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Chungará (Arica)

versión On-line ISSN 0717-7356

Chungará (Arica) v.33 n.1 Arica ene. 2001

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-73562001000100006 

PATRONES MORTUORIOS EN CAZADORES RECOLECTORES
DEL PLEISTOCENO Y HOLOCENO EN COLOMBIA

Gonzalo Correal Urrego

*Academia Colombiana de Ciencias, Calle 75-A N° 20-80, Bogotá, Colombia.

En el sitio Tequendama -Sabana de Bogotá- (11.000 - 5.000 A..P.), se registraron veintiún entierros en posición lateral, con los miembros flectados. El ajuar corresponde a artefactos líticos y de hueso. Patrón similar se repite en Sueva (10.090 A..P.) y en Checua (8.500 - 3.000 A..P.). Prácticas de incineración se registran en Tequendama y Checua. En Aguazuque, en el Municipio de Soacha (5.030 - 2225 A..P.) fueron hallados 51 enterramientos, simples, dobles, y también entierros secundarios, junto con un entierro colectivo dispuesto en círculo, integrado por veintiún individuos (mujeres, hombres, y niños). Al sureste del círculo fueron colocadas dos extremidades inferiores derecha; estos segmentos corporales se dispusieron en posición flectada y corresponden a diferentes individuos. Junto a éstos se encontró un depósito de restos de venado cerca a algunos artefactos.

Palabras claves: Bioarqueología, mutilaciones, entierros secundarios.

At the site Tequendama in the Savanna of Bogotá (11.00 - 5.00 B.P.), 21 burials, in lateral position with limbs flexed, were found. The burial goods correspond to lithic and bone artifacts. A similar pattern was repeated in Sueva (10.090 B.P.) and in Checua (8.500 - 3.00 B.P.). Incineration practices are recorded at Tequendama and Checua. At Aguazuque, in the Municipality of Soacha (5.030 -2225 B.P.), 51 burials, simple, double and secondary, were found, along with a collective burial laid out in a circle and made up of 21 individuals (women, men and children). To the southeast of the circle, two inferior right limbs were placed; these body parts were placed in a flexed position and correspond to different individuals. Next to these, a deposit of deer remains was found near some artifacts.

Key words: Bioarchaeology, mutilations, secondary burials.

El Entierro de Sueva

El registro funerario más antiguo de Colombia fue hallado bajo los abrigos rocosos del sitio Sueva 1 (Municipio de Junín), en la cordillera oriental y corresponde a un individuo adulto femenino, datado en 10.090 A.P.

Este entierro primario, se encontró en posición de decúbito dorsal, con los miembros flectados; el ajuar funerario corresponde a ocre, fragmentos de mineral de hierro (hermatita especular) y restos de fauna, correspondientes a venados (Odocoileus virginianus) lascas triangulares, fueron colocados alrededor del cráneo.

El esqueleto fue colocado con el vertex dirigido hacia el oeste. El contexto cultural indica que este entierro corresponde al estadio de cazadores recolectores.

Los Entierros del Tequendama

En los abrigos rocosos del sitio Tequendama 1 (Municipio de Soacha), en la zona de ocupación 1 fechada entre 11.000 y 10.000 A.P, falanges con fractura longitudinal y parcialmente calcinadas, sugieren práctica de incineración dentro del ritual funerario.

En la zona de ocupación II fechada entre 9.500 y 7.500 A.P. aparecen igualmente restos calcinados. El entierro 14 está integrado por un cráneo en avanzado estado de desintegración, molares, hueso quemado (húmero), y fragmentos de hueso largo (tibia, fémur y peroné). Contexto similar aparece en Checua (Nemocón) con una fecha de 8.200 A.P. (Groot 1992) y en el sitio Chía III (Ardila 1984) éste se encuentra ubicado cronológicamente en 3.000 A.P.

En el sitio de Tequendama (Municipio de Soacha), los veinte enterramientos correspondientes a ocupaciones comprendidas entre 7.000 y 2.500 años A.P. nos muestran que las inhumaciones de adultos fueron practicadas, colocando el cadáver en posición de decúbito lateral o dorsal con los miembros flectados; el ajuar funerario está integrado por restos de fauna, principalmente venados (Odocoileus verginianus) y pequeños mamíferos como el ratón (Sigmodón bogotensis), el curí (Cavia porsellus), y el conejo (Silvilagus brasiliensis). También está integrado el ajuar funerario por artefactos líticos, artefactos de hueso y de asta de venado.

