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Historia (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-7194

Historia (Santiago) v.41 n.1 Santiago jun. 2008

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-71942008000100023 

 

HISTORIA N° 41, Vol. I, enero-junio 2008: 258-263

RESEÑAS

 

JAIME VALENZUELA MÁRQUEZ, editor, Historias urbanas. Homenaje a Armando de Ramón, Santiago, Ediciones Universidad Católica de Chile, Santiago, 2007, 346 páginas, ilustraciones.

 

Conocí al historiador Armando de Ramón en 1989, en tiempos que la historia académica se realizaba entre susurros y la proscripción, de estudiantes y profesores, en las carreras de humanidades y ciencias sociales se habían hecho una costumbre durante 16 años de dictadura. En ese marco sobresalían las voces disidentes de unos pocos intelectuales de fuste que con sus columnas de opinión en prensa o con sus trabajos de investigación cuestionarían el poder palaciego, entre los cuales se contaban, para el caso de los historiadores, Villalobos y De Ramón, ambos de una estatura moral y ética sobresalientes. Con el paso de los años tuve en varias oportunidades la ocasión dialogar sobre política, historiadores y problemas de investigación con don Armando, era un ser humano de una extraordinaria ponderación, un "hombre ecuménico" como dijo Luis Alberto Romero en alguna oportunidad. Para quienes tuvimos la posibilidad de conocerlo es una satisfacción ver plasmado este libro, de una edición bien lograda, mérito de Jaime Valenzuela, como un tributo a su vasta historiografía y formador de varias generaciones de historiadores y pedagogos en el Instituto de Historia de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

El libro presenta cuatro apartados que hacen un recorrido por problemas históricos que siempre interesaron a De Ramón, además proporciona una semblanza y la prolífica historiografía de quien fuera uno de los importantes historiadores del siglo XX.

El primer apartado presenta dos trabajos que se desenvuelven en 'Santiago Colonial'. Jaime Valenzuela, en su trabajo "El terremoto de 1647: experiencia apocalíptica y representaciones religiosas en Santiago Colonial", desarrolla las devastadoras consecuencias materiales y espirituales que significaron para la población santiaguina las ondas sísmicas que fueron presentadas, durante la época, como las de mayor magnitud conocidas. El autor se sumerge en el universo de las representaciones culturales y cómo estas marcarán el carácter apocalíptico de esta catástrofe, contribuyendo a gestar una sociedad más devota, más apegada a la autoridad eclesiástica. Esto proporcionará a unos (sociedad) y otros (eclesiásticos) asumir que la naturaleza será el "instrumento a través del cual Dios intentaba enmendar el errado rumbo de los hombres, con la fuerza necesaria para remecer las conciencias y grabar las memorias. Un instrumento y una acción punitiva que se interpretarán, además, como asociados íntimamente a la noción de "justicia", pues a través de ellos Dios recompensaba o castigaba". El siguiente trabajo de este primer apartado lo proporciona Leonardo León, quien en los últimos años se ha dedicado a estudiar al bajo pueblo, en los albores de la independencia, lo que le ha permitido reconstruir el panorama de fines del siglo XVIII y principios del XIX. En esta ocasión nos presenta la investigación "Real Audiencia y bajo pueblo en Santiago de Chile colonial, 1750-1770. León vincula a la "canalla" y sus transgresiones con el sistema judicial imperante durante la colonia. Para ello suma causa tras causa criminal para demostrar el conflictivo acontecer entre una sociedad elitista que quiere imponer sus normativas y su modelo de sociedad, y utiliza a la justicia como una extensión del poder político monárquico, para lograr sus objetivos. Y una sociedad popular que se ve tensionada en sus diversas identidades y espacios de sociabilidad. "La ausencia de mecanismos de mediación o de representación popular dejaba a los plebeyos sin más alternativa que la marginación, el desarraigo o la criminalidad". Esto explica la judicialización que viven las relaciones sociales en el periodo de estudio, lo que ha sido profusamente investigado en la historiografía europea de los últimos 20 años, renovando los estudios de la historia político-social moderna. Esto que ha permitido elaborar marcos teóricos solventes, realidad que el trabajo de León no presenta y que, estamos seguros, enriquecería su extraordinaria capacidad de acopiar fuentes judiciales.

