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ARQ (Santiago)

On-line version ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  no.80 Santiago Apr. 2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962012000100011 

ARQ, n. 80 Representaciones, Santiago, abril 2012, p. 42-53.

LECTURAS

La arquitectura como propaganda
Una mirada histórica de la arquitectura española

Ana Portales *, Maite Palomares *

* Profesora, Universitat Politècnica de València, Valencia, España.


Resumen

Esta revisión de un periodo reciente de la historia de la arquitectura española da cuenta de la elocuencia y poder de las imágenes de arquitectura como promotoras ideológicas y de los alcances de la representación como vehículo de transmisión de ideas.

Palabras clave: arquitectura – España, planimetrías, representación, reconstrucción, arquitectura y política.


Apriori, la arquitectura históricamente se diseña, proyecta y dibuja a partir de unos cánones preestablecidos y condicionados para acometer su materialización. Sin embargo, paralelamente y con un afán de aproximación al público, de divulgación, la arquitectura también se grafía recurriendo a medios y técnicas menos especializadas; algunas, incluso, propias de otras artes plásticas como la pintura y el diseño gráfico. Esta estrategia de diferenciación entre planos técnicos, utilizados para definir la arquitectura y otros recursos gráficos, empleados para su representación, se localiza a lo largo de la historia de la arquitectura en distintas ocasiones.

Con las vanguardias, este método se empleó como un recurso esquemático que aproximó el arte nuevo, de carácter abstracto, a un público escasamente ilustrado. La vanguardia soviética incorporaría a esta estrategia un sentido propagandístico con el afán de cultivar a las masas. En la postguerra española, durante la década de los cuarenta, la representación de la arquitectura también se utilizó como propaganda, mostrando, en este caso, la benevolencia del régimen franquista a partir de las actuaciones realizadas en regiones devastadas. Al finalizar la guerra civil española se inició una serie de obras dirigida a la recomposición del país, siendo una de las más importantes la reconstrucción de aquellas localidades arrasadas durante el conflicto bélico. Con esta finalidad se creó, en enero de 1938(1), la Dirección General de Regiones Devastadas (DGRD), cuyo objetivo primordial era reparar y reconstruir las distintas poblaciones afectadas (fig.1).

Las revistas de arquitectura, desde su origen, se constituyeron como uno de los medios de comunicación más apropiados para la transmisión de las ideas arquitectónicas. Con el empleo de un lenguaje fácil, las publicaciones aproximaban su contenido a un público mayoritario, por lo que también eran aprovechadas como herramientas para la propaganda. La revista Reconstrucción, vinculada directamente al organismo Regiones Devastadas, documentó y representó el espíritu de la España autárquica. En ella se simbolizó la arquitectura española, realizada a partir de la finalización de la guerra civil, y se ofreció un argumentado testimonio de los objetivos y finalidades que el régimen reservó para la disciplina en aquellos años.

Tal como sucede en otros medios de comunicación, las peculiaridades entre los elementos (emisor y receptor) canalizaron la particular relación entre arquitectura y sistema político. En España, al igual que en otros regímenes totalitarios, la arquitectura se empleó como un recurso propagandístico con la finalidad de ensalzar el principal objetivo político del régimen: la reconstrucción del país. Se relegó al usuario, el cual sería tratado como un sujeto pasivo del producto arquitectónico, sin ninguna implicación en el proceso creativo(2). En este caso, dicho "mal-tratamiento" se acentuó como consecuencia de la primacía otorgada a la imagen de la arquitectura, considerada como uno de los emblemas deseados para la nueva España. Como es sabido, frente al perfil de modernidad que había mostrado España durante los años treinta, la arquitectura de los años cuarenta buscó recuperar los momentos más prestigiosos de la arquitectura española herreriana en los edificios de carácter oficial, haciendo uso de los lenguajes históricos, en pro de una ansiada unidad de estilo que reflejase el momento político. Sin embargo, para la construcción residencial se tomaría como referente a la arquitectura popular, apoyándose, de este modo, en la lógica de la tradición constructiva local(3). Las experiencias alemanas e italianas, realizadas con anterioridad en procesos similares, estarían presentes en estos proyectos. Así, mientras que para los edificios oficiales el referente estilístico sería Alemania, en la construcción de nuevas poblaciones rurales la mirada se dirigió, fundamentalmente, hacia el contexto italiano (Berguera, 2004).

