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Historia (Santiago)

versão On-line ISSN 0717-7194

Historia (Santiago) vol.50 no.1 Santiago jun. 2017

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-71942017000100005 

 

El efecto de Antonio Zamorano, el Cura de Catapilco, en la derrota de Salvador Allende en la elección presidencial de 19581

 

Patricio Navia *
Ignacio Soto Castro **

* Doctor en Ciencia Política (Ph.D.) New York University, 2003. Profesor titular de Ciencia Política, Universidad Diego Portales y Clinical Professor of Liberal Studies, New York University. Correo electrónico: patricio.navia@nyu.edu
** Licenciado en Ciencia Política, Universidad Diego Portales. Investigador asociado del Observatorio Político Electoral de la Universidad Diego Portales (OBPE-UDP). Correo electrónico: ignacio.soto.castro@gmail.com


Resumen

La derrota del candidato socialista Salvador Allende (28,9%) ante el derechista Jorge Alessandri (31,6%) en la elección presidencial de 1958 en Chile ha sido atribuida a la presencia de un candidato izquierdista alternativo, el excura de Catapilco, Antonio Zamorano (3,3%). El argumento es que, de no haber competido, Salvador Allende habría ganado la primera mayoría relativa y la presidencia. Después de revisar el contexto de la elección presidencial de 1958 y la fuerza electoral creciente de la izquierda, presentamos la historia política del Cura de Catapilco. Con herramientas estadísticas descriptivas e inferenciales en el ámbito de votación comunal, no encontramos evidencia de que Antonio Zamorano le haya hecho más daño electoral a Salvador Allende que a Jorge Alessandri. La votación de Antonio Zamorano parece haber provenido por igual de las bases electorales de todos los otros candidatos presidenciales. Concluimos que no hay evidencia para sostener que su candidatura evitó la victoria de Salvador Allende en 1958.

Palabras claves: Chile, elecciones presidenciales, 1958, preferencias electorales, Partido Socialista, Salvador Allende, Antonio Zamorano, Cura de Catapilco.


Abstract

The defeat of socialist candidate Salvador Allende (28.9%) to rightwing candidate Jorge Alessandri in the 1958 presidential election in Chile has been explained by the presence of an alternative leftwing candidate, the defrocked priest from Catapilco, Antonio Zamorano (3.3%). The belief is that, had Zamorano not entered the race, Allende would have won the first plurality and would have become President. After discussing the context of the 1958 presidential election and the growing electoral strength of the left, we briefly discuss the political trajectory of the Priest of Catapilco. With descriptive and inferential statistics at the municipal level, we fail to find conclusive evidence that Zamorano's support affected Allende more than Alessandri. Zamorano's support seemed to have come equally from the electoral bases of all other presidential candidates. There is no evidence to substantiate the claim that Zamorano was responsible for Allende's defeat in 1958.

Key words: Chile, presidential elections, 1958, electoral preferences, Socialist Party, Salvador Allende, Antonio Zamorano, Priest of Catapilco.


 

En la elección presidencial de 1958 en Chile, el candidato socialista Salvador Allende (28,9%) fue estrechamente derrotado por el candidato derechista Jorge Alessandri (31,6%). Como ningún candidato obtuvo la mayoría absoluta de votos, siguiendo la tradición, el Congreso en pleno ratificó al candidato que obtuvo la primera mayoría relativa, Jorge Alessandri. La derrota del socialista ha sido asociada a la presencia de un candidato izquierdista alternativo, el excura de Catapilco, diputado independiente y exmilitante del Partido Socialista (PS), Antonio Zamorano, quien obtuvo un 3,3% de la votación. La creencia popular es que, de no haber competido, Salvador Allende habría ganado la primera mayoría relativa y, presumiblemente, se habría convertido en Presidente de la República en noviembre de 1958, meses antes de la victoria de la Revolución cubana, evento que redefinió las estrategias políticas y electorales de la izquierda en toda América Latina. De haber ganado en 1958, la historia de la evolución política de la izquierda chilena -y de toda América Latina- pudiera haber sido diferente. Aquí analizamos la votación de Antonio Zamorano y evaluamos si el Cura de Catapilco obtuvo su votación en lugares donde la izquierda era fuerte y, por lo tanto, debilitó la candidatura de Salvador Allende, contribuyendo a la victoria de Jorge Alessandri.

En lo que sigue, analizamos, primero, el contexto de la elección presidencial de 1958, la fuerza electoral creciente de la izquierda y en particular de Salvador Allende; luego, presentamos la historia política y electoral del Cura de Catapilco y las razones que explican su aventura presidencial. A continuación, evaluamos con herramientas estadísticas la votación de Antonio Zamorano, para determinar si afectó el apoyo electoral de Salvador Allende. Mostramos que su votación fue mayor en zonas donde tradicionalmente era fuerte la derecha. No encontramos evidencia de que le haya hecho más daño electoral a Salvador Allende que a Jorge Alessandri. De hecho, su votación parece haber provenido por igual de las bases electorales de todos los otros candidatos presidenciales. Concluimos que no hay evidencia para sostener que su candidatura evitó la victoria del candidato socialista en 1958.

El Cura de Catapilco en la historia política de Chile

Existe la creencia, popular, incluso en la Ciencia Política e Historia, que Antonio Zamora-no tuvo un papel decisivo en la derrota de Salvador Allende. Gran parte de la literatura sobre el sistema político chileno que lo menciona, sustenta esa hipótesis. Scott Mainwaring, Juan Montes y Eugenio Ortega sostienen que de no haber sido por la candidatura populista del rebelde exsacerdote, Salvador Allende habría ganado2. Paul Sigmund sugiere que si el socialista hubiera recibido la mitad de los votos que fueron al excura, el candidato del PS hubiera ganado3. Federico Gil también asevera que si "no hubiera presentado su candidatura, Allende hubiera triunfado"4. En su estudio sobre el apoyo de la opinión pública a los partidos de izquierda, James Phroto y Patricio Chaparro argumentan: "si Zamorano no hubiera sido candidato, Allende casi con certeza hubiera recibido esos votos, lo que le hubiera permitido llegar al 32,2% de la votación y le hubiera significado ganar la presidencia5. El historiador Luis Vitale, ya en 1970, osadamente declaraba que el Cura de Catapilco "logró restarle más de 40 mil votos populares a Salvador Allende, precisamente lo que el candidato de la izquierda tradicional necesitaba para ganarle a Jorge Alessandri"6.

