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Chungará (Arica)

On-line version ISSN 0717-7356

Chungará (Arica) vol.33 n.1 Arica Jan. 2001

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-73562001000100012 

INHUMACIÓN DE UNA CABEZA AISLADA EN LA PUNA ARGENTINA

Hugo D. Yacobaccio*, Celina M. Madero*, María del Carmen Reigadas**

*Sección Arqueología, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, 25 de Mayo 217 3º P., 1002 Buenos Aires, Argentina. E mail: hugo@idlab.filo.uba.ar.
**Echeñique 7630, La Reina, Santiago, Chile. E-mail: amal@interaccess.cl.
Recibido: noviembre 1998. Aceptado: diciembre 2000.

Este trabajo da cuenta de algunos resultados del proyecto arqueológico que se lleva a cabo en Susques (Puna de Jujuy). El mismo tiene como objetivo estudiar el establecimiento de una estrategia predominante de pastoreo surgida a partir de un proceso de domesticación de los camélidos derivado de contextos de caza-recolección.

En este sentido presentamos información referida al enterratorio de una cabeza aislada, que representa por el momento, el hallazgo más antiguo de restos humanos para el área. También representa, de acuerdo al contexto asociado y al estudio isotópico de su dieta, un primer momento de pastoreo de camélidos. Por lo tanto, su estudio debe enmacarse dentro del proceso de complejización económica y social que tenía el lugar en ese momento (ca. 3000-2000 A.P.) en las tierras altas andinas.

Palabras claves: Dieta, patrones mortuorios, osteología.

This paper gives account of some of the results from an archaeological project that was carried out in Susques (Puna de Jujuy). Our objective is to study the establishment of the predominant strategy of pastoralism which arose at the beginning of camelid domestication. In this context, we present information related to the isolated interment of a human head, that to date, is considered the oldest evidence of human occupation in the area. In accordance with the associated context and the isotopic study of diet, this discovery represents the beginnings of camelid pastoralism. Therefore, its study should mark an important place in the long process of social and economic development (ca. 3000-2000 B.P.) in the Andean highlands.

Key words: Diet, mortuary patterns, osteology.

Sussques es una localidad de la Puna del Noroeste argentino -provincia de Jujuy- situada en la confluencia de los ríos Salado o Pastos Chicos y Susques (Figura 1). La región está enmarcada por dos cordones montañosos con dirección norte-sur: al este, la Sierra de Cobres y al oeste la de Taire. Desde el punto de vista geológico está compuesto por tobas y tobas ignimbríticas en el norte y margen izquierda del río Salado y por sedimentos marinos de areniscas, lutitas e intercalaciones calcáreas en la margen derecha.


Figura 1. Ubicación de Susques, Puna de Jujuy, Argentina.

Se trata de un ambiente desértico ubicado entre los 3600 y los 4500 msnm. El clima es frío y seco con precipitaciones estivales (diciembre-marzo) que varían entre 50 y 200 mm, con una media de 190 mm. La temperatura promedio es de 7.5º C con heladas todo el año, con un rango que oscila entre los 2° C y los 11.1° C. Debido a la altura hay una gran amplitud térmica diaria y alta evapotranspiración (Buitrago y Larrán 1994).

Las características del ambiente de Puna en Susques corresponden al de una faja de transición entre la Puna Seca y la Salada, denominada por Buitrago y Larrán (1994) Puna Desértica. Comparte las características generales del ambiente puneño (gran amplitud térmica diaria, alta evapotranspiración y estacionalidad bien marcada) pero no posee extensiones de gramíneas tan grandes como la Puna Seca y los sectores con pastos no están tan restringidos geográficamente como en el ámbito de la Puna Salada.

Según Cabrera (1976), este ambiente forma parte, en términos de comunidades vegetales, de la Provincia Puneña caracterizada por vegetación xerofítica. Predominan tres tipos de formaciones vegetales: las vegas, los tolares y los pajonales. Las vegas están compuestas por pastos tiernos entre los que predominan las especies rizomatosas (Hypsella oligophylla; Werneria pygmaea); en el área, están localizadas en los fondos de quebradas, tanto en su cabecera como en su desembocadura. Los tolares, están localizados entre los 3600 y los 4200 msnm; conforman estepas arbustivas de tola (Parastrephia lepidophylla); tolilla (Fabiana densa) y variedad de gramíneas como Festuca orthophylla. Los pajonales localizados desde los 4200 hasta los 5000 msnm son una estepa graminosa dominada por Festuca orthophyla, F. chrysophyla (iros) y Poa gymnantha y otros pastos cespitosos.

Descripción del Hallazgo

El Morro del Ciénego Chico es un cerro de 3750 m de altitud ubicado a 3.5 km al sudoeste del actual pueblo de Susques (Figura 1, flecha). El sitio está conformado por una pequeña oquedad debajo de una roca plana inclinada desprendida de la pared norte del cerro. Esta oquedad fue cerrada en su parte anterior y posterior por pequeñas paredes de piedras unidas con argamasa, limitando una superficie de 0.58 m² (0.93 m de ancho por 0.63 m de alto). Hacia el oeste, al lado de la tumba, había una acumulación artificial de piedras que no contenían nada debajo de ellas.

