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ARQ (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  n.71 Santiago abr. 2009

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962009000100014 

ARQ, n. 71 Los Andes, Santiago, abril 2009, p. 76-79.


LECTURAS

Aprendiendo de los paisajes regionales

Cristina Felsenhardt *

* Profesora titular, Pontificia Universidad Católica de Chile


Resumen

Con la referencia del programa Senderos de Chile, que intenta conectar el país de norte a sur por un camino precordillerano, se emprenden dos talleres que estudian dos territorios a través de la experiencia y el recorrido: el valle del río Huasco en el norte y las laderas del volcán Llaima en el sur.

Palabras clave: Paisajismo-Chile, Senderos de Chile, los Andes, valles transversales, Huasco, Conguillío


Abstract

Referencing the program Senderos de Chile, that tries to connect Chile from north to south through a path at the base of the mountains, two studios undertake the study of two sites through experience and walking: the Huasco river valley in the north and the slopes of the Llaima volcano in the south.

Key words: Landscape-Chile, Senderos de Chile, Andes, valleys, Huasco, Conguillío.



LA CORDILLERA CHILENA / Tal como dice Alonso de Ercilla en su poema La Araucana, Chile es una tierra de “gran longura” que, como país, es el único del mundo con estas características. Pero no se puede hablar de su longura sin mencionar su escaso ancho que, apretado entre dos gigantes del paisaje, el mar y la cordillera, apenas alcanza a transformar el horizonte marino, en un imponente panorama cordillerano.
La variedad a lo largo de su acontecer, en especial físico más que social, abarca los paisajes más diversos y sorprendentes: el desierto más seco del planeta, un altiplano, el encuentro de dos océanos, la pampa y la segunda cordillera más alta del mundo; situaciones y escenarios geográficos excepcionales y únicos.
También Ercilla acota: “a la banda del este va una sierra que el mismo rumbo mil leguas camina”. Es la cordillera de los Andes, larga faja de elevación geológica que se encumbra hasta los casi 7.000 m de altitud.
La cordillera a lo largo de su desarrollo chileno, tiene carácter duro y sublime en su contexto cordillerano propiamente tal, pero también proyecta su condición geomorfológica hasta llegar al plan; quebradas que se cuelan con un paisaje de tonos y matices pétreos, aguas torrentosas que bajan interceptadas por el hombre tratando de llegar a su marítimo destino, material geológico rustico y vistas; esas maravillosas cuencas visuales que por siglos tanto asombraron a los pintores de estas tierras, quienes hasta el s. xvii imaginaron y prefiguraron este asombroso paisaje, representándolo desde Europa. Para los siglos xvii a xix establecen la cordillera como el paisaje paradigmático de Chile.
EL PROGRAMA SENDERO DE CHILE / Es un proyecto creado por iniciativa pública y financiado multisectorialmente por aportes fiscales a través de la Comisión Nacional de Medio Ambiente, conama. Su objetivo es constituir un recorrido que conecte la enorme diversidad natural, paisajística y cultural de Chile por la franja precordillerana y cordillerana, desde el altiplano nortino hasta el extremo sur de América, en el Cabo de Hornos.
La mayor cantidad de recorridos y transformaciones a lo largo de la geografía de Chile se fue conformando hacia el lado costero, conectando los asentamientos que se han instalando allí históricamente. La zona cordillerana, por su incuestionable mayor dificultad de sobrevivencia en primer lugar y mayor dificultad climática y geomorfológica, siempre quedó más despoblada y más oculta. Hoy se encuentra allí una gran cantidad de elementos antrópicos de interés, como asentamientos humanos prehispánicos, petroglifos, antiguas instalaciones mineras, algunas infraestructuras de turismo, paisajes de gran valor escénico y otros elementos que vale la pena explorar y reconocer para poner en valor.
El objetivo general del proyecto Sendero de Chile es construir y mantener un sendero pedestre, cabalgable, o realizable en bicicleta, extendido a lo largo de la zona precordillerana del país, que articule una gran variedad de los recursos naturales, paisajísticos, productivos y culturales de interés, presentes en cada una de las regiones” (1)(CONAMA). Estructuralmente el proyecto se va conformando por cada región que, dentro de un marco conceptual originado por la autoridad central, escoge los recorridos y elementos dignos de valorizar y reconocer como patrimonio. De acuerdo a estas apuestas regionales se configurará una ruta con un guión turístico de gran interés que con el tiempo permitirá aprovechar el gigantesco recurso paisajístico e histórico-cultural nacional, hasta hoy aislado y en muchos casos, desaprovechado.
APRENDIENDO DE LOS PAISAJES REGIONALES: UNA EXPERIENCIA ACADÉMICA / Con alumnos de aulas temáticas, correspondientes al último año de la carrera de arquitectura y alumnos del programa de postítulo en arquitectura y manejo del paisaje de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos de la Pontificia Universidad Católica, se compartieron los conocimientos que traían los alumnos provenientes de Arquitectura, Arte, Diseño, Agronomía, Geografía, Ingeniería Forestal y Biología. De este modo, se fundía lo que en Chile era una nueva forma de trabajar multidisciplinariamente, ampliando el horizonte proyectual de todos los alumnos.