Ricardo Cruz-Coke afirma que Salvador Allende perdió la elección presidencial de 1958 por la baja votación femenina y por la votación que logró el Cura de Catapilco, que era esencialmente de izquierda7. Germán Urzúa postula que, de no haberse presentado, el 3% alcanzado por el exdiputado habría ido al candidato socialista, consiguiendo la primera mayoría relativa y, en consecuencia, la mejor opción para ser ratificado por el Congreso Pleno8. Julio Faúndez sostiene: "los partidos de derecha patrocinaron la campaña de un quinto candidato, un sacerdote desposado de su ministerio, que gozaba de considerable popularidad entre los electores de izquierda de provincias. El episodio fue algo más complejo: aparentemente, el cura en cuestión, apodado el cura de Catapilco, fue alentado originalmente a convertirse en candidato por dirigentes de izquierda, con el fin de que, a último momento, se retirara en favor de Allende. En definitiva, fue la derecha quien le pagó para que mantuviera su candidatura. Sus votos puedes haber sido decisivos en la estrecha derrota de Allende"9.

En su influyente texto sobre el socialismo y el populismo en Chile, Paul Drake atribuye la derrota de Salvador Allende en 1958 a tres causales: la presencia del candidato del Partido Radical (PR), Luis Bossay, su bajo apoyo en votación de mujeres y a la presencia del Cura de Catapilco10. El histórico dirigente del Partido Comunista, Luis Corvalán, en un texto que analiza el gobierno de Salvador Allende, también menciona el bajo apoyo entre las mujeres y la presencia del Cura de Catapilco con las causas de tal derrota11. Otros hacen referencias a la candidatura de Antonio Zamorano, dando como un hecho que ayudó a la victoria de Jorge Alessandri12.

Con mayor cautela, Simon Collier y William Sater sostienen que la victoria de Salvador Allende en 1958 pudo haber sido un accidente, en tanto los cuarenta y un mil votos de Antonio Zamorano "bien pudieran haber ido a Allende, aunque en realidad no tenemos forma de saberlo"13.

En el debate público en Chile, el concepto de Cura de Catapilco a menudo se asocia a la presencia de candidatos con pocas posibilidades de ganar, pero que pudieran hacer perder a candidatos con ideología afín. En el Diccionario de la política chilena, Alfredo Joignant, Francisco Javier Díaz y Patricio Navia, definen el concepto 'catapilco' como la de un candidato "que ocupa el tercer lugar de las preferencias, pero cuya votación, por ínfima que sea, impide que la segunda mayoría logre superar a la primera"14. El intelectual público Nissim Sharim, comentando la elección presidencial de 1993, negó que el candidato del Partido Comunista fuera un "cura de Catapilco"15. De hecho, el mito sobre el papel distorsionador que representó Antonio Zamorano en 1958 ha perdurado en el tiempo. En entrevista en La Segunda en 2011, la alcaldesa de Pedro Aguirre Cerda, la militante comunista Claudina Nuñez, comentando la posibilidad de formar una coalición con la entonces centro izquierdista Concertación, advertía: "no seremos nosotros quienes jugaremos al cura de Catapilco ni al rol de dividir a la oposición ante un enemigo común, que hoy es la derecha"16. En una columna en La Segunda, el 17 de agosto de 2013, comentando las candidaturas con menos probabilidades de pasar a segunda vuelta, el columnista Gonzalo Bustamante se preguntaba si acaso ellos no eran versiones modernas del Cura de Catapilco. En entrevista en Qué Pasa el 26 de julio de 2016, el líder del PRO, y excandidato presidencial en 2009 y 2013, Marco Enríquez-Ominami, ante la pregunta de si no temía ser un nuevo Cura de Catapilco que permitiera la victoria de la derecha en la elección presidencial de 2013, respondió: "El cura de Catapilco jamás quiso ser presidente. Nosotros tenemos un proyecto de país. Y si la Concertación hubiera aceptado primarias en su momento, no estaríamos en esta situación"17.

La creencia de que la candidatura del Cura de Catapilco fue responsable de la derrota de Salvador Allende en 1958 es ampliamente aceptada como una verdad histórica, aunque, hasta ahora, no haya habido una demostración fehaciente que la votación que recibió el excura haya provenido de electores que, de no haber sido candidato el cura, hubieran votado por el candidato socialista.

La base electoral de la izquierda

Las explicaciones sobre la formación y consolidación del sistema de partidos en Chile18 se basan en la teoría de los clivajes o fisuras sociales19. Estas explicaciones también entienden el comportamiento electoral en torno a los clivajes. Los electores de izquierda votan por partidos o candidatos afines a ese sector mientras que los votantes de derecha se comportan de similar manera respecto a los partidos de derecha.

En uno de los textos más citados sobre la formación del sistema de partidos en Chile, J. Samuel Valenzuela sostiene que el sistema de partidos, previo al golpe militar, estaba configurado en torno a dos conflictos ideológicos y programáticos20: primeramente, la tensión clerical-anticlerical, emanada de la disputa entre la Iglesia y Estado, donde surgió el Partido Radical (PR), Conservador (PC) y Liberal (PL); luego, la fisura izquierda-derecha, devenida del conflicto social entre trabajadores y propietarios/aristocracia posibilitando la organización del Partido Comunista (PCCh), Socialista (PS) y la estructuración de diversas organizaciones obreras. Por otra parte, las lealtades electorales fueron constantes a las tendencias políticas a lo largo de los años. Los sectores proletarios y trabajadores sistemáticamente votaban por partidos de izquierda mientras que la aristocracia y grupos religiosos apoyaban a partidos de derecha21.