El universo simbólico, construido a partir de la arquitectura representada en la revista Reconstrucción, constituyó el medio identificativo para los ideales del sistema político.

EL CONTEXTO AUTÁRQUICO ESPAÑOL
En esta etapa, con un país destrozado y empobrecido, se adoptó un modelo de desarrollo interior denominado autarquía, basado en la autosuficiencia económica y en la intervención del Estado. La autarquía repercutió en una escasez de recursos que afectó de una manera directa al proceso reconstructor de la DGRD. La urgencia de la reconstrucción condicionó la ágil respuesta de Regiones Devastadas que, ya desde 1940, comenzó a producir proyectos priorizando aquellas localizaciones geográficas más deterioradas. Estas poblaciones se distinguieron, mediante el Decreto de Adopción, como "pueblos adoptados por el caudillo"(4) y en ellos se realizarían los proyectos de reconstrucción, parcial o total, según el grado de destrucción.

Un privilegiado lugar, en la reconstrucción, lo ocuparon los arquitectos artífices del proceso. En un medio profesional que, al igual como sucedía en el resto del país, se caracterizaba por la falta de comunicación con el exterior y porque estaba dirigido por aquellos que pertenecían al grupo de los vencedores de la guerra(5), se creó, en 1939, la Dirección General de Arquitectura, que tuvo como uno de sus primeros objetivos la reconstrucción. Este ambiente unitario favoreció el desarrollo de la arquitectura homogénea realizada por Regiones Devastadas. Con todo ello se creó un escenario muy concreto para el ejercicio profesional de los arquitectos. Estos, además de ajustarse a la escasez de materiales y adoptar los modelos y las técnicas constructivas tradicionales, tuvieron que responder a los condicionantes y directrices de un régimen muy interesado en utilizar la reconstrucción como instrumento político y propagandístico.

Con esta finalidad divulgativa apareció la revista Reconstrucción, instrumento de prensa y propaganda de la DGRD. Su periodo de vigencia coincidió, casi exactamente, con el de esa entidad. Se inició en abril de 1940 y finalizó en el año 1956, unos meses previos a la desaparición de este organismo y a la creación del Ministerio de la Vivienda (Llanos de la Plaza, 1987). Con el objetivo de popularizar todo el proceso de reconstrucción, la revista publicó, detalladamente, todas las actuaciones realizadas, las cuales se documentaron con la información obtenida de proyectos, exposiciones, visitas de obras, inauguraciones, etcétera. La revista fue utilizada como documento de consulta y manual de referencia para la mayoría de los arquitectos que trabajaron en Regiones Devastadas. Al tiempo, los propios técnicos escribían artículos de contenido histórico para la revista, con lo que se produjo un efecto de retroalimentación.

DE LOS PLANOS TÉCNICOS A LOS RECURSOS PROPAGANDÍSTICOS
Para el régimen la arquitectura tenía un doble cometido. Por un lado resolvió el problema de la necesidad de viviendas, mediante la construcción y reconstrucción de poblados(6), y por otro actuó como instrumento de propaganda y justificante de los logros obtenidos por dicho régimen al mostrar un país en vías de recuperación.

