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Historia (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-7194

Historia (Santiago) v.41 n.1 Santiago jun. 2008

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-71942008000100013 

 

HISTORIA N° 41, vol. I, enero-junio 2008: 230-233

RESEÑAS

 

PETER DESHAZO, Trabajadores urbanos y sindicatos en Chile: 1902-1927. Traducción de Pablo Larach. Santiago, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, 2007, 390 páginas, planos, gráficos, anexo estadístico. (Edición original en inglés: Urban Workers and Labor Unions in Chile, 1902-1907. Madison, The University of Wisconsin Press, 1983.

 

Libro ya clásico, expresión de hipótesis sólidas y revisionistas y de un vasto trabajo de fuentes abordadas desde el compromiso con la rigurosidad metodológica, esta primera edición en castellano viene a llenar un vacío en la historia de la historiografía social chilena. Publicado por primera vez en inglés en 1983, Trabajadores Urbanos y Sindicatos solo circuló restringidamente hasta ahora en un par de ejemplares y en inglés, impidiendo su merecida discusión más amplia. Compartió así su suerte con textos fundamentales de la historiografía estadounidense sobre Chile como Tejedores de la Revolución de Peter Winn e Immigration and Nationalism, de Cari Solberg1, y otros más recientes pero igualmente importantes que han tardado excesivamente en ser traducidos2. Por lo mismo, es de lamentar que esfuerzos anteriores por publicar el texto reseñado hayan sido bloqueados, y muy saludable el esfuerzo editorial del Centro de Investigaciones Barros Arana. A veinticinco años de su aparición, queda a disposición del mundo académico y del creciente ámbito de los estudiosos del anarquismo un texto fundamental, que conserva la fuerza de su cientificidad al tiempo que sus argumentos centrales mantienen originalidad aunque hayan sido matizados por la historia social de factura más reciente.

El libro corresponde a la tesis doctoral del autor (1977) en Wisconsin-Madison, y tiene su origen en su tesis de magíster, The Industrial Workers of the World in Chile, 1917-1927 (1973), del mismo centro de estudios. Es este un texto pionero que por primera vez documentó la implantación y desarrollo de la anarcosindicalista federación estadounidense en Santiago y Valparaíso. La breve vida de la sección chilena de la organización coincidió con su crisis en Estados Unidos como resultado de la represión en los Palmer Raids de 1919-1920. Aquellas razias que llevan el nombre de su artífice, el abogado general Alexander M. Palmer, anteceden brevemente la persecución que sufrieron en Chile, y que también ha sido conocida con el nombre del ministro responsable: la Guerra de Don Ladislao Errázuriz. Ambos eventos determinaron que la organización de los wobblies no lograra sobrevivir por más de una década en términos efectivos, aunque DeShazo no considere la represión como elemento significativo. El libro que aquí reseñamos está cruzado por ese interés original por la política sindical de la IWW.

Trabajadores Urbanos discute dos supuestos básicos instalados desde la década de 1940 por el marxismo clásico de Hernán Ramírez y Fernando Ortiz, pero también de Jorge Barría, Marcelo Segall, J.C. Jobet y Luis Vítale. Primero, la idea de que la clase trabajadora chilena habría nacido junto a la industria exportadora. En este sentido, desplaza geográficamente el foco de la investigación desde las organizaciones laborales en el carbón y el salitre al proletariado de Santiago y Valparaíso. En segundo lugar, la tesis de que en la constitución de la clase para sí el papel de vanguardia lo habrían jugado el Partido Obrero Socialista y la Federación Obrera de Chile de Luis Emilio Recabarren. Peter DeShazo reemplaza así la continuidad ascendente que iría desde las sociedades de socorros mutuos a los partidos propiamente clasistas del siglo XX corto chileno, proponiendo una suerte de continuidad descendiente que pone en el lugar del POS-FOCH a las sociedades en resistencia. Al hacerlo, atribuye al Partido Comunista y al Partido Socialista, o a la política en general, el declinar de formas orgánicas que habrían convertido al movimiento obrero chileno en un caso nacional particular (si no único) de eficacia reivindicad va, horizontalismo antiburocrático e independencia de clase. Habría tenido este movimiento, a diferencia de los casos de Brasil y Argentina, un desarrollo autónomo, o 'nativo', sin influencias significativas de los inmigrantes. Aunque corrobora la imaginación intencionada desplegada por la élite para atribuir a ideas y agitadores foráneos el auge de la conflictividad social, no es menos importante que el número total y relativo de europeos en los tres países mencionados cuestione la comparación.

