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Historia (Santiago)

versão On-line ISSN 0717-7194

Historia (Santiago) vol.50 no.1 Santiago jun. 2017

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-71942017000100016 

RESEÑAS

 

Joaquín Fermandois, Historia, ideas y políticas. El fin del viaje y otros ensayos y estudios, Santiago, Instituto Respublica, 2016, 397 páginas.

 


 

El autor de este texto de crítica histórica fue alumno del historiador Joaquín Fermandois, en el seminario de Historia Contemporánea, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso en el año 1981, cuando cursaba la Licenciatura y Pedagogía en Historia y Geografía. En ese entonces lo esencial del presente volumen, la teoría histórica sobre el totalitarismo4 y la narrativa de Ernst Jünger5, eran presentadas por el autor como un leitfaden para el estudio de la Historia Contemporánea. En este punto Fermandois, como siempre lo ha indicado, es tributario del pensamiento historiográfico de Mario Góngora y Ernst Nolte, tal vez los dos historiadores conservadores más destacados en sus respectivas culturas continentales.

El estudio de Fermandois es una miscelánea de Historia Contemporánea que recoge escritos que pueden clasificarse como ensayística-histórica, histórica-política, histórica del pensamiento político, histórica-literaria e histórica de la Iglesia. Desde esta perspectiva el texto implica una epistemología histórica -cómo conozco-; una metodología -cómo pesquiso-, concretamente una lingüística histórica como teoría del discurso histórico -fuentes- y del discurso historiográfico -textos-; finalmente, una didáctica histórica -cómo enseñó-, aunque esta última menor en el estudio, sí implícita en la totalidad del texto.

El totalitarismo es uno de los procesos nucleares de la Historia Contemporánea. Su origen se encuentra en la revolución bolchevique (болшевистская революция)) 1917 (octubre-noviembre), en el terror rojo (красньий террор), la creación de una policía política: CHEKA, GPU, OGPU, NKVD, KGB, la creación de un sistema penitenciario basado en los campos de concentración de trabajo forzado y de exterminio, sistema conocido en Occidente como GULAG a partir de la novela homónima de Alexander Solyenitzhin6, la creación de la URSS (совескьий союз) (1922), sistema que finaliza con la disolución de la URSS por el Tratado de Belavezha (1991). Los estudios sobre el totalitarismo que considera Fermandois se refieren específicamente al totalitarismo soviético. Así, Carl J. Friedrich7, Hanna Arendt8 y Karl Popper9. Para estos autores el terror político constituye la esencia del Estado totalitario soviético. En líneas generales, el autor asume las interpretaciones de los pensadores señalados, pero extiende el concepto de totalitarismo a la experiencia política del régimen nazi alemán. En este punto basa su argumentación en los escritos de su maestro Ernst Nolte. En efecto, fue él quien señaló que tanto la experiencia totalitaria soviética como la nazi tienen elementos comunes fundamentales10. Fermandois reitera este argumento cuando señala: "Si ambos regímenes están basados en una ideología totalitaria, muy bien podrían responder a un padrón básico común" (p. 38). Sin duda, a pesar de la presunción del marxismo de considerarse un pensamiento crítico que supera la ideología -esta última en el sentido de Karl Marx como falsa conciencia y enajenación- la experiencia soviética y los escritos de Lenin y Lev Trotsky -terror rojo, lucha de clases, exterminio de la burguesía, campos de concentración- evidencian una afinidad esencial con la ideología nacionalsocialista. Ernst Nolte avanzará sobre esta hipótesis llegando a sostener que el GULAG ruso antecede al Ausschwitz germano11. Esta tesis generó una ácida controversia en Alemania (1986) conocida como Historikerstreit12. La izquierda estuvo representada por Jürgen Habermas. La descalificación ideológica que se hizo de la obra de Ernst Nolte contó, además, con una bien montada estrategia comunicacional en la prensa europea13. Las reformas de Mijaíl Gorbatchov -perestroika- estaban su momento culminante. Tres años después cayó el muro de Berlín (1989), luego se reunificó Alemania (Tratado Zwei-Plus-Vier: 1990) y, finalmente, se disolvió la URSS (Tratado de Belazhava, 1991). La apertura de los archivos estatales de la ex-URSS, y sobre todo el acceso a los archivos íntegros de la STASI, corroboraron la hipótesis de Ernst Nolte. Más todavía, el mismísimo Markus Wolff -el espía sin rostro- jefe de la STASI, describe con detalle en sus memorias la estructura del sistema carcelario del GULAG soviético14. Sin duda fue Mijaíl Gorbatchov el que abrió el debate sobre el GULAG en la sociedad soviética15. Si los campos de concentración nazi significaron el exterminio de millones de personas, especialmente judíos -Shoa, Holocausto-, el Estado totalitario soviético llevó a cabo el mismo procedimiento de exterminio, por ejemplo, en Ucrania en la década de 1930 ("holocausto de Holodomor"), en cual murieron por hambre -la modalidad de exterminio favorita de Iósif Stalin, aproximadamente siete millones de ucranianos16.