De este modo, la arquitectura se representó mediante diferentes técnicas según la finalidad última de los documentos elaborados. Se realizaron tanto planos técnicos, detallados, precisos para llevar a cabo la materialización de los proyectos, como paneles o maquetas obtenidas a partir de dichos planos, que imprimían a la documentación un marcado carácter divulgativo. Esta segunda documentación se elaboró para la presentación de la arquitectura de Regiones Devastadas en las exposiciones nacionales y regionales, incluyéndose también, dicha información, en las páginas de la revista Reconstrucción. Así, frente a unos planos técnicos donde se representaban, mediante un grafismo riguroso y sencillo, ordenaciones en planta de los "pueblos adoptados", también se elaboró una documentación complementaria destinada a la propaganda y en ella se emplearon numerosos recursos gráficos, intencionadamente elegidos, para engrandecer los proyectos y magnificar los trabajos, de modo que se vieran más "atractivos": "Esta exposición de Regiones Devastadas, como otras anteriormente organizadas en diferentes ciudades de España, se ha limitado a exponer la obra realizada por la oficina comarcal de Valencia, prescindiendo en su presentación de un tecnicismo excesivo, para mostrar al público, con el mayor atractivo posible, la obra realizada en la reconstrucción patria".(7)

Los planos técnicos de las áreas de intervención de nueva planta se realizaron con mucha precisión. Sobre una base cartográfica, que incluía las curvas de nivel, se trazaban las alineaciones generales de la ordenación proyectada. El sistema de representación empleado informaba del carácter técnico del documento, así como de la formada especialización del receptor de dicha información. Estos planos pretendían, además, resaltar la presencia y la ubicación de elementos urbanísticos estratégicos como los equipamientos. Para tal fin, los arquitectos se apoyaron en las teorías formales derivadas de la Gestalt, empleando recursos artísticos de gran capacidad icónica como forma y fondo. En el caso de Seseña (fig. 2) o en el de Las Rozas se utilizó un relleno en negro y, en el de Villanueva del Pardillo (fig. 3), una planta de cubiertas con sombras.

Este recurso ponía en relevancia la nueva ordenación, lo que diferenciaba la edificación construida frente a la parcela, resaltaba la estructura viaria y enfatizaba los equipamientos. De este modo, el grafismo permitía percibir ágilmente las ideas sustanciales de la nueva propuesta.

En los proyectos técnicos para la construcción de grupos de viviendas, la documentación elaborada resultó más escueta. Se presentaban únicamente dos o tres planos donde se delineaba la planta de distribución, estructura, alzados, secciones e incluso materiales. Estos últimos se añadían pormenorizadamente en los propios dibujos del alzado. En algunas ocasiones también se aludía a los elementos decorativos mediante la incorporación de detalles (fig. 4 y 5).

La documentación técnica se completaba con la redacción de las memorias. Concisas y breves –al igual que los planos técnicos–, estas también se resumían en escasas tres hojas.(8)

REPRESENTACIÓN EN LOS PLANES URBANOS: PUEBLO ADOPTADO DE BRUNETE
Con un enfoque realista, frente a la austeridad mostrada en los planos técnicos, el despliegue de medios y recursos gráficos se multiplicó en la elaboración de los documentos propagandísticos. Quizás, debido al contenido ideológico que Brunete representaba para el régimen(9), resultó significativa la información presentada en las exposiciones de Regiones Devastadas y reflejada en el número 3 de la revista Reconstrucción(10). Su ordenación se sintetizó en tres grandes paneles. En el primero se representaba una perspectiva aérea, en el segundo una planta general y, en el tercero, nuevamente una perspectiva, en este caso, de los elementos distintivos: la plaza mayor y la iglesia(11). A pesar de lo diferente de la información ofrecida en cada uno de los paneles, en los tres se enfatizaron aquellos espacios públicos que el régimen pretendía identificar como representativos de su propuesta urbana.

