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Historia (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-7194

Historia (Santiago) v.36  Santiago ago. 2003

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-71942003003600019 

GONZALO VIAL, Pinochet. La Biografía. Santiago, El Mercurio / Aguilar, 2002, 2 tomos, 759 págs. isbn: 956-239-234-1.

En la biografía, al igual que en el discurso histórico, se presenta un problema estético, científico y ético. André Maurois, el gran biógrafo francés, en Aspectos de una biografía ha planteado la cuestión del conocimiento de sus métodos y el saber en qué radica su valor. Para él, puede darse una convergencia entre dos aspectos de la biografía: que sea verdadera, vale decir, documentada, científica, y, al mismo tiempo, que sea una obra de arte. Ambos aspectos son un verdadero desafío para el historiador que debe usar todo el aparataje documental a riesgo que la personalidad estudiada quede oscurecida por los mismos documentos que le sirven de fuente. El propio Maurois ha señalado que: "la búsqueda de la verdad es obra del sabio; la de la expresión de una personalidad es más bien obra del artista". Es decir, un buen trabajo histórico es bello si nos aparta del caos deslilvanado de sucesos y nos facilita la comprensión profunda, ordenada y en tendible de lo ocurrido. "A la paciencia del documentalista escrupuloso debe sumarse el arte de la presentación"1.

Con este marco introductorio, nos preguntamos ¿cómo pasará Pinochet a la historia? Una de las tantas sugerencias que provoca la lectura del libro Pinochet. La Biografía, del historiador Gonzalo Vial C., quien en dos tomos intenta dar cuenta de uno de los hombres más importantes de la historia de Chile. El propio autor se encarga de ubicar al ex Jefe de Estado a la altura de Bernardo O'Higgins, José Miguel Carrera, Diego Portales, José Manuel Balmaceda, Arturo Alessandri, vale decir, entre los grandes reformadores de la República.

Escribir biografías sobre personajes vivos o de reciente repercusión pública es una tarea necesaria e ineludible. Por estos días abundan entrevistas o autobiografías inconclusas: Patricio Aylwin, Andrés Allamand, Sergio Onofre Jarpa, Jaime Gazmuri, Volodia Teitelboim, Sergio Fernández, Gladys Marín, por nombrar algunos de los más importantes. Pero pocas biografías: la de Cristián Gazmuri sobre Eduardo Frei Montalva, la del propio Gonzalo Vial acerca de Jorge Alessandri; algunas -aunque menores- referidas a Salvador Allende. Poco más. En este sentido, es valioso contar con una nueva obra sobre una figura gravitante de la historia de Chile, como es Augusto Pinochet.

Las 759 páginas parecieran ser una extensión más que suficiente para darnos a conocer al personaje en cuestión e intentar responder la pregunta inicial; sin embargo, el resultado no cumple con las expectativas. La falta de método y rigor historiográfico expresada en las escasas y desordenadas notas con que se respaldan las afirmaciones, la no utilización de fuentes directas -intentar hacer una biografía de Pinochet sin consultar, por ejemplo, su hoja de servicios- y el no dar cuenta de la amplia literatura existente sobre el objeto de estudio en cuestión -que no es poco- son problemas que sin duda juegan en contra del libro.

La Biografía, el título pone en alerta al lector. El propio Vial reconoce -honestamente- que se puede explicar por una "insistencia editorial y la vanidad del autor" (p. 9). Sin embargo, hemos de señalar que no es la única que se ha escrito. Ya en 1998, el profesor Julio Miranda Espinoza, bajo la dirección de los BGL Javier Urbina Paredes y Roberto Arancibia Clavel, nos entregaron una biografía que, sin ser autocalificada como tal, sino que titulada Alma de Soldado, en 196 páginas es el relato de la vida del hombre militar, con sus penas y alegrías, con sus éxitos y fracasos y con todo el dinamismo que encierran las vicisitudes de la carrera militar. Su vida, desde la infancia y adolescencia, pasando por los diferentes grados militares hasta asumir la Comandancia en Jefe del Ejército en agosto de 1973. Trabajo que, a diferencia de La Biografía que comentamos, se respalda en las fuentes directas para construir el relato: Boletines Oficiales del Ejército, Planes de Instrucción de la Escuela Militar de los años 1943-1944, diarios tales como El Tarapacá de Iquique y La Gaceta de Arica; Oficios de las Comisiones de Servicio al extranjero, Directivas de instrucción del Ejército, Documentos administrativos de la Escuela Militar, El álbum de recuerdos. El Alcázar, Libros y revisión de instrucción, libro de vida de Oficiales, entrevistas y un largo etc.2.

