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ARQ (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  n.65 Santiago abr. 2007

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962007000100002 

ARQ, n. 65 En territorio / In territory, Santiago, abril, 2007, p. 10.

Notes English

LECTURAS

Territorializar la arquitectura

José Rosas*

* Decano Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile


Resumen

La puesta en valor del papel de la arquitectura en la conformación del territorio, ya sea como trozo o fragmento de una extensión mayor, o bien, como representación de un detalle del mismo, son algunas de las temáticas que convergen en la reflexión propuesta por el autor de las lecturas que acompañan a este número.

Palabras clave: Arquitectura–Chile, territorio-ciudad, análisis comparativo, crítica, paisaje.


 

MEDIACIONES, INTERACCIONES, TRANSICIONES Y ESTRATIFICACIONES EN LA CONSTRUCCIÓN DEL ENTORNO / Gran parte del esfuerzo de los cuatro artículos que a continuación se presentan, está centrado en el papel del territorio en la arquitectura, o más precisamente, cómo desde distintos flancos problematizan la territorialización de la arquitectura para entender la relación entre el medio construido y modificado por el hombre, que manifiestan los distintos agentes sociales en un determinado entorno.
En el campo de intervención específico del arquitecto, estos planteamientos permiten –por una parte– construir una reflexión sobre la realidad arquitectónica en toda su complejidad, así como por otra, recuperan la dimensión que un determinado soporte espacial establece en el marco de unas relaciones críticas entre la arquitectura y las estrategias de construcción del paisaje.
El territorio en este contexto es, en realidad, la manifestación profunda de una estructura de ocupación del suelo con sus consecuentes lógicas de distribución de infraestructuras y tipologías edificatorias que un asentamiento humano, cargado de historias e imaginarios, proyecta sobre una determinada realidad física.
Como acertadamente nos lo propuso Ignasi de Solà-Morales, la noción de territorio, “no sólo es el sistema de espacios habitables con su determinación topográfica, histórica y social; también como el punto de partida, el lugar de encuentro de la actividad formativa, que es al mismo tiempo la arquitectura y la ciudad en cualquier sentido que podamos dar a estos términos”. De este modo, el proyecto de una nueva edificación empieza a ser entendido, más allá de su condición objetual, particular e individual, como un espacio de mediación, interacción, transición y estratificación del entorno en que el hombre vive y se manifiesta. En efecto, tanto en Una tradición constructiva del Norte Chico de Rocío Blaitt, como en Espacio Público de Elke Schlack, Territorios de la furia de Rodrigo Ganter, y explícitamente en Lo Contador: casa, barrio, ciudad de Fernando Pérez Oyarzun, el territorio es parte co-sustancial de la arquitectura, forma parte de ella, la constituye y también, la materializa.
Creo que si estos trabajos tienen algo en común es, precisamente, el énfasis que ponen en un modo de sensibilizar y situar la tarea del arquitecto, y de las disciplinas que participan en su definición, allí justamente en el terreno real en que la obra construida se experimenta y posibilita, y dónde es parte constitutiva de un debate amplio sobre la sociedad a la que intenta transformar.
Estamos sin duda frente a unos trabajos que nos revelan la existencia de unos campos más densos acerca del rol del entorno en la arquitectura y al mismo tiempo sugieren –en el contexto de unas operaciones de proyecto que se presentan indisolublemente ligadas a un mundo globalizado e interconectado a una red de relaciones, y en una sociedad compleja que manifiesta significativas transformaciones y enormes desafíos e incertidumbres en sus futuros desarrollos– como una tarea ineludible de los arquitectos contemporáneos, el replantearse el rol que este ejerce frente a las demandas que el contexto y sus circunstancias plantean.
Es más, si asumimos que en estas últimas décadas, cualquier tema de la contemporaneidad ha exigido a académicos y profesionales del diseño, arquitectura y urbanismo, unos giros vitales e importantes precisiones en los modos de operar en relación a lo ya dado con el territorio que manipula y en el que se interfiere, es necesario reconocer que las cuestiones de fondo y las preguntas significativas que hoy en día se ha de plantear nuestra actividad proyectual, se encuentran bastante alejadas de los paradigmas formales y figurativos que nos dominaron durante el s. XX, pero es justo reconocer que estamos mucho más cerca de la realidad en que la arquitectura se inscribe como una parte del paisaje modificado, y es entendida como un detalle del territorio.