El diseño de cada uno de los paneles resaltaba por el realismo de la técnica empleada. El primero en formato vertical se dividía en dos fragmentos. La parte superior representaba el cielo; un cielo con nubes donde quedaba suspendida una cinta con el nombre de la población (fig. 6). En la parte inferior, dibujado sobre un papiro, estaba grabada una leyenda con el escudo del municipio. Sobre este fondo se insertaba la imagen general de la ordenación, simbolizada mediante una perspectiva cónica. A pesar de la elección del punto de vista aéreo y alejado, se abordaba con bastante detalle la definición tipológica, mostrando en primer plano la plaza mayor y la torre de la iglesia. La profundidad de la imagen permitía, además, vislumbrar un territorio no urbanizado manifestando, de este modo, el carácter rural de las intervenciones proyectadas.

El lenguaje utilizado para la representación mostraba un cierto componente barroco, intuido en el tratamiento figurativo de los cielos, el paisaje y el cuadro escénico. De este modo, el academicismo lingüístico otorgaba a la arquitectura el carácter representativo deseado por el régimen.

Esto contrasta con el sistema propagandístico que había sido empleado en España apenas una década antes. De marcado carácter abstracto y fuertemente influenciado por la vanguardia soviética, la obra gráfica de Josep Renau diverge ampliamente respecto de la de Regiones Devastadas. Un ejemplo representativo de esta tendencia fue el cartel publicitario realizado para la piscina de Las Arenas, en Valencia (fig. 7). Si ya el tipo edilicio evidenciaba la modernidad programática de la arquitectura realizada –al incorporar los nuevos programas vinculados a la salud y al deporte– en la arquitectura representada se enfatizó el elemento más icónico de todo el edificio –el trampolín–, al adoptar reconocidas imágenes de la vanguardia soviética, como el proyecto de El Lissitzky para la tribuna de Lenin (1920-24).

El segundo panel se corresponde con la planta de ordenación (fig. 8). El recurso más significativo es la utilización de un sencillo grafismo geométrico, en blanco y negro, que representa lo construido frente a un paisaje orgánico e irregular tratado con una escala de grises. La planta de ordenación ocupaba la posición central del panel, reservándose la parte inferior para incorporar dos perspectivas donde se destacaba la silueta de la población con la plaza mayor y la verticalidad de la torre campanario. En la parte superior del panel, en la posición central, se ubicó el plano de situación y, simétricamente, el escudo de la población y la estrella de los vientos.

Se incluyó un tercer panel donde, nuevamente, se mostraba una vista de la plaza mayor con la iglesia al fondo. En este caso, el punto de mira estaba desplazado a nivel de la cota cero, lo que incorporaba al usuario en la escena. El modelo empleado para la representación de la plaza mayor de Brunete resultó esclarecedor. Se apeló a la fiesta nacional como recurso y se representó la plaza del pueblo a modo de escena taurina (fig. 9). De esta manera, a partir de una simbología muy popular se acentuaba una unidad nacional y arquitectónica. La capacidad icónica de la imagen quedaría subrayada con la incorporación gráfica de un telón, en forma de una representación teatral.

REPRESENTACIÓN EN LAS IGLESIAS, PLAZAS MAYORES Y EQUIPAMIENTOS
Las piezas clave de las ordenaciones urbanas de Regiones Devastadas (plaza mayor y plaza de la iglesia) constituyeron elementos de referencia para la imagen de los municipios. Otro lugar destacado de este panorama lo ocuparían los equipamientos formalizando un repertorio oficial para las ordenaciones de nueva planta. Así, ya desde los planos de ordenación, estaban representados a través de estos espacios urbanos el poder religioso, político y militar, que reforzaban las señas de identidad del régimen.

La iglesia se trataba como punto neurálgico y su importancia se vio reflejada en el proyecto urbano con una ubicación próxima al centro cívico y fácilmente identificable, en el perfil de la población, a partir de la verticalidad de la torre campanario. En las exposiciones y en los artículos de la revista Reconstrucción también se emplearon maquetas y perspectivas que escenificaban estos espacios urbanos.

