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ARQ (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  n.61 Santiago dic. 2005

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962005006100013 

ARQ, n. 61 La Profesión / Practice, Santiago, diciembre, 2005, p. 54-59.

OBRAS Y PROYECTOS

Casa Slice
Porto Alegre, Brasil

 

Christopher Procter*, Fernando Rihl*

* Miembro estudio Procter & Rihl, Londres, Inglaterra.


Resumen

Operaciones que articulan geometría, perspectiva y espacio retoman una exploración inaugurada por el Renacimiento. Desde los límites entre la arquitectura y las artes visuales se definen estrategias de proyecto que resuelven los problemas que plantea un sitio extremadamente angosto y largo. El objetivo: crear la ilusión de un espacio generoso y una experiencia espacial más compleja.

Palabras clave: Arquitectura - Brasil, Procter & Rihl, vivienda unifamiliar, hormigón armado, percepción espacial.


Abstract

Operations that articulate geometry, perspective and space revive a search that began with the Renaissance. Project strategies that resolve the problems posed by an extremely long and narrow site are defined from the limits of architecture and the visual arts. The purpose: to create the illusion of a generous space and a more complex spatial experience.

Key words: Architecture – Brazil, Procter and Rihl, single-family house, reinforced concrete, spatial perception.



Christopher Procter, Fernando Rihl, arquitectos
Exploramos la relación entre geometrías complejas y percepción espacial. El interés en otras disciplinas como las artes visuales, la construcción y los medios digitales a menudo infiltra nuestro trabajo, llegando a veces a generar proyectos paralelos. Últimamente, en Europa hay un entusiasta desarrollo en torno al campo digital; los nuevos medios han tenido un impacto tremendo en la arquitectura y el paisajismo, especialmente en asuntos de articulación de superficies, cuestionando la noción clásica de planos horizontales y verticales. Pero nosotros, más que concentrarnos en espacios virtuales, preferimos testear ideas en proyectos construidos, independientemente de su tamaño o presupuesto.
Esta casa fue pensada como una tajada en un terreno sobrante. Una serie de operaciones no ortogonales configuró el espacio, que se expande y contrae dentro de un prisma; esto produce leves distorsiones en la percepción del interior, que buscan agrandar el angosto espacio disponible. Muros inclinados en 70º estiran y proyectan las miradas hacia planos lejanos, mientras los cielos en pendiente crean perspectivas forzadas que refuerzan esta sensación. El ojo, acostumbrado a la lectura de espacios ortogonales, genera insólitas interpretaciones ante geometrías más complejas, y la experiencia espacial se enriquece en tanto el habitante percibe información contradictoria dependiendo del punto de vista.
En vez de neutralizar la longitud del emplazamiento, se trabajó esta condición. Entrando desde su extremo más angosto, el largo completo del sitio se entregó a las áreas sociales y al patio en un continuo, articulado por una pieza de 7 m de largo que es sucesivamente mesa de comedor, mesón de cocina y mesa de terraza. La inesperada profundidad de este espacio doméstico es matizada por la planta trapezoidal (que varía de 3,7 m a 4,8 m de ancho).
Los muros transversales se disponen evitando la perpendicular: 20º rotados en planta los hace ver más largos, ensanchando el espacio.
La losa de hormigón se pliega generando diferentes situaciones bajo ella. La llegada de la escalera se produce en un punto alto y abierto; el cielo va bajando en el corredor hasta llegar a una altura ajustada en la puerta del dormitorio (2,1 m); desde aquí, se despliega expandiendo el espacio por sobre el armario hacia la sala de baño. La variación de alturas esponja el dormitorio, y la perspectiva falsa aumenta su distancia de las áreas públicas.

