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Historia (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-7194

Historia (Santiago) v.40 n.2 Santiago dic. 2007

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-71942007000200004 

 

HISTORIA N° 40, Vol. II, julio-diciembre 2007: 333-378
ISSN 0073-2435

ESTUDIOS

 

TRADICIÓN Y MODERNIDAD: VIDA COTIDIANA EN LA ARAUCANÍA (1900-1935)1

 

Leonardo León*

* Universidad de Chile. Correo electrónico: lleonsolis@yahoo.es


En este artículo se analiza la contradicción que se produce entre el choque de los rasgos tradicionales de la sociedad fronteriza de la Araucanía y la modernización que se implantó allí después de la así denominada 'Pacificación'. A través de una revisión de las fuentes judiciales, periódicas y oficiales, se examinan aquellos aspectos de la vida cotidiana que dejaron en evidencia la enorme y profunda distancia cultural, económica, social y política que existía entre mapuches y mestizos, de una parte, y los empresarios, colonos y funcionarios, de otra, que comenzaron a pulular por la región a medida que el Estado chileno consolidaba su presencia y se implantaba la nueva institucionalidad. Concebido el período como una verdadera transición, se pasa revista a esos procesos rutinarios que conforman el filigrana de la existencia diaria y que, al mismo tiempo, dejan su huella en el carácter y conducta de los hombres llegando a constituirse en los pilares estructurales del desenvolvimiento social en la larga duración.

Palabras clave: Araucanía, tradición, modernidad, vida cotidiana, conflictos.

This article analyzes the contradiction caused by the clash between tradition and modernity in the frontier region of Araucanía once the so-called "Pacification" was completed. Through a detailed revision of judiciary archives, periodicals and official sources, the analysis focuses on those features of daily life that show evidence of the enormous and profound cultural, economic, social and political gap that separated mapuche and mestizos (half breeds), from entrepreneurs, colonists and civil servants who begun to populate the region when the Chilean State consolidated its presence and new institutions were incorporated to the area. Conceived as a transitional period, it reviews those ordinary events that shaped both, the intimate weave of every day life, as well as the structural framework that marks the character and behaviour of men in the long run.

Key words:Araucania, tradition, modernity, daily life, conflicts.


La Araucanía de comienzos del siglo XX bregó afanosamente entre la tradición y la modernidad2. En efecto, una vez que concluyó la fase militar de la ocupación estatal de los territorios tribales, y cuando comenzaron a consolidarse las villas y ciudades que se fundaron por doquier como cimientos de la nueva 'civilización', el antiguo paisaje de selvas y bosques de los llanos centrales -con las pequeñas huertas cultivadas por los mapuches y mestizos- fue reemplazado por la nueva economía agro-pastoril y forestal que, de modo masivo, implemen-taban los propietarios de los grandes fundos, mientras que en la costa florecían los yacimientos carboníferos y algunos ríos eran usados para el cabotaje con lanchones a vapor3. Estas actividades económicas modernas -en la medida que introducían tecnologías, capitales y sistemas salariales- reemplazaban las antiguas prácticas recolectoras y ganaderas que prevalecieron en la región por más de tres siglos, mientras que el comercio establecido desplazaba el intercambio itinerante de los buhoneros fronterizos; en su conjunto, constituían los cimientos de una nueva sociedad cuyos ejes económicos fundamentales serían el latifundio, la industrialización y la actividad maderera4. Producir para el mercado se hizo cada vez más imperioso para los agricultores y labradores que poblaban la Tierra. Así, junto al murmullo de ríos, cascadas y bosques, se comenzaron a escuchar también el resoplar de las máquinas a vapor -los famosos locomóviles- y de los primeros vehículos motorizados que se desplazaban por los caminos enripiados de las zonas rurales. Temuco, Victoria, Traiguén, Nueva Imperial, Lota, Coronel y Curanilahue, junto a los antiguos centros urbanos de Los Angeles, Arauco y Concepción constituían los puntos de referencia de la nueva geografía que comenzaba a dibujar la modernidad. "La casi totalidad de los pueblos de la frontera", escribió el redactor de El Imperial en 1907, "vienen día a día prosperando con admirable rapidez... gracias a la inteligencia y laboriosidad de las dignas autoridades de aquel lugar y al trabajo incesante y batallador tanto de los chilenos como extranjeros allí establecidos"5. Apenas una década antes, el intendente de la provincia de Malleco se refería "al espíritu dominante del trabajo y de la actividad" que se hacían presente en la jurisdicción bajo su mando, los cuales se unían para entrabar "las manifestaciones colectivas que, por diversas circunstancias, suelen perturbar la tranquilidad pública en otras partes"6. Los centros urbanos, con sus numerosas novedades tecnológicas se levantaban como la expresión más manifiesta y elocuente de los nuevos tiempos, atrayendo como un verdadero imán a los impávidos peones rurales que se asentaban por miles en sus arrabales. "Las expectativas de la sociedad", señala recientemente una historia del siglo XX refiriéndose al ideal modernizador, "apuntaban hacia la integración a un mundo que prometía crecientes progresos de orden material y cultural"7.

La modernidad, con sus instituciones estatales y sus símbolos de progreso material, parecía arrasar con los últimos vestigios de la vieja sociedad fronteriza8. En ese contexto de marcado optimismo, los autores del Censo Nacional de 1902 señalaron respecto de la provincia de Cautín: "Hasta 1881, el territorio de Cautín, poblado por tribus bárbaras, estuvo cerrado a la civilización, pero un cuarto de siglo ha bastado para transformar aquella selva, inaccesible y sombría, en una de las provincias más ricas y productivas del país. Sus campos dan con abundancia todos los frutos de la zona templada y sirven de alimentos a numeroso ganados"9. El optimismo y la fe en el progreso material de la sociedad, esos rasgos tan ligados a la modernidad, afloraban por doquier. Prado Martínez, autor del Anuario de 1905, expresando más bien un deseo mental de la elite que reflejando la realidad del país, afirmaba: "Ningún país de América posee una población más homogénea que Chile"10. Otro connotado observador de la época, y quizás uno de los sujetos que más conocimientos tenía en esa época de los araucanos, escribió con un tono similar: "Ensancháronse [sic] los campos de labranza con la fundación de ciudades y la comunicación más frecuente con la población chilena, circunstancias que crearon al indígena otras necesidades... los instrumentos de labranza se mejoraron considerablemente, pues los indios se decidieron al fin por los de la industria agrícola chilena, entre los cuales se contaban las máquinas trilladoras usadas por algunos caciques o indígenas ricos"11. La percepción de progreso y modernización se afincó también en la gente común. "El abuelito vivía de ahí del Mercado media cuadra para acá por Aldunate", declaró la señora Anita Vargas, antigua habitante de Temuco, "entonces cuando veníamos nosotros para Temuco ahí estaban todos los carretones que llevaban carga, los caballos, los carretones se ponían ahí en esa calle, entonces, ahí entre Montt y Portales... el Mercado se construyó por ahí por el año 30, 32, que es el mismo que existe ahora y era para la verdura no era como ahora que es para la artesanía, todas las dueñas de casa iban a comprar su verdura, sus frutas ahí, las carnicerías también estaban ahí y las cocinerías [sic] también existían. Después había tiendas grandes como "La Bienhechora", "La Estrella", el "Blanco y Negro" en Aldunate esquina Montt; "La Perla del Cautín", "El Pobre Diablo", esas eran las tiendas grandes que había, la "Casa Chic" allá en Prat, una tienda de géneros "Los Alpes"... había bastantes tiendas y "Almacenes Croxato" en toda la esquina de Montt con Bulnes, la botica "El Indio" en Bulnes con Montt,... la mercería más grande que había estaba en Montt esquina Bulnes, que era de don Carlos Massman una grande, grande, la más grande, al ladito estaban los cafés "Tres Montes" y "Gatti y Chávez"[sic] eso debe haber sido en los años 30 porque a mí me compraron un abrigo en "Gatti y Chávez", estaba en lo que ahora es el Banco Bhif, en Claro Solar esquina Bulnes..."12.

Pero la modernidad fue más bien un barniz que solamente cubrió, pero no eliminó, las profundas marcas de la antigua tradición fronteriza. Como hipótesis central de este trabajo, se plantea que más allá de los símbolos aparentes de la modernidad, en el nuevo y desolado horizonte que dejaron las selvas taladas y los bosques incendiados, se observaba también el intenso ajetreo de mestizos, mapuches y colonos empobrecidos que, con sus ancestrales costumbres, hábitos y mentalidades, revivían cada día su modo de vida fronterizo. "Aquí, señor Intendente", escribió el subdelegado de Mininco en 1905, "se ven individuos bebiendo todos los días, entrándose de a caballo a las casas, atrepellando a todo lo que encuentran, cometiendo muchas veces muertes..."13. Casi una década más tarde, Juan Sallato, un reconocido empresario industrial de Angol solicitó al intendente de la provincia de Malleco autorización para portar armas de fuego. Manifestando que en su pequeña empresa ocupaba obreros y operarios que debía ir renovando con frecuencia, "se halla la seguridad de mi persona en peligro constante de ser agredida por una u otra causa. Por tal motivo, creo prudente prevenirme, y por ello vengo en solicitar a Us. el permiso correspondiente para cargar armas prohibidas....."14. Es probable que en otras ciudades y regiones del país se registren situaciones como las descritas; lo importante es que, en la Araucanía, estas manifestaciones adquieren una semblanza especial cuando se proyectan contra el trasfondo de violencia e insubordinación, libertinaje y criminalidad que constituyó su historia durante las décadas previas. En otras palabras, planteamos que la implantación del marco jurídico estatal chocaba con las sucesivas olas de violencia social e individual que, de tiempo en tiempo, sacudían a las nuevas villas. "Cuneo había sido por muchos años el teatro de sangrientas tragedias", reportaba El Diario Austral en enero de 1931, "ocasionadas la mayoría de las veces por disputas de tierras, que encendían los odios entre vecinos y armaban las manos con armas asesinas. Teatro fue también de sangrientas batallas campales entre las partidas de bandoleros que desalojaban de día claro a los indefensos viandantes..."15.

Es cierto que una faceta de la nueva frontera miraba hacia delante y reverberaba bajo las luces de la modernidad; sin embargo, su otra cara continuaba hundida en el pasado y sumida en la antigualla y la ranciedad. "Con la destrucción de las selvas araucanas, la abertura de vías de comunicación y de canales", escribió Claude Joseph en 1930 en su obra Antigüedades de Araucanía, "los trabajos de los campos y las excavaciones de alguna profundidad aparecen en diversos lugares artefactos de piedra y de greda diferentes de los actualmente usados por los araucanos y a los cuales estos asignan una remota antigüedad"16. Lentamente, la historia reciente del Gulu Mapu se transformaba en arqueología y un dejo de nostalgia comenzaba a prevalecer entre los estudiosos y especialistas. De otra parte, el mestizaje amenazaba con borrar las últimas trazas de las culturas arcaicas. "La parte mejor i más inteligente de ellos", escribió Rodolfo Lenz en sus Estudios Araucanos al referirse a los indígenas, "han aceptado la lengua i los pantalones del español i con estos solos dos hechos se han convertido en huasos chilenos. Lo mismo sucede hoy todos los días en los pueblos de la frontera..."17.

Tomás Guevara, el destacado historiador que ejerció durante esos años como director del Liceo de Temuco, una y otras vez se refirió en sus trabajos al estado 'borroso' en que se encontraban las tradiciones, mitos y invocaciones y costumbres "de los restos sobrevivientes de la raza"18. Para algunos la historia sucedía con asombrosa rapidez, mientras otros fijaban su mirada en los rasgos más permanentes y constantes de la cotidianeidad. En consideración a esta ambigüedad, en este trabajo intentaremos adentrarnos en ese mundo que hizo transitar a su gente de tez obscura y asoleada bajo las artificiales luces del mundo moderno; planteamos que sobre el telón de fondo que forjaron los voluntariosos y pertinaces gestores de la transformación modernizante, se proyectaban las sombras de aquella masa humana que aún vivía en los relictos atávicos de la vieja sociedad. Un sino histórico que predominó sobre las relaciones sociales y que entrabó el desarrollo regional. En un intento por abrir la mirada y evitar la total mapuchiza-ción de la historia de la Araucanía, se han recogido aquellos testimonios que, de modo global, retratan a la región y dan cuenta, del horizonte social, económico y político que rodeaba a los habitantes de las reducciones. Ello no significa ignorar la suerte de los mapuches, sino tan solo proporcionar nuevos datos sobre lo que significó para ellos vivir en el mundo de la post-Pacificación que se instaló en el gulu mapu19.

1. ARAUCANÍA: LOS TENUES VESTIGIOS DE LA MODERNIDAD

Para describir la modernidad los historiadores toman como referencia la infraestructura material, la disponibilidad de servicios y el creciente impacto del mercado sobre los procesos productivos, con sus elementos de innovación y adaptación tecnológica; también acuden a la estadística demográfica, a la estructura laboral y a los índices de alfabetización; en fin, reflexionan sobre el tamaño de los establecimientos industriales, grafican la magnitud de la mano de obra salariada y aquilatan la relevancia de los movimientos sociales, todo como parte integral de una fuerza avasalladora que continuamente aplasta sus propios cimientos20. Pero en la Araucanía, por su larga tradición tribal y la autonomía en que vivieron sus habitantes durante los siglos previos, la tarea no fue tan sencilla en tanto que el principal rasgo de la implantación de la modernidad no fue de índole completamente económico sino geopolítico y étnico-social. El proyecto modernizador, como bien señala un trabajo reciente sobre el tema, "implicó la ocupación definitiva del territorio por colonos chilenos y extranjeros, así como el sometimiento de la población indígena a la institucionalidad del Estado"21. En otras palabras, más que una simple confrontación con el arcaísmo económico, la modernidad debió también trabar en el gulu mapu una disputa en el plano de las relaciones étnicas, culturales y, por sobre todo, de poder. Aún más, se trató de relaciones socialmente conflictivas que abarcó al conjunto de la población regional.

En otros trabajos hemos analizado estas contiendas sociales con el propósito de demostrar que, lejos de entrar la región en una era de prosperidad con motivo de la 'Pacificación', lo que se registró en la Araucanía fue una explosión de violencia social y popular, protagonizada -principalmente, pero no de modo exclusivo- por una población mestiza que se había desarrollado, crecido y arraigado al sur del río Biobío por más de tres siglos y que erupcionó con pujanza en el escenario histórico una vez que los mapuches fueron confinados a las reservas22. Planteamos que, en este sentido, las autoridades chilenas de la época se equivocaron al dirigir su fuerza militar contra los mapuches, que por siglos habían demostrado su voluntad de pactar acuerdos de gobernabilidad. Los verdaderos actores de la nueva crisis eran los mestizos que no estaban dispuestos a ceder sus espacios de autonomía y libertad. Este error de las autoridades fue el costo social que pagaron los habitantes de la Araucanía durante las dos décadas de violencia que siguieron a la 'Pacificación' (1880-1900). Los mismos analistas que elogiaban los progresos de la modernidad, no dudaban en manifestar sus aprensiones respecto de la poca eficacia de los mecanismos de integración de los habitantes de la región al seno de la sociedad estatal. "Pero si la población indígena de Araucanía no parece en vías de extinguirse, si su fusión con los demás elementos étnicos no se ha consumado en la proporción que fuera de desearse, en cambio, ha dejado definitivamente de formar un todo compacto, una nación con sus 'fronteras' definidas como lo fue hasta hace un cuarto de siglo. Los 101.118 araucanos viven diseminados entre la población civilizada de seis de las provincias más ricas de Chile..."23. La ausencia de un tránsito más expedito del mestizaje también fue notada por Tomás Guevara. "Aún después de la Pacificación hasta el presente", escribió refiriéndose al mestizaje, "no ha existido una mezcla activa de chilenos y mapuches; las uniones han sido aisladas, incidentales. En reducciones de quinientos habitantes, suelen hallarse tres o cuatro uniones de chilenos con indias, i en las más retiradas de las actuales ciudades, no es raro que no exista ninguna"24.

La violencia mestiza y la automarginación de los mapuches complotaron contra el proyecto integracionista de la elite y atentaron, desde el centro del mundo social, contra la modernidad. Peor aún, teniendo en cuenta que tanto los episodios de violencia mestiza como el confinamiento mapuche a las reducciones tuvieron lugar cuando el Estado chileno se hacía presente con todo su poder, con un ejército victorioso después de la Guerra del Pacífico y de la propia 'Pacificación', con una voluntad política de sometimiento, ¿qué sucedió en las décadas siguientes, cuando la memoria de las campañas militares fue desplazada por las prácticas abusivas, la especulación territorial y la corrupción administrativa? En otras palabras, ¿qué sucedió cuando el Estado aflojó su mano y el avatar cotidiano quedó sujeto a las fuerzas sociales -triunfantes y vencidas- que pugnaban por imponer o por mantener sus respectivos modelos culturales? En realidad, los parámetros tradicionales utilizados para describir la modernidad no son suficientes ni adecuados cuando se aplican a la Araucanía, porque allí la diversidad cultural y el fraccionamiento territorial continuaron gravitando y tensionando el sistema de relaciones sociales implantados por el estatismo. Esta situación fue especialmente importante en la Araucanía de comienzos del siglo XX, pues en esa época, a pesar de las transformaciones sustanciales que experimentó el mundo material, el modo de ser fronterizo (mestizo) y tribal (mapuche) no fue desterrado con facilidad. Junto a los viejos problemas surgían, por supuesto, nuevos: la pobreza, el hacinamiento, la insubordinación social. "Todos los sueños de prosperidad y grandeza que habían alimentado los grupos que propiciaron la ocupación de la zona y el exterminio del mapuche, se estrellaban contra una realidad inesperada"25. El pueblo mapuche, escribió en otra parte Jorge Pinto, "lejos de desaparecer... conservó rasgos propios y una identidad que mantienen hasta los albores del siglo XXI, demostrando una enorme capacidad para enfrentar las circunstancias adversas que se le presentaron después de la ocupación de sus tierras". Parafraseando estos dichos, también se puede afirmar que el mestizaje, de antigua raigambre e igualmente excluido, afloró con furia y desesperación una vez que el humo de los fusiles y los cañones fue despejado por las suaves y frágiles brisas de la modernidad.