La de Vial no es la primera ni la única biografía. Tampoco entrega antecedentes nuevos sobre el "biografíado". Utiliza como fuente directa principal las memorias del propio general Pinochet, Camino Recorrido, dándole demasiada credibilidad sin mayor confrontación; en tanto que el resto del relato se construye -fundamentalmente- en base a los libros de Raquel Correa y Elizabeth Subercaseaux, Ego Sum Pinochet, y María Eugenia Oyarzún, Augusto Pinochet, diálogos con su historia y Augusto Pinochet, una visión del hombre3.

El relato se inicia con los "ancestros, familia y primeros años", desde Francia hasta Valparaíso, pasando por el Maule, ya que hay un par de planas dedicadas a Guillaume Pinochet, el francés fundador, bretón, que al igual que otros se avecindó en Penco, Concepción, a comienzos del siglo XVIII. Liviano resulta el intento de asimilar las características del huaso maulino al futuro general (p. 22), traspasándole algunas características tales como la astucia, orgullo, sobriedad, lealtad, arbitrariedad, violencia, religiosidad y superstición, etc. (p. 16), todo basado solo en conjeturas, como el propio autor advierte (p. 20).

A continuación nos encontramos con el relato en 69 páginas (pp. 39 a 108) de la carrera militar, desde alumno en la Escuela Militar hasta alcanzar el grado de General. En cinco líneas se mencionan algunas destinaciones hasta 1948, para a continuación decirnos: "Sería interesante, pero demasiado prolijo, detallar esta peregrinación…" (p. 44).

Vial intenta mostrarnos un Pinochet "segundón" y sin una inteligencia que brille. La elección del arma de infantería, por ejemplo es presentada casi por descarte: mal jinete -además no está de moda- y la artillería exige dotes de matemáticas… por tanto… infantería. La sentencia tiene bastante de peyorativo, aunque, sin embargo, destaca su interés por leer y escribir, anotando en libretas ad hoc "prolijas notas de sus actividades y reflexiones diarias" (p. 54). Ciertamente estas notas -creo- no fueron consultadas por Vial y -de existir- habría ahí una fuente fundamental para entender al personaje.

La personalidad del biografiado aparece cuando se habla del capitán Pinochet (1946): "un padre y marido amante, que vela por la salud y bienestar de doña Lucía y los niños" (p. 50). No tenemos por qué dudar de una afirmación como esta, pero nos gustaría saber cuál fue su fuente al respecto. Lo mismo es válido para sus sentencias en torno a la singularidad de su religión (pp. 44; 55-56).

Dudoso es el relato -más allá del recurso literario simpático- cuando se usan "leyendas" para fundamentar algunas acciones, como por ejemplo, refiriéndose a las relaciones de Lucía Pinochet con la Democracia Cristiana en su condición de secretaria de Belisario Velasco, donde señala que cuando el General la iba a visitar "ocasionalmente, cuenta la leyenda, el futuro Capitán General atendía el teléfono por Lucía…" (p. 111); más allá de lo anecdótico, esperemos que las leyendas no sean las fuentes principales ni mucho menos el "correo de las brujas" (p. 140)4. Aunque quizás esto puede llevar a otra consideración.

