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ARQ (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  n.61 Santiago dic. 2005

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962005006100015 

ARQ, n. 61 La Profesión / Practice, Santiago, diciembre, 2005, p. 64-67.

OBRAS Y PROYECTOS

Hotel Antumalal
Jorge Elton, Villarrica, Chile

 

texto: Federico Elton


Resumen

La discusión por el equilibrio entre la intervención del hombre y la naturaleza toma fuerza en los medios, y lentamente las inmobiliarias incorporan criterios de manejo paisajístico sustentable. A partir del manejo de la escala y de una estrategia de emplazamiento, este hotel construido hace cincuenta años ha logrado instalarse como ejemplo de prudencia y sensibilidad.

Palabras clave: Arquitectura - Chile, Elton, hotelería, turismo, ocio, paisajismo, arquitectura moderna.


Abstract

The discussion about the balance between human intervention and nature has gained force in the media, and property developers are slowly adopting sustainable landscape management criteria. From the point of view of management of scale and of a location strategy, this hotel, built fifty years ago, has become a model of discretion and sensitivity.

Key words: Architecture – Chile, Elton, hotel industry, leisure, landscape architecture, modern architecture.



Federico Elton, arquitecto
Escribir para ARQ sobre el Antumalal es repensar en la arquitectura de mi padre, Jorge Elton, sin poder separar la decisiva influencia que tuvo su forma de ver y ejercer la profesión en nosotros sus hijos. Yo crecí siempre con el Antumalal en mi vida: o éramos invitados por los Pollak o ellos pasaban por nuestra casa, donde se conversaba con pasión sobre cómo mejorar el acceso o sobre la ampliación del dormitorio donde dormiría la reina de Inglaterra. El resultado de esta obra es una amistad entre cliente y arquitecto de más de 50 años, algo difícil de conseguir hoy en día.
El proyecto del hotel comenzó con la búsqueda de un arquitecto que supiera plantearse ante el borde del agua y ante la naturaleza, sin imponer la arquitectura sino que integrándola a ellos. El roble que atraviesa la losa de la terraza del comedor es un ejemplo. En esos tiempos, mi padre había comenzado la construcción de algunas casas en la costa, y el visionario Guillermo Pollak vio en él al profesional que necesitaba. Se pensó un hotel de poca capacidad en comparación con los grandes edificios que se construían en la época; se diseñó cada detalle incluyendo desde el mobiliario hasta las alfombras y cubrecamas, asimilando el arte del sur de Chile y sus tejidos, novedad que en esos tiempos los arquitectos no se planteaban. Entonces el Antumalal, ese gran pájaro con sus fuertes colores y como una gran plataforma horizontal, se posó entre los árboles del lugar casi sin tocarlos. El hotel continúa igual con el paso de los años: no solamente se mantuvo sino que el sello de su arquitectura es el mismo del comienzo. Una obra que enseña una forma distinta de enfrentar la arquitectura.

Rony Pollak, gerente general Hotel Antumalal
El hotel Antumalal nació porque don Guillermo y doña Catalina Pollak, mis padres, eran amantes de la belleza: en Europa se conocieron escalando y esquiando en los Alpes suizos, y llegaron a Pucón por su belleza inigualable al pie de la cordillera de los Andes, bajo un imponente volcán activo.
Compraron el sitio de Antumalal por su belleza y ubicación frente al lago Villarrica; la idea original era enmarcar toda esta belleza natural.
Mis padres conocieron al arquitecto Jorge Elton e inmediatamente nació entre ellos una amistad que dio como resultado el estupendo edificio del hotel.
La construcción se hizo en varias etapas y de hecho continúa hasta el día de hoy. Comenzó con el primer piso, que contando con diez habitaciones, tardó dos años en completarse.
El segundo piso, el comedor y la terraza en volado del comedor se construyeron 10 años después, demorando un año en materializarse; la piscina se construyó hace 15 años, el sauna se terminó el año pasado y el spa continúa en construcción.
Crecer con el hotel como escenario de grandes acontecimientos ha sido para mí una hermosa experiencia de vida y sólo siento gratitud y admiración hacia los creadores. Las personas que habitan el hotel, los pasajeros, también saben apreciar sus rincones que se convierten en espacios ideales para grandes recepciones o en acogedores espacios de contemplación de la naturaleza que rodea todo.
Si me preguntan, creo que los valores que recoge Antumalal son la paz, el valor intrínseco por lo natural, lo acogedor, el concepto hecho en Chile y la mano de Dios.
Imagino Antumalal en el futuro como un hotel para el viajero de intereses especiales, aquel que busca ser acogido como en su propia casa, reponedor para la paz del espíritu, original y único por su arquitectura y con excelente servicio, como debe ser en un buen hotel.