El segundo apartado hace referencia a los trabajos que se vinculan al sello investigador de don Armando, la 'historia urbana', en este caso en 'Valparaíso'. Abre este apartado el trabajo de los investigadores Gonzalo Cáceres y Francisco Sabatini se titula "Suburbanización y segregación urbana en el Chile decimonónico: hipótesis sobre la formación histórica del Gran Valparaíso. Se trata de un trabajo teórico metodológico donde los autores luego de algunas definiciones sobre la morfología urbana mundial y latinoamericana dan cuenta cómo, posiblemente, se conformó un área suburbana en la región de Valparaíso. Para ello se remiten a la llegada de los inmigrantes anglosajones y sus moldes de ciudad que traían a cuestas, la condición de puerto, las habitaciones en los cerros y la implementación del ferrocarril interurbano (Valparaíso-Santiago). El siguiente trabajo, "Valparaíso en la segunda mitad del siglo XIX. Historia Urbana y aproximaciones demográficas", es autoría de Eduardo Cavieres, seguramente uno de los historiadores de mayor renombre actualmente en nuestro país. Sin lugar a dudas este trabajo es un reconocimiento a la obra del homenajeado. En las primeras líneas Cavieres evoca una conversación de pasillos, en la cual De Ramón le señalaba querer abordar una historia de Valparaíso, afirmando que de emprender dicha tarea le gustaría elaborarla en conjunto. "Desgraciadamente, no hubo ocasión para desarrollar el proyecto", señala Cavieres. Combinando la historia demográfica con las variables socioeconómicas se va recreando lo complejo que es hacer historia urbana, lo que lleva al autor a referirse a las dificultades metodológicas que nos enfrentamos al investigar fuentes parroquiales, censales y estadísticas. Sin embargo, Cavieres se atreve a construir un trazado serial que relacione "lo demográfico y lo urbano, entre lo material y los comportamientos, ente los individuos, la familia, la ciudad". En esta misma línea se presenta el último trabajo de este apartado, se trata de "Memoria e imaginario de Valparaíso: 1860-1940" de Sergio Flores. El autor, siguiendo a Rolando Mellafe en su idea de un "acontecer infausto" que tendría Chile, utiliza este modelo pero a una escala menor, en el Gran Pancho. El trabajo nos remite a las calamidades, coyunturales y estructurales, que ha tenido esta ciudad en casi un siglo, lo cual ha condicionado fuertemente a sus habitantes y medios de expresión. Así es como se hace un repaso por el esplendor y ocaso que ha tenido la ciudad una y otra vez. En la "memoria colectiva de los porteños está impreso el recuerdo de haber tenido un pasado esplendoroso que une a sus habitantes y sustenta un imaginario que da fuerza a su condición patrimonial".

El tercer apartado, 'sociedad y política en el siglo XIX: dos experiencias urbanas', abre con el trabajo de Igor Goicovic, "Sociabilidad popular y mecanismos de control social en el espacio aldeano decimonónico: Illapel, 1840-1870". La propuesta de esta investigación es analizar las características de la sociabilidad popular rural y aldeana del siglo XIX, la configuración de identidades y los mecanismos de disciplinamiento colectivo que emplean las autoridades y la élite para contener y/o eliminar la transgresión de los sujetos populares. El trabajo escoge un espacio poco estudiado por nuestra historiografía, como es Illapel y su entorno inmediato, pues se trata de una zona de frontera económicosocial (minero-agrícola) que ve multiplicada las identidades, todos "rasgos que la relevan como un conjunto socioeconómico y sociocultural con una alta densificación histórica". Se trata de reconstruir el trazado de la modernidad capitalista impuesta por los centros del poder económico y cultural a la élite y desplazada por esta hacia los sectores populares que no tuvieron disposición y voluntad a transformarse en una masa urbana y proletaria, moldeada al arbitrio de los "patrones". Por tanto los mecanismos de solidaridad y reproducción social popular se vuelven sustanciales a la hora de proteger las identidades y sus espacios de sociabilidad, donde no tan solo estas se recrean sino que es el refugio que busca mitigar la desesperanza que produce la dominación social capitalista que deben de enfrentar cientos de hombres, mujeres, niños y ancianos. Cierra este apartado el trabajo "Santiago en tinieblas. La guerra civil chilena de 1891 y el saqueo a las propiedades de los balmacedistas", de Alejandro San Francisco. Si bien es cierto este episodio de la historia ha sido profusamente estudiado, el autor nos señala la importancia de circunscribir esta investigación, en lo que él estima ha sido insuficientemente estudiado, la "triste continuación de los odios políticos... y una expresión dolorosa de la venganza después de la victoria". Es así como nos relata pormenorizadámente los hechos acaecidos a finales de agosto de 1891. Los saqueos dieron paso a la recriminación, la venganza y el juicio público, gestando una arrolladura máquina de violencia desenfrenada, que los nuevos inquilinos de La Moneda no decidieron enfrentar judicialmente, dejando impune estos flagrantes delitos.

