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Historia (Santiago)

versão On-line ISSN 0717-7194

Historia (Santiago) vol.50 no.1 Santiago jun. 2017

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-71942017000100017 

RESEÑAS

 

Joaquín Fernández Abara, Regionalismo, liberalismo y rebelión: Copiapó en la Guerra Civil de 1859, Santiago, RIL Editores-Universidad Finis Terrae, Escuela de Historia, 2016, 317 pp.

 


 

"Los hombres se parecen más a su tiempo que a sus padres". En ese proverbio árabe se inspiró Marc Bloch para pensar el oficio del historiador y las motivaciones que llevan a estos a centrarse en determinadas problemáticas28. Si bien perteneció a la primera generación de los Annales, su forma de ver la historia no ha perdido actualidad. Hoy vemos una proliferación de publicaciones que epistemológicamente se nutren del presente para realizar el estudio del pasado. Ejemplo de ello son los procesos migratorios, la trans-culturación, la economía global, entre otras temáticas de recurrente publicación y exposición en jornadas de la disciplina. Dentro de esta órbita, en la historiografía chilena también han asomado, durante la última década, investigaciones vinculadas a procesos que se remiten a la Historia Regional, así como a la construcción de la ciudadanía.

Pero tal como señaló Marc Bloch, la historia se encuentra llena de lagunas que es necesario cubrir. De esta manera, investigaciones como la que reseñamos a continuación, vienen a superar la barrera del centralismo académico, que muchas veces otorgó implicancias nacionales a fenómenos acaecidos en el eje Santiago-Valparaíso, otorgando complejidad al estudio de los procesos políticos, económicos, sociales y culturales vividos en las provincias. En este sentido, el regionalismo y el liberalismo que se desarrolló en Copiapó entregan luces sobre el ejercicio de trabajar desde la región, con el objetivo de comprender los procesos históricos en su dimensión local, analizando los matices propios del espacio regional, en relación con la centralidad que representó la elite de Santiago y el gobierno de Manuel Montt, durante el conflicto civil de 1859.

Sobre este punto, Eduardo Cavieres ha planteado que la Historia Regional debe enfocarse en generar un diálogo entre los procesos ocurridos en el espacio local y fenómenos los globales que pueden ser de origen nacional, internacional o de ambos. Este dialogo entre lo local y lo externo se hace presente a lo largo de toda la obra.

Las problemáticas y perspectivas modernas del ejercicio historiográfico que se han mencionado anteriormente, se pueden encontrar en la obra que reseñamos a continuación. En ella, Joaquín Fernández Abara centró su mirada en las características económicas, políticas y sociales en los prolegómenos de la guerra civil de 1859 y cómo el regionalismo desarrollado en la zona de estudio generó un quiebre dentro de la elite local, así como también una forma de liberalismo radical. Esto se materializó una vez terminada la conflagración civil, tras formarse la Asamblea Radical de Copiapó, que derivó, a su vez, en la formación del Partido Radical.

Luis Ortega fue el encargado de escribir el prólogo de la obra. En él señala que este texto se convertirá en un libro importante dentro de la nueva historiografía nacional, ya que servirá de guía para la consecución de estudios regionales. De tal forma, que el aporte que entrega este texto va más allá de la problemática particular que investigó, pues funciona, a su vez, como una guía metodológica para la realización de estudios sobre fenómenos locales.

El autor planteó como afirmación inicial que el regionalismo desarrollado durante el levantamiento de Copiapó en 1859 se expresó a través de la defensa de la autonomía de los municipios y de otras corporaciones locales de carácter informal, como fue el caso de la Junta de Minería de Copiapó. De manera que estas instituciones se caracterizaron por ser los espacios donde se expresaron las demandas de la elite copiapina frente a las acciones del ejecutivo, que estableció una red de agentes estatales gobiernistas expresados en los cargos de intendentes, gobernadores y delegados29. Estos últimos, debían valerse del apoyo de estas instituciones para poder generar un poder efectivo en el ámbito local, de modo tal que estos espacios políticos se mostraron como ámbitos de resistencia por parte de la sociedad civil, cuya capacidad de negociación fue en aumento en los años previos a la guerra civil de 1859.

Para lograr determinar estas apreciaciones, la investigación indagó en poder dar cuenta de las formas que adquirió el regionalismo en Copiapó, así como la influencia que tuvo en la génesis y el desarrollo de la guerra civil de 1859. El punto central que representa el regionalismo en la obra se estudió desde diversos focos. Entre ellos, se consideró a las instituciones locales, así como de las prácticas de sujetos de la elite y el discurso político expresado tanto en la etapa previa del conflicto como durante su desarrollo. De esta manera y apoyado en un examen exhaustivo de fuentes, logró determinar las expresiones locales que adquirió el liberalismo político, las redes de poder y la ciudadanía en el espacio regional que representa Copiapó.