Con el objetivo de ir presentando a los estudiantes la extraordinaria diversidad y extensión de Chile y programando dos años continuos de talleres, se eligieron dos ámbitos geográficos contrastados: el primero en el sur, en el Parque Nacional Conguillío en la región de la Araucanía y el segundo en el norte, en el valle del río Huasco en la región de Atacama. En el primero se proponía crear recorridos y programás en el área del Parque Nacional, en la zona del volcán Llaima, con bosques de araucarias araucanas y dos lagunas generadas por antiguas erupciones del volcán; en el segundo, se eligió el valle del río Huasco, más desconocido, por lo que fue indispensable integrar al geógrafo de la Municipalidad de Alto del Carmen para que participara en nuestra experiencia de taller.
Uno de los conceptos básicos que se estudió antes de los viajes fue la noción de paisaje, que hoy con creces ha superado su antaño exclusiva relación con la naturaleza. Este concepto en castellano deriva del termino latino pagus (país o territorio) y en las lenguas germánicas procede de land (tierra), teniendo en principio igual significado.
Los alumnos fueron instruidos en las teorías del paisaje y de arquitectura relativas a nuestros casos de estudio, bajo la premisa de que el paisaje está en la mirada de un observador específico, teñida por su bagaje cultural y su genética y que es una creación individual, por lo que los alumnos debían observar, diagnosticar y cualificar los lugares individualmente, generando observaciones que posteriormente se compartirían para lograr visiones multidisciplinares diversas, complejas y comparables.
El paisaje, al estar en el ojo y corazón del observador, siempre contiene algo de su propio anhelo, que debería ser incluido en el espíritu de cada proyecto.
Se llegó a comprender que “existe el paisaje del pintor, el paisaje del turista, del paseante y el paisaje del habitante del país (paisano), pero también el paisaje objeto de estudio, de curiosidad y de inquietud científica”, conceptos acuñados por Ann Coquelin que fueron integrados a la metodología de los dos talleres.
La arquitectura del paisaje comparte el saber, las herramientas, los procesos y conceptos con la propia arquitectura. Como enfoque disciplinar específico trabaja y diseña los aspectos estéticos de los sistemas naturales y culturales. Para la arquitectura del paisaje el territorio deja de ser el fondo o escenario en el que se colocan las arquitecturas y se convierte en el objeto mismo de los proyectos. En ambos viajes esta convicción se constituyó en la base misma del encargo para el conjunto de alumnos que, en grupos multidisciplinares de análisis, partieron a terreno con un lenguaje compartido, alcanzando lo que era una completa y compleja línea de base.
TALLER SUR. PARQUE NACIONAL CONGUILLÍO(2) / El taller realizó un viaje para un acucioso estudio de las características del parque, alojando en las cabañas del lugar lo que permitió vivir el lugar de día y de noche y escuchar los pájaros, el viento y la lluvia. Se interrogó a los guardabosques, hubo reconocimiento de especies y revisión de usos y programás de las funciones del parque.
La propuesta del taller era reconocer la necesidad de regionalización del país como objetivo docente, pero también conocer, e investigar acerca de la realidad geográfica y paisajística de zonas específicas. En efecto las lagunas, lagos, bosques y volcanes son el paisaje intrínseco del sur de Chile, representado en el caso del bosque de araucarias de Conguillío. Con este ejemplo se tenía entre manos un refugio natural de esta especie nativa, importante también como fundamento de la vida y supervivencia del pueblo mapuche.
El área de proyecto abarcaba dos paisajes contiguos: un bosque de araucarias y otras especies nativas, con sus lagunas y el área del volcán Llaima, de 3.215 m de altura, con sus laares y escoriales.
El Llaima —en mapudungún desaguadero o venas de sangre— es considerado uno de losvolcanes más activos de Sudamérica. Hoy cuenta con algo  más de 24 eventos entre inicios del s. xx y lo que va del s. xxi. Aunque el Llaima está en la cordillera de las Raíces también se le considera como parte de la cordillera de los Andes, por lo que el Sendero de Chile pasa por allí en propiedad.
Recorridos, registros, observaciones, croquis y descripciones llenaron los morrales de análisis para reconocer y comprender los factores que influyen a los ecosistemas y su orden. Se examinaron las potencialidades espaciales y medioambientales, se estudiaron materiales y técnicas constructivas, tanto tradicionales como inéditas, con atención al lenguaje de cada rincón interpretando los paisajes y su fragilidad.
El encargo era proyectar en un contexto conceptual de levedad de impacto, asegurando una intervención a la manera del orden natural y buscando una adecuada escala de incursión en estos paisajes.