En la misma línea, Federico Gil hace una descripción sistemática de las bases de apoyo de las tendencias políticas, y en efecto de los partidos políticos, que componen el sistema político chileno previo a 1973, destacando la presencia de clivajes que determinaban el ordenamiento de los partidos22. En un trabajo más descriptivo, Ricardo Cruz-Coke también, implícitamente, se refiere a los clivajes para describir el surgimiento de los partidos políticos chilenos y los sectores sociales que representaban23.

Los partidos de derecha estaban integrados por grupos de estatus elevado, grandes terratenientes y antiguas familias aristocráticas del país. El poder los partidos de derecha, en concreto del Partido Conservador, radicaba en las zonas rurales de Chile. En cambio, el Partido Liberal (PL) concentraba los segmentos de la clase alta asociados al comercio. En resumen, la derecha tradicional ha concentrado su electorado en sectores rurales, clase alta y media emergente24.

El centro político, representado por radicales y democratacristianos, incluía distintos sectores de la sociedad chilena. El Partido Radical (PR), agrupaba desde terratenientes a obreros, pasando por pequeños comerciantes, intelectuales, artesanos y la burguesía ascendente. En síntesis, los radicales representaban a los sectores urbanos de clase media. Por su parte, el Partido Demócrata Cristiano (PDC), a diferencia del PR, representaba a católicos, profesionales, técnicos de clase media y con cierta presencia en sectores rurales del país. También adscribieron algunos izquierdistas no marxistas a la colectividad que se ubicaba a la izquierda en el centro político. Luego de la debacle electoral del PR, iniciada en la década de 1950, el PDC se posicionó como el partido de centro y representante de la clase media más importante de Chile25.

A su vez, la izquierda, compuesta, principalmente, por comunistas y socialistas, poseía fuertes bases de apoyo en los sectores urbanos y proletarios de la nación. Así, el PS en sus inicios se compuso por trabajadores, parte de la clase media, artesanos e intelectuales26. Por su parte, el PC aglutinó a gran parte de los sectores mineros provenientes del salitre y carbón, principalmente en el norte del país27. Además de incluir un segmento importante del proletariado urbano chileno, numerosos trabajadores sindicalizados participaban de la institución. Asimismo, parte del campesinado se sumó al PC posrevolución cubana28. Históricamente comunistas y socialistas compitieron por representar a los mismos sectores sociales. Arturo Valenzuela afirma que los partidos de izquierda, previo al golpe de Estado de 1973, concentraban su votación en sectores populares de bajos ingresos económicos29.

Dada la institucionalización del sistema de partidos y del comportamiento electoral, en Chile, en el periodo pre 1973, resultaba lógico que los candidatos en las elecciones presidenciales se agruparan en torno a los tres grandes ejes que ordenaban el sistema de partidos, la izquierda, el centro y la derecha. Como veremos a continuación, la elección presidencial de 1958 respondió a esta lógica en tanto los cinco candidatos presidenciales pretendieron ubicarse inequívocamente -o al menos así han sido ubicados por los expertos- en el eje izquierda-centro-derecha. Si bien resulta razonable que lo hicieran los candidatos que representaban a los partidos tradicionales -el candidato del PDC, Eduardo Frei Montalva, los ya mencionados Salvador Allende, Jorge Alessandri y Luis Bossay- la candidatura de Antonio Zamorano, el cura de Catapilco, bien pudiera no haber respondido al mismo alineamiento en torno a los clivajes.

Irrupción del Cura de Catapilco

Antonio Raúl Zamorano Herrera, el Cura de Catapilco, nació en La Ligua el 30 de septiembre de 1908. Falleció el 13 de septiembre de 1995 en la comuna de Maipú. Estudió en el Seminario Franciscano de Santiago, convirtiéndose en sacerdote en 1932. Fue profesor en el Seminario de La Granja y en el Seminario de Iquique. Allí también fue secretario del obispo Carlos Labbé Márquez. Entre 1940 y 1956, fue párroco de Catapilco30. En 1956 abandonó el clero para ser candidato a diputado en las elecciones de 1957.

Como militante del PS, fue electo diputado en la 6a agrupación de la provincia de Valparaíso para el periodo comprendido entre 1957-1961. En su cargo, fue parte de la comisión de defensa nacional. En la elección presidencial de 1958, se presentó como candidato con un discurso que apuntaba al electorado de izquierda del país. Era apoyado por el Partido Unión Nacional Laborista (UNL)31, creado ese mismo año por el entonces diputado independiente.

Entre la evidencia anecdótica que existe sobre su candidatura, un reportaje de Televisión Nacional de Chile (TVN), emitido el 12 de junio de 201132, recogió testimonios de personas que lo conocieron y participaron en su campaña. En dicho reportaje, algunos diputados reconocen la importancia de su figura en la elección de 1958. El diputado PC Guillermo Teillier afirma que el exsacerdote logró la votación precisa que impidió la elección de Salvador Allende. Por otro lado, Sergio Vargas, exalumno y amigo del sacerdote, durante la campaña de 1958, declaró que el propio Jorge Alessandri lo visitaba durante la campaña. Adicionalmente, sostiene, el candidato centro derechista lo proveía de propaganda electoral para su campaña. Con esos testimonios, el reportaje argumenta que Jorge Alessandri estuvo detrás de su campaña o que al menos lo apoyó.

El rumor no es nuevo, de hecho días después de la elección de 1958, el diario El Siglo, identificado con el Partido Comunista, lo acusó de haber estado financiado por la candidatura de Jorge Alessandri: "El alessandrismo jugó otra importante carta al lograr que el diputado Antonio Zamorano Herrera ex cura de Catapilco que llegó al Congreso blandiendo frases y más frases en contra de los personeros de latifundio se arrodillara a los pies de los partidos derechistas y se presentara a las elecciones de ayer con el evidente propósito de restarle votos a Salvador Allende. Sin lugar a dudas el ex Cura de Catapilco cuyos gastos de propaganda corrieron por cuenta de la Derecha decidió la elección a favor del Sr. Alessandri"33. El semanario de sátira política Topaze, en su edición del 12 de septiembre de 1958, también se refería irónicamente a la candidatura del Cura de Catapilco asociándola al cohecho34.