Precisamente, uno de los valores que tiene este libro es su riqueza documental. Esto se aprecia a lo largo de toda la investigación, la cual fue construida sobre la base de una diversidad de fuentes. En ella destacan diversos fondos del Archivo Nacional, donde se pueden apreciar las crónicas de rebeldes exiliados a Peru después de la derrota -Fondo Benjamín Vicuña Mackenna-, así como el epistolario del presidente Manuel Montt con la red gubernamental en la zona de estudio -Fondo Fundación Manuel Montt-. En términos locales, las instituciones, los procesos judiciales y los intereses económicos derivan principalmente del Archivo de la Intendencia de Atacama y del Archivo Notarial de Copiapó. Esta documentación, además, se complementó con actas del Congreso Nacional y prensa, tanto del medio local como del eje Santiago-Valparaíso.

De este modo, el material de archivo utilizado es vasto y permite observar diversas aristas en torno al desarrollo del conflicto y de sus orígenes. Un ejercicio de historia total, donde además del tradicional tridente de análisis historiográfico -político, económica y social- se dilucidan aspectos interesantes en torno a las ideas y la mentalidad de la sociedad copiapina.

Derivado de lo anterior, la investigación realiza a lo largo de sus cuatro capítulos un diálogo permanente entre los sucesos acaecidos en el norte, la conflictividad socioeconómica tanto de la elite local, el ascenso de los sectores del artesanado -y su inclusión en el conflicto- como las ideas en torno al liberalismo, que se expresaron en torno a la valoración del poder local.

Este último punto es interesante, ya que la lucha regionalista -que es el argumento central de este texto-, se remite a un ámbito más profundo en torno a las ideas políticas que se desarrollaron tanto en Chile como en América Latina durante el siglo XIX  en torno a la construcción del concepto de Estado-nación. En este sentido la obra que reseñamos nos permite observar las resistencias que provocó en el medio local la idea de comunidad imaginada30 y las diversas formas que adoptó el liberalismo en la zona, mostrando la complejidad que encierra en sí mismo el estudio de los idearios liberales decimonónicos31.

Sobre este punto, Joaquín Fernández Abara logró demostrar que las transformaciones económicas y sociales que se vivieron en Copiapó en la medianía del siglo XIX, tuvieron un impacto en la cultura política, al generar una mutación en torno al ideario político de la elite local, la cual transitó desde un peluconismo de raigambre colonial y fundamentado en los valores impulsados por la República Conservadora, hacia un liberalismo que fue adoptado tanto por la elite local que se identificó con el regionalismo como por los sectores mesocráticos que participaron de las disputas políticas, que según el autor comienzan con la división de la elite local, producto del intervencionismo gubernamental en las elecciones parlamentarias y municipales de Copiapó en 1855.

La conflictividad copiapina en torno al regionalismo desarrollado en este libro, rescata la labor de algunas figuras claves dentro de la dirigencia liberal, como fue el caso de miembros de las familias Matta y Gallo. Sin embargo, se extraña que dentro del análisis no se haya profundizado sobre otros sectores sociales dentro de la conflictividad que se desarrolló en 185932. El relato sigue básicamente una lógica de lucha intraoligárquica en torno a la autonomía política local. De cualquier modo, más que una deficiencia, los puntos débiles que pudiera dejar esta investigación sirven como desafíos y deja la puerta abierta para futuras investigaciones que deseen profundizar en torno a las características del poder local, el regionalismo y la ciudadanía en espacios de provincia. Concordamos, por tanto, con Luis Ortega, al considerar que el presente texto sirve como una guía metodológica a la hora de investigar en perspectiva de Historia Regional.

Investigaciones como la que acabamos de reseñar son hoy un verdadero aporte para la comprensión del pasado local en el Chile decimonónico, espacio que por mucho tiempo se estudió bajo cánones que otorgaron primacía a sucesos acaecidos en el eje Santiago-Valparaíso. Copiapó es solo una referencia de lo multidimensional que es el estudio del liberalismo en el siglo XX chileno, del cual todavía queda mucho que dilucidar.

Notas

28 Marc Bloch, Apología para la historia o el oficio del historiador, México D.F., Fondo de Cultura Económica, 2001, p. 64.         [ Links ]

29 Es interesante la reflexión que plantea Joaquín Fernández Abara sobre la relación que se produjo entre algunas familias de notables copiapinos con familias de la elite nacional. Estas últimas sobre todo del eje Santiago-Valparaíso, donde básicamente se concentraba el poder del Estado. De ahí que el autor afirma que algunos miembros de familias notables de Copiapó se hayan convertido en verdaderos agentes del Estado en el ámbito local. Las reflexiones en torno a este punto se encuentran en el capítulo I, específicamente en el punto llamado "La inserción de los notables copiapinos en la élite nacional", pp. 47-50.

30 Véase a Benedict Anderson, Comunidades imaginadas: Reflexiones sobre el origen y difusión del nacionalismo. México D.F., Fondo de Cultura Económica, 1993.         [ Links ]

31 Sobre los diversos matices que adoptó el liberalismo en América Latina, véase Iván Jaksic y Eduardo Posada (eds.), Liberalismo y poder: Latinoamérica en el siglo XIX, Santiago, Fondo de Cultura Económica, 2011.         [ Links ] Especialmente su introducción titulada "Naufragios y sobrevivencias del liberalismo latinoamericano".

32 Existen apartados en torno al artesanado local, pero su análisis es más bien general y apunta a verlo como un grupo de apoyo para la elite sublevada. Véanse pp. 178-182.

 


Wilson Lermanda Delgado
Instituto de Historia
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso

 

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