En los casos en que fue posible la reconstrucción de las tumbas, éstas muestran planta oval alargada; los restos infantiles fueron enterrados en pozos pequeños de planta circular y colocados en posición vertical de cuclillas.

El hecho de la coloración roja en diferentes entierros muestra que esta sustancia se colocó encima del cadáver e impregnó los huesos al desaparecer las partes blandas. Esta impregnación es notoria en los entierros 12 (7.235 + 60 A.P.) y 13 (6.045 + 45 A.P.) en este último, todo el frontal, y los parietales, muestran color rojo. Igual sucede en los huesos largos del entierro Nº 7.

Esta asociación del colorante dentro del ritual funerario es muy clara en las Vegas península de Santa Helena (Ecuador); como señala Stother (1998:139) "varios entierros presentaron vestigios de pigmento rojo (probablemente ocre) en uno o más huesos, por ejemplo: en las costillas del paquete del entierro secundario 3 (Figura 1); manchas rojas en algunas partes del esqueleto de una mujer (E 37 entierro primario); manchas rojas en el cráneo y en algunos de los huesos largos, y un pedazo de ocre dentro de la cavidad bucal del esqueleto de otra mujer adulta (E. 41). En el entierro número 34, 2 metacarpianos quintos y dos fragmentos de radios izquierdos mostraron un color rojo; un fragmento de cráneo y otros huesos pequeños de manos y pies regados por el basural tuvieron también pigmentación roja. Ningún entierro señaló el uso de grandes cantidades de pigmento en los ritos funerarios, aunque fue aparentemente un aspecto común en las preparaciones funerarias".


Figura 1. Entierros colectivos de Aguazuque.

La orientación de los esqueletos del Tequendama no marca un patrón cultural muy definido; a excepción de los infantes que fueron colocados en posición vertical.

Los restos de adultos se orientan dos en posición norte, dos en posición noroeste, 3 en posición noroeste, 2 en posición este y 3 en posición Sur.

Los Entierros de Aguazuque

El sitio arqueológico Aguazuque 1, se encuentra en predios de la hacienda de este mismo nombre en el Municipio de Cundinamarca. Aguazuque, permite reconstruir una secuencia cultural continua comprendida entre 5.025 y 2.725 años antes del Presente.

Visto en conjunto el contexto cultural en este sitio, ésta indica, que si bien la cacería constituyó papel fundamental en la economía del hombre del precerámico tardío, la recolección tuvo gran importancia como actividad de subsistencia a juzgar por la presencia de molinos planos, cantos rodados con bordes desgastados, yunques y abundantes percutores. Aguazuque, permite definir prácticas hortícolas, hacia el IV milenio A.P., son identificables para este período, restos vegetales calcinados, que incluyen (Cucurbita pepo) e Ibia (Oxalis tuberosa), cuyo registro se encuentra asociado a la capa 42 fechada en 3.850 +35 A.P. Cuatro zonas de ocupación son diferenciables en el yacimiento de Aguazuque.

Características de los Enterramientos

En el sitio de Aguazuque 1, se registró en un total de cincuenta y nueve enterramientos, de los cuales cincuenta y uno corresponden al corte dos y ocho al corte uno.

El complejo funerario de Aguazuque, incluye entierros primarios simples, entierros dobles y entierros colectivos. El patrón de enterramiento, corresponde a la posición lateral derecha e izquierda y en menor proporción dorsal; en todos los casos, las extremidades superiores e inferiores se encuentran flejadas, las primeras contra el tórax y las segundas contra el abdomen (Figura 1).

Entierros Colectivos

Como rasgo particular, se registró un entierro colectivo integrados por 23 individuos que incluyen mujeres y hombres adultos, jóvenes y niños. Este entierro colectivo, abarca parte de las cuadrículas B/2, A/3, B/3, A/4, B/4 y C/4 capa 41. Las inhumaciones fueron dispuestas en tal forma que demarcan un círculo y la posición de los cadáveres está determinada por éste.