A la luz de estos datos que emanan de los archivos de los Estados del exbloque soviético, es necesario revisar la teoría del totalitarismo. En 1998 se publicó el estudio más detallado del sistema carcelario del totalitarismo comunista17. La mayoría de sus autores fueron militantes de izquierda o culturalmente adherían a dicha ideología. A la reacción destemplada y pasional frente a la interpretación de Ernst Nolte, la izquierda mundial mantuvo un silencio cómplice ante los hechos irrefragables del Libro negro del comunismo. Una expresión acabada de la "espiral del silencio"18.

Los dos artículos sobre George Orwell son, a mi juicio, uno de los tópicos más logrados de la labor historiográfica de Fermandois como especialista en Historia Contemporánea. Con ellos el autor amplía la epistemología historiográfica al incorporar el texto literario ficcional -novelística- como fuente de conocimiento histórico para el estudio del totalitarismo. El autor señala que la obra literaria puede ser considerada como discurso de un pensamiento político. Desde esta perspectiva la interpretatio de Fermandois es congruente con la propuesta de la crítica literaria de Terry Eagleton19 y Fredic Jameson20. Orwell, según el autor, constituye la figura del intelectual comprometido con el proyecto de la revolución bolchevique, pero que se desengaña a partir de la praxis revolucionaria misma, trasformando, de este modo, su creación novelística en crítica política del Estado totalitario. La Historia de la Literatura es fecunda en los casos de escritores comprometidos con un proceso político, luego críticos para, finalmente, convertirse en adversarios de las ideas que defendieron y justificaron en todos sus excesos en un principio. El escritor británico representa un caso singular, pues mientras la mayoría de los intelectuales -escritores- adhirieron al marxismo y justificaron la Revolución bolchevique y el Estado totalitario, y luego otros devaneos ideológicos como el pacto franco-soviético (1935), que creó el Frente Antifascista, hasta el Pacto Nazi-Soviético de 1939, permaneció atento a la evolución del proceso de construcción del comunismo. Su desengaño fue casi inmediato, lo que constituye su caso una singularidad, ya que un número significativo de conspicuos intelectuales occidentales optaron por una posición ambigua. La complicidad de los intelectuales de izquierda, cuando no cinismo, se da con el caso del Pacto Nazi-Soviético Por este pacto del demonio -Teufelspakt- Adolf Hitler y Iósif Stalin fueron aliados entre 1939 y 1941 en la guerra mundial, y como socios se repartieron Europa. Alemania invadió parte de Europa Occidental y Oriental, y la Unión Soviética se anexó las repúblicas bálticas, Polonia y parcialmente Finlandia. El comunismo internacional guardó silencio sobre este pacto. Incluso, llegaron a sostener que era parte de la propaganda anticomunista de los nazis. El historiador francés François. Furet ha estudiado con detalle las sinuosidades del comunismo en la década de 193021. Ahora bien, el mérito de Orwell fue superar esta estrategia comunista de la mentira política, y poner en evidencia a través de su novelística el sello totalitario y criminal de la ideología comunista.