La Araucanía de comienzos del siglo XX se asemejaba al 'hervidero humano' que describió Francisco Antonio Encina; un mundo de contrastes, entrecruzado por una pequeña minoría de origen europeo y amplias capas de mestizos e indígenas26. "Los Angeles, con 8.000 habitantes", escribió El Anuario de 1905, "es un pueblo de porvenir. Cuenta con recursos de toda especie. La ciudad se halla alumbrada por energía eléctrica". Pero incluso en esa pequeña y próspera villa, se vislumbraban los atributos del arcaísmo, pues junto al listado de dos aserraderos, dos imprentas y tres curtidurías, figuraban ocho locales para el juego de palitroques, 18 herrerías y 187 despachos dedicados al expendio de licores. En la costa, la villa de Nueva Imperial no lo hacía nada mejor. En la lista publicada por El Anuario figuraron cuatro molinos, un hotel, 5 herrerías y 34 despachos de licores. Temuco, la ciudad más simbólica y floreciente, contaba entre sus industrias cuatro aserraderos, 6 imprentas, 5 molinos y 15 herrerías, y nada menos que 160 despachos para la venta de alcohol y 13 cantinas. En realidad, la extrema abundancia de los espacios de sociabilidad popular demuestran que la Araucanía quedó atrapada entre las fuerzas de la tradición -representadas por su población mestiza y aborigen- y los planes de modernidad que alentaban empresarios, latifundistas y burócratas desde las altas bóvedas del Estado. La confluencia de ambos procesos provocaba un choque de expectativas en el cuerpo social, alentando nuevos focos de tensión y conflicto. "Arrinconados los mapuches en sus reducciones", escribió Jorge Pinto, "campesinados algunos y obligados a vivir en los arrabales de las nacientes ciudades, paulatinamente los cronistas de la época fueron dando cuenta del triunfo de la 'civilización' contra la 'barbarie'. Sin embargo, había aparecido la pobreza, un invitado de piedra que complicaba inmediatamente las cosas"27.

2. ENTRE LUCES Y PENUMBRAS: EL TRASFONDO ARCAICO DE LA ARAUCANÍA MODERNA

El trauma que causó la 'Pacificación' de la Araucanía entre sus habitantes fue reemplazado, a partir de 1900, por una sensación de asombro y estupor. Con inusitada rapidez y eficiencia, brotaban y crecían los símbolos de la nueva era. Por supuesto, a nivel oficial, todo hacía pensar que la 'ocupación' chilena había traído prosperidad y auge a la región. "El señor Primer Alcalde de aquella Comuna", escribió un periodista refiriéndose a Carahue, "no se da descanso por invertir los fondos de la Comuna en obras provechosas y plausibles y así hemos visto con suma complacencia el bonito aspecto que presenta Carahue con sus calles y veredas arregladas, y con su aseo envidiable que llaman la admiración del turista... la idea de la prolongación del Ferrocarril de Carahue a Bajo Imperial preocupa la atención del Gobierno y en las alturas gubernamentales hemos notado que hay vivo interés por hacer de ese punto de hermosura y riquezas el punto predilecto de nuestro movimiento comercial". Con sus calles iluminadas y las vitrinas de las tiendas encendidas de colores y objetos provenientes de las cuatro esquinas del mundo, el despliegue de letreros, avisos económicos y ofertas, además de la inmensa y ajetreada muchedumbre que se agolpaba en sus estaciones y mercados, constituían un imán irresistible para todos aquellos que habían pasado la mayor parte de su existencia al abrigo de fogones, rucas y casuchas de tablazones, bajo el inclemente clima cordillerano o el ventoso ambiente costino. "Cuidado con las lluvias" rezaba un aviso publicitario que apareció en El Nuevo Mercurio de Temuco en 1906, "Los comerciantes y agricultores del sur deben cubrir sus mercaderías y cosechas con la renombrada lona impermeable marca registrada Birkmyres".

Los habitantes de la Araucanía se desplazaban por las nuevas tierras descubriendo fascinados los signos de la historia moderna que iban creciendo en sus tierras. Postes de alumbrado, caminos y vías férreas, vapores surcando las aguas de los ríos y el incesante trajinar de carruajes, emergían por doquier. "Próximamente la Empresa F. Corte y Cía. pondrán en servicio para los pasajeros que viajan de Freiré a Allipen y viceversa un lindo automóvil para 20 pasajeros, cuyo auto ferrocarril ha sido construido por el intelijente mecánico de Santiago Francisco Coppeta", informó La Democracia en 1922, "además hemos sabido que los trabajos de este ferrocarril están muy adelantados, pues, la plataforma está hecha hasta el mismo Cuneo, faltando abrir algunos grandes cortes y terminar varios puentes de concreto armado para seguir colocando los rieles"28. Todos estos avisos fueron claros anuncios del fin del arcaísmo. Hoteles, servicios de sastrería, lavanderías y pompas fúnebres, proliferaban por doquier, junto con las máquinas de vapor, las cervecerías y los molinos. "Aviso. Se vende por la mitad de su valor una máquina fotográfica completamente nueva. Tratar con Fernando Segundo Bambach"29. En su matriz, la economía regional también comenzaba a operar bajo el impacto de la ambigüedad. "Los habitantes de la frontera, antiguos (mapuches) y nuevos (terratenientes, empresarios, comerciantes, colonos nacionales y extranjeros), se articularon a estos sectores productivos de manera diferente. Unos (terratenientes, empresarios y grandes comerciantes, por ejemplo) articularon la economía regional al mercado nacional e internacional; otros (mapuches, pequeños agricultores, comerciantes medianos y pequeños, entre otros), su acción económica estuvo más circunscrita a espacios locales y/o regionales"30. Nada más decidor del éxito que tuvo la gestación de un mercado interior y, al mismo tiempo, la temprana internacionali-zación de algunos rubros de la economía regional,

La Araucanía experimentó, en muy pocos años, cambios sustanciales. La mayor parte de ellos consistieron no más que en la introducción de los últimos adelantos técnicos que, por su novedad, capturaban la imaginación pública. Entre ellos, el más dramático fue la proliferación de los cinematógrafos. Curiosamente, los habitantes del Far West araucano, como bien lo describió el poeta Jorge Teillier, pasaban las largas tardes otoñales mirando las hazañas de sus homólogos hollywoodenses, como se desprende de un anuncio publicado en El Diario Austral a fines de abril de 1932.

Sin embargo, no se puede dejar de mencionar que en la misma página se informaba de la próxima reunión de la Sociedad Caupolicán. "Sociedad Caupolican. Defensora de la Araucanía. Cítase a una Asamblea para el Domingo Io de Mayo para efectuar la renovación del Directorio en el local de la escuela Misional de Hombres. Calle Balmaceda esquina Carrera, desde las 10. horas"31. Pocos días más tarde, La Frontera publicaba en uno de sus titulares: "El cuatrerismo en el sur ha dado lugar en la Cámara a un interesante debate". En la misma página, de alguna manera interfiriendo con el desarrollo del texto de la noticia, los editores insertaron un aviso económico que reza: "Radios: RCA Victor y Philco. Discos: Víctor, Nacional, Odeón, Ideal y Brunswick. Siempre novedades en Música Bailable... Casa Meyer, Temuco, Bulnes 595"32. En una misma página convivían las expresiones más paradójicas que creaba el encuentro de la tradición con la modernidad.

La vieja frontera, que antes separaba espacios y territorios, ahora se reducía al ambiguo mundo de las relaciones sociales generando la incongruencia de que en un mismo espacio regional habitaban distintas identidades y convivían diferentes mentalidades. Las reducciones mapuches, distribuidas como un archipiélago, constituían verdaderos bastiones del arcaísmo a los ojos de los precursores del 'progreso'; en el otro extremo, las ciudades, villas y algunos latifundios se alzaban como símbolos de la modernidad. Entre ambos se situaban los arrabales y las colonias, tanto extranjeras como nacionales, que sobrevivían en un mundo infiltrado por diversos ethos y patrones culturales. Demográficamente, la población de la Araucanía experimentó una verdadera explosión. De acuerdo al Cuadro 1, en que se registran los datos relativos a cuatro décadas, el crecimiento del número de habitantes fue significativo, remontándose de 336.056 en 1875, a más de 1.136.009 en 1930.


Sin embargo, el mero crecimiento poblacional no significó una transformación sustancial de las antiguas estructuras sociales. Desde el punto de vista de su asentamiento, es cierto que las ciudades y villas creadas por el Estado chileno crecieron de un modo acelerado, pero el patrón de asentamiento seguía siendo predominantemente rural; incluso en aquellas provincias de más larga data, tales como Biobío y Concepción. Arauco, Malleco y Cautín, que constituían por esa época los principales bastiones poblacionales de los mapuches, reflejaban esta situación con altas cifras de población rural que, lejos de decrecer con la fundación de ciudades y la creación de polos mineros e industriales -Lota, Coronel, Curanilahue, Tomé y el propio Penco- tendió a consolidarse.


En estricto rigor, el desarrollo del mundo urbano respondió, en gran medida, al ingreso a la Araucanía de una población flotante que, sin tierras de cultivo, se apegó a los fuertes y villas de la primera fase de la Ocupación para dar lugar, en un segundo momento, al nacimiento de florecientes y pujantes ciudades. Ese fenómeno asumió en el imaginario colectivo mapuche la forma de una invasión, pero los registros estadísticos lo muestran tan solo como un acelerado crecimiento demográfico. "Los nuevos habitantes", escribió Jaime Flores, "concebían y ordenaban el espacio de una manera distinta a la mapuche... una de las expresiones más evidentes de ello fue la constitución de centros urbanos, punto desde el cual ordenaban el espacio. Así como el territorio mapuche no contenía ciudades, la "Araucanía chilena" no podía concebirse sin estas"33. Allí donde el paisaje había sido predominantemente conformado por selvas y bosques tupidos, se alzaban los techos de zinc, las chimeneas humeantes y los trazados de pequeñas urbes que, trasladando el estilo de damero colonial que adoptó el Estado chileno, daban buena cuenta de la intervención humana.

La desproporción de la distribución de la población y el predominio de un patrón de asentamiento rural fueron confirmados por otras cifras que corroboraban la situación de atraso que se registraba en la Araucanía. Nos referimos, por ejemplo, a las tasas de alfabetismo/analfabetismo, que constató el Censo de 1907. Chile, en 1907, registraba un 42% de población analfabeta; sin embargo, en la Araucanía, la población analfabeta correspondía a más de dos tercios de la población total. Pero las cifras pueden ser interpretadas desde dos puntos de vista: desde el que nos otorga el predominio del arcaísmo, o aquel que proporciona la modernidad. Las cifras carcelarias, también demostrativas de las tendencias sociales más profundas, demuestran el grave perfil que adquirió el fenómeno criminal en la Araucanía. Así, entre 1896-1901, las cifras de detenidos a nivel regional incluían 633 detenidos por los delitos de homicidio, lesiones y asaltos, 874 por robos y más de 1.500 por abigeato34; en 1909, de un total de 51.804 reos que albergaban los recintos carcelarios del país, más del 20 por ciento pertenecía a la región de la Araucanía. (Ver Cuadro IV). De otra parte, problemas como el hacinamiento, los abusos de la guardia y los tormentos que denunciaban los reos, se hacían más frecuentes en las cárceles fronterizas35.



La multiplicación acelerada de la población también trajo nuevos dispositivos sociales a la región. Uno de ellos fue la institucionalización del matrimonio y el desarrollo, por consiguiente, de la separación y el divorcio. Así, entre 1907 y 1930, la investigadora Yéssica González reconoce la existencia de 60 peticiones de divorcio provocadas por "cuadros crónicos de violencia dentro del hogar, malos tratamientos de palabra y de obra, adulterio, vicio arraigado de la embriaguez o del juego, abandono del hogar, incumplimiento de deberes maritales, intento de fraude y, en un par de casos, intento de prostitución e incesto"36. Para aquellos que conocen la historia regional, esta suerte de datos choca con la imagen tradicional. ¿Quién imaginaría que, en una región caracterizada durante siglos por la poligamia, el patriarcalismo, el cautivaje de mujeres, el rapto de novias y las asociaciones maritales informales, en apenas dos décadas emergerían alegatos de divorcio propiciados por mujeres? "El Sábado veintiséis de abril", declaró en su testimonio una peticionaria citada por Yéssica González, "fui arrojada a empeñones al campo por mi referido esposo, quien después de golpearme inhumanamente, me arrojó de su casa como ha tenido costumbre hacerlo muchas veces y en altas horas de la noche, desnuda, teniendo que recorrer más de una legua de distancia por la montaña con mi hijito en brazos para refugiarme en casa de mis abuelos..."37. Sin duda, la petición de divorcio puede ser considerada un rasgo de modernidad, así como su mera tramitación judicial; ambas demostraban el imperio de una nueva ley. Sin embargo, seríamos ciegos al omitir que las causas de la separación, tenían que hacer con rasgos de una identidad vernácula que aún transitaba, desde los antiguos senderos tribales hacia formalismo estatal. Como ocurrió, de modo manifiesto en otra petición de divorcio, en la cual la mujer acusó a su marido de vivir públicamente con una mujer mapuche, "con quien mantiene relaciones carnales, trayéndo-la a veces a dormir con él en mí propio lecho, arrojándome a mí fuera del hogar". Esa situación, por trágica y dolorosa que fuese en 1913, era socialmente aceptable en la Araucanía apenas veinte años antes; por eso, en el contraste entre una época y otra, se puede afirmar que en el seno de las familias que llegaron a los estrados judiciales, se producía también el choque de lo arcaico y lo moderno. "Mi marido me ha dado una vida intolerable", alegó la esposa de Antonio Painemal en 1909, "me castiga dándome bofetadas, presentándome puñal al pecho y aun ha pretendido violar a nuestra hija"38. "La historia del matrimonio y del divorcio dentro de la sociedad regional", escribió acertadamente González, "es también la historia de la visibilización [sic] de un mundo paralelo en el que, al amparo de historias amor rotas, se fueron tejiendo otras historias, también de amor, complicidad o resignación, amparadas en la ilegitimidad...". En una palabra, incluso en el seno íntimo de la institución familiar, se reflejaba el forcejeo entre los diferentes modos de vida y culturas que cobijaba el modelo estatal.

Criados en la agreste vida del jinete, del vaquero o del montonero, era difícil para los habitantes más antiguos del territorio mapuche abandonar un estilo de vida que predominó por siglos en esas tierras. "El Domingo pasado sin acordarme de que estamos en otros tiempos y con otros hombres", escribió en agosto de 1901 un corresponsal anónimo del periódico El Imperial, "y teniendo un buen trago de chicha en mi cabeza me puse a pegarle unas tiradas a mi alazán en una de las calles más concurridas de este pueblo; pero a las primeras revueltas de mi maneo me veo prendido por dos formidables pacos que me parecieron gigantes, los que con una amabilidad exquisita me bajaron del caballo y me llevaron al Gran Hotel Pacuno"39. Otros sujetos emprendían actividades más peligrosas y que alteraban notoriamente el orden público. "Durante varios días de esta semana se han sentido tiros como de escopeta en las calles frente a la línea en construcción del ferrocarril de esta a Carahue", informó El Imperial en 1902. "Bueno sería que la policía se encargara de estos sujetos y los remitieran al Hotel Larenas"40. Casi dos décadas más tarde, cuando estas situaciones podrían haber estado superadas, todavía se registraban en las ciudades escenas propias de la antigua y violenta vida rural. "El galopar por las calles de jinetes bien montados", informó El Chileno de Pitrufquén en 1920, "más para lucir sus cabalgaduras que por necesidad, acarrea sus continuas molestias al vecindario y transeúntes, por la abundante tierra que se levanta en estos tiempos primaverales. La policía debe prohibir estos abusos que se repiten con demasiada frecuencia, aún después de la oración (...) Muchos corren por divertir, otros por necesidad y algunos por arrancar en lo ajeno burlando la acción policial"41. Un mes más tarde, volviendo sobre el mismo tema y las molestias que causaban los jinetes en el pueblo, el redactor del periódico afirmaba que sería difícil extirpar dicho mal, "porque ya es costumbre en este pueblo. Hemos visto que hasta la misma policía montada ha quedado envuelta en nubes de polvo...".

También se producían pintorescas paradojas toda vez que las actividades más tradicionales se combinaban con la tecnología más desarrollada que trajo el modernismo. "Hace pocos días, un muchacho fue sorprendido con un canasto lleno de salmones en los alrededores de Pitrufquén", informó El Imperial en octubre de 1915, "declaró que esos peces los había pescado con dinamita en el río Toltén. Naturalmente, no hubo autoridad alguna que castigara a semejante bárbaro"42. De tiempo en tiempo, ocurrían también acciones de sabotaje contra la modernidad. En Victoria, en 1906, el redactor de El Quilapán, se quejaba de los robos que experimentaban los faroles, "pues no hay noche que no se roben dos o más, dejando con ello en penumbra toda la cuadra"43. En 1916, en Nueva Imperial, se produjo un ataque de mucho más peligrosidad. "Manos criminales colocaron una cadena atravesada en la línea férrea a pocos kilómetros de Victoria", informó El Imperial, "lo que ocasionó el descarrilamiento del tren, pudiéndose evitar una gran catástrofe solo debido a la serenidad del maquinista. El criminal que ha ejecutado ese acto merece ser ahorcado"44.