Esta obra, junto con su relato historiográfico, aporta el testimonio de un actor del período (Gonzalo Vial), un intelectual, generador de opinión e incluso, aunque por breve tiempo, ex ministro de Estado del gobierno militar, de tal forma que -tal vez- muchos de sus comentarios debemos considerarlos como el relato de recuerdos, por tanto como fuente en sí mismas. Cuestión que hace más importante aún fundamentar las afirmaciones.

La historia más reciente se inicia con la Unidad Popular en el capítulo cuarto (p. 129 y ss). La descripción se centra en la relación de Pinochet con Prats, Allende y la preparación del golpe -que por cierto, tal como señala Vial, fue encabezada por la Armada-. A partir de este momento el general Pinochet desaparece como biografiado y con el capítulo quinto comienza una buena crónica de la historia reciente de Chile desde las postrimerías del gobierno de la UP y el gobierno militar. Se entrega una interesante interpretación acerca del famoso plebiscito al cual supuestamente convocaría Allende, aunque el relato no queda sino en una mera opinión por la falta de fundamentación. A partir de 1973 el gobierno militar y su labor se confundirán con la vida misma de Pinochet. Largos e interesantes relatos sobre los primeros días del gobierno militar, la puesta en marcha del plan de recuperación económica, el plan Chacarillas, la consulta de 1978, la expulsión del general Leigh de la Junta, la casi guerra con Argentina, los viajes, las resoluciones de la ONU, etc. Están casi todos los temas relevantes, pero en el capítulo dedicado a 1978, "Annus Horribilis", no se menciona la amnistía5; aunque sin duda -y esto Vial lo conoce bien- es el relato de las relaciones Pinochet, Manuel Contreras y la DINA lo mejor logrado. Le enrostra al ex Jefe de Estado la responsabilidad política de la violencia -interesante tesis desarrollada por Vial desde hace tiempo- aplicada por el organismo de seguridad y le faltan sinónimos para condenar las violaciones a los derechos humanos. Cuestión que por lo demás el propio autor valientemente siempre ha hecho, desde su época en revista Qué Pasa, lo cual le ganó la odiosidad del ex Jefe de Seguridad, así que mal podría alguien pensar que es un intento por levantar la voz o hacer un acto de descargo de conciencia por no haberlo señalado cuando él mismo fue parte del gobierno, aunque una vez más falta el respaldo de las fuentes, como por ejemplo cuando afirma que el General se reunía diariamente con Contreras a tomar desayuno (pp. 226 y ss).

El tomo segundo se inicia con "La nueva Constitución", "Le hemos perdido el miedo a los civiles". El relato continúa su cauce, aunque sorprenden algunas generalizaciones, como presentar al empresariado -casi sin distingo- como "inmovilista" (pp. 365-366); y no aclarar que la alianza nacionalista-gremialista que produjo la Declaración de Principios de 1974 luego se rompe, denominándose a los primeros los "duros" y a los segundos los "blandos". Tampoco se destaca el Principio de Subsidiariedad presente en este documento fundacional y centro de la transformación económica y social del país.

Luego vienen otros temas de indudable importancia: el plebiscito6, las luchas al interior del gobierno, la oposición, la "Operación Retorno", el papel de Jorge Alessandri, la crisis de la deuda, el inicio de la apertura política, el año decisivo, la vista de SS. Juan Pablo II a Chile, el control de la subversión7, hasta los últimos años del gobierno con recuperación económica y transición democrática con el plebiscito de 1988 y las elecciones de 1989. No nos detendremos en analizar algunas afirmaciones aquí presentadas pues alargaría innecesariamente la reseña y debemos dejar "algo" para que el lector saque sus propias conclusiones8.