Mathias Klotz, Iñaki Volante, arquitectos
“Un edificio es una obra del hombre –man made work–, una cosa construida y cristalizada. No debe imitar a la naturaleza, debe estar en contraste con ella. Un edificio tiene líneas geométricas puras. Incluso donde sigue a líneas libres, debe siempre quedar claro que ellas están construidas, que no crecieron allí. No puedo ver razón alguna por la que los edificios deban imitar a la naturaleza, formas orgánicas o que crecen. Un edificio es una cosa en sí mismo. Tiene derecho a estar allí, tal como es, y junto a la naturaleza. Lo veo no como una composición aislada, sino relacionada con la naturaleza, una composición de contrastes. Naturaleza y arquitectura no son enemigos –pero son notoriamente diferentes–”.
Marcel Breuer, en Sun and Shadow

El hotel Antumalal o corral del sol en mapudungún, obra de un inspirado Jorge Elton (con el constante apoyo de Guillermo Pollak), es una obra donde todos los valores modernos se funden con una claridad y belleza abismante, relacionando arquitectura, paisajismo y mobiliario. El edificio no hace más que evidenciar en cada episodio y en su totalidad que la naturaleza es una creación superior dispuesta en un plano espiritual distinto al de funciones y servidumbres propias de los edificios.
Pero ese respeto a su emplazamiento, en el caso del Antumalal, se transforma en una estrategia única de comunión con el paisaje para generar un escenario extraordinario, cerrando un círculo de belleza natural y grandeza espiritual, representado en un inmejorable edificio.
La familia Pollak escogió este lugar en 1945, luego de perder su primer hotel bajo la lava del volcán Villarrica. En 1950 comenzó una fraternal relación con el entonces joven arquitecto Jorge Elton, y en 1952 se terminó la primera etapa. Los proyectos se extendieron hasta bien avanzados los años setenta.
La atmósfera de hogar universal es la primera característica que uno destaca y percibe en Antumalal. El recorrido que conecta el formidable bar, el estar y el comedor, suele estar inundado de un aroma que mezcla la delicadeza del lilium y el humo de las chimeneas que están por todas partes.
No deja de sorprender que estas características, que en principio aparecen tan específicas, hayan sido concebidas bajo claros conceptos que se relacionan al estilo internacional, el cual se inspira en valores como la precisión, la economía, el rigor y por sobre todo, la universalidad. Estos valores, que suelen asociarse a la ortogonalidad de la forma, en Antumalal adquieren un nuevo ímpetu y una libertad pocas veces alcanzada.


Ficha técnica
Hotel Antumalal

Arquitecto: Jorge Elton
Colaborador: Guillermo Pollak
Ubicación: Km 2, Camino Pucón – Villarrica, Villarrica, Chile
Cliente: Guillermo Pollak, Catalina Pollak
Cálculo estructural: sin registro
Construcción: sin registro
Materialidad: hormigón armado, carpintería de acero, mamposterías de roca volcánica, madera de araucaria, cristal
Presupuesto: sin registro
Superficie terreno: 4 ha
Superficie construida: 2.000 m2
Año proyecto: 1948 - 1952
Año construcción: 1950
Fotografía: Iñaki Volante