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Historia (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-7194

Historia (Santiago) vol.45 no.1 Santiago jun. 2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-71942012000100009 

HISTORIA N° 45, vol. I, enero-junio 2012: 250-252
ISSN 0073-2435

RESEÑAS

 

ÁLVAR0 BELL0, Nampülkafe. El viaje de los mapuches de la Araucanía a las pampas argentinas. Territorio, política y cultura en los siglos XIX y XX, Temuco, Ediciones Universidad Católica de Temuco, Colección Cátedra Fray Bartolomé de las Casas, 2011, 303 páginas.


Nampülkafe, según el diccionario de Félix de Augusta, significa "el que viaja mucho al extranjero". Para Manuel Manquilef, el sentido de la palabra hace referencia "al que está libre". En el libro de Álvaro Bello, el concepto en lengua mapudungún representa a los viajeros mapuches provenientes del Ngulumapu (Araucanía), que durante el siglo XIX y comienzos del XX realizaban viajes permanentes en dirección al Puelmapu (Pampa Argentina), siendo, además, capaces de regresar. Desde una perspectiva antropológica y etnohistórica el Nampülkafe era un agente que conectaba intereses sociales y económicos entre ambos lados de la cordillera. A su vez, constituía un constructor de geografía ritual al realizar con sus viajes una apropiación simbólica del territorio mapuche o Wallmapu.

Los temas tratados en este libro por el autor son los de territorio, territorialidad, frontera e identidad mapuche entre otros. El Nampülkafe es quien aglutina dichas reflexiones en torno a su figura. Respecto a la forma de acercarse a los mencionados conceptos y la manera de analizarlos, podemos decir que son reflejo de un trabajo multidisciplinar que evidencia el derrotero formativo de Álvaro Bello. Sus inicios como Licenciado en Historia por la Universidad de la Frontera y su participación activa en los movimientos sociales mapuches de los años ochenta y noventa en Chile lo condujeron más tarde a un Doctorado en Antropología en la UNAM, México. Su compromiso con el estudio de la historia y cultura del pueblo mapuche encontró un lugar de síntesis en el libro Nampülkafe. Tras sus páginas se guardan años de reflexiones, lecturas y trabajo de campo en comunidades, las cuales en su conjunto forjaron la levadura que dio forma a una investigación que desentraña la pregunta sobre el territorio mapuche desde una mirada histórica, a la vez que deconstruye el problema desde una perspectiva antropológica.

En una primera parte, Álvaro Bello aborda las preguntas fundamentales sobre territorio e identidad desde la teoría antropológica, basándose en distintos autores, principalmente Gilberto Giménez, Armand Frémont y Claude Raffestin. En esa discusión concluye, de forma bastante lúcida a nuestro parecer, que los espacios no poseen identidad propia, sino que son cargados de identidad por los sujetos que los apropian. En ese sentido, abre un debate interesante respecto al territorio mapuche, el cual ha sido abordado casi siempre desde enfoques respetuosos de las fronteras nacionales. La soberanía del espacio mapuche provendría de un concepto de territorialidad simbólica que abarca desde la Araucanía hasta la desembocadura del río Negro en las costas del Atlántico. En esa conceptualización histórica del espacio, el pueblo mapuche habría construido una identidad propia, situada dentro de aquellos márgenes "transnacionales", cuya columna vertebral corre de este a oeste.

La discusión teórica persiste con el concepto de frontera. Nuevamente, y de manera coherente y consistente, el autor analiza la frontera mapuche evitando la mirada tradicional, norte-sur del Biobío, para girar noventa grados y explicar las dinámicas económicas, demográficas, sociales, culturales y políticas en función de las circulaciones a lo largo del eje este-oeste. De ese modo, logra demostrar con claridad la importancia de la pampa para los grupos mapuches de la Araucanía, a la vez que re-lativiza la clásica aproximación del fenómeno fronterizo chileno. En la misma línea, continúa reforzando su hipótesis de trabajo recurriendo a los ejemplos de los "malones", entendidos como estrategias económico-políticas entre grupos de ambos lados de la cordillera, con el fin de generar un sistema de alianzas funcional a los intereses de caciques chilenos y pampeanos. Dentro del mismo territorio, con su sistema de intercambio material y simbólico propio, se muestra también un espacio pampeano multicultural, diverso y en constante movimiento. Aquellos desplazamientos incluirían traslados entre ambas vertientes de los Andes, por medio de boquetes cordilleranos. A nuestro parecer, el análisis de dichos pasos es uno de las mayores aportes del libro, por su detalle descriptivo en el ámbito geográfico y por su análisis histórico en base a fuentes de la época, principalmente relatos de viajeros.

