SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 número96Soporte, distancia y encuadre en la definición del paisajeLa arquitectura como instrumento político: Andrés Jaque y Enrique Walker en conversación índice de autoresíndice de assuntospesquisa de artigos
Home Pagelista alfabética de periódicos  

Serviços Personalizados

Journal

Artigo

Indicadores

Links relacionados

  • Em processo de indexaçãoCitado por Google
  • Não possue artigos similaresSimilares em SciELO
  • Em processo de indexaçãoSimilares em Google

Compartilhar


ARQ (Santiago)

versão On-line ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  no.96 Santiago ago. 2017

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962017000200014 

Editorial

¿Instrumentos para qué?

Francisco Díaz 1  

1 Editor, revista ARQ. Profesor, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile.

En su libro The Architecture of Error, Francesca Hughes argumenta que “detrás del ingenuo regreso de la arquitectura actual a una fe total en la premisa instrumentalista - que la tecnología está fuera de la cultura y por lo tanto es capaz de arbitrar sobre cosas culturales - está la negación de la parcialidad de la tecnología” (Hughes, 2014:77). Como rama de la filosofía del conocimiento, el instrumentalismo es una idea de larga data que postula que las teorías no pueden ser evaluadas en función de su veracidad, sino de su utilidad o efectividad a la hora de explicar las cosas y predecir los acontecimientos. De hecho, su variante más radical - el instrumentalismo eliminativo - incluso arguye que una vez que los hechos comprueban una teoría ella puede ser desechada y que, si nada la comprueba, con mayor razón debe descartarse.

A pesar de que Hughes reconoce, en una nota al pie, que el uso que hace de la idea de instrumentalismo no es preciso en términos conceptuales, es posible apreciar la habilidad de su tergiversación: no sólo está jugando con la liviandad habitual con que los arquitectos usamos conceptos de otras disciplinas, sino que su imprecisión también hace eco del provocador título de su libro. Así, su objetivo se construye en otra dirección. Hughes propone que, con ciertos matices y sin tanta teorización, esta visión instrumental sería la que está detrás no sólo de la alianza moderna entre arquitectura y tecnología, sino también de la obsesión contemporánea por la precisión. Es el miedo a la imprecisión, el terror al error, el que lleva a la arquitectura a plegarse al pragmatismo tecnológico o a confiar en instrumentos - desde la tipología al software - para garantizar la validez del resultado en el incierto y caótico proceso de proyecto.

En la búsqueda de certezas en las que afirmarse tras haber desahuciado a la teoría en la década pasada, la arquitectura ha vuelto a confiar en los instrumentos. Ellos no sólo permiten argumentar la verificabilidad del proceso ante el reciente (y justificado) descrédito en que ha caído la autoría, sino también ocultar la responsabilidad en la toma de decisiones tras un aura de neutralidad y, por qué no, de fantasía científica. Sin embargo, bien sabemos que estos instrumentos no son neutrales: sea o no intencional, su uso es inevitablemente político.

Este número de arq presenta una amplia discusión crítica sobre la supuesta neutralidad de los instrumentos. Ese énfasis aparece en la conversación entre Andrés Jaque y Enrique Walker, en los textos de Zeynep Çelik Alexander, de Ignacio G. Galán, de Gonzalo Carrasco y también en el debate sobre la Ley de Fomento que busca promocionar la arquitectura hecha en Chile a través de un instrumento legal. Pero además, analiza un territorio donde la arquitectura puede hacer un aporte: la creación de instrumentos. Ahí aparecen propuestas como la de dsgn agnc o las de Carlo Ratti y el mit Senseable City Lab, los proyectos de Gonzalo Claro, de Renato Rizzi y de S9 Architecture, el portafolio de Lofscapes y el texto de Hidalgo, Rosas y Strabucchi. Finalmente, en los textos de Temtem y Alfaro d’Alençon, y en el de Cortés, Saric y Puig se observa el descubrimiento de ciertos instrumentos que habían pasado desapercibidos.

Estos casos no sólo muestran que el uso acrítico de los instrumentos no es el único camino, sino también nos recuerdan que el edificio perdura mucho más allá del proceso de proyecto. En ese momento, la relación entre arquitectura e instrumentos toma una segunda connotación.

Como los instrumentos también se pueden explicar desde el ejemplo de Heidegger - que un martillo no es un martillo porque tenga una forma específica, sino porque sirve para martillar - el uso que tengan (martillar un clavo o la cabeza de alguien) no modifica en nada su naturaleza: aquí el objeto sí se vuelve neutral. Esto diferencia al instrumento del ‘dispositivo’ o ‘aparato’ que, según Agamben (2009), sí tendría un objetivo específico.

Si bien sabemos que la arquitectura requiere instrumentos para su concepción, una vez entregada al uso ella misma puede volverse un instrumento; tal como argumentaba Tschumi, por mucho que el arquitecto intente definir el destino de un edificio es imposible que tenga control de lo que ocurra con él. En otras palabras, si un instrumento es algo que sirve para un objetivo y la forma en que se usa es independiente de su naturaleza, la arquitectura, así entendida, sería ajena a las intenciones del arquitecto. Tal como ocurrió con el Estadio Nacional de Chile, un edificio puede servir para objetivos alegres o espeluznantes según quién lo administre.

Así, en arquitectura, la pregunta por los instrumentos supone dos planos de análisis: primero, la atención al proceso y sus instrumentos y, segundo, que su resultado es instrumental para algo sobre lo que no tenemos control. Y si bien esto último no depende de nosotros, sería irresponsable desentendernos de sus implicancias: cuando la arquitectura queda en una zona tan ambigua como la del martillo que puede usarse para golpear un clavo o una cabeza, lo menos que puede hacer un número sobre instrumentos es alertar que, en arquitectura, el único error que debiésemos temer es la pragmática comodidad de la ingenuidad o, peor aún, de la ignorancia.

Referentes

AGAMBEN, Giorgio. What is an Apparatus?. Stanford, ca: Stanford University Press, 2009. [ Links ]

HUGHES, Francesca. The Architecture of Error: Matter, Measure, and the Misadventures of Precision. Cambridge, Mass.: mit Press, 2014. [ Links ]

Creative Commons License Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons