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ARQ (Santiago)

versão On-line ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  no.96 Santiago ago. 2017

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962017000200062 

Obras y proyectos

Edificio Escuela de Arquitectura, Pontificia Universidad Católica de Chile

Gonzalo Claro 1  

1 Profesor Asistente Adjunto, Escuela de Arquitectura, Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago. Chile. gonzalo@gonzaloclaro.com

Resumen:

Hay programas que, por su propia naturaleza, obligan al edificio a más. Una escuela de arquitectura, por ejemplo, no sólo debe cumplir su función sino también representar las ideas que se debaten en su interior, abrir posibilidades y servir de ejemplo. En otras palabras, transformarse en un instrumento demostrativo y pedagógico. Este edificio hace legibles las posibilidades de la madera además de mostrar, con claridad didáctica, la forma en que resiste las cargas verticales, horizontales y simbólicas de una escuela de arquitectura.

Palabras clave: edificio; escuela; madera; universidad; Santiago

Fuente: © Felipe Fontecilla

Figura 1. 

El nuevo Edificio de la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Chile, resultado de un concurso público realizado en 2013, se emplaza en el borde sur del campus lo Contador, a un costado de la casona Lo Contador del siglo xviii, la que es Monumento Nacional.

El edificio es un volumen de madera laminada de dos niveles, que se apoya sobre un zócalo de hormigón a la vista que conforma el primer nivel. La estructura de pilares y vigas de madera está modulada para facilitar la faena de prearmado, montaje y traslado; se aprovechan, además, las dimensiones de los tableros que conforman su entramado de piso sin necesidad de cortes. La estructura de madera se deja a la vista y la expresión del edificio es la manifestación de cómo trabajan sus cargas.

Fuente: © Gonzalo Claro

Figura 2 Planta emplazamiento. Escala publicada 1: 5.000 

Fuente: © Gonzalo Claro

Figura 3 Planta primer nivel. Escala publicada 1: 250 

Fuente: © Gonzalo Claro

Figura 4 Planta segundo nivel. Escala publicada 1: 250 

Fuente: © Gonzalo Claro

Figura 5 Planta tercer nivel. Escala publicada 1: 250 

Fuente: © Gonzalo Claro

Figura 6 Planta cuarto nivel 

La pieza de madera suspendida salva una luz de 21 m entre sus apoyos y deja su cabezal poniente en voladizo, constituyendo un nuevo zaguán de acceso al Campus. Este volumen acoge las oficinas de los profesores de la Escuela de Arquitectura, liberando el suelo y su cubierta para desplegar los programas que servirán de soporte de la vida más pública del edificio; un patio cubierto a nivel calle protegido de la lluvia y un auditorio en la terraza superior que, abierta a la casona y al cerro, se transforma en un mirador a la altura de las copas de los árboles.

El edificio busca ser sustentable desde su origen. Por eso está estructurado en madera, un recurso renovable y con baja huella de carbono. Su montaje de armado como faena en seco no sólo permite disminuir el tiempo de construcción, sino también reduce el impacto de la faena en el barrio.

Fuente: © Gonzalo Claro

Figura 7 Elevación poniente. Escala publicada 1: 250. 

Fuente: © Gonzalo Claro

Figura 8 Axonométrica de partes. S. E. 

Fuente: © Gonzalo Claro

Figura 9 Elevación sur. Escala publicada 1: 250. 

Fuente: © Gonzalo Claro

Figura 10 Axonométrica. S. E. 

Si bien su programa es principalmente de uso privado, se trata de un edificio que por su fuerte vocación pública debiera fomentar y abrir nuevos usos de la madera en Chile. Su usuario más directo, el estudiante de arquitectura, podrá entrar en contacto con un edificio fabricado en este material desde el comienzo de su formación. A la vez, por estar volcado hacia la calle generando una inédita relación de porosidad del campus con el barrio, sus usuarios indirectos (visitantes y público que accede a charlas o conferencias), podrán aprender de las inéditas posibilidades de la madera.

Fuente: © Gonzalo Claro

Figura 11 Escantillón fachada. Escala publicada 1: 75 

Fuente: © Felipe Fontecilla

Figura 12. 

Fuente: © Felipe Fontecilla

Figura 13. 

Fuente: © Felipe Fontecilla

Figura 14. 

Edificio Escuela de Arquitectura

Arquitecto: Gonzalo Claro Riesco

Arquitecto asociado: Pablo Levine

Colaboradores: Rafaela Behrens, Sarah Kutz

Ubicación: El Comendador 1936, Santiago de Chile, Chile

Cliente: Pontificia Universidad Católica de Chile

Cálculo estructural: Juan Acevedo

Construcción: GHG S.A.

Instalación sanitaria: Ruz Vukasovic y Cia Ltda.

Instalación eléctrica: Ingelmor Ltda.

Iluminación: Paulina Sir

Paisajismo: Paulina Courard

Eficiencia energética: Javier del Río

Materiales: mle Madera Laminada Encolada

Terminaciones: MLE, gres porcelánico, mosaico de vidrio

Presupuesto: us$ 1600 / m2

Superficie construida: 1.500 m2

Superficie de terreno: 700 m2

Año de proyecto: 2015

Año de construcción: 2016

Fotografías: Felipe Fontecilla

Fuente: © Felipe Fontecilla

Figura 15. 

Fuente: © Felipe Fontecilla

Figura 16. 

Fuente: © Felipe Fontecilla

Figura 17. 

Nudos, nodos, nueces

Pedro Correa F. Profesor Asistente Adjunto, Escuela de Arquitectura, Pontificia Universidad Católica de Chile

Un nudo compuesto por un poste de viga, su sección inferior, dos arriostres, el entramado de piso que sostienen y un antepecho, todo de una madera pálida en que la veta es más conspicua que el laminado. Todo esto es detalle arquitectónico y nodo cultural: en él se tejen solicitaciones estructurales, discurso disciplinar, realidad productiva y mito local. Ninguna de estas cosas determina al edificio y, sin embargo, todas brotan de él con particular transparencia. A través de una aplicación determinada de la madera - que el nudo sea robusto no es marginal en este caso - se lee no sólo predilección material, sino también ‘condiciones materiales’. La madera, producto local, engrosándose para sostener un edificio institucional de cuatro pisos y para resistir el fuego, nos deja una imagen final: una escuela en cuyo interior se sostuvo la madera como bandera de racionalidad idiosincrática ahora es sostenida, completa, por madera.

Un ámbito productivo transformado en identidad nacional a partir de un discurso arquitectónico - ya sea ‘aprovechando las condiciones locales’ o ‘suavizando culturalmente el impacto político de la industria nacional’ - hace de este edificio un caso ejemplar. La hazaña de esta arquitectura transpira condiciones materiales. Que en este caso particular esas condiciones sean literalmente materiales es mera coincidencia. Ni mejor ni peor que de costumbre, simplemente de manera más transparente, este edificio refleja, en la fricción entre la calidez superficial de la madera y el grosor de sus secciones, el peso de las condiciones de producción.

Si nada tiene esto que ver con arquitectura, ¿por qué entonces asistimos a esta proeza aún con escepticismo? ¿Tenía que haber sido de madera? El imperativo de preguntar por cómo las cosas son y no por cómo podrían ser reduce un edificio a la obra de un autor. Es la habilidad del diseñador, y no el conjunto complejo de relaciones culturales que se tejen en un edificio in nuce, el resultado de evitar un materialismo que se pregunta por las condiciones materiales y no sólo por el material.

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