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ARQ (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  n.73 Santiago dic. 2009

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962009000300005 

ARQ, n. 73 Valparaíso, Santiago, diciembre 2009, p. 28-35.


OBRAS Y PROYECTOS

Reparación de tejido urbano
Cerro Toro y cerro Santo Domingo

Antonio Lipthay *

* Profesor, Escuela de Arquitectura, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile


Resumen

La participación ciudadana es utilizada como recurso válido en un proyecto de reparación y mejoramiento de espacios públicos, veredas y escaleras de dos cerros de Valparaíso. La capacidad de gestión y coordinación del arquitecto es puesta a prueba en todos los ámbitos: institucionales, sociales y proyectuales.

Palabras clave: Valparaíso, Urbanismo-Chile, recuperación urbana, participación ciudadana.


Abstract

Citizenship participation is utilized as a valid resource in a repair and improvement project of public spaces, sidewalks and stairways of two hills of Valparaiso. The capacity of management and coordination of the architect are put on trial in all scopes: institutional, social and of design.

Key words: Valparaiso, Chilean-Urbanism, urban renewal, citizenship participation.


 

EL ESPACIO PÚBLICO COMO EDIFICIO: QUÉ Y CUÁNDO / Queremos que se entienda que en nuestro trabajo y particularmente en los proyectos que aquí se publican existe una búsqueda consciente por proponer una mirada sobre la arquitectura y la ciudad como un continuo y el espacio público como un edificio.
El proyecto plantea una manera de construcción que permite disolver nuestras propias muletillas arquitectónicas dentro de un contexto mayor, haciendo una arquitectura lo más anónima posible, más urbana.
Tanto para nuestra disciplina, como para las ciencias sociales, la economía y las políticas públicas, en lo público y lo privado, hacer una ciudad integradora, equitativa e igualitaria es —en un buen sentido— un lugar común. Hacer ciudad resuena como el eco de un discurso cargado de afirmaciones correctas pero en muchos casos genéricas y vacías: "Hay que construir una ciudad para los ciudadanos" o "mejorar un barrio ayuda a la calidad de vida de las personas".
Sin embargo, este "marco conceptual" debe concretarse en obra, es decir, en una construcción. En este entendido es donde diagnosticamos y vivimos la experiencia de que en Chile, de verdad, no existe la claridad de lo que significa planificar, diseñar y construir el espacio público. Nuestro desafío con este proyecto es, además, aportar concretamente para solucionar esta carencia.
El proyecto de un fragmento de ciudad, en este caso de Valparaíso, impulsado por el sistema público sufre de su propia vulnerabilidad: la necesidad de compartir responsabilidades y tomar decisiones, cada una por un comité distinto. A pesar de esto, y de que la burocracia gubernamental y municipal transforma los proyectos de arquitectura en un frente de batalla, son la comunidad y la ciudad las que no distinguen —y no tienen por qué— si el proyecto está financiado con fondos extranjeros o municipales. Lo que le interesa principalmente es visualizar qué se propone como diseño y cuándo se va a ejecutar.

EL ARTE DE HACER CIUDADES / En el diseño de espacios públicos convergen la política y la arquitectura. Por un lado, la política en su forma más esencial representa a la comunidad en sus necesidades y tiene el poder y la voluntad para hacer algo para y con ellas. Por otro lado la arquitectura debería aportar la forma de llevarlas a cabo; es aquí cuando adquiere un carácter de mediadora entre las voluntades políticas y las de la comunidad.
Podemos afirmar que "el arte de hacer ciudades" como lo plantea Richard Sennett (2002), consiste justamente en entender las fuerzas que componen el proceso de regeneración de la ciudad como complejo y dinámico. Su fin es desarrollar una narrativa entre la experiencia urbana y la construcción artesanal del espacio público.
El diseño de espacios públicos ha superado las expectativas técnicas y plásticas para dos cerros en Valparaíso y nos ha llevado a localizarnos en un ámbito de la profesión que es difícil aún de definir, pero que claramente está en evolución. Es el ámbito del diseño urbano, la arquitectura pública; el edificio-ciudad.