La historia de la Araucanía de comienzos del siglo XX, como en otros tiempos, fue compleja en su entramado y rica en sucesos y eventos. Cada lugarejo recordaba acontecimientos históricos de larga data durante los cuales se dirimió, en repetidas ocasiones, el destino de la región. Cuatro siglos de convivencia pacífica y esporádicas guerras no pasaron en vano. "Frente a la tienda de don Isidro Ibieta existe sumido en el barro sirviendo de poste, un cañón de los que trajeron los españoles para subyugar a nuestros aborígenes", escribió un lector de un periódico de Mulchén, "Cuántos recuerdos nos sugiere la vista de esta pieza, y cuánto dinero no daríamos algunos por poseerla"45. La toponimia moderna competía con la más antigua -en mapudungun- y la dirección de los contactos y flujos económicos rivalizaban con los viejos circuitos comerciales; si hasta allí, la Araucanía había presenciado un movimiento transversal -desde la costa hacia la cordillera y las pampas trasandinas-Uevado a cabo por la presencia de linajes mapuches conectados por alianzas políticas, militares o matrimoniales, ahora primaba el desplazamiento de norte a sur, siguiendo el trazado de las vías férreas y camineras, la disponibilidad de cabotaje y, por sobre todo, el surgimiento de nuevos mercados internos en las florecientes villas y ciudades. La Araucanía de comienzos del siglo XX se reestructuraba completamente, perdiendo la dimensión bioceánica que tuvo por varios siglos, para terminar convertida en un enclave de selvas vírgenes y tierras fértiles polarizado por Concepción y Valdivia. El wallmapu se asfixiaba en las nuevas fronteras que impusieron los estados nacionales, cortando de raíz el movimiento cíclico que realizaban penis y mestizos hacia y desde las lejanas tierras del puelmapu. Incluso en el mundo de la sociabilidad se fundían las viejas tradiciones de los jinetes maloqueros con elementos del nuevo mundo de relaciones materiales que generó la ocupación estatal. "Gran Carrera. Para el día de Pascua", anunciaba El Imperial a fines de 1906, "se correrá una muy sonada carrera en el vecino pueblo de Carahue. La polla por lado es de quinientos pesos, pero según se nos informa, las apuestas de por fuera se hacen subir a más de dos mil pesos. Aquí en nuestro pueblo se nota gran entusiasmo por presenciar al triunfante de los sports. Señores aficionados, acudid a la Meta!"46. De ese modo, en las más inesperadas instancias, se iba gestando la transformación de los patrones culturales más tradicionales. "Entre nuestra juventud toma cuerpo la idea de organizar un concurso hípico con motivo de las Fiestas Patrias", informó El Imperial a fines de agosto de 1915, "el torneo se verificaría en el Campo de Marte, y no hay duda que él despertará inmenso interés en los aficionados y sportinas imperialitas"47. Incluso el modo de vida rural invadía las impávidas villas generando escenas de tonos pintorescos. "Cerdos en las calles", tituló El Imperial en julio de 1916, "numerosos son los cerdos que diariamente pululan por las calles de la población, ocasionando las consiguientes molestias al vecindario, ya que estos bichos se introducen en donde se les da la real gana, infestando de esta manera los barrios más centrales..."48.

¿Qué se podía hacer para erradicar costumbres y tradiciones fuertemente arraigadas en la mentalidad de la gente y que parecían contradecir las expectativas de progreso de las autoridades y del público 'ilustrado'? "Ayer fuimos testigos del modo brutal con que un carretonero castigaba a un débil jamelgo que conducía una excesiva carga", escribió el redactor de El Imperial, "propinándole sendos garrotazos a tal estremo que el pobre animal dio por el suelo"49. La Araucanía de la modernidad constituía una extraordinaria y colorida mezcla de viejas y nuevas tradiciones, entrecruzadas por cohortes de pequeños incidentes que desfiguraban el impacto del progreso y retraían su aparente modernidad a los tiempos de antaño. "Antenoche, en circunstancias que los moradores de la casa de la señora María Baechler v. de Troncoso, situada en la calle Nahuelco, se encontraban ausentes", informó El Chileno de Pitrufquén en 1921, "penetraron ladrones al interior de ella, robándole cuatro hermosas gallinas, especialmente para cazuela (...) La señora María nos dice que aún le quedan varias gallinas, y que pueden venir a buscar más cuando gusten, pero que no les extrañe una sorpresa desagradable"50.

La vida en las villas parecía transcurrir de un modo monótono. La pequeña población allí asentada permitía que los vecinos se conocieran entre sí y que los pequeños incidentes de la cotidianeidad transcurrieran sin alterar el paulatino pasar de los días. "Importante", titulaba El Imperial a comienzos de mayo de 1902, "habiéndoseme caído de una de mis carretas en las calles de este pueblo el 27 de abril del mes pasado un bulto conteniendo pernos para el molino de don José Bunster, ruego a la persona que lo hubiere encontrado se sirva dar aviso o entregarlo a dicho molino en donde percibirá por mi cuenta la suma de cinco pesos como gratificación. Belisario Sepúlveda"51. No obstante, la misma intimidad que imperaba en el seno de las pequeñas comunidades urbanas generaba el ambiente para que prosperaran los cuentos y 'comidillos' entre los vecinos. "Ha llegado a nuestro conocimiento que entre las personas que aspiran a ingresar al seno de la Municipalidad en el período próximo, figura también Domingo Antonio Martínez, y como este sujeto tiene una hoja de servicios muy poco recomendable, nos hemos permitido elevar la presente para rogarle a Ud. se sirva no tomarlo en cuenta. Martínez es un individuo no solo de malos antecedentes, sino que es pernicioso, i con su presencia en vez de ayudar a Ud., le es perjudicial, por el hecho de que todo el vecindario lo repudia por sus malos actos, y ninguno le prestará su concurso. Además es un individuo vengativo y anda pregonando que luego será autoridad y se apronta para ejercer venganza contra tranquilos y respetables vecinos..."52. De igual tenor fue una noticia relativa a un robo de una bodega de vinos llevado a cabo en Pitrufquén. "En la semana pasada, varios cacos entraron a la Bodega de vinos que posee en la calle Contulmo, esquina Huerta, Juan Hernández, y le robaron diez arrobas de vino. Los ladrones aprovecharon que el señor Hernández estaba ausente de este pueblo. Nos ha dicho el señor Hernández que ya sabe quienes fueron los ladrones, pero, por el momento, silencia, para denunciarlos en mejor oportunidad"53. Este tipo de noticias refleja un mundo de complicidades que, como una trama de finos hilos, reforzaba el sentido de comunidad que subyacía a la vida urbana. Pueblos pequeños, Infiernos grandes, reza el adagio que muchos chilenos asentados en las villas de la Arauca-nía conocieron de primera mano. "Llamamos la atención a la telegrafista Marta Gallegos", informó El Chileno de Pitrufquén en 1923, "que atienda mejor el servicio al público y no se lo pase pololeando con el Sr. Rigoberto Ramírez, porque el gobierno para eso, no le paga sueldo"54.

Los campos ofrecían escenas pastorales que enmarcaban un tránsito cotidiano signado solamente por los grandes acontecimientos de una vida simple y sencilla: nacimientos, bautizos, casamientos y velorios. Sin embargo, como un nefasto recuerdo del pasado, de tiempo en tiempo, horribles noticias sacudían la paz de los campos. "A orillas del estero Caducada... situada en la Subdelegación de Boyen, fue encontrada muerta el Lunes último una criatura de sexo masculino, de pocos días de edad. Las aves de rapiña le habían devorado los ojos y una parte del cuerpo"55. En Los Angeles, otra desgracia enlutó a la villa a principios de junio de 1920. "Quemado vivo", tituló el periódico de la localidad, "un hijito de la cuidadora de la Sociedad de Socorros Mutuos, Pedro Antonio Lastra, fue encontrado completamente carbonizado. Según las versiones que hemos recogido, el chico -que no contaba con más de cuatro años de edad- fue dejado solo en una pieza, quedando a su alcance una caja de fósforos... hay que lamentar estas fatalidades así como también ciertos descuidos de las madres que no comprenden el peligro..."56.

Un elemento importante de la modernidad en la Araucanía fue la proliferación de escuelas dirigidas a transformar a la gente 'ignorante y salvaje' en una masa humana dotada de oficios y abierta a la influencia de la lectura y los buenos modales. "En la Misión Franciscana de este pueblo", se lee en un aviso de El Imperial en 1902, "el R. P. Daniel Martínez de Músitu ha abierto una escuela para indígenas [sic] y anexa a ella ha establecido una sección para niños españoles, bien provista de libros, mapas, pizarras y otros útiles escolares y de los muebles indispensables en establecimientos de este género"57. Dirigida por el profesor Manuel Tapia, la escuela atendía en dos sesiones -de 8 a 11 am y de 13 a 15 pm- además de las mañanas de los sábados. Junto con la enseñanza de los escolares venía su disciplinamiento el cual incluía castigos corporales y psicológicos. Interesados en reformar los hábitos de una población rural analfabeta que había vivido gran parte de su vida en un medio violento, los profesores no titubeaban en propinar palizas a sus educandos. "Desde hace tiempo ha que el profesor de la Escuela Superior don Galo Sepúlveda viene maltratando de obra a los alumnos", se lee en una denuncia hecha en Nueva Imperial, "entre los ofendidos se encuentra mi hermano Victoriano, a quien por segunda vez se le ha aplicado castigos hasta hacerlo reventar en sangre por narices, previo encierro que se les hace en su pieza... como el Reglamento Escolar prohibe los castigos corporales, me veo en la necesidad de recurrir a la prensa para hacer públicos estos malos actos"58. Pero al igual que en las otras instancias de la vida cotidiana y formal de la Araucanía moderna, también persistían en el ámbito educacional los antiguos rasgos fronterizos. "Fueron aprehendidos en Calle Villarrica", escribió el prefecto de Policía de Angol en 1915, "los señores Pedro Concha Solar, profesor de la Escuela Superior de Hombres N° 1, y Carlos García Neculman, profesor de la Escuela de Hombres N° 4, por ebrios y estar dándose de trompadas en la vía pública a la hora indicada... como esta falta es por demás grave y sobre todo que se trata de educacionistas y que ha sido presenciado por un público, me permito ponerlo en conocimiento para los fines del caso..."59.

En el mundo opuesto de las escuelas estaban los prostíbulos y lenocinios que proliferaban con la continua demanda que ejercían los miles de hombres solitarios que transitaban por la Araucanía. "Los lupanares", titulaba El Traiguén en 1921 en un artículo firmado por Clarito. "No solamente los lupanares y casas de prostitución constituyen un escándalo sino también ciertos antros de corrupción que son, tal vez, mas inmundos y que necesitan la más estricta vijilancia de parte de las autoridades. Tenemos aquí en Traiguén dos lenocinios que constituyen un peligro manifiesto para la moralidad pública (...) Ellos son: El Restaurante Francés 'de un tal Ferrat' y la cocinería [sic] de la 'Madama Pichy'. El primero ha sido denunciado por estas mismas columnas como infractor a la ley de alcoholes (...) y aun más, su propietario venal, corruptor y proxeneta ha agregado un anexo que, a no dudarlo le deja grandes ganancias: las piezas para alojados... ¿Cuántas hijas de familia llorarán al recordar su estadía transitoria allí? ¿Cuántas habrá que cuando pasen por frente de estos negocios se sonrojan al recordar momentos pasados allí?"60. Como en otras épocas, los burdeles continuaban siendo el escenario en el cual hombres y mujeres desplegaban los elementos más complejos y oscuros de su identidad. Situados en el borde mismo de la cultura fronteriza, los lenocinios fueron uno de los últimos escenarios en el cual mestizos, afuerinos y mapuches lograron manifestar su ethos con libertad y a espaldas del Estado. Eran uno de los remanentes de las tierras de nadie que, con tanta profusión y abundancia, existieron previamente en la Araucanía.

En Carahue. El Viernes de la semana pasada fue teatro esta población de un desgraciado acontecimiento que ha llevado a un individuo a la tumba y a otro a la cárcel, para purgar su falta o delito quizás. Nos dicen que en casa de Elena Ramírez, dueña de un prostíbulo en aquel pueblo, llegó Pedro Vera a horas avanzadas de la noche y en estado de ebriedad. Comenzó desde luego por insultar a las mujeres y ofender a otros discípulos de Baco que también se hallaban allí. La Ramírez encontrándose así ofendida, respondió a Vera con igual moneda; y de palabra en palabra, este último no aguantó y dio a su contendora unos cuantos sopapos, que no sirvieron más que para dar pábulo a la ira que ya dominaba a la Ramírez. Pero aquí fue Troya: se arma esta de un garrote o no sé qué y empieza contra Vera un menudeo de golpes. Para repeler esta agresión, el otro saca su revólver y quiere disparar contra su enemiga, que más viva que él, con una hábil maniobra, se lo quita y le devuelve el amago, pero con una bala que dio en el blanco y que quedó incrustada en una de las sienes. Como es de suponer Vera murió instantáneamente, y a la autora de tan negro crimen o fatalidad, presa de un horrible pánico. Puesto el hecho en conocimiento de las autoridades, estas ordenaron la inmediata aprehensión de todas las mujeres del prostíbulo y la conducción del cadáver al Cuartel de los Gendarmes.....nos dicen también que el occiso no era de los paños muy limpios, y que su hoja de servicios tenía varios borrones de alguna magnitud"61.

Los paladines del 'progreso' y de la modernidad procuraban que el Estado pusiera todo su empeño en radicar los antros del 'vicio' en que se refugiaban los afuerinos y rengados que aún pululaban por la Araucanía. "Aplaudimos tan oportunas medidas", rezaba un artículo publicado por El Imperial en 1915, en el cual se daba cuenta de la clausura del prostíbulo que mantenía en Nueva Imperial la señora Rosa Finck, "por contravenir al reglamento respectivo y a la Ley de Alcoholes". Por similares razones, proseguía el articulista, "se ha notificado para comparecer al Juzgado de Policía Local a numerosos regentes de casas de tolerancia que se hallan en iguales condiciones"62.

La introducción de nuevas tecnologías, maquinas hidráulicas y de vapor, además de victrolas y vehículos motorizados, fueron los elementos que dieron un súbito resplandor a la modernidad en la Araucanía. Símbolos del progreso que experimentaba la región, también fueron las expresiones del quiebre más abrupto con la tradición. "En el establecimiento de molinería que tiene en esta ciudad el industrial y acaudalado señor José Bunster", informó El Imperial a fines de noviembre de 1902, "se encuentran actualmente todas las maquinarias y útiles para establecer la luz eléctrica con que debe dotarse esta población. Además, tenemos conocimiento que este trabajo se está ejecutando con mucha actividad a fin de llevar a cabo cuanto antes este importante servicio"63. El alumbrado público a gas, una de las grandes innovaciones introducidas en la región a partir de 1890, estaba lejos sin embargo de satisfacer las aspiraciones de los habitantes de las ciudades. Por supuesto, su efecto aún deslumhraba a los migrantes que provenían de las zonas rurales, pero ya no ejercía la magia de antaño entre los residentes de los barrios. "Varias personas caracterizadas de esta ciudad se han acercado a nuestra mesa de redacción exijiéndonos [sic] llamemos la atención de quien corresponda, por el pésimo servicio en que se encuentra el ramo del alumbrado público de esta. En la presente semana, podemos decir en una palabra, fue muy rara la noche que se encendieron los faroles de la población"64. La nueva tecnología imprimía un ritmo acelerado a la vida cotidiana que, en contraste con las viejas prácticas, generaba un ambiente de febril actividad. Se podría decir que el concepto mismo del tiempo sufrió una alteración irrecuperable. "Con desagrado notamos que hoi el tren de la mañana, que debe llegar a las 10 a esta ciudad, llegó con cerca de dos horas de atraso", señalaron los redactores de El Siglo de Los Angeles en 1920, "fácil es imaginar que en los futuros días de invierno llegará aun más atrasado, causando, con esto, miles de perjuicios a los pasajeros i a las personas que, por una u otra causa, están obligadas a esperar, más prontitud i corrección en nuestros ferrocarriles"65.

De otra parte, la presencia misma de ferrocarriles, tranvías, carros de sangre y vehículos motorizados dirigidos al transporte público en los espacios urbanos y rurales fueron dejando tras de sí una dramática huella de mutilados y muertos. "Fue atropellado en la estación de esta localidad Francisco San Martín", informó El Imperial, "de edad de 11 a 12 años más o menos. El niño en referencia sufrió dos grandes heridas: una en la pierna izquierda destrozándosela totalmente, y en la derecha otra horrible herida"66. Con todo el peligro que encerraban para transeúntes y usuarios, la construcción de nuevas líneas férreas siempre fue saludada con regocijo por los periódicos regionales. Las estaciones se transformaron muy pronto en centros de sociabilidad y distracción popular. Escenario de las pequeñas aglomeraciones que producían la llegada de viajeros, la reunión de vendedores y comerciantes ambulantes, de familiares que recibían o despedían a alguien, en medio de los pitazos, humos y vapores que expelían las poderosas locomotoras, los andenes y terraplenes bullían con un gentío que desaparecía de modo mágico una vez que el tren se perdía en la última curva de las líneas. "Se nos pide llamar la atención de quien corresponda", escribió El Imperial en 1915, "hacia los frecuentes desórdenes que se producen en los ferrocarriles a la hora de llegada de los trenes de pasajeros, a causa del gran número de muchachos que penetran en los carros, obstruyendo las puertas con evidente molestia de los viajeros. Esperamos que el señor Jefe de Estación corrija esta irregularidad"67. La muchachada, que antes había invertido su tiempo colaborando en las tareas de labranza o desarrollando sus habilidades como hábiles maloqueros, lentamente se incorporaba a la vida urbana desarrollando sus propias estrategias de diversión. "Diariamente se forman en las veredas de nuestra población grupos de niños vagos", informó El Imperial en julio de 1916, "que se dedican a jugar al tejo, las chapitas y el trompo, interrumpiendo de esta manera el tráfico de los transeúntes. Rogamos al señor Prefecto de Policía se sirva impartir órdenes a sus subalternos a fin de que recojan a esos niños y los pongan a disposición del Alcalde para que les aplique a sus padres o guardadores, la multa correspondiente por no hacerlos asistir a la escuela"68. Otros, ya incorporados al sistema educacional, realizaban chanzas de más grueso calibre. "A la hora en que salen los niños de el liceo cierto número de ociosos estaban haciendo cometer a un perro un acto inmoral, frente a la casa de un Sr. Sepúlveda, con el escándalo consiguiente de los niños que se educan. Sería bueno que el señor Primer Alcalde diera un castigo ejemplar a aquellos desvergonzados hombres"69.

No todo era, sin embargo, juego u ociosidad. También los pequeños invertían parte de su tiempo en pequeños quehaceres urbanos que les permitían acumular algunas monedas.

Contra los lustrabotas.

La Alcaldía ha expedido el siguiente importante decreto: Vistos estos antecedentes y considerando

1o. Que día a día va en aumento el número de muchachos que recorren las calles ejerciendo de lustrabotas, sin ningún control de las autoridades llamadas a velar por la moralidad y el orden públicos;

2o. Que esta circunstancia fomenta en ellos las malas costumbres y la ociosidad, sustrayéndolos de la escuela, que es la base del edificio social y el molde en que se forman los buenos ciudadanos;

3o. Que es el deber de las Municipalidades promover la cultura del pueblo dentro de las atribuciones que le confiere la Ley, decreto:

Prohíbase en lo sucesivo el tráfico por las calles y el establecimiento en ellas de los referidos lustrabotas. En el Juzgado de Policía Local se abrirá desde hoy un registro a fin de inscribir a los que deseen ejercer tal oficio, debiendo llenar los siguientes requisitos:

1o. Certificado de una persona honorable acreditando buenas costumbres.