Neusa Oliveira, historiadora, propietaria
Hacia fines de 2001 contacté a Procter y Rihl con la idea de construirme una casa nueva. La ubicación era fundamental: a medida que envejecemos, tendemos a pasar más tiempo puertas adentro, y quería para eso un espacio especial. Después de una larga búsqueda encontré este curioso sitio en un remate; contacté a los arquitectos y les envié sus medidas, orientación y normativas, dudando que fuera posible un proyecto en un terreno tan extraño. Los arquitectos confirmaron que la normativa no era un obstáculo; el sitio, a pesar de ser extremadamente angosto, tenía buena orientación y que la esquina permitiría ventilaciones cruzadas y variados matices de asoleamiento.
Investigué más sobre el terreno: era de propiedad municipal, resultante de la apertura de una calle, había estado en remate tres veces en 20 años, y mi oferta fue la única en ese tercer remate.
Les di a los arquitectos un programa: quería una casa entretenida, práctica, con espacios abiertos, ligera y segura. Debía estar bien construida, permitiendo soluciones extravagantes pero siendo muy sencilla en sus materiales. Más calidad de espacio que terminaciones caras. Estoy familiarizada con la manera de pensar de los arquitectos, y les di libertad para proponer; la estructura de hormigón visto no me intimidó, pues es un material usual en la arquitectura brasileña de los setenta. La construcción tardó catorce meses.
La casa aún es una convidada de piedra para este barrio conservador. Gracias al jardín se han calmado los ánimos de los vecinos que no comparten nuestro interés en esta arquitectura; últimamente la clase media en Brasil ha recibido una gran influencia de Estados Unidos, que la ha alejado de la cultura modernista local desarrollada durante la segunda mitad del siglo XX. La arquitectura debe articular un debate sobre estos cambios y pérdidas de la arquitectura brasileña residencial.
La casa es perfecta para mis necesidades, y mis amigos la disfrutan mucho, lo que es muy bueno. Nunca imaginé estas cualidades espaciales cuando compré el sitio; elementos extravagantes como la piscina de vidrio y la puerta del gato aún me sorprenden, los disfruto diariamente. La luz cambia con las estaciones: éste fue mi segundo invierno aquí y estoy ansiosa de ver el sol entrando de nuevo a través de la piscina en los próximos otoños e inviernos. Ha sido una experiencia muy especial.

Joe Kerr, profesor de teoría e historia, Royal College of Art, Londres
Esta casa de Procter y Rihl –premiada por la RIBA en 2005 y parte de la selección brasileña para la Bienal Iberoamericana de 2004– es un convincente ejemplo de por qué nuestras aproximaciones hacia la arquitectura deben ser tan abiertas y diversas como las influencias que la alimentan ¿De qué otro modo puede entenderse una casa construida en Sudamérica y diseñada por arquitectos nacidos en EE.UU. y Brasil, establecidos en Londres? Apenas una generación atrás esta maraña cultural habría parecido exótica y confusa, cuando menos; afortunadamente ya no es así. Por otra parte, uno podría argumentar que Procter y Rihl conforman una típica oficina londinense precisamente porque ninguno de los dos nació en Londres: eso es exactamente lo que deberíamos esperar y celebrar de una ciudad que da lugar a la diversidad y a la mezcla de culturas.
¿Pero cómo esta constatación puede darnos una clave para la lectura de este proyecto? ¿Podemos clasificarlo como arquitectura brasileña por su emplazamiento o como arquitectura europea por su procedencia? Para los mismos arquitectos ésta es una pregunta claramente inútil: no pueden asumir una identificación exclusiva, ni con sus países de origen ni con la sociedad donde viven y trabajan; más bien prefieren creer en la riqueza que ofrece la posibilidad de fusionar tradiciones divergentes.
De todas formas, su condición de extranjeros es identificada con una cierta ventaja, que les permite operar como observadores curiosos de las costumbres locales y sus sutiles matices. Así se emprenden investigaciones sobre la aplicabilidad de soluciones indígenas a asuntos constructivos o la apropiación de motivos arquitectónicos elaborados fuera del contexto local. Tal como lo ven Procter y Rihl, esta actitud contrasta marcadamente con la de ciertos estudios del Reino Unido, que intentan implementar soluciones británicas convencionales en todos los casos –aunque sin duda esto es lo que se espera de ellos– y también con las correctas pero conformistas interpretaciones de la casa moderna que son actualmente la norma culta en Brasil.


Ficha técnica
Casa Slice

Arquitectos: Procter & Rihl arquitectos. Christopher Procter, Fernando Rihl
Colaboradores: Dirk Anderson, James Backwell, Johannes Lobbert (Londres)
Ubicación: Rua Bastian 259, Porto Alegre, Brasil
Cliente: Neusa Oliveira
Cálculo estructural, acero y vidrio: Michael Baigent MBOK (Londres)
Cálculo estructural, hormigón: Antonio Pasquali, Vitor Pasin (Porto Alegre)
Construcción: J.S. Construçoes
Instalaciones sanitarias: Flavio Mainardi
Proyecto eléctrico: Flavio Mainardi
Materialidad: hormigón armado de 120 mm, plancha de acero corrugado, deck de madera de ipé rojo, pavimentos de radier pulido, carpinterías de aluminio, estucos, revestimientos cerámicos.
Presupuesto: 12 UF/ m2 (US$ 335/ m2)
Superficie terreno: 168 m2
Superficie construida: 210 m2
Año proyecto: 2002
Año construcción: 2003 - 2004
Fotografía: Sue Barr, Marcelo Nunes, Procter & Rihl arq