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Chungará (Arica)

versión On-line ISSN 0717-7356

Chungará (Arica) v.33 n.2 Arica jul. 2001

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-73562001000200001 

EDITORIAL

El volumen 33, número 2 comprende 11 artículos sobre ritos mortuorios andinos contemporáneos, editados por Juan van Kessel. Se entregan testimonios acerca de los procedimientos y principios ideológicos que estructuran las prácticas funerarias de las comunidades actuales. Dos artículos sobre sacrificios humanos en santuarios de altura andinos, de José A. Chávez y María C. Ceruti respectivamente, entregan una síntesis de los santuarios incaicos de altura. Cierra este número dos artículos con resultados de análisis químico sobre cabello humano y su aplicación en la comprensión de patrones culturales, de Larry W. Cartmell y Cheryl Weems y, Andrew S. Wilson et al.

Ritos Mortuorios Contemporáneos Andinos: Resumen del simposio

Este simposio permitió reflexionar sobre la mitología de la otra vida y la vivencia del más allá. Los aportes fueron en su mayoría de los mismos hijos del pueblo andino venidos de Ecuador, Perú, Bolivia, norte de Chile y del noroeste de Argentina. Lo que nos ofrecieron fue mucho más que los acostumbrados relatos etnográficos sobre el culto a sus seres queridos en el más allá. Nos dieron un verdadero testimonio de sus sentimientos piadosos más íntimos en los momentos sagrados de comunicarse ritualmente con ellos para la "crianza mutua de la vida" entre los de acá y los de allá. Previa una breve ceremonia en que pidieron "licencia" a sus difuntos y expresaron un profundo respeto a sus testadores, nos contaron de muchas maneras que la vida de la familia andina es una, compartida, y continua; y que el dolor por la despedida de las almas que parten para "un largo viaje", no se alivia, sino que se vuelve soportable por un duelo ritualizado que da sentido al destino universal de "volver al origen" de la vida; que por el culto de las almas el pueblo andino interpreta y atestigua a la vez el significado de esta despedida y la antigua sabiduría contenida en él, que la muerte y el entierro de los muertos es la siembra de la semilla de la vida para una nueva generación; visión andina que recuerda la profunda y sabia esperanza encubierta en el canto del salmista: "Los que siembran entre lágrimas con gozo cosecharán" (Ps.125:5).

De este se previene al lector que estos son estudios que llamaríamos "etnográfico-antropológicos"; enfocan al hombre andino contemporáneo; en su mayoría representan "la visión andina" - no necesariamente una visión académica, pero sin duda una visión con particular valor hermenéutico para el arqueólogo y el antropólogo, el teólogo y el pastor. Se advierte, también, que los casos donde se intenta superar el nivel descriptivo y sugerir, o confirmar, una interpretación, se mueven en el nivel de la mitología y la cosmovisión, navegando en una epistemología no-positivista, fenomenológica y aún filosófica o teológica.

Consideramos que el tema del duelo andino es de doble interés: no sólo para interpretar mejor, a partir de la etnografía viva, el pasado cultural de los pueblos andinos y los hallazgos de los arqueólogos, sino también para conocer mejor, y valorizar más, las raíces históricas y prehistóricas de la identidad cultural andina. La importancia del tema aparece en el dicho: "El pueblo que ignora su historia no tiene futuro". Por otra parte: ampliando y profundizando nuestros conocimientos del pasado cultural andino, valorizamos su cultura y avalamos un desarrollo andino con identidad y viabilizamos una evangelización inculturizada y una pastoral realmente andina. Ciertamente tenían que ser los mismos andinos los primeros en tomar aquí la palabra, para expresar su piedad ante los muertos, los antepasados y su larga y rica tradición. Ellos tenían que ser los protagonistas de tal discurso. La "perspectiva andina" y la "auto-interpretación" da rango de testimonio a sus aportes, sin quitarles su valor científico. ¡Todo lo contrario...!, así nos aseguran hoy día los metodólogos en antropología, es éste el camino para generar un conocimiento veraz y confiable, más profundo y sincero por la signatura de su autor que así nos deposita su testimonio: " Doy fe... ".