2o. Certificado emitido por el Director de algún establecimiento de enseñanza en que se comprueba la matrícula y la asistencia del interesado a una escuela diurna o nocturna. Anótese, comuniqúese y trascríbase al señor Gobernador para que se cumpla por la fuerza de policía. V. Reyes Sanhueza70.

La Belle Epoque de la Araucanía, ese momento de desarrollo económico que comenzó a registrarse a fines del siglo XIX y que llegó a su apogeo durante la década de 1920, tuvo los más diversos e inesperados escenarios. "En la bodega del acaudalado señor José Bunster fue despedido el año 1902 y recibido el año en curso de 1903", escribió el redactor de El Imperial, "con una cumplida y variada función compuesta de una estudiantina por varias personas pertenecientes al bello sexo de nuestra sociedad. El pueblo en masa concurrió al lugar indicado, a pasar una velada de lo más agradable que se puede esperar. La esperada función se llevó a efecto, con el propósito de habilitar los mui [sic] escasos fondos que cuenta el Hospital de caridad de este Departamento"71. Marcial Lois Solar, un reconocido vecino de Victoria que ocupó el cargo de Gobernador, también fue despedido con los honores que correspondían a un caballero. "El servicio del banquete estuvo magnífico y a la altura de la justa reputación de que goza el Gran Hotel de Francia", informó El Comercio en su edición del 3 de octubre de 1903, "la banda de músicos amenizó el Banquete con escogidas piezas de su repertorio". En la misma edición, algunas columnas más abajo, el periódico informaba: "Gran Baile de Máscaras. El 8 habrá un Gran Baile de Máscaras en el Hotel de don Francisco Nied-mann... don Antonio Gómez, propietario del Almacén El Águila ha recibido un lindo y variado surtido de máscaras, donde pueden proporcionárselas los que quieran asistir disfrazados"72. En Temuco, a mediados de febrero de 1906, se anunciaba la actuación de la Compañía de Zarzuelas, Concierto y Variedades, con la obra El Sueño Dorado, Le Roí de Lahore, "preciosa romanza en francés", Excentric Couplet y El Morrongo, "tango de la zarzuela Enseñanza Libre, cantado y bailado por la señorita Renis". Pero aún en esos momentos de alegría y sociabilidad, emergían los viejos caracteres del arcaísmo. "Doy cuenta a Us. que anoche", escribió el prefecto de Policía de Angol en 1914, "se ha dado una función en el Teatro Municipal de esta ciudad por la Compañía Española de Operetas y Zarzuelas ... hago presente a US. que a pesar de las medidas tomadas por esta Prefectura de apostar tropa a los dos frentes del edificio hubo siempre como era natural un gran desorden en las galerías, interrumpiéndose con esto a cada momento los papeles que representaban los artistas y aún más, varias personas asistentes a los palcos fueron mojadas con aguas sucias arrojadas desde las mismas galerías..."73. Un año más tarde, el mismo Prefecto daba cuenta de los desórdenes registrados en la función del circo, promovido en este caso por "varios oficiales del Regimiento de Húsares y del Batallón N° 4... los cuales, en estado de ebriedad, interrumpían a cada instante a los artistas con gritos y palabras descompuestas e indecentes"74. Una década más tarde, el Diario Austral de Temuco titulaba en su portada: "Brillante velada de arte constituyó el concierto de ayer del Conservatorio Nacional de Música". En una crónica que relataba los puntos culminantes de la función, el periodista M. le Juge escribió: "En conjunto nos hizo oír un hermoso concierto en forma clásica de sonata de Geminiani y dos de las maravillosas tonadas de nuestro compatriota Humberto Allende... el mismo conjunto acompañó una interesante Ave María original del joven compositor nacional Armando Urzúa y que tan bien cantó la señorita Isolda Villarroel. Acompañó igualmente el bellísimo concierto de Vivaldi en que tocó la parte de solista el señor Víctor Tovach"75. Esta crónica típica de la Belle Epoque metropolitana competía en los titulares con una noticia mucho más macabra: "Cuneo ha pasado a ser el trágico sitio de crímenes en la provincia. Varios individuos ebrios ultimaron a palos al joven y laborioso indígena Antonio Catrilaf. Llegaron a su casa a pedir de beber y como se les negara el alcohol, las emprendieron a garrotazo limpio contra la víctima y los miembros de su familia. Los hechores se encuentran ya en poder de la justicia. El vecindario de ese lugar se encuentra justamente alarmado por la repetición de estos atentados, que hacen revivir las épocas bárbaras, y piden que la justicia haga un ejemplar castigo entre los culpables de este horrendo crimen para evitar nuevas y futuras desgracias". En un afán colectivo de hacer lucir las ciudades y villas como símbolos del ambiente de prosperidad que reinaba en la región, algunos vecinos hicieron sentir sus voces contra aquellos elementos que desmerecían sus afanes de modernidad. "Lo que pide el público", señaló un redactor de El Chileno de Pitrufquén en 1920, "que desaparezca esa hilera de cajones basureros situados a orillas de la vereda en las dos cuadras a la salida de la Estación por la calle Bilbao al oriente, que causan muy mal aspecto ante la presencia pública. Que todo el mundo pide se les haga repartir pildoritas de estricnina a tanto perro que merodea por la misma calle y a inmediaciones de la Estación"76.

Junto con los símbolos más expresivos de la modernidad, también llegaron a la Araucanía sus flagelos más notorios. El hacinamiento habitacional, las condiciones insalubres de vida que se registraban en los arrabales de Concepción, Temuco y en los campamentos mineros, la desnutrición infantil y las epidemias, hacían su mediodía al sur del río Biobío. "La escarlatina, alfombrilla y cristal", informó El Imperial, "están haciendo grandes estragos en la ciudad de Temuco. Existen barrios enteros infestados de esta terrible enfermedad. En los niños de corta edad son los más atacados por esta epidemia"77. La carencia crónica de recursos materiales para combatir las enfermedades y la diseminación que estas experimentaban en los grupos más desposeídos e indefensos, le daban a las epidemias un cariz que ensombrecía la aparente prosperidad de la sociedad estatal. "La viruela recrudece", observaba el redactor de El Imperial a mediados de enero de 1907, al describir el avance del flagelo entre los colonos boers de Gorbea, "anteayer habían en la población nueve variolosos y ya habían dejado de existir cuatro de estos. Lo más triste del caso es que las autoridades carecen de recursos para combatir el flajelo por más que los han solicitado oportunamente al Gobierno. En Gorbea no hay lazareto, ni siquiera hay un proyecto de servicio de ambulancia y aislamiento. Los cadáveres los sepultan allí los mismos vecinos con el objeto de evitar mayores estragos"78.

La conducta reservada de mapuches y mestizos también conspiraba para detener los estragos que causaban las epidemias. Expuestos por varios siglos a sus golpes, la población plebeya asumía con mansedumbre las plagas a la espera de que su contaminación no terminara liquidando familias enteras. A las catástrofes naturales, tales como la peste de viruelas de 1906, las autoridades agregaban su preocupación para abastecer con agua potable a las villas y ciudades y poner, de esa manera, atajo al cólera y las diarreas infantiles79. Como otro signo del arcaísmo, la lucha pública contra las pestes, desatada desde los órganos del Estado, se estrellaba contra el silencio cómplice de sus víctimas. "La Viruela", informaba El Traiguén en 1921, "once son los casos presentados hasta la fecha y parece que debido a la forma enerjiza [sic] con que se le ha combatido, el mal no cundirá. Las víctimas de tan nefasta epidemia se debe en gran parte al mismo temor del pueblo, por cuanto se presenta un caso de viruela, este, en lugar de ponerlo en conocimiento de las autoridad competente trata por todos los medios de ocultar al varioloso, y por lo tanto, le hace carecer los medios necesarios para combatir la viruela; y cuando el varioloso se encuentra grave y sin esperanzas de ser salvado entonces se lo confían a los facultativos"80. En Pitrufquén ese mismo año, las autoridades impusieron una verdadera cuarentena a toda la ciudad. "El señor Primer Alcalde, velando por la salud de los habitantes de esta Comuna, ha decretado recientemente, ordenando que ninguna persona podrá entrar a este pueblo sin que antes presente su certificado de vacunación a la autoridad correspondiente. Muy bien, señor Alcalde"81. Las medidas municipales no se quedaron allí. Considerando la intensidad que adquirió la plaga de viruelas ese año, la municipalidad dispuso medidas de carácter sanitario de índole más general. "Concédase dos días de plazo a los habitantes de la población para que retiren la crianza de chanchos que tengan en sus propiedades, i hagan limpiar sus sitios, basuras i aguas detenidas..."82. En 1920, con motivo de la virulenta epidemia de tifus que sacudió Los Angeles, las autoridades sanitarias se vieron forzadas a abrir el pabellón de maternidad del hospital local para recibir a los afectados por el flagelo, medida que fue resistida por la Madre Superiora que dirigía el contingente de voluntarias que trabajaba en el recinto83. En los días en que se produjo esta polémica, el hospital registraba un total de 15 enfermos de tifus. Ya en 1915, las autoridades municipales de Nueva Imperial emprendieron visitas domiciliarias de inspección "a las viviendas y sitios de la ciudad sindicados de insalubres a fin de ordenar su limpieza y saneamiento". Haciéndose eco de la preocupación que causaba a la autoridad la proliferación de plagas, el articulista de El Imperial observaba: "En hora oportuna llega esta medida toda vez que con los calores aumenta el peligro del desarrollo de las epidemias por falta de higiene y el aseo riguroso"84.

3. EL ALCOHOLISMO, LA VIOLENCIA Y LA DESIDIA

La tranquilidad y el silencio que imperó en los bucólicos paisajes rurales también sufrieron un súbito cambio con la fundación de ciudades y el desarrollo del alcoholismo urbano. Convertidas en focos de atracción del peonaje itinerante por su abundancia de mercados, boliches y fondas, las villas de la Araucanía proyectaron desde los tempranos días de su fundación la imagen de una cotidianeidad continuamente interrumpida por las andanzas de los trabajadores que se acogían a sus aleros y callejuelas. "Bacos al sucucho. Como ya las cosechas van terminándose, las grandes peonadas que se han traído del Norte principian a llegar a nuestra población por bandadas, con los bolsillos bien almacenados y muy dispuestos a pagarle a Baco su culto merecido, limitados solamente por la presencia de la importuna policía que más lijera [sic] que un viento se lanza sobre el primer beodo... en estos días hemos tenido la oportunidad de ver trabajar a varios de estos discípulos en las plazas públicas"85. Mineros, leñadores y peones de fundos, colonos pobres y desertores conformaban el grueso contingente popular que desde las bocaminas y los caminos de tierra acudían en masa hacia los villorrios a gastar sus cortos salarios en placeres efímeros. Allí, embriagados de alcohol y de resentimiento, desataban su ser fronterizo contra los pacíficos habitantes de las villas. Era la nueva forma que asumió el malón, mucho más violenta y despojado de los rasgos heroicos que simbolizó previamente a la resistencia mapuche. "Todos los días sin excepción [sic] hay grandes pendencias en el pueblo", escribió el Subdelegado de gobierno de Mininco en marzo de 1904, "y el populacho se entrega a la bebida y al robo y saltean en las mismas calles de la población, se introducen a las casas y arrebatan a sus dueños lo que pillan a la mano, después se arman con palos y piedras y no hay quien los haga atemorizarse..."86. Las luchas callejeras, que generalmente involucraban varios centenares de peones, se transformaban en verdaderas asonadas o motines que, con la misma fuerza y violencia con que comenzaban, terminaban sin mayor aviso. "Ayer Domingo, con motivo de haber tenido pago en algunos fundos vecinos", escribió el Subdelegado de Mininco en 1905, "se han reunido en este pueblo como cuatrocientos trabajadores. Como a las 3 de la tarde todos ebrios principiaron las pendencias y a hacer lo que se les ocurría. Rogué a la Policía de Gendarmes, que son tres, que me hicieran servicio de deshacer el tumulto que se había formado en la calle pública. Esta fue apedreada por la poblada y herido a piedra uno de los soldados que como lo aturdieron con la pedrada tuvieron tiempo para desarmarlo y les ha costado una guerra para poderse defender y poder hacer salir a la gente del pueblo"87.

El consumo de alcohol, en la forma de vino, aguardiente o chicha, continuaba siendo una de las actividades principales de los habitantes de villas y campañas en la Araucanía88. Tradicionalmente, hombres y mujeres se habían reunido en torno a estas bebidas para expresar sus alegrías y pesares, reproduciendo de modo incesante los patrones culturales más arcaicos. En más de un sentido, la venta e ingesta de los licores representaba en el acontecer diario una de las bisagras que unían a la modernidad con el arcaísmo. "Toda la culpa de esto", escribió el subdelegado de Mininco al dar cuenta de la violencia que afectaba a la villa en los días de pago del peonaje, "es que la Municipalidad ha vendido patentes de $1.50, de $3.00, de 5 y 10 pesos, a todo el mundo que le va a comprar para poder vender licor y sucede que ahora no hay casa ni rancho que no tenga negocio de esta naturaleza y todas las personas se creen con el derecho de que nadie les puede privar la venta porque la Municipalidad así se lo explica al tiempo de vender las patentes"89. Mayor variedad en la oferta, refinamiento en los espacios dedicados a su consumo y la ampliación de los mercados peonales, eran los factores que reforzaban la persistencia de un hábito que las autoridades habían preferido ver extinguirse. Asimismo, como se desprende los expedientes judiciales, cada vez crecía más el número de delitos cometidos por sujetos que habían 'perdido la razón' a causa del alcohol. "El señor Intendente", reportó El Siglo en 1906, "tiene el propósito de hacer construir un carro especial para la conducción de los ebrios de la policía, con el fin de evitar al público los pugilatos y escándalos que a diario promueven estos al ser conducidos"90. Por ese motivo, una y otra vez, las autoridades del Estado disponían la inspección de locales y cuchitriles donde, de modo ilegal, se expendían estas bebidas. "Inspectores de alcoholes", tituló El Imperial en abril de 1902, "el 4 del presente partieron a sus destinos los inspectores de alcoholes... decretóse [sic] que en los ferrocarriles se les conceda el pasaje gratis"91. Las arremetidas estatales contra el consumo de alcohol fueron saludadas por la población en su doble dimensión: como una represión injustificada contra una actividad popular o, por el contrario, como una verdadera panacea que lograría librar a los pueblos de la Araucanía del estigma y flagelo que causaba la ebriedad y el alcoholismo. Solamente en el primer trimestre de 1902, en la ciudad de Nueva Imperial se registraron, de un total de 140 detenidos por el Juzgado de Policía Local, 99 fueron presos por 'ebriedad'. El otro delito castigado por el juez fue el de 'animales sueltos', cuya cifra subió a 34 infracciones. El total de dinero pagado en multas por estos crímenes menores ascendió a $368 pesos y 75 centavos92. Reflexionando sobre el creciente número de presos por la Ley de Alcoholes, un improvisado poeta de la ciudad escribió medio en serio, medio en broma:

Ley de Alcoholes.

Todos sabemos muy bien
La trampita que se ha armado,
Hay que mirar con cuatro ojos
Y pisar con gran cuidado.

******

Al cuartel, tienen que ir
Porque ahí son condenados,
Y el que no paga la multa,
A trabajar es mandado.

******

¿Cuál será aquella esposa
Que tenga un marido ebrio
Que no dé gracias a Dios
Y aplauda a nuestro Gobierno?"

Apenas un mes más tarde, un iracundo 'ebrio' replicó en el mismo periódico:

"Protesta de un Alcohólico.

Es una Ley inconsulta,
¿Habrá nada más odioso?
Si uno se emborracha... multa
Si no hay plata... Calabozo.
Si Dios permitió a Noé
Que fabricara buen vino,
Es claro que aquello fue
Darle un derecho Divino.

La perorata, que hasta aquí condenaba al gobierno por su actuar, se dirigió en su segunda parte al ajuste de vida que debían hacer los fronterizos para cumplir con la normativa. En tanto que deja ver una 'mentalidad' en movimiento, citaremos la segunda parte de este poema:

Ya no se puede brindar
A la salud de un amigo
Sin exponerse a pasar
La noche en estraño [sic] abrigo.
Y al otro día en el barrio
Publican su nombre honrado
Junto con un presidiario
O al algún desheredado.

**************

No queda al fin medio alguno
De poderse divertir
A exponerse a infringir
Ese Ciento Treinta y Uno93.

La tasa de sujetos apresados por delitos de ebriedad no varió con el paso del tiempo. En la tercera semana de enero de 1911 el número de arrestados por consumo de alcohol en Angol subió a 12; cinco años más tarde, el número de detenidos por ebriedad en Nueva Imperial durante la primera semana de julio y agosto ascendió a 11 y 9 respectivamente94. "Por andar haciendo equis por las calles de la población", informó El Imperial en octubre de 1916, "fueron a hospedarse al Hotel Hodges los siguientes individuos: Nicolás Escobar Zambrano, Manuel Herrera Amagada, Alfredo Gómez Martínez, José Delfín Sandoval Muñoz, Albino Araneda Flores, Alberto San Martín y Enrique Sepúlveda Orellana"95. La lista de presos en Nueva Imperial no registraba sujetos mapuches, mientras que en Angol la lista identificaba dos paisanos: Juan Painiquillio Toledo y Manuel Lonconao Trarihuanque96.