El partido que formó Antonio Zamorano, UNL, tuvo su actuación principal en la competencia presidencial, cuando obtuvo 41.304 votos, el 3% del total de sufragios. En las municipales de 1960, el partido consiguió solo 2.890 votos. Finalmente, en la elección parlamentaria de 1961, el UNL logró 3.394 votos. La votación alcanzada no le permitió obtener ningún escaño, desapareciendo del Registro Electoral. El Cura de Catapilco tendría una fugaz aparición durante la dictadura militar, cuando apareció en televisión apoyando al régimen. Para entonces, ya no tenía relaciones con el PS, que estaba proscrito.

Contexto de la elección presidencial de 1958

En la contienda de 1958 se presentaron cinco candidatos presidenciales. De ellos, cuatro representaban a partidos políticos organizados. El quinto era Antonio Zamorano. El antecedente inmediato a la elección presidencial de 1958 fue la elección de diputados y senadores de 1957, cuando el gobierno de Carlos Ibáñez (1952-1958) sufrió una dura derrota y los partidos tradicionales se vieron fortalecidos. La elección de 1957 se realizó en el mes de marzo, mientras que la contienda presidencial de 1958 fue en el mes de septiembre.

En la elección legislativa de marzo de 1957, las dos facciones del PS (Partido Socialista de Chile y Partido Socialista Popular) obtuvieron 4,8% y 3,4% del voto respectivamente. La votación total de los partidos que conformaban el Frente de Acción Popular (FRAP) fue de 14,3%. Esto dejó al FRAP como la tercera agrupación política más votada en el país, por detrás del PR (24,5%) y del Partido Liberal (20,4%). El FRAP recibió la misma votación que el Partido Conservador (14,3%), superando a la Federación Social Cristiana (12.9%), a la Falange Nacional (11,6%) y al Partido Agrario Laborista del presidente Carlos Ibáñez (6,8%). La relativamente alta votación de los partidos que componían el FRAP alimentaron las expectativas electorales de la izquierda para la contienda presidencial de 1958. Si bien la derrota del oficialismo en 1957 fue un golpe duro, tanto el gobierno como los partidos políticos afines y de oposición tuvieron suficiente tiempo para ajustar sus estrategias de cara a la siguiente elección presidencial.

Jorge Alessandri, hijo del expresidente Arturo Alessandri (1920-1924, 1932-1938), también se presentó como candidato. Fue apoyado por el Partido Conservador Unido (PCU) y Liberal (PL). Su perfil difería del resto de los candidatos. Provenía del sector empresarial. Como ingeniero civil de la Universidad de Chile, había participado en diferentes organizaciones del mundo privado. Fue presidente de la Compañía de Papeles y Cartones. Adicionalmente, en 1943, alcanzó la presidencia de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) y fue consejero de la Sociedad de Fomento Fabril. En 1947, fue nombrado ministro de Hacienda por el presidente Gabriel González Videla, pero fue removido poco tiempo después. Ya de vuelta en la CPC, se convirtió en vocero del empresariado y crítico de las políticas del gobierno. En 1957, se presentó como candidato a senador por Santiago, logrando una alta votación que lo posicionó como presidenciable para los comicios de 1958.

Si bien parecía evidente que era el candidato innato de la derecha, el candidato del PDC, Eduardo Frei Montalva, generó conflictos entre los partidos del sector. Fue electo senador por Santiago en 1957 con 58.699 votos, ubicándose como la primera mayoría, superando a Jorge Alessandri. Ese año fue apoyado por la Falange Nacional (FN) que, posteriormente, junto con militantes del Partido Nacional Cristiano (PNC), Partido Conservador Social Cristiano (PCSC) e independientes formarían el PDC. La Falange se definió como un "movimiento político que lucha por instaurar en Chile una democracia verdaderamente humana, en que imperen la libertad y justicia"35. Los tres ejes principales de dicha organización eran la sujeción de la vida social, tanto pública como privada, a los valores morales del cristianismo; las libertades y derechos naturales, valoración justa del trabajo y, finalmente, la concepción del bien común como fin específico de la sociedad política36. El PDC guardaba ciertas similitudes con la FN, pero se declaró como "un partido popular, no confesional de inspiración cristiana que por los medios democráticos lucha por implantar una sociedad comunitaria donde impere la libertad y justicia"37. La candidatura presidencial de Eduardo Frei M. en 1958 indujo a una división en la derecha, en particular en el PL. En aquella colectividad, un tercio de la votación apoyó al candidato del PDC y el resto optó por Jorge Alessandri.

La planilla de candidatos incluía también a Luis Bossay del PR, quien había sido electo senador por Valparaíso en 1953. Fue diputado en la misma zona entre 1941 y 1952. También se desempeñó como ministro de Vivienda de Gabriel González Videla y luego fue nombrado ministro de Economía en la misma administración. Los radicales esperaban capitalizar el apoyo alcanzado en las elecciones parlamentarias de 1957 y de los sectores de izquierda más moderados, específicamente del Partido Comunista (PC)38. En contraposición a Jorge Alessandri, se declaraba como un político, seguidor de la doctrina radical caracterizada por ser el 'equilibrio dentro del justo medio'. Además, se asumía como el continuador de la política económica de los gobiernos del Frente Popular (1938-1946), tanto en el ámbito senatorial como en su calidad de dirigente radical39. En definitiva, representaba a la izquierda del PR y parte de los sectores moderados. Lo anterior explica la adhesión del Partido Democrático (PD) a su candidatura y su expectativa de lograr el apoyo del electorado comunista.