El diámetro del círculo funerario, corresponde a 4,5 m.; cerrándose al sur, por un depósito de huesos de animales (venado), y restos humanos, al costado occidental del círculo, fueron colocados dos extremidades inferiores correspondientes, a diferentes individuos; dobladas en V; comprenden estas, coxal, muslo, pierna y pie, articulados. Este registro, sumado a la presencia de huesos aislados y calcinados así como al registro de paredes aisladas y pintados correspondientes a dos cráneos, sugiere prácticas antropofágicas.

Como ajuar funerario, junto con las inhumaciones fueron colocados piezas de cacería en los que son diferenciables, venados (Odocoileus virginianus), curí (Cavia porcellus) y catuche (Tayassu pecarí). Igualmente integran el ajuar elementos utilitarios como morteros con depresión anular, lascas y raspadores, así como algunos instrumentos de hueso. La fecha del entierro colectivo, corresponde a 3.850 + 35 A.P. (GrN -14478, Col 593).

Tanto en el corte 2 como en el 1, se registraron igualmente inhumaciones secundarias consistentes en unos casos en restos aislados y calcinados y en otras en restos del esqueleto post-craneal, o en un paquete de huesos largos pintados de rojo como el registrado en la cuadrícula c/3 unidad estratigráfica 51, en el corte 1, en un hueco circular asociado a la unidad 41 hacia la pared sur, fueron colocados restos calcinados correspondientes al esqueleto de un adulto.

Tumba de Pozo y Ofrenda de Paredes
Craneales Pintadas

En el sector NE del corte 1, asociada a la capa 4 se encontró una tumba de pozo de planta oval; la cámara y paredes se encontraron recubiertas con una argamasa blanca compacta sobre la que son apreciables impresiones vegetales; dentro de esta tumba, fue hallado un entierro colectivo integrado por cuatro individuos adultos. Los diámetros de la planta de la tumba corresponden a 1.70 x 1.72 m. encontrándose su fondo a 1.70 m con relación a la coordenada de superficie. Los esqueletos fueron colocados en posición decúbito lateral, izquierdo y derecho alternante; en el centro de la tumba.

En una depresión circular de 23 x 25 cm. de diámetro fue colocada una ofrenda consistente en un frontal, dos parietales y un occipital junto con huesos largos, húmeros, radios, tibias.

Tanto en el corte 2 como en el corte 1, se registraron igualmente inhumaciones secundarias consistentes en unos casos en restos aislados y frecuentemente calcinados y en otros en restos del esqueleto post - craneal, o huesos largos pintados de rojo, como los hallados en la cuadrícula C/3 unidad estratigráfica 5. En el corte 1, en un hueco circular, asociado a la unidad 4, hacia la pared sur fueron colocados restos calcinados correspondientes al esqueleto de un adulto.

Los huesos craneales muestran pintura nacarada sobre negro; las paredes externas, muestran motivos consistentes en volutas, círculos concéntricos y líneas paralelas pintadas sobre negro; las paredes internas fueron igualmente pintadas en color nacarado, la abundancia de estos pigmentos sugiere que las paredes craneales así decoradas pudieron haber servido para almacenar colorantes rituales. El colorante con el que fueron decorados estos huesos, pudo obtenerse de moluscos de agua dulce Unio pictorum, cuyas valvas se registran en diferentes unidades de cortes 1 y 2 estando asociadas con mayor profusión a la capa 41.

Los huesos largos (dos húmeros, dos cúbitos, dos radios), encontrados en esta tumba, muestran pintura nacarada y blanca sobre negro, en líneas paralelas. Hacia el sector norte de la planta funeraria , se registraron cuatro huesos largos correspondientes a tibias; estos huesos fueron decorados con líneas blancas paralelas sobre negro. A todos los huesos largos ofrendatarios, le fueron cortadas las epífisis; junto a uno de los entierros colectivos del corte 1 fue colocada una base de moler pigmentos, la cual muestra pintura roja sore la superficie.

El extremo sur de la cámara funeraria se encontró cerrado con una argamasa arcillosa, similar a la que recubre toda la bóveda; a continuación de este tabique compacto, fue hallado un depósito de forma oval alargada con relleno pardusco suelto y conteniendo restos de venado y piedras areniscas pequeñas.

