

50 Cuando soñamos a una viejita bien pobre indica que morirá el guagua tierno.

51 Soñar que alguien está cortando un árbol indica que un joven morirá.

52 Soñar cortando dientes indica que se morirán los jóvenes.

53 Soñar que está vestido de blanco es para vestir la mortaja de un niño.

54 Soñar que está tocando una guitarra significa que un niño morirá.

55 Cuando se sueña que está haciendo un ramo de flores es para morir un niño de la casa.

56 Cuando soñamos que los pendoneros (priostes) salen de una casa que hay un niño, indica que después de 10 días el niño morirá.

57 Cuando se sueña un jardín de flores significa que se morirá un niño.

58 Soñar que los pañales del niño se van en el agua es para morir un niño.

59 Soñar que una choza están cobijando con paja indica que morirá un niño.

60 Soñar con un clavel blanco indica que morirá un niño.

61 Cuando los hijos sueñan que están sacándose las muelas, indica que morirá el padre o la madre.

62 Soñar que una pared se cae indica que morirá un hermano, padre o madre.

63 Soñar agua sucia significa que algún familiar se morirá.

64 Soñar que una casa se derrumba indica que algún familiar o pariente está próximo a morir.

65 Cuando soñamos que se está cayendo un tapial es porque morira algún familiar.

66 Soñar de duelo es para escuchar que se ha muerto algún familiar.

67 Soñar mucha carne indica que alguien de la familia morirá.

68 Soñar que se está tumbando un árbol o haciendo leña, indica que morirá algún familiar.

69 Cuando se sueña un hueco indica que habrá muerte dentro de la familia.

70 Cuando se sueña chupando uvas indica que morirá algún familiar o pariente.

71 Soñar que a uno se le caen los dientes indica que morirá un familiar.

72 Cuando se sueña que está muriendo un animal indica que se morirá una persona.

73 Cuando se sueña un tractor que está arando indica que morirá una persona mayor.

74 Cuando se sueña moras indica que morirá una persona mayor.

75 Si sueña haciendo una casa, significa que morirá la señora o los niños dentro de la casa.

76 Cuando una persona sueña que está cambiándose vestidos nuevos (poniendo), está anunciando su propia muerte.

77 Cuando una persona sueña que está caminando por una calle obscura indica su propia muerte.

78 Cuando una persona que está enferma sueña a un familiar que ya murió, indica que el enfermo va a morir.

79 Cuando se sueña que un buitre viene a dar una vuelta en rededor de un enfermo, indica que esa persona morirá.

80 Soñar que alguien está volando indica que habrá muerte.

81 Cuando se sueña un carro cerca de una casa indica que morirá esa familia.

82 Soñar que uno está al filo de una quebrada mirando hacia abajo indica que alguien morirá después de un mes o quince días.

83 Soñar que el sol se va y empieza a anochecer indica que para algunos familiares se acerca la muerte.

84 Soñar que estamos haciendo una casa nueva indica que alguien se aproxima a la muerte.

85 Soñar que está cavando una acequia es para ver que están sepultando a alguien.

86 Cuando se sueña que una persona está cruzando el puente indica que algún familiar se va a ir muy lejos o que habrá muertes.

87 Cuando se sueña que uno viaja en un carro con toda la familia significa que toda la familia se reunirá porque habrá muerte.

88 Soñar que se está matando a un animal significa que veremos un muerto.

89 Soñar una canoa indica que veremos un muerto en cualquier parte.

90 Soñar zapallo (calabaza) es porque una persona quedará viudo o viuda.

Comentario Juan van Kessel

El tema de vida y muerte aparece continuamente en los sueños avisadores de los indígenas de Otavalo. El complejo de salud y vida es su primera preocupación. Son múltiples los peligros que amenazan su vida y la de sus hijos y parientes. El joven profesor Fabián Potosí, originario del lugar, anotó 563 sueños avisadores indicando simplemente la señal y su significado. De este total hay un grupo de 263 sueños predictores del tema `vida/muerte', y, más preciso, 41 sueños con signo positivo (los que anuncian "vida y buena salud") y 222 sueños (ó 84%) con signo negativo ("enfermedad y muerte"), mencionando (entre otros ) 70 sueños con significado de `salud dañada' y 90 señales soñadas con significado explícito de la muerte anunciada. Estos son los sueños que figuran en el listado de más arriba: Noventa sueños otavaleños de muerte anunciada. Ciertamente la lista de Potosí no es completa ni exclusiva y se amplía o renueva continuamente por la gran sensibilidad y creatividad onírica del andino, pero este listado tiene suficiente número de señales para dar una idea cabal y para sacar algunas conclusiones, como las siguientes:

