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Historia (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-7194

Historia (Santiago) v.36  Santiago ago. 2003

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-71942003003600026 

ENRIQUE BRAHM GARCÍA, Preparados para la guerra. Pensamiento militar chileno bajo influencia alemana 1885-1930, Santiago: Ediciones Universidad Católica de Chile, 2003.

El autor tiene una trayectoria en la historiografía nacional como investigador de historia militar, destacando sus estudios sobre la evolución del ejército chileno entre fines del siglo XIX y comienzos del XX. El presente libro no solo es una suma de esos trabajo, y un resumen, sino que consiste en una historia más amplia, sobre la transformación del ejército y qué relación tuvo con la influencia alemana. Basado en archivos chilenos, y en una amplia literatura alemana, que cumple la función de "fuente", aunque sin haber consultado archivos alemanes, el libro aparece como una obra clave que se añade entre los mejores de la historiografía dedicada al tema.

El tema ha recibido amplia cobertura no solo de parte de los historiadores, sino que de los "chilenólogos" por así decirlo. Efectivamente, del vasto número de quienes escribieron sobre Chile a partir de 1970, muchos se fijaron en la influencia de la Alemania imperial en la renovación del ejército chileno después de la Guerra del Pacífico. El 11 de septiembre, el carácter de símbolo universal del gobierno militar y del mismo Pinochet, hicieron que los ojos de los investigadores se fijaran con especial intensidad en la "conexión germánica". Esto no ha disminuido con los años, ya que la obra del mismo Víctor Farías, Los nazis en Chile (2000), se alimenta de la proyección de esta imagen. Esta consiste en el supuesto de que existe una línea directa entre la influencia alemana y su tradición autoritaria como su supuesto "desenlace" en el Tercer Reich, por una parte, y el advenimiento del gobierno militar chileno. Es un relato que tiene mucho de "historia fantástica", que ha alimentado expresa o tácitamente una buena parte de los juicios de quienes han escrito sobre Chile. Todo esto ha sido una cara del estrellato del "caso Chile" en los estudios en ciencias sociales en la historiografía de las últimas tres décadas. Ya en 1970 está el premonitor ensayo de Alain Joxe, Las fuerzas armadas en el sistema político de Chile, sobre el papel político que debían tener las fuerzas armadas chilenas, escrito desde una perspectiva básicamente marxista. En Chile sigue en parte esta óptica, con Patricio Quiroga y Carlos Maldonado, con su libro El prusianismo en las fuerzas armadas chilenas, de 1988.

Hubo otra línea que intentó comprender tanto la evolución institucional del ejército chileno -el actor por esencia al hablar de "prusianización"-, como su papel político en el siglo XX. Aquí destacaron los estudios diferenciados de Frederick Nunn. Se deben nombrar especialmente sus ya clásicos Chilean Politics. The Honorable Mision of the Armed Forces 1920-1931 (1970); y su The Military in Chilean History. Essays on Civil-Military Relations, 1810-1973 (1976). No obstante, se ha mantenido la discusión pública en torno al carácter de las intervenciones políticas del ejército y de los uniformados en general, así como la imagen de dependencia "ideológica" que el ejército de Chile tendría del modelo alemán.

Desde la historiografía ha venido una nutrida investigación estos últimos años. El historiador húngaro Ferenc Fischer, El modelo militar prusiano y las Fuerzas Armadas de Chile (1999) analizó esta perspectiva incluyendo material que trabajó primero en la entonces República Democrática Alemana, inaccesibles a los investigadores occidentales. Sus investigaciones están en la línea de Nunn, pero abrió una veta nueva al poner bajo nueva luz los orígenes netamente militares de Carabineros, y la influencia de una misión alemana contratada en el primer gobierno de Carlos Ibáñez en los años veinte.

Simultáneamente apareció en EE.UU. la obra de William A. Sater y Holger Herwig, The Grand Illusion. The Prissianization of the Chilean Army (1999). El primero es un conocido autor de temas sobre Chile; conocida es su tesis sobre Arturo Prat, el "héroe santo", su muy leída Historia de Chile, escrita junto al recientemente fallecido Simon Collier. El libro sostiene que la "prusianización" ha sido fundamentalmente un mito, y que fue la historia de un fracaso. Basado en fuentes alemanas y chilenas, añade otras de origen austriaco. Son estas últimas el origen principal de las acusaciones sobre corrupción, que según los autores habrían rodeado a la misión liderada por Körner. La tesis ha sido recibida con escepticismo en Chile, aunque se reconoce la contribución erudita al conocimiento de las circunstancias de la misión.

Finalmente, el año 2002 apareció el libro del general Roberto Arancibia, La influencia del ejército chileno en América Latina 1910-1950. Trata sobre lo que se podría llamar las "reproducciones" de la misión Körner, es decir, aquellas que Chile realizó en Ecuador, El Salvador y Colombia, en parte originadas en el buen nombre militar del país adquirido en la Guerra del Pacífico y por la reorganización del ejército producto de la misión alemana. Para el tema que interesa aquí, la obra de Arancibia refuerza la imagen acerca del poder de la influencia alemana en el ejército chileno, ya que este la transmitió a su vez a sus congéneres de esos tres países. Es cierto que en mucho de esto existen solamente las formas, especialmente uniformes y estilos. Mas, no era posible que se reprodujera en América Latina todo lo alemán. Queda claro que las formas alemanas se tenían que traducir tanto a la cultura hispanoamericana, como a la situación concreta de cada uno de estos países.