"El escritor contra el Leviathán" es el título del primer escrito de Fermandois sobre el escritor británico. Cabe preguntarse: ¿por qué demoró tanto tiempo dicha intelectualidad de izquierda, o más concretamente los escritores occidentales, en denunciar las atrocidades cometidas por el régimen stalineano, ya no contra los enemigos de clases, sino contra los mismos revolucionarios, como en los casos de Nikolái Bujarin y Lev Trotsky? Tal vez está en la esencia misma de la ideología, cualesquiera que sean sus fundamentos doctrinales, llevar a sus adherentes hasta la propia enajenación. El caso emblemático lo representa Trotsky, pues concibió y creó la institucionalidad del "terror rojo". Su obra: Terrorismo y comunismo (1920) es un manual de historia sobre las prácticas terroristas conocidas de las revoluciones modernas, que sirvió de modelo a la institucionalidad comunista, desde la CHEKA hasta la KGB. Fue víctima del terror que él mismo creó. Al denunciar los crímenes de Iósif Stalin y la parodia de justicia de los Procesos de Moscú (1936-1938), lo culpó junto a sus secuaces, mas no a la ideología comunista. Pero hay algo más que valida la hipótesis de Nolte-Fermandois de los fundamentos ideológicos comunes del comunismo y nazismo. En su denuncia, compara el terror stalineano y los métodos de la NKVD con los de la GESTAPO nazi22.

El trotskysmo o IV Internacional, luego del asesinato de su líder (1941), repite el mismo argumento: la culpa es de Iósif Stalin y no del comunismo. Peor todavía. La comisión internacional, que fue convocada para estudiar el "caso Trotsky", presidida por el célebre filósofo estadounidense: John Dewey ("Comisión Dewey"). sostiene el mismo argumento. George Orwell es un uno de los poquísimos escritores de la época que denuncia las atrocidades, rompe con el comunismo y formula un discurso literario crítico. En este último punto se podría decir que este escritor formula una auténtica estética de la libertad. Observó durante la Guerra Civil española (1936-1939) el terrorismo rojo de la CHEKA que operaba en España. Esta experiencia fue la que gatilló su crítica en contra del Comunismo. Otros, en cambio, como Marina Tsvetaeva (1941), Vladímir Maiakovski (1930) y Cesare Pavese (1950), todos militantes comunistas, se suicidaron. El segundo artículo sobre Orwell trata de la relación entre lenguaje, poder y consciencia. Fue precisamente la Escuela del "Formalismo ruso" (Víktor Shklovski), la que destacó la autonomía de la estructura literaria -"literaridad" (Roman Jakobson) del texto- por encima de la subjetividad y los factores sicolingüísticos de la consciencia. Según Fermandois: "El vió -George Orwell- claramente que el totalitarismo no consistía más que en llevar a su extremo absurdo una cierta lógica inherente a todo lenguaje de la política. Por lo demás cada régimen tiene su propio lenguaje, cada sistema político se alimenta de una semántica particular, una escritura que lo define" (p. 95). La Revolución bolchevique fue, sin duda, un proceso comunicacional. Lenin y Trotsky, como en el siglo XIX Karl Marx, se ganaron la vida parcialmente como periodistas. Parte de los escritos de los padres de la revolución de 1917 están redactados en un estilo periodístico combativo, de diatriba, de denuncia. Una detallada expresión de la ideología se encuentra en las columnas de ambos revolucionarios en las editoriales y artículos publicados en Pravda, diario fundado por Trotsky. Tanto la narrativa novelística como la política implican una semántica y una pragmática. Esto forma la estrategia comunicacional. En el caso del comunismo soviético fue una virtud excelsa la estrategia comunicacional de la mentira como principio rector de la política. Esta estrategia confunde, intimida y paraliza a los adversarios y enemigos. Los cargos contra los enemigos del pueblo, la denuncia del imperialismo, la denostación permanente de la IV Internacional y de los socialdemócratas, el uso del término ‘fascismo’, ha sido la estrategia comunicacional de los comunistas para establecer una hegemonía ideológica, incluso, moral como "legítimos" y "exclusivos" custodios y exegetas de los textos sagrados del marxismo. La obra de Orwell desmonta la estructura lingüística del discurso comunista -semántica, pragmática- y la pone en la perspectiva de la narrativa literaria como pensamiento político y crítica social. La senda abierta por Orwell, al establecer la intertextualidad entre la narrativa ficcional -novelística- y la narrativa real -política-, ha sido transitada con éxito en América Latina por Mario Vargas Llosa, Roberto Bolaño y Roberto Ampuero. Todos comenzaron como militantes de la ideología revolucionaria comunista cubana. Luego, el exilio propio y ajeno, y los procesos de derrumbe del comunismo soviético convirtieron la obra narrativa de estos autores en pensamiento político crítico del totalitarismo y, a la vez, una propuesta liberal.

