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ARQ (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  n.61 Santiago dic. 2005

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962005006100014 

ARQ, n. 61 La Profesión / Practice, Santiago, diciembre, 2005, p. 60-63.

OBRAS Y PROYECTOS

Centro Russo
Talca, Chile

 

Felipe Assadi*, Francisca Pulido**

* Profesor Universidad Andrés Bello, Santiago, Chile
   Profesor Universidad Diego Portales, Santiago, Chile
** Docente Universidad Andrés Bello, Santiago, Chile
     Docente Universidad Finis Terrae, Santiago, Chile


Resumen

Cualquier obra de arquitectura modifica un lugar, simplemente por su aparición. ¿Cómo evaluar el impacto de un proyecto de alto contraste, inserto en un contexto urbano calmo y homogéneo? Un balance optimista debiera hablar de una especie de puesta al día y revitalización; como con la inmigración, hay balance positivo en la mezcla y la diversidad.

Palabras clave: Arquitectura - Chile, Assadi Pulido, restaurante, sala de baile, estructuras metálicas, patio, Talca.


Abstract

All architectural work changes a place, simply by its appearance. How does one evaluate the impact of a high-contrast project inserted in a calm and homogeneous urban context? An optimistic balance should involve a kind of updating and revitalization; like a wave of immigration, there is a positive balance in mixture and diversity.

Key words: Architecture – Chile, Assadi Pulido, restaurant, ballroom, metal structures, courtyard, Talca.



Felipe Assadi, arquitecto
Dos condiciones determinaron este proyecto. La primera, la más difícil: un encargo cuyo programa nunca terminamos de entender por la inusual mezcla de funciones dentro de un mismo recinto. Un patio para eventos, una piscina semi olímpica, una sala multiuso con una fuerte tendencia a ser discotheque pero que de día es oficina, un bar que es una tienda de regalos a la vez, un restaurant que además es el casino del personal que trabaja en unas oficinas que a su vez se arriendan por hora a otras empresas, una sala de capacitación y un sector de internet para los empleados.
La segunda variable fue la posibilidad que entrega la fachada continua para resolver el encargo al interior de la manzana, alrededor de un patio, como se hace en el centro de Talca. La diferencia es que acá no había tanto edificio para rodear el patio; por eso más de la mitad del trabajo en el proyecto estuvo concentrado en la resolución de este espacio. Este vacío entregaría toda la información para la hibridación programática: sería el encargado de configurar un cierto paisaje artificial que diera cuenta, a través del color y la luz, de las horas de ocupación de los recintos. Como no existía la posibilidad de la transformabilidad del espacio, el proyecto se planteó desde un aspecto más sensorial que formal.
El patio se desarrolló mediante una vestidura perimetral que genera una piel de textura ordenadamente desordenada –conceptualización del ornamento que tomamos prestada de Herzog & de Meuron–. Al respecto, Zaera-Polo identifica esta estrategia como la construcción de un paisaje artificial en condiciones en las que no existen referentes importantes, como es el caso del interior de una manzana en una ciudad cuya altura es inferior al tamaño de los muros de nuestro patio.
El proyecto es eso: una barra de programas diversos apoyada por un gran vacío que lo (des)ordena mediante el uso de la luz artificial; todo esto al interior de una manzana de densidad baja y fachada continua en la ciudad de Talca.