Sin embargo, sí podemos decir que quienes quieran conocer la historia del régimen militar, una visión "más de derecha" del período 1973-1990, encuentran en este libro una buena alternativa. Algunos se atreverán a calificarla de "objetiva", pues rescata lo bueno y condena lo malo, como si la objetividad viniera por buscar un consenso que deje a todos contentos; ciertamente no es una biografía objetiva, sino marcada por la subjetividad de Vial, como por lo demás lo son los trabajos historiográficos en general. Una obra que viene a complementar algunos libros de carácter periodístico como el de Ascanio Cavallo, Manuel Salazar y Oscar Sepúlveda, La historia oculta del régimen militar, Santiago, 1988, y otros estrictamente académicos como el de Pamela Constable y Arturo Valenzuela, A Nation of Enemies. Chile Under Pinochet, 1991; Enrique Cañas¸ Proceso político en Chile. 1973-1990, Santiago, 1993; Gonzalo Rojas, Chile escoge la libertad. La presidencia de Augusto Pinochet, Santiago, 1998 tomo I y 2000 tomo II; Cristián Gazmuri, La persistencia de la memoria. Reflexiones de un civil sobre la dictadura, Santiago, 2000, y Carlos Huneeus, El régimen de Pinochet, Santiago, 2000.

Sin embargo, no logra darnos a conocer al personaje biografiado. Ya lo señalamos anteriormente, la historia del gobierno militar se confunde con Pinochet9. No se rescata al hombre que hay detrás del gobernante: no sabemos, por ejemplo, de qué manera afectó su cargo la vida familiar. Algunas entrevistas a sus hijos habrían arrojado luces. Poco o nada se dice de ellos, ni de su esposa Lucía Hiriart, quien aparece solo en relación a su acción social en CEMA. En definitiva, "La Biografía" no nos permite conocer al biografiado en su complejidad. No debemos olvidar que el biógrafo tiene por objeto al hombre, y la época es secundaria y ha de actuar como trasfondo. De lo contrario sería más conveniente hablar de "Pinochet y su época".

Los capítulos finales (undécimo y duodécimo), titulados "El Ocaso (1990-1998)" y "El senador vitalicio (1998-2002)", son los más novedosos y los que cuentan con mayor aparato crítico. Reaparece el "hombre", ahora no tan deportista como cuando asume el poder; por cierto, el tiempo no ha pasado en vano y aparecen la diabetes y arritmia que lo obliga a implantarse un marcapaso; y el alejamiento del "séquito" de admiradores y seguidores (p. 599). La preocupación por "su gente" (p. 600 y ss); el tema de los detenidos desaparecidos, las relaciones civiles-militares10, la comandancia en Jefe del Ejército, nuevamente los viajes y la "modernización" de la institución. El cambio de mando, la jura en el Senado y finalmente la detención en Londres hasta su regreso. Sin duda, los mejores capítulos del libro. Aparecen fuentes, diarios, archivos, libros que respaldan las afirmaciones.

¿Cómo pasará Pinochet a la historia? El epílogo titulado "Balance de invierno (2002)", responde acertadamente la pregunta. Pero antes, una rectificación en pro de la "verdad histórica". Se afirma que, vuelto a la religión, ha sido el "capellán de Ejército Héctor Quinteros quien lo viene atendiendo desde Londres" (p. 732). Esto no es efectivo. Desde la Navidad de 1998 ha sido el capellán Iván Wells a quien le ha correspondido "atender" al general retirado. Constantes viajes hacia Virginia Waters hasta el regreso del general el 3 de marzo de 2000, siguiendo con visitas frecuentes -casi semanales- a su residencia privada, que se prolongan hasta la redacción de esta reseña11.