Los capítulos dedicados al conservadurismo, reforma y revolución, el pensamiento de Hannah Arendt y de Juan Pablo II, las crisis históricas todos explicativos de la crisis histórica del siglo XX, son reflexiones desde la perspectiva de la historia del pensamiento para comprender la dinámica de algunos procesos sociales del siglo XX. Entre ellos destacamos el capítulo sobre Hannah Arendt: la pensadora alemana que representa la visión crítica, hasta cierto punto feminista, de la política contemporánea. Una de las características del pensamiento político contemporáneo es la irracionalidad23. Que eso fueron las ideologías principales del comunismo y del nazismo, lo evidencian extensamente sus escritos. Esta autora es parte de la generación de pensadoras alemanas-judías de la primera mitad del siglo XX: Edith Stein, Rosa Luxemburg y Ana Frank. A excepción de ella, que termina exiliada en Estados Unidos, las otras escritoras terminan asesinadas (Rosa Luxemburg) y en los campos de concentración nazi (Ana Frank, Edith Stein). Fermandois realiza una sumaria, pero lograda síntesis del pensamiento arendtiano y su difícil relación con el sionismo, aunque discrepamos aquí de su interpretación sobre este último tema. Si bien Hannah Arendt tuvo una relación compleja con las autoridades de Israel, siendo el punto culminante de las mismas el juicio contra Adolf Eichman24, lo cierto es que tuvo clara conciencia de la diáspora (golá) judía y de su compromiso con el sionismo. Conoció en profundidad la obra de Theodor Herzl25. Y no es difícil espigar de su obra algunos textos muy cercanos a la esperanza (Hatikva) del himno nacional de Israel (Eretz Tsion v’ Yerushalayim). El vínculo entre Hannah Arendt y Martin Heidegger, su maestro y amante, es descrito por Fermandois con una sutil plasticidad. Los enredos sentimentales entre profesores y alumnas, profesoras y alumnos y, por cierto, los vínculos intragenéricos, son parte de la existencia de la academia. La relación Arendt-Heidegger trasciende por el significado de ambos amantes en la historia intelectual del siglo XX. Es parte, a la vez, de lo incomprensible de la ideología racial nazi. No se explica desde dicha ideología la relación entre el maestro germano y su discípula judía alemana. Otro punto discutible de la interpretación de Fermandois es la condición de Hannah Arendt como la más destacada pensadora -genéricamente- de la filosofía alemana del siglo XX. Tal vez la misma condición o incluso mayor a la de Hannah Arendt, la tiene Edith Stein, la discípula de Edmund Husserl.

Un capítulo de Historia de la Iglesia e Historia del pensamiento cristiano: el significado del papa Juan Pablo II en la crisis y caída del comunismo. Sí, la tuvo, y de un modo eminente. En efecto, llevó la Iglesia a un punto del debate doctrinal con el marxismo que superó el magisterio de sus predecesores. Doctrinalmente estuvo a la altura del pontificado del papa León XIII. Apoyó a solidaridad el año 1979; dialogó con Wojciech Jaruselski en 1981, cuando dictó la ley marcial. El atentado del que fue víctima es un testimonio concluyente, de acuerdo con los archivos de la KGB y de la STASI desclasificados, de lo que su figura representaba para el comunismo. Que Moscú no solo estaba incómodo e inquieto con el pontificado de Juan Pablo II sino, también, lo percibía como el más peligroso enemigo del comunismo, era una realidad desde la elección misma de Juan Pablo II como Papa el año 1978. Un hecho concluyente: el documento que autoriza el atentado contra el Papa lleva la firma de conspicuos dirigentes soviéticos, incluido Mijaíl Gorbatchov, según narra M. Wolff en sus memorias. Dos problemas mayores fueron la intervención de la Compañía de Jesús y la condena de la Teología de la Liberación. La estrategia comunicacional del Vaticano -Joaquín Navarro-Valls, José Miguel Ibáñez Langlois- fue decisiva para al menos neutralizar la Teología de la Liberación y el experimento revolucionario marxista-cristiano de la Revolución nicaragüense (1979). Todo esto en el contexto mundial de la lucha contra el marxismo. En definitiva, el papa Juan Pablo II enfrentó el comunismo con acciones concretas.

