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Historia (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-7194

Historia (Santiago) vol.45 no.1 Santiago jun. 2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-71942012000100029 

HISTORIA N° 45, vol. I, enero-junio 2012: 317-321
ISSN 0073-2435

RESEÑAS

 

ANDRÉS I. PRIETO, Missionary Scientists. Jesuit Science in Spanish South America, 1570-1810, Nashville, Tennessee, Vanderbilt University Press, 2011, 304 páginas.


La Compañía de Jesús, en los últimos diez años, se ha convertido en un verdadero laboratorio historiográfico en el cual proyectar perspectivas de análisis para el estudio de las misiones. Nuevas interpretaciones sobre el actuar de los misioneros y el examen de las redes políticas detrás de la Orden, hasta el cruce entre el plano local y el plano global configurado por las directrices romanas y las políticas imperiales, son algunas de las dimensiones analíticas que enriquecen la trayectoria histórica de esta orden que tuvo una presencia misionera en casi todos los rincones del mundo en época moderna.

Así como el conocimiento sobre los jesuitas ha crecido en los últimos diez años, del mismo modo otros tópicos ligados a la Orden no han sido tomados en consideración por la historiografía. Un ejemplo es la relación entre ciencia, historia natural y misión en América colonial, a pesar de los avances cuantitativos y cualitativos en los últimos años de la historia cultural de la ciencia. En ese sentido, las líneas de investigación de la historiadora Antonella Romano, docente del European University Institute de Florencia, son una contribución al estudio de la ciencia en los distintos colegios jesuitas y sus intrínsecas relaciones con la misión moderna, que conformaron una densa red entre las prácticas científicas y la circulación de ideas después de la Reforma Católica1.

En ese sentido, podemos situar metodológicamente el libro que reseñamos en una historia cultural de las ciencias a través de las prácticas y saberes jesuitas en América colonial, examinando principalmente el virreinato peruano entre los siglos XVI y XVIII. Influenciado por las conjunciones entre la dimensión global y la dimensión local, Andrés I. Prieto utiliza las herramientas analíticas y perspectivas metodológicas derivadas de la world history, aplicando, en consecuencia, dichas propuestas en los escritores naturalistas investigados y en las distintas redes científicas. La circulación de las ideas, los diálogos trasatlánticos, las transferencias de saber, los mediadores culturales entre dos mundos aparecen constantemente en Missionary Scientists y dan cuenta del estudio de la Compañía de Jesús de forma descentrada de los márgenes fronterizos. Partiendo desde esa premisa, el texto logra, correctamente, salir de las fronteras en las cuales se encasilla muchas veces el recorrido de los jesuitas en Chile. Esto último es un aspecto a destacar del libro en cuestión.

El texto es una interesante confluencia de historias, autores e ideas que se entrecruzan con la cultura científica de los jesuitas, la circulación de la información y las actividades misioneras que sustentaron las prácticas del saber moderno. Con un permanente diálogo entre fuentes primarias y literatura secundaria, el autor respalda de forma clara su hipótesis central: la conformación de la ciencia en el virreinato peruano encuentra en los misioneros de la Compañía de Jesús un actor primordial y contundente.

La estrategia del autor en la selección de las temáticas que le permitieron elaborar los lineamientos de su hipótesis es la correcta; a saber: cultura misionera y cultura científica, circulación de la información, historias naturales y los principales autores jesuitas. Es desde esta perspectiva también que organiza los contenidos del libro, dividido en tres grandes temas y ocho capítulos. El primero aborda la problemática del "ethos misionero", en otras palabras, cómo el "nuestro modo de proceder" jesuítico jugó un papel fundamental en la construcción de saberes científicos. El autor, en esta primera parte, investiga cómo la construcción de una identidad misionera en el virreinato peruano ligada a redes políticas y estrategias misioneras -confesión y de-monización- permitió a los misioneros acceder, estudiar y descifrar otra cultura que sería fundamental, posteriormente, en el conocimiento adquirido de la geografía, los usos y las costumbres de las poblaciones locales. Aunque Prieto reconoce, justamente, que esa identidad y las formas de proceder no son un conjunto rígido de prácticas y, precisamente, conforman la "adaptación" de los jesuitas en todos los rincones del mundo.