Los periódicos abundaban en noticias que daban cuenta de las acciones dramáticas y jocosas que llevaban a cabo sujetos dominados por los efectos del alcohol. Una de estas noticias dice relación con un ebrio que durmió abrazado a un muerto en un calabozo de Galvarino. "La Policía aprehendió a un hombre en completo estado de ebriedad y lo encerró en un cuarto donde había depositado el cadáver de un infeliz indio que había muerto apuñalado en la misma población. El beodo, creyendo que había otro encerrado, y por mucho frío, se acostó junto a él y se puso a roncar de lo más y mejor, dándose por consiguiente varias vueltas y abrigándose como mejor podía hasta que clareó el día. Viendo ya la luz, se puso de pié y trató de despertar a su compañero de cama; y ¡cuál no sería su estupor, viendo un cadáver ensangrentado y rígido!"97. En el extremo opuesto, los periódicos también daban cuenta de los estragos que causaba el alcoholismo, especialmente entre los miembros de las clases populares. "Sangriento drama en Coronel", tituló El Imperial a mediados de agosto de 1905, "en la noche del 6 del presente llegó a su casa habitación José Eufemio Ríos, en completo estado de ebriedad; y como tuviera una acalorada disputa con su mujer, Ríos tomó una barrena de fierro y por pegarle a esta, le dio un feroz golpe a su hijita de un mes y tres días; después cargó contra otra de sus hijas llamada Silia; resultando la primera muerta instantáneamente, la segunda con una pierna fracturada y su mujer con varias contusiones en el cuerpo y la cabeza"98. A manos de un trío de similares características murieron horriblemente asesinadas Petronila Fajardo, viuda de Gómez, de 50 años de edad, su hija Carlias Gómez Gajardo, de 21 años, y su nieta Rosa Rivera Gómez, de 10 años.

Como a las 11 de la noche del Miércoles 6, y estando ya recogidas las tres mujeres", informó El Esfuerzo de Tomé, "llegaron a la casa tres individuos, los que procedieron a echar abajo la puerta de entrada al negocio, los tres iban premunidos de sendos palos, gruesos y pesados, con los que golpearon ferozmente a las mujeres hasta dejarlas exánimes en el suelo. Enseguida las violaron. Cometido el nefasto crimen, sus autores se pusieron a beber vino que tenían en el negocio las desgraciadas mujeres, después de lo cual procedieron a efectuar un verdadero saqueo de la casa, robándose las alhajas, dinero y ropas que ellas poseían, y dejándolo todo en un desorden indescriptible... Juan Cerna Bahamondes, que es un individuo de unos 22 años de edad, en cuyo moreno semblante se notan las características del criminal nato, desempeñaba el oficio de carbonero. Confiesa Cerna que fue invitado por Víctor y Elizardo Sarabia Fuentealba a beber una copa en casa de las Gómez, y que en el camino le comunicaron el propósito que tenían, y que él, por temor, les acompañó...99.

El esfuerzo que hacía el Estado para controlar el expendio de alcohol de modo clandestino no cejaba, a pesar de los perjuicios que podía causar su acción en relación al comercio establecido. "Se han acercado a nuestra imprenta varios negociantes que espenden [sic] bebidas alcohólicas de los doce que han rematado su patente correspondiente", informó El Imperial en 1915, "estos señores nos han manifestado que el número de infractores al espendio clandestino alcanza a 180 más o menos. Con esto se encuentran verdaderamente perjudicados todos aquellos que cumpliendo con los requisitos que ordena la ley han rematado su patente..."100. Los periódicos, portavoces habituales de los pequeños grupos de poder local, también se sumaban a la campaña que realizaba el Estado contra el comercio ilegal. "Cantina clandestina", informó El Imperial en 1915, "al costado del Teatro español, se ha establecido una cantina clandestina regentada por el Procurador de número don Isaías Fernández. Aparte de no tener esta cantina la patente respectiva, está situada a menos de 200 metros de la Escuela Elemental N°. 1, y al costado de un teatro, como si fuera en el mismo edificio..."101. A principios de noviembre de

ese mismo año, el segundo alcalde de Nueva Imperial, solicitó la cooperación del gobernador provincial para poner coto a la venta indiscriminada de alcohol en la villa. "El peligroso y considerable desarrollo que en la comuna está adquiriendo el alcoholismo y las deplorables consecuencias que el funesto vicio de la embriaguez ocasiona en la vida de los pueblos", argumentó Ernesto Segundo Michael, "hace necesaria, a juicio de esta Alcaldía, la adopción de medidas claras y eficientes que tiendan a restringir en forma enérgica el espendio de bebidas destiladas o fermentadas..."102. De acuerdo a la autoridad municipal, diversas leyes permitían una mejor fiscalización sobre los "restauranes, cáteos, tabernas, fondas, cantinas y demás lugares en que se espenda al público, para ser consumidas en el propio local, las citadas bebidas... solo así se podrá ponerse valla a una de las plagas que hace mayores estragos en la sociabilidad chilena, especialmente en las clases trabajadoras, sustrayendo el esfuerzo y las actividades colectivas de la vía del progreso y enriquecimiento común y amenazando enervar las excelentes condiciones de nuestra raza". En Angol, durante esos mismos días, el prefecto de Policía procedió a la aprehensión de "cinco individuos por andar con carretas cargadas con pipas y espender [sic] vino en el camino público en el lugar denominado Vegas Blancas"103.

El mayor respaldo a la acción gubernamental contra los locales de expendio de alcohol eran los continuos excesos que allí se cometían. De acuerdo a los periódicos regionales, no pasaba día sin que se registraran hechos delictuosos que tenían por origen la ingesta de vino, chicha o licores fuertes. "Alevoso asesinato", tituló La Democracia de Temuco en 1922, "el Domingo l.o del corriente fue cobardemente asesinado Juan de la Cruz Morales en el lugar denominado Pitrahue. El desgraciado Morales llegó a casa de Adolfo Hernández, que actualmente tiene un despacho de bebidas alcohólicas que funciona clandestinamente y aun muy lejos de la ciudad. En la persona de Hernández hay presunciones muy fundadas y que él fue el autor de este alevoso asesinato y que lo llevó a efecto en su mismo negocio..."104. En Penco, a mediados de 1920, una improvisada turba compuesta por soldados del regimiento local protagonizó un hecho de sangre que escandalizó a la ciudad. "Violación de una Compañera", tituló La Protesta, "La noche terrible de la gran trajedia [sic] que presenció horrorizado este pueblo, la soldadesca ebria por el alcohol que los burgueses le hicieron distribuir, en las afueras del pueblo, ya en la madrugada, encontraron a una joven compañera que venía hacia la ciudad al ruido de las bocinas anunciado[1]as de incendio y de los balazos. Las fieras humanas se lanzaron sobre la infeliz ebrios de alcohol y de brutal pasión, cebándose en la indefensa víctima"105.

Como en otras regiones del país, la lucha contra el alcoholismo fue generando polémicas que los periódicos regionales no tardaron en capitalizar, transformando sus páginas en tribunas abiertas para ventilar opiniones contra el flagelo. Al respecto, en El Chileno de Pitrufquén, en su edición del 5 de marzo de 1922 contenía un artículo, firmado por Bernardo Sanhueza, en el cual se denunciaban los estragos que causaba la ingesta desmedida de alcohol.

Los males que ocasiona a la familia son desastrosos, pues en primer lugar provienen las discordias que no hacen otra cosa que sembrar, en su maléfico camino, el crimen, el suicidio, el deshonor, el divorcio, los escándalos. En segundo lugar, de padres carcomidos por esta plaga, nacen hijos degenerados, que, cuando están más grandes, siguen la senda trazada por sus padres, y acaban, por fin, por heredar las pésimas costumbres de aquellos... un alcohólico también puede (porque se le ha disminuido la intelijencia y la razón), llegar a ser un asesino o un ladrón por falta de dinero, como se ve día a día. ¿Y por qué no tienen dinero? ¿No tendrán trabajo o sus negocios marcharán pésimamente? No. Muy a lo contrario. Tienen trabajo, pero también tienen un mal habito: de dejar el dinero ganado con el sudor de su frente en la cantina o en el despacho ..."106.

Pero no todo era beber y embriagarse. También hizo su aparición la política con un marcado afán de 'civilizar' a los fronterizos. Así, las actividades sociales desarrolladas por los partidos políticos se proponían captar simpatizantes y, al mismo tiempo, contribuir a la 'elevación' cultural del bajo pueblo. En Hualqui, el administrador del Centro Social Demócrata anunciaba a mediados de octubre de 1922: "Pongo en conocimiento de mis amigos y correligionarios [sic] que, desde hoi todas las semanas tendremos en el Centro Demócrata: Viernes de Moda. Amenizadas por una buena orquesta. Comida desde las 6 hasta las 8. Precios corrientes"107. Ese mismo año, en Mulchén, los vecinos se quejaban de la ausencia de actividades sociales y culturales que amenizaran la vida de la villa. "Se nota mui poca animación. La banda hace mucha falta para animar el paseo. Nos sacaría un tanto de la apatía cotidiana!"108. La relevancia de estas actividades, en pueblos pequeños y escasas instancias formativas para el público adulto, se combinaban con los intensos debates que provocaban, en otra esfera, los asuntos políticos.

La violencia siempre tuvo complejas connotaciones en la Araucanía. Sin embargo, con el inicio de la modernidad también surgieron nuevas expresiones que, desde el mundo del delito y de la criminalidad, constituían un parangón de los esfuerzos estatales por imponer un estado de derecho. Entre esas nuevas expresiones figuró, de modo creciente, el asesinato motivado por razones políticas. "Es del conocimiento público", informó El Chileno de Pitrufquén a comienzos de marzo de 1922, "el audaz intento de asesinato de que fue víctima el ex-Diputado señor Augusto Smitman, el cual tuvo al punto de caer mortalmente herido por la balas que le disparó un desconocido..."109. De otra parte, la propaganda política o el arribo a un pueblo de los candidatos presidenciales causaba conmoción entre los habitantes de los pequeños pueblos y villas de la antigua frontera. "No hubo pues, asueto oficial -a pesar de la llegada de Alessandri-", informó El Siglo de Los Angeles en 1920, "solamente hubo que los alumnos del Liceo, a igual que los empleados de comercio i otras instituciones, quisieron tributar un saludo entusiasta al que mañana será -"pese" a la buena prensa- Presidente de Chile110". En la misma ciudad, a principios de junio, se suspendieron los permisos que poseían personas particulares para portar armas "a fin de evitar posibles accidentes con motivo de los meetings, desfiles u otras manifestaciones de esta naturaleza, que de ordinario se llevan a efecto en la proximidad de las luchas electorales..."111. Incluso las primeras movilizaciones obreras, protagonizadas en la región por los mineros carboníferos y los peones carrilanos, se debatían entre el arcaísmo y la modernidad. Así, con motivo de la huelga carrilada que protagonizó el peonaje en julio de 1897, en se suspendieron las faenas y se produjo una marcha de más de 1.500 hombres hacia Temuco, el ingeniero Gustave Verniory manifestaba que el intendente estaba "convencido de la ciudad iba a ser saqueada"112. Interesado en impedir una tragedia de esas proporciones, el propio Verniory intercedió ante las autoridades para que se le dejara negociar con los trabajadores: "Conzco el humor belicoso de los rotos chilenos", escribió el francés en su Diario, "se va a producir un encuentro sangriento, y si los carrilanos llegan a pasar, entonces sí que la ciudad será destinada al pillaje y al incendio".

La intensidad que adquirían las discrepancias políticas eran de admirar, a pesar de la escasa trascendencia que tenían las acciones más audaces en el acontecer nacional. No obstante, a nivel local, cada uno de esos pequeños eventos constituían una parte importante del entramado social y daban lugar, como es de esperarse, a pequeños escándalos e intrigas que los redactores de los periódicos explotaban con asiduidad. "El asalto al templo evangélico", tituló en una de sus crónicas El Siglo de Los Angeles. "Según detalles fidedignos el nombrado individuo cerca de las dos de la mañana, forzó las puertas del templo, rompió libros i ornamentos de culto, destrozó el armonio, etc. Llevado a la Policía declaró ante el oficial de guardia que había procedido por indicación de los señores Pedro A. Díaz y Juan A. Coloma. Sin embargo, ante el Juez (ilegible) declaró que había precedido por equivocación i en la Policía se estravió la declaración antes enunciada... antes de pasar el parte al Juzgado, Reinaldo Illades, Presidente de la Juventud Conservadora, pasó a hacer ofrecimiento a la esposa del Pastor Evanjélico, para que no siguiera en contra de Jaque i como no se le aceptara profirió en amenazas(...)"113.

Las pequeñas elites regionales conformadas por comerciantes, latifundistas, empleados públicos y oficiales de las fuerzas armadas tejían pequeñas redes de intereses y complicidades que, de tiempo en tiempo, eran fuente de escándalos y siniestros. Incluso la cuestión carcelaria, que de tiempo en tiempo veía modificarse los reglamentos para modernizar el sistema, se veía afectado por los procedimientos arcaicos. "Son frecuentes los casos de reos", escribió el Ministro de Justicia al intendente de la provincia de Malleco en 1903, "que han sido mantenidos en prisión durante meses y hasta años después de haber cumplido su condena de presidio, por la sola circunstancia, al decir de los alcaldes, de no haberse encontrado persona que aplicara los azotes a que también estaba afecto el reo"114. Los funcionarios públicos, que representaban a la burocracia estatal, tampoco escaparon de las férreas tenazas que les mantenían ligados a conductas arcaicas. Reclutados de la amplia masa mestiza que pululaba por las villas y ciudades, muchos de ellos arrastraban consigo los rasgos y hábitos sociales que antaño caracterizaron a los afuerinos. Así se desprende del parte con que el prefecto de Policía informó a las autoridades superiores de la expulsión del servicio del guardián 3o. José Luis Coronado, por vicioso y mala conducta. Según el prefecto, Coronado había recibido de la Prefectura los siguientes castigos:

1. Por llegar atrasado a su servicio cuatro días.

2. Por faltar un turno y una lista cuatro días.

3. Por encontrarlo el jefe de Servicio tendido y durmiendo en la calle veinte días.

4. Por embriagarse estando de servicio treinta días.

5. Por andar en la vía pública en estado de ebriedad ocho días.

6. Relevado del servicio por encontrarlo en completo estado de ebriedad.

7. Últimamente, el Sábado 13, faltó a su servicio y el Domingo 14 por la mañana incurrió todavía en una falta más grave que precipitó su baja. En ese día Carolina Fernández, viuda de Muñoz, domiciliada en calle Traiguén, salió de su casa a las seis y media de la mañana dejando su puerta cerrada con las cerraduras, y en ella quedó una hija menor de edad, Concepción del Carmen Muñoz; Coronado, aprovechando la ausencia de la madre abrió la puerta y penetró hasta el dormitorio donde dormía Concepción y valiéndose de que esta dormía profundamente por haberse acostado tarde, abusó de ella. Mientras tanto, la mujer con que Coronado vive en relaciones ilícitas supo esto y forzó la puerta en que se encontraba la niña, tomándola del pelo la arrastró hasta la calle, dándole de golpes con las manos y con los pies. Con tal motivo se formó en la calle el escándalo consiguiente imponiéndose el público deque un guardián de policía era el promotor y causante de él...115.

4. LAS NUEVAS FORMAS DE SOCIABILIDAD

La sociabilidad en la modernidad adquiría nuevos rasgos, con la apertura de teatros, sinfónicas, cines y circos. Si hasta allí los habitantes de la Araucanía habían invertido su tiempo libre en fondas, pulperías y chinganas, prostíbulos de mala muerte y carreras de caballos o peleas de gallos, lentamente las villas y ciudades se iban armando de sólidos establecimientos dirigidos a proporcionar a sus habitantes formas de entretención más acordes con el nuevo clima de prosperidad. Atrás quedaban los juegos de dados en las esquinas de boliches, las fiestas populares y carnavales callejeros que animaron la melancólica vida en la Araucanía de los bosques tristes y las largas tardes de lluvia; en su lugar florecían formas modernas de pasar el tiempo, en las cuales se combinaban la novedad, el estupor y la admiración que de modo natural despertaban los artistas extranjeros que llegaban a la región.

Gran Circo Ecuestre

Como lo anunciamos en nuestro número del domingo próximo pasado, el día Miércoles y Jueves dieron las dos primeras funciones de estreno, con los más elegantes y variados programas.

A cuyas funciones asistió lo más selecto de la sociedad imperialita, es decir, todo el pueblo en masa concurrió al lugar donde se dejaba lucir este Gran Circo Ecuestre, quien es dirigido por el inteligente Director Max Rucksfuhl, quien con la más grande amabilidad hace llevar a cabo los variados espectáculos conocidos hasta hoi [sic] en el Mundo. El día Viernes en la noche tuvo la mejor voluntad la compañía de ofrecer a las familias de esta localidad una función con el mui [sic] difícil acto ecuestre por los hermanos Rucksfuhl. Ayer Sábado estuvo lucidísima la función dada por esta gran compañía, pues toda la gente ocurre al sitio donde funciona a ver las más admirables pruebas del Mundo. Para hoy Domingo darán dos funciones sobre-salientes de las anteriores, con una variación jeneral de programas, las que serán diurna y nocturna. Recomen-damos especialmente la asistencia a estas notables funciones.

Por estas breves líneas séanos permitido enviarles a sus empresarios señores Rucksfuhl Hermanos nuestras más afectuosas felicitaciones116.

Acorde con la tradición ecuestre que habían desarrollado los weichafe y que posteriormente consagraron los huasos llegados a la Araucanía, los circos más populares representaban escenas en las cuales expertos jinetes realizaban proezas y maniobras que llenaban de admiración. "Circo Ecuestre Beltrán", anunciaba El Traiguén en 1921 "Probablemente el Miércoles debutará en esta ciudad el gran Circo Ecuestre Beltrán. No dudamos que el público Traiguenino concurrirá al debut de esta compañía por ser la primera que nos visita este año"117. "Con numerosa concurrencia hizo su estreno anoche el 'Australian' Circus", informó en marzo de 1921 El Chileno de Pitrufquén, "precedido de reconocida y justa fama. A pesar de no haberse anunciado con anterioridad su llegada, el público ávido de espectáculos de esta clase, se dio cita para prodigarle sus más merecidos aplausos..."118. El origen extranjero de los circos que animaban las noches estivales de la los habitantes de la Araucanía redoblaba el interés del público por asistir a sus funciones. También la propaganda que se hacía en los periódicos y los anuncios que se publicaban por doquier, transformaban la llegada de un circo a una localidad en un hecho comentado y memorable. "American Circus", informó La Democracia de Temuco, "Próximamente llegará a esta ciudad este antiguo y acreditado circo. Empresario es el señor Ernesto Echuburú, con el objeto de dar una serie de funciones. El Circo actúa actualmente en Talcahuano y a juzgar por la prensa trae un conjunto artístico de primer orden, y presenta espectáculos culto, amenos y de alta novedad"119.

