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Historia (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-7194

Historia (Santiago) vol.45 no.1 Santiago jun. 2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-71942012000100025 

HISTORIA N° 45, vol. I, enero-junio 2012: 301-304
ISSN 0073-2435

RESEÑAS

 

EDUARDO DANIEL OVIEDO, Historia de las Relaciones Internacionales entre Argentina y China, 1945-2010, Buenos Aires, Editorial Dunken, 2010, 570 páginas.


Eduardo D. Oviedo es, a mi juicio, el mayor experto en la historia de las relaciones entre Argentina y China. Como pocos en su país, domina el idioma chino, conoce esa cultura por su experiencia de vida y de estudio, conoce sus archivos y bibliotecas en profundidad, casi tanto como domina los archivos argentinos respecto de China.

Después de décadas de trabajo, ha llegado al punto de elaborar una larga obra de síntesis, que compila el resultado de años de investigación, una obra clave no solo para los especialistas argentinos y chinos, sino también para todos aquellos estudiosos de las relaciones entre Asia y el Cono Sur de América.

El libro está escrito en un lenguaje culto formal, propio de las obras académicas. Utiliza y se basa en un corpus teórico propio de la disciplina en la que se inscribe, no se deja tentar por la "teorización pirotécnica" ni por la utilización fácil de neologismos con escaso valor epistemológico. El autor tiene un evidente interés por comunicar y enseñar.

Un examen pormenorizado de los capítulos, así como una revisión detallada de la bibliografía permiten constatar que el libro fue elaborado a partir de una selección amplia y relevante de obras de base, referidas a la cuestión central. Adicionalmente, el autor trabajó con archivos documentales de Argentina, China y Naciones Unidas. Toda esta masa de información le permitió reconstruir esta historia de relaciones bilaterales.

El autor utilizó una metodología que se cuidó de presentar en el primer capítulo del libro. Se trata de una reconstrucción histórica hecha con un criterio lógico estándar y convencional, vale decir, yendo de lo teórico a lo empírico, de lo general a lo específico y en orden cronológico. El análisis y la narración derivado del procesamiento de esta gran masa de información se tradujo en dos capítulos generales (marco teórico y uno referido a las primeras aproximaciones bilaterales protodiplomáti-cas) y 15 capítulos referidos a la gestión de cada uno de los gobiernos argentinos, desde la administración de Farrel hasta la de Fernández. Pese al magnífico manejo de las fuentes, esta forma de organización de los capítulos inclina la balanza de la interpretación hacia la dinámica de la política exterior argentina, así como impide la visualización de procesos más extensos que las fronteras temporales de cada una de esas administraciones. Sin embargo, también permite un conocimiento pormenorizado de cada gestión y facilita la elaboración de futuros trabajos más especulativos que, sin este libro, serían casi imposible de esbozar.

Si bien este libro tiene un evidente interés para los estudiantes de pre y posgrado, resulta clave para los académicos que están inmersos en los estudios asiáticos y, aún más, para quienes están involucrados en las investigaciones tendientes a reconstruir la historia de las relaciones entre el Cono Sur de América y Asia. Se trata de un trabajo académico de gran importancia, de una obra obligada para conocer este caso (Argentina y China) y para estudiar otros dentro de la región.

En lo específico, este libro está compuesto de 17 capítulos, una sección con 7 anexos y un índice de las 21 tablas que incluye el trabajo. En orden cronológico, los capítulos examinan detalladamente esta historia de relaciones bilaterales, apoyándose en un muy bien equilibrado balance de fuentes y datos provenientes y referidos a los países en referencia.

El primer capítulo del libro, titulado "Marco Teórico", presenta tanto las cuestiones relativas a las ideas y referencias teóricas que guían y nutren la construcción teórico-metodológica de la investigación, como aquellas asociadas a las decisiones tomadas para resolver dilemas concretos con las fuentes y los métodos para procesarlas.

En este mismo primer capítulo, Eduardo D. Oviedo expone su hipótesis general y las hipótesis específicas que sostienen la argumentación de cado uno de los capítulos que componen el libro.

En lo sustantivo, el autor plantea que el tardío establecimiento de relaciones diplomáticas entre Argentina y China evitó que el país trasandino reprodujera, como otros países de la región, la historia plagada de "penurias, presión y humillación", asociada al tráfico de coolies. Por otra parte, el establecimiento tardío de estas relaciones diplomáticas dejó a Argentina fuera de los llamados "tratados desiguales". Del mismo modo, el autor sostiene que el país trasandino es una singularidad histórica dentro del continente, lo que desaconsejaría la aplicación de modelos teóricos como el de los tres mundos para analizar este vínculo bilateral. Si bien esta idea es consistente con la realidad de Argentina, también lo es para la historia de todos los demás países, lo que más bien transforma esta parte de la hipótesis central en un supuesto general para el estudio de cualquier caso de relaciones bilaterales y no en un aspecto exclusivo del caso en estudio.

