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Revista chilena de enfermedades respiratorias

versión On-line ISSN 0717-7348

Rev. chil. enferm. respir. v.20 n.3 Santiago jul. 2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-73482004000300002 

 

Rev Chil Enf Respir 2004; 20: 131-138

TRABAJO ORIGINAL

Tabaquismo en funcionarios de educación

SMOKING AMONG SCHOOL TEACHERS AND OTHER SCHOOLWORKERS

 

Sergio Bello S.*, Susana Michalland H.*, Marina Soto I.*-** y Judith Salinas C.*.****

* Instituto Nacional del Tórax y Departamento de Promoción de la Salud. Ministerio de Salud.

** Enfermera Universitaria.

*** Asistente Social.


A descriptive and transversal survey was carried out to know the prevalence of smoking and the attitudes of school teachers and other school workers. An anonymous self administered questionnaire was distributed in 235 educational establishments (132 basic schools, 14 high schools and 87 kindergartens) across the country. The analysis of 3,270 completed questionnaires showed a prevalence of smoking of 36.7%, women smoking more than men (37.3% versus 34.6%). The greatest prevalence was found between 20 and 44 years of age. Teacher auxiliaries and administrative staff showed the highest prevalece (57,6 and 48,6% respectively) while directive staff and teachers showed the lowest (22.2 and 32.6% respectively). Two thirds were daily smokers with an average consumption of 5.7 ± 4.3 (SD) cigarettes per day. Only 0.3% smoked more than 20 cigarettes per per day and 13.5% smoked one cigarette in the first 30 minutes after waking up in the morning. Seventy four percent do not allow smoking in their homes and 92.3% agree to limit smoking in their workplaces. The data from this survey suggest that school workers smoke less than the general population and than health workers. This may favour the development of smoke free environments in schools.

Key words: smoking prevalence; school workers; teachers; health promotion.


RESUMEN

Se realizó un estudio descriptivo y transversal para conocer la prevalencia de tabaquismo y actitudes en funcionarios del sector educación. Para esto se distribuyó una encuesta autoaplicada y anónima en 235 establecimientos educacionales del país (132 escuelas, 14 liceos y 87 jardines infantiles). El análisis de 3.270 encuestas mostró una prevalencia de tabaquismo de 36,7%, siendo las mujeres más fumadoras que los hombres (37,3% vs 34,6%). La prevalencia de tabaquismo es mayor entre los 20 y 44 años. Los más fumadores son los paradocentes (57,6%) y administrativos (48,8%); mientras que los menos fumadores son los directivos (22,2%) y profesores (32,6%). Dos tercios de los fumadores son consumidores diarios, con un consumo promedio (± DE) 5,7 ± 4,3 cigarrillos/día. Sólo 0,3% fuma más de 20 cigarrillos/día y 13,5% consume el primer cigarrillo en los primeros 30 minutos luego de despertar. El 74,1% de los funcionarios no permite que se fume en su hogar y el 92,3% está de acuerdo en que se restringa fumar en sus lugares de trabajo. Los datos de esta encuesta sugieren que los funcionarios de educación son menos fumadores que la población general y que los funcionarios de salud, lo que favorece el desarrollo de políticas de ambientes libres del humo de tabaco.

Palabras claves: prevalencia de tabaquismo; funcionarios de educación; profesores; promoción de la salud.


 

INTRODUCCIÓN

El consumo de tabaco mata anualmente a 5 millones de personas en todo el mundo y a casi 14.000 chilenos (Departamento de Epidemiología MINSAL - 2000), constituyéndose en la principal causa de enfermedad y muerte evitable en el mundo. Estas cifras, además de todo el conocimiento científico acumulado en los últimos 50 años, compilado en el último Informe del Cirujano General de EE.UU.1 recientemente publicado (mayo-2004), ha llevado a la Organización Mundial de la Salud y 192 de sus estados miembros a concordar, por primera vez en la historia de la salud pública mundial, un tratado internacional para el control del tabaquismo, denominado Convenio Marco para el Control del Tabaco (www.who.int/tobacco/en/).