Vial se pregunta: "¿Corresponde… inscribir a Augusto Pinochet Ugarte entre los grandes reformadores de la República?". Ciertamente, concordamos con el autor que la respuesta es indiscutible, y por varias razones que son previsibles, (véanse p. 739 y ss): a) Pinochet respaldó un golpe que probablemente no deseaba. Con ello evitó la guerra civil y decenas de miles de muertos y persecuciones más envenenadas y odiosas que las ocurridas, evitando que Chile cayera en el "socialismo real". b) Sortea exitosamente dos guerras inminentes con Perú y Argentina; respecto de la segunda, además alcanza una paz definitiva y fecunda. c) Crea una "nueva" institucionalidad, dándole al país una Constitución que está vigente hasta hoy y cuyas normas y plazos permitieron a los civiles recuperar puntualmente -aunque después de un largo período- el poder y la democracia. d) Restaura la plenitud del derecho de propiedad y establece un nuevo esquema económico, cuyos principios son el Estado subsidiario, la asignación de recursos por el mercado, los grandes equilibrios de las finanzas públicas, la libre empresa, la libre competencia, la libertad de precios, la desregulación en general y la apertura al exterior, creando verdaderos "enclaves libertarios"12. e) Mejora los índices de salud. f) Hace flexible el régimen de trabajo mediante el Plan Laboral y reemplaza el quebrado sistema antiguo de previsión por uno nuevo de ahorro individual (AFP). g) Se inventan e impulsa los "subsidios" para fomentar la vivienda popular. h) Se descentraliza al nivel de las municipalidades la educación básica y media. Se estimula la subvención escolar y se abren las puertas a las universidades privadas. En síntesis, tal como afirma Vial, "el país que habitamos es inimaginable si se le quita la impronta del régimen militar… y de su caudillo" (p. 740)13.

Por tanto, hemos de concluir que Pinochet pasará a la historia: a) Siendo considerado, tal como sucede hoy en Europa, como un dictador en cuyo gobierno se violaron los derechos humanos, asignándole la responsabilidad política que recae en los gobernantes. b) Será considerado como el militar que liberó a Chile de la dictadura marxista en un momento en que dicha ideología parecía irreversible. c) Se recordará por la institucionalidad creada y el ordenamiento económico, social y político que permitió a Chile iniciar la senda del desarrollo.

La excusa inicial de Vial, quien dice "he procurado superar, al escribir, las pasiones propias y ajenas relativas a Pinochet…" (p. 9), es irrelevante. Todo historiador tiene pleno derecho a tener y dar su opinión, hay que olvidarse de la búsqueda de "falsa" objetividad, de las consignas: "¡hechos, solo hechos!"; tampoco debemos aceptar la máxima que el tiempo histórico es sinónimo de objetividad. "¿En qué año acaba la historia? ¿A partir de qué fecha debe enmudecer el historiador?"14. ¿Cuál es la perspectiva histórica suficiente y su alcance cronológico proporcionado? ¿Puede el historiador escribir la historia de su tiempo? E. Labrousse confiesa que no existe alternativa: si la historia no la escriben los historiadores, será escrita contra la historia misma. La objetividad viene dada en la honestidad intelectual, en la búsqueda de la verdad, el reconocer hidalgamente que hay cuestiones que pueden cambiar si así lo indica un documento, ahí esta lo central, en las fuentes. Objetividad no es quedar a bien con esta o aquella postura, mucho menos plantear el equilibrio. Sobre todo si de lo que se trata es escribir la "historia del presente" o "historia vivida", cuestión que indica una relación de simultaneidad entre el hecho vivido y el narrado, pero que a veces no significa absoluta coincidencia temporal entre unos hechos, su descripción y explicación histórica15.

Con "La Biografía", ciertamente estamos frente a un trabajo de historia, que no trata del pasado remoto, sino del presente, de lo que está vivo e inconcluso. Es cierto que el historiador siempre deberá extremar precauciones y expresarse, a menudo, mediante interrogantes todavía sin resolver, "pero ello, lejos de intimidar su trabajo significará un desafío para la capacidad de análisis y de elección que, por fuerza, realiza siempre cualquier historiografía"16. En la crónica del presente, hay abundantes interpretaciones que se avanzan o se deducen en espera de una mayor facilidad para consultar las fuentes y vencer el hermetismo del archivo. Se trata de un relato abierto con múltiples variantes y encaminado a una constante renovación. Algo de lo que tampoco están libres otros períodos históricos.