El libro enfrenta la demostración de sus hipótesis organizado en tres partes. La primera cubre en tres capítulos la relación entre "urbanización e industrialización", "el trabajo en la ciudad" y "las condiciones de vida de la clase obrera urbana". Para delimitar el emplazamiento material de los trabajadores de Santiago y Valparaíso, DeShazo trabaja exhaustivamente los boletines de la Sociedad de Fomento Fabril, de la Oficina del Trabajo y municipales, así como censos y síntesis estadísticas ministeriales. Como resultado, produce una serie de cuadros y gráficos, planos y mapas anotados y un amplio anexo documental (tercera parte) que dan buena cuenta de la magnitud que habían alcanzado durante el período la salarización del empleo calificado y semicalificado, la frecuencia, origen y resultados desagregados de la actividad huelguística, y los problemas propios de la migración campo-ciudad reciente para los trabajadores. DeShazo intenta demostrar aquí que la organización urbana del mercado del trabajo, y las condiciones de vida de los sectores populares en general, eran peores que las que encontraron quienes migraron al norte salitrero. El punto debe ser matizado desde la literatura más reciente, y sobre todo desde aproximaciones menos rígidamente cuantitativas, pero sin lugar a dudas mueve a repensar las críticas condiciones desde las cuales los organizadores obreros urbanos levantaron instrumentos de lucha tan activos como los que se presentan en la segunda parte del libro. Por otro lado, esta primera sección mantiene plena vigencia para pensar la historia urbana del centro neurálgico de Chile, los grados de participación en la fuerza laboral de mujeres y niños, y la concentración física del mundo popular.

La segunda parte del libro es la más extensa, y se organiza en cinco capítulos que terminan en una conclusión suficientemente organizada como para volver sobre las hipótesis centrales. Ello se agradece, sobre todo por cuanto ellas tienden a diluirse en el recuento pormenorizado de las organizaciones, negociaciones y conflictos laborales que determinan los ciclos de "expansión" y "declive" que sirven para periodificar los capítulos. Según DeShazo, estos ciclos de expansión de la actividad, fortaleza y crisis en la convocatoria sindical corresponderían a los años 1902-1908, 1909-1916, 1917-1920, 1920-1923 y 1924-1927. El auge se explica como resultado de la eficacia organizativa desplegada por quienes denomina indistintamente como anarcosindicalistas, libertarios, o anarquistas. Las crisis resultarían principalmente de la saturación del mercado laboral, ocasionada a su vez por la especulación de los industriales y la contracción de la demanda interna durante ciclos recesivos característicos de una economía dependiente y monoexportadora. Las estrategias de contención desplegadas por el Estado y la élite no serían, para DeShazo, ni gatilladoras de acción ni desmovilizadoras, salvo a partir de 1927. La matanza de la Escuela Santa María de Iquique, por citar el ejemplo más conocido, contribuiría menos al declinar organizativo de 1908 que la crisis económica y la derrota de las huelgas de mediados de 1907 en Chile central3.

Aunque esta segunda parte del libro está basada principalmente en un amplio estudio de publicaciones periódicas, el autor no aborda lo que desde la publicación por EP Thompson de La Formación de la Clase Obrera en Inglaterra (1963) constituyó la principal clave interpretativa de la New Labor History y la Nueva Historia Social. Esta es, el estudio de la construcción de experiencias de pertenencia como determinantes de la acción colectiva popular, a partir de valores compartidos que conformarían un sentido de costumbre.

Así como la 'cultura obrera ilustrada' no recibe atención (ni referencias bibliográficas), tampoco lo hace la politización popular. Para el autor, el anarcosindicalismo sería el gran actor en tanto persevera en demandas reivindicativas directas ante el empresariado, manteniéndose limpio de ideología y de Estado. Es por ello que, al no involucrarse con los aportes del marxismo inglés o de la historia del trabajo del estadounidense David Montgomery, su obra se aproxima más a un estudio dentro del paradigma pluralista de las Industrial Relations y las teorías de la Racional Choice que a las contribuciones de la Historia Social contemporánea. Fuera queda entonces la cultura política popular, y el texto en su conjunto queda atado a la discusión de algunas de las tesis clásicas de la izquierda historiográfica chilena. Reconoce en el anarcosindicalismo un protagonismo que le había sido negado desde la organización del sistema de partidos en la década de 1930, aunque a la luz de los estudios más recientes sobre los anarquismos en Chile simplifique sus definiciones y tendencias y magnifique su penetración4. Lo mismo puede decirse respecto de la línea "antipolítica", cuestionada desde las líneas de politización tanto clasista como populista por Julio Pinto y Verónica Valdivia5; otro tanto ha hecho la historiografía estadounidense sobre Chile referida anteriormente, que ha subrayado el carácter estratégico de la participación política formal en la suerte de los movimientos sociales.