En el interior de la oquedad se depositó sobre una camada de gramíneas, una cabeza humana con sus dos primeras vértebras cervicales articuladas cubierta por pequeñas ramas descortezadas de tola. La misma estaba orientada en dirección este a 80°. La cabeza, conserva el tejido blando en su mayor parte, es decir, en la totalidad del cráneo y la cara, excepto en la parte basal del mismo, las vértebras y la parte inferior de la cara. La exposición del hueso es debida a la erosión provocada por el derrumbe natural de la pared del frente de la tumba, que ocasionó también el desprendimiento de la mandíbula que fue hallada, en mal estado de conservación, unos veinte metros abajo en el talud del cerro. A pesar de esto la dentadura maxilar está en muy buen estado de conservación.

La cabeza tiene una peluca con doce trenzas cortas y un gorro tejido en forma espiral confeccionado en lana de colores rojo y marrón. La peluca estaba sostenida por finos cordeles de dos cabos confeccionados en fibra vegetal.

Se trataría de un individuo adulto, del sexo femenino determinado a partir de la forma y tamaño del maxilar y de las apófisis mastoideas. Se efectuó una tomografía computada axial que reveló que el cráneo tiene una deformación intencional de forma circular. Además, se constató que presenta una fractura de su parietal derecho que le provocó un hematoma extradural originado por la rotura de la arteria meningea media que derivó en un estado de coma de tiempo indefinido y, con toda seguridad, causó su muerte.

El excelente estado de conservación permitió recuperar materiales normalmente perescibles. Como parte del contexto se recuperó una soga trenzada corta hecha con lana de guanaco (Lama guanicoe) y de vicuña (L. vicugna). Otros cordeles y vellones mostraron la utilización de lanas de vicuña y llama (L. glama). El gorro, que cubría la cabeza, está confeccionado con dos tipos de lana: la teñida en rojo es de vicuña y la marrón es de llama, que tiene un grosor medio de 24µ. También se recuperó una "brocha" realizada con haces de gramíneas atadas por un extremo con un cordel de fibras vegetales.

Se obtuvieron dos dataciones radiocarbónicas, una proveniente de la camada de gramíneas que dio como resultado 2750 ± 100 A.P. (LP-368) y otra de 2460 ± 60 A.P. (Beta-56526) extraída de las maderas que cubrían la cabeza. La media de ambos fechados calculada utilizando factores ponderados dado que poseen distinto sigma es de 2556 ± 90 A.P.

Estudio de la Dieta

A partir de un fragmento de apófisis articular de vértebra se efectuó un análisis de isótopos estables. Los resultados obtenidos son los siguientes:

Muestra Laboratorio N°
Morro C. Chico CCNR-77762

d13C colágeno (‰) d15N (‰)
-17.8 +11.1

Los valores obtenidos de d13C de plantas silvestres de la Puna oscilan entre -24 y -29.1 ‰ para las C3 y entre -10.6 y -13.8 ‰ para las C4 (Fernández et al. 1991). Schoeninger y De Niro (1983) dan los siguientes valores obtenidos del colágeno de huesos de llamas: d13C entre -20.2 y 20.6 ‰ y de d15N entre +5.8 y +6.6 ‰. Las estimaciones del d13C coinciden con algunas efectuadas por Fernández et al. (1991), quienes dan -20.3 ‰ de promedio para cuatro especímenes de llama, aunque brindan otros valores comprendidos entre -14.1 y -16.8 ‰ que, según estos autores, provendrían de animales cuya dieta estuvo compuesta principalmente por plantas C4. Fernández y Panarello (1994) dan un valor promedio del d13C de -19.3 ± 1.3 ‰ extraíÍda de cuatro ejemplares de guanaco de la Puna de Jujuy.

Según las consideraciones realizadas, la dieta puede interpretarse como básicamente proteínica. Se puede decir que los datos representan el consumo de carne de herbívoros que se alimentan de plantas C3, más que el consumo mayoritario directo de plantas. Sobre esto sí se agregaría un consumo adicional de este tipo de vegetales, quizás la quinoa o algunos tubérculos, aunque todavía no tenemos otro tipo de evidencia que avale esta conjetura. También podría tratarse de plantas silvestres; aunque, en la Puna no abundan plantas comestibles que puedan constituirse en base de la subsistencia.

Con el fin de tener un parámetro comparativo podemos comentar que los valores de estas muestras son equivalentes a los obtenidos para pastores actuales Turkana/Dasanech de Africa Oriental (d13C: -18 a -10 ‰ y d15N: +12.1 a +16 ‰), cuya dieta está compuesta por el consumo de bovinos, caprinos y camellos con algunos granos C4 y plantas C3 silvestres (Ambrose y De Niro 1986). Podemos concluir, entonces, que la dieta del individuo del Morro, de acuerdo a los valores de los isótopos estables, es coherente con la correspondiente a una explotación pastoril básica.