El cuarto, y último apartado, 'ciudades modernas: ideologías y procesos sociales', tiene una presencia de investigadores nacionales e internacionales. El trabajo "Delincuencia y crimen en Santiago a comienzos del siglo XX: la estigmatización de la visión ilustrada", de Patricio Gross y Tomás Errázuriz nos remite a una combinación de fuentes de información. Por una parte, se encuentran las tesis de grado en derecho, las cuales son etiquetadas, por los investigadores, como una copia de ideas foráneas y de reproducción de información sin consistencia documental, meramente intuitivas y que no ayudan a iluminar la comprensión del crimen. Por otro lado, está la prensa, la que alimentó el morbo de la población, que buscaba informarse de casos espeluznantes, pero que también contribuyó a gestar representaciones de temor en la ciudadanía. Por último, se trabajan las novelas, que curiosamente, para Gross y Errázuriz, se transforman en una fuente confiable por ser más próximas a establecer las complejidades del delito y el delincuente. Más allá del grado de fiabilidad y validez de las fuentes, los autores llegan a la conclusión que hay una correspondencia, inevitable, entre delincuencia y estratos bajos de la sociedad, lo que implica que el estigma se constituye en una fuerza poderosa que daña la convivencia entre los ciudadanos. Finalmente, los autores no dejan de reflexionar cómo en la urbe actual sigue pesando, en muchos barrios, el estigma de sus habitantes, significando una "paulatina exclusión de estos de los beneficios de la ciudad". Rodrigo Hidalgo y Pablo Camus desarrollan "La difusión de las ideas urbanísticas modernas en Chile: desde la transformación de ciudades a la ciudad lineal". Aquí se nos presentan las labores que emprendieron José Miguel de la Barra, Benjamín Vicuña Mackenna y de sobremanera Carlos Carvajal Miranda. Este último, como ingeniero y urbanista, se dedicó por difundir los beneficios de la "ciudad lineal" como ideal urbanístico, bajo los preceptos de la higiene moderna y la búsqueda del aire limpio, emulando las ideas del español Arturo Soria, quien ya había proyectado en Madrid su modelo de ciudad lineal. Hidalgo y Camus coinciden que todas estas transformaciones urbanas permitieron sentar las bases del marco legal del urbanismo chileno en la década del 30 del siglo XX. Será el austríaco Karl Brunner quien dará el gran salto cualitativo, al gestar el primer gran plano regulador de Santiago en 1931. El historiador limeño Gabriel Ramón titula su trabajo "El guión de la cirugía urbana: Lima, 1850-1940". Se trata de dar cuenta de las transformaciones urbanas y patrimoniales que ha sufrido la capital del Rímac en casi cien años. A través de ciclos constructivos que el autor identifica y clasifica, tales como borbónico, guanero, de la República aristocrática, del ocenio, se permite diseccionar la "diacronía de la capital peruana" y de esta forma hacer un balance del legado de cada momento. La conclusión es una yuxtaposición de estilos que terminó segregando espacial y socialmente a la ciudad, incrementando la desigualdad, la marginación y la elitización de sectores en la ciudad infranqueables para la plebe. Luis Alberto Romero, uno de los grandes compañeros latinoamericanos de Armando de Ramón en desentrañar los tejidos de la urbe está en libro homenaje con la investigación de los "Sectores populares, asociacionismo y política: Buenos Aires, 1912-1976". Se trata de un trabajo que se focaliza en el proceso de "ciudadanización", como señala Romero, que vivieron las masas populares en el gran Buenos Aires. A veces por mérito propio, otras por la renovación que sufrieron las élites en sus ideas democratizadoras, y que llevaron a incluirlos en la alta política. Se trata de un doble proceso, la "inclusión de las barriadas marginales dentro del tejido de la ciudad "normal" y la inclusión de sus habitantes dentro del cuerpo político". A través de 3 momentos de la evolución política argentina estos procesos van cobrando