El socialista Salvador Allende también compitió como candidato. Para los socialistas, su nominación no estuvo exenta de particularidades. En 1948, producto del impacto político de la Ley de Defensa Permanente de la Democracia (conocida como la Ley Maldita) y de los evidentes roces entre el PC y PS, el PS sufrió una división interna. Por una parte, un grupo de diputados apoyaba fervientemente la iniciativa del entonces presidente Gabriel González Videla, que buscaba proscribir al PC. Por otra parte, el sector mayoritario del partido se mostraba en contra de la iniciativa y, aunque no era procomunista, defendía las libertades ciudadanas y el mantenimiento de las instituciones democráticas40. Así, en el XII Congreso del partido en 1948 la colectividad se separó en Partido Socialista de Chile (PS), liderado por el grupo anticomunista, y el Partido Socialista Popular (PSP) donde se ubicó Salvador Allende.

Tras el apoyo del PSP a la candidatura de Carlos Ibáñez en 1952, Salvador Allende y otros militantes renunciaron al PSP y volvieron al PS. En noviembre de 1951, este último fue proclamado candidato presidencial del PS, en alianza con los comunistas. En 1952 el candidato socialista logró el 5% de la votación con cerca de cincuenta y dos mil votos, siendo el menos votado en aquella elección. Previamente, en 1937, había sido electo diputado de la 6a agrupación departamental (Quillota y Valparaíso). Ejerció como ministro de Salubridad durante el gobierno de Pedro Aguirre Cerda. Ocupó el cargo de senador en cuatro periodos consecutivos (1945-1953, 1953-1961, 1961-1969 y 1969-1970): en el primero, representó a la 9a agrupación provincial (Valdivia, Llanquihue, Chiloé, Aysén y Magallanes); en el segundo, fue electo por la 1a agrupación provincial (Tarapacá y Antofagasta); en el tercero, fue electo por la 3a agrupación provincial (Aconcagua y Valparaíso), en el cual presidió el senado entre 1966 y 1969. Ese año fue electo por la recién creada 10a agrupación provincial (Chiloé, Aysén y Magallanes) en 1969.

Tanto Salvador Allende como Antonio Zamorano compartieron militancia en el PS hasta 1957, cuando el cura de Catapilco renunció al partido para convertirse en candidato presidencial. El PS en ese periodo pasaba por una etapa de reunificación. Después de una de sus muchas divisiones, se volvió a reunificar en su XVII Congreso ordinario, en 1957. Ese mismo año se celebró la Convención del Pueblo, en dicha instancia se presentaron delegados del PS y PC. Asimismo, la figura de Salvador Allende se vio fortalecida en aquel encuentro y sería proclamado candidato presidencial por el Frente de Acción Popular (FRAP), conformado por socialistas, comunistas y algunos representantes del radicalismo. La derogación de la Ley Maldita en 1958 permitió el reingreso del PC a la competencia electoral.

Así, la nómina de candidatos en 1958 quedó compuesta por Jorge Alessandri, como representante de la derecha, Eduardo Frei M., que aspiraba a representar a un centro reformista social cristiano (pero que también tenía apoyos de sectores tradicionales de derecha), Luis Bossay -cuya militancia en el PR lo ubicaba en el centro, pero cuyo discurso aspiraba también a captar apoyos desde la izquierda- y Salvador Allende, como el candidato de una izquierda unificada. Por esto, algunos sostienen que desde este momento la política chilena se ordena en torno a tercios y que el centro político, donde los radicales mantenían hegemonía, empieza a ser disputado por los democratacristianos41.

La candidatura de Antonio Zamorano ha sido tradicionalmente entendida como disputando espacio en la izquierda a Salvador Allende42. De hecho, su discurso compitió con la crítica antioligarquía del socialista presidenciable, aunque también tuvo un componente de "discurso moralista"43. Como discutimos más atrás, la candidatura del cura de Catapilco se entiende como un intento por disputarle votos a Salvador Allende en sectores de izquierda. Aunque también ha persistido la acusación de que la candidatura de Antonio Zamorano fue financiada por la derecha y, en particular, por la candidatura de Jorge Alessandri44.

El cuadro 1 muestra los resultados de la elección presidencial de 1958. Como queda en evidencia, si sumamos los votos de los dos candidatos de centro (Eduardo Frei M. y Luis Bossay), las preferencias de los chilenos parecían reflejar los tradicionales tercios. El candidato de la derecha, Jorge Alessandri, obtuvo un 31,6%, los dos candidatos de centro sumaron 36,2%, y los dos candidatos de izquierda (Salvador Allende y Antonio Zamorano) sumaron 32,2%. Si bien es ampliamente aceptado que el PDC y el PR disputaban el centro y que Salvador Allende y Antonio Zamorano representaban alternativas de izquierda, en lo que sigue analizamos si el excura logró atraer votos de personas que se identificaban con la izquierda y que, de no haber estado presente, hubieran votado por Salvador Allende.

 

Cuadro 1

Resultados de la elección presidencial de 1958

De acuerdo con los datos de Biblioteca del Congreso Nacional, el Partido Democrático (PD)
apoyó a Luis Bossay45.
Fuente: Elaboración propia con datos históricos del Servicio Electoral46.

 

Análisis descriptivo

En el modelo estadístico, incorporamos variables sociodemográficas que permiten explicar los determinantes de la votación de Antonio Zamorano en la elección. Empleamos variables que históricamente han sido asociadas como factores explicativos del comportamiento electoral en Chile y, en particular, de la votación de la izquierda. Evaluamos el impacto del nivel de urbanización, educación y el porcentaje de población minera en cada comuna como indicadores que permitan determinar si el apoyo al Cura de Catapilco provenía de los sectores que tradicionalmente votaban por la izquierda. Por otra parte, evaluamos también la votación que tenía el socialismo. Finalmente, incorporamos la votación alcanzada por los otros candidatos presidenciales ese año para ver las similitudes entre sus votaciones y las del Cura de Catapilco.