Entierro Ritual Secundario

Constituye rasgo de particular interés en el estudio de las prácticas funerarias que tuvieron lugar durante el estadio tardío de cazadores recolectores en la altiplanicie de la Sabana de Bogotá, el hallazgo de un enterramiento ritual asociado a la base de la unidad estratigráfica 4 hacia la pared norte del corte 1. Este enterramiento, corresponde a un cráneo completo con sus vértebras cervicales articuladas; alrededor de este cráneo cuyas paredes muestran color rojizo, fueron colocados sobre su lado derecho un frontal y junto a su región occipital dos parietales y un occipital. Estos huesos muestran en lugar de las suturas, bordes cuidadosamente biselados y decorados con incisiones perpendiculares a éstos, rellenas de pintura blanca. Sobre la superficie externa de estas paredes craneales fueron diseñados con pintura blanca motivos curvilíneas consistentes en volutas, círculos y líneas paralelas que hacen relieve sobre las paredes; el occipital fue decorado mediante puntos blancos aplicados sobre negro. Inmediatamente por debajo del cráneo, se encontraron huesos largos correspondientes al antebrazo y brazo (2 cúbitos, 2 radios, 2 húmeros), al muslo (2 fémures) y la pierna (2 tibias); a estos huesos largos les fueron cortadas sus extremidades o epífisis y se les extrajo la médula ósea quedando ahuecados en toda su longitud. Los huesos largos, muestran decoración pintada blanca (y sobre ésta roja) en líneas paralelas; la aplicación de estos colores, se ejecutó luego de ser ennegrecidas las paredes internas de estos huesos. En la cara interna de un parietal aparece una capa gruesa de abundante pigmento rojo (óxido de hierro), lo que permite deducir su posible utilización como recipientes para colorantes usados con fines rituales funerarios; debe señalarse que en una de las paredes craneales (parietal) asociadas al entierro principal hallado en el corte 1, se encontró, igualmente, una capa de pigmentos nacarados, lo que refuerza la anterior consideración.

Sobre los rasgos morfológicos del cráneo ritual, puede decirse que se trata de un individuo masculino adulto, con relieves muy marcados a nivel de los arcos superciliares, de los pómulos y de la mandíbula inferior con una rama ascendente muy robusta. No se observan fracturas ni lesiones traumáticas de ninguna naturaleza sobre el macizo craneal.

Entierros Dobles

Muestran en el sitio de Aguazuque cuatro modalidades:

a) Entierros dobles de adultos.
b) Entierros dobles de niños.
c) Entierros de adultos junto con niños.
d) Entierros superpuestos en tumba de pozo.

Entierros Dobles de Adultos

Asociada a la unidad estratigráfica 52 (cuadrícula D/3) se registró una inhumación doble integrada por un esqueleto masculino y uno femenino, la edad en los dos casos corresponde a adulto medio.

Los cadáveres fueron colocados en posición de decúbito lateral izquierdo con los miembros flejados, uno junto al otro. De la práctica de entierros dobles de adultos existen antecedes en otros yacimientos precerámicos de América del Sur; bástenos mencionar el ejemplo conocido con el nombre de "Los Amantes de Sumpa" que corresponde al sitio de las Vegas en la península ecuatoriana de Santa Helena (Stother 1977; 1985).

Entierros Dobles de Niños

En la unidad estratigráfica 3 (cuadrícula D/4) a una profundidad de 130 cm. se registró igualmente un entierro doble integrado por dos niños. Los cadáveres fueron colocados en posición de decúbito lateral izquierdo con los miembros flejados uno junto al otro. Los huesos muestran impregnación de una sustancia blanca, calcárea. La tumba presenta forma ovoide alargada; sobre su piso y sobre los despojos fue esparcido ocre rojo, sustancia que impregnó parcialmente los huesos del esqueleto poscraneal y el cráneo dándole una tonalidad rojiza. Como ofrenda funeraria junto con presas de cacería consistentes en venado y curí en el pozo junto a uno de los entierros al lado del antebrazo izquierdo, le fue colocado un mortero.