En la exposición nacional de la reconstrucción de España, de 1948(12), a partir de los modelos tridimensionales se incitó a la participación popular; se sometieron a manifestación pública algunas propuestas. De este modo, el proyecto de la Plaza Mayor de Nules, de Salvador Rocafull, no llegó a ejecutarse como consecuencia de las opiniones de propietarios y vecinos (fig. 10 y 11).

"La Comisión Gestora acordó por unanimidad, que el arquitecto municipal estudiase las soluciones que más convengan para proponerlas a la Dirección General de Regiones, llamando previamente a los propietarios afectados para explorar su ánimo sobre la expropiación de los inmuebles" (Felip Sempere, 1998).

Al igual que en los paneles de Brunete, en las perspectivas donde se mostraban estos espacios representativos se buscaban los puntos de vista que favorecían su presencia urbana. En el caso de las iglesias, generalmente se empleaba un punto de vista próximo al espectador, para acusar, de este modo, la altura de la torre campanario, como se observa en las imágenes de Belchite. En contraste, en plazas mayores habitualmente se emplearon perspectivas aéreas, tal como se puede observar en la plaza de Las Rozas (fig. 12).

Los equipamientos también pasaron por el filtro de la representación previa a su exposición y difusión pública. Para ello fueron dibujadas volumetrías de los distintos tipos (ayuntamientos, grupos escolares, cuarteles, lavaderos y mataderos, entre otros).

REPRESENTACIÓN EN LOS GRUPOS DE VIVIENDAS
La difusión y propaganda de los proyectos residenciales, canalizada principalmente a través de la revista Reconstrucción, se realizó exhaustivamente en números monográficos que incluían todas las obras y proyectos realizados en una región(13).

El estandarte de Regiones Devastadas lo representó la vivienda unifamiliar entre medianeras, construyendo enclaves de acusada horizontalidad. Excepcionalmente, la residencia sería resuelta como vivienda colectiva agrupada en manzanas, como en el Grupo Virgen del Castillo en Valencia(14) (fig. 13). Las viviendas unifamiliares se realizaban sobre parcelas rectangulares con patio posterior. Eran generalmente destinadas a labradores y jornaleros, aunque también se utilizaron en residencias para maestros y pescadores. En cuanto a la estructura, se resolvieron con doble crujía y muros de carga en las fachadas; se caracterizaron por el uso de materiales autóctonos y de sistemas constructivos tradicionales. Estas arquitecturas eran representadas, principalmente, mediante planos técnicos, relegando a simple complemento explicativo de los proyectos los demás recursos expresivos.

El Grupo Virgen del Castillo, en Valencia(15), fue destacado en la revista Reconstrucción con varios artículos en los números 32 (1943), 45 (1944) y 59 (1946). En ellos se exponían, independientemente, las distintas fases de las tres manzanas de viviendas en altura que lo componían. La presentación del proyecto en común se realizó mediante una perspectiva aérea del conjunto. Este recurso otorgaba mayor relevancia a una intervención tan singular en el marco del programa habitacional de Regiones Devastadas. Otro caso especial fue el grupo de viviendas para labradores en Teresa (fig. 14). Su particular emplazamiento, en la ladera de una montaña, provocó una pintoresca representación mediante una perspectiva con punto de vista inferior que integraba el conjunto en el paisaje.

CONCLUSIONES
En una etapa de escasez se realizó una gran inversión económica para representar la arquitectura en la revista Reconstrucción. Esta generosa actitud y el dilatado periodo de su publicación informan del amplio efecto divulgativo del medio y de su transcendencia para el régimen. La mayoría de los ejemplos de arquitectura de Regiones Devastadas continúa en uso, aunque muchos de ellos han sido desvirtuados de su carácter original por consecuencia de las reformas soportadas. A pesar de ello pervive la sencillez constructiva y el carácter doméstico de las obras.