En la última parte de su libro Fermandois realiza, lo que podríamos llamar una historia de la literatura contemporánea: Thomas Mann, Pablo Neruda, Nin, Ernst Jünger. Sin duda, este último constituye el autor principal en la narrativa histórica literaria del autor. Fue tal vez uno de los más destacados escritores alemanes (1895-1998) del siglo XX, especialmente si consideramos el vínculo propuesto por Fermandois entre Política y Literatura. El escritor alemán vivió bajo el Segundo Imperio (1871-1918), la República de Weimar (1918-1933), el Estado totalitario nazi (1933-1945), El Gobierno Militar de Ocupación (1945-1949), la República de Bonn (1949-1990) y la República de Berlín (1990). Los viajes, la Historia natural, la ensayística, la novelística y los diarios conforman el corpus Jüngeriano. Junto con Schmitt, Heidegger y Haushofer formaron una generación que rechazó el espíritu de Versalles -el Diktat-. Todos ellos fueron procesados y condenados en juicios secundarios al de Nüremberg. La condena varió según el compromiso que tuvieron con el nazismo. Alemania fue derrotada y destruida. Pero el pensamiento de estos autores sirvió como fundamento para el pensamiento pos-II Guerra Mundial, desde la Literatura a la Geopolítica, desde la Filosofía al Derecho, en especial en la izquierda. Así, el pensamiento alemán conservador devino en la némesis de Europa. Fermandois recorre prácticamente lo esencial de la obra de Ernst Jünger. Sin embargo, no dedica una reflexión a los diarios del autor alemán26. Omisión extraña, toda vez que fue un viajero empedernido, y dedicando varias páginas de su libro al tema de los viajes, nos resulta esta ausencia un tanto incomprensible. Los viajes, algunas de cuyas modalidades explica el historiador chileno, constituyen una ampliación del horizonte histórico hasta transformarlo en una verdadera Historia Universal, Mundial o Global, según las diferentes categorías historiográficas. Así, especialmente los viajes de descubrimiento de la Historia Moderna que lograron unificar la historia de Europa con una territorialidad planetaria sometida a su hegemonía geopolítica -die Europaisierung der Erde-. En otras palabras, los imperios modernos. De hecho, los viajeros modernos son súbditos, luego ciudadanos, de esos imperios.

La narrativa planetaria europea se abre con los diarios de navegación -bitácora de la nave- de Cristóbal Colón y su descripción de los espacios descubiertos (1492). Luego, le sigue el primer poema planetario, Os Lusíadas de Camoes: "...por mares nunca de antes navegados" (1572). También podríamos señalar como textos de viajes "Las cartas de relación" de los capitanes de la conquista española. Estos viajes tienen un derrotero: Mediterráneo-Atlántico-Pacífico, según la tesis geohistórica de Fernand Braudel. El siglo XX, la centuria de los viajes de Ernst Jünger, amplía el horizonte de los viajes más allá de las fronteras del planeta. En palabras de Ernst Nolte, estaríamos ahora en la etapa tardía de la "existencia histórica" (Historische Existenz), con la cual se inaugura una nueva época: la "Poshistoria" (Nachgeschichte)27. Parafraseando a Fermandois: el hombre y la Historia continúan el viaje ampliando el horizonte. Joaquín Fermandois pertenece a una generación de historiadores especialista en Historia Universal, cuyo núcleo académico fue el Instituto de Historia de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Que la Historia es siempre historia mundial (Weltgeschichte) o historia global (Globalgeschichte), queda claro con este estudio de Joaquín Fermandois.

