SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 número61Casa Poli: Tomé, ChileNoticias de la Facultad: Titulación Escuela de Arquitectura U.C. índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Articulo

Indicadores

  • No hay articulos citadosCitado por SciELO

Links relacionados

  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO

ARQ (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  n.61 Santiago dic. 2005

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962005006100019 

ARQ, n. 61 La Profesión / Practice, Santiago, diciembre, 2005, p. 84-87.

OBRAS Y PROYECTOS

Escuela de Arquitectura U.C.
Providencia, Chile

 

Alejandro Aravena*, Lorena Andrade**

* Profesor de Teoría de la arquitectura y Taller de proyectos en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile..
   Director de arquitectura de Elemental Chile, Santiago, Chile.


Resumen

La escasez es, cada vez más, un dato de proyecto invariable. Presupuestos pequeños y plazos ajustados son condiciones que determinan una parte importante de la producción arquitectónica actual, cuyos programas y demandas no siempre se han simplificado en proporción a estas limitaciones. Rebajadas todas las partidas, queda el tiempo como última posibilidad de economía.

Palabras clave: Arquitectura – Chile, Aravena, remodelación, establecimientos educacionales, escuela de arquitectura, Lo Contador, termopol.


Abstract

Scarcity is ever more often an invariable project datum. Small budgets and tight schedules are conditions that determine an important part of present day architectural production, the demands and programs of which have not always been simplified in proportion to these limitations. After taking out all components, time is the only area where economizing remains possible.

Key words: Architecture – Chile, Aravena, remodeling, educational establishments, school of architecture, Lo Contador, Thermopol.


Alejandro Aravena, arquitecto
Se nos encargó remodelar un edificio construido en la década del noventa. Se pedía dotar a la construcción de las condiciones necesarias para que los estudiantes pudiesen trabajar y no sólo venir a corregir a la universidad. Además de ello, se pedía construir algunas oficinas nuevas en el cabezal del edificio, demoler y readecuar las escaleras que se encontraban fuera de la línea de edificación y proveer acceso a los discapacitados.
Nuestro diagnóstico fue que los estudiantes no estaban trabajando en la universidad debido al tamaño de las salas. Hoy por hoy casi todos usan el computador y mucho menos el tablero de dibujo para proyectar; con salas que tenían una capacidad de alrededor de 15 estudiantes cada una, el tema de control y seguridad de los equipos se hacía difícil. Decidimos entonces dividir esas salas en 2; en un lugar usado sólo por 7 personas es más fácil ponerse de acuerdo para encontrar una manera segura de dejar los computadores en la sala. Esta subdivisión del ancho de la sala en 2, que para la manera antigua de trabajar podría haber sido un problema (por la disminución de la cantidad de luz natural), para el trabajo con pantallas es una ventaja porque disminuye los reflejos.
Pero esta disminución del tamaño a la mitad no permite que en la misma sala se puedan producir y corregir los proyectos. La nueva piel se aplicó lo más tersa posible, para que entre el perímetro articulado del antiguo edificio y la nueva caja regular que lo envuelve, aparezca el espacio de corrección.
Esta piel fue hecha con la misma tecnología usada en la fabricación de refrigeradores; se trata de dos láminas de zinc, como aquellas usadas en los letreros de publicidad en las carreteras, las cuales fueron inyectadas con poliestireno expandido de 5 cm de espesor lo que les permite adquirir tersura y resistencia. Dado que el presupuesto era la principal dificultad de la ecuación a resolver y ya no podíamos seguir disminuyendo partidas, el único ítem sobre el que nos quedaba algún grado de ajuste era el plazo de ejecución, lo que a la larga significa menos gastos generales de la empresa constructora. Este panel fue montado en seco por una cuadrilla de 4 personas en 10 días sobre una estructura metálica mínima. Este no es el único proyecto en que estamos intentando sacarle al tiempo y no al espacio, el presupuesto que nos falta.