El tabaco es una droga adictiva y letal que se vende legalmente en todo el mundo, resultando un negocio altamente lucrativo para las compañías tabacaleras. Estas han enfocado todo su esfuerzo publicitario en atraer a clientes de los países donde las medidas de control no existen o son menos severas (como ocurre en nuestro país), y a los niños, niñas y jóvenes, para poder mantener y reemplazar a los adultos que dejan de fumar y a los fallecidos producto de su consumo2.

Esta realidad se ve reflejada en la alta y creciente prevalencia de consumo de tabaco en estos grupos; en Chile, las mujeres han duplicado su prevalencia en los últimos 30 años3 y los niños, niñas y adolescentes se inician a edades cada vez más precoces (12,9 años según encuesta CONACE-2001)4. En la educación media, la prevalencia va aumentando en los cursos superiores; son las adolescentes de 4º medio las que tienen la más alta prevalencia (55,2%), mayor que la de sus compañeros del sexo masculino. Las graves consecuencias en la salud de estas personas y su impacto en la salud pública y la economía del país, se verán reflejadas en 20 a 30 años más.

Uno de los objetivos del control del tabaquismo planteados por la OPS/OMS2 es la prevención del inicio del consumo en niños y niñas. En este contexto, el ambiente educacional tiene un rol fundamental como modelador de las conductas, a través de los contenidos formales y del ejemplo que los profesores son capaces de entregar a sus alumnos, trabajando en conjunto con sus familias. Los alumnos se convierten en una población cautiva por años, en una etapa del desarrollo de alta permeabilidad a los conceptos que se intentan transmitir2,5.

En Chile, el Ministerio de Salud junto con el Consejo Nacional para la Promoción de la Salud VIDA CHILE (que agrupa a 28 instituciones nacionales), han planteado objetivos sanitarios para el año 2010, donde se contempla la reducción de la prevalencia de tabaquismo en escolares de 8º Básico, de 27 a 20%6. Con esta finalidad, se están desarrollando acciones conjuntas de los Ministerios de Salud y Educación, a través de la creación de escuelas libres del humo de tabaco, contemplando además actividades de educación en diversos aspectos del tabaquismo, tanto curriculares como a través de los objetivos transversales, para lo cual se ha elaborado material educativo y comunicacional7-9.

En nuestro país no existen estudios publicados de prevalencia de tabaquismo o de actitudes frente al tabaco en profesores o funcionarios del ámbito educacional preescolar, básico y medio. Sin embargo, existen algunos estudios de prevalencia en centros universitarios10,11. Es por esto que se ha detectado la necesidad de contar con una línea base que permita emprender acciones evaluables en el corto y mediano plazo, para avanzar en el control del consumo de tabaco y estimular a los educadores a asumir su importante labor frente a la epidemia de tabaquismo.

MATERIAL Y MÉTODO

Se realizó un estudio descriptivo y transversal utilizándose una encuesta de tabaquismo en 235 establecimientos educacionales del país, aplicada entre Julio de 2002 y Septiembre de 2003. Estos establecimientos estaban en proceso de acreditación como ambientes libres del humo de tabaco por el Consejo Nacional para la Promoción de la Salud VIDA CHILE, a través de los Ministerios de Educación y Salud.

Los objetivos de esta encuesta fueron: conocer la prevalencia de tabaquismo en funcionarios del sector educación, determinar sus actitudes frente al tabaco, evaluar la colaboración para implementar ambientes laborales sin humo de tabaco y disponer de información base que permita medir el impacto de las políticas de promoción de salud y control del consumo de tabaco, aportando a la toma de decisiones respecto a acciones futuras en esta población.