Pero incluso esta suerte de espectáculos, tan novedoso en sus comienzos, iba quedando atrás reemplazados por la magia del cinematógrafo. "Por espectáculos, Pitrufquén no se ha querido quedar atrás en estos últimos días", escribió El Chileno de Pitrufquén en 1920 "Tenemos funcionando en la actualidad en la Bodega del señor Baeza, al Biógrafo Internacional de la Empresa "Colombeau" y que tal vez en la próxima semana se dirigirá a Carahue y de ahí a Cura Cautín. Cuando aún el público, 'habido de espectáculos' [sic] no ha principiado a aplaudir a la Empresa que se va, nos llega de sopetón una Compañía de Marionetas y fantoches con perros amaestrados, etc., haciendo su estreno anoche al son de una bombástica Banda de Músicos. A ambas Empresas les deseamos cosecha de chauchas..."120. Ese mismo año, en Talcahuano, el periódico local brindaba elogios al cine que funcionaba en ese puerto. "Pobre, pobrísimo es el vecindario de este puerto, mas no tanto que merezca vivir condenado a concurrir solamente a los espectáculos cinematográficos", señalaba en sus páginas El Independiente, "Y menos mal que la empresa del CINE PRAT, única sala que hoy funciona, se desvive por complacer a sus "habitúes", ya que impunemente podría abusar del monopolio..."121.

En Nueva Imperial se vivía, en los días de verano, un ambiente de jolgorio y genuina alegría popular. "Muy animado ha estado este año en Nueva Imperial el popular juego de la chaya, librándose en la Plaza de Armas y en algunas casas particulares verdaderas batallas carnavalescas en las cuales ha habido algunos baños de agua fresca, que tan bien asientan en estos días de verdadera canícula"122. Igualmente festivas eran las celebraciones que producía la cosecha. "En estos últimos días ha entrado a esta ciudad la chicha nueva. ¡Ya es su tiempo! No sé qué impresión produce en el ánimo esas escenas populares en que se agolpa la gente alrededor de la carreta chancha, portadera de la pipa con jugo de la vid, llevando sendos aparatos en los cuales se vacía con estrépito, produciendo una oleada espumosa que poco a poco se deshace. Presidiendo estas escenas se ve como estandarte el cuero pelado, tiesto que el huaso usa para el transporte del vino. Escenas netamente nacionales, las ventas de chicha alegran y entusiasman. Entre tanto, la gente apasionada de los nuevo (y especialmente de la chicha nueva) está golosísima [sic] por la abundancia con que entra a la población"123. Las fiestas de Navidad, que en la región anunciaban el solsticio de verano y el comienzo de la época estival, también fue ampliamente celebrada. "Como en años anteriores, la fiesta de Pascua promete estar muy celebrada en este pueblo", informó El Chileno de Pitrufquén en 1921, "de desear sería que nuestras autoridades emplearan el máximo de vijilancia a fin de que no se lleven a cabo desórdenes callejeros, atropellos, etc., como los que en años anteriores hemos presenciado en la cancha de carreras y otros puntos, en este día"124.

Las Fiestas Patrias, hasta allí las celebraciones nacionales más apreciadas por el populacho, se transformaron en el principal evento cívico de las nuevas ciudades. Aprovechando la gran convocatoria que tenían en el público, sin distingos de raza ni origen, y teniendo presente su importancia en la elaboración del proyecto común de construcción del Estado, las autoridades no escatimaron energías para convertir la conmemoración de la Independencia en un acto de franco y genuino patriotismo. Al fin de cuentas, no ignoraban que en la muchedumbre figurarían cientos de mapuches y extranjeros, además de los díscolos mestizos, cuya fidelidad al Estado siempre estaba precedida por una interrogante. La experiencia de una guerra brutal y violenta, que había concluido apenas un par de décadas previas, era un capital que la memoria oficial se resistía a desechar con facilidad y que le obligaba a reforzar los nuevos elementos de la identidad. Así se puede observar en el programa de celebración elaborado por las autoridades de Nueva Imperial a principios de septiembre de 1903.

Programa para la próxima celebración de las Fiestas Patrias.

Día 17. Al salir y ponerse el Sol descargas cerradas, embanderamiento y Canción Nacional por los alumnos de la Escuela Elemental de Niños.

A la 1 p.m., distribución de premios a los alumnos de las Escuelas Públicas, debiendo efectuarse después de terminado este acto un gran Desfile de todas las escuelas por las principales calles de la población hasta llegar a la Plaza de Armas, cantando algunas marchas, en donde se disolverá la formación.

A las 7 p.m. iluminación general. Y a las 8 p.m. fuegos artificiales y elevación de globos en la Plaza de Armas.

Día 18. Descargas cerradas, embanderamiento, Canción Nacional e iluminación general como en el día anterior.

A las 9 a.m. Misa de Campaña en la Plaza de Armas, oficiada por el cura párroco don Efraín Leiva y cantada por las alumnas de las Escuelas Públicas, con asistencia de las autoridades, Municipalidad y Fuerza de Policía, etc.

A la 1 p.m., Canción nacional, discursos, declaraciones, formación de la Bandera Tricolor, danzas, etc., por los alumnos de las Escuelas Públicas en la plaza indicada, dirigiéndose después hacia la loma, donde se les servirá un abundante lunch [sic] con refrescos y dulces, disolviéndose aquí este desfile.

A las 3 p.m., carreras inglesas, carreras de burros, de ensacados, pedestres y otras diversiones populares en el hipódromo. A las 7 p.m. iluminación general, y a las 8 p.m. fuegos artificiales y elevación de globo en la Plaza de Armas. Descargas, embanderamiento e iluminación como en los días anteriores.

A las 2 p.m. gran partido de chueca, jugada entre los araucanos de la reducción de Nueva Imperial con los de la reducción de Hualacura.

Carreras y diversiones populares como en el día anterior. A las 8 p.m. representación dramática por los alumnos de cada una de las Escuelas Superiores.

"Nota. Tanto en la distribución de premios como en las representaciones dramáticas, se amenizarán sus actos por una estudiantina compuesta de numerosas guitarras y violines. Además el 17 se quemará la menor parte de los fuegos, y el 18 y 19 los más importantes y numerosos125.

No siempre se conseguía que las celebraciones cumplieran con las expectativas del público o de las autoridades. Un asesinato feroz, el desarrollo de una riña masiva, el dispendio e ingesta desaforada de alcohol y los roces que surgían a causa de las aglomeraciones, teñían con un sesgo de inesperado drama los mejores momentos de la fiesta. "Hay varios individuos que tienen venta de licores que están por el momento preparándose para las próximas Fiestas patrias", se quejó el subdelegado de Renaico en septiembre de 1905, "y al efecto están instalando ramadas y proyectan efectuar carreras al frente de sus negocios, es decir, en la calle pública... si estos individuos obtienen permiso para instalarse con ramadas, evidentemente los desórdenes van a ser inmensos"126. La violencia, que de una u otra forma afloraba en los momentos de mayor sociabilidad, se cernía como una amenaza inminente sobre aquellos que concurrían a las plazas y callejuelas de las villas a celebrar. "Con el fin de resguardar el orden público durante las próximas festividades", se lee en un decreto municipal de 1916, "suspéndase desde la fecha hasta el 25 del actual todos los permisos para cargar armas prohibidas"127. Por sobre todo, en un territorio situado justo donde comienza la latitud de las grandes lluvias, era inevitable que el estado atmosférico diario sufriera un brusco deterioro en los inciertos días primaverales. "El pésimo estado del tiempo, impidió que se llevaran a efecto la mayor parte de las fiestas anunciadas para celebrar el 94avo aniversario de nuestra Independencia Nacional", informó El Imperial, "el día 18 la lluvia fue torrencial y continuada, por lo que no pudo verificarse la misa de campaña ni el canto de los niños de las escuelas superiores y elementales de esta localidad. Salvo una que otra retreta extraordinaria y algunos fuegos artificiales en las plazas"128. En Lebu, las celebraciones patrias también constituyeron un hito en su acontecer. "Fiestas Patrias", tituló el periódico La Escuela Primaria en 1922, "El día 18 de Septiembre, las escuelas de la ciudad concurrieron al local de la escuela superior No 2 y desarrollaron un corto programa en conmemoración a la magna fecha nacional. El señor Visitador hizo una breve disertación sobre el particular; dirijién-dose [sic] a los alumnos, les hizo ver el por qué de estas festividades en toda la nación chilena"129. Más al sur, en lo que fue un notorio enclave de la resistencia mapuche a la intervención del Estado, los redactores del periódico local no ignoraron la importancia política de la celebración.

En la región de Quechereguas. Hermosa actuación de las distintas familias. Colonos nacionales y extranjeros celebran en franca armonía las Fiestas Patrias. De todos es conocida la hermosa labor que en esas apartadas regiones realizan los numerosos y tenaces hombres de trabajo que allí han constituido su hogar, sin importarles un ápice las numerosas dificultades que al empezar obstaculizaban sus empresas; pero muchos tal vez ignoran que esos esforzados luchadores venidos de lejanas tierras han considerado el terruño en que viven como su país natal y al efecto todos los años para el aniversario nacional, unidos en fraternal abrazo chilenos y extranjeros, celebran el día de la Libertad Nacional. Por ahora, tenemos conocimiento de que el día 18 irá de esta a esas apartadas regiones, especialmente invitados, los jóvenes del Centro Musical Cabrero, quienes con sus marciales partituras contribuirán a dar mayor realce a los distintos números del programa de fiestas que allí se efectuarán. Felicitamos pues a todos los quecheraguinos y al Centro Musical por su patriótica actitud130.

Casi dos décadas más tarde, el impacto de la modernidad también se hizo sentir sobre estas fiestas populares. Como se desprende del "programa de Fiestas patrias" elaborado por las autoridades de Pitrufquén en 1923, además de las consabidas manifestaciones cívicas -izamiento del pabellón nacional, desfiles, carreras de niños, competencias literarias, elevaciones de globos y fuegos artificiales- se agregaban una "Gran Matineé gratis. Cine Splendid ofrecida graciosamente por los SS. Rozati Hnos. al mundo infantil". La incorporación del cine local en estas celebraciones incluía el día 20 de septiembre, una "Gran función de biógrafo en el cine Splendid tocándose al empezar el Himno Real Italiano"131.

De modo paulatino se fue hilvanando el tejido social en un medio que no mucho tiempo antes había sido el escenario de guerras y revoluciones violentas. El rudo ser fronterizo era lentamente reemplazado por actividades y juegos que, en la medida que lograban ritualizar las diferencias, drenaban la naturaleza conflictiva que hasta allí había caracterizado el desenvolvimiento de las relaciones sociales. En parte, ese fue el rol que desempeñaron las actividades deportivas.

Campo Deportivo

Con motivo de empezar el tiempo favorable, los jóvenes amantes de los deportes se han puesto en actividad y al parecer están dispuestos a lucir cuanto antes sus habilidades en los campos de juego. La Liga que es la encargada de dirijir el desarrollo de los torneos se ha adherido a la comisión pro Fiestas Patrias y al efecto ha acordado llevar a cabo un gran torneo el Domingo 18, en el cual tomarán parte los clubs "Juvenil Obrero", "Frai-guén", "Fhe Chilian", "Almirante Latorre" y "Liceo".

El "Juvenil Obrero", como su nombre lo indica, está compuesto por un buen número de muchachos entusiastas que después de las rudas labores de una semana, dedican el día domingo a ejercicios en este atrayente sport, y si bien es cierto que en esta temporada no cuenta con su entusiasta y seguro backs Domingo, no por eso ha perdido las esperanzas de conquistar nuevamente el triunfo en los torneos de las temporada. Y lo que decimos del "Juvenil Obrero" podemos agregar de todos los demás clubs los que se aprestan a dejar en la lisa bien sentado sus nombres y colores. En las vitrinas de la Joyería Basly han empezado a exhibirse los hermosos y artísticos premios que por competencia de la liga habrán de disputarse en la presente temporada132.

Hay varios elementos en esta cita periodística que es necesario destacar. En primer lugar, lo que es bastante evidente, es el abundante uso que se hace de palabras inglesas o galicismos que, dado el contexto provinciano, es de admirar. ¿Obedecía un intento de la gente de la época a sonar 'chic' y europeizar sus modales, o era simplemente una secuela del proceso de incorporación del foot ball al deporte nacional? De otra parte, también son destacables los nombres de los 'clubes' y la integración que se reflejaba entre los deportistas y la comunidad.

La precaria infraestructura urbana y la tendencia de sus habitantes a continuar viviendo de acuerdo a los antiguos patrones culturales generaban una contradicción que en algunos casos, terminaba en tragedias. Nadie podía predecir cuando la muerte haría sonar sus lúgubres campanillas en medio del acontecer citadino.

Ayer a las 11 y media a.m. se ahogaron en el Río Cholchol, en la parte poniente del Puente, una sirviente de don Manuel Echenique, la que tenía por nombre Sofía Arias Cisterna, de 15 años de edad; viendo que estaba ahogándose la Arias, un muchacho vendedor de frutas que se llamaba Ramón Zuñiga, de 13 años de edad, se lanzó al agua a prestarle auxilio, pero les tocó la mala suerte a los dos pereciendo en el agua. Pocos momentos después fueron encontrados los dos cadáveres en la misma parte donde ocurrieron estas desgracias133.

La ocupación estatal de los territorios tribales sentó también las bases de una sociedad pluriétnica que no tenía parangón en la historia regional. A la compleja estructura social compuesta por mapuches, mestizos y chilenos, se sumaban de modo creciente los colonos extranjeros -franceses, italianos, suizos, ingleses y españoles- y los emigrantes de las provincias del norte y de la propia Argentina134. En fin, una suma de pueblos, razas y culturas que otorgaron una cuota de rasgos exóticos y pintorescos que afloraba en cada una de sus expresiones sociales. Demográficamente, los mapuches y mestizos seguían siendo el grupo mayoritario, pero el acontecer social era marcado por los avatares y peripecias de los extranjeros. Se sumaba a esta distorsionada percepción de la vida cotidiana el esfuerzo que hacían los agentes de colonización y los representantes diplomáticos para conseguir privilegios y derechos a sus representados. "En un tren especial arribaron a esta ciudad", informó El Imperial a fines de noviembre de 1903, "varios miembros del Cuerpo Diplomático, el Sub secretario de Relaciones, el Inspector general de Tierras y Colonización y otros caballeros... entre los muchos personajes que llegaron, pudimos anotar a los Ministros de Francia señor Girard D' Rialle y el de Alemania Von Richerau. A la 1 p.m. del mismo día jueves siguieron viaje a Ca-rahue, con dirección a la Laguna de Budi, en donde se encuentran radicados los colonos canarios"135. Apenas tres meses más tarde llegó a Nueva Imperial el delegado de la empresa colonizadora "Nueva Italia", acompañado de un número considerable de colonos, "que son traídos a Chile para ocupar los terrenos cedidos en Lumaco, provincia de Malleco"136. A principios de mayo la ciudad nuevamente recibió un contingente de 63 inmigrantes canarios quienes, al igual que sus antecesores, serían asentados en la localidad de Budi. "Después de un gran recibimiento que se les hizo en la estación a la llegada del convoy", informó El Imperial, "se invitaron a un gran almuerzo que se les tenía preparado en la casa de propiedad del señor Eulogio Jara Morales"137. Al año siguiente, los Hermanos Ricci, encargados de la colonización extranjera de Nahuelbuta, fueron autorizados para trasladar a la región un contingente de colonos integrado por 60 familias italianas, 40 finlandesas y 10 chilenas138. La inmigración, sin embargo, no estaba centrada solamente en la internación de colonos y trabajadores rurales. Como una expresión de la modernidad y al amparo del creciente número de establecimientos industriales que comenzaron a proliferar en la región, también se estimuló el traslado de obreros y proletarios. "El 15 de noviembre llegaran a Talcahuano por el Oravia, los primeros 97 inmigrantes industriales de diversas nacionalidades contratados en París", informó El Imperial en 1905, "previos certificados de competencia, buena conducta y salubridad... seguirán después llegando en otros vapores. Las fábricas y establecimientos industriales los han pedido ya"139.

El estímulo a la inmigración extranjera contrastó de modo notorio con la política de 'blanqueamiento' dirigida al asentamiento de sujetos nacionales -léase chilenos o mestizos- en tierras fiscales. En estos casos, se exigía a los postulantes probar, por medio de un certificado expedido por el juez del lugar donde residían, que no habían "sido condenados por crimen o simple delito". Esta disposición, interpuesta en la Ley de Colonización en noviembre de 1906, fue puesta en vigencia en los territorios de la antigua Araucanía a comienzos de enero de 1907140. Casi un mes más tarde se decretó que el inspector de Tierras solamente tramitaría solicitudes de personas que estuviesen asentadas en terrenos fiscales con anterioridad al 15 de enero de 1901, en las provincias de Malleco, Cautín, Valdivia, Llanquihue y Chilóe, "siempre que el terreno ocupado no hubiere sido destinado por el Gobierno a otros fines y haya sido trabajado personalmente por el interesado y se hubieran hecho mejoras en dicho terreno que representen doscientos pesos por lo menos"141. Esta suerte de restricciones no solamente excluía a la población 'criminal' de la oportunidad de asentarse en un terrazgo de modo permanente, sino también a los sectores sociales más miserables. Para estos últimos, la inversión de doscientos pesos constituía una fortuna. Una feroz conclusión a este proceso de 'blanqueamiento' de las antiguas tierras tribales fue el remate que se realizó, a medidos de agosto de 1906, de más de dieciséis millones de hectáreas de tierras fiscales en las provincias de Malleco y Cautín. "El mínimo fijado para el remate es ochenta centavos por hectárea, y el maximun [sic] en cien pesos. La mayor parte de los terrenos que entrarán en subasta se hallan divididos en pequeñas hijuelas"142. De ese modo, procediendo con una 'aparente eficacia administrativa', se ponía fin a la época en que la Araucanía perteneció a los mapuches. Eufemísticamente, casi un año más tarde, Juan Nahuelpan y José Cheuquean, ambos de Temuco, recibieron una indemnización de 27 y 364 pesos respectivamente, por terrenos que les fueron expropiados debido a la construcción del ramal ferroviario Temuco-Carahue. Con el paso de los años se fue comprobando, no obstante, que la incorporación de inmigrantes europeos a las colonias fue un fracaso. "Los elementos nacionales... han demostrado ser mejores que los europeos para los diferentes trabajos agrícolas", escribió El Imperial en 1916, "aquellos se aclimatan en los campos y los últimos esperan solo el plazo para vender sus predios y dedicarse a la profesión de mercachifles de pueblos"143. Un descendiente de andaluces, llegados a la Arauca-nía en los albores del siglo XX, recordó esa transición que vivieron muchos inmigrados: "Yo tengo 73 años, mi padre tiene que haber llegado en 1915, 1912 más o menos. Nosotros nos criamos en la ciudad de Lautaro, en muy malas condiciones porque mi padre arrendaba un pequeño negocio no más y ahí tenía sus escaparates para colocar sus zapatos y al lado de los escaparates estaban las camas. Dormíamos todos en una sola cama y mi padre dormía en otra cama al lado. Había unos 'wateres' que eran unos hoyos que estaban a 20 metros de la casa"144.