En el libro de Vial tenemos que valorar la proximidad del autor a los hechos, pero eso, lejos de criticarlo, tenemos que valorarlo al momento de hacer la lectura, de tomar lo aquí señalado como información para futuras investigaciones. Lo decíamos al comienzo, esta no es la primera biografía, aunque por cierto es uno de los puntos de partida17, tal como lo fue en su momento el libro de Ascanio Cavallo, La Historia oculta del régimen militar; por tanto una vez más hemos de preguntarnos: ¿cómo pasará a la historia este libro de Vial?, ¿cómo influirá en lo que en el futuro se diga?

Para ser neutral no es preciso estar a bien con todo, sino agudizar su sentido crítico y, si es necesario, distanciarse por igual del centro, la derecha o la izquierda18. Por supuesto que nadie puede escribir la historia del presente como escribiría la de otro período, aunque solo sea porque nadie puede escribir sobre su propio período vital como puede (y debe) hacerlo sobre cualquier otro que conoce desde fuera, ya sea a partir de fuentes del período o de los trabajos de historiadores posteriores. Recordando a Hobsbawm: "Mi vida coincide con la mayor parte de la época que se estudia en este libro, y durante la mayor parte de ella, desde mis primeros años de adolescencia hasta el presente, he tenido conciencia de los asuntos públicos, es decir, he acumulado puntos de vista y prejuicios en mi condición de contemporáneo más que de estudioso"19.

_______________

1 Estas consideraciones las debo a Alejandra Eyzaguirre, a quien agradezco la gentileza de facilitarme su manuscrito La biografía. Santiago, Universidad de los Andes, 2001/2002. Trabajo inédito patrocinado por FONDECYT, cuyo proyecto lleva por título: "Narración: ficción, historia y moral. Influjo recíproco de lo ficticio y lo histórico en lo narrativo".

2 Javier Urbina y Roberto Arancibia (Dirección general). Alma de soldado Santiago, Biblioteca Militar, 1998.         [ Links ] La investigación estuvo a cargo de Julio Miranda y contó con la colaboración de Hernán Ulloa, Ricardo Solís y Fernando Jerez. Se equivocaría quien -prejuiciado a priori- crea que este libro es una "loa" a su Comandante en Jefe y que carece de todo rigor historiográfico, por el contrario.

3 Muy distinto es el caso, por ejemplo, de la biografía que escribió Cristián Gazmuri, Eduardo Frei y su época. Santiago, Aguilar, 2000, 2 tomos,         [ Links ] quien partiendo del conocimiento de una amplia literatura sobre Frei y consultando las fuentes directas, aporta importantes elementos sobre el personaje. Lo mismo ocurre con el trabajo de otro historiador, Gonzalo Rojas, quien en Chile escoge la libertad. Santiago, Zig-Zag, 1998/2000, 2 tomos,         [ Links ] entrega una historia centrada, como indica su subtítulo, en La presidencia de Augusto Pinochet Ugarte.

4 Las cursivas son mías.

5 Solo se hace referencia recién en la p. 383 del tomo II (dos líneas).

6 Con respecto a este tema, y siguiendo "las leyendas", afirma en la página 423 que "es probable, por las condiciones de celebración del plebiscito, que hubiera fraude, fruto del sobreentusiasmo pinochetista". La afirmación es grave y carece de fundamentación. Más certero es lo señalado por Gazmuri, quien refiriéndose al episodio señala: "La votación… se hizo nuevamente sin registros electorales… pero al igual que en la consulta de 1978, es muy probable que la opción por el "Sí" realmente recibiera una mayoría de preferencias, aunque fuese posiblemente en un porcentaje menor que el anunciado por el Ministro del Interior". Gazmuri, La persistencia, 106.