La encuesta, autoaplicada y anónima, constó de 7 preguntas cerradas sobre características demográficas (edad, sexo, actividad o profesión), hábitos de consumo de tabaco y actitudes frente al tabaco, adaptadas de la encuesta utilizada en la Encuesta Nacional de Tabaquismo en Funcionarios de Salud (MINSAL-2001)12. Basándonos en los conceptos de: Guías para el Control y Monitoreo de la Epidemia Tabáquica. Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud, 1996, se utilizaron las siguientes definiciones: fumador es quien ha consumido cigarrillos en el último mes (en cualquier cantidad); fumador diario es quien consume 1 ó más cigarrillos al día; fumador ocasional es quien consume menos de 1 cigarrillo al día; no fumador es quien no ha consumido nunca cigarrillos o ha consumido menos de 100 cigarrillos en su vida; y ex fumador es quien fumaba, pero que no ha consumido cigarrillos en el último mes. La distribución de la encuesta estuvo a cargo de los equipos conformados en cada establecimiento para lograr la acreditación como ambiente libre del humo, y el procesamiento y análisis fueron efectuados por el Ministerio de Salud.

La muestra de funcionarios de educación (que no es necesariamente representativa de todo el recurso humano en educación del país), incluyó a establecimientos que pertenecían a 9 regiones (I, IV, V, VI, VIII, IX, X, XII y Metropolitana). Fueron procesadas 3.270 encuestas de 132 escuelas, 14 liceos y colegios, y 87 jardines infantiles. El porcentaje de respuestas sobre el universo total de cada establecimiento fue de un 95,9% para las escuelas, 61% para los liceos y 98,5% para los jardines infantiles. Se eliminaron 39 encuestas por inconsistencias en las respuestas. Los datos fueron almacenados en Epi-Info 6.0 y analizados en el programa Statistics for Windows (StatSoft Inc, Tulsa, OK, USA). Se utilizó como estadígrafos el porcentaje, promedio y mediana, y para la comparación se aplicó estadística no-paramétrica (test de c2), considerándose significativos valores de p < 0,01.

RESULTADOS

Descripción de la muestra

La población estudiada estaba constituida por un 78,9% de mujeres; la edad promedio ± DE fue de 41,9 ± 11 años (mediana = 43, rango: 18-78 años). 53,9% eran menores de 44 años, 45,4% tenían entre 45 y 64 años y 0,7% eran mayores de 65 años. Según tipo de establecimiento de educación, 26,5% de la muestra correspondía a funcionarios de jardines infantiles, 60,7% a escuelas y 12,8% a liceos. La Tabla 1 muestra la distribución por tipo de actividad.

Prevalencia de tabaquismo

Se encontró una prevalencia de tabaquismo de 36,7%, donde las mujeres son más fumadoras que los hombres (mujeres 37,3% y hombres 34,6%, p < 0,005).

Por edad, se aprecia una mayor prevalencia de fumadores en los menores de 44 años (p < 0,0001) (Figura 1).

Según actividad (Tabla 2), los más fumadores son los paradocentes (57,6%), administrativos (48,8%) y auxiliares de párvulo (43%); y los que menos fuman son los directivos (22,2%) y profesores (32,6%).

Se analizó la prevalencia de tabaquismo según tipo de establecimiento de educación, encontrándose diferencias significativas (p < 0,0001) entre la prevalencia de 46,1% en los jardines infantiles, 35,4% en liceos y 33% en las escuelas.

Figura 1. Prevalencia de tabaquismo según edad y sexo. Encuesta de tabaquismo en funcionarios de educación, 2002 - 2003 (n = 1.124).

Adicción al tabaco

Dos tercios de fumadores son consumidores diarios (66,9 vs 33,1% fumadores ocasionales), sin diferencia por sexo (c2 = 0,013, p = NS). Los fumadores presentaron un consumo promedio ± DE de 5,7 ± 4,3 cigarrillos/día (mediana = 5,0), siendo los hombres (6,9 ± 5,1, Md = 6,0) más consumidores que las mujeres (5,4 ± 4,0, Md = 4,0) (p < 0,001).