Incluso la criminalidad que registraban las instituciones judiciales sufrió modificaciones a consecuencias de la modernidad. Si hasta allí habían prevalecidos los abigeatos y cuatrerismo, el homicidio y las cuchilladas, lentamente se instalaban nuevas transgresiones en el espacio público. Así, en Pitrufquén, los avisos judiciales publicados a fines de noviembre de diciembre de 1920 incluían dos casos de raptos, un caso por estafa, cuatro casos de hurto, y solamente un caso de homicidio145. "El Juzgado de esta", escribió El Imperial en 1916, "servido por el prestigioso vecino don Demófilo Gálvez, se ve concurridísimo en los días de juzgado y extraordinariamente. Pues son tantos los robos, pendencias, asaltos y faltas por el estilo, que el señor Juez ocupa casi todo su tiempo en la justicia, las que ejecuta con todo acierto..."146. Ladronzuelos y lanzas hacían también sentir su presencia en las villas y poblados de la frontera, promoviendo una nueva gama de delitos.

Plaga de rateros.

Numerosas son las quejas que hemos recibido de varios vecinos sobre esta funesta plaga y que parece ha sentado sus reales en esta ciudad, con grave perjuicio para los pacíficos moradores de los barrios apartados de la población, en donde con relativa frecuencia dan sus golpes de mano. En la noche del Domingo último, don Ceferino Espinoza fue víctima de la audacia de estos cacos a quien le hurtaron varios utensilios de casa... bueno sería que la policía, haciéndose eco de estos denuncios, procediera con energía para con estos amigos de los ajeno, conduciéndolos al cuartel...147.

El mismo periódico, con un tono jocoso, daba cuenta de un rapto ocurrido en la ciudad:

No alcanzaron a volar.

Segundo Soto es el nombre de un individuo que viéndose aburrido de su vida solitaria, trató de buscarse una compañera, y al efecto se raptó a la menor Ernesta Neira a quien la sedujo con promesas que fueron muy del agrado de esta paloma. Y para que nadie los interrumpiera en sus dulces amores, emprendieron el vuelo y cuando más felices creían encontrarse, quiso su mala estrella que no gozaran de estas delicias, porque en el lugar denominado Huillio la policía les dio alcance y los puso a disposición de la justicia. Demás está decir que este par de pimpollos llora su desgracia en estos momentos al encontrarse dentro de la jaula...148.

Paulatinamente, las ciudades y villas de la 'nueva' frontera fueron presenciando la transformación de las modalidades políticas que, de cuando en cuando, emergían como parte de la reacción pública frente a los atropellos que cometían los funcionarios del Estado. Si antes de 1900 era habitual la explosión de la violencia, ya sea en la forma de venganza o de desagravio, para dirimir pleitos o querellas, cada vez se hizo más frecuente la movilización callejera y la protesta masiva en plazas y mercados contra los funcionarios considerados corruptos o incompetentes. También desaparecieron los cuchillos y palos. Ahora se recurría a la carta formal, a la denuncia por los periódicos y a las representaciones judiciales. El Estado de derecho, ese poderoso puntal que implantó la modernidad, fue lentamente transformándose en el principal referente jurídico a través de la región. Los hombres ya no se hacían justicia con sus manos; dejaban esa tarea en manos del Estado. De todas maneras, no todos estaban totalmente convencidos de la erradicación efectiva de las antiguas modalidades de protesta. "El 9 del presente dirigió un telegrama al señor Gobernador", informó El Imperial al describir las erráticas acciones del subdelegado de Carahue en 1907, "pidiéndole amparo y auxilio porque creía que esa noche el pueblo en masa lo iba a linchar. El señor Gobernador se trasladó a Carahue esa misma noche, con treinta soldados, más o menos, y una vez allí se pudo convencer que los temores del Subdelegado eran una gran farsa digna solo de un empleado que debido a los muchos abusos que ha cometido, tiene la consciencia intranquila y teme, fundadamente, a la justicia popular, que no por ser tardía, deja de ser contundente"149.

Las autoridades tampoco cejaron en su intento de regularizar la vida cotidiana y ajustaría al modelo implantado en el resto del país. En ese sentido se puede interpretar el decreto que introdujo en 1915 la alcaldía de Nueva Imperial para reglamentar el comercio callejero. Para justificar su acción, las autoridades alegaron "los frecuentes reclamos hechos a esta Alcaldía respecto de los faltes o buhoneros de fuera que trafican por las calles de la ciudad...". El comercio callejero, al igual que la instalación de improvisados mercados de abalorios, tejidos, artesanías y animales, tenía una larga tradición en la Araucanía y constituía un importante dispositivo de intercambio y circulación de bienes y riquezas en el seno de las economías populares o subalternas; operaba, como es de suponer, al margen de las reglas del Estado. "Dichos comerciantes no solo engañan al público", rezaba el decreto de 1915, "en lo que representa a la calidad de los artículos materia de su comercio, sino que también en la medida misma de las telas y otras supercherías por el estilo... que en la mayoría de los casos los objetos vendidos son de dudosa procedencia". En consideración a estos puntos, proseguían las autoridades, los 'faltes' o comerciantes ambulantes debían portar un certificado acreditando la 'legítima' procedencia de sus productos, un certificado medico "comprobatorio de estar ajenos a enfermedades contagiosas", y un permiso municipal autorizando su actividad. "La policía de seguridad deberá arrestar, haciéndolo comparecer al Juzgado de Policía Local, a toda persona que trafique vendiendo especies después de esa fecha... los infractores sufrirán una multa de veinte pesos, en cada caso, a beneficio municipal"150. Al parecer, la medida restrictiva fue implementada con rigurosidad. Apenas un mes más tarde, el periódico local informaba que "numerosos infractores" habían sido condenados por la autoridad judicial. "No vacilamos en transmitir nuestras felicitaciones al nombre del pueblo y del comercio de esta ciudad". No obstante, los abusos que cometían los 'faltes' no eran excepcionales ni exclusivos del comercio callejero. El mismo periódico daba cuenta ese día de que "la cuasi totalidad de los comerciantes de esta plaza, estaban usando unidades ilegítimas para la venta de las distintas mercaderías"151. En Cholchol, debido a una inspección realizada por una comisión municipal, se descubrió que la gran mayoría de los establecimientos comerciales operaban sin patentes. "La Ley de alcoholes" señalaba un Informe hecho al Alcalde por la Comisión, "allí se conoce solo de nombre. Ningún establecimiento tenía patente y todos vendían para consumir en el mismo local de la venta. Esto ya era un colmo..."152.

La modernidad dejó un rastro fugaz y efímero en la región de la Araucanía, tan fugaz y efímero como el rastro de plata y humedad que dejan las olas coronadas de espuma blanca sobre las arenas negras de Tima. Lo que en Santiago y Valparaíso constituyó la Belle Epoque, ese mundo de farándula y bufo, de conciertos y operetas, cafés literarios y círculos de discusión, cuando incluso el hecho político adquirió la forma de un espectáculo al mejor estilo parisiense, allí pasó de manera rauda seguido muy pronto por una nostalgia melancólica que, con el paso de los años, instauró las bases de una memoria olvidada153. "Vine a ver un circo después de grande", relató José Montecinos Caro, oriundo del Fundo Carampangue de Angol, nacido en 1917, al dar cuenta del asombro que le causaron cuando niño las proezas y habilidades que observó en el Circo. "Me extrañó harto, casi todas las cosas, los perros que habían sobre todas las cosas, y elefantes, y cuándo me iba a imaginar que había un animal que aprendiera las cosas que le enseñaron ¿Y cómo aprendían los monos, siendo monos? ¿Y cómo aprendía a andar en bicicleta por ejemplo? Eso no me lo podía imaginar yo"154. Para los niños que deambulaban por los arrabales de ciudades siguiendo la música estridente de las bandas y orquestas que amenizaban los espacios de sociabilidad que creaban los espectáculos públicos, todo parecía incomprensible. Era la distancia contrastante entre el mundo atávico que prosperaba en reducciones y fundos, y aquel que fulguraba bajo el resplandor de las luces eléctricas. "Nosotros nos criamos en el campo", señaló Teresa Paniulef, oriunda de Quidico, al relatar su infancia, "uno se acuerda de la vida de antes como que no había comodidad para vivir, pero no había hambre, mejores alimentos que ahora, puro natural no más poh, nada de alimentos artificiales; la leche, la carne, la legumbre. Por eso los viejitos antes duraban tanto. Mi mamá murió de setenta y cinco años, mi papi tenía cerca de cien, noventa y cinco años"155.

5. CONCLUSIONES . EL SALDO INCONCLUSO DE LA MODERNIDAD

Se puede afirmar que la primera fase del proceso de transformación de la Arau-canía, desde un espacio tribal a una región controlada por el Estado, concluyó a comienzos de la década de 1930. En efecto, por esa fecha, como lo demuestran diferentes registros estadísticos, la modernidad de había instalado, para bien o para mal, en el territorio ancestral. Sin embargo, el saldo no fue totalmente alegre ni definitivo para sus habitantes. Parafraseando a un historiador de mérito y que ha llegado a conocer muy bien el país de los 'antiguos' araucanos, allí se construyó "un país sustentado más en proyectos que en realidades. Nuestra clase dirigente y nuestros intelectuales han levantado ilusiones que se han diluido con una rapidez asombrosa"156.

Sin duda, la Araucanía de comienzos del siglo XX refleja muy bien la paradoja que atrapó al país a lo largo de la centuria. Como lo hemos demostrado en este artículo, cada testimonio puede ser interpretado ya sea desde la persistencia del arcaísmo o desde el impacto de la modernidad. Una situación ambigua que seguramente hizo reflexionar a los lectores de La Frontera en 1934. "¿Hasta Cuando...?,

titulaba un artículo de su redactor sobre el cuatrerismo, "pena que impera en Cautín como un azote divino...", mientras algunas líneas más abajo se anunciaba la venta de "Carteras. Últimos modelos desde $ 14.80 y Medias de Hilo Mercerizado a $ 2.80"157. Signos patentes de la modernidad en Temuco, eran las 7 sastrerías de la ciudad, el Almacén de Música de Carlos Mulack y el grupo de 5 ingenieros encabezados por Teodoro Schmidt, pequeños espacios del siglo XX que convivían con los rasgos más vetustos de la tradición. "No cesaré de emprender la construcción de vías férreas, de caminos, de puentes, de muelles y de puertos", señaló el presidente José Manuel Balmaceda en 1889, "que faciliten la producción, que estimulen el trabajo, que alienten a los débiles, y que aumenten la savia por donde circula la vitalidad económica de la nación"158. Casi medio siglo más tarde, los habitantes de la Araucanía podían preguntarse, con justificación, si se habían logrado los objetivos propuestos por uno de los más emblemáticos presidentes que alentaron la modernización. Sin duda, como el resto del país, solamente habrían concluido que la región enfrentaba una crisis cuyas raíces no se encontraban tanto en la incapacidad del sistema institucional para enfrentar los desafíos que le presentaban los nuevos tiempos, sino en su frustrado intento por borrar los rastros de la tradición y el conservadurismo159.

En este trabajo hemos intentado realizar una reflexión documentada sobre la tensa y ambigua transición que experimentó la Araucanía durante el período 1900-1935. Es probable que no se haya dado cuenta de todos los fenómenos que allí tuvieron lugar, pero se han trazado algunos rasgos fundamentales y se ha hecho referencia a esos proceso históricos mayores que dejan una huella indeleble en el carácter y la memoria de la gente; lo que importa es comenzar a reconstruir un evento histórico multifacético que afectó profundamente a los habitantes -mapuches, mestizos, chilenos y extranjeros- de la Araucanía. Por sobre todo, se trata de reconstruir la riqueza y complejidad del movimiento hacia la modernidad que se registró en los años posteriores a la ocupación estatal. Por eso, nos interesó examinar algunos hechos de menor perfil público pero que tienden a constituir lo más sustancial de la cotidianeidad y que vinculan esos años fundacionales con importantes acontecimientos del presente. La ciencia histórica, al igual que las demás disciplinas dedicadas al estudio de lo social, está llamada a responder a las urgentes preguntas del presente. Lo importante es responder a esas interrogantes procurando presentar el máximo de datos y evidencias disponibles para proporcionar una interpretación coherente, alejada de los prejuicios y estereotipos que subyacen en la opinión pública y académica de nuestra época. Por cierto, la tarea es infinita y sobrepasa los márgenes de un artículo, pero es un deber comenzar a echar los cimientos.

 

NOTAS

Fecha de recepción: enero 2007 Fecha de aceptación: septiembre 2007

1 Este artículo forma parte de Proyecto Fondecyt 1040724, "El colapso de la frontera mapuche, 1900-1950. Transformaciones sociales y bases históricas del conflicto actual". Mis agradecimientos a Sergio Caniuqueo, Fernando Ulloa, Víctor Quilaqueo y Hugo Contreras, por su experta asistencia profesional; al profesor Luis Carlos Parentini, quien facilitó su valiosa colección de fuentes periódicas y testimonios orales relativos al siglo XX utilizadas en algunas secciones de este artículo.

2 Carmen Norambuena, "La Araucanía y el proyecto modernizador de la segunda mitad del siglo XIX. ¿Éxito o fracaso?", en Jorge Pinto, Modernización, inmigración y mundo indígena. Chile y la Araucanía en el siglo XIX, UFRO; Temuco, 1998;         [ Links ] Rodrigo Araya, "Chilenos, huilliches e inmigrantes. Arcaísmo y modernidad en Valdivia, 1896-1926", Tesis para optar al grado de Magíster en Historia de Chile, Departamento de Ciencias Históricas, Universidad de Chile, 2006, examina algunos de los tópicos que se revisan en este artículo, pero en relación a la región de Valdivia.        [ Links ]

3 Sobre los rasgos tempranos de la ocupación, véase Francisco A. Encina, Historia de Chile. Desde la prehistoria hasta la revolución de 1891, 2a. Edición, Santiago, 1970: 202.         [ Links ] El proceso ha sido revisado recientemente por Arturo Leiva, El primer avance a la Araucanía. Angol, 1862, Santiago, 1984;         [ Links ] José Bengoa, Historia del pueblo mapuche, Edit. Sur, Santiago, 1985;         [ Links ] Jean Pierre Blancpain, "Le Chili republicain et la fin de la frontiere araucane", Revue Historique 252, Paris, 1989;         [ Links ] Patricia Cerda-Hergel, Fronteras del sur. La región del Bío-Bío y la Araucanía chilena, 1604-1883, Ediciones Universidad de la Frontera, Temuco, 1996;         [ Links ] Jorge Pinto, De la inclusión a la exclusión. La formación del Estado, la Nación y el pueblo mapuche, IDEA, Universidad de Santiago de Chile, 2000.        [ Links ]

4 Luis Ortega, "La frontera carbonífera", Revista Mapocho 31, Santiago, 1992;         [ Links ] Guillermo Bravo, "Mercado de trabajo en la Araucanía, 1880-1910, Cuadernos de Historia 15, Universidad de Chile, Santiago, 1995: 201-218;         [ Links ] por sobre todo, se debe consultar la tesis inédita de Juan Contreras, Criminalidad y sociedad fronteriza: La Araucanía en la segunda mitad del siglo XIX, 1860-1910, Tesis para optar al grado de Magíster en Historia, Universidad Católica de Valparaíso, Valparaíso, 1990;         [ Links ] Iván Inostroza, "La agro-exportación del puerto de Carahue y las industrias del Departamento de Nueva Imperial, 1890-1910", en Revista Fronteras 1, Archivo Regional de la Araucanía, Temuco, 2001: 20-39;         [ Links ] Jorge Pinto Rodríguez, "Expansión económica y conflicto mapuche. La Araucanía, 1900-1940", Revista de Historia Social y de las Mentalidades XI, Vol. 1, 2007: 9-34.        [ Links ]

5 El Imperial, Nueva Imperial, 18 de enero de 1907.        [ Links ]

6 Daniel Bello, "Memoria del Intendente de Malleco, Angol, 20 de abril de 1895", en Memoria del Ministerio del interior 1895, Santiago, 1895: 883.        [ Links ]

7 Sofía Correa et al., Historia del siglo XX chileno, Edit. Sudamericana, 2001: 32.        [ Links ]

8 Sobre el impacto que tuvo la "pacificación" sobre la población mapuche, véase los trabajos de los antropólogos Louis C. Faron, The Mapuche Indians of Chile, Holt, Rinehart and Winston, 1968: 14.         [ Links ] Louis C. Faron, Hawks of the Sun. Moral and ritual Mapuche, University of Pittsburg Press, 1964;         [ Links ] Alejandro Saavedra, La Cuestión Mapuche, Santiago, ICIRA, 1971;         [ Links ] Milan Stuchlik, Living on a half-share. Mechanisms of Social Recruitmen among the Mapuche of Southern Chile, San Martin Press, New York, 1976.        [ Links ]

9 Censo General de la República de Chile, 1907: 1072.        [ Links ]

10 Anuario Prado Martínez. Única Guía General de Chile, 1904-1905, 23.        [ Links ]

11 Tomás Guevara, Psicología del pueblo araucano, Imprenta Cervantes, 1908: 187.        [ Links ]

12 Relato oral de Anita Vargas, nacida en Temuco, 1925. Entrevista realizada por Fernando Ulloa, 29 de noviembre de 2005.