No obstante esa claridad analítica, el autor no profundiza sobre la accommoda-tio en la cultura jesuita, a pesar de que la delinea, escribiendo en la introducción de Missionary Scientists que los jesuitas se adecuaban a las diversas realidades que encontraban en sus recorridos misioneros. Ese concepto, proveniente desde la retórica clásica, se complementa con la exégesis bíblica y la acomodación a la ley divina en su vertiente cristiana y judía. Precisamente la idea de "adaptarse al otro" con el objetivo de conocerlo, reducirlo y convertirlo fue una herramienta de análisis de los jesuitas modernos. Su práctica tiene una arqueología que podemos rastrearla desde los mismos textos fundadores de la Compañía, como por ejemplo la Regimini militantis Ecclesiae (1540). La mayor discusión sobre la accommodatio jesuita fue la polémica de los "ritos chinos", donde se cuestionó, desde la ortodoxia romana, la identidad misionera jesuita elaborada en China, Japón e India. Este breve cuadro señalado aquí, sobre un concepto fundamental para entender las dinámicas internas de la Compañía, hubiese permitido al autor aproximarse de mejor forma a la relación entre práctica misionera y conocimiento cultural-natural.

Del mismo modo, otro concepto como antiquitates (anticuaria) permitiría abordar la sistematización de los datos recopilados por los misioneros entre los lugares donde actuaron. La "anticuaria", estudiada por los novicios en los colegios, proviene también desde una matriz clásica filtrada por la cultura humanista. En su gran mayoría los naturalistas jesuitas fueron anticuarios y no historiadores. El anticuario no narra, cataloga. Utiliza la cronología auxiliarmente, hace una descripción sistemática, las fechas le sirven para clasificar y no para explicar. Es un erudito que describe y clasifica, aproximándose, en consecuencia, a los usos y costumbres. Una gran parte de los escritores jesuitas siguen ese canon en la redacción de sus historias naturales y morales.

Tanto la "adaptación" como la "anticuaria" funcionaron como una hermenéutica que les permitió penetrar en las otras culturas y sistematizar, posteriormente, los datos obtenidos, estableciendo una temprana protoetnografía. El mejor ejemplo de esa unión es el libro I de la Historia General del Reino de Chile, Flandes Indiano (ca 1674). Diego de Rosales, su autor, luego de veinticinco años como misionero en la frontera meridional, comenzó la redacción de su manuscrito, describiendo los usos y costumbres de los mapuches, además de realizar una historia natural de Chile. El análisis sobre estos dos conceptos hubiese fundamentado aún más la relación entre misión y práctica científica que el autor trata con alta competencia.

La segunda parte del libro, "Collaborative Enterprise", es el fragmento con mayor originalidad y en sintonía con las propuestas historiográficas que el autor toma como referentes teóricos. La circulación de la información, la movilidad de los jesuitas y las redes institucionales de intercambio fueron parte constitutiva de la práctica científica jesuita. El autor no se equivoca al afirmar que, sin esa red internacional conformada por provincias, colegios y misiones, articulada principalmente por un corpus documental sistemático -cartas anuas y catálogos- generado desde las periferias hacia el centro, no hubiese sido posible el intercambio científico, las noticias y la circulación de manuscritos que acumulaban información sobre historia natural.