13,5% de los fumadores consume su primer cigarrillo en los primeros 30 minutos luego de despertar en la mañana (hombres 13,5%, mujeres 13,6%, c2 = 0,0; p NS). Sólo 0,3% del total de fumadores consume más de 20 cigarrillos/día. Estos dos índices se utilizan para evaluar el grado de adicción, considerándose muy adictas las personas que fuman más de 20 cigarrillos/día y en los primeros 30 minutos de despertar13.

Análisis de los ex fumadores

El 11,1% de los entrevistados es ex fumador (hombres 16,7%, mujeres 9,6%, p < 0,001) y el 52,2% nunca ha fumado.

El 95,6% de los hombres y el 88,4% de las mujeres ex fumadores dejaron el tabaco hace más de 6 meses (c2 = 2,88, p NS). Esto significa que están en etapa de mantención de la abstinencia de dejar de fumar14, y que han sobrepasado los primeros 6 meses, en que hay mayor probabilidad de recaída.

Actitudes frente al tabaco

Se preguntó a los encuestados su actitud frente a fumar en el interior de sus hogares, a lo que el 74,1% respondió que no se permitía (hombres 74,4%, mujeres 74%, c2 = 0,3; p NS). Los no fumadores son más restrictivos que los fumadores (83,5 vs 58,3%, p < 0,0001).

El 92,3% de los funcionarios de los establecimientos educacionales encuestados refirió estar dispuesto a colaborar con la implementación de una política de ambientes libres del humo de tabaco en sus lugares de trabajo (hombres 93,5%, mujeres 91,9%, c2 = 1,6; p NS). De los funcionarios fumadores, el 86,6% está dispuesto a colaborar, versus un 95,7% de los no fumadores (p < 0,0001).

No se encontraron diferencias significativas en las actitudes frente el tabaco en funcionarios de escuelas, liceos y jardines infantiles.

Prevalencia de tabaquismo en profesores y sus actitudes frente al tabaco

El estudio en 1.548 profesores de educación básica y media mostró una prevalencia de tabaquismo de 32,6% (32,6% hombres y 32,5% mujeres, p NS); un 64,5% de éstos eran fumadores diarios. El 12,6% eran ex fumadores, mayoritariamente hombres (17,8% vs 10,6%, p < 0,001); 54,8% nunca fumó.

El promedio ± DE de cigarrillos fumados al día era de 7,6 ± 5,6 para hombres y 5,9 ± 4,8 para mujeres (mediana 6,0 y 5,0 respectivamente). Sólo 0,3% fumaba más de 20 cigarrillos/día y 14,5% lo hacía dentro de los primeros 30 minutos de despertar, sin diferencias por sexo.

Los profesores prohíben que se fume dentro de su hogar en un 72,4%, en especial los no fumadores (82,4% vs 52,1% los fumadores, p < 0,0001), sin diferencias significativas por sexo (hombres 72,9%, mujeres 72,1%). En cuanto a su colaboración con la implementación de ambientes sin humo de tabaco en sus lugares de trabajo, ésta es de 92,3% en los educadores, sin diferencias por sexo (92,4% hombres, 92,2% mujeres). Los profesores no fumadores son más colaboradores con esta política que los fumadores (95,4% vs 85,9%, p < 0,0001).

DISCUSIÓN

Diversos estudios en el mundo comentan la importancia de los educadores como modelos en las conductas de niños, niñas y adolescentes frente al tabaquismo15-17. La escuela se constituye en una instancia fundamental para afianzar modelos que comenzaron a impartirse en las familias, y que se moldearán en conjunto a otros patrones sociales. La OPS/OMS2 ha recalcado la importancia de este rol modelador por parte de los educadores.

Se ha sugerido que los alumnos de profesores fumadores fuman más, y que los profesores fumadores enseñan menos contenidos del tabaquismo y de su impacto en la salud y en la sociedad18,19. De ahí la importancia de poder influir en este grupo de la población, para que puedan ser patrones sociales positivos en el cuidado de la salud y la calidad de vida de los estudiantes, y si deciden fumar, al menos lo hagan en lugares fuera del alcance de sus alumnos.