Como se ve, la obra de Enrique Brahm surge dentro de la estela de una historiografía de larga trayectoria. En líneas generales, Brahm no cae en la tentación de afirmar que su obra "supera" a las demás, o que se trate de una "fase superior" de la investigación sobre la historia cultural del ejército. Su aspiración es más concreta, quiere mostrar cómo en sus planes de guerra _la quintaesencia del oficio de las armas en un ejército como el chileno- fueron influidos por la estrategia alemana. Muestra cómo la mentalidad que condujo a la Primera Guerra Mundial, al Plan Schlieffen -y después al estancamiento en la guerra de trincheras- tenía su perfecto correlato en la estrategia general de Chile. Incluso de lo poco que se sabe sobre los planes de guerra con Argentina hacia 1900, la idea era bastante similar, lo que el autor desarrolla latamente en el último capítulo.

Después de un capítulo en que desarrolla hechos conocidos, que él mismo ha investigado y publicado anteriormente, la reorganización del ejército después de la Guerra del Pacífico, y la influencia concreta de la misión alemana, Brahm se detiene a ver cómo en la época de la "paz armada" se pensaba que sería la guerra del futuro. En Europa la "paz armada" fue la década y media que precedió a la Primera Guerra Mundial. En Chile, fueron los años que precedieron a los Pactos de Mayo (1902), cuando parecía que la guerra con Argentina era inevitable, y se escogió el mismo nombre para designar la época; tal ha sido la simultaneidad de la historia de Chile republicano con la historia mundial. No era extraño entonces que se adaptaran las ideas del ejército más prestigiado, el alemán, para planificar la probable guerra. La diferencia es que Chile tenía una marina más poderosa, en términos relativos, que el ejército, lo que creaba murmullos de descontento en este último. Brahm desarrolla cómo en los diversos aspectos la experiencia alemana había inspirado a los chilenos, ya sea directamente, o por la enseñanza de la Misión. "El punto de partida estaba dado por el decisivo empleo de la artillería alemana sobre las tropas francesas rodeadas en Sedan en 1870" (79), lo que se vio en que para el caso chileno, se prefería la artillería de montaña. Pero se ponía el privilegio en la artillería. Mas, después del cambio de siglo, se adopta la importancia de la ofensiva, que jugaría un papel central en Europa en 1914; entonces, en Chile se requeriría, se decía entonces, de artillería pesada, grandes obuses. Lo mismo fue el caso de la introducción del servicio militar obligatorio, presionado por Körner, a pesar de que algunos observaban que los reclutas no tenían condiciones, y que el sistema no encajaba con la sociedad chilena.

También cada uno de los conflictos de comienzos de siglo ejerció la influencia respectiva sobre los chilenos, tanto la guerra de los Boers, como la guerra ruso-japonesa o la más extensa en el tiempo en los Balcanes. En estas últimas los derrotados fueron los turcos, formados por los alemanes. "Como consecuencia, los oficiales chilenos y sus instructores alemanes trataron de justificar la victoria de los pueblos balcánicos tomando en consideración factores que no fueran atribuibles a la formación ni a la aplicación de los reglamentos alemanes. De ahí que se insistiera en el atraso del imperio turco otomano, en factores culturales, en su falta de preparación" (107). Esta es la tónica del libro, con detalle, minucioso, y con gran acopio de citas, todas de fácil lectura. El tema de la "industrialización de la guerra", la resistencia de la caballería a ceder a los requerimiento de la guerra moderna, y las primeras recepciones y la experiencia de la Gran Guerra, constituyen el tema apasionante de este libro, que interesará a quienes se entusiasman con la historia militar.

Es interesante ver cómo en la cultura militar chilena se absorbieron algunas formas semánticas que comúnmente se asocian a un espíritu germano. Todavía en los años treinta, el general Carlos Sáez afirmaba que "todo en la naturaleza vive en medio de una lucha constante a inconmensurable distancia de la paz perpetua soñada por los idealistas. La lucha es una condición de la vida". En un artículo del Memorial se afirmaba que la guerra "es el estado normal de cosas que rige entre seres vivientes", no un "pecado". Se nota que Chile no había experimentado la experiencia de la Gran Guerra.

Frases como estas podrían alimentar la idea de un belicismo chileno, o "protonazismo" del ejército, de acuerdo a tesis vulgares. Pero se pueden encontrar palabras de este tipo -con otra forma semántica, no con otro fondo- en todos los ejércitos profesionales y modernos de la época. En el libro, solo echamos de menos una referencia comparativa a la mentalidad de otros ejércitos europeos y latinoamericanos de la época, o si hubo influencias del ejército francés después de 1918, donde es posible encontrar expresiones parecidas. Hubiera puesto estas referencias en su debido contexto.

El libro de Enrique Brahm es otro paso riguroso en el camino de comprender la historia del ejército de Chile, y de sus esfuerzos por adaptarse a los cambios vertiginosos en la técnica y en la estrategia militar.

JOAQUÍN FERMANDOIS