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Historia (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-7194

Historia (Santiago) vol.45 no.1 Santiago jun. 2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-71942012000100021 

HISTORIA N° 45, vol. I, enero-junio 2012: 289-290
ISSN 0073-2435

RESEÑAS

 

XABIER LAMIKIZ, Trade and trust in the eighteenth-century Atlantic World: Spanish Merchants and Their Overseas Networks, Great Britain, Boydell & Breaver Press, The Royal Historical Society, 2010, 211 páginas.


A la hora de considerar la historia del comercio de Hispanoamérica colonial, desde hace unas cuantas décadas se ha mostrado con meridiana claridad la importancia de las redes sociales que lo articulaban y el rol activo en ellas de los comerciantes y su mentalidad proyectista, es decir, el estudio de los sujetos que ejercían el comercio. Esto sobre todo en una búsqueda por indagar de qué maneras experimentaban y desarrollaban esta actividad, como lo han estudiado por ejemplo para el caso mexicano David Brading (Mineros y comerciantes en el México borbónico, 1975), John Kicza (Empresarios coloniales, 1981) y últimamente Antonio Ibarra (Comercio y poder en América colonial, 2003, y Redes de circulación y redes de negociantes, 2007).

Este enfoque resulta relevante tratándose del siglo XVIII, la centuria por definición del "mercantilismo", la del contrabando en el Caribe y en el Cono Sur del continente americano, como también por ser los años en los que se desarrolló una moderada "libertad de comercio", aplicada en un contexto imperial a duras penas cerrado; un momento en el cual los intercambios entre varias zonas sudamericanas se intensificaron, según se ha documentado ampliamente a través de algunas trayectorias individuales (Cristina Mazzeo, El comercio libre en el Perú, 1994), o a través de trabajos generales, como los del profesor Eduardo Cavieres (Servir al soberano sin detrimento del vasallo, 2003 entre otros).

En este período, que desde una óptica retrospectiva chilena y americana se ha llamado "el último siglo colonial", se inserta el estudio del historiador vasco Xabier Lamikiz Gorostiaga. Al estudiar la participación de los comerciantes del puerto y Consulado de Bilbao y su inserción en los circuitos mercantiles del Atlántico, Lami-kiz muestra el verdadero espíritu empresarial del siglo XVIII español, especialmente en Cádiz y en el comercio transoceánico del Pacífico peruano. Conforme al dinamismo observado a través de varios comerciantes vascongados, logra mostrar ese último siglo colonial en toda su complejidad, y no solo como la historia de un proyecto comercial inconcluso o en constante decadencia. Se podría advertir a través de la obra de Lamikiz, que el comercio, siempre bullante en distintas zonas y que involucraba el esfuerzo de muchos actores, estaba necesitando romper con los viejos moldes, acercándose en esto a la "crisis colonial" planteada por Sergio Villalobos en una obra ya clásica para estos temas (El comercio y la crisis colonial, 1968).

Dentro del rol fundamental que tuvieron las distintas sociedades de comerciantes en los mercados americanos, cabe destacar la formación de redes mercantiles sobre la base de distintas empresas colectivas. Dos o más socios, generalmente provenientes del norte peninsular, establecían a sus familiares y paisanos en distintos puntos geográficos del Imperio, vinculándose con los intereses locales. Como el autor lo muestra, por ejemplo, con el caso de los mercaderes establecidos en Lima-Callao. El libro de Lamikiz es notable, pues indaga en lo profundo de dichas relaciones comerciales, haciendo visibles los fundamentos de estas: los aspectos internos. A través de una intensiva revisión de varias correspondencias de mercaderes, el autor nos muestra el peso del "paisanaje" -en este caso el de los activos vascos-, el compadrazgo y la relación entre el comerciante-patrón y sus habilitados (pp. 42-43 y ss.), así como las características de la navegación en el comercio y el importante rol que cumplían los marinos como agentes de negocios (pp. 51-70).

La vinculación parental, o familiar, representaba también un nexo importantísimo (pp. 121-122), como de hecho es posible advertir en la investigación de la historiadora Marti Lamar para el caso chileno (The Merchants of Chile, 1795-1823. Family and Business in the Transition from Colony to Nation, 1993). Estas vinculaciones de base influían a su vez en el de las comunicaciones, como, por ejemplo, desde el "paisanaje", el uso en la correspondencia de la lengua vasca, el euskera, con un claro sentido diferenciador (pp. 66-67, 124). Por lo mismo Lamikiz también se ocupa del relevante papel que jugaban dichas comunicaciones, indispensables para el empren-dimiento de las operaciones, tal como se ha mostrado desde la historia reciente de los negocios (Jeremy Baskes, "Communication breakdown", 2011).

Todos estos aspectos han sido anteriormente estudiados por otros autores o parcialmente revisados, de forma general o particularizada, pero en el caso de Trade and trust forman una unión explicativa coherente. En este sentido, el libro de Lami-kiz gira en torno al eje de la "confianza" o cercanía que estos comerciantes llegaban a establecer entre sí, considerando también, como contrapartida, la desconfianza que podía hacer fracasar las operaciones comerciales. Aquellos mercaderes hacían verdaderos estudios de mercado y se cuidaban bien de con quiénes negociar, tomando decisiones muchas veces en un ambiente privado, de confidencialidad, pues existían riesgos derivados de la distancia geográfica y temporal, que facilitaban los engaños (p. 152).

Cuestión aparte era la permanente competencia, dentro de mercados en expansión pero aún limitados por el cascarón colonial. Teniendo en cuenta esto, Lamikiz nos muestra también una imagen alejada de esa decadencia comercial española tantas veces afirmada en otros textos, apoyada por sus investigaciones en los archivos de Sevilla, Cádiz y Bilbao, así como también en Inglaterra. Los vascos o "vizcaínos", en su origen agrupados en torno a la ciudad comercial de Bilbao, así como en general las actividades desarrolladas por todos aquellos peninsulares "norteños" que nos presenta Xabier Lamikiz, representan un importante grupo desde el punto de vista económico y social para la historia de Hispanoamérica en su conjunto, y no solo para la del "mundo Atlántico".

Aparte del dinamismo comercial del siglo XVIII, vemos en esta obra un notable aporte para el conocimiento de las emigraciones o "diásporas" en el período colonial, donde por cierto se deberá insertar al caso chileno en estudios posteriores. Por lo que se hace necesario volcar la mirada, quizá nuevamente, hacia las redes mercantiles.

FRANCISCO BETANCOURT CASTILLO
Magíster (c) en Historia
Universidad de Chile