Para el análisis descriptivo e inferencial, usamos datos del ámbito comunal obtenidos de una base de datos creada por Arturo Valenzuela a partir de información del Censo de 1960 y de resultados electorales de SERVEL. Adicionalmente, comparamos esos datos con la información oficial del SERVEL, corrigiendo errores de la base original (agradecemos a Arturo Valenzuela que nos haya permitido usar sus datos). Asimismo, consideramos antecedentes del Censo realizado en 1960.

En lo que sigue, nos adentramos a analizar datos en el ámbito municipal de las elecciones de 1958 para evaluar si la votación del Cura de Catapilco efectivamente restó votos a Salvador Allende.

El cuadro 2 muestra las comunas donde Antonio Zamorano alcanzó su mayor votación, tanto en porcentaje de votos como en números absolutos. El primer dato relevante surge de las comunas donde el candidato independiente obtuvo mayor apoyo. En Talca, una comuna que tradicionalmente votaba por la derecha, obtuvo la primera mayoría relativa (26,0%), superando la votación de Jorge Alessandri (23,7%) y Salvador Allende (19,4%). La alta votación del exsacerdote en Talca representó un 11,3% de su votación nacional.

 

Cuadro 2

Resultados votación comunal Antonio Zamorano. Las mejores diez comunas

Fuente: Elaboración propia con datos históricos del Servicio Electoral47.

 

Curiosamente, la votación de la izquierda en Talca en la elección legislativa de 1957 había sido especialmente baja. La suma de los votos de las dos facciones del PS fue de 10,9%, muy por debajo de la votación del Partido Liberal (18,9%), PR (16,5%), de las dos facciones del Partido Conservador (16,4%). Luego, la votación base de la izquierda en Talca era bastante menor, incluso, a lo que consiguió Salvador Allende en 1958. La votación válida total en Talca en 1957 fue de 14.010 votos, por debajo de los 17.922 votos que se registraron en la presidencial de 1958. El apoyo a Antonio Zamorano bien pudo haber provenido de los nuevos votantes, pero dado que la base electoral de la izquierda en Talca era bastante baja, es improbable que esos nuevos votantes hubieran estado inclinados a apoyar a Salvador Allende de no haber existido la candidatura de Antonio Zamorano. Es más, hay buenas razones para creer que si la votación del excura fue tan alta en zonas donde la derecha había sido dominante, algo pudo haber tenido que ver el acarreo de votantes que era entonces una práctica reconocida. De cualquier forma, acarrear votantes para que sufragaran por Antonio Zamorano no afectaba el apoyo a Salvador Allende en esa comuna.

En Linares, comuna en la que Jorge Alessandri y Salvador Allende tuvieron una disputa muy reñida, el cura de Catapilco obtuvo un 16,3% de la votación. La izquierda tampoco tenía mucha presencia en Linares. En la elección de diputados de 1957, el PS obtuvo un 4,9%, muy por debajo de la votación del Partido Liberal (26%) y de las dos facciones del Partido Conservador (19,8%), Agrario Laborista (15,3%), Partido Demócrata (11,3%), PR (9,9%) y de la Falange Nacional (8,8%). Los 9.520 votantes válidos en Linares en 1958 superaron a los 7.585 que participaron en las parlamentarias de 1957. Una vez más, no hay razón para suponer que la alta votación de Antonio Zamora-no en Linares haya provenido de personas que, de no haber estado el Cura de Catapilco, hubieran apoyado a Salvador Allende.

En Valparaíso, comuna a la que el exsacerdote representaba como diputado, su votación fue de 5,2%, apenas por sobre su media nacional. De igual forma, en Viña del Mar, otra comuna que pertenecía a la misma provincia, su votación fue de 5,4%. En toda la provincia de Valparaíso, llegó a 4,9%. En esa provincia, Jorge Alessandri obtuvo la primera mayoría relativa con 30,7%. Salvador Allende solo alcanzó 22,9%, ocupando el tercer lugar, detrás de Eduardo Frei M. (25,7%).

Para evaluar los patrones de votación nacional, la figura 1 muestra cuatro diagramas de dispersión con la votación comunal de Antonio Zamorano, Salvador Allende, Eduardo Frei M. y Luis Bossay en 1958. Como muestra el primer cuadro, en comunas donde Salvador Allende obtuvo una mayor votación, Antonio Zamorano consiguió una menor votación. Asimismo, donde el excura logró su mejor votación, el socialista tuvo una votación más bien baja. Para que Antonio Zamorano le hubiese restado votos a Salvador Allende, la votación del exsacerdote debió haber sido más alta precisamente en lugares donde Salvador Allende obtenía buena votación.

 

Figura 1

Diagramas de dispersión de votación comunal de candidatos presidenciales en 1958

Fuente: Elaboración propia con datos históricos del Servicio Electoral48 y Censo de 196049.

 

El segundo cuadro muestra la dispersión de votos de Jorge Alessandri y Antonio Zamorano. La votación más alta del Cura de Catapilco (aproximadamente 20% de los votos) se produjo en comunas donde Jorge Alessandri alcanzó una votación que giraba en torno al 10% y 20%. A diferencia del caso anterior, la mejor votación de Antonio Zamorano la consiguió en comunas donde Jorge Alessandri alcanzaba entre un 15% y un 25%. Respecto a Salvador Allende, la mejor votación de Antonio Zamorano fue en comunas donde el anterior obtuvo alrededor del 10%.

El tercer diagrama de dispersión muestra la votación de Eduardo Frei M. y Antonio Zamorano. Se evidencia una singular correlación. La curva del diagrama muestra que en aquellos lugares donde Eduardo Frei M. concentró la media de su votación el apoyo a Antonio Zamorano alcanzó su nivel más alto. En tanto, la relación de la votación de Luis Bossay con Antonio Zamorano muestra un patrón inverso. En las comunas donde mejor le fue a Luis Bossay, Antonio Zamorano tuvo una votación baja mientras que en aquellas donde Luis Bossay tuvo su peor desempeño, la candidatura del excura alcanzó su apoyo más alto.