Paulo Russo, propietario
Cuando pensamos en este proyecto no sabíamos cómo comenzar. Llegando a la oficina de Felipe, lo primero que le dije fue: “odio a los arquitectos”. Son una especie deleznable. Quizás fue por mi horrible relación con otros arquitectos que trataron de interpretar nuestros requerimientos y no pudieron. Tratamos al menos cinco veces de resolverlo sin éxito.
El edificio, ubicado en el centro de Talca, fue concebido como apoyo a la planta de producción, ubicada en las afueras de la ciudad.
Necesitábamos un espacio para el personal, como principal problema de este proyecto. Un lugar donde la gente que trabaja en la empresa asistiera a cursos de capacitación, pudiera pasar su tiempo libre, estudiara y se mantuviera siempre en contacto con el resto de sus compañeros.
Todos los recintos están orientados, en primer lugar, a la relación del personal con la empresa. Luego surgió la idea de expandir este programa al resto de la comunidad, y se pensaron los espacios de tal modo que tuvieran otros usos durante la ausencia del personal. Así pensamos que el casino sería un restaurant y bar, que el estar se convertiría en sala múltiple y las oficinas en salas de capacitación.
Incluimos una piscina que sirve al personal y que también es accesible a visitantes en otras horas de uso. Igualmente, incorporamos una tienda y un espacio múltiple exterior para hacer distintos tipos de eventos.
Este proyecto es un puzzle de relaciones, en el que debe suceder una amplia variedad de situaciones. Más que la arquitectura propuesta (que puede o no gustarme), lo que importa es cómo se resuelven ese tipo de complejidades. Y creo que aquí se resolvieron.
Ahora pienso que no odio a los arquitectos. Al menos no a todos. Al menos no tanto.

Juan Pablo Corvalán, profesor, Escuela de Arquitectura, Universidad de Talca
Uno puede encontrar todo tipo de sorpresas detrás de las fachadas continuas de la ciudad de Talca; desde templos mormones, pasando por granjas urbanas, hasta talleres de autos dedicados exclusivamente a restaurar minis.
Lo impresionante es cuán transformistas que pueden ser los interiores de fachadas tan solemnes y constantes.
Como hobby, utilizo estos cambios para establecer nuevos recorridos y referentes urbanos; una especie de mapeo psicogeográfico situacionista, pero no en París, ni en Londres, si no en Talca.
Un día apareció una construcción notable; los cierros provisorios dejaban entrever una excavación, muy pequeña para edificio, pero grande para casa. Desde ese minuto mi mapa mental cambió: ¿qué podría contener esta construcción? Durante meses di varios vistazos de conductor imprudente para ver la evolución de mi nuevo referente. Aparecieron: una fachada de revestimiento corrugado –inusual para Talca, pero algo más se anunciaba a rematar el cierro–, una hipnotizante secuencia lumínica y finalmente unos espárragos rojos que terminaron por obsesionar mi curiosidad. Tuve que investigar de qué se trataba: era la nueva sede del banquetero Paulo Russo, diseñada por Felipe Assadi.
Obviamente, apenas pude, fui a visitar.
Esperaba un contenido formal, pero no fue tan así. Lo primero que vi explicaba mi inquietud original, la del hoyo: ¡un patio con piscina! flanqueada por lo que podría ser desde un bar de piña-coladas hasta un spa... no parece Talca… Empezamos bien, me dije. Luego descendí a lo que podría ser una sala de eventos, un dancefloor… las ventanas daban a la piscina, un evidente flashback a despedida de soltero en el Nautilus, genial. Luego termino en unas oficinas superiores, con alto contraste entre diseño sexy y un sofá horrible. Muy bien. Pero desde el balcón con vista a la piscina me preguntaba: ¿cómo explicar esto del transformismo en un texto?.


Ficha técnica
Centro Russo

Arquitectos: Felipe Assadi, Francisca Pulido
Arquitecta colaboradora: Ximena Muñoz
Diseño interior: Orlando Gatica
Ubicación: 7 Oriente 931, Talca, Chile
Cliente: Paulo Russo
Cálculo estructural: Carlos Burgos
Construcción: Constructora La Provincia
Materialidad: estructura de acero, pino impregnado con carbonileo y revestimiento Miniwave de Hunter Douglas, muros interiores y cielos en volcanita pintados con esmalte blanco, pavimentos exteriores de radier afinado, pavimentos interiores de piedra pizarra negra, paneles corredizos de bastidores metálicos y pánaflex rojo, revestimiento de mosaico Murvi blanco
Presupuesto: 22 UF/ m2 (US$ 641/ m2)
Superficie terreno: 563 m2
Superficie construida: 538 m2
Año proyecto: 2003
Año construcción: 2004 - 2005
Fotografía: Tadeuz Jalocha