Se crearon proyectos de hosterías frente a las lagunas y cabañas en el bosque a partir de paradigmas que surgieron de la propia naturaleza: texturas, alturas y tramas de los árboles, su sombra y estructura, recorridos invernales con estaciones de cobijo para detención y descanso y otros. Lo que más apasionó a la mayoría de los alumnos fueron los escoriales y laares del Llaima, donde el misterio y un cierto desasosiego invadía al recorrer el gris y lunar paisaje, caminando entre montículos y hondonadas que habían sido un día un hirviente río de lava.
En este contexto nos dimos cuenta de la inmensidad y soledad de estas tierras, de una especie de ensimismamiento que se produce en los paisajes del continente americano que, a diferencia de Europa, producen un lazo filial con el otro que no es un humano, sino la tierra, la pachamama.
En esos escoriales se proyectaron paseos de reconocimiento, hitos escultóricos para información acerca del lugar, habitáculos, alojamientos y un museo; todo construido en lava de diferentes granulometrías, formas y sistemas constructivos que fueron investigados e inventados.
TALLER NORTE. VALLE DEL RÍO HUASCO(3) / Dos valles conforman el espacio geográfico del río Huasco: el valle del río Carmen y el valle del Tránsito, los que hasta no hace mucho eran dominados uno por los españoles y el otro por los indios atacameños.
La línea de base de estos dos territorios arrojó la existencia de petroglifos en la zona de San Félix, un cementerio indio e iglesia del s. xvii en la zona de Pinte y diversas casas construidas con sistemas típicos del lugar. En cuanto a la geografía, embargaba una especie de embriaguez ante la gran naturaleza nortina. En este paisaje, una especie de sentido de la tierra nos puso en una estrecha relación con el territorio.
Los cerros del valle del Tránsito parecían pintados por un eximio pintor, con matices de colores rojizos, naranja, ocres y marrón que con la puesta del sol asumían una vida propia. Los valles asomaban la inconfundible huella de un pasado milenario, donde las aguas habían dejado enormes y pedregosos cauces con manchones de humedad que escurrían de las laderas contiguas.
Registrando y comprendiendo cabalmente los factores que intervienen en la conformación del paisaje nortino, se diseñaron paradores para arrieros, mineros y turistas, miradores en las laderas y cimas para observar los cerros de la Sierra del Medio y puntos de observación de petroglifos y fósiles; se reacondicionaron túmulos del cementerio indio y se trazaron senderos de reconocimiento con diferentes grados de dificultad, con lugares de descanso y camping.
Se tomaron en consideración el paso hacia Argentina, la allí presente y claramente visible transversalidad de Chile; la minería, marmolería y artesanía como actividades fundamentales presentes en el valle; la construcción, las pircas, sombreaderos y los cierros. Se conjugó el orden técnico, estético, ecológico, social y económico, para recuperar y beneficiar la zona.
La escala de este inquietante espacio era lo que lo hacía tan expresivo. Entendimos allí lo que el antropólogo chileno Félix Schwartzman llamaba el fenómeno geopsíquico, porque se producía un extraño equilibrio entre el territorio y uno mismo, una especie de comunión con el planeta: lo inhóspito se convertía en idílico, lo agreste en casa grande y la soledad en una maravillosa e impagable ofrenda.
Para sintetizar, las dos experiencias de Taller que vivimos en el sur y en el norte son sólo una muestra de lo que Chile posee en materia de paisaje y que Sendero de Chile rescata y pone en valor. Las universidades deben convertirse en canales de desarrollo de este macroproyecto, tomando un papel activo y de apoyo a las regiones en la definición y diseño de los trazados regionales. El paisaje como recurso puede convertir a Chile en objetivo de importante influjo turístico y, por ende, en generación de recursos. Sin embargo, pienso en la región de Atacama y recuerdo la estupefacción que nos causó el ver la nueva y extrañamente grandiosa carretera hacia la alta cordillera del valle del Carmen. Cándidamente creíamos que alguien había pensado en el desarrollo del paisaje de estas tierras. Hoy entendemos la escala —entonces excesiva— de la intervención: es el camino que lleva a Pascua Lama, donde debajo de los glaciares se habían encontrado recientemente grandes cantidades de oro y plata.
No parece que tengamos claro el valor de nuestro territorio más allá de las materias primas y un rápido e imprudente enriquecimiento cortoplacista.


Notas
1. En Chile, el territorio nacional está subdividido política y administrativamente en regiones, estructura que reemplazó al sistema de provincias que existía hasta mediados de los años setenta. Actualmente el país está dividido en 15 regiones que incluyen el Área Metropilitana de Santiago (N. del Ed.)
2. Este taller se dictó el primer semestre de 2001. Las profesoras fueron Hilda Carmona y Cristina Felsenhardt.
3. Este taller se dictó el primer semestre de 2002. Las profesoras del taller fueron Juana Zunino y Cristina Felsenhardt.