La edición en castellano presenta una traducción esmerada, cuyas imprecisiones son menores y no afectan ni el sentido de los planteamientos ni la prosa del autor. El libro incorpora una bibliografía ausente de la edición original, y mantiene los planos anotados que son de suma utilidad. Lamentablemente el autor no produjo nuevas contribuciones al pensamiento historiográfico, al haberse dedicado a ejercer como funcionario de los Estados Unidos. Una revisión de algunos de sus planteamientos a la luz de la pródiga historia social respecto de Chile, aunque hubiese sido desde la forma del prólogo a la edición chilena, hubiese sido muy pertinente. Con todo, Trabajadores urbanos y Sindicatos es una contribución bibliográfica muy esperada, lectura obligada tanto para el período como para los temas que trata, y que enriquecerá los debates de la historiografía y la ciencia social sobre cuestiones laborales.

 

Alberto Harambour Ross
Universidad Diego Portales

 

1 El libro de Peter Winn, Weavers of the Revolution. The Yarur Workers and Chile's Road to Socialism fue publicado originalmente en 1986 por Oxford University Press. Es el libro más vendido sobre Chile en Estados Unidos e Inglaterra, con decenas de miles de copias, y fue editado en castellano por LOM (2004) como Tejedores de la Revolución. Los trabajadores de Yarur y la Vía Chilena al Socialismo. Trad. Verónica Huerta y Paula Salazar. El libro de Cari E. Solberg, Immigration and Nationalism. Argentina and Chile, 1890-1914. Austin, ILAS, 1970, no ha sido traducido.

2 Entre ellos destacan aquellos que, nacidos de investigaciones doctorales, fueron clave en la difusión de las aproximaciones de género en Chile: Thomas Klubock, Contested Communities. Class, Gender and Politics in Chile's El Teniente Copper Mine, 1904-1951. Duke University Press, 1998; Karin Rosenblatt, Gendered Compromises: PoUtical Cultures and the State in Chile, 1920-1950. U. of North Carolina Press, 2000; Heidi Tinsman, Partners in Conflict. The Politics of Gender, Sexuality and labor in the Chilean Agrarian Reform, 1950-1973. Duke UP, 2002 (en traducción); Elizabeth Hutchinson, Labors Appropriate to their Sex: Gender, Labor and Politics in urban Chile, 1900-1930. Duke UP, 2001 (publicado por LOM, 2006).

3 Cfr. Sergio Grez, "Transición en las formas de lucha: motines peonales y huelgas obreras en Chile (1891-1907)", Historia 33 (2000), 141-225; Pablo Artaza, "Santa María de Iquique y la formación de la conciencia de clase", en Movimiento social y politización popular en Tarapacá, 1900-1912. Concepción, Escaparate, 2006, 107-142.

4 Alberto Harambour, '"Jesto i Palabra, Idea i Acción'. La Historia de Efraín Plaza Olmedo", en Colectivo de Oficios Varios, Arriba Quemando el Sol. Estudios de Historia Social Chilena. Experiencias Populares de Trabajo, Revuelta y Autonomía (1830-1940). Santiago, LOM, 2004; Sergio Grez. Los anarquistas y el movimiento obrero. La alborada de 'La Idea' en Chile, 1893-1915. Santiago, LOM, 2007; Eduardo Godoy, "Sepan que la tiranía de arriba enjendra la rebelión de abajo'. Represión contra los anarquistas: la historia de Voltaire Argandeña y Hortensia Quinio (Santiago, 1913)", Cuadernos de Historia 27 (Sept. 2007), 75-124.

5 Julio Pinto y Verónica Valdivia 2001. ¿Revolución proletaria o Querida Chusma? Socialismo y Alesandrismo en la Pugna por la Politización Pampina (1911-1932). Santiago, LOM.