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Historia (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-7194

Historia (Santiago) v.43 n.1 Santiago jun. 2010

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-71942010000100009 

HISTORIA N° 43, vol. I, enero junio 2010: 250-253

RESEÑAS

 

EDUARDO DEVÉS VALDÉS Y CÉSAR ROSS ORELLANA, Las Ciencias Económico Sociales Latinoamericanas en África Sudsahariana. Santiago, Ariadna Ediciones, 2009, 205 páginas.

 

Estudiar África desde Chile parece una tarea absurda, sin embargo, no lo es en absoluto, ya que las relaciones históricas entre el continente africano y Latinoamérica en su conjunto han sido abundantes. Los autores de esta obra se encargan de desmitificar parcialmente la generalizada idea presente en el medio académico sobre la imposibilidad, y más aún, la inutilidad de forzar uniones aparentemente débiles entre ambas entidades. Este es, sin duda, el mayor aporte de la investigación realizada.

Devés y Ross comienzan su estudio reconociendo la escasez de trabajos que vinculan ambas realidades, pero desde esa misma constatación es que se aferran a lo más conocido por ellos, es decir, las relaciones en el ámbito del pensamiento económico-social entre países de África y América Latina. La metodología empleada para desarrollar el estudio se basó en la elección de cuatro países africanos: Kenia y Tanzania (África Oriental), junto con Senegal y Nigeria (África Occidental). Esta elección no fue al azar. Ambas zonas, las de oriente y occidente, comprenden contextos histórico-culturales muy diferentes, con pasados coloniales particulares y escenarios étnicos disímiles. La variedad en la muestra escogida enriquece el análisis propuesto. Por otra parte, el período comprendido para la investigación de esta historia intelectual (entre 1960 y 1980) se debe a tres razones: la primera es de carácter práctico y se atribuye a la mayor cantidad de bibliografía que da cuenta de la presencia y reelaboración de pensamiento latinoamericano en África Sudsahariana; la segunda se sostiene en la coincidencia temporal de los procesos de descolonización de las naciones africanas seleccionadas; y la tercera se encuentra el estallido de la revolución cubana, que incidió en la emergencia de América Latina y su pensamiento como referente para el mundo entero. Una cuarta razón, pero marginal respecto a las anteriores, fue la creación de la Comisión Económica para África-CEA, la cual otorgó mayor relevancia internacional al continente olvidado.

El objetivo central de los autores se hace explícito en las primeras páginas del libro y se resume en la intención por develar las similitudes "eidéticas" a nivel de pensamiento político-social entre ambos espacios periféricos, durante las dos décadas del siglo XX antes mencionadas. Estimamos que la sola posibilidad de identificar una conexión de este tipo entre ambas regiones, y más aún la de estudiar historiográficamente aquella relación, hace de este libro un precursor en su clase a nivel nacional.

Para desarrollar la investigación, como buen filósofo, Devés se hace cargo de los conceptos a utilizar al interior del contexto de trabajo. Para él, la circulación de ideas entre las dos áreas periféricas no se comprendería en una lógica de "influencias", sino de "presencias" y "reelaboraciones" de pensamiento latinoamericano en las distintas realidades africanas encarnadas en sus intelectuales. Las llamadas "presencias" son entendidas como categorías, obras y autores mencionados en los trabajos de pensadores africanos, sobre todo a nivel de referencias bibliográficas más que de citas concretas de los estudios de sus homólogos latinoamericanos. Conjuntamente, se realiza un análisis cuantitativo de base empírica con el objeto de contabilizar las referencias a autores de América Latina durante los años sesenta y setenta en las obras desarrolladas por su contraparte africana en el mismo período. Siguiendo esa línea analítica, también son estudiadas las instancias de reunión académica y laboral entre investigadores de ambas regiones, las cuales propiciaron espacios de confluencia importante para la posterior difusión de las ideas allí compartidas. Por lo general, estos lugares de encuentro no se dieron en ninguna de las zonas llamadas periféricas por diversas razones, cediendo el paso a los tradicionales grandes centros europeos y norteamericanos, para cumplir la función de aglutinar a este grupo de eruditos provenientes de países tercermundistas.

En cuanto a su estructura, el libro consta de ocho capítulos, que a veces toman la apariencia de artículos especializados. La especificidad de ciertos contenidos, sumada al poco conocimiento de la historia intelectual del África Sudsahariana que posee cualquier lector e incluso el especialista, provoca, a ratos, que la lectura se torne laberíntica y críptica. En ese sentido, se recomienda una previa interiorización con temas relacionados antes de penetrar en un estudio de estas características. Probablemente, los autores no pensaron escribir este texto con fines comerciales ni mucho menos; por el contrario, se nota una voluntad de dirigirse a un grupo con intereses tanto en los ámbitos africanos como en los de historia intelectual contemporánea. A ellos, este estudio les servirá para abrir puertas a nuevas interrogantes que estimulen su curiosidad por conocer mejor la historia del África Sudsa-hariana y su real vinculación con la historia de América Latina.

Los puntos altos del esfuerzo realizado por Devés y Ross se sintetizan primero en su novedad, que responde a una demanda por estudios de este tipo en nuestro país, asumiendo la participación que le cabe dentro de un mundo cada vez más globalizado. Segundo, el atrevimiento de incursionar en un territorio complejo a causa de múltiples factores, que van desde la falta de fuentes disponibles, los idiomas, las distancias y la falta de recursos, hasta el escepticismo imperante frente a empresas de estas características. Por otra parte, los puntos más débiles, a nuestro parecer, están focalizados en dos aspectos: la especificidad de algunos contenidos que dificultan la fluidez de la lectura, incluso para aquellos que conocemos relativamente los temas del África Sudshariana; y la ausencia de una mayor con-textualización histórica más que teórica para situar los procesos analizados en los distintos capítulos. Probablemente, el público al cual buscaron captar los investigadores fue el especializado. Esperamos, no obstante, que en sus próximos estudios puedan ampliar el rango de impacto de sus investigaciones, buscando una mayor difusión de los temas tratados, que sin lugar a dudas constituyen un aporte al desarrollo de las ciencias sociales en nuestro país.

Daniel Cano Christiny
Pontificia Universidad Católica de Chile