EL PUZZLE DE LAS INSTITUCIONES / El gobierno, por medio de una licitación pública, convoca a arquitectos e ingenieros para diseñar y restaurar espacios públicos y edificios emblemáticos —como el Mercado Puerto y el edificio Severín—, en sectores deteriorados de Valparaíso y que están dentro del casco histórico designado como Ciudad Patrimonio de la UNESCO durante el año 2003.
La Ilustre Municipalidad de Valparaíso junto con el Programa de Recuperación Urbana de Valparaíso actúan como patrocinadores y contraparte de los proyectos. Sin embargo, en muchas ocasiones, no están de acuerdo entre sí o los objetivos del llamado no coinciden plenamente con la visión interna de la Secretaría de Planificación Comunal y de la Dirección de Obras Municipales.
La Oficina de Gestión Patrimonial es la encargada de la primera revisión de los aspectos formales del proyecto, una vez visado se envía al Consejo de Monumentos Nacionales, los que se encargan de velar por los aspectos patrimoniales generales, finalmente es firmado y dado de alta cuando el Consejo de Monumentos Regionales lo firma y reparte las carpetas entre el Servicio de Vivienda y Urbanización y la Dirección de Obras Municipales.
Por mientras se gestiona en el Departamento de Alumbrado Público el proyecto de iluminación.
El Servicio de Vivienda y Urbanización de la Región de Valparaíso es la que otorga el permiso para poder licitar los diseños y contratar la ejecución. Como dato de la causa hay que mencionar que el Servicio de Vivienda y Urbanismo habitualmente no revisa y no ejecuta diseños de espacios públicos. Se encarga de obras de pavimentación y aprobación de loteos.
Mientras, en otro departamento gubernamental, el Ministerio de Planificación debe aprobar la liberación de fondos del préstamo internacional para la ejecución de la obra. Esta aprobación está sujeta a que el proyecto cuente, por parte de los arquitectos, con una evaluación que constate la necesidad de hacer esta inversión, que exista una planilla excel que demuestre que habrá un beneficio social al ejecutar estos diseños. Una vez demostrado el beneficio y contando con la colaboración de la Municipalidad para mantener los espacios públicos ya existentes, se podrán materializar estos contratos que vienen con firma y timbre del Ministerio del Interior, en Santiago.
La arquitectura y los arquitectos, nuevamente, han de cumplir el rol de cruzar las partes que componen el puzzle institucional en el cual las piezas no calzan. En el diseño de espacios públicos no es suficiente con realizar las coordinaciones pertinentes entre especialidades, sino que mantener el espíritu en alto y ser valientes.

DESCRIPCIÓN DEL PROYECTO / Los proyectos de mejoramiento de espacios públicos del cerro Toro y del cerro Santo Domingo forman parte del Plan de Mejoramiento de Espacios Públicos Vecinales para Valparaíso del Programa de Recuperación Urbana de la ciudad.
Este plan no crea nuevo suelo, lo que hace es repararlo, construyendo espacio público. Se trata de la habilitación de las áreas de uso público actualmente existentes en estos cerros: calles, pasajes, sendas y plazas que conforman el sistema de conectividad de los cerros con el plan de Valparaíso.
Dicha habilitación consiste en la repavimentación y en el mejoramiento de las condiciones de accesibilidad a las distintas zonas de los cerros y en la solución de la evacuación de las aguas lluvia, en una nueva propuesta de iluminación y la colocación de barandas y mobiliario urbano.
Tanto para proyectar como para la futura ejecución de los proyectos, éstos se han subdividido en tramos de intervención que identifican a la comunidad política y físicamente.

El proyecto de mejoramiento de espacios públicos vecinales para cerro Toro se ha subdividido en seis tramos de intervención:
Senda Torquemada y senda Puntilla.
Plaza La Campana.
Senda Sucre y senda Benavente.
Calle Chorrillos y pasaje Puga.
Calle General Sucre —desde Camino Cintura hasta plaza La Campana— .
Pasajes Jáuregui y Zapiola.

El proyecto de mejoramiento de espacios públicos vecinales para Cerro Santo Domingo se ha subdividido en 7 tramos de intervención nuevos:
Calle Cajilla —desde Santiago Severín a las Subida Blest Gana—.
Calle Cayocopil —desde plaza acceso antiguo ascensor Santo Domingo a calle Quirihue—, Pasaje Retén, Pasaje Barbagelata, Quirihue (desde Cayocopil hasta Carlos Nebel).
Senda Pueyrredón, Pasaje Picarte, Pasaje Tegualda, Senda Paicaví (desde Echaurren hasta Juvenal), Juvenal (desde Paicaví al poniente), calle Quirihue (desde pasaje Picarte hasta Cayocopil).
Quirihue (desde Carlos Nebel a Echaurren).
Calle Carlos Nebel (desde Gandarillas hasta pasaje Carmen).
Calle Gandarillas (desde Cayocopil hasta pasaje Renjifo) y pasaje Renjifo (desde 7. Camino Cintura a Gandarllas)
Calle Echaurren (desde pasaje Tegualda a Camino Cintura)