Hans Mühr, Director Infraestructura y Desarrollo Físico, Universidad Católica de Chile
No es fácil referirse a un proyecto de arquitectura, menos aún cuando se está hablando de una obra realizada con pocos recursos y muy importantes restricciones. Sin embargo, esta obra en particular merece una atención especial, razón por la cual he accedido a la solicitud de escribir estas letras.
No estamos hablando de un edificio con un programa muy complejo, lo que ayudaría a explicar su sentido al referirse tan sólo a su contenido. Ni de una edificación nueva, o ubicada en un entorno especial, lo que habría hecho más fácil el encargo, sino de una remodelación, incluso parcial, de un edificio que fue construido en otro tiempo, con otros requerimientos y para otros alumnos. Ubicado en un campus universitario en extremo difícil -por la diversidad de sus edificaciones y las exigencias de sus habitantes– colindando con un muy buen proyecto de biblioteca realizado íntegramente en el subsuelo, y enfrentando una construcción de adobe y tejas de fines del siglo XVIII, es un encargo nada fácil para cualquier profesional.
Para colmo, en sus espacios se enseñará nada menos que la Arquitectura... por eso sorprende el resultado. Un edificio simple, sin un gesto de más, con una geometría espartana. Remodelado con materiales sencillos, como el acero y el vidrio. Utilizando negro, blanco y gris en su mobiliario, con una falta absoluta de terminaciones. Una obra casi incorpórea… apenas un reflejo en el paisaje, que sin embargo logra a mi juicio resolver magistralmente el encargo.
Es que quizás la clave era justamente ese restarse en el espacio total, para dejar ver el entorno, para cobijar sin interferir, como si cuidadosamente no se quisiera influir en la vocación de los estudiantes que habitarán sus recintos en el futuro.

Francisco J. Quintana, estudiante de arquitectura
No me referiré al nuevo edificio de arquitectura desde la crítica estética, ya que ella reside en discusiones tal vez demasiado subjetivas. Que los topes de las ventanas parezcan frenillos o conchas a lo Peter y Alison Smithson, (opiniones surgidas tras una corta conversación con Fernando Pérez) no creo sea demasiado importante.
Hablaré de la vida. No de aquella que se da en las salas de clases u oficinas, que no difiere radicalmente de la que se puede encontrar en otros edificios. Desde este punto de vista, lo particular de esta obra está en el pasillo del segundo piso, que encarna la idea de remodelación tanto desde el ámbito material como desde su uso. Se perdió una virtud del edificio anterior, que era la vista hacia el patio, la casona de la escuela, Santiago y la cordillera. A cambio, se ganó un espacio que sirve como lugar de discusión y de exposición: un ancho suficiente que aloja un sector estanco, donde corregir láminas y maquetas, y un sector de traspaso, por el cual los demás estudiantes en su circulación pueden observar el trabajo semanal de cada taller –una buena manera de hacer escuela–. Al menos, ésa fue mi experiencia como parte del taller de Mathias Klotz, y al parecer fuimos los únicos en usar el pasillo de tal forma. Los otros cursos corregían dentro de las pequeñas salas de taller: donde debía haber computadores, había maquetas; donde debían estar 6 personas trabajando, había catorce tratando de corregir.
Por mi parte este texto lo escribo desde un taller como aquéllos, en un computador, y sin el hacinamiento que tienen los demás.
¿La arquitectura debió dar mayor cabida a la flexibilidad de espacios, o el error es administrativo por tener 10 cursos y sólo 1 lugar de corrección?.


Ficha técnica

Pabellón Escuela de Arquitectura U.C.

Remodelación y ampliación
Arquitectos: Alejandro Aravena, Lorena Andrade
Colaboradores: Juan José Hurtado, Carlos Bisbal, Armando Bahamondes, Luis Lucero
Ubicación: El Comendador 1916, Providencia, Chile
Cliente: Dirección de Infraestructura, Universidad Católica de Chile
Cálculo estructural: Cristián Delporte, Vadelco Ingeniería Ltda.
Construcción: Lenti Ltda.
Inspección técnica: Patricio Núñez
Materialidad: estructura de acero, panel termopol, carpintería de aluminio y vidrio
Presupuesto: 4 UF/ m2 (US$ 100/ m2)
Superficie terreno: 15.200 m2
Superficie construida: 196 m2 nuevos, 1.459 m2 totales
Año proyecto: 2004
Año construcción: 2004
Fotografía: Tadeuz Galocha, Alejandro Aravena