Notas

4 Joaquín Fermandois, La noción de Totalitarismo, Santiago, Editorial Universitaria, 1979.         [ Links ]

5 Joaquín Fermandois, Política y trascendencia en Ernst Jünger 1920-1934, Santiago, Editorial Andrés Bello, 1982.         [ Links ]

6 Alexander Solzhenitsyn, Archipiélago Gulag, Barcelona, Tusquets, 2015.         [ Links ]

7 Carl Joachim Friedrich, Totalitarian Dictatorship and Autocracy, Cambridge (MA), Harvard University Press, 1965.         [ Links ]

8 Hanna Arendt, Los orígenes del Totalitarismo, Madrid, Editorial Taurus, 1998.         [ Links ]

9 Karl Popper, La sociedad abierta y sus enemigos, Barcelona, Paidós, 2010.         [ Links ]

10 Ernst Nolte, La guerra civil europea, 1917-1945. Nacionalsocialismo y Bolchevismo, México, FCE, 1996.         [ Links ]

11 Ernst Nolte, Después del Comunismo, Barcelona, Ariel, 1995.         [ Links ]

12 Ernst Nolte, Das Vergehen der Vergangenheit. Antwort an meine Kritiker im sogennanten Historikerstreit, Berlin, Ullstein, 1988.         [ Links ]

13 Mathias Brodkorb (ed.), Singuläres Auschwitz? Ernst Nolte, Jürgen Habermas und 25 Jahre "Historikerstrei" (Adeborverlag), Adebor Verlag, Banzkow 2011        [ Links ]

14 Markus Wolff, Spionagecheft im geheimen Krieg. Erinnerungen, München, Econ & List, 1997.         [ Links ]

15 Anne Applebaum, Gulag. Historia de los campos de concentración soviéticos, Madrid, Debate, 2004        [ Links ]

16 Anne Applebaum, Red famine. Stalin ’s war on Ukraine, New York, Knopf Doubleday Publishing Group, 2017.

 17 AAVV, El libro negro del comunismo: crímenes terror y represión, Barcelona, Espasa-Calpe/Planeta, 1998.         [ Links ]

18 Elizabeth Nöelle-Neuman, La espiral del silencio, Barcelona, Paidós, 1995.         [ Links ]

19 Terry Eagleton, Una introducción a la teoría literaria, Madrid, FCE, 1993.         [ Links ]

20 Fredic Jameson, El Realismo y la novela providencial, Madrid, Editorial Circulo de las Bellas Artes, 2006.         [ Links ]

21 François Furet, El pasado de una ilusión. Ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX, México, FCE, 1996.         [ Links ]

22 León Trotsky, The Moscow Trials, disponible en: www.trotsky.net        [ Links ]

23 Kurt Sontheime, Antidemokratisches Denken in der Weimarer Republik Die politischen Ideen des deutschen Nationalismus zwischen 1918 und 1933, Nymphenburg, Verlagshandlung 1962;         [ Links ] Karl Bracher, Zeit der Ideologien. Eine Geschichte politischen Denkens im 20. Jahrhundert, Stuttgart, DVA, 1982.         [ Links ]

24 Hanna Arendt, Eichmnannnen Jerusalén. Un estudio sobre la banalidad del mal, Barcelona, Lumen, 2003.         [ Links ]

25 Theodor Herzl, Der Judenstaat. Versuch einer modernen Lösung der Judenfrage, Wien, 1896.         [ Links ]

26 Ernst Jünger, Pasado los setenta, Barcelona, Tusquets, 2007-2015, v vols.         [ Links ]

27 Ernst Nolte, Historische Existenz. Zwischen Anfang und Ende der Geschichte, München. Piper, 1998. Mi comentario de esta obra en: www.scielo.cl/rehj.htm        [ Links ]

 


Patricio H. Carvajal A.
Fundación Hermann Conring

 

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