El centro de la investigación se resume en el sujeto del Nampülkafe. Aquí se condensa el corazón del libro y lo hace con un estilo narrativo de gran belleza, al igual que las imágenes que se anexan en las páginas finales y en la portada. La descripción y explicación del rol social del viajero de las pampas posee un primer nivel analítico, que corresponde a su participación en la creación de alianzas entre los dos lados de la cordillera y su labor en el sistema económico de intercambio. Sin embargo, en un nivel más profundo y menos explorado, aparece la vinculación del Nampülkafe con el territorio desde el ámbito simbólico. En este sentido, el autor examina con agudeza aquella construcción del viajero en el plano de las representaciones y en la actualización de las mismas a un nivel ritual. A lo largo del siglo XIX, los hombres mapuches que partían al Puelmapu y regresaban con objetos de valor, material y simbólico también lo hacían con mayor prestigio y riqueza. Dentro del imaginario mapuche esos hombres adquirían mayor estatus dentro de su comunidad por el hecho de moverse libremente entre ambos espacios, tejiendo en el trayecto una red económica y política de gran complejidad. Aquella trama de relaciones interétnicas fue uno de los cimientos que sostuvo una territorialidad mapuche por muchas décadas hasta la irrupción de los estados nacionales chilenos y argentinos, con la Ocupación de la Araucanía y las Campañas del Desierto respectivamente. No obstante, y en este punto aparece el Álvaro Bello antropólogo, en las últimas páginas del libro se incorporan relatos y testimonios de ancianos mapuches entrevistados por el autor. En ellos aparece la figura ya nostálgica del Nampülkafe y evidencias de los actuales movimientos transnacionales de mapuches que marchan a Argentina para buscar oportunidades laborales. Esos recuerdos recopilados confirman la existencia del viajero y corroboran su función social dentro del mundo mapuche. En su conjunto constituyen un aporte a la investigación, a la vez que condimentan el relato.

Nampülkafe es un libro de lectura obligada para quienes nos dedicamos al estudio de la historia mapuche y su relación con el Estado y sociedad chilena, a la que ahora debemos agregar también argentina. Por lo mismo, tras una lectura crítica, podemos llegar a la conclusión de que como investigación es sin lugar a dudas un aporte a la(s) disciplina(as), como también a la explicación histórica del conflicto mapuche actual, cuyas raíces están hundidas en este período y se vinculan con los temas y preguntas tratados por el autor.

Sin embargo, después de leer Nampülkafe, nos preguntamos sobre la visión desde el Puelmapu respecto al viajero que regresa al oeste, a la Araucanía. Sabemos que la historiografía argentina, al menos en esta línea de trabajo, no ha producido investigaciones que aborden el problema del viajero que parte de la pampa en dirección al Ngulumapu. Si existe una construcción simbólica en torno al Nampülkafe que va y vuelve desde el lado chileno, ¿qué ocurre entonces cuando el traslado se realiza en dirección opuesta? El libro de Álvaro Bello atiende con propiedad el tema desde una perspectiva del lado mapuche chileno, pero queda en deuda con la explicación, o al menos la enunciación del problema que presenta abordar el fenómeno situándose en las tierras al oriente de la cordillera de los Andes. En ese sentido, al igual que la mayoría de los investigadores en la materia, termina cediendo, voluntaria o involuntariamente, a las tradiciones historiográficas nacionales de las cuales buscó desempolvarse en un comienzo.

DANIEL CANO CHRISTINY
Pontificia Universidad Católica de Chile