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ARQ (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  n.73 Santiago dic. 2009

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962009000300003 

ARQ, n. 73 Valparaíso, Santiago, diciembre 2009, p. 20-22.

 

LECTURAS

El Pacífico Latinoamericano(1)

Escuela de Arquitectura, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
Alberto Cruz*
†Godofredo Iommi*

* Profesor, Escuela de Arquitectura, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Valparaíso, Chile


Resumen

A modo de acercamiento a la ciudad-puerto de Valparaíso se incorpora esta visión, desde Latinoamérica, de la situación geográfica del océano Pacífico, su reconocimiento y su desarrollo histórico. La ciudad se inserta como un importante puerto ubicado al sur y es acceso directo al mar interior latinoamericano.

Palabras clave: Geografía-Latinoamérica, Historia-Latinoamérica, océano Pacífico, rutas oceánicas, mar interior.



Es necesario indicar, aunque sin contornos rigurosos, la noción a que se refiere el presente trabajo cuando discurre acerca del océano Pacífico. Apartándose de cuanto indica la denominación habitual, se refiere a la masa oceánica que ocupa aproximadamente la mitad del globo terráqueo, masa contorneada por los continentes antártico, australiano, asiático y americano. El concepto de océano Pacífico, que aquí se adopta, surge a partir de la expansión europea; pues bien podría pensarse otro —aunque ya impropiamente llamado Pacífico— a partir de la expansión polinésica que nos ofrecería otra noción y contornos diferentes. Las razones para ambos supuestos adoptados, masa oceánica y contornos, se fundan en una apreciación de nuestra realidad contemporánea de latinoamericanos. La noción del Pacífico surge con y tras la aparición de América como continente y es a partir de ese hecho que el océano como tal es reconocido y revelado por las primeras navegaciones españolas y las posteriores, rusas e inglesas, hasta el descubrimiento y ocupación de Australia. De ese y no de otro modo el océano se incorporó al “mundo” que por primera vez tomó, con ello, conciencia de su totalidad terráquea.

Si tomamos Chile y haciendo un corte en el año 1969 revisamos su tráfico marítimo en barcos de bandera chilena, constatamos que su navegación continúa siendo atlántica y sólo utiliza el Pacífico en una ruta litoral a la búsqueda del Canal de Panamá o del Estrecho de Magallanes. La desproporción es enorme entre tales rutas y la transoceánica por el Pacífico, en un país que, después de Rusia, es el que más larga costa tiene sobre dicho océano.
La actual y baja densidad demográfica, la cohesión étnica de sus poblaciones, las tasas de producción, sus rentas per cápita, la posibilidad próxima de explotación de sus potencialidades naturales ya detectadas, (...), configuran un panorama poco alentador en lo inmediato, si se considera el continente según las orientaciones y políticas nacionales. Inclusive si se toman en cuenta los buenos deseos y oficios repetidos —desde el alba de la independencia— que tienden a unir los países latinoamericanos, no se ve en estos intentos una orientación clara y definida en torno a la cual se ate esa posible unidad. Por regla general, dicha unidad aparece como un horizonte lejano y se hace hincapié en tratados del tipo Mercado Común Europeo, como modelo adoptado a las circunstancias. Pareciera faltar una línea directriz que realmente comprometiera al continente como tal y que, por ende, no excusara ni disminuyera el papel que cada país ha de jugar en el desarrollo del mismo, de suerte que los progresos nacionales se inscriban realmente en la consolidación de dicha unidad continental.

Se postula lo siguiente: una proyección y una concepción oceánica suponen el dominio del mar interior continental. Se llama mar interior a la zona comprendida entre los dos grandes océanos que rodean a América latina. El nombre fue aludido ya por el cronista Oviedo cuando llamó al vasto e inexplorado interior de América, mare magno. La tesis propone una operación del tipo de la que hiciera Thales de Mileto cuando, solicitado por el faraón para medir la pirámide, en vez de medirla desde su base a la cúspide, midió su sombra. La tesis propone el reconocimiento de ese mar interior, la necesidad de concebirlo y gobernarlo como base necesaria y congruente para medir y gobernar la proyección oceánica. Enfocar el continente desde ese punto de vista nos permite reverlo en su actualidad y conocer sus perspectivas. Como primera medida corresponde ver al continente no ya en función del Norte sino de su propio Norte que es el Sur; por esta razón la visión cambia y levanta como punta americana el extremo que señala el continente antártico.

Notas
1. El presente artículo y sus imágenes son un extracto de la publicación titulada Para un punto de vista latinoamericano del Océano Pacífico, a cargo de Alberto Cruz y Godofredo Iommi, publicado por la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso en Viña del Mar durante el mes de diciembre de 1973.