Y tres tramos de intervención complementarias a las obras de repavimentación hechas anteriormente por el Ministerio de Vivienda: senda Ministro, subida Santo Domingo —desde Ulises a Cayocopil— y senda Ulises —desde Juvenal a Cajillas—.
Cada tramo responde a un problema particular por lo cual, junto con la comunidad, se han renombrado para ya no se hable más de soluciones genéricas de pavimentación, sino más bien de espacios reconocibles como patios, miradores, encuentros, rampas, balcones y plazas.
El área total de intervención es de 18.000 m² de espacios públicos para un total de 5.000 habitantes.

METODOLOGÍA / Ambos proyectos se han desarrollado primero sobre la base de un diagnóstico social, económico y topográfico. Los habitantes circulan por una topografía difícil que está en constante cambio debido a la degradación de sus suelos. La lluvia ha erosionado los pasajes y las viviendas, los muros de contención han cedido y la población se ha ido marginando.
La discontinuidad con el plan, tanto en su conectividad peatonal, como en la materialidad de los espacios es un tema central. Aun cuando están a menos de 500 m de la plaza Echaurren prácticamente no existen dentro de los circuitos de la ciudad. Estos cerros no se benefician del débil pero resistente circuito turístico. No disfrutan de la valorización de sus viviendas ni de la posibilidad de establecer un emprendimiento local.
Segregados del Valparaíso Patrimonio de la Humanidad, los vecinos de los cerros Toro y Santo Domingo ven en sus calles la amenaza del tráfico de droga y la cesantía. Los habitantes califican a su cerro, su barrio, como una estación terminal, una periferia urbana en el centro de la ciudad. Si bien la arquitectura no terminará con estos problemas, —porque se requiere de una intervención profunda en muchos ámbitos—, sí puede aminorarlos o desplazarlos, construyendo lugares más visibles, seguros, de buena calidad y propios del lugar.
Distinto de la primera sensación entregada por los vecinos fue nuestro diagnóstico, en el cual, si bien reconocimos la necesidad de que el proyecto de mejoramiento de espacios públicos tenga como acompañante una estrategia de apoyo social para jóvenes en riesgo social, las cualidades espaciales, la misma organización de la comunidad y la oportunidad de establecer conexiones entre pequeños programas existentes nos ha permitido establecer un sistema de espacios que se vincula con aquellos lugares reconocibles de la ciudad.
Para poder proyectar se necesitó de un muy buen levantamiento topográfico de cada cerro, el cual se vio complementado con información municipal. El plano topográfico —con curvas de nivel cada 20 cm— se convirtió en la herramienta indispensable para definir exactamente la posición, tamaño y envergadura del proyecto y también para poder conocer en profundidad sus preexistencias como las pendientes de los cerros, tema central a la hora de proyectar.

LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA / En la última década en Chile las políticas públicas han subrayado con intensidad la necesidad de incorporar a la comunidad en los procesos de transformación urbana, algo así como una planificación participativa. Ésta, la mayoría de las veces, sólo ha llegado a implementarse como una respuesta automática y poco reflexiva que, más que incentivar, ha fatigado la paciencia de la comunidad.
Es así que la participación ciudadana se ha transformado en un eje de discusión en torno al desarrollo de nuestras ciudades. Un debate que en países como Inglaterra, después de décadas, es una buena práctica en el diseño de la ciudad. A la ciudadanía, no sólo se le consulta para que dé su visto bueno o rechace un proyecto, sino que se le involucra antes de esto, durante el proceso de diseño.
Nosotros hemos desarrollado lo que llamamos puerta a puerta cultura local lo que establece vínculos más estrechos y complejos con la comunidad. Sabemos que ellos son los expertos en el funcionamiento de su barrio y por tanto son la base de consulta para la toma de decisiones. Esto se ha transformado en una metodología para nuestro trabajo como arquitectos.
Si bien al inicio nos interesa saber de la historia de la comunidad a través de la visión particular de sus vecinos, en una segunda etapa este encuentro es en torno al proyecto. Los vecinos, expertos en su fragmento ciudad, son capaces de leer, interpretar y modificar planos de arquitectura. Es así que no sólo nos llevamos su conocimiento sino que traemos de vuelta a la comunidad el poder de opinar y de diseñar. La forma y la materialidad del espacio público finalmente es el resultado de un diálogo constante con la comunidad, en la cual la primera y mayor construcción es la de la confianza entre ellos y nosotros.