Las correlaciones entre la votación del exsacerdote con las de Salvador Allende, Jorge Alessandri, Eduardo Frei M. y Luis Bossay en el ámbito comunal es bastante débil. Estas figuras muestran que no hay mayor evidencia que la candidatura de Antonio Zamorano haya sido dañina para Salvador Allende, Jorge Alessandri o para los otros dos candidatos presidenciales. Dicho de otra forma, la votación de Antonio Zamorano parece haberse distribuido aleatoriamente respecto a la votación de los otros cuatro candidatos.

La figura 2 muestra diagramas de dispersión con la votación de Antonio Zamorano en 1958 y la votación obtenida por el socialismo en 1957 (cuando la agrupación estaba dividida en el PS y PSP). Además, contiene un diagrama de dispersión con la votación por el Cura de Catapilco y la obtenida por los partidos de derecha en las elecciones legislativas de 1957 (Conservador, Conservador Unido y Liberal). Aquí, la evidencia parece aún más concluyente respecto a las bases de apoyo de Antonio Zamorano. La mejor votación del excura se produjo en zonas donde los partidos de derecha habían obtenido mejor votación en las elecciones parlamentarias del año anterior. Por otra parte, en zonas donde el PS había conseguido alta votación -recordemos que el PC estaba aún proscrito en 1957- la votación del exsacerdote en 1958 fue más bien baja. A partir de la figura 2 parece inevitable concluir que la votación de Antonio Zamorano se dio en zonas donde de la derecha se favorecía electoralmente y donde la izquierda lograba peores resultados.

 

Figura 2

Diagramas de dispersión de votación comunal por partidos de izquierda y derecha en las
parlamentarias de 1957. Votación de Antonio Zamorano en las presidenciales de 1958

Fuente: Elaboración propia con datos históricos del Servicio Electoral50 y Censo de 196051.

 

Otra forma de evaluar el origen de la votación de Antonio Zamorano es a través de datos sociodemográficos de las comunas. En la figura 3 cruzamos el nivel de urbanización comunal (en el censo de 1960) y la votación comunal recibida por Jorge Alessandri, Salvador Allende y Antonio Zamorano. La votación de Salvador Allende está positivamente correlacionada con la urbanización. Mientras más alto el nivel de urbanización, más alta la votación por el candidato socialista. Lo inverso ocurre con Jorge Alessandri. Mientras más alto el nivel de ruralidad de las comunas, mayor fue la votación por Jorge Alessandri. En el caso de Antonio Zamorano, no existe una correlación entre su votación y el nivel de urbanidad de las comunas. La votación de Antonio Zamorano se distribuyó de forma aleatoria respecto a la urbanización de las comunas. La evidencia de la figura 3 permite suponer que la votación comunal recibida por el Cura de Catapilco no corresponde a zonas donde la izquierda era fuerte. Antonio Zamorano recibió una votación similar en comunas urbanas de mayor población y en comunas rurales.

 

Figura 3

Diagramas de dispersión de urbanización y votación comunal para Jorge Alessandri,
Salvador Allende y Antonio Zamorano en las presidenciales de 1958

Fuente: Elaboración propia con datos históricos del Servicio Electoral52 y Censo de 196053.

 

Análisis inferencial

El cuadro 3 presenta los resultados de tres modelos de regresión OLS que explican la votación de Antonio Zamorano en la elección presidencial de 1958. La base incluye información censal y electoral de las 287 comunas que entonces existían en el país.

 

Cuadro 3

Regresión OLS sobre votación de Antonio Zamorano en 1958

** significativo al 0,01.
Datos ponderados por población comunal en 1960. Al estimar los modelos con datos no
ponderados, los signos de las variables se mantienen. El N es inferior que 287 comunas porque
no había disponibilidad sobre porcentaje de la población laboral en minería para todas las comunas.
Fuente: Elaboración propia con datos históricos del Servicio Electoral54 y Censo de 196055.

 

El primer modelo considera como variables independientes la urbanización, el porcentaje de la población que asistía a la escuela, el tamaño comunal respecto a la comuna más poblada y el porcentaje de población minera, todos datos del censo de 1960. El segundo modelo adiciona la votación legislativa del PS/PSP y de los partidos de derecha en las elecciones legislativas de 1957. El modelo 3 agrega como variables independientes la votación de Jorge Alessandri y Salvador Allende en 1958 en cada comuna del país. Para evitar problemas de multicolinealidad, este modelo no incluye el porcentaje de votación del PS/PSP y de los partidos de derecha, utilizados en el modelo 2. Debido a que la población de cada una de las comunas del país variaba sustancialmente, los modelos ponderan por la población de cada comuna, para así incorporar de mejor forma el peso relativo de cada comuna.

Entre las variables de control, el nivel de urbanización y el porcentaje de asistencia a escuelas tienen un efecto positivo y significativo sobre la votación del excura. Este obtuvo mejor votación en zonas urbanas y de mejores condiciones socio-económicas. En cambio, el tamaño comunal y la población minera tienen un impacto negativo en el desempeño electoral de Antonio Zamorano. Esto quiere decir que en las zonas urbanas de mayor tamaño -como Santiago, Concepción o Valparaíso- donde la izquierda era fuerte, el cura de Catapilco no tuvo un buen desempeño electoral. Su mejor votación se dio en comunas urbanas de menor tamaño. A su vez, en zonas con una alta población minera su votación fue menor que en el resto del país. Esto hace cuestionar la tesis de que le quitó votos a Salvador Allende.

El efecto de las variables independientes ya mencionadas se mantiene en el modelo 2, que incorpora la votación por los partidos de izquierda y de derecha en las elecciones de 1957. Esto confirma la robustez de los resultados. La base electoral del excura no era la misma que la base electoral tradicional de la izquierda. Además, el modelo 2 muestra que la votación de los partidos de izquierda en 1957 genera un impacto negativo en la votación de Antonio Zamorano en 1958. En cambio, el efecto de la votación por partidos de derecha es positivo sobre la votación del Cura de Catapilco. En zonas donde la izquierda era fuerte en 1957, al exsacerdote le fue peor. En cambio, en zonas donde la derecha tuvo una buena votación en 1957, a él le fue mejor en 1958. Dada su supuesta afinidad ideológica con la izquierda, la votación de la derecha en la elección legislativa debió tener un efecto negativo en su votación.