7 Olvidando hacer referencia a los carabineros asesinados en esos mismos años.

8 Por ejemplo, señala que Jaime Guzmán frente al plebiscito que contemplaba la Constitución de 1980, inicialmente se inclinó por una elección con libertad de candidatos (554 y ss) y luego se opone (p. 561). Sabido es que Guzmán desde el inicio se mostró partidario del plebiscito con Pinochet como candidato. Vial no menciona fuente ni argumentos al realizar su afirmación.

9 Aunque, como afirma Gonzalo Rojas: "Augusto Pinochet es por sobre todo ante la mirada histórica, Presidente, y toda su acción es directiva, gubernamental, de mando supremo de la nación… Pinochet ha sido durante todos estos años (1973-1990) el eje de los sucesos nacionales y, en particular, lo ha sido en cuanto Presidente". Rojas, Chile escoge la libertad, 9.

10 En el caso de los denominados "pinocheques", con mesura hay que considerar el relato referido a la eventual renuncia de Pinochet y las negociaciones entre el Ministro de Defensa Patricio Rojas y el general Jorge Ballerino. Usar las "memorias" de Andrés Allamand para reconstituir este episodio no constituye precisamente la mejor fuente. Estas son útiles para episodios como el desarrollo de la derecha, el rol de los partidos políticos, y un largo etc. Sin embargo, en este episodio el relato es más bien de un espectador -que está en la tribuna y no en galería si se quiere-, pero espectador al fin y al cabo. Más confiable resulta lo narrado por Edgardo Boeninger en Democracia en Chile. Lecciones para la gobernabilidad (Santiago, Ed. Andrés Bello, 1997),         [ Links ] 408 y ss; o haber realizado o consultado algunas entrevistas (varias publicadas) a Patricio Rojas, al general Ballerino, quizás Enrique Correa o Enrique Krauss como testigos directos.

11 Debo esta información al Capellán de Ejército Iván Wells. Puede corroborarse consultando la prensa del período.

12 La idea de "enclaves libertarios" es del historiador Alejandro San Francisco quien la ha desarrollado en oposición a la de "enclaves autoritarios". Agradezco su gentileza por facilitarme el borrador de su trabajo titulado "Los enclaves libertarios del Gobierno Militar en Chile, 1973-1990" (Oxford, noviembre de 2002).         [ Links ]

13 Tema que ha tratado Alejandro San Francisco en "Chile y el fin de la historia", Bicentenario. Revista de historia de Chile y América, Santiago, vol. 1, N° 1, 2002, 5-51.         [ Links ]

14 Fernando García de Cortázar y José María Lorenzo "El mundo actual", en Pedro Rodríguez (et al.). La enseñanza de la historia: Estado de la cuestión (Málaga, Ágora, 1992), 163.         [ Links ]

15 Véase Julio Aróstegui, "Sociología e historiografía en el análisis del cambio social reciente", en: Historia Contemporánea, N°4, 159.         [ Links ]

16 García de Cortázar y Lorenzo, "El mundo actual", 164.

17 Pese a que el propio autor no lo reconoce así. Ha dicho que su trabajo "ordena" los acontecimientos, cuestión que es cierta, y las biografías que vengan comenzarán a contestar algunas de sus interrogantes: "¿Participó Pinochet en la gestación del golpe? ¿Evitó la guerra civil que todos los demás chilenos querían? ¿Sabía de los abusos en derechos humanos?" Agrega: "No es cuestión mía, sino de los temas que están en el libro. Son los grandes temas asociados a Pinochet", "Vial, el biógrafo". Entrevista en Capital, Santiago, N° 96 (8 al 21 de noviembre de 2002), 71.         [ Links ]

18 Sobre el decálogo del historiador vivo y subversivo, véase: Departamento de Historia Contemporánea. Universidad de Deusto. La historia subversiva. Una propuesta para la irrupción de la historia en el presente, Bilbao, Universidad de Deusto, 1990.         [ Links ]

19 Eric Hobsbawn, Historia del siglo XX 1914-1991, Barcelona, Crítica, 1997, 7.         [ Links ]

 

ÁNGEL SOTO GAMBOA