13 El subdelegado de Mininco al intendente de la provincia de Malleco, Mininco, 12 de junio de 1905, en Archivo de la Intendencia de Malleco Vol. 290. Citado en adelante AIM.

14 Solicitud de porte de armas de Juan Sallato al intendente de la provincia de Malleco, diciembre de 1913, en AIM Vol. 331.

15 El Diario Austral, 24 de enero de 1931.        [ Links ]

16 R. H. Claude Joseph, Antigüedades de Araucanía, Imprenta y Encuademación Gnadt, Santiago, 1930:3.        [ Links ]

17 Rodolfo Lenz, Estudios Araucanos. Materiales para el estudio de la lengua, la Literatura y las costumbres de los indios mapuche o araucanos, Imprenta Cervantes, Santiago, 1897: XIV.        [ Links ]

18 Tomás Guevara, La mentalidad araucana, Imprenta y Litografía Barcelona, Santiago, 1916: 23.        [ Links ]

19 Sobre la evolución política de los mapuche en el siglo XX, véase Pablo Marimán et al., ¡Escucha winka!... Cuatro ensayos de Historia Nacional mapuche y un Epílogo sobre el futuro, LOM, 2006;         [ Links ] Carlos Ruiz R., "Autonomismo mapuche, 1907-1992. Renuevos de un tronco antiguo", Revista de Historia Social y de las Mentalidades XI, Vol. 1, 2007: 35-65.         [ Links ] Leonardo León, Gulu Mapu, 1900-1935: La última frontera mapuche, Manuscrito, 2007.        [ Links ]

20 Alfredo Jocelyn-Holt, "La crisis de 1891: civilización moderna versus modernidad desenfrenada", en Luis Ortega (Ed.), La guerra civil de 1891. Cien años hoy, Universidad de Santiago, 1993: 25;         [ Links ] Luis Ortega Chile en ruta al capitalismo. Cambio, euforia y depresión, 1850-1880, DIBAM-LOM, 2005;         [ Links ] "Acerca de los orígenes de la industrialización chilena, 1860-1879" Nueva Historia 2, Londres, 1981.        [ Links ]

21 Jessica González, "Matrimonio y divorcio en la Araucanía, 1900-1930", en Jorge Pinto Rodríguez, La población de la Araucanía en el siglo XX, Proyecto Fondecyt 1020289.        [ Links ]

22 Leonardo León, Araucanía: la violencia mestiza y el mito de la pacificación, 1880-1900, Universidad Arcis, 2005;         [ Links ] véase también "Gulu Mapu, Araucanía: La pacificación y su relato historiográfico, 1900-1973", Revista de Historia Social y de las Mentalidades XI, Vol. 2, 2007: 9-34.        [ Links ]

23 Censo General de la República de Chile, 1907: XXIII.        [ Links ]

24 Guevara, Mentalidad, ob. cit.: 242.

25 Pinto, De la Inclusión a la Exclusión: 210

26 Francisco A. Encina, Historia de Chile, 20 Vols., Edit. Nascimento, Santiago 1940-1952 Vol. 18: 262.        [ Links ]

27 Pinto, De la Inclusión a la Exclusión: 198.

28 La Democracia, Temuco, 2 de febrero de 1922.         [ Links ]

29 El Comercio, Victoria, Sábado 18 de julio de 1903.        [ Links ]

30 Jaime Flores Chávez, "La Araucanía y su inserción en la economía nacional del siglo XX", en Jorge Pinto Rodríguez, La población de la Araucanía en el siglo XX, Proyecto Fondecyt 1020289.        [ Links ]

31 La Frontera, Temuco, 10 de diciembre de 1933, 11.        [ Links ]

32 La Frontera, Temuco, sábado, 20 de enero de 1934, 6.         [ Links ] Sobre las organizaciones mapuches, véase el texto ya clásico sobre el tema de Rolf Foerster y Sonia Montecino, Organizaciones, líderes y contiendas mapuches, 1900-1970, CEM, Santiago, 1988;         [ Links ] "Condiciones de emergencia, ideologías y programas de las organizaciones mapuches", Documento GIA, Santiago, 1982.        [ Links ]

33 Jaime Flores Chávez, "La nueva Araucanía, 1850-1930. Algunos 'dispositivos' de transformación en el territorio lafkenche del Budi", en Jorge Pinto Rodríguez, La población de la Araucanía en el siglo XX, Proyecto Fondecyt 1020289.        [ Links ]

34 Pinto, De la Inclusión a la exclusión: 194. Ver también el documentado trabajo de Marco Antonio León, "Criminalidad y prisión en la Araucanía chilena, 1852-1911", RHI 5, Universidad de Chile, Santiago, 2001: 138.        [ Links ]

35 Paula Amengual et al., "El sistema carcelario chileno, 1890-1900", Seminario de Investigación para optar al grado de Licenciado en Humanidades con Mención en Historia, Departamento de Ciencias Históricas, Universidad de Chile, 1996: passim.        [ Links ]

36 González, ob. cit., sin foliar.

37 Causa de divorcio perpetuo, Temuco, 9 de mayo de 1913, en Archivo Regional de la Araucanía, Fondo Juzgado Civil, Expediente 3317, f. 1, citado por González, ob. cit., sin foliar.

38 Causa de divorcio, Temuco, 14 de diciembre de 1909, en Archivo Regional de la Araucanía, Fondo Judicial, Expediente 48, f. 1, citado por González, ob. cit., sin foliar.

39 El Imperial, Nueva Imperial, 15 de diciembre de 1901, 2.        [ Links ]

40 Idem, 31 de mayo de 1902, 2.

41 El Chileno de Pitrufquén, Pitrufquén, 8 de diciembre, 1920.         [ Links ]

42 El Imperial, 2a Época, Nueva Imperial, 17 de octubre de 1915.        [ Links ]

43 El Quilapán, Victoria, 22 de mayo de 1906        [ Links ]

44 El Imperial, 2a Época, Nueva Imperial, 12 de noviembre de 1916.        [ Links ]

45 Evolución, Mulchén, 29 agosto, 1920.        [ Links ]

46 El Imperial, Nueva Imperial, 23 de diciembre de 1906.        [ Links ]

47 El Imperial, 2a Época, Nueva Imperial, 29 de agosto de 1915.        [ Links ]

48 El Imperial, 2a Época, Nueva Imperial, 9 de julio de 1916.        [ Links ]

49 Idem, Nueva Imperial, 6 de agosto de 1916.

50 El Chileno de Pitrufquén, Pitrufquén, 22 de diciembre, 1921        [ Links ]

51 El Imperial, Nueva Imperial, 11 de mayo de 1901,3.        [ Links ]

52 El Chileno de Pitrufquén, Pitrufquén, 4 de diciembre, 1921.        [ Links ]

53 El Chileno de Pitrufquén, Pitrufquén, 1 de enero, 1922.        [ Links ]

54 Idem, Pitrufquén, 30 de septiembre de 1923.

55 El Imperial, Nueva Imperial, 6 de septiembre de 1905        [ Links ]

56 El Siglo, Los Angeles, 5 de junio de 1920        [ Links ]

57 El Imperial, Nueva Imperial, 13 de julio de 1902.        [ Links ]

58 El Imperial, 2a Época, Nueva Imperial, 30 de abril de 1916.         [ Links ] En la actualidad, la Biblioteca Municipal de Temuco lleva el nombre de Galo Sepúlveda.

59 El prefecto de Policía de Angol al intendente de la provincia de Malleco, Angol, 25 de agosto de 1915, en AIM Vol. 386.

60 El Traiguén, Traiguén, 4 de diciembre de 1921.        [ Links ]

61 El Imperial, Nueva Imperial, 26 de agosto de 1906.        [ Links ]

62 El Imperial, 2a Época, Nueva Imperial, 22 de agosto de 1915.        [ Links ]

63 El Imperial, Nueva Imperial, 23 de noviembre de 1902.        [ Links ]

64 El Imperial, Nueva Imperial, 1 de febrero de 1903.        [ Links ]

65 El Siglo, Los Angeles, 28 de mayo de 1920.        [ Links ]

66 Imperial, Nueva Imperial, 2 de abril de 1905.        [ Links ]

67 El Imperial, 2a Época, Nueva Imperial, 6 de junio de 1915.        [ Links ]

68 El Imperial, 2a Época, Nueva Imperial, 16 de julio de 1916.         [ Links ]

69 El Chileno de Pitrufquén, Pitrufquén, 2 de septiembre de 1923.         [ Links ]

70 El Imperial, 2a Época, Nueva Imperial, 13 de junio de 1915.        [ Links ]

71 El Imperial, Nueva Imperial, 4 de enero de 1903.        [ Links ]

72 El Comercio, Victoria, 3 de octubre de 1903.        [ Links ]

73 El prefecto de Policía de Angol al intendente de la provincia de Malleco, Angol, 9 de diciembre de 1914, en AIM Vol. 386.

74 El prefecto de Policía de Angol al intendente de la provincia de Malleco, Angol, 27 de noviembre de 1915, en AIM Vol. 386.

75 El Diario Austral, 24 de enero de 1931.        [ Links ]

76 El Chileno de Pitrufquén, Pitrufquén, 8 de abril de 1920.        [ Links ]

77 El Imperial, Nueva Imperial, 18 de enero de 1903.        [ Links ]

78 Idem, 13 de enero de 1906.

79 Veáse Archivo de la Gobernación de Collipulli, legajo 51, años, 1904-1908.

80 El Traiguén, Traiguén, 27 de noviembre de 1921.        [ Links ]

81 El Chileno de Pitrufquén, Pitrufquén, 25 de diciembre, 1921        [ Links ]

82 Idem, 6 de enero de 1922.

83 El Siglo, Los Angeles, 1 de junio de 1920        [ Links ]

84 El Imperial, 2a Época, Nueva Imperial, 24 de octubre de 1915.        [ Links ]

85 El Imperial, Nueva Imperial, 28 de febrero de 1904.        [ Links ]

86 El subdelegado de Mininco al intendente de la provincia de Malleco, Mininco, 8 de marzo de 1904, en AIM Vol.255.

87 El subdelegado de Mininco al intendente de la provincia de Malleco, Mininco, 6 de enero de 1905, en AIM Vol.255.

88 Maggie Draguicevic Tolmo, "Ebriedad y alcoholismo en el obrero urbano, Santiago 1902-1940", Tesis para optar al grado de Magíster en Historia de Chile, Departamento de Ciencias Históricas, Universidad de Chile, 1987,         [ Links ] es un excelente estudio sobre estos temas.

89 El subdelegado de Mininco al intendente de la provincia de Malleco, Mininco, 6 de enero de 1905, en AIM Vol.255.

90 El Siglo, Los Angeles, 17 de noviembre de 1906.        [ Links ]

91 El Imperial, Nueva Imperial, 6 de abril de 1902, 2.        [ Links ]

92 Idem, 30 de abril de 1902,2.

93 El Imperial, Nueva Imperial, 13 de julio de 1902, 2.        [ Links ]

94 El Imperial, 2a Época, Nueva Imperial, 6 de agosto de 1916.        [ Links ]

95 Idem, 15 de octubre de 1916.

96 El Juzgado de Letras de Angol al intendente de la provincia de Malleco, Angol, 21 de enero de 1911, en Archivo de la Intendencia de Malleco Vol. 373.

91 El Imperial, Nueva Imperial, 13 de julio de 1902.        [ Links ]

98 Idem, 20 de agosto de 1905.

99 El Esfuerzo. Órgano del centro Vicente A. Palacios de ex alumnos del Liceo de Tomé, Tomé, 14 de septiembre de 1922.        [ Links ]

100 La Voz de Imperial. Periódico independiente, Nueva. Imperial, 10 de diciembre 1921.        [ Links ]

101 El Imperial, 2a Época, Nueva Imperial, 24 de octubre de 1915.        [ Links ]

102 Idem, 7 de noviembre de 1915.

103 El prefecto de Policía de Angol al intendente de la provincia de Malleco, Angol, 11 de diciembre de 1915, en AIM Vol. 386.

104 La Democracia. Órgano oficial del Partido Demócrata y defensor de las clases trabajadoras en general, Temuco, 8 de enero de 1922.        [ Links ]

105 La Protesta, Penco, 18 de agosto de 1920.        [ Links ]

106 El Chileno de Pitrufquén, Pitrufquén, 5 de marzo de 1922.        [ Links ]

107 El Pueblo; Hualqui, 15 de octubre de 1922.        [ Links ]

108 Evolución, Mulchén, 29 agosto, 1920.

109 El Chileno de Pitrufquén, Pitrufquén, 1 de julio de 1923.        [ Links ]

110 El Siglo, Los Ángeles, 25 de mayo de 1920.        [ Links ]

111 Idem, 5 de junio de 1920.

112 Gustave Verniory, Diez años en Araucanía, 1889-1899, Edit. Pehuén, Santiago, 2005: 451.        [ Links ]

113 El Siglo, Los Angeles, 7 de junio de 1920        [ Links ]

114 Circular N° 10 del Ministerio de Justicia al intendente de la provincia de Malleco, Santiago, 13 de agosto de 1903, en Archivo de la Intendencia de Malleco Vol. 251.

115 El prefecto de Policía de Angol al intendente de la provincia de Malleco, Angol, 24 de enero de 1912, en Archivo de la Intendencia de Malleco Vol. 373.

116 El Imperial, Nueva Imperial, 18 de febrero de 1903.        [ Links ]

117 El Traiguén, Traiguén, 21 de noviembre de 1921.         [ Links ]

118 El Chileno de Pitrufquén, Pitrufquén, 5 de marzo, 1921.         [ Links ]

119 La Democracia, Temuco, 19 de enero, 1922.        [ Links ]

120 El Chileno de Pitrufquén, Pitrufquén, 5 de septiembre de 1920.        [ Links ]

121 El Independiente, Talcahuano, 4 de noviembre de 1922.        [ Links ]

122 El Imperial, Nueva Imperial, 15 de febrero de 1903.        [ Links ]

123 Idem, 29 de marzo de 1903.

124 El Chileno de Pitrufquén, Pitrufquén, 25 de diciembre, 1921.        [ Links ]

125 El Imperial, Nueva Imperial, 13 de septiembre de 1903.        [ Links ]

126 El subdelegado de Renaico al intendente de la provincia de Malleco, Renaico, 14 de septiembre de 1905, en AIM Vol. 255.

127 El Imperial, 2a Época, Nueva Imperial, 17 de septiembre de 1916.        [ Links ]

128 Imperial, Nueva Imperial, 25 de septiembre de 1904.        [ Links ]

129 La Escuela Primaria, Lebu; Año 1, N° 1; octubre, 1922.        [ Links ]

130 El Hombre Libre. Periódico quincenal independiente, comercial, humorístico y social, Traiguén; sábado 17 septiembre de 1921.        [ Links ]

131 El Chileno de Pitrufquén, Pitrufquén, 16 de septiembre de 1923.        [ Links ]

132 Id.

133 El Imperial, Nueva Imperial, 22 de marzo de 1903.        [ Links ]

134 Juan Contreras y Gino Venturelli, Nueva Italia. Un ensayo de colonización italiana en la Araucanía, 1903-1906, UFRO, Temuco, 1988;         [ Links ] Baldomero Estrada, "Colonización y civilización europea en la frontera: el caso de la Colonia Nueva Italia", en Jorge Pinto, Araucanía y Pampas. Un mundo fronterizo en América del Sur, Temuco, 1996.        [ Links ]

135 El Imperial, Nueva Imperial, 28 de noviembre de 1903.        [ Links ]

136 Idem, 11 de febrero de 1904.

137 Idem, 8 de mayo de 1904.

138 Idem, 11 de febrero de 1904.

139 Idem, 5 de noviembre de 1905

140 Idem, 6 de enero de 1907.

141 Idem, 24 de febrero de 1907.

142 Idem, 12 de agosto de 1906.

143 El Imperial, 2a Época, Nueva Imperial, 23 de julio de 1916.        [ Links ]

144 Relato oral de Orlando Fernández Matus, nacido en 1929. Entrevista realizada por Sergio Caniuqueo, 6 de febrero de 2006.

145 El Chileno de Pitrufquén, Pitrufquén, 4 de noviembre de 1920.        [ Links ]

146 El Imperial, 2a Época, Nueva Imperial, 3 de septiembre de 1916.        [ Links ]

147 El Imperial, 2a Época, Nueva Imperial, 10 de diciembre de 1916.        [ Links ]

148 Idem, 3 de septiembre de 1916.

149 El Imperial, Nueva Imperial, 22 de junio de 1907.        [ Links ]

150 El Imperial, 2a Época, Nueva Imperial, 22 de julio de 1915.        [ Links ]

151 Idem, 8 de agosto de 1915.

152 Idem, 26 de septiembre de 1915.

153 Luis Barros L. et al., El modo de ser aristocrático. El caso de la oligarquía chilena hacia 1900, Santiago, 1978;         [ Links ] Manuel Vicuña, El Paris Americano. La oligarquía chilena como actor urbano en el siglo XIX, Santiago, 1996;         [ Links ] Rafael Sagredo, Vapor al Norte, Tren al Sur. El viaje presidencial como práctica política en Chile. Siglo XIX, DIBAM, 2001: 496 y ss.        [ Links ]

154 Relato oral de José Montecinos Caro, oriundo del Fundo Carampangue de Angol, nacido en 1917. Entrevista realizada por Fernando Ulloa, 27 de julio de 2006.

155 Relato oral de Teresa Paniulef de Quidico. Entrevista realizada por Cristóbal Montesinos, 10 de febrero de 2006.

156 Jorge Pinto R., "Soy chileno porque espero. El complejo desencuentro entre los sueños colectivos y la realidad en Chile", IX Jornadas de Historia Social, Universidad de Valparaíso, 2004.        [ Links ]

157 La Frontera, Temuco, 13 de enero de 1934, 4.        [ Links ]

158 Discurso "La obra del gobierno", pronunciado por José Manuel Balmaceda, 22 de marzo de 1889, citado por Rafael Sagredo, "De proteccionismo estatal al Estado interventor. El discurso económico del liberalismo chileno decimonónico", en Gladys Lizama, Modernidad y modernización en América Latina. México y Chile, siglos XVIII al XX, 2a Edición, Santiago, 2002: 177.        [ Links ]

159 Mariana Aylwin et al., Chile en el siglo XX, Edit. Planeta, 1985: 19.        [ Links ]