Una parte sustantiva de la reflexión teórica referida al estudio de cualquier relación bilateral asimétrica es la constatación de que el resultado final de estas relaciones suele estar explicado principalmente por la política y la acción del país que concentra la mayor cuota de poder. Esto, sin embargo, si bien es parte del diseño analítico de casi todos los estudios de relaciones internacionales, suele quedar fuera de la exposición formal de los resultados.

De acuerdo a los resultados generales de esta extensa investigación, las relaciones entre Argentina y China podrían explicarse mediante dos claves centrales. La primera de ellas está referida a la continuidad de esta relación, desde 1945 hasta el presente, más allá de la naturaleza constitucional o autoritaria de los gobiernos argentinos de todo ese período. La segunda está constituida por la política argentina respecto de "una sola China", que fue defendida por el país trasandino incluso antes del comienzo de la relación diplomática. Argentina, en consecuencia, suscribió los principios más caros de la política exterior de China de manera muy consistente, constituyéndose en la base de la relación entre estos Estados.

El libro del Eduardo D. Oviedo se propuso cuatro objetivos principales y todos ellos fueron logrados en gran medida.

El primer objetivo, que también forma parte de la hipótesis general del libro, se propone demostrar que la política y las relaciones de Argentina con China transcurrieron en un continuo, a partir de 1945. Al respecto, el autor argumenta y acredita que tal afirmación es consistente con la documentación que él pone a disposición de su reconstrucción, análisis y exposición de resultados. El autor es convincente en aclarar que la confusión deviene de la reproducción bibliográfica de un error, consistente en confundir la "normalización" de relaciones, en 1972, con el "establecimiento" de ellas.

El segundo objetivo planteado por el autor apuntó a resolver el difícil acceso a las fuentes primarias argentinas y chinas, lo que explica en parte las debilidades de las interpretaciones académicas sobre este vínculo en particular y que, muy probablemente, se reproduce para los estudios referidos a las relaciones de China con cualquier otro país de América Latina. Como en la mayoría de los estudios históricos, la accesibilidad a los archivos se hace gradualmente más difícil en la medida en que la investigación se aproxima hacia el presente y en este caso fue así, pero en un nivel de logro superior al de los estudios de referencia y respecto de los cuales es posible comparar a este trabajo.

El tercer objetivo de esta investigación y de cualquier estudio relacionado con China contemporánea está referido a superar los desafíos impuestos por la lengua china. Pese a que el autor es un conocedor profundo del idioma, eso no lo salva de enfrentar una lengua sujeta a un proceso de transformación muy dinámico, ocurrido también a partir de las reformas económicas de 1978. A todo lo anterior se añade la dificultad de un idioma chino centrado en los "ideogramas tradicionales" (Taiwán) y otro en "ideogramas simplificados" (República de China). El autor logró manejar muy bien estas dificultades que, dicho sea de paso, son desafíos solo observables y abordables para investigadores del nivel de Oviedo, que en América Latina y el Caribe reúne a un grupo muy selecto.

El cuarto y último objetivo del autor es superar las limitaciones impuestas por trabajos que presentan inconsistencias empíricas y sesgos ideológicos. Si bien este conjunto de estudios ha distorsionado el conocimiento sobre las relaciones entre China y Argentina, también ha motivado al autor a emprender la tarea de elaborar este libro, una obra que sistematiza la discusión académica relevante y que genera conocimiento nuevo a partir del análisis y procesamiento de archivos no ampliamente utilizados hasta aquí, sobre todo por investigadores latinoamericanos.

El libro de Eduardo D. Oviedo es el trabajo de un cientista político y experto en relaciones internacionales y no el de un historiador. Ello explica la inclinación del autor por las aproximaciones de teoría de relaciones internacionales, los enfoques de política exterior y las aproximaciones a las agendas locales para la explicación de las relaciones bilaterales que lo ocupan en este estudio. Es decir, es un trabajo de historia de las relaciones internacionales desde la óptica de un especialista de los estudios internacionales. Esto, que podría constituir una debilidad, no lo es en este caso, porque el autor se ocupa de desarrollar un trabajo de archivo y de reconstrucción documental muy propio de la historiografía, pero agregando un marco teórico como el señalado y un dominio del idioma chino que coloca sus resultados en la frontera de este tipo de reconstrucción histórica. Por ello y por todo lo anteriormente expuesto, este libro debería formar parte de la bibliografía básica de todos los cursos referidos a las relaciones entre Asia y América Latina y más específicamente de todos los programas que estudien la relación entre China y esta región.

CÉSAR ROSS
Instituto de Estudios Avanzados
Universidad de Santiago de Chile