Entierro Ritual de Niños junto con Adultos

Un entierro (N? 16) hallado en la unidad estratigráfica 41 (D/3), muestra posición lateral izquierda con los miembros flectados; junto a su región abdominal se registran dos parietales, un occipital y un frontal; éste muestra pintura nacarada punteada sobre rojo y sobre el frontal aparece una banda nacarada de 7 mm. de ancho. Los demás, huesos del cráneo, fueron decorados con pintura roja punteada. Debajo de las paredes craneales que corresponden a un adolescente fue colocado una niño en posición lateral derecha. Los huesos largos carecen de porción medular y tejido esponjoso y sobre su periostio muestran color rojo, los restos corresponden a un niño cuya edad estaría comprendida dentro de la primera infancia.

Entierros Superpuestos en Tumba de Pozo

Asociada a la unidad estratigráfica 3 (desde una profundidad de 1.50 m) se registró una tumba de pozo doble cuyos diámetros son 97 x 88 cm. Esta tumba fue excavada dentro de una plataforma apisonada roja en forma semicircular del sector suroccidental del corte 2, el compartimento superior del pozo fue excavado hasta una profundidad de 1.75 m., y su piso corresponde a una argamasa arcillosa que separa el comportamiento inferior. El cadáver de este primer compartimento fue colocado en posición lateral con los miembros flectados y el rostro dirigido hacia el oeste; como ofrenda, fue colocado dentro del pozo hacia la región femoral izquierda, un cuchillo de hueso perforado. Restos de venado, un raspador lateral y fragmentos de arenisca también integran el ajuar de esta tumba. Los huesos de esta tumba están impregnados de color blanco, hecho que puede interpretarse como originado en la costumbre de esparcir sustancias calcáreas molidas sobre el cadáver en este caso. Como rango especial, debe señalarse que este enterramiento mostró sobre su cráneo y huesos largos, lesiones de carácter luético. En estos restos se obtuvo una datación que corresponde a 5025 A.P. (GrN 14.447, col 7.952)

En el compartimento inferior de esta tumba, debajo del tabique arcilloso que lo separa del superior, el pozo se desvía y ensancha un poco hacia el oeste hasta alcanzar la profundidad de 1.80 m., alcanzado el horizonte argílico identificable en la parte alta de las terrazas de los alrededores. Los restos hallados en este compartimento inferior se encontraron en avanzado estado de desintegración, siendo sugerida una posición lateral izquierda por la posición de las tibias; como ajuar funerario sólo se encontraron dos mandíbulas de curí, un metatarsiano, un fémur de venado, y un canto rodado.

Entierros Simples de Niños

En el sitio de Aguazuque cortes 1 y 2, fueron registrados restos infantiles en número de 7, además del registro de restos aislados. Tres entierros de niños están asociados a la unidad 52 (cuadrículas A/3, D/3 y C/4).

En el primer caso (cuadrícula A/5) se trata de un niño cuya edad puede calcularse como correspondiente a 3a infancia (7 a 12 años). El entierro infantil practicado en la cuadrícula C/4 se encontró en posición de cuclillas, con las extremidades superiores e inferiores reflejadas, su edad se calcula como correspondiente a la primera infancia. El tercer entierro infantil asociado a esta unidad estratigráfica (cuadrícula D/3) corresponde a un niño cuya edad corresponde igualmente a primera infancia; los restos fueron colocados en posición lateral izquierda, y sobre ellos se observa una capa de pintura blanca.

La densidad de entierros de niños aumenta en la unidad estratigráfica 51, hecho que puede relacionarse con una mayor mortalidad infantil durante el período, durante el cual fue depositada esta capa. Las inhumaciones registradas en esta unidad estratigráfica corresponden a las cuadrículas C/1, C/3, C/4, B/3, B/4 y D/4; en todos los casos, a excepción de C/3, las posición de los restos se encuentra en mayor o menor grado alterada, posiblemente por razón de la actividad ejercida durante ocupaciones posteriores; puede, sin embargo, decirse que los casos registrados en C/1 y C/4 corresponden a posición vertical sedente y los demás a posición lateral derecha o izquierda, los restos en dos casos podrían corresponder a fetos a término, encontrándose el resto dentro de la primera infancia. Los restos hallados en C/3, fueron colocados en posición lateral derecha, con los miembros flectados y muestran calcinación parcial, probablemente antecedente a la inhumación por no encontrarse cenizas o carbón encima de los restos.

En el corte 1, hacia su pared oeste asociados a la unidad 51, fueron hallados los restos correspondientes a un niño (primera infancia) en posición lateral derecha, los huesos se encontraron impregnados de color blanco.