La revista Reconstrucción formó parte de los fondos privados en las bibliotecas de los arquitectos que trabajaron para Regiones Devastadas. Actualmente estos volúmenes han sido transferidos, como donaciones particulares, a las bibliotecas de los colegios de arquitectos y de las escuelas de arquitectura, ofreciendo a los investigadores un vasto panorama de la actividad edilicia realizada a lo largo de los, aproximadamente, tres lustros del periodo.

Es relevante aquí la necesaria complementariedad de ambos recursos representativos. Por un lado, ambas miradas resultan ineludibles para formalizar una idea global identificativa de la obra. Pero por otro, la pretendida transmisión de la arquitectura necesita de una representación acorde a los canales de difusión del momento.

Notas

1.     Así lo consigna el texto "Organismos del Nuevo Estado. La Dirección General de Regiones Devastadas" aparecido en revista Reconstrucción Nº 2.

2.     Ciertamente, la participación del usuario como parte integral del proceso arquitectónico no sería considerada hasta la publicación, en 1962, de la teoría de los Soportes de John Habrake.

3.     Ante la escasez de materiales como hierro y hormigón y el alto coste de la gasolina, la autarquía propició la vuelta a los tipos y construcciones tradicionales.

4.     "El Decreto sobre Adopción" del 23 de septiembre de 1939 permitía la "adopción", por parte del propio jefe del Estado, de poblaciones cuyo grado de destrucción era muy elevado y en los que se aconsejaba una especial intervención estatal. En estos municipios se planteaba una serie de actuaciones arquitectónicas, desde planes urbanísticos de nueva planta hasta proyectos arquitectónicos residenciales, edificios públicos y eclesiásticos. "Organismos del nuevo Estado. La Dirección General de Regiones Devastadas". En Reconstrucción Nº 2, 1941.

5.     Aquellos arquitectos que no participaron de las ideas del régimen, o bien se exiliaron o quedaron inhabilitados para el ejercicio de la profesión.

6.     Las actuaciones de reconstrucción realizadas por Regiones Devastadas podían ser de carácter total o parcial según el nivel de afectación de las poblaciones.

7.     Texto recogido en el artículo "Exposición de Regiones Devastadas en la XX Feria Muestrario Internacional de Valencia". En Reconstrucción Nº 23, 1942.

8.     En la redacción de las memorias se incluía la ubicación de la actuación, una breve descripción del programa funcional de la vivienda y finalmente se explicaba el sistema constructivo y los materiales más apropiados. Habitualmente se hacía también una alusión económica a la intención de minimización de costes a partir de la utilización de materiales y sistemas constructivos del lugar.

9.     La batalla de Brunete, ocurrida en julio de 1937, fue una victoria franquista. Se considera una de las más violentas de las mantenidas en el frente de Madrid.

10.     En este número de la revista, de 1940, se mostraba el contenido de la exposición nacional de Regiones Devastadas. Se recogían proyectos de toda la geografía nacional.

11.     El tipo básico en los pueblos adoptados fue la vivienda unifamiliar en hilera de dos alturas. Por tanto, la torre del campanario se utilizó, en las propuestas de Regiones Devastadas, para introducir una componente vertical en el diseño.

12.     Como ejemplo, "Reconstrucción de Levante". En Reconstrucción Nº 58, 1945.

13.     Incluido en "Exposición de Regiones Devastadas en la XX Feria de Muestrario Internacional de Valencia" en la revista Reconstrucción Nº 23.

14.     Se trata de la actuación de mayor tamaño, de viviendas, realizada por Regiones Devastadas en la comunidad valenciana. En el proyecto participaron los arquitectos Julián Francisco Fornies, José Ramón Pons, Eduardo Torrallas, José A. Pastor y Camilo Grau Soler.

15.     Se trata de la actuación de mayor tamaño, de viviendas, realizada por Regiones Devastadas en la comunidad valenciana. En el proyecto participaron los arquitectos Julián Francisco Fornies, José Ramón Pons, Eduardo Torrallas, José A. Pastor y Camilo Grau Soler.

Referentes

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