Importante, en ese sentido, es el ejemplo ilustrado por Prieto: el investigador del centro, el gran erudito jesuita Athanasius Kircher (1601-1680), que recibía noticias del informante de la periferia, el misionero italiano Niccolò Mascardi. Roma y el sur del mundo unidos a través de la redes de información que conformaban, en consecuencia, valiosos intercambios sobre las observaciones astronómicas que Mascardi reportaba sistemáticamente a Kircher. Sin moverse de Roma el jesuita podía construir interpretaciones sobre el universo y la historia natural del mundo gracias a esta red de informantes. Kircher realizó el mismo ejercicio, por ejemplo, para describir las ritualidades de China. Esta perspectiva es fundamental para la nueva historia cultural de las ciencias, en donde la importancia de las redes de circulación e intercambio de información se transforman en un mecanismo fundamental de la práctica científica moderna. Las relaciones entre Kircher y Mascardi, analizadas correctamente por Prieto, son parte de esa primera "globalización" en la cual los jesuitas fueron uno de los mediadores principales. A pesar de la relación entre Roma y Kircher, el autor evita el tema de Roma como articulador y organizador de la información de los diversos mediadores. No basta con entender a un personaje de la magnitud de Kir-cher que operaba en el centro, hay que analizar también el significado de Roma como un núcleo político-religioso y los distintos niveles de las redes construidas al interior de la ciudad, problemática, por lo demás, fundamental para entender el concepto de "universalidad" en la época moderna.

En la tercera parte, "Natura ad Maiorem Gloria Dei", entran en escena dos de los principales autores que contribuyeron, desde el virreinato peruano, con historias naturales cardinales para el saber colonial y universal: José de Acosta y Bernabé Cobo. Para el caso chileno, o como el autor lo denomina, la confluencia entre "historia y naturaleza locales", se abordan la producción editorial de Alonso de Ovalle y Diego de Rosales. El autor reconstruye acertadamente la tradición intelectual de la historia natural en América, que tiene su matriz con Gonzalo Fernández de Oviedo. De la misma forma, la convergencia entre teología y descripción naturalista es delineada a través de las discusiones en torno al significado religioso de la naturaleza. Discusiones importantes, y con altos grados de matices, que el autor explica adentrándose en el pensamiento jesuítico versado en los libros y manuscritos. Conocer y reducir la naturaleza a la gloria divina fue uno de los pilares analíticos de los naturalistas examinados por Prieto, que une esa discusión con los inicios de una protoidentidad criolla, basada, entre otras cosas, en la búsqueda de las diferencias de la naturaleza entre América y Europa. Reconstruir, en la medida en que las fuentes lo permitan, la prehistoria de los textos analizados y la fortuna de los manuscritos hubiese sido un importante complemento a esta parte del libro, pues esas dos trayectorias componen una producción intelectual-editorial que sustentaron las redes de información de la Compañía de Jesús a nivel global.

Missionary Scientists. Jesuit Science in Spanish South America, 1570-1810 es un registro historiográfico importante para el estudio de la Compañía de Jesús en Chile, sobre todo cuando su recorrido histórico, tal como lo demuestra el libro, no se puede encuadrar en márgenes fronterizos y necesariamente se debe examinar desde una amplitud virreinal-universal. Además, la exploración hacia otras ópticas en el estudio de los jesuitas, en este caso una historia cultural de la ciencia, también es un valioso aporte de la propuesta de Andrés I. Prieto.


1 Antonella Romano, La contre-réforme mathématique. Constitution et diffusion d'un culture ma-thématique jésuite à la Renaissance (1540-1640), Rome, Bibliothèque des Ecoles françaises d'Athènes et Rome, 1999;         [ Links ] Antonella Romano (dir.), Rome et la science moderne entre Renaissance et Lumières, Rome, Ecole française de Rome, 2008;         [ Links ] Perla Chinchilla y Antonella Romano (coord.), Escrituras de la modernidad. Los jesuitas entre cultura retórica y cultura científica, México DF, Universidad Iberoamericana, École des Hautes Études en Sciences Sociales, 2008.         [ Links ]

 

RAFAEL GAUNE
Universidad Andrés Bello