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Historia (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-7194

Historia (Santiago) v.41 n.1 Santiago jun. 2008

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-71942008000100019 

 

HISTORIA N° 41, Vol. I, enero-junio 2008: 248-250

RESEÑAS

 

CARMEN MC EVOY y ANA MARÍA STUVEN, editoras, La república peregrina. Hombres de armas y letras en América del Sur. 1800-1884, Lima, Instituto Francés de Estudios Andinos e Instituto de Estudios Peruanos, 2007, 562 páginas.

 

Dentro del contexto del creciente proceso de fortalecimiento de las redes histo-riográficas latinoamericanas ha sido publicado este trabajo que logró congregar a 19 autores (as) de ocho países quienes abordan diversos aspectos del proceso de construcción de las repúblicas sudamericanas en el siglo XIX desde una perspectiva histórica. La obra parte de la premisa de que la adaptación del ideario republicano a las realidades políticas del periodo posterior a las independencias no ha sido explorado en profundidad en América del Sur. Mi opinión es que se ha avanzado lo suficiente al respecto, pero en una clave nacional segmentada y no en una regional integrada como la propuesta con fuerza en ciertas secciones del libro. Por lo mismo, es en la aplicación de un análisis regional en donde descansa el mayor mérito del libro, porque esto hace sobresalir la notable circulación de personas e ideas en la región durante el siglo XIX, algo que las historias nacionales han tendido a opacar.

En la primera parte, el libro abre con artículos dedicados a develar el papel de diversos hombres y obras en los años iniciales de los proyectos republicanos en Sudamérica. Apelando a un marcado carácter biográfico, en ocasiones con un pesado tinte de erudición que lleva a desvincular a los protagonistas del problema central, los autores constatan los tránsitos y peregrinajes de las ideas de hombres como Manuel Arredondo, Jaime Zudáñez, Juan Crisóstomo Lafinur, Juan José Cas-telli y Simón Rodríguez. Lo más destacable es cómo tempranamente el libro aborda el tema republicano desde su complejidad legal, religiosa, ideológica, política y educativa a partir de las experiencias de variados personajes. Es así como se logra dar cuenta de las múltiples perspectivas y problemas que preocuparon a los peregrinos republicanos, quienes en los artículos aparecen transitando fronteras que en la práctica eran difusas, y que solo estudios históricos transformaron en casi infranqueables por el énfasis en lo nacional.

En la segunda parte del libro, "Desafíos y dilemas", se abordan algunas de las principales dificultades en la implementación del modelo republicano, con una interesante aproximación que incluye una gama más variada de temas que involucran discusiones sobre el papel de indígenas y mujeres en el proyecto republicano. En esta línea sobresalen los trabajos de María Luisa Soux, quien abordando la figura de Juan José Castelli da crédito a comunidades indígenas en la elaboración de discursos republicanos que no siempre dependieron de aquellos formulados por criollos y el de Graciela Batticuore, que nos acerca a la figura de Sarmiento a través de la prensa chilena, discutiendo los valores republicanos que este hombre trató de expandir a la mujer, de modo de poder contribuir al perfeccionamiento de la misma, sin que eso implicase, de acuerdo a la autora, que el intelectual argentino predicara la incorporación de la mujer al proyecto republicano en igualdad de condiciones.

La tercera parte del libro, "La República a mediados del siglo XIX", no apela tanto a problemas, sino más bien a un momento puntual en la historia republicana. Los artículos ahí contenidos tampoco elaboran en su conjunto un balance republicano para mediados del siglo XIX y por lo mismo, la lectura de la sección no evidencia la coherencia organizativa que poseen las otras porciones del libro estructuradas en base a problemas más que en torno a momentos cronológicos. Más allá del carácter ecléctico de la sección, sobresalen valiosos temas como el del exilio y las migraciones y su impacto en la circulación de los ideales republicanos o el análisis de la circulación de imágenes alegóricas de la república en la prensa satírica chilena en el trabajo de Trinidad Zaldívar. Por su parte, Carlos Sanhueza rescata los viajes de mujeres, quienes alejadas de los controles patriarcales, se dieron maña para expresar sus ideas acerca del rol de la mujer republicana en los distintos lugares que visitaron.

La última parte, "Definiendo fronteras y naciones" asume en plenitud y complejidad la tensión entre los ideales republicanos y las dinámicas históricas nacionales y regionales. En dicha línea aparecen el artículo de Amelia Guardia que nos aproxima a los dilemas del proyecto confederado de Andrés de Santa Cruz y sus intentos de integración centralizada además del trabajo de Eduardo Dargent, quien aborda lo republicano en perspectiva regional desde la experiencia del Congreso Americano de 1864. Lo anterior se ve complementado con el trabajo de Ana María Stuven quien aborda las diferencias conceptuales y reales entre las expresiones de patriotismo y nacionalismo desde la perspectiva de la prensa periódica chilena y peruana durante la Guerra de Chile contra la Confederación Perú-Boliviana, artículo complementario al de Carmen Me Evoy, quien explica a partir de la Conferencia de Arica de 1880 que la ideología republicana también sirvió como justificación para establecer negociaciones de paz tras la Guerra del Pacífico, lo que vendría a ser muestra del arraigo del republicanismo en los tres países vinculados en el conflicto hacia fines del siglo XIX. Por último, menciono el trabajo de Julio Pinto, quien acertadamente traza el proyecto civilizador de Manuel Pardo, calificándolo como reflejo de un fenómeno de alcance continental en el que existió una lucha permanente por alcanzar un ideal ilustrado y civilizador, que para muchos se fue convirtiendo en un factor de frustración y fracaso.

A pesar de la dispar calidad de los artículos, mi evaluación del conjunto es satisfactoria, sobre todo si se considera que las propias autoras dejan en claro que la obra no pretende "arribar al puerto ilusorio de las respuestas certeras", sino contribuir a la discusión de la construcción republicana. Arrimado a dicha declaración, me permito sugerir en tono constructivo el desarrollo a futuro de temas que estimo pueden complementarse muy bien con lo ya realizado. El primero tiene que ver con la incertidumbre y las dificultades de implantación del modelo republicano en la región, lo que debería llevar a un mayor análisis de los peregrinajes republicanos en lugares como Brasil, en donde el republicanismo cristalizó tardíamente en el siglo XIX. Lo segundo tiene que ver con los espacios de sociabilización de las ideas republicanas porque si bien el libro se hace cargo de algunas de las formas en que se divulgaron las ideas, lo anterior puede ser complementado con estudios sobre los espacios en que estas fueron discutidas. El tercer tema tiene que ver con el desafío de ir incorporando a nuevos actores en el análisis histórico que complementen los estudiado para el caso de los "hombres de armas y letras".

Más allá de las sugerencias, quiero concluir destacando y valorando en forma especial el trabajo realizado por las editoras quienes han sido capaces de reunir a un número importante de historiadores (as) en torno a un problema que trasciende las barreras de lo nacional. El amurallamiento autoimpuesto de aquel análisis histórico que se limita a lo acontecido dentro de los límites de la nación ha restringido enormemente nuestras posibilidades de fascinarnos con problemas que son en esencia transnacionales. De hecho, la república, en su concepción, definición y praxis, debe ser abordada como un problema regional, evitando prácticas historio-gráficas donde prima e importa solo lo nacional.

 

Fernando Purcell
Pontifica Universidad Católica de Chile