A pesar que la heterogeneidad de los estudios de prevalencia puede dificultar la comparación de la prevalencia de tabaquismo en diferentes estudios, nuestros resultados sugieren que la prevalencia de tabaquismo encontrada en este estudio, en los funcionarios del sector educación, es menor a la prevalencia de la población general (Figura 2) según los datos de la Encuesta Nacional de Salud-200320 (42%, p < 0,0001), del CONACE-200221 (42,86%, p < 0,001), y de la Encuesta Nacional de Calidad de Vida (ENCV), MINSAL-200122 (40%, p < 0,002). También los educadores fumarían menos que los funcionarios de salud (Encuesta Nacional de Tabaquismo en Funcionarios de Salud, MINSAL-2001)12 (40,7%, p < 0,0001).

La prevalencia en hombres educadores es menor que en la población general (34,6 versus 48% en Encuesta Nacional de Salud), mientras que en las educadoras es similar a las de población general (37% en Encuesta Nacional de Salud y 37,3% en funcionarias de educación, p NS, c2). El hecho de que las educadoras fumen más que sus pares masculinos es relevante, ya que es inverso a lo que ocurre en la comunidad y en el sector salud. Esto significa una voz de alerta en este grupo, ya que los educadores son fundamentalmente de sexo femenino y constituyen uno de los modelos más importantes para la población escolar. Este hecho podría estar reflejando el cambio en el patrón epidemiológico de la epidemia del tabaquismo, que en algunos países desarrollados se manifiesta por un aumento de la prevalencia en la población femenina, con una tendencia a sobrepasar la prevalencia de los hombres (etapa 3 de la curva epidémica del tabaquismo23).

Figura 2. Prevalencia de tabaquismo en funcionarios de educación, funcionarios de salud y población general (ENCV, ENS y CONACE 2002). ENCV: Encuesta Nacional Calidad de Vida-2001, ENS: Encuesta Nacional de Salud-2003, CONACE: Consejo Nacional Control de Estupefacientes-2002, Salud: Encuesta Nacional en Funcionarios Salud. MINSAL-2001, Educación: Estudio actual, encuesta de tabaquismo en funcionarios de educación, 2002 - 2003.

La encuesta del CONACE-200221 demostró diferencias en la prevalencia de tabaquismo por nivel socio-económico, al ser menos fumadora la población de nivel socio-económico alto que medio y bajo; los resultados de este estudio sugieren esta tendencia, en la medida que directivos, profesores y educadoras de párvulos fuman menos que los demás estamentos. El presente estudio no dispuso de información acerca del tipo de dependencia financiera del establecimiento, lo que habría permitido hacer un análisis complementario sobre el nivel socio-económico y la prevalencia de tabaquismo.

Con respecto al grado de adicción, tanto en el sector salud como en el ambiente educacional los fumadores diarios constituyen aproximadamente dos tercios del total de fumadores; se considera que los fumadores diarios son adictos aunque fumen un sólo cigarrillo/día. Destaca un 13% de fumadores con un alto grado de adicción

(fumadores matinales precoces o antes de 30 minutos de despertar), valor similar en funcionarios de salud y educación (c2 =0,1; p: NS). El consumo promedio de los fumadores diarios es de 8 cigarrillos/día para la población general, 7 cigarrillos/día para los funcionarios de salud y 5,7 cigarrillos/día para los de educación.

En Chile, sólo existe un estudio de consumo de tabaco en profesores de enseñanza básica y media, no publicado (Estudio de salud laboral de los profesores en Chile. Pontificia Universidad Católica de Chile -Colegio de Profesores- MINEDUC, 2000, comunicación personal); es por esto que, el establecer una base para las acciones futuras en este grupo poblacional es de suma importancia. En dicho estudio, la prevalencia de tabaquismo, de 35,9%, también resultó significativamente mayor en el grupo de las profesoras (39,3% mujeres vs 28,3% hombres) y en los más jóvenes.