Los autores andinos que dieron este testimonio son: Efraín Cáceres quien nos asegura que la muerte en el sur andino es concebida como una continuidad de la vida. No es un disloque ni una ruptura, sino, por el contrario, un paso más que da el ser humano en forma natural de esta a la otra vida; Manuel Escalante Pistán, describe un ritual mortuorio típico de convivencia entre vivos y muertos, detallando los alimentos rituales para vivos y muertos; Luperio David Onofre Mamani expone los rituales ocurridos antes, durante y después del entierro y explica el significado del duelo, las fiestas mortuorias, la relación

entre vivos y muertos y el papel de los especialistas rituales en la comunidad; Víctor Bascopé Caero enseña, a partir de su paradigma: "cosmovisión andina", los rituales del Departamento de Cochabamba e interpreta el trasfondo mitológico y la cosmovisión religiosa que éstos representan, demostrando así su tesis que, para el andino, "la muerte es parte importante de la vida", porque es "el retorno al principio"; Luis Enrique Cachiguango describe los rituales y las costumbres mortuorias, a partir de sus propias vivencias y la interpretación de sus parientes mayores. Cachiguango nos explica la importancia de los juegos alegres para divertir las almas durante el velorio de `cuerpo presente' y para aliviar su pena por la despedida. De gran interés son también los elementos de uso personal regalados al muerto cuando parte para su largo viaje, y los mensajes para otras almas de la familia fallecidos antes. Orlando Acosta Veizaga describe y explica los rituales fúnebres de los chipaya: ellos expresan con más fuerza y claridad la relación entre vivos y muertos. En su relato todo huele al campo andino: nos muestra que los muertos son parte viva y activa de la comunidad y de la familia, comprometida con fuertes lazos de reciprocidad social y económica.

Además, se suman los aportes de investigadores con formación académica que a partir de su observación participativa y simpatizante han sabido penetrarse del significado de los ritos que presenciaron. Gerardo Fernández Juárez presenta las bases documentales de las prácticas rituales mortuorias en la zona lacustre del altiplano boliviano, especialmente los banquetes y agasajos ceremoniales, la inhumación y las ofrendas en las manifestaciones del duelo; Marieta Ortega Perrier se refiere a las prácticas funerarias observadas en la comunidad de Isluga (Tarapacá, Chile), cuando se pregunta por la concepción andina del "alma", o del "muerto"; María de Hoyos presenta los resultados de su investigación de las costumbres funerarias en el valle del Cajón de Catamarca, en el N.O. de Argentina, a 3000 msnm; Juan van Kessel describe los momentos culminantes del ritual mortuorio y los símbolos más expresivos, para destacar la relación que éstos expresan entre vida y muerte; vivos y muertos; tierra y muertos; los lazos que con el rito se cortan y los que se estrechan; el paralelismo entre ritos de nacimiento y ritos mortuorios, ambos practicados para ayudar al naciente/agonizante en su paso al nuevo estado de la vida y apoyar a su familia/ayllu/tierra en este trance; y finalmente Argimiro Aláez García cuya pregunta central es: ¿Cómo el hombre andino enfrenta el hecho de la muerte en sus gestos rituales y simbólicos?, describe los diversos pasos de la elaboración del duelo en los ritos mortuorios en Chiapa, Limaxiña, Sibaya, Mamiña y otros pueblos, cuatro pueblos del Departamento de Tarapacá, Chile, donde el autor - sicólogo y pastor - se dedicó muchos años al servicio pastoral.

 

Juan Van Kessel Calogero M. Santoro Vargas
IECTA, Iquique Universidad de Tarapacá, Arica