Algo similar se produce en el modelo 3. El efecto de las variables de control sobre la votación de Antonio Zamorano es similar que en los modelos anteriores. La urbanización y la asistencia los colegios tienen un impacto positivo en la votación del Cura de Catapilco, mientras que el tamaño comunal y el porcentaje de población minera tienen un efecto negativo. La votación de Jorge Alessandri y de Salvador Allende en 1958 tienen un efecto negativo sobre la votación por el excura. Si bien Jorge Alessandri y Salvador Allende eran sus rivales, se esperaría que si le quitaba votos a Salvador Allende, su votación debería ser mejor en lugares donde este último obtenía una alta votación. Pero confirmando lo que muestra la figura 1 más atrás, la votación por el socialista no explica la votación por Antonio Zamorano. De igual forma, la votación por Jorge Alessandri, controlando por otras variables, tampoco parece explicar la votación por el Cura de Catapilco.

En síntesis, las variables que históricamente han explicado la votación por partidos y candidatos de izquierda no explican la votación por Antonio Zamorano en las presidenciales de 1958. Tanto el porcentaje de población minera como el porcentaje de votos por los partidos de izquierda en la elección legislativa de 1957 tuvieron un efecto negativo sobre la votación del Cura de Catapilco en la elección presidencial de 1958.

Conclusiones

La evidencia de datos de votación y sociodemográficos en el ámbito comunal pone en cuestionamiento la popular tesis, que la votación del Cura de Catapilco en la elección presidencial de 1958 hizo más daño al candidato socialista Salvador Allende que a los otros candidatos. La asociación que a menudo se hace entre la candidatura de Antonio Zamorano y la estrecha derrota de Salvador Allende ante Jorge Alessandri no parece tener sustento en los datos. El exsacerdote consiguió una votación más alta en lugares donde la derecha siempre había logrado altos niveles de apoyo. En zonas donde la izquierda era fuerte, la votación del excura fue más bien débil. Luego, aun si en el margen la votación del Cura de Catapilco afectó negativamente la votación de Salvador Allende, parece ser el caso que Antonio Zamorano también atrajo votos en zonas donde era más fuerte la derecha. Luego, podemos concluir que, de no haber estado el excura en la boleta electoral, los votos que consiguió hubieran ido a todos los otros candidatos presidenciales y no solo al abanderado socialista. Aunque sea un mito prevalente en la historia política chilena, no hay evidencia estadística que permita concluir que el Cura de Catapilco fue el responsable de la derrota de Salvador Allende en la elección presidencial de 1958.

Notas

1 Este trabajo contó con el financiamiento del Centro de Conflicto y Cohesión Social (CONICYT/ FONDAP N° 15130009) y del proyecto FONDECYT Regular N° 1171051.

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20 Valenzuela, "Orígenes y transformaciones...", op. cit., p. 55.

21 Ibid.

22 Gil, op. cit, pp. 264-338.

23 Cruz Coke, op. cit,. pp. 91-114.

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25 Valenzuela, "Orígenes y transformaciones...", op. cit.; Scully, op. cit.

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28 Gil, op. cit.. pp. 264-338.

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32 El video del reportaje televisivo está disponible en: www.youtube.com/watch?v=iOH6I0ke_mc [Fecha de consulta: 15 de marzo de 2016].

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35 Falange Nacional, Declaración de principios, Santiago, Falange Nacional, 1954 (sin nú         [ Links ]mero de página).

36 Ibid.

37 Partido Demócrata Cristiano, Declaración de principios, Santiago, Partido Demócrata Cristiano, 1960, p. 5.         [ Links ]

38 Patricia Arancibia Clavel, "La elección presidencial de 1958. Jorge Alessandri y la derecha a La Moneda", en Ángel Soto y Alejandro San Francisco (eds.), Las elecciones presidenciales en la historia de Chile. 1920-2000, Santiago, Centro de Estudios Bicentenario, 2005, pp. 279-300.         [ Links ]

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41 Joaquín Fernández Abara, "Allende, el allendismo y los partidos: el Frente de Acción Popular ante las elecciones presidenciales de 1958", en Izquierdas, N° 23, Santiago, abril de 2015, pp. 157-190.         [ Links ]

42 Ibid.

43 Ibid.

44 Jorge Arrate y Eduardo Rojas, Memoria de la izquierda chilena. Tomo I (1850-1970), Santiago, Ediciones B, 2003, p. 182.         [ Links ]

45 Biblioteca del Congreso Nacional, "Reseña parlamentaria de Luis Bossay", Disponible en http://historiapolitica.bcn.cl/resenas_parlamentarias/wiki/Luis_Bossay_Leiva [Fecha de consulta: 4 de abril de 2016]         [ Links ].

46 Biblioteca del Servicio Electoral, Elecciones Presidente de la República, 1925-1970, Santiago, Servicio Electoral, Centro de Documentación, 2005, pp. 126-154.         [ Links ]

47 Biblioteca del Servicio Electoral, op. cit., pp. 126-154.

48 Biblioteca del Servicio Electoral, op. cit., pp. 126-154.

49 Dirección de Estadísticas y Censo, XIII Censo Población, 29 de noviembre de 1960. Serie A, Santiago, Dirección de Estadísticas y Censo, 1960.         [ Links ]

50 Biblioteca del Servicio Electoral, op. cit. pp. 126-154.

51 Dirección de Estadísticas y Censo, op. cit. s.n.p.

52 Biblioteca del Servicio Electoral, op. cit. pp. 126-154.

53 Dirección de Estadísticas y Censo, op. cit. s.n.p.

54 Biblioteca del Servicio Electoral, op. cit. pp. 126-154.

55 Dirección de Estadísticas y Censo, op. cit. s.n.p.

 


Recibido: Noviembre 2016.
Aceptado: Abril 2017.

 

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