ritmos, dinámicas y magnitudes con luces y sombras. Un primer periodo se extiende entre 1912-1945, definido como el 'fomentismo barrial", que alude a tratar de hacer llegar al barrio los beneficios de la ciudad normal y eliminar así el estigma de la marginación. Tales beneficios requirieron de un proceso de gestión administrativa de la autoridad pero también una autogestión de los sectores populares emergentes. Ello significó un aprendizaje de lenguajes y habilidades nuevas, pero sin desestimar aquellas experiencias y prácticas asociativas que habían constituido los primeros "nidos de democracia". Luego se ve el 'asociacionismo barrial' vinculado con el peronismo clásico, entre 1945 y 1955. Este periodo se caracteriza por la implementación de la democracia 'real', para diferenciarse de la cuestionada democracia 'formal'. Perón proyectó un importante avance del Estado sobre la sociedad y sus organizaciones, aspirando a una unidad de conducción y doctrina. Por eso no extrañó que durante su gestión el empuje societario de la etapa anterior terminaran "como agentes movilizadores de manifestaciones plebiscitarias y como agencias estatales para la canalización de demandas sociales". La última etapa, que va entre 1955 y 1976 se refiere al papel desempeñado por los villeros. Una fuerza popular que debió enfrentar populismos y dictaduras, que transitará entre la integración y la revolución. Una época marcada por la guerra fría, la extensión de imperialismos ideológicos e intervenciones en la región. Finalmente cierra este apartado el trabajo de la historiadora Soledad Zarate, quien en los últimos años se ha destacado por relevar la historia de género, asociada a la dimensión político-social. "Madres y ciudad. La red urbana de la asistencia obstétrica: Santiago, 1900-1945" es, en esta oportunidad, la investigación que nos presenta. Se trata una mirada histórica preliminar de la asistencia obstétrica, relacionando su desarrollo a dos fenómenos urbanos: "por u na parte, al crecimiento de las necesidades sanitarias de un Santiago que expandía su territorio y su densidad poblacional; y, por otra, al aumento de una población femenina específica que, de forma paulatina, se convertía en la clientela de un proceso aparentemente irreversible: el de la medicalización obstétrica." A través de fuentes primarias, monografías médicas y estadísticas hospitalarias, Soledad Zarate reconstruye la transición entre el parto domiciliario y el desarrollo de la puericultura hospitalaria, visualizando no tan solo las tendencias socioculturales de pacientes y profesionales, sino que las transformaciones que debió enfrentar la infraestructura y los servicios públicos, como consultorios y hospitales en la medida que se aproximaba el medio siglo.

Este libro homenaje viene a ilustrar la manera como reconstruyó la historia Armando de Ramón. Por un lado una historia interdisciplinaria, que para tales efectos en el libro que reseñamos queda suficientemente plasmado con el trabajo de historiadores, geógrafos, arquitectos, planificadores urbanos y urbanistas. Su apego a la metodología, que se manifiesta en varios de los trabajos que forman parte del libro y finalmente su preocupación permanente por la urbe, como una forma distinta de hacer historia política, yendo a las raíces de la gestión pública y cómo estas se incorporaban al tejido social y económico de los habitantes citadi-nos. No en vano sus preocupaciones fueron el uso del suelo y su valor, las condiciones ambientales, las formas de habitar, las situaciones sanitarias e higiénicas de las periferias y los proyectos de transformación urbana, por destacar algunos tópicos que generalmente fueron objeto de estudio en sus investigaciones.

A buena hora ha llegado este libro homenaje, pues mantiene vivo el trabajo y la trayectoria académica del historiador Armando de Ramón, que será una fuente de motivación más para volver sobre los trabajos de este gran maestro.

 

Patricio Herrera González
Universidad de Valparaíso.