La realidad de otros países es variada al respecto. En Japón, un estudio de 199524 muestra que los educadores fuman menos que la población general25 y que los profesores fumadores consideran, en mayor medida, innecesaria la educación antitabaco en sus alumnos, con respecto a los profesores no fumadores. Se ha evidenciado que los profesores fumadores tienen menor conocimiento de los daños que genera el consumo de tabaco que los no fumadores y ex fumadores, lo que incide en la probabilidad de educación que presentan los escolares a su cargo26.

Varios estudios demuestran la relación directa entre profesores fumadores frente a sus alumnos y la mayor cantidad de estudiantes fumadores habituales o que prueban el cigarrillo17,27,28. En Chile, Martínez y cols (1987)29 encontraron una asociación entre los profesores fumadores y el inicio del consumo en alumnos de primer año de Enseñanza Media, con una razón de disparidades de 5,96. En Argentina se encontró un mayor riesgo relativo de contraer enfermedades cardiovasculares en alumnos fumadores expuestos a la influencia de padres fumadores y profesores fumadores en horarios de clases (RR = 1,54); esto significa que el Riesgo Atribuible Porcentual se incrementa en un 35,06% al asociar el fumar de los profesores en salas de clases30.

Las enseñanzas anti-tabaco en España se imparten menos en los centros educacionales que no exigen el cumplimiento de la legislación, siendo también mayor el porcentaje de profesores que fuma frente a sus alumnos y de los alumnos que han probado el tabaco en estos centros31 o que fuman regularmente28. En ese país, los educadores también tienden a fumar menos que la población general española25, principalmente en la educación primaria, aunque el 7% fuma frente a los alumnos28. En 35% de los centros noruegos de educación secundaria se permite a alumnos y profesores fumar juntos32, situación que se repite en países como Dinamarca27 y Rumania33.

En nuestro país, aunque no hay estudios nacionales, la percepción es que los profesores chilenos no fuman en las aulas. Esta realidad en Chile está amparada por la ley del tabaco (Ley 19.419, de septiembre de 1995) que prohíbe fumar en las aulas, entre otros espacios, y ha sido influida por programas intersectoriales como los de Establecimientos de Educación Promotores de la Salud, Habilidades para la Vida y otros proyectos como el Programa Ambientes Libres del Humo de Tabaco3,7, realizados por los Ministerios de Salud y Educación.

En esta investigación, la población estudiada es más restrictiva que la población general y que los funcionarios de salud con respecto a permitir fumar en el hogar (73,8% prohíben fumar en el hogar, con respecto a 68,6% en salud y 48,5% en población general), lo cual puede estar mostrando una mayor conciencia de los daños del humo de tabaco ambiental en este grupo. También presentan mayor colaboración a la implementación de ambientes libres del humo en su lugar de trabajo que los funcionarios de salud, lo que ha favorecido la creación de establecimientos educacionales libres del humo de tabaco en todo el país, que actualmente son 77634.

La creación de políticas integrales de control del tabaquismo en el ámbito escolar ha demostrado, en otros países, disminuir el inicio de los adolescentes al consumo15,16,35. Puede que esto también contribuya a cambiar la conducta de los educadores, a través del cambio de percepción del tabaquismo por ellos.

Sin embargo, se sabe que las medidas eficaces deben ser amplias e intersectoriales, con políticas públicas adecuadas en el área económica y con regulación del consumo y control de la publicidad del tabaco35,36.

Se espera que iniciativas como las Escuelas Promotoras de la Salud y la creación de Establecimientos Educacionales Libres del Humo de Tabaco3,7,8 puedan servir para disminuir las tasas de tabaquismo no sólo en la población estudiantil, sino que también en los mismos educadores y en toda la comunidad educativa. Pero sobre todo, que puedan contribuir a cambiar el paradigma social del tabaquismo, para que el uso de tabaco pueda ser visualizado por la población como una conducta de valoración social negativa, no deseada y no habitual.

AGRADECIMIENTOS

Los autores agradecen la valiosa colaboración de secretaría de la Srta. Magdalena Santelices en la elaboración de este trabajo y al Sr. Fernando Pizarro por su apoyo en los análisis estadísticos.

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