Cuando la muerte se hace presente en la familia o en la comunidad del otavaleño, ésta suele anunciarse con frecuencia por medio de sueños. Son múltiples los sueños-mensaje con significado de `muerte'. Anuncian: reunión familiar por duelo (sueño nº 66), habrá que cavar una tumba (nº 5), cementerio (nº 1), entierro (nº 3-4), luto (nº 7), habrá que llevar un ataúd (nº 15), se verá a un muerto (nº 79-80, 88-89), tumba fresca, entierro (nº6), viudez (nº90), muerte (nº 2, 8-14, 16-27, 29-40, 81, 85), muerte en 15-30 días (nº 82), muerte que se acerca (nº 83-84), muerte en accidente (nº 41-42), muerte de comunero (nº 45), de enemigo (nº 46), de familiar (n1 65-66), de guagua (nº 47-50), de niño (nº 53-60), de joven (nº 51-52), de cónyuge (nº 44), de padre, madre o hermano (nº 61-62), de pariente (nº 43,63-64, 67-71), de persona mayor (nº 72-74), de señora o niños (nº 75), la muerte de la persona misma que soñó (nº 76-78).

La salud dañada o amenazada tiende a desembocar en la muerte. Las enfermedades que según los sueños proféticos acechan a los otavaleños son: fiebre, gripe, pasmo, sarampión, sarna, tifoidea, tos, tumores, además de traumas y lesiones. A éstas, se agregan las enfermedades que `los doctores no conocen', como el susto, el mal aire y el espanto o `agarradura de la tierra'. El concepto andino de `salud' incluye también los desequilibrios afectivo-emocionales como cólera, rencor, tristeza, ira y odio; por otra parte afecta sensiblemente al estado de `salud': la envidia y los odios de los enemigos, que se cristalizan en brujerías. Potosí menciona en total 50 señales oníricas que anuncian `mala salud'. Además de éstas, Potosí menciona 20 sueños proféticos de `mala suerte'. En el pensamiento andino la `suerte' es parte integral de la salud. Para el andino la `suerte' pertenece también, y antes que nada, al terreno del bienestar y de la medicina andina y como tal es materia para los curanderos, los yachac o yatiri.

Es interesante considerar este listado de 90 sueños anunciadores de la muerte como parte que es de un listado más general de sueños anunciadores que recolectó Potosí y considerarlos en su contexto socio-psicológico. Un breve análisis de significados y frecuencias enseña que, aparte de 263 sueños con referencia a vida y muerte, aparecen allí 173 sueños con referencia a relaciones sociales y 127 sueños con referencia a la situación económica. Todos estos sueños llevan un signo positivo o negativo, que indican seguridad o peligro, y que aparecen en las frecuencias que indica el siguiente cuadro:

Efectivamente, si consideramos la lista completa de 563 sueños, podemos clasificarlos en dos grupos: los sueños que anuncian peligros, daños, desgracias y otras expectativas negativas y los que presagian buena salud, felicidad, éxito y otras expectativas positivas. Los primeros expresan una actitud de desconfianza, angustia y alerta, y los segundos expresan un estado de ánimo y una actitud de confianza y seguridad. La primera es la actitud normal y la más eficiente en la lucha por sobrevivir y el esfuerzo de auto-defensa en situaciones difíciles, las que hacen peligrar la supervivencia y el bienestar.

Podríamos, con miras a los porcentajes globales de los tres principales rubros en el cuadro, arriesgarnos a definir una hipótesis que dice que _dentro del estado general de angustia y la actitud de desconfianza general que demuestra el campesino otavaleño por sus sueños_ le preocupa antes que nada, y constantemente, su `salud' (en el sentido amplio que él mismo le da). En segundo y tercer lugar, pero también con índices muy altos, vienen la preocupación por los constantes peligros que amenazan su precaria convivencia familiar y social y su situación económica. Sus preocupaciones y angustias por (1) su salud, (2) sus relaciones sociales y (3) su situación económica, van en esta secuencia de prioridades.

Recibido: septiembre 1999. Aceptado: diciembre 2000.

Notas

1 Apunchik Achill Yaya: Nombre pre-kichua de la Suprema divinidad de los pueblos indígenas de la región septentrional del Ecuador.
2 Hawa-pacha: El mundo de arriba. Dimensión ubicada sobre este mundo, en la sabiduría indígena de Otavalo.
3 Allpa-mama: Madre tierra, conocida también como Pachamama.
4 Cachiguango, José Antonio: Comuna Cotama. Entrevista grabada el 1 de Noviembre de 1997.
5 Chaishuk-pacha: El otro mundo. Dimensión espiritual, o morada espiritual de nuestros mayores.
6 Taita Maestro: Persona de amplios conocimientos sobre rezos católicos y plegarias kichuas, así como también de los juegos funerarios. Esta persona recorre casi todas las comunidades con su oficio.
7 Chunkana: Término kichua que es el nombre del juego principal que decide perdedores y ganadores para ocupar su rol en los juegos funerarios.
8 Katsa: Grano mayor del juego del chunkana.
9 Pachallina: Prenda femenina indígena que es utilizada para cubrir el cuerpo o la cabeza.
10 Kai-pacha: Este mundo. Es la dimensión en la que estamos viviendo.
11 Uku-pacha: El mundo de abajo. Dimensión en donde viven los espíritus de la naturaleza y los Aya o energías de la naturaleza.