Son también practicados entierros de niños durante el período durante el cual se depositó la unidad estratigráfica 41; inhumaciones de infantes fueron registradas en la cuadrículas A/4, y D/4; en la primera los restos fueron hallados en posición decúbito lateral derecho con los miembros flectados; los huesos se encontraron cubiertos de pintura blanca. Como fue indicado anteriormente en el texto, el entierro infantil registrado en la cuadrícula D/4, fueron hallados en posición lateral izquierda y corresponden a un niño cuya edad se calcula como segunda infancia.

Inhumaciones de niños también se encuentran asociadas al estrato 3 en la base de esta unidad en la cuadrícula A/4, se halló un entierro de un niño reposando en posición lateral derecha; los huesos muestran pintura blanca y sobre el piso fue esparcido ocre rojo.

Hacia el límite oriental de la cuadrícula A/2 (estrato 3), se registraron los restos correspondientes a un feto a término; estos despojos fueron colocados en posición sedente; todos los huesos impregnados de pintura roja y blanca.

En esta misma unidad estratigráfica 3, como fuera señalado al hacer referencia a los diferentes tipos de enterramientos practicados en Aguazuque, se registró un entierro de niños.

Restos Aislados

Es frecuente tanto en el corte 1, como en el 2, el hallazgo de restos aislados y calcinados; éstos incluyen principalmente huesos largos (húmero, fémur, radio, cúbito) y en menor proporción, huesos planos y fragmentos craneales; el hecho de que la mayor parte de estos huesos muestran señales de calcinación sugiere o bien prácticas de endocanibalismo ritual funerario o prácticas antropofágicas ejercidas por los grupos que poblaron el área de Aguazuque. En los registros arqueológicos de la Sábana de Bogotá, particularmente los relacionados con el estadio de cazadores-recolectores, existen antecedentes de esta prácticas, desde los comienzos del Holoceno; en los abrigos rocosos del Tequendama en la zona de ocupación II fechada entre 9.500 y 8.500 años A.P. como fue señalado anteriormente, se registran los más antiguos antecedentes de esta costumbre, consistentes en restos óseos calcinados (entierro 14), que incluyen fragmentos de un cráneo, algunos molares con marcada atrición y huesos calcinados (Correal y Van der Hammen 1977:169).

En el sitio precerámico de Nemocón 1, (Correal 1979:116) también se registran evidencias que sugieren prácticas incineratorias asociadas al ritual funerario y en el sitio arqueológico de Zipacón (Correal y Pinto 1983: 96), también fueron halladas evidencias de esta práctica que, como ha sido señalado, se prolonga desde los comienzos del Holoceno hasta tiempos agro-alfareros de acuerdo con las evidencias arqueológicas.

Entierros Mutilados

Un rasgo de interés en el conjunto de las prácticas funerarias de Aguazuque, es el hallazgo de dos esqueletos adultos desprovistos de cráneos y dispuestos en posición lateral izquierda con los miembros flejados. Muestran los restos de estos enterramientos pintura blanca y sobre el piso de la planta oval, fue esparcido colorante rojo. Estos enterramientos fueron practicados en la cuadrícula D/4 en la unidad estratigráfica 3 (en su base).

Referencias citadas

Groot de Mahecha, A. M.
1992 Una Secuencia Cultural entre 8.500 y 3.000 Años antes del Presente. Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales - Banco de República, Bogotá.

Ardila, G. I.
1984 CHIA un Sitio Precerámico en la Sabana de Bogotá. Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales Banco de la República, Bogotá.

Stothert, K. E.
1988 La Prehistoria Temprana de la Península de Santa Elena: Ecuador: Cultura las Vegas. Museos del Banco Central de Ecuador, Guayaquil.

Correal, G., y T. Van der Hammen.
1977 Investigaciones Arqueológicas en los Abrigos del Tequendama. 11.000 años de Prehistoria en la Sabana de Bogotá. Banco Popular, Bogotá.

Correal, G.
1979 Investigaciones Arqueológicas en Abrigos Rocosos de Nemocón y Sueva. Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales. Banco de la República, Bogotá.

Correal, G.
1990 Aguazaque Evidencias de Cazadores, Recolectores y Plantadores en la Altiplanicie de la Cordillera Oriental. Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales. Banco de la República, Bogotá.

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