Patrones Mortuorios

Aunque, lamentablemente, se trata de un hallazgo aislado para la región, tanto por su antiguedad como por sus características, sería interesante explorar, aunque no de manera exhaustiva, en busca de algunas uniformidades acerca del patrón mortuorio. Este hallazgo está representando una muestra de la inhumación de partes anatómicas seleccionadas, tal vez de cuerpos mutilados.

La inhumación de partes anatómicas seleccionadas es antigua en el área de la Puna de Jujuy; por ejemplo, en la capa E3 de Huachichocana III, Fernández Distel (1986:378-379) registró un episodio de selección de piezas esqueletarias con el cráneo intencionalmente carbonizado y destruido que incluyó la rearticulación parcial de vértebras lumbares con huesos coxales. Este episodio se ubica temporalmente entre los 10,200 y 8400 A.P.

En Inca Cueva 4, en su capa 1a fechada en 5200 A.P., había inhumaciones de huesos de las extremidades algunos cubiertos de arcilla. De allí mismo Torres Aparicio había extraído en 1936 varios cuerpos momificados flectados, pero además, conjuntos de huesos y cráneos aislados que podrían ser contemporáneos a los anteriores.

En las tierras altas de Arica (Chile) en la localidad de Patapatane en una inhumación datada en ca. 5900 A.P. de un cuerpo femenino adulto se registraron prácticas de mutilación post-mortem con desmembramiento de segmentos óseos, especialmente el cráneo que fue fracturado en el occipital, malar y maxilar y luego recolocado fuera de la posición anatómica normal (Standen y Santoro 1994).

Posteriormente, en el sitio Tulán 85 se inhumaron con dataciones de 3150 A.P., cuerpos de párvulos y neonatos, uno de ellos con "turbante". Asimismo, en Tulán 58 ( ca. 2240 A.P.) se recuperaron cuerpos extendidos y semiflectados (Núñez 1992). En Tulán 54, también se registraron enterratorios de neonatos, algunos de ellos con ajuar entre los 3000 y 2000 A.P. (Núñez 1994).

Como se aprecia el enterratorio de partes de cuerpos es antiguo en las tierras altas de la región, aunque con variantes locales en relación a diferencias en la selección de huesos y a los contextos funerarios. Asimismo, debemos notar que, hacia los 5000 años A.P. aproximadamente, también aparecen enterratorios o inhumaciones de cuerpos completos depositados en posición extendida o flexionada. En este sentido, además de los mencionados, cabe hacer referencia a la inhumación de la capa E2 de Huachichocana III, datada en 3400 A.P., de un individuo joven depositado en posición flexionada con un rico ajuar que incluía una cabeza de llama (Lama glama) (Fernández Distel 1986; Yacobaccio y Madero 1992).

Conclusiones

Standen y Santoro (1994) sugieren la existencia de un patrón funerario generalizado para las tierras altas desde el Holoceno temprano consistente en (1) los entierros en cuevas o aleros; (2) la ausencia de construcciones de fosas funerarias; (3) presencia de cuerpos con prácticas de mutilación post-mortem y (4) ausencia de ajuares significativos. Este patrón ha sido propuesto como característico para el denominado período Arcaico.

La inhumación del Morro del Ciénego Chico comparte algunos de estos rasgos, como la mutilación y la ausencia de ajuares significativos, pero se diferencia en los otros. Verano (1995:200-203) discute para distintos sitios de los Andes Centrales las características que presentan las inhumaciones de cráneos aislados y de partes anatómicas. Si bien la práctica de enterratorio de cráneos aislados es extendida en dicha área y en un momento contemporáneo al que nos interesa, notamos que la mayoría de los cráneos están depositados en grupos que contenían de 4 a 10 y en lugares de vivienda o ceremoniales como por ejemplo el relleno de una plataforma en Chavín de Huantar.

En el Morro del Ciénego Chico la cabeza fue depositada en un lugar aislado, sin sitios próximos de vivienda en un radio aproximado de 2 km y localizado en el punto más alto de la localidad. Estas características peculiares de la inhumación del Morro estarían marcando que para este momento -ca. 2600 A.P.- habría manifestaciones de una mayor variabilidad en los patrones mortuorios que los destacados anteriormente. Es para esta época cuando se registran no sólo inhumaciones de partes de cuerpos sino también de individuos completos, notándose además grandes diferencias en los ajuares, algunos de ellos de gran diversidad en cuanto a las clases de elementos depositados. Quizás esto sea consecuencia de un proceso de regionalización más marcada de los modos de ocupación del espacio geográfico de las poblaciones de las tierras altas surandinas en los primeros momentos de desarrollo de la economía pastoril, presentando una mayor variación respecto del patrón "Arcaico".

REFERENCIAS CITADAS

Ambrose, S.H., y M.J. De Niro.
1986 Reconstruction of African Human Diet using Bone Collagen Carbon and Nitrogen Isotope Ratios. Nature 319: 321-324.

Buitrago, L.G., y M.T. Larran.
1994 El Clima de la Provincia de Jujuy. Facultad de Ciencias Agrarias-UNJu, Jujuy.

Cabrera, A.L.
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Yacobaccio, H. D., y C. Madero
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