TEJIDO URBANO: LA CONECTIVIDAD ENTRE ESPACIO PÚBLICOS / Un gran potencial del área está en la posibilidad de aprovechar la buena provisión de rutas peatonales que atraviesan en todos los sentidos los cerros, para establecer un interesante sistema de espacios públicos.
El desarrollo de una posible estrategia de conectividad asociada a la recuperación y mejoramiento de los espacios públicos en el sector del Barrio Puerto es planteada como una nueva lectura del espacio urbano, incorporando al sistema de la plaza Sotomayor y plaza Echaurren, la plaza y cancha La Campana. La sucesión de este eje hacia los cerros lo transforma en un nuevo eje local con impacto en un radio mayor dentro de la ciudad. El desarrollar estos espacios públicos en función de una estrategia de mayor alcance, tiene el potencial de incorporar de manera visible una realidad que hoy existe a la de un circuito peatonal turístico.
En la escala del barrio estos proyectos son una cadena de pequeñas intervenciones, unas dentro de otras, estructuradas por muros de contención, canales de aguas lluvia, rampas, escaleras y barandas.

Estos proyectos son como un traje a medida, a la medida de un cuerpo que está en constante cambio. Un cuerpo que hoy en día sólo existe como el nombre de un lugar, en un estado de precariedad máxima y en abandono total. Un cuerpo que aún no es espacio.
Para poder lograr estos espacios hay que entender que aquí la ciudad se construye de una manera diferente y que su terreno y construcción existentes son frágiles. Entonces está pensado para ser construido de manera artesanal —ya que aquí no hay espacio para maquinarias, ni accesibilidad para camiones— y cuidadosa con el medio. Se han diseñado elementos prefabricados —como los peldaños— que garantizan la calidad de la construcción y la imagen del proyecto. Estos elementos no pesan más de lo que pueden mover dos obreros y se irán poniendo de uno a la vez.

La forma de las escaleras estará dada por el calce y encaje de cada pieza de hormigón prefabricado. Los pavimentos de hormigón serán de un pastelón tipo y los de piedra serán de adoquines reutilizados, de otro tiempo y de otro lugar del mismo Valparaíso.


Ficha Técnica

Reparación de tejido urbano. Cerro Toro y cerro Santo Domingo
Arquitectos Antonio Lipthay - Lipthay Morandé Browne Arquitectos
Arquitectos asociados Cecilia Puga (cerro Toro), Guillermo Jullian (cerro Santo Domingo)
Colaboradores Sofía Armanet, lmb Arquitectos
Ubicación cerros Toro y Santo Domingo, Valparaíso
Cliente Programa de Recuperación Urbana de Valparaíso, Ilustre Municipalidad de Valparaíso
Análisis territorial e índices de desarrollo socioeconómico Rodrigo Hidalgo, Carla Marchant, Macarena Pérez, Sebastián Carvajal, Gastón Aliaga, Instituto de Geografía PUC
Participación ciudadana Justine Graham – Directora yapo Project, Felipe de Ferrari, Josefina González, Instituto de Geografía puc
Ingeniería y aguas lluvia Juan Pablo Molina, Andrés Bravari, Ernesto Gómez
Coordinación especialidades lmb arquitectos (cerro Toro), Pukara Limitada (cerro Santo Domingo)
Topografía Ernesto Gómez, ieg, Danilo Reveco
Mecánica de suelos Laboratorios Terra
Asesoría evaluación rentabilidad social María José Browne
Proyecto eléctrico Guido Hidalgo, Andrés Bravari
Proyecto iluminación lmb Arquitectos
Proyecto paisajismo lmb Arquitectos
Materialidad piezas de pavimentos prefabricados de hormigón armado y pavimentos de piedra de adoquines reutilizados
Presupuesto 4 uf/ m2 (US$ 140/ m2)
Superficie proyecto 18.000 m2
Año proyecto 2006-2009



Referentes
Graham, Justine y Antonio Lipthay. "Dos conversaciones. Richard Sennett, Charles Correa". ARQ N° 50, Evidencias sobre construcciones en Santiago. Ediciones ARQ, Santiago, marzo de 2002.         [ Links ]
Sennett, Richard. The conscience of the eye: the design and social life of cities. WW Norton & Company